jueves, 26 de diciembre de 2013
lunes, 23 de diciembre de 2013
El restó de Freda Montaño: Ecuador en su mesa
Todos los interesados en la cultura afro (vernácula e inmigrante) saben que de una bella persona como Freda Montaño sólo puede salir comida exquisita.
La crónica de la revista Noticias de ayer sobre su nuevo emprendimiento culinario:
jueves, 19 de diciembre de 2013
Huellas (fugaces) de Candombe en Buenos Aires: El proceso de legitimación de las Llamadas de San Telmo (1)
Por medio del siguiente raconto, solo se
pretende poner al alcance de todos aquellos practicantes o interesados en el
candombe, la información mas amplia posible respecto de su desarrollo en Buenos
Aires, especialmente en lo relacionado a los procesos sociales y las políticas
culturales que han tenido lugar en los últimos años en relación a las Llamadas
de Candombe de San Telmo. De ello no se infiere que tal evento sea ni el eje
central ni la única actividad relacionada a esta expresión, sino que la misma debe
entenderse en todo caso como un tipo de práctica que resulta tanto privilegiada
como inevitablemente coyuntural, tratándose del desarrollo y legitimación del candombe en nuestro país. Para ello haré notar primeramente que en la
Argentina la viabilización de la práctica del candombe en el espacio público es
una deuda de larga data, sobre todo si del uso del casco histórico de la Ciudad
se trata. Detallaré una serie de
vicisitudes que dan cuenta tanto de la impermeabilidad de las políticas como de
la complejidad de los diálogos sociales dados en el entorno del candombe, una
de las prácticas sonoras y danzarias más inclusivas de la Ciudad.
Una expresión que “data desde tiempos inmemoriales”
Se afirma que el candombe es una expresión
de origen afro, propia de la zona del Río de la Plata, y que data desde la
época colonial. Se suele decir también que el candombe, en este sentido, “antecede
a la existencia de Argentina y Uruguay”. Sin embargo, es a partir de la
conformación de las dos repúblicas -una a
cada margen del Plata- que el candombe cobró características disímiles en cada
orilla, según resultó su desarrollo consecuente con las políticas estatales que
históricamente regularon el accionar de la población negra en primer lugar, y de
la “cultura popular” en el espacio público en segundo término.
No es meritorio para lo que vamos a
referirnos aquí resaltar las diferencias musicales y danzarias (referidas al
tipo de tambor o de modalidad de toque o tipo de baile) entre lo que se
configuró como candombe (afro)uruguayo o (afro)montevideano y el denominado
candombe (afro)porteño, pero si es necesario destacar que este último resultó recluido
finalmente hacia la esfera privada ya hacia principios de siglo XX, en tanto para
el caso montevideano ocurrió exactamente lo contrario ( el candombe resultó
“impulsado” desde las salas o los recintos -o expulsado de los mismos?- hacia
la vía pública). No es para nada anecdótico mencionar, haciendo un gran salto cronológico,
que a mediados del siglo XX en Uruguay –específicamente en 1956- la Intendencia
de Montevideo se asume como “organizadora” de los Desfiles de Llamadas de
tambores de candombe que hoy conocemos como “Las Llamadas” (evento de la
comunidad afrouruguaya que se realiza en los primeros días del mes de Febrero sobre
la Calle Isla de Flores, desde Barrio Sur hasta Barrio Palermo). Contrariamente,
en dicha década también (los años `50), diversas figuras del cine nacional
argentino (como Hugo del Carril) incluyen representaciones del “candombe de los negros” en varios de sus films, algunos de ellos
filmados en Montevideo, y otros en teatros porteños, que apelan al pasado, en
tanto algunas familias afroargentinas seguían practicando distintos toques de
candombe / guariló / o rumba abierta, en recintos semicerrados, retirados de la
mirada del resto de la sociedad, y por ello invisibilizados. Breves años más
tarde (1963), las comparsas uruguayas Morenada y Fantasía Negra, son
contratadas para actuar en los
carnavales de Buenos Aires, en plena avenida 9 de Julio, y es así que los
tamborileros afrouruguayos frecuentan la Casa Suiza luego de sus actuaciones
con estas comparsas, manteniendo encuentros con los afroporteños (definidos
como “los del guariló”). No tantas décadas atrás el candombe porteño había sido
excluido del carnaval y del espacio público con distintos mecanismos, razón por
la cual se lo hallaba en estos recintos (como “la Suiza”).
Analizando
en detalle la transformación de estas agrupaciones y “comparsas” de candombe y
su relación con el carnaval en cada una de las orillas desde inicios de siglo
XX hasta la actualidad, puede constatarse el impacto de las políticas de Estado
en el desarrollo del patrimonio cultural (material e inmaterial). Su estudio,
resulta de utilidad tanto para comprender los alcances que actualmente pueden
tener las políticas culturales estatales sobre las expresiones declaradas como
patrimonio inmaterial (como el candombe afrouruguayo, entendido como espacio
sociocultural y práctica comunitaria por UNESCO en 2009), como para ubicar en
estos procesos el lugar que tales expresiones ocuparon en la configuración de las
formaciones nacionales de alteridad (esto es: como procedió cada Estado-Nación con
estas “otras” expresiones representativas de los sectores subalternos no
coincidentes con las elites gobernantes).
Siendo que el candombe (afro)uruguayo hacia la actualidad cuenta con un desarrollo
inusitado en Argentina, su situación enfrenta al Estado y a la ciudadanía con la
obligación de responder a desafíos históricamente pendientes en lo que refiere
tanto al uso de espacios públicos –entre otros-. Estos desafíos a los que el crecimiento del
candombe en la Argentina –y en Buenos Aires en particular- nos enfrenta,
resultan difíciles de sortear sino se comprende tal complejidad desde una mirada
sincrónica y diacrónica (contemplando la diversidad de prácticas actuales, a la
luz del desarrollo histórico del género, acontecido en función de políticas
estatales regionales y procedimientos macro). Por empezar, su desarrollo en
Argentina se debe, entre otras cosas, a la coincidencia de una necesidad local (una
sociedad pos dictatorial paulatinamente inserta en un contexto internacional
multicultural neoliberal) con una coyuntura política regional dada a partir de
la dictadura uruguaya en 1974 y el
inicio de la democracia argentina en 1983. Estas encrucijadas políticas hicieron
que Buenos Aires recibiera dos grandes afluentes de inmigrantes (afro)
uruguayos que, siendo los “portadores” de los saberes relacionados a la
práctica del candombe de estilo oriental, relocalizaron su hacer en sus nuevos
barrios de residencia porteños. Entre esos barrios ha sido el primero San Telmo,
barrio recordado junto a Montserrat como “del tambor”, y en concomitancia con
ello “de alto índice (histórico) de población negra”. Es entre Plaza Dorrego y
Parque Lezama donde a partir de 1983 los inmigrantes afrouruguayos dan forma a
las salidas de tambores de días feriados que en 2012 (luego de treinta años de
su práctica espontánea) resultan reconocidas entre los Sitios de Memoria y
Culturas Vivas por UNESCO (Programa Ruta del Esclavo), hecho que confirma a
este barrio como un sector emblemático para la práctica de candombe.
En tal proceso de relocalización y arraigo
del candombe (afro)uruguayo en Argentina –que no describiremos aquí por razones
de extensión- ocurrieron algunos hitos que direccionaron su crecimiento, dejando
improntas particulares inscriptas sobre el mismo. Uno de estos hitos, fue la
conformación de una comparsa integrada mayoritariamente por jóvenes argentinos
(y uruguayos e hijos de uruguayos, en la que escasos afrouruguayos participaron
de manera directa, como Claudio Martirena o “Foca” Machado) que aprendieron
candombe durante dos años para luego desfilar frente al Cabildo de Buenos Aires
en homenaje a un afrouruguayo activista cultural muerto por la policía (tras un
hecho de racismo en 1996, Comisaría 5ta) –ver entrada en este mismo blog, marzo
2013-. Esta comparsa denominada Kalakán Güé –la primera formada por argentinos,
ya que previamente existieron otras comparsas como Patindombe o Hijos de
Morenada y Fantasía entre 1978 y 1983, integradas por afrouruguayos exiliados-,
desfiló con tambores por calles de Buenos Aires que no oían su resonar desde
fines del siglo XIX, hecho o evento para el cual se debieron gestionar permisos
(y declaratorias de interés) que demoraron un período de dos años en obtenerse (1997-1999).
Si bien para los años `90, la “comunidad”
afrouruguaya que residiendo en San Telmo en los `80 fundara las salidas de
tambores de días feriados ya se encontraba viviendo en La Boca –donde nacen
parte de sus hijos y nietos afroargentinos-, es precisamente a fines de los ’90
e inicios de los 2000 que se concreta su tercer desplazamiento (de San Telmo a
La Boca, desde La Boca a Barracas, o Villa Zavaleta o Villa Soldati, entre
otros barrios periféricos de la ciudad y el conurbano en donde hoy residen
estos “referentes”, gracias al proceso creciente de gentrificación de la ciudad
de Bs.As.). El denominado “ultimo quilombo urbano” (Herrera 313), fue desde
entonces (2002) un predio de enseñanza de candombe también (entre otras
disciplinas afro, como capoeira), ubicado en Barracas (una zona urbana de
transición, a dos cuadras de Estación Constitución) en el cual los hermanos
Bonga Martínez obtuvieron espacio gracias a “Araña” Luna, un referente de
anterior generación que residía en el mismo (voz líder del grupo Afrocandombe, familiar
directo de la vedette afrouruguaya Rosa Luna). “Araña” le dio a “los Bonga” un
espacio para “fabricar tambores” que luego fue también vivienda y Centro
Cultural.
Con anterioridad a estos hechos, una
pequeña camada juvenil de músicos y artistas callejeros argentinos ya había
aprendido candombe “por medio de compartir (el candombe) en el barrio” (de La
Boca). Corrían los años `97 al ´99, y así en La Boca se había conformado el
grupo musical Afrocandombe (con “Araña”
Luna, Juan “Candamia”, Jimmy Santos) y de manera paralela el proyecto Kalakán
Güé, cuya comparsa también ensayaba los fines de semana en dicho barrio. La
mayoría los jóvenes que aprendieron candombe con dicha generación y hasta los
2000 o 1999 (en su mayoría, “actores
circenses”, “percusionistas”), se fueron del país con la crisis de 2001
(teniendo hoy una edad promedio de 40 años), y se encontraron en sus visitas de
regreso a Argentina diez años después (con la crisis europea) con que el
“candombe de conventillo” se había multiplicado “al punto de llegar y
encontrarnos con llamadas de candombe en Buenos Aires! (quién de nosotros lo
hubiera imaginado)?!”. Los que no se fueron a Europa entonces, formaron sus
familias en ese momento y/o se incorporaron a las familias afrouruguayas
residentes en Buenos Aires. Varixs académicxs dedicadas al estudio de
poblaciones afrouruguayas o afrobrasileras en Buenos Aires obtienen luego de la
crisis del 2001 becas de apoyo en Brasil (y no así en Argentina), y se radican por
lo tanto en el vecino país desde entonces, descontinuándose así también los
estudios específicos locales por varios años. La tragedia de Cromagnon, en la
cual murieron 194 jóvenes asistentes a recitales en dicha discoteca de Once,
generó que los espacios de conciertos y ensayos fueran clausurados si no
cumplían con los requisitos puestos por el Municipio (que no abrió salas nuevas
habilitadas ni solventó el reacondicionamiento de las existentes). Bajo esta
“ola” de inspecciones, se desmanteló otro (último) espacio de investigación de
candombe (porteño en este caso) como fue el Galpón de Dos Orillas, dirigido por
Quintín Quintana (director también de uno de los cuadros musicales del proyecto
Kalakán Güé integrado con instrumentos “pre-candombe”). Allí se contactará
hacia 2002 Pablo Cirio con estas investigaciones musicológicas, para luego dedicarse
a la revitalización del candombe porteño. En el caso de Quintín Quintana y su
familia, la venta (al estilo remate) de su Museo de Instrumentos Musicales
Latinoamericanos, le significó al joven la posibilidad de viajar en principio
por Centro América (en búsqueda de Marimbas) y luego a un sinfín de destinos.
Con toda una generación menos de jóvenes percusionistas, artistas e investigadores (hoy se dirían
“candomberos”), el candombe igualmente siguió creciendo, pero basado en otros
mecanismos de transmisión (las clases de candombe, fuera de su contexto
sociocultural de reproducción).
Dicho todo esto (una muy
reducida contextualización), y diferenciando las expresiones espontáneas de
candombe (sea en viviendas comunitarias o conventillos, como hoy en plazas; sea
en manos de argentinos como de uruguayos o afrouruguayos) de las expresiones de
candombe que se realizan bajo el formato denominado como “comparsa” (propio de
carnaval), analizaremos el caso del Desfile de Llamadas de San Telmo, en tanto
evento que cuenta con 8 años de (dificultosa) realización, y un crecimiento que
las lleva de aproximadamente 5 comparsas participantes en 2006 a 29 comparsas
participantes (de entre 25 a 85 integrantes cada una) durante el pasado 7 de
Diciembre de 2013.
Huellas (fugaces) de Candombe en Buenos Aires: El proceso de legitimación de las Llamadas de San Telmo (2)
Las Llamadas de San Telmo, entre 2006 y
2012
Como parte de las actividades generadas
durante la conformación de la comparsa Kalakán Güé, se dictaron talleres
gratuitos de candombe en el Centro Cultural Fortunato Lacámera, sito en las
calles San Juan y Balcarce, esquina parte del recorrido tradicional de los
tambores de candombe que parten de Plaza Dorrego en feriados. A cargo de los
mismos talleres o clases iniciados por Ángel Acosta Martínez, hoy se encuentra
–y ya desde hace años- el afrouruguayo Claudio “Artigas” Martirena, oriundo de
Barrio Sur de Montevideo, venido a la Argentina en 1980, año en el que vino a
“actuar con la comparsa Morenada”, para desde entonces radicarse en nuestro
país. Tales talleres, forman parte de los dictados bajo el Programa Cultural en
Barrios, dependiente del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.
Es precisamente por iniciativa del Centro
Cultural Fortunato Lacámera, luego de varias salidas con tambores por Avenida
de Mayo impulsadas por la Asociación Amigos de Avenida de Mayo, que en 2006 se
realizan las Primeras Llamadas de San Telmo, de las cuales la comparsa Lonjas de
San Telmo (comparsa producto de las clases de este centro cultural, e integrada
por familias uruguayas y jóvenes argentinos) es anfitriona. La falta de
acompañamiento del gobierno de la Ciudad (al que se le solicitaba agua, baños
químicos, difusión y micros para que pudieran participar las casi 25 comparsas
que solicitaban hacerlo, sin obtener respuesta positiva desde entonces y hasta
2012), hizo que en 2009 las IV Llamadas de San Telmo fueran dos: la
correspondiente con esta organización “oficial” (hecha casi sin recursos
reiteradamente año a año), y la correspondiente con la gestión “independiente”
de las mismas por parte de las comparsas de candombe que repudiaban esta
política cultural abandónica. Los “referentes” afrouruguayos, exceptuando a los
hermanos Bonga Martínez, no coincidieron en confrontar al gobierno de la Ciudad
en pos de un reclamo decisivo (“no salir en las Llamadas si no se obtenían
estos recursos mínimos”).
Así surgen, paralelamente al desalojo de las familias afrouruguayas y de la escuela de candombe de la calle Herrera 313 –último quilombo urbano-, las Llamadas de “Lindo Quilombo”, organizadas por quienes para entonces se constituían como un colectivo de comparsas, aspirando a conformarse a futuro en una asociación o agrupación formal que pudiera nuclear a las mismas y representarlas en las gestiones comunes. Es decir, se realizaron dos Llamadas, que continúan desde entonces, mal entendidas como “oficial” e “independiente”. En ese mismo momento, en las reuniones de comparsas, se anunciaba que el candombe había sido declarado “patrimonio inmaterial de la humanidad” por Uruguay, hecho que reconfortaba y a la vez generaba dudas sobre el futuro de esta expresión en Argentina.
Así surgen, paralelamente al desalojo de las familias afrouruguayas y de la escuela de candombe de la calle Herrera 313 –último quilombo urbano-, las Llamadas de “Lindo Quilombo”, organizadas por quienes para entonces se constituían como un colectivo de comparsas, aspirando a conformarse a futuro en una asociación o agrupación formal que pudiera nuclear a las mismas y representarlas en las gestiones comunes. Es decir, se realizaron dos Llamadas, que continúan desde entonces, mal entendidas como “oficial” e “independiente”. En ese mismo momento, en las reuniones de comparsas, se anunciaba que el candombe había sido declarado “patrimonio inmaterial de la humanidad” por Uruguay, hecho que reconfortaba y a la vez generaba dudas sobre el futuro de esta expresión en Argentina.
Los siguientes tres años fueron definitivos
para la afirmación de una política nacional multicultural, que en lo que
respecta a cultura afro dio su inicio en los mega festejos del Bicentenario
(2010), tuvo luego su afirmación con la creación del Programa Afrodescendientes
perteneciente a Secretaría de Cultura de la Nación, y su finalización con la declaración del Día de las y los afroargentinos y la Cultura afro (8 de
Noviembre, en 2013). Durante los mismos hitos, “los candomberos” y directores
de comparsas se mantuvieron bastante al margen de todos estos hechos de
redefinición político-cultural, por lo tanto no contaron a posterior con una
serie de informaciones necesarias en materia de políticas culturales.
Insistiendo durante cuatro años al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por
los recursos mínimos para la realización de las Llamadas de Candombe de San
Telmo (micros para todas las comparsas y no solo las 5 cercanas, baños
químicos, botellas de agua) llegaron a costear de su bolsillo los traslados para la
realización de las mismas en 2012.
En tanto, Lindo Quilombo se hubo convertido
en un “colectivo de candomberos” jóvenes -y no así de comparsas- que con 30
años de edad promedio pertenecían a una generación que aprendió candombe a
partir de “clases”, y que posteriormente (actualmente) buscaron la “convivencia
en contexto” (en su caso, en Uruguay). De entre dicho colectivo, un grupo cada
vez mas experto (de ocho jóvenes) organizó año a año las Llamadas “Independientes”,
teniendo como consigna que quien participara de las Llamadas “oficiales” no
podía participar de la organización de las Llamadas de Lindo Quilombo (si de su
desfile). Llamativamente, las mismas poco a poco obtuvieron el apoyo de CTA
Capital de Calle Independencia, de un sector de ATE, y del MOI (Movimiento de
ocupas e inquilinos), y de la comparsa Zumbaé de Montevideo (dirigida por un
músico, y secretario político, afrodescendiente, integrante joven del Grupo
Asesor de Candombe conformado en Montevideo a partir de la Declaratoria de
UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad para el Candombe). De este
modo, las controversias internas de la “comunidad” afrouruguaya de Montevideo,
comenzaron a atravesar el ya complejo contexto candombero porteño: el Programa
Afrodescendientes de Argentina se encontraba a cargo de Javier Ortuño, “primo”
del ex diputado y hoy Ministro de Industria Edgardo Ortuño de Uruguay (línea política
que no cuenta con el apoyo de los afrouruguayos jóvenes de Montevideo en
interacción con los candomberos porteños pertenecientes a Lindo Quilombo).
Los ecos del “que se vayan todos” –consigna
de los cacerolazos de Argentina de 2001 con los que se “pidió la renuncia” del
presidente De la Rúa- se hicieron lugar en las consignas compartidas por muchos
de los candomberos argentinos: “queremos diferenciarnos, y organizar las
llamadas por nosotros mismos, y no con el Estado”. Dos sindicatos alineados en
contra del gobierno nacional dieron su apoyo año a año para las Llamadas de
Lindo Quilombo, apoyos que se sumaron –desde ya, y es meritorio- a una muy
buena dinámica de grupo y a las habilidades propias de la cultura juvenil de
clase media, más que propicias para lo gestivo-comunicativo-organizativo.
El 2012, encontró a los “candomberos”
reunidos en el nuevo predio otorgado por el gobierno de la Ciudad a los
hermanos Bonga Martínez en Defensa 535 (previo juicio por desalojo del espacio
de la calle Herrera 313). En esta oportunidad, “los candomberos” -unidos
nuevamente, aunque aún con dos Llamadas (“Oficiales” e “independientes”)-
planificaron una “única Gran Llamada” para 2013, a realizarse “entre todos y
unidos”, saldando así las diferencias de 2009 entre los diversos actores, para luego
juntos “golpear nuevas puertas” que
dieran lugar a la obtención de recursos (ya NO al gobierno de la Ciudad de Buenos
Aires, o no únicamente). Sin embargo, frente a la iniciativa de los jóvenes de Lindo
Quilombo de adelantarse en lo que refiriera a las reuniones con las nuevas
esferas del gobierno nacional (puntualmente, con el Programa Afrodescendientes),
los candomberos afrouruguayos (unidos los dos centros culturales y las dos
generaciones de inmigrantes) pidieron ser poder “ser ellos quienes acudieran a
las oficinas del Estado” a una primer entrevista con el Programa
Afrodescendientes –reconociéndose como tales- para plantear por nota la situación
del candombe en Buenos Aires en representación de todos los grupos integrantes
de “las reuniones de comparsas”.
En desacuerdo con ello –aunque sin verbalizarlo-, los dos a tres jóvenes representantes de Lindo Quilombo consolidaron en enero y febrero de 2013 sus alianzas con Uruguay –representando en marzo al candombe por nuestro país en eventos relacionados a Patrimonio organizados por Secretaría de Cultura de la Nación y el proyecto Patrimonio Vivo de UNESCO Uruguay en Buenos Aires- y se retiraron tanto de las reuniones de comparsas como de las construcciones colectivas, dejando como aporte igualmente su participación en las Llamadas de San Telmo, pero también la confirmación de que continuarían con la realización de las usuales Llamadas de Lindo Quilombo en 2013 también.
Tras varios meses de convocar a acuerdos, se obtuvo que Lindo Quilombo organizara “su” Llamada (“independiente”) en una fecha algo anterior (2 de Noviembre) y en barrio aledaño, igualmente emblemático (Montserrat), permitiendo así a las comparsas restantes de jóvenes argentinos y uruguayos “organizar la llamadas” también “entre todos” junto a las comparsas de directores afrouruguayos de San Telmo, pero en este caso con el apoyo del Estado para los recursos (sígase entendiendo por “recursos”: baños químicos, agua, corte de calles y micros, y nunca un caché para cada comparsa, precisamente por el rumor de que “los referentes [léase los afrouruguayos, o directamente los negros] lo que querían es dinero”).
En desacuerdo con ello –aunque sin verbalizarlo-, los dos a tres jóvenes representantes de Lindo Quilombo consolidaron en enero y febrero de 2013 sus alianzas con Uruguay –representando en marzo al candombe por nuestro país en eventos relacionados a Patrimonio organizados por Secretaría de Cultura de la Nación y el proyecto Patrimonio Vivo de UNESCO Uruguay en Buenos Aires- y se retiraron tanto de las reuniones de comparsas como de las construcciones colectivas, dejando como aporte igualmente su participación en las Llamadas de San Telmo, pero también la confirmación de que continuarían con la realización de las usuales Llamadas de Lindo Quilombo en 2013 también.
Tras varios meses de convocar a acuerdos, se obtuvo que Lindo Quilombo organizara “su” Llamada (“independiente”) en una fecha algo anterior (2 de Noviembre) y en barrio aledaño, igualmente emblemático (Montserrat), permitiendo así a las comparsas restantes de jóvenes argentinos y uruguayos “organizar la llamadas” también “entre todos” junto a las comparsas de directores afrouruguayos de San Telmo, pero en este caso con el apoyo del Estado para los recursos (sígase entendiendo por “recursos”: baños químicos, agua, corte de calles y micros, y nunca un caché para cada comparsa, precisamente por el rumor de que “los referentes [léase los afrouruguayos, o directamente los negros] lo que querían es dinero”).
En
las reuniones organizativas de las VIII Llamadas de San Telmo, reuniones que
esta vez comenzaron en Marzo luego del desfile de comparsas ya usual del Carnaval
Afrodescendiente organizado por el Programa coordinado por Javier Ortuño, los
diálogos no fueron sencillos. Aún tratándose de directores o integrantes de
comparsas que acordaban en solicitar al Estado “un apoyo” (no así en delegar
los criterios organizativos), llevó varios meses establecer pautas comunes y
respetarlas, sobre todo por los diferentes códigos comunicativos, y no tanto
por las ideas centrales en cuestión. Aun así, la organización conjunta de las
comparsas en sus reuniones hizo que en Mayo de 2013 se entregara a la Secretaría de
Cultura de la Nación (Programa Afrodescendientes) el pedido formal de apoyo para
las VIII Llamadas de San Telmo (la solicitud incluía junto a los detalles de
recursos, el pedido de declaratoria de interés cultural de la Llamada). Se
solicitó también la posibilidad de incluir al candombe en los nuevos carnavales
nacionales, definidos como “federales y latinoamericanos”, y la respuesta
resultó afirmativa por demás en primer término, aunque finalmente no se
concretaron todos los recursos (sino algunos), ni la logística esperada, aunque
a cambio se demandó durante todo el año una dinámica de trabajo que supiera dar
cuenta de que “las comparsas querían organizarse” y trabajar
“consensuadamente”. Como saldo, la construcción de esta dinámica (pautas
comunicativas, distribución de tareas) resultó positiva y si bien no estuvo concluida
y aún resulta mejorable, la misma quedó incorporada a las reuniones de
comparsas -no aún al funcionamiento hacia el interior de las mismas, que muchas
veces siguen en situación de desinformación de estos procesos-.
La participación en las reuniones, de todos
modos, y las pautas para la participación en las Llamadas –que tuvieron al
expectativa de responder a los requerimientos internacionales que cualquier
evento cultural tiene en el casco histórico de una ciudad- estuvieron
“impulsadas” por una serie de principios escritos que los afrouruguayos
consensuaron entre sí (pudiendo interactuar por primera vez entre pares sin
competir entre ellos). Estos principios organizativos, que trascendieron entre
los candomberos como “el reglamento”, luego debieron ser flexibilizados dado el
rechazo de algunos grupos o comparsas integradas fundamentalmente por
argentinos. En dicho proceso, las comparsas integradas por jóvenes uruguayos y
afrouruguayos, se mantuvieron ausentes (en muchos casos como estrategia para no
pronunciarse ni en contra ni a favor dada su doble pertenencia: siendo
uruguayos “respetan la tradición”, pero siendo jóvenes tienen lazos de amistad
con los “candomberos jóvenes argentinos”). Estas pautas entonces, aunque
finalmente no fueron tenidas en cuenta (al extremo de no debatir cuáles podrían
ser viables para el lucimiento de la expresión, en tanto no significara el
perjuicio de los procesos sociales implícitos), incentivaron a algunos grupos a
mejorar su presentación, sea en su vestuario, en la inclusión de personajes
tradicionales, o en la viabilización de consignas comunicativas (a modo de
“mensajes”) para la sociedad mayor.
Indagando la pluralidad dada por “los otros
candombe(S)”
“Nosotros no queremos que el Estado provea
a las comparsas de micros para ir a la Llamada, porque consideramos que allí
donde el Estado resuelve las cosas por la gente, la inhibe a su vez de poder
conseguir recursos por sí mismos, con las interacciones que esto implica”
Candombero organizador del Encuentro de
Candombe(s)
de Punta Lara, 2013, integrante de la
comparsa “La cuerda” de La Plata.
Evidentemente hubo tantas interpretaciones
de esta propuesta de “estatuto o reglamento” que regularía desde 2013 las Llamadas
de San Telmo dado por “los referentes”, como traductores del mismo. Dicha
construcción de criterios (que podía oscilar entre crear categorías como
simplemente establecer dos días o partes para el desfile, una correspondiente
con “expresiones tradicionales” y otra con “innovaciones juveniles”), llegaron
a oídos de todos los jóvenes “candomberos” de todo el país, dada supuestamente
“la gravedad de estas exigencias”. Siendo que desde Argentina se rechaza el
mecanismo mercantil del carnaval montevideano, se descarta cualquier política
cultural del vecino país, aun desconociéndola.
Especialmente las políticas referidas a La Movida Joven, dirigidas a este sector de la población que cuenta con espacios públicos y cortes de calle para su esparcimiento artístico o deportivo (a cargo e iniciativa de la Intendencia de Montevideo), o las denominadas “cooperativas de vivienda” de modelo uruguayo, presentan principios bastantes coincidentes con los promulgados por los jóvenes argentinos en sus Encuentros de Candombe(S). Cada vez que algún uruguayo o afrouruguayo referencia su país, sin embargo, los candomberos argentinos inmediatamente asocian la mención al dispositivo del carnaval, y no a las políticas sociales y culturales más generales. Puntualmente, varios grupos de candombe de escenario integrados por argentinos, hicieron en 2013 manifiesto su rechazo por ambos gobiernos nacionales (el de Pepe Mujica, y el de Cristina Kirchner), afirmando que los gobernantes lo que deben hacer es “devolver la plata que se robaron”. Es de destacar como el Estado, y el dinero, aparecen de manera conjunta o separada como demonizados.
Especialmente las políticas referidas a La Movida Joven, dirigidas a este sector de la población que cuenta con espacios públicos y cortes de calle para su esparcimiento artístico o deportivo (a cargo e iniciativa de la Intendencia de Montevideo), o las denominadas “cooperativas de vivienda” de modelo uruguayo, presentan principios bastantes coincidentes con los promulgados por los jóvenes argentinos en sus Encuentros de Candombe(S). Cada vez que algún uruguayo o afrouruguayo referencia su país, sin embargo, los candomberos argentinos inmediatamente asocian la mención al dispositivo del carnaval, y no a las políticas sociales y culturales más generales. Puntualmente, varios grupos de candombe de escenario integrados por argentinos, hicieron en 2013 manifiesto su rechazo por ambos gobiernos nacionales (el de Pepe Mujica, y el de Cristina Kirchner), afirmando que los gobernantes lo que deben hacer es “devolver la plata que se robaron”. Es de destacar como el Estado, y el dinero, aparecen de manera conjunta o separada como demonizados.
La variedad y diversidad de prácticas hace,
sin embargo, que también encontremos –aunque con mucho menor impacto- el acercamiento
de los referentes afrouruguayos de mayor edad (hoy con 70 años, exiliados en
1974) al sector juvenil, aún incluso a las generaciones recientes o más jóvenes
de candomberos, como resultan ser los Encuentros (juveniles) de Candombe(s). Si
bien estos Encuentros tienen su origen en ciudades del interior del país, hacia
los grupos de candombe del interior existió circulación (intercambio) de
figuras afrouruguayas, aunque los candomberos afirmen “que no existen entre el
candombe del interior y el de Buenos Aires relación, sino más que con Córdoba o
directamente con Montevideo”. La apropiación de la práctica, se ha dado sin
dudas por múltiples vías. La circulación del material discográfico de Afrocandombe
entre los jóvenes “candomberos” del interior, da cuenta también de la
importancia de las herramientas de referencia, facilitadoras o “transportadoras”
de acervos culturales colectivos: “nosotros aprendimos a tocar con Afrocandombe”.
En
los encuentros (o mas específicamente, en el Encuentro de CandombeS de Punta
Lara en 2013), la pluralidad se vio plasmada en el compartir alimentos, en el
abonar todos un dinero de base que cubriera los costos de tres días de camping
–que incentivaban a cumplir- y en las conversaciones centradas a veces más en
la danza (o en las mujeres y sus procesos en el candombe) que en los “tambores”
o en los “tamborileros” (ya que muchas mujeres argentinas tocan tambores). Aun
así, al momento de desfilar en el espacio público aledaño al camping con los
tambores (avenida alejada del centro de la ciudad de La Plata, por lo tanto sin
dificultades para el corte de tránsito parcial), lo que se observó fue
nuevamente un desfile de comparsas de estilo uruguayo, con vestuario. En los
momentos de “compartir y aprender entre todos” se generaron “jumps”
(improvisaciones) de agrado y disfrute, pero donde el conocimiento performático
no circulaba con facilidad a falta de lo que en políticas de patrimonio se
denomina como “portadores”, a pesar aún de la cantidad y calidad de
instrumentos-tambores a disposición. De manera aledaña a estos espacios de
“aprender entre todos”, se generaban espacios de serigrafía (para pintar
remeras al instante con la consigna del encuentro), y de venta y exposición de
tambores, talíes, palos, etc. Al Encuentro, muchos jóvenes se habían acercado
en tren o micros, pero una gran cantidad –llamativamente- se movilizaba para
todo tipo de traslados en automóviles de su propiedad (hecho que agrega un dato
a sus pertenencias de clase, pero no desdibuja ni desvaloriza de ningún modo
sus construcciones).
Al Encuentro de “Candombe(S) en
plural” (realizado en Punta Lara, La
Plata, para que supuestamente pudieran asistir los grupos de San Telmo que a
los encuentros del interior del país no pudieron asistir en años anteriores por
los costos del viaje) finalmente no fueron invitadas las “comparsas de Buenos
Aires” (“por temor a que nos desborde la participación”). Fueron avisados del
mismo, igualmente, de manera personal, algunos “candomberos” argentinos del
contexto porteño que supieron asistir con algunos miembros de sus grupos
(escasos).
Claramente, entre todas estas prácticas
–más allá del uso del espacio verde en un caso, y del uso del espacio público
emblemático en otro- existe un factor común y una clara diferencia: todos
quieren “hacer /organizar el candombe entre todos”, pero algunos quieren
hacerlo “CON el apoyo del Estado”, y otros “de manera independiente” (SIN el
Estado, buscando otros modos de solventar los recursos, que en muchos casos
termina siendo particular, o de sindicatos u ONGs). Esto pareciera ser una
huella también de la coyuntura sociopolítica de la Argentina del 2001, propia
de las asambleas de vecinos que se solidarizaban para resolver sus problemas
“entre todos”. Muy a pesar de quienes creen que tales iniciativas se han
terminado una vez terminado el “corralito” (y así ocurre en un alto
porcentaje), vemos como determinados sectores de la población (no incluidos en
la planificación estatal por diversos motivos, como los jóvenes o los
feriantes, para el caso de la Ciudad de Buenos Aires) si han incorporado y
mantenido estas prácticas de tipo solidario como modo organizativo, y como “forma
de vida”. Quienes viven el candombe desde estos principios emanados de la
crisis del 2001, fusionan muchas veces significantes propios de la cultura
afrouruguaya con los sentidos locales porteños que ellos les asignan a sus
prácticas con el tambor: “candombe como forma de vida”, “resistencia”,
“comunidad”.
Por otro lado, las maneras del hacer entre
quienes coinciden en interpelar al Estado, dan cuenta de diferencias
intergeneracionales y/o culturales que oscilan entre formas más o menos
autoritarias o paternalistas, a formas más participativas y “horizontales” de
comunicación y organización. En tal “horizontalidad”, la cantidad y calidad de
información, la experiencia de vida, la trayectoria con el candombe, y las
herramientas de comunicación masivas que los actores manejan es extremadamente
disímil, y hasta que tal “brecha” (digital, social) no se reduzca, siempre se
tenderá a caer en la repetición de las fragmentaciones ya existentes, siempre
halladas.
Huellas (fugaces) de Candombe en Buenos Aires: El proceso de legitimación de las Llamadas de San Telmo (3)
Narrando (el evento de) la 8va Llamada de
San Telmo, entre las tensiones de dos jurisdicciones
Las cuatro de la tarde –hora de inicio de
las Llamadas- encontraron a la Secretaría de Cultura iniciando los cortes de
calles, que se vieron dificultados por la no presencia de gradas para las
avenidas (como estaba pensado o solicitado), y las escasas vallas y personal
disponible –tanto de la Secretaría como de las comparsas-. Aún así, gracias a
los actores que día a día desde hace años protagonizan el crecimiento del
candombe en Buenos Aires con su trabajo, y a la presencia física del
Coordinador del Programa Afrodescendientes (presencia que se solicitó como
responsable representante del Estado por parte de la Sria. de Cultura de la
Presidencia de la Nación), los cortes pudieron en un 80% realizarse y la
Llamada dio su inicio, quedando igualmente librada a grandes riesgos en los
horarios en los cuales las avenidas resultan altamente transitadas. En este
sentido, el desfile (al igual que otros años, y mas allá de quienes en cada
oportunidad lo organizan) no tuvo en cuenta lo problemático del corte de la
Calle Independencia, verdadera arteria de la Capital Federal donde dio inicio
la Llamada que luego transitó por la Calle Defensa, hasta Parque Lezama
(Defensa y Brasil), tal estaba estipulado. Los horarios picos de tránsito, sin
embargo, dejaron a la luz las intenciones de cada uno de los actores para con
el evento: algunos externos colaboraron, otros disfrutaron las dificultades
observando con ironía, otros señalaron al agente estatal su error de escasa
previsión, finalmente todos desfilaron y disfrutaron de los logros si obtenidos,
para dejar para reuniones posteriores de comparsas la evaluación de estas
dificultades de logística. Fue notorio como muchos grupos redoblaron su trabajo
artístico este año, para cumplir con las expectativas en cuanto a la cantidad
de tambores, personajes, fantasías –lucimiento que redundó en aplausos y
reconocimiento por parte del público, presente sobre todo en horarios diurnos-.
También fue notorio quienes dieron continuidad a diversos tipos de
espectacularizaciones (por la cantidad de tambores y tamaño de loe elementos de
fantasía, como estrellas lumínicas de grandes dimensiones), y quienes se
esforzaron por nombrarse y/o definirse (portando estandartes y pasacalles en
los que se definían como “Escuela de Candombe” y “Comparsa XX”, a la vez). Dos
comparsas –una cercana la inicio, otra cercana al cierre- llevaron banderas o
pasacalles en homenaje a Mandela (líder sudafricano recientemente fallecido).
Otras “trajeron gente de Uruguay”, en muchos casos simplemente sus familias (ya
que distribuidas a ambos lados del Río de la Plata, estas familias
transnacionales salen en ambas Llamadas de nuestras capitales), o en otro caso
singular a una renombrada vedette del candombe de carnaval afrouruguayo que no
dejó dudas sobre la presencia que un cuerpo escénico puede generar a la hora de
corresponder la mirada con el público, y dejar –por qué no también-
“boquiabierto” al tránsito…
“La nota”, de todos modos, la dio la
policía (una vez más). Existiendo las gestiones realizadas para el corte de
calle Defensa –por parte de la Sria de Cultura de la Nación, en las comisarías
correspondientes de San Telmo y Montserrat- a las 17hs se presentó un oficial
de la Comisaría 2da (Montserrat) a realizar una (una mas entre miles)
contravención por el corte de la Calle Independencia, que requería de un
“permiso especial”. Tal detalle no menor, según se observó en las
documentaciones, había sido informado a la Sria de Cultura de la Nación el día
anterior. Sin embargo, es realmente de extrañar que algunos meses antes, en los
Encuentros de Candombe(S), circulaba el comentario que “preveía la no
realización de la Llamada de San Telmo de 2013, por falta de permisos para
corte de calle”. Tal versión desmentida en su momento, tras lo cual las
comparsas de “mas afuera” se comunicaron con las comparsas de Buenos Aires de
manera directa para anotarse y participar, se confirmaba así en pleno inicio
del desfile, que de todos modos siguió su curso –a cargo del Coordinador del Programa
Afrodescendientes, que es quien se encargó de tales gestiones y respondió por
las mismas-. Fue llamativo, como el oficial de la Comisaría 2da ante la duda de
varios de los candomberos organizadores, “se defendió” aclarando que “al otro
desfile hecho hace unas semanas en Montserrat tampoco se le otorgó el corte de
las laterales”, para concluir diciendo que “nosotros en las internas de ustedes
(los candomberos de Buenos Aires) no nos metemos igual”.
Esta anécdota, además de dejar pensando a
más de uno acerca de como le es brindada a agentes externos tanta información
referida a la propia “cocina” de las comparsas, nos es útil para entender la
dinámica jurisdiccional que a las tensiones que se producen entre las “dos
llamadas” se agregaron en esta
realización. La Comisaría 14 de San Telmo, mas “a mano” con el gobierno
nacional – y “acostumbrada a los cortes en los varios de eventos que la Sria de
Cultura de la Nación ha realizado en Parque Lezama” bajo el Programa
Afrodescendientes o no- se dispuso con muchísimo gusto al corte de calle (o a
la no obstaculización del mismo) que correspondía con su radio de influencia.
En cambio, la Comisaría 2da –en mayor consonancia con el gobierno de la Ciudad,
siendo un permiso gestionado por la Nación- irrumpió los cortes de las calles
que estaban bajo su radio de influencia cada aproximadamente 2 hs u hora y
media. La salida de la comparsa mas numerosa –maquillada de profundo azul-
desplegada una hora antes sobre la calle Independencia con todos sus tambores y
elementos (de gran tamaño), era “arremetida” por un momento por dos hileras de
autos que, de no ser por los candomberos y “la organización estatal”, hubieran hecho
sucumbir el evento.
Es loable decir que, habiendo estado
establecido el horario de desfiles entre las 16 y las 22hs (23hs de cierre), y
habiendo iniciado el mismo casi dos horas mas tarde por estas dificultades no
previstas por el Estado, las comparsas salieron de continuado una tras otra,
contando las primeras con mucho mas público que las últimas, y concluyeron el
desfile no muy pasadas las 24hs.
La inmensa oscuridad con la que es tratado
por el gobierno metropolitano el sector de la ciudad “circunscripto a la
Nación” (desde San Juan y Defensa hasta Brasil y Defensa, esquina que se
encuentra iluminada a pedido de los bares), y el descuido y abandono que padece
Parque Lezama (imposibilitado de ser enrejado gracias a las acciones legales de
los vecinos y amigos del Parque), hacen pensar que San Telmo es un espacio pensado
para “ciudadanos de segunda”, propicio para actividades factibles de llevarse
adelante únicamente de día. Siendo que “la Ciudad” (El Ministerio de Cultura
porteño) durante siete años demostró no disponerse a apoyar las Llamadas de San
Telmo (para las que se siguen pidiendo solo micros, agua, baños químicos,
difusión), y a “la Nación” (Programa Afrodescendientes, Sria de Cultura de
Presidencia) parece “volvérsele dificultoso” tal apoyo (sea mas por
dificultades reales o por inexperiencia en las gestiones) , no es irracional
pensar en dos posibilidades: organizar las Llamadas con el apoyo de la Ciudad
en Montserrat (y cortes de calle de la Comisaría 2da), u organizar las Llamadas
con el apoyo de la Nación en San Telmo (y cortes de la Comisaría 14, e
iluminación “autogestiva” o gestionada por los candomberos JUNTO a la Asamblea
de vecinos de Parque Lezama, que ciertamente, prospera al igual que la Asamblea
de San Telmo desde la crisis de 2001). La realidad de los acontecimientos, es
decir la realización de las dos Llamadas en correspondencia con los principios
de estas divisiones de jurisdicción (una en 2 de Noviembre y en Montserrat organizada
por el colectivo de candomberos Lindo Quilombo, con apoyo de ATE y CTA de la
Calle Independencia; y otra el 7 de Diciembre en San Telmo organizada por las
reuniones de comparsas de Buenos Aires) parecen corresponderse con ello. Claro
que restaría apelar a un tercer principio, por vía del derecho, que es el de la
jurisprudencia. Recordando el caso de Herrera 313 (reubicado tras un juicio al
gobierno de la Ciudad), y recordando las gestiones de Kalakán Güé (la primer
comparsa que desfiló desde Pasaje San Lorenzo hasta Plaza de Mayo, aunque en
día domingo), parecería que un instrumento legal sería el próximo paso a
conseguir para con el “intimar” al Estado a responder a los derechos culturales
de estos sectores reunidos en torno del candombe, patrimonio inmaterial de la
humanidad.
Estimando algunas conclusiones
Hasta aquí hemos intentado dar cuenta de la
complejidad implícita en el proceso de legitimación de la práctica
espectacularizada de candombe afrouruguayo en el casco histórico de la ciudad
de Buenos Aires (“Las Llamadas de San Telmo”). En la sola realización de este
evento convergen tensiones políticas entre dos jurisdicciones (“la Nación y la
Ciudad”), en tanto ninguna de ellas termina de responsabilizarse por el
acompañamiento que los ciudadanos (en este caso “candomberos”) solicitan para
llevar adelante su derecho legítimo al uso del espacio público. Se observa
también cómo, muy a pesar de ello, el candombe de estilo afrouruguayo
(caracterizado por el uso del espacio público) en su formato de comparsas se
multiplica, dando también lugar a nuevos formatos de gestión cultural y
participación colectiva, y/o modos de “encuentro” y socialización relacionados
al uso de los espacios verdes, u otras prácticas que dan lugar a resignificaciones
locales de la expresión oriental. Al
margen de ello, centrándonos en su práctica urbana en la ciudad de Buenos
Aires, se observan reclamos de los distintos actores, e intentos –muy
trabajosos y arduos, pero que con el tiempo van generando lentamente avances-
de alcanzar objetivos comunes, que por ahora no parecieran ir más allá de la
realización de la emblemática Llamada en el casco histórico de la ciudad. En
tales dinámicas de colectivización, los distintos sectores se ven obligados a
formalizar sus prácticas de manera conjunta para poder viabilizar reclamos y/o
llevar adelante gestiones en nombre propio (“organizar la llamada nosotros”),
hecho que requiere precisamente de la construcción de un “nosotros” que
comprende en el caso de la 8va Llamada de 2013 a sectores afrouruguayos y
uruguayos de al menos dos a tres generaciones, sumados a algunos grupos o
sectores de jóvenes argentinos dispuestos a la construcción conjunta y el
respeto por los tiempos de apropiación de herramientas que necesitan los
sectores históricamente subalternizados. En el contexto de la declaración del Día
de las y los afroargentinos y la Cultura afro, algunas de las identidades
“candomberas” previamente despolitizadas, despertaron “a la afrodescendencia”,
dando cuenta de incipientes niveles de conciencia negra, no necesariamente
acompañados en tiempo y forma ni por estrategias específicas correspondientes
con el trabajo cultural ni con los estándares de ciudadanía diferenciada que se
espera pueda apuntalar un Estado de reciente (pero creciente) énfasis
multicultural. Así es que, en tanto se asiste a las divisiones del caso entre dirigentes
afro a cargo de funciones estatales en Sria. De Cultura y Sria. De Derechos
Humanos, (ambos alineados con el gobierno nacional), y a la vez a las
divisiones usuales entre sectores políticos y jurisdicciones en contraposición
(“ciudad vs Nación”), todo ello sumado a una diversidad de intenciones de los
distintos actores “candomberos”, se estima como difícil el logro de los
objetivos sino es por medio de la jurisprudencia (lograrlo por Ley). La
sorpresa de la incipiente Ley que declara al 3 de Diciembre como “Día del
candombe y la equidad étnica” en Ciudad de Buenos Aires (configurada a partir
de iniciativas individuales no socializadas ni consensuadas con el colectivo de
actores o con grupos de asesores) pudiera resultar un buen instrumento, si
acaso se lo sabe usar, o revisar para su posterior promulgación y uso.
Penosamente, no solo se usufructúa la fecha y el texto de la declaración
uruguaya de 2006, sino que se pierde en esta Ley (a la vez que se gana) la
posibilidad de conmemorar una fecha local entre las tantas que ya constituyen
hitos el candombe afrouruguayo en suelo porteño (como el 13 de Diciembre,
haciendo en 2013 los 15 años de realización de Kalakán Güé y su “Homenaje a la
memoria”, y siendo un hecho que resalta los derechos culturales, la lucha
contra la discriminación, y la problematización de la memoria).
Poniendo el acento en los actores (en los
procesos de agencia, en las iniciativas que llevan adelante los mismos mucho
más allá de las diferencias), podemos afirmar que solo el paso de tácticas a
estrategias en el proceder podrá garantizar el logro de los objetivos comunes a
mediano plazo, en un marco consciente y
creciente de formalización de las prácticas comunes a todos los sectores.
Esto es, el derecho que deben poder conquistar todos los candomberos de
reunirse en determinados espacios barriales, pudiendo reproducir el ritual de
templado de tambores y de desfile sin la interrupción u obstaculización por
parte de agentes policiales o por parte de un sector de la sociedad civil que
ignora el valor cultural de esta expresión (“vecinos que hacen denuncias por el
ruido”). A su vez, el derecho a utilizar el espacio céntrico reconocido
internacionalmente por la presencia histórica de expresiones de origen afro,
aún se ve inhibido. Las Llamadas de San
Telmo, a pesar de su 8vo año de desfile consecutivo, dejan a los candomberos
(después de haber trabajado todo un año) la sensación de un mero paso fugaz que
con su fin deja la duda de haber sido o bien a un sueño,
o bien a una realidad. La falta de capitalización de las experiencias previas y
de los instrumentos legales alcanzados, dada por los (no) usos de la memoria y por
la escasa experiencia en la formalización de las prácticas, hace que este
proceso se vuelva por momentos “repetitivo” (“estamos siempre en el mismo lugar
y discutiendo lo mismo”) para los actores. Convengamos, igualmente, que
básicamente en ello consiste “la trampa” multicultural.
miércoles, 18 de diciembre de 2013
Candombe por Mandela -en la Catedral de Montevideo
Ceremonia interreligiosa por Nelson Mandela en la Catedral de Montevideo -o, por qué Uruguay no es Argentina...
Una mãe y un pai de santo, un coro de mujeres afrouruguayas (Afrogama), personajes, tambores y baile de candombe dentro de la Catedral.
Todo impensado (e impensable) en Buenos Aires.
Tan sencillito y bello en Montevideo.
No sólo la capital de la legalización de la marihuana....
(fotos del facebook de la mãe Susana Andrade)
Entrada de tambores a la catedral
Comparto las palabras que al respecto escribió la mãe
Susana Andrade de Oxum, que participó del mismo:
" A raíz de la desaparición
física del líder sudafricano y mundial ex presidente Nelson Mandela, la
Embajada de Sudáfrica en Uruguay tuvo la iniciativa de convocar a un encuentro
interconfesional de conmemoración, en la iglesia Matriz el día martes 17 de diciembre
a las 19 y 30 hs.
El evento ameritó una reunión organizativa en el arzobispado, en la que
participamos representantes de diferentes confesiones religiosas, llamados por
Monseñor Cotugno, Arzobispo de la capital y la señora Ellen M. Hajie Jefa de Misión
de la Embajada de Sudáfrica en Montevideo.
La novedad, además de sumar variedad de visiones espirituales con un mismo fin
y el lugar elegido para este acto, es principalmente que al reunir la vertiente
religiosa africana entre sus participantes, los tambores se tornaron invitados
de rigor aceptados por aclamación y unanimidad.
La peculiaridad es que no se tratará de una misa
tradicional, aunque se haga en la principal iglesia católica de la ciudad, sino
de una actividad recordatoria en conjunto, con lectura de algunas de sus
mejores frases, una oración con carácter ceremonial y otros ritos respetando la
pluralidad de las distintas creencias, encendido de luminarias y final de
candombe por la memoria y obra del Padre de laPacificación en su país, ejemplo
para el mundo entero de resistencia, amor por sus semejantes, fe en la paz como
herramienta para lograr la igualdad y la no discriminación racial.
El poder de la simbología de este gran hombre que hizo culto del respeto a la
libertad y a los derechos humanos, aún después de desencarnar nos moviliza, nos
interpela y mandata a trabajar por un mejor mundo posible para las generaciones
venideras.
Un
mensaje de pluralidad y de unión en la diversidad que se torna imperioso
brindar cotidianamente dadas las situaciones de violencia que recrudecen,
aparecen o se reinventan con mayor ferocidad, en un mundo que por ello reclama
acciones concretas especialmente de las religiones, depositarias naturales de
valores de convivencia en paz, de esa fraternidad que soñó e hizo realidad
Mandela con su ejemplo de vida y tenemos el compromiso social de alimentar y
mantener vigente.
Realmente
fue un agradable honor compartir una instancia de trabajo y camaradería con los
distintos representantes religiosos y religiosas, en la iglesia Matriz, sobre
cimientos de piedra y edificaciones que albergan más de doscientos años de
historia nacional.
Que esta celebración ecuménica en la Catedral se haga tradición en Uruguay,
como pacto de combate al racismo y contra todo estilo de intolerancia. Y
digamos con Madiva y junto al poeta William Ernest Henley:
“Hemos
perdido pues,
gran parte de nuestro pasado
y debemos aceptarlo.
Eso no es renunciar, no es rendirse.
Agradezco a los dioses que existen
por mi alma inquebrantable.
Soy el amo de mi destino.
Soy el capitán de mi alma.” "
gran parte de nuestro pasado
y debemos aceptarlo.
Eso no es renunciar, no es rendirse.
Agradezco a los dioses que existen
por mi alma inquebrantable.
Soy el amo de mi destino.
Soy el capitán de mi alma.” "
Agradezco a la mãe Susana Andrade de Oxum
Ceremonia interreligiosa de encendido de las velas: https://www.youtube.com/watch?v=KvGZe8B7QII
lunes, 16 de diciembre de 2013
Candomberío: Candombe/s en y del Litoral argentino
Candomberío es un corto realizado por las antropólogas María Cecilia Picech,
Manuela Rodríguez y Julia Broguet (de la Universidad Nacional de Rosario) con la edición de Fernando Herrera.
Sinopsis: Llevando el foco a la región del Litoral argentino,
específicamente a las ciudades de Paraná, Santa Fe y Rosario, Candomberío
investiga las diferentes apropiaciones que se han hecho del candombe uruguayo,
así como las posteriores recreaciones de un “candombe del Litoral” o
“afrolitoraleño”, a partir de rastrear las experiencias de distintos colectivos
artísticos/políticos que hoy están ejecutando esta práctica cultural en la zona.
A través de una serie de interrogantes acerca de que
sería “lo propio” y “lo ajeno” de las tradiciones culturales de la región,
surgidos tanto de las propias realizadoras como de los mismos candomberos, este
registro reflexiona sobre parte de la historia reciente de la Argentina post
crisis 2001, mostrando cómo a partir del candombe se cuestionaron, ensayaron
y/o produjeron modos alternativos de hacer arte y política. Estas
transformaciones propiciaron la resignificación de ideas de resistencia y comunidad,
abriendo interrogantes acerca de una “identidad nacional”, pretendidamente
homogénea, blanca y europea.
Señalan las autoras:
"Esta investigación sobre los candombes del sur de la
región del Litoral argentino surge del deseo de reunir nuestras experiencias
académicas y artísticas con esta manifestación y a partir de allí producir
nuevos relatos e imágenes en y desde el ámbito local. Asimismo, es parte de un
ejercicio reflexivo sobre la propia práctica etnográfica que nos planteó el
desafío de un proceso de “traducción” múltiple, al poner en relación justamente
nuestras experiencias como performers del candombe, la escritura académica como
antropólogas y el lenguaje imago-sonoro junto a las técnicas y recursos de
montaje, poco explorados por nosotras hasta el momento. De este modo,
comprendimos que la dificultad en la “traducción” de estas ideas a los
distintos formatos, da cuenta de la resignificación constante que se produce al
interior de las prácticas culturales, cuando son ejecutadas, y cuando son
investigadas."
Este proyecto recibió el apoyo del Fondo Nacional de las
Artes.
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