martes, 8 de marzo de 2011

Populismo Mágico- si Evita hubiera sido Bahiana y negra

"Evinha" - de Juan Maresca

Qué hubiera pasado si Evita y Juan D. Perón nacían y luego gobernaban en Brasil, y Getulio Vargas, a su vez, lo hacía en Argentina? Es el interrogante que responde artísticamente la muestra de Juan Maresca Populismo Mágico, que por unos días más se puede ver en el Museo Evita.

Os braços do Peronismo - de Juan Maresca
"Os únicos privilegiados" (detalle) - de Juan Maresca

Maresca es un (ex)publicista y artista plástico argentino radicado en Sao Paulo, que se atreve a tomar uno de los íconos argentinos (dos, pero claro que Evita lo es mucho más) y representarlos a la brasilera -en una versión pop que cruza no sólo barreras nacionales sino también de raza.
"Os únicos privilegiados" - de Juan Maresca

Según adelanta Maresca en el site de la exposición (dire abajo):
"Perón sería llamado “O primeiro trabalhador” y Evita, simplemente Evinha. Evinha sería una morena y hermosa Bahiana que encontró a Perón, un militar brasilero en Rio de Janeiro en un espectáculo en beneficio de las víctimas de la sequía."

Voltarei! - de Juan Maresca

Por lo que se puede apreciar de las obras de la muestra, Evinha sería la líder espiritual de la nación, pero como bahiana de ley, candomblezeira.

Además de las obras pictóricas, hay vitrinas con objetos alegóricos y un altar a Santa Evinha donde pedir por nuestros deseos. Evinha santificada, y Perón rodeado de imágenes de pretos velhos -por menos que ésto hace no tanto se invadían las muestras, se rompían las obras y unos años antes se quemaban teatros. Algo hemos avanzado....

En el último número de la revista online sobre arte Sauna, el artista plástico Juan Batalla -conocido por muchos de los lectores del blog- analiza la muestra con su perspicacia habitual:


Site de la muestra: http://www.populismomagico.com/espanol/

viernes, 4 de marzo de 2011

miércoles, 2 de marzo de 2011

Nuevo estilo de candombe (6)


Comentario de Alejandro Frigerio:
Para seguir con el diálogo, algunas ideas –no muy elaboradas- suscitadas por las dos opiniones anteriores y aprovecho para salir del caso específico que originó el intercambio y pensar en términos más generales.
1- Siguiendo a Berenice, creo que hay que tener claro el “sentido político” de las mezclas, fusiones, etc. Esto no necesariamente debería restringirlas, pero si sería bueno tener una idea de las consecuencias de algún tipo de mezclas y no otras. Propongo, claro, entender esto con una cierta liviandad –tener conciencia pero sin perder la ternura, ni la diversión ni el goce estético. Estamos hablando de música. Resalto sólo la necesidad de aplicar una cierta dosis de “imaginación sociológica”: para comprender las fuerzas sociales operando por detrás de determinadas opciones individuales y estar conciente de lo que uno hace.
2- Sobre la pregunta de Alejandro de “qué hacer”? Diría que un gran aporte que pueden hacer músicos eruditos a géneros populares es registrarlos, codificarlos (en sus numerosas variaciones) y ponerlos a disposición de alumnos y otros músicos para que los añadan a su espectro de recursos creativos –en un pie de igualdad con otros más validados socialmente. Que sirvan para hacer nuevas creaciones, no necesariamente fieles reproducciones, ni fusiones ni hibridaciones sino nuevas músicas. Para usar dos ejemplos cercanos (por ser mis amigos), pienso en las codificaciones de música afrocubana y afrobrasilera de Miguel Tallo (que hay que conocer como base de la cual partir, pero a la vez trascender o actualizar para mostrar el carácter vivo y bien diverso de estas musicas), y en la obra de Ramiro Musotto, a quien acompañé en varias incursiones en candomblés y en un viaje a Nueva York. Como siempre lo hago, recomiendo una vez mas ver la larga entrevista que le hacen en el dvd Sudaka. Ahí se puede apreciar su profundo conocimiento de varios géneros populares –que va más allá del de muchos artistas nativos que generalmente profundizan en uno sólo– y ver cómo justifica sus elecciones estéticas -por qué y cómo usa algunos géneros en sus temas. Este conocimiento no se traduce en fiel “reproducción”, ni en “hibridación”, sino en una creación absolutamente novedosa que –para mí, al menos- no pierde el espíritu ni –especialmente- la polenta de las formas originales. Aquí creo que se hace evidente su background como músico de carnaval, y sus muchos años en Bahía –hay un entendimiento bahiano de cómo debe conmover esa música. Creo que en ambos casos el conocimiento erudito está puesto al servicio de la mejor comprensión de lo popular y en el de Ramiro, especialmente, hay un descentramiento creativo interesantísimo. Lo popular no corre atrás de lo moderno o lo erudito ni está a su servicio, sino que se invierte la relación, o quizás ya no queda muy claro cuál es, qué está en el centro y qué en la periferia. En este encuentro (para no ponerle nombre) no hay un disciplinamiento, domesticación o banalización de lo popular –en este caso, de lo afro. En mi opinión, claro, seguro que se puede apreciar de manera diferente –pero para brindar un ejemplo que siempre me parece interesante.
3- Reconozco que es difícil establecer qué es “nuevo”, que es “mezcla”, que es “hibridación”, pero si no nos perdemos en las categorizaciones, resulta útil entender, como señala Berenice, las distintas formas de encuentro de músicas que gozan de diferente legitimidad social y las disímiles consecuencias que traen aparejadas.
4- Repito que no intento bajar línea acerca de qué "se debe hacer". Cada uno de nosotros es un individuo único y no debe ser clon de nadie. Como no soy músico ni etnomusicólogo –apenas ferviente entusiasta de muchos géneros afroamericanos- sólo intento aportar un poco de imaginación sociológica….

martes, 1 de marzo de 2011

Nuevo estilo de candombe (5)

(Chicxs: Agradezco todos los comentarios. Reproduciré en el cuerpo del blog los más largos, o que creo más aportan a la discusión. Los otros se pueden leer cliqueando al pie de cada entrada -asi como el orden original de las intervenciones)


Comentario de Berenice Corti:
Como dicen los comentarios anteriores, el debate planteado es interesantísimo tanto estética como políticamente (esta última una dimensión que está muy presente en el ejemplo del candombe "Nunca menos").
A mi modo de ver lo que se está planteando aquí son distintas narrativas sobre la legitimidad de las "mezclas, fusiones e hibridaciones", que creo significan cosas distintas aunque muchas veces se las tome indistintamente. Mezcla suele referir a una combinación aleatoria de elementos; fusión a una idea totalizadora que engloba otras (como dice AF, por ejemplo, en relación a la validación en la música erudita; o, pienso, al concepto de jazz fusión en los setenta). Me parece que hibridación menciona más bien a un proceso –creativo, productivo- en donde también intervienen las cuestiones de poder, cuyas características son bien diferentes en los distintos casos y que hay que atender en su particularidad (al respecto, están los trabajos de María Eugenia Domínguez sobre la “música rioplatense”). Lo que está haciendo Poleman es justamente describiendo ese proceso, que busca invertir jerarquías, referir a nuevas “identidades” y que a su vez funcione como una herramienta política.
Creo, como ya lo has mencionado, que todavía el trabajo que todos tenemos por hacer es especificar la conexión entre géneros musicales y culturas, dotando de otros sentidos políticos a esas hibridaciones. Las desconexiones que vos mencionás son producto de las políticas hegemónicas de construcción del Estado Nación en el país, pero tampoco por tener claro esas políticas las elecciones estéticas tienen que ser tan estrictas. Si no el jazz más identificado con las culturas negras no habría cambiado tanto para ser cada vez más “negro”. Están las opciones, y lo que sería deseable es que éstas puedan tomarse sobre el conocimiento de nuestra(s) cultura(s) negra(s).
Felicitaciones por estar construyendo en este blog los puentes para pensar estas cuestiones entre todos.

Nuevo estilo de candombe (4)


Comentario de Alejandro Polemann:
Estimado Alejandro: agradezco la consideración y publicación de mi comentario y más aún la respuesta. Estoy en un todo de acuerdo en la necesidad de valoración de las formas populares por sus valores intrínsecos y no sólo por su acercamiento a las formas eruditas (aún Ayestarán, con su avanzada visión para la época, anhelaba la llegada del "gran compositor que (lo) universalice" al candombe).
La pregunta para un músico como yo y muchos otros sería ¿qué hacemos mientras tanto? ¿volvemos a nacer pero en un barrio pobre, intentamos no morir desnutridos y luego hacer la canción que el pueblo recoja para sí y entonces incida en el marco cultural verdaderamente popular?. Y, no. No podemos, por suerte. Entonces, hacemos música. Y ahí (quienes no pretendemos transformarnos forzadamente en el referente de algún grupo de culto) mezclamos todo lo que somos o tenemos cerca. En ese "cerca" elegimos (algunos) el Río de la Plata, que es lo más cercano. Y quienes trabajamos en instituciones y damos clases de música y también decidimos tomar lo cercano, armamos carreras, planes, propuestas que, a riesgo de "institucionalizar" formas que son originalmente populares e informales (como ha sucedido siempre en occidente con todas las músicas) abrimos una puerta con dos salidas posibles e interconectadas: la de la valoración y validación de esas formas populares; y la de la generación de nuevas músicas que, en un futuro cercano, hagan crecer (no evolucionar, sólo crecer) a esas formas tan significativas.
Para despedirme y agradeciendo nuevamente, vuelvo a señalar que lo que más me impactó del proceso de construcción del "Nunca menos" (adscripciones políticas y de amistad aparte) es que justamente se adoptó esa música (con sus mezclas e "imprecisiones) como una posibilidad popular-no-erudita para expresar un sentimiento.
Eso me asombró, me agradó y me alegró. Un abrazo, Alejandro.

domingo, 27 de febrero de 2011

Nuevo estilo de candombe (3) - (sobre el candombe-homenaje "Nunca Menos")


Comentario del músico Alejandro Polemann:
Estimado especialista: es bastante conocida la controversia en la identificación de "lo original", "lo puro", tanto para los investigadores como para algunos músicos que, además, disputan las credenciales para inscribir sus producciones dentro de esos valores.
En el caso del "Nunca menos", lo que quizás sea interesante observar es que algo tuvo que pasar en estos últimos años de arte rioplatense para que un espacio militante se permita, no, mejor, se invente una excusa de "candombe" como canal apropiado para llevar adelante un homenaje político. Y más aún, que la periferia que flota alrededor de la militancia se sienta convocada también por la utilización de ese nombre. Lo he visto desde adentro y todo eso es verdaderamente inédito.
Porque habla de la posibilidad de incluir (finalmente!) una sonoridad, no todavía un género, una sonoridad más en la paleta de músicas significativas para los habitantes contemporáneos de Buenos Aires y alrededores. No de París, de Barcelona, de Lima o Los Ángeles: de "buenosaires". Y si fuera necesario advertir cierta liviandad en el uso del nombre del género o especie (según la religión del investigador) justo sería señalar que, en realidad, es mucho más de lo que nombra.
Porque puede ser candombe en su clave, murga (murgas, las dos) en su canto, milonga en sus arpegios, rock en sus solos, tango en algunas de sus secuencias armónicas, marcha camión en su marcha camión y, sobre todo, canción. Es una canción. Todos los participantes "músicos" hemos sabido salvar estas diferencias e inclusiones, por encima de nuestros saberes adquiridos, para priorizar el sentido -central en toda producción artística- con el que se ha hecho el objeto. Basta con mirar a la Gloriosa de Boedo sin preocuparse por si sus pasos, saltos y contorsiones se ajustan o no a la clave de la llamada.
Lo Rioplatense es mucho más que cada música en particular y viene generando desde hace años entrecruzamientos artísticos y sociales superadores de cualquier intento de sectarismo. Como se sabe hay bibliografía y música sobre el tema. En 2003, por ejemplo, se editó un disco compacto (Música para no ahogarse. Suramusic 2003) compilando un mínimo de producciones que representaban la punta de un gran iceberg "rioplatense", caracterizado por una gran variedad de propuestas, géneros y estilos. Hay también numerosos artículos y compilaciones (de Alicia Martín, por ejemplo) que dan cuenta de las posibles reconfiguraciones del folclore urbano.
Ya para despedirme y anhelando la posibilidad de apertura de debates en su blog le explicito la profunda convicción que existe en los espacios de producción artística e intelectual en los que participo de que una mirada actual sobre la diversidad cultural e intercultural se ve siempre enriquecida por la posibilidad de mezclas, fusiones e hibridaciones, en donde los procesos de tradicionalización se manifiestan de manera necesariamente dinámica y libre de todo prejuicio.
Le envío un saludo cordial y me abocaré a estudiar atentamente sus textos publicados que seguramente representarán un valiosos aporte para mis clases de música.
Atentamente, Alejandro Polemann.


Comentario de Alejandro Frigerio:
Estimado tocayo: agradezco el tiempo que te tomaste en escribir el comentario. En general, en otras oportunidades estaría de acuerdo con lo que planteas. De hecho, en mi comentario original digo que lo primero que me llamó la atención es que el tema fuera un candombe –coincidiendo con lo que decís al principio.
Debo reconocer que yo pasé de una posición antropológica (antigua) de, quizás, excesivo celo purista a una más contemporánea apreciativa de las “mezclas, fusiones e hibridaciones”.
Sólo resaltaría dos cosas, atendiendo a mi planteo original. La primera, que siempre es necesario, de todas maneras, estar atentos a que generalmente hay desiguales distribuciones de poder que hacen que las hibridaciones suelan ir siempre en el mismo sentido o seguir una misma lógica: el acercamiento a formas eruditas como forma de validación de lo popular. En un primer momento, esto no es malo. En un segundo momento, sería mejor que las formas populares fueran validadas por sí mismas, por sus valores intrínsecos, y no por su capacidad de aproximación a formas legitimadas socialmente. Básicamente: que las fusiones no hagan desaparecer los elementos originales que tomaron de inspiración. Es cierto que toda forma cultural es dinámica y cambia; de todas maneras, hay que estar atento -repito- a qué asimetrías de poder llevan el cambio en una dirección u otra.
La segunda es que, por más que tampoco suelo defender posiciones excesivamente nacionalistas, hay determinados (quizás pocos) momentos neurálgicos en que sí creo que el contorno de la nación debería remarcarse. Este era uno de ellos. Sin embargo, no censuro la elección estética, sólo la comento. Como suelo decir, el blog está para ayudar a pensar sobre determinados temas que suelen pasar desapercibidos o considerados poco importantes, no para dictar cátedra.
Un abrazo AF

jueves, 24 de febrero de 2011

Changó, el cine y la danza (afro?) en 1949

Me enteré de este video luego de una visita al blog de mon ami, le Baron Samedi. Había escuchado hablar de Tongolele, una famosa bailarina de gran éxito en la década del 50 (y más) en México, pero nunca la había visto en acción.
Este fragmento de la película El Rey del Barrio (1949) me parece interesante porque la muestra bailando dos temas para Changó en una especie de cabaret. Mucho antes de la globalización de las religiones afro-americanas, los orichas ya estaban circulando por el mundo a través de la música afro-cubana, como bien han mostrado mis colegas y amigas Stefania Capoe (para EEUU) y Nahayeilli Juarez Huet (para el propio México).
Tongolele (Yolanda Montez) tenía formación en danzas afro-cubanas y tahitianas y se inspiraba en ambas técnicas -supongo que otras también- para sus performances.
El video es una buena muestra del clima cultural y los usos de lo afro en esa época... Resulta, a la vez, un interesante espejo con el cual comparar la producción actual de percusión y danza "afro" -estamos mejor que hace sesenta años?

Si no se ve entera la imagen, ir a:
http://www.youtube.com/watch?v=P3Gf4qUFP1I&feature=player_embedded#at=15