martes, 9 de marzo de 2010

Activistas Afro en la Embajada (2)


Comentario de Nengumbi Celestin Sukama:
IARPIDI (Instituto Argentino para la Igualdad Diversidad e Integración)


Quisiera empenzar mi comentario agradeciendole a Nicolas por su artículo tan profundo en analisis respecto a la comunidad afro en Argentina y su argumentación respecto al evento celebrado en la Embajada de los EE.UU. en Argentina. Desde mi punto de vista, pienso y entiendo que la Embajada de los EE.UU. celebró el Mes Nacional de la Cultura Afro Americana como una fiesta de los Norte Americana y quisieron compartir esa experiencia con las comunidades afros fuera de los EE.UU.
Lamentablemente para ellos, en esta sociedad los afros no existen, tampoco tenían contactos con los antropólogos que lideran las investigaciones respecto a la lucha de los afros contra el racismo, la discriminación racial y la xenofobia en esta sociedad. Si bien es cierto que los antropólogos argentinos han investigado y escrito mucho al respecto, en término de apoyo concreto a favor de las victimas de prácticas racistas, no han hecho mucho (salvo Alejandro Frigerio) como sería el caso en Inglaterra, Estados Unidos o Canadá donde existen miles de organizaciones afro.
El gran compromiso que yo les pediría a los intelectuales, profesionales y académicos argentinos y no argentinos pero residentes en el país, y que cuentan con distintas posibilidades sería que hagan comprometer a los políticos argentinos y la ciudananía a combatir juntos con los afros el racismo, la discriminación racial y la xenofobia hacía los afrodescendientes en este país. Criticar por criticar no sirve de nada.
Me gustaría ver a Nicolas Fernandez Bravo liderando una ONG que desfíe el comportamiento racista de los gobiernos y funcionarios públicos en Argentina, pero también que desafie las prácticas racistas del sector privado en Argentina.

lunes, 8 de marzo de 2010

Activistas Afro en la Embajada

(foto: blog de Nengumbi Celestin Sukama)

Una tarde en la Embajada.
Sobre las paradojas del activismo afro en Buenos Aires.
Por Nicolás Fernández Bravo

El pasado 24 de Febrero, la representación diplomática de los Estados Unidos de América en la Argentina organizó una vez más la “celebración” del Mes de la Historia Negra (“Black History Month”). Se trata de una “celebración” cuyo origen en los Estados Unidos se encuentra íntimamente asociado a la figura del ex-Presidente Abraham Lincoln y su legado como abolicionista. Con el tiempo, la otra figura igualmente fundadora de la “celebración“, un ex - esclavo negro de nombre Frederick Douglas, quien logró trascender en la historia como liberto y activista político fue pasando a un segundo plano: como suele suceder con muchas figuras subalternas cuando la historia es contada desde el centro del imperio o sus sucursales. En su versión local, la celebración lleva el nombre de Mes de la Cultura Afro-Americana. Esta adaptación no está exenta de problemas. La primera vez que supe de la existencia de este rito fue hace unos años, por medio de una colega africana nacionalizada estadounidense y residente en Buenos Aires, quien me preguntó por qué los pocos afro argentinos participaban tan poco de esa celebración para pocos y bastante poco conocida. En ese momento no tuve ninguna respuesta.
Cuando el año pasado, en plena efervescencia Barackobamista, fui invitado por primera vez a “la Embajada” junto a un amplio abanico de personas (entre activistas, artistas, intelectuales, estudiantes y funcionarios de la administración pública), volví a considerar lo complejo que era pensar en la actualidad los límites del campo afro en Buenos Aires y sus alrededores. Sucede que los distintos referentes de este campo evitan activamente compartir espacios que en otras circunstancias los vincularían. A su vez, las iniciativas del Estado Nacional a través del INADI (buenas, malas: ¡iniciativas!) dan cuenta de lo ríspido que puede ser este ejercicio y lo caro que puede costar un “error”, cualquiera sea su naturaleza.

(foto: blog de Nengumbi Celestin Sukama)

En los últimos años, con la excepción de la mencionada celebración, un intento por vincular a distintos grupos y cuasi-grupos en el Centro Cultural de la Cooperación bajo la iniciativa de la Embajada de Sudáfrica, un cocktail realizado por la Embajada del Brasil ante la visita del grupo Ilé Ayê y el Congreso organizado por Marisa Pineau bajo el auspicio del programa "La Ruta del Esclavo" de la UNESCO, este campo prácticamente no se reunió bajo un mismo techo. Y ciertamente nunca por iniciativa propia. Esto se explica en buena medida por la proliferación de grupos, asociaciones, institutos, ONGs, movimientos y federaciones con vocación de mandar al menos en una baldosa de poder, y cuya legitimidad se encuentra siempre jaqueada por un desplazamiento frenético de activistas que emula el movimiento de jugadores de fútbol ante un libro de pases abierto todo el año. De esta lógica de facciones participamos activamente todos: no hay grupo que no cuente con su “asesor”, su “investigador”, su “artista” y su “líder”. Este problema es reconocido en privado y fue señalado públicamente por Miriam Gomes en el Congreso mencionado, si bien cargando las tintas exclusivamente sobre "los antropólogos". No obstante, a veces coexistimos.
Este escenario frágil reafirma que pese a las diferencias existentes (y precisamente debido a ellas), se puede dar cuenta de un mapa que se conoce muy bien y un campo en el que los jugadores saben perfectamente cómo desplazarse. Por supuesto, hay quienes no ven ningún tipo de conexión entre un comerciante de bijouterie senegalés, un artista afro argentino de sexta generación, un candombero rioplatense y un deportista hijo de caboverdianos. Y tienen algo razón. Esencialismos al margen, la conexión se puede construir o no: dependerá de las conveniencias que de ello se espere y de las desventajas que pueda traer aparejada (especialmente si esas desventajas son interpretadas como una porción de sombra en la baldosa que Preside ego). Pero es evidente que la experiencia de ser afro en la Argentina es mirada por una sociedad bastante ignorante que rotula a esta población diversa con mecanismos taxonómicos homogeneizantes, rígidos, esteriotipados y - claro está - muchas veces discriminatorios.
(Fidel Nadal con el anterior embajador de EEUU en el encuentro del año pasado - foto del site de la embajada)

Durante la celebración de este año en “la Embajada“, a varios nos llamó la atención la video-conferencia a cargo de una historiadora brasileña radicada en los Estados Unidos cuya referencia específica a la realidad Argentina estuvo virtualmente ausente. Tan sólo una cita pasajera a Reid Andrews - algo así como el common place de los estudiosos del tema - para luego pasar elegantemente por arriba a una abundante producción académica, la cual se ha incrementado en cantidad y sobre todo en calidad en los últimos años. Como bien lo señaló Marta Maffia, a la consabida “invisibilidad” de los afro argentinos, nos ha venido hermanando la invisibilidad de quienes trabajamos sobre temáticas afro desde la Argentina. Pareciera entonces que la adaptación local de la “celebración” (que del Mes de la Historia Negra pasó a ser de la Cultura Afroamericana) representa el vaciamiento de la historia y los intelectuales geográficamente posicionados, y la celebración de los ritos que esencializan la cultura despojándola de los conflictos particulares que involucran a sus protagonistas.
Por su parte, el grueso de la audiencia - compuesta mayormente por un público activo, con lecturas habitualmente muy lúcidas y críticas sobre la realidad local - se dedicó a agradecer amablemente y a solicitar consejos de un modo algo obsecuente a una académica cuya formación, evidentemente, poco tenía que ver con las problemáticas específicas que nos hermanan en la Argentina. Con la excepción del representante de uno de los grupos afro más combativos, al cual no se le otorgó la palabra, nadie pareció percatarse de lo evidente o no lo supo decir en público: las rencillas se pueden suspender si el escenario demanda un comportamiento educado (sobre todo antes de los sanguchitos), y se le puede solicitar advise a una académica que poco le podía decir al público presente. Y que de hecho, muy poco le dijo que no supiese ya.
Resulta entonces bastante inquietante que en un año en el que se celebrará el bicentenario de la Nación Argentina y en el que se incluirá una pregunta referida a la afro descendencia en la ficha del Censo Nacional de Población propuesta por el INDEC, el primer “encuentro” del campo afro sea promovido por y asistido en nada menos que la Embajada de los Estados Unidos de América. Si dejamos de lado la responsabilidad de la Embajada al momento de la convocatoria y la lucidez de quienes decidieron no asistir (hubo algunas notorias ausencias), este y otros encuentros ilustran que el campo afro se rige por un mapa cuya división continúa estando fuertemente marcada por la nacionalidad y los imaginarios nacionales: precisamente aquel argumento que pretendemos (¿pretendemos?) criticar como fuente de la clasificación racial moderna.
En una coyuntura histórica en la que distintos reclamos podrían, podrían, podrían, eventualmente confluir para generar pensamientos y acciones consistentes, con la participación directa de les damnês de la terre, capaz de influir en la realidad y en el sentido de las transformaciones... el campo afro sólo parece coincidir para asistir con algarabía a ciertas celebraciones en busca de un lugar en el palco de formatos nacionales administrados por un poder que, históricamente, los ha marginado de la historia. Es preocupante.
Habida cuenta de la posibilidad de coexistir (la "celebración" es una prueba actualizada) y del potencial que tiene el campo afro si se piensa como tal, quizás sea un momento adecuado para realizar una nueva convocatoria, ampliada y seria, en la que quienes se saben marginados de la historia puedan también estar a la altura de las transformaciones que reclaman, saliéndose del lugar ambiguo de la víctima-que-va-a-la-Embajada, para ocupar un lugar de prestigio en un “segundo momento” (tal como lo planteó un activista): el que le sigue a la protesta. No vaya a ser que la oportunidad histórica pase frente a nosotros y mientras criticamos el egoísmo del otro (que nunca es el propio), nos sigan invitando a las reuniones de la Alta Sociedad para que los afro sigan "haciendo de negros".
No me preocupa la falta de unidad, sino de estrategia.

Fotos 1 y 2: http://nengumbicelestin.blogspot.com/

sábado, 6 de marzo de 2010

Imágenes de Africa en las Llamadas de Montevideo (2)


Comentario de Baron Samedi:
Discrepo, caro dottore, respecto a la figura del "médico brujo" en las comparsas de negros y lubolos. Está desde siempre, pues el "gramillero" no es otra cosa que un médico sin universidad, versado en hierbas y gramillas y ensalmos y rezos que las potencian.
Concuerdo, claro que si, en la simplificación reduccionista de una África de animales de zoo clásico sin enfatizar el hecho -a mi modesto entender capital- que nuestra África es la que se ha mezclado durante la época colonial con la cultura dominante. Es como si, en el hecho religioso, a un sacerdote de batuque o candomblé se le diera por innovar al punto de efectuar iniciaciones como se hacen hoy día en las ciudades y aldeas nigerianas. El candombe es una síntesis, como son a su vez síntesis nuestras religiones afroamericanas. Lo cierto es que hay en boga un cierto imaginario ideal de lo que es África y de ese modo se termina bastardeando a nuestra cultura ya de por si bastarda. Un abrazo desde Montevideo.

Respuesta de Alejandro Frigerio:
Caro Baron:
Celebro que cada tanto se dé una vuelta por el mundo internetiano de los vivos…
Pensé, claro, que el médico brujo actual –que sí creo aumenta su presencia de Llamada en Llamada- era una nueva versión del gramillero, que ha sido considerado, como bien dice, un especialista en hierbas -una versión (latinoamericana) del witch-doctor africano de los retratos colonialistas.
Ahora, la inquietud mía es: por qué si ya había un “médico-brujo” (como personaje tradicional, y digamos, local) había que agregar otro? (claramente foráneo). ¿Y por qué cada vez hay más de ellos? –como así también de bailarines “afro”?
Mi hipótesis –que su comentario me permite plantear- es que esto se debe, por un lado, a la necesidad de “novedades” para hacer a los desfiles más “atractivos” a medida que crece su popularidad en la sociedad uruguaya y entre los turistas. Por otro, a que crece la influencia en las comparsas de personas ajenas al mundo candombero. En un trabajo mío sobre la imagen del negro en las comparsas lubolas de fines de la década de 1980 ya había señalado su carácter fuertemente estereotípico. Esta observación se podía trasladar a la imagen de Africa –principalmente durante las presentaciones en el Teatro de Verano- que no solía trascender “la jungla” tarzanesca.


Arriesgaría que ahora que aumenta el número de participantes no afros en las comparsas, que no pueden o no quieren salir como personajes “tradicionales”, estos deben encontrar su lugar disfrazándose de africanos de la manera en que mejor les permite su conocimiento estereotípico del continente y de sus culturas. Claro que hay especialistas religiosos en Africa cuya imagen puede corresponder con la del médico-brujo de las películas, pero también hay muchos otros que podrían ser tomados como modelos alternativos.
Resumiendo: es muy cierto que el médico brujo ya estaba presente, pero en versión afro-americana y como personaje tradicional. La novedad es que ahora también hay una versión “africana” del mismo, que remite a modelos muy estereotípicos.
Si, para usar sus palabras caro Barón, para los candomberos y practicantes de religiones afroamericanas de larga data “nuestra África es la que se ha mezclado durante la época colonial con la cultura dominante”, para los parvenus devenidos lubolos, su Africa es, como no podía ser de otra manera, la de las películas y series.
Sugiero que la utilización sencilla e indolora de internet permitiría encontrar y recrear otras imágenes, más felices, de aquel continente….
(puras especulaciones, claro….)
Un abrazo porteño…

Imágenes de Africa en las Llamadas de Montevideo (3)

Comentario de Baron Samedi:
Touché! El problema reside en la falta de información, claro que si. Y en la nueva moda de incorporar elementos foráneos en las llamadas. No tengo nada en contra de los centroamericanos, pero hace unos días escuchaba por tevé una comparsa actuando en el Teatro de Verano Ramón Collazo mientras trabajaba en otra cosa y parecía un conjunto de rumbas con danzón habanero y todo. Hasta instrumentos de viento y todo! Ojalá sólo sea una moda y ya... Dios nos libre del barroquismo nuestro de cada día... Beaucoup de bénedictions.

viernes, 5 de marzo de 2010

Afroargentinos en los manuales escolares

Quienes sigan este blog saben que he sido algo crítico de las políticas seguidas por el INADI respecto de los afrodescendientes en los últimos años -aunque, claro, siempre consideré mejor que los incluyera a que los ignorara como en épocas pasadas.
Esta nota de Página 12 da cuenta de una iniciativa sin duda bienvenida: la inclusiónd de referencias a y datos sobre los afroargentinos en manuales escolares. No pude ver aún el contenido de los textos, pero éste es el tipo de acciones que se espera de una institución así.
Aunque el crédito ahora se lo lleva Morgado, el mérito es de la administración anterior de María Josë Lubertino - nobleza obliga.... Saravá!! :-)
(foto de afroargentinas: Daniel Dabove para Página 12)

Página 12, Sociedad, 5 de marzo de 2010
El INADI presentó textos escolares en los que se tratan las igualdades
Un manual para no discriminar
Con la participación de editoriales de primera línea y de Foros de la Sociedad Civil, el Inadi produjo libros de texto para la escuela primaria donde se trabaja sobre los afrodescendientes, los pueblos originarios y el género. Fueron presentados ayer.

La idea es romper con los estereotipos y mandatos creados en la cultura y en sus orígenes. Para lograrlo, el primer paso fue comenzar a trabajar en la escuela, que “es una gran productora y transmisora de modelos culturales formados”, resaltó Claudio Morgado, presidente del Inadi, quien encabeza el proyecto que ya forma parte activa del ciclo escolar de 2010. La iniciativa consiste en incorporar temáticas contra la discriminación en los manuales escolares, apuntando a tres ejes: los pueblos originarios, los afrodescendientes y el género. La primera edición de los textos fue presentada oficialmente ayer, en un acto realizado en la Sala de Profesores del Colegio Nacional de Buenos Aires, presidido por Morgado y en el que participaron los representantes de las distintas editoriales y los miembros de los Foros de la Sociedad Civil del Inadi, que colaboraron en la confección de los contenidos.
“La escuela es inoculadora de algunos constructos que se incorporan en el hábito y muchas veces no a través de un proceso reflexivo. Uno se impregna de estas significaciones en edades muy tempranas y luego son retransmitidas”, dijo Morgado. Así, los manuales escolares constituyen un material privilegiado para acceder a las ideas, los valores y las significaciones implícitas y explícitas transmitidas en la enseñanza. El Inadi, junto a distintas editoriales, como Santillana, Ediciones SM, Estrada y Puerto de Palos, decidió revisar algunos temas y abordarlos de una manera completa, en la que se incluyan las distintas voces, en muchas ocasiones marginadas.
La iniciativa comenzó a gestarse a fines de 2008 e implicó un acuerdo com más del 70 por ciento del mercado editorial de libros de texto, que se comprometió a incorporar temáticas relativas a la no discriminación y la valoración de la diversidad.
María Gabriela Pérez pertenece a la cuarta generación de argentinos descendientes de los africanos que llegaron al país bajo la condición de esclavos en la época de la colonia. Ella trabajó en los foros de debate del Inadi, en especial sobre el eje de los afrodescendientes, en el que se da cuenta cómo la cultura africana incidió en la argentina y cómo aquella continúa viva en el país actual. “Se propuso la necesidad de romper la estigmatización que se tiene sobre varios colectivos. Era una deuda social. Por ejemplo, en el caso de los pueblos indígenas siempre se los ha mantenido relegados y los afro están invisibilizados”, sostuvo Pérez. Además, “se debe hacer a un lado la idea de que todos los negros son esclavos y que no existen más afroargentinos. Muchas personas tienen antepasados negros y sus descendientes pueden no serlo”, resaltó.
“Ver una foto de un afrodescendiente en una actitud que no sea la estereotipada –relacionada con la esclavitud– ya habla de otra cosa”, señaló Morgado y aclaró cómo estos arquetipos muchas veces son fabricados por la escuela: “Hay construcciones muy arraigadas que se deben extraer y esto se realiza con un proceso de construcción simbólica”. El trabajo, que se manifiesta a través de nuevas imágenes y contenidos que aparecen en los manuales de Ciencias Naturales, Sociales y Lengua de 2010, pretende “desnaturalizar el estereotipo. Para eso es necesario desprenderse de una concepción naturalizada para reconstruirla, generar una nueva mirada y transmitir ese aprendizaje en la escuela, que es el reflejo de nuestra sociedad”, aseguró Graciela Pérez Deloitte, representante de la editorial Santillana.
Los libros de textos están destinados a acompañar los primeros pasos en la formación, la escuela primaria. En ellos se desarrollan títulos como “Construcción de la ciudadanía: diversidad cultural y globalización”, “La democracia y los derechos humanos” y “Factores que influyen en la desigual distribución”. A la vez se recomiendan libros, sitios web y visitas al museo. Si bien los tres ejes sobre pueblos originarios, afrodescendientes y género ya están incluidos en los textos que este año usarán los chicos, el Inadi se comprometió a trabajar para la edición de 2011 las temáticas sobre discapacidad, migrantes y refugiados. También tiene pensado incluir, más adelante, el tema sobre diversidad sexual.
Según afirmó durante su exposición Luis Pincén, un docente e integrante del Foro de la Sociedad Civil del Inadi, que ayudó a la elaboración de los contenidos: “La escuela durante mucho tiempo ha sido un proceso de dominación y lo que se pretende a partir de este trabajo es una escuela liberadora”.
Informe: Rocío Ilama.

Ahora bien....

Como nunca estamos conformes con nada, debemos también señalar que, según la agencia Dyn:

"Morgado señaló que "muchos libros presentaron a los afrodescendientes en Argentina como personajes del mundo colonial -mazamorrera, aguatero- y no como una población del nivel de los inmigrantes caboverdeanos, senegaleses o de los países limítrofes" y destacó el trabajo del "70% de las editoriales de textos", en la revisión de estereotipos."

¿¿¿ Qué habrá querido decir???
Bueno, recién estrena el cargo.... y quizás lo citaron mal....

Agencia Dyn; EDUCACION. PARA MORGADO, " LA ESCUELA ES BUEN REPRODUCTOR DEL MODELO SOCIAL". PRESENTO REVISION TEXTOS ESCOLARES

jueves, 4 de marzo de 2010

.. y encima ahora viene el Mundial Sudafrica 2010..

(aviso en diario Clarín del 1 de marzo de 2010)
Volviendo al tema de las imágenes de Africa en los rituales nacionales, ¿qué decir de los rituales globales?
Sin duda que la cobertura del Mundial de Fútbol a realizarse en Sudafrica será una fuente inagotable de estereotipos y notas costumbristas y de color.
Como las imágenes atestiguan, ya comenzaron...
(tapa del suplemento Viajes del diario Clarín, del 27 de diciembre de 2009)

Relacionando las imágenes con la entrada anterior, yo me preocuparía cuando los grupos encargados de reivindicar un patrimonio y un grupo étnico-racial transmiten imágenes muy parecidas a las de los medios de comunicación de masas...

(aviso en diario Clarín del 3 de marzo de 2010)