viernes, 28 de enero de 2011

Iemanjá en Las 12

El suplemento Las 12, del diario Página 12 de hoy, sorprende con una nota a doble página sobre Iemanjá. La autora del pequeño milagro es Miss Bolivia, cantante de dance-hall y también periodista. Me gusta, especialmente, el tono personal y de descubrimiento del relato, que tampoco descuida las voces de los devotos  ...


Pagina 12, Suplemento Las 12, Viernes, 28 de enero de 2011
CRONICAS
Por favor y muchas gracias
Por Miss Bolivia

Cada vez es más habitual toparse un 2 de febrero con pequeñas islas decoradas y cargadas de ofrendas que andan a la deriva en ríos y mares. Maíz, caramelos, hojas verdes, cartas de agradecimiento y pedidos se acomodan en balsas improvisadas para rendirle culto a Iemanjá, madre del mar, una de los orixás de las religiones africanistas cada vez con más arraigo popular. Miss Bolivia, cantante de dancehall, cumbia y hip hop, cuenta cómo se fue acercando a esta figura que también aparece en los altares paganos y personales.

Por diversos motivos y desde hace ya varios años, un fuerte lazo afectivo me conecta con Iemanjá, la reina del mar. Sin saber casi sobre ella, salvo que era una orixá de religiones africanistas vinculada con el mar y que se vestía de celeste y blanco, me fui acercando a ella por afinidad intuitiva. Bellísima y dulce, comenzó a cruzarse en mi camino, ya fuera por invitaciones de amigos devotos a rendirle algún tipo de culto u homenaje, por algún almanaque o estampita que me regalaron a modo de objeto “kitsch” para mi nueva casa, o por experiencias viajeras con cantos y puntos tocados por tamborilleros amigos en ruedas o zapadas. De modo natural y sin analizarlo tanto, fui arrimándome a la Mae y comencé a saludarla cada vez que desembarcaba en un lugar marítimo.
El mar me cautiva desde siempre; me deja silente. Y no es que me neutralice. Más bien activa otro registro donde no necesito palabras: el de la vibración. Ondas, movimiento y quietud. Luna, agua, sal, arena. Un estado especial. Otro chip. Y así le pasa a mucha gente.
Algunos practican religiones de ascendencia africanista (como el candomblé, el batuke, el umbandismo o el kimbandismo) y estudian la mitología y la religión de los orixás; otros se acercan a alguna deidad de modo más tangencial y luego tienen la inquietud de explorar el campo de manera autodidacta (tal vez éste sea mi caso); y hay gente que simplemente siente algo de curiosidad y afinidad con un orixá para agradecer, ofrecer y pedir a las fuerzas de la naturaleza pero de forma mediatizada.
Cada 2 de febrero se celebra la fiesta de Iemanjá, la reina del mar. En varios lugares del mundo, y de forma cada vez más visible en Latinoamérica, se realizan ofrendas en la costa del mar y las márgenes de los ríos. Con esmero y alegría, los fieles visten de celeste y blanco y concurren en procesión o en clave intimista a entregar lo suyo a la Mae. Llevan dulces, maíz blanco, perejil, velas, bijouterie, flores, perfume, caracoles, jabón, peines, miel, frutas, promesas y cartas de petición y gratitud. Todo depositado en balsas decoradas de blanco y con velas que se adentrarán en el agua. En las playas se cavan hoyos en la arena y se encienden velas dentro mientras se canta y baila alguna danza emulando el movimiento de las olas del mar.

Más cerca
Quisiera realizar mi ofrenda personal; tengo mucho que agradecer, ofrecer, y algunas cosas que pedir.
Intento trazar intuitivamente y con lo que esté a mi alcance, una genealogía básica para comprender mejor la leyenda de Iemanjá: googleo, youtubeo y wikipedeo, voy a santerías y bibliotecas: leo y escucho. Se trata mayormente de un sistema de creencias y prácticas religiosas basado en la tradición oral sin casi referencias a algún libro sagrado fundamental.
A lo largo de los relatos, noto una serie de elementos, eventos y personajes que se mantienen estables, pero luego otros comienzan a variar en número, nombre, sexo y ubicación geográfica. Las historias se atraviesan, bifurcan y superponen.
Consulto a Alejandro Frigerio, antropólogo e investigador del Conicet, especialista en culturas negras en el Cono Sur, y admite que el sistema de formas religiosas africanas es complejo. Las variaciones en los relatos se asocian a la gran multiplicidad de afluencias narrativas, ya que los yorubanos esclavizados y traficados a América provenían de distintos poblados, y desde aquel entonces comenzaron a mixturarse los contenidos religiosos, porque cada región privilegiaba el culto a distintos orixás. Sí coinciden en que el dios creador es el del mar, y que luego de crear el universo cedió el control del mundo a los orixás, deidades de punto medio entre él y los hombres. Esa plataforma, como base de creencias reforzada por el entrecruzamiento con otras corrientes de pensamiento y sistemas y narrativas que derivan del mar a todas las especies y formas de vida de la naturaleza, anclan el origen común como punto de partida mítica. Los orixás eran muchos, pero al llegar a América se cristalizan en 16. Una de ellos es Iemanjá, que a su vez es madre de todos los otros orixás.
Iemanjá o Yemanyá (de Yeye Omo Eja), reina del mar, supermadre y prolífera señora del agua salada, da generosa y protege ecuánime a sus hijos. Ella, la madre de los peces y navegantes, es el orixá o deidad femenino más popular que presentan las formas religiosas africanistas en Latinoamérica. También tiene fama y reconocimiento por fuera de la religión de origen. Esta relación de exportación/asimilación hacia otras religiones, tiene que ver con el sincretismo generado en el período colonial entre la Mae y la Virgen de Stella Maris —patrona del mar—, o con la Virgen de la Concepción. A su vez, comenta Frigerio, las impresiones de su imagen sobre estampitas en papel, siguiendo el estilo de las vírgenes (con el vestido largo celeste, esbelta y de larga cabellera), apuntala y refuerza dicha asimilación. Algunos hasta le dicen “la Virgen de Iemanjá”.
Proclamada patrona de la maternidad y la procreación, Iemanjá, la de senos enormes, amamanta y cría. A ella se le encarga la salud de los hijos, la unión familiar, la abundancia, los asuntos relativos a la procreación y la crianza.
En esta línea, también es invocada para la inspiración y la bendición en el ámbito de la creatividad artística. Muchos músicos han rendido homenaje a Iemanjá en sus cantos, como Celia Cruz, Eduardo Mateo, Gal Costa, María Bethania, Isabel Pantoja, entre otros.

La leyenda
Se cuenta que Iemanjá es hija de Olokum, dios del mar (o diosa, según la versión). Se casó por primera vez con Orunmilá, dios de la adivinación, y más tarde con el rey de Ifé, con quien tuvieron 10 hijos que luego se convirtieron en orixás (otras versiones dicen 15). Amamantó tanto a todos, que sus senos se volvieron inmensos y quedó exhausta. Cansada, huyó tras el atardecer (hacia el Oeste) y en el camino, Okerê, el rey de Xaki, la vio y se enamoró inmediatamente. Le propuso matrimonio y ella aceptó con la condición de que jamás le dijese nada sobre sus senos enormes. Pero un día de borrachera y descuido, Okerê discutió con ella y le dijo: “Tú, con esos pechos inmensos y caídos...”. Iemanjá huyó triste y fue perseguida, pero pudo lograr su cometido utilizando la botella con una pócima recibida de Olokum, que debía romper en caso de emergencia. Así lo hizo, y al liberarse el líquido se convirtió en un río que la transportó hacia el Océano, donde vivía su padre.
Otra de las variaciones dice que cuando ella intentó huir, Okerê quiso impedirlo y se convirtió en colina. Y para poder pasar, Iemanjá llamó a Xango, uno de sus hijos, el más poderoso, quien acudió pidiendo a cambio una ofrenda de carnero, cuatro gallos y preparados de harina, cebolla y alubias. Al día siguiente, antes del amanecer, Xango provocó rayos y tanta lluvia, que abrió la colina Okerê en dos, partiéndola al medio para que Iemanjá pudiera tener paso al océano, donde vive desde entonces, rehusándose a regresar a tierra.

Las olas
Se registran diferentes momentos y grados de presencia de las distintas formas religiosas africanas en Argentina y Río de la Plata. Me pregunto si puede esto asociarse a las distintas corrientes migratorias y a los históricos episodios de exterminio masivo. Luego de desembarcar en América vía la esclavitud y el tráfico de personas africanas, las prácticas y creencias religiosas pudieron sobrevivir en muchos casos casi exclusivamente en formas sincretizadas con personajes de la mitología católica.
En Argentina, los practicantes comenzaron a visibilizarse nuevamente recién en la década del ‘60 como movimiento autónomo que se expandió desde Montevideo y Porto Alegre. No obstante, las prácticas y ofrendas fueron estigmatizadas y censuradas durante los gobiernos de facto.
Actualmente, las formas religiosas africanas están inscriptas y validadas en el Ministerio de Culto.
Las recientes oleadas migratorias de países africanos desde el ‘90, no ha modificado visiblemente la cantidad de practicantes, pero sí se registran casos donde los nigerianos facilitan ligüística y culturalmente los contenidos de los cánticos y oraciones yorubas a los devotos.

Las voces
Valeria de Iemanjá es hija de la Mae. Hace 6 años que asiste al Templo de culto africanista Madre de los Milagros (en homenaje a la orixá Oxum) en Lanús Oeste. Todos los años se toma las vacaciones en el trabajo, considerando que el día de su orixá es el 2 de febrero y ese mismo día o el domingo que le sigue, irá a realizar su ofrenda. Para las festividades de Iemanjá, concurre en familia y junto a su Pai de Santo Lito de Oxum a Punta Lara, camino a La Plata y pasando Quilmes, donde también mucha otra gente se autoconvoca. “Rindo homenaje a mi orixá, que me abraza y guía en la misión de la vida. Es un compromiso inquebrantable que aumenta conforme al paso del tiempo.”
Reconoce que en Argentina hay un fuerte arraigo de prejuicios negativos sobre la religión umbanda. “La gente le teme a lo que no conoce, aunque si te ponés a pensar, se trata de algo muchísimo más antiguo que el cristianismo o el catolicismo.”
Por otra parte, la Mae de Santo Peggie de Iemanjá, de la Asociación Religiosa Argentino Africana Omi O-Babá de Florida, advierte una marcada evolución y apertura de la conciencia popular hacia la festividad de Iemanjá en comparación con otros tiempos. Hace como 30 años que Peggie practica la religión de los orixás y recuerda épocas muy duras donde se operaba un alto grado de censura durante el período de la dictadura militar. “Una vez, un grupo de personas caminaba en procesión por la festividad de Iemanjá, y los militares tiraron una granada a la ofrenda, que explotó, y se llevaron detenidos a todos los devotos. Ahora, las ofrendas se hacen en distintos momentos del día y no tiene por qué ser de madrugada exclusivamente. Es una fiesta de alegría. Nuestro espacio está consagrado a Iemanjá, y como es el orixá que rige la casa, vamos a homenajearla aquí, pero luego llevaremos la ofrenda al río (usualmente lo hacían en la costanera de Vicente López, pero como ahora la cerraron para construir el canal vial, tendrán que buscar una nueva orilla).
Las fiestas de Iemanjá son cada vez más populares. Frigerio señala un movimiento de re-africanización y revalorización de los mitos africanistas y eso se ve reflejado en las prácticas cotidianas y la mayor tolerancia entre los distintos esquemas religiosos.
En Mar del Plata, todos los años, el 2 de febrero se realiza una fiesta multitudinaria, declarada de Interés Turístico por la provincia de Buenos Aires. Esta vez, la fiesta se traslada al domingo 6 para que puedan asistir también quienes sólo disponen del fin de semana.
En Salvador de Bahía y Montevideo, también se llevan a cabo festividades multitudinarias para honrar a la Mae.
En varios puntos del delta y orillas de ríos y arroyos en la provincia de Buenos Aires y el país, se celebran ofrendas a Iemanjá, porque se considera que de algún modo siempre, todos los ríos llevan al mar.

Fuente de la imagen: Es la que apareció en el diario, tomada de:
Juan Angel Redondo http://www.flickr.com/photos/redo


Fuente de la nota: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-6288-2011-01-28.html

jueves, 27 de enero de 2011

(Indo-Americanas) El orden racial-espacial

La líder piquetera Milagro Sala, de  vacaciones en Uruguay, fue a ver el recital de Charly García en el lujoso hotel Conrad.
La visita le valió la siguiente nota de Clarín, que hasta sacó un recuadro en tapa.
Según otras versiones, Milagro Sala habría dicho (o quizás, en otras declaraciones) "qué tiene de malo que los negros vayan al Conrad?"


¿Qué tiene de malo que una colla vaya al Conrad? O, en su versión II, que una "negra" vaya al Conrad?
Y pregunto, además,
¿Qué tiene de malo que le guste la música de Charly García?


En sus análisis de la situación de los afro-colombianos y los afro-ecuatorianos, los antropólogos Peter Wade y Jean Rahier han usado el concepto de "orden racial-espacial". Con él denotan la extendida idea, en estos países, de que ciertos grupos étnicos pertenecen (sólo) a algunas áreas geográficas (generalmente marginales) de la nación y su presencia, por lo tanto, hace ruido cuando se hace evidente en otros lugares, generalmente urbanos, más modernos.
"Recolha-se ao seu lugar!" dicen los brasileros para ubicar (socialmente, pero también se podría decir, espacialmente) a los subalternos "desubicados".
He argumentado, en algún trabajo, que en Buenos Aires también tenemos un "orden racial-espacial" -que se resquebrajó después de la crisis de 2001- por el cual personas con determinados fenotipos ("negros", oscuros, mestizos) no deberían estar en determinados áreas de la ciudad -salvo como sirvientes o realizando tareas muy específicas.  Esta segregación espacial es lo que hasta hace poco sostenía en pie la ilusión de la república "blanca, moderna y europea", la imagen ideal que tenemos de nosotros los argentinos, basada, como siempre digo, en la realidad de apenas unos pocos barrios de la capital.
La nota de Clarín pretende ser una crítica a la ética de la dirigente piquetera, pero nos dice mucho (más) sobre el lugar asignado en nuestra sociedad a determinados tipos étnico.raciales.

miércoles, 26 de enero de 2011

Carybé, por el antropólogo Hugo Ratier

Asombra que la vida y la obra de Carybé no hayan generado más documentales, libros, o cualquier otro género que ayude a difundirla.
Mucho antes del auge del multiculturalismo y la interculturalidad, su obra plástica ya los anticipaba.
Este viernes, familiares suyos lo recuerdan en una mesa redonda.


Encuentro con Carybé
Por Hugo Ratier

El disertante Hugo Ratier es antropólogo y sobrino de Carybé. Reflexiona ahora sobre la influencia que su tío tuvo en su elección profesional, que no fue fácil. Quiere destacar la forma en que el artista se acercó siempre a lo popular, con una actitud de respeto pero al mismo tiempo de conocimiento profundo. Ambos aspectos son complementarios y uno no se entiende sin el otro. Penetrar la cultura del candomblé, de la capoeira, de los pescadores, de los vaqueros del nordeste brasileño, de las mujeres del meretricio bahiano, no se logra con un acercamiento breve, superficial, centrado solo en el valor estético de las manifestaciones populares, sino que requirió en Carybé un esfuerzo de comprensión, de eso que los antropólogos llamamos observación participante. Compartir la vida de la gente que se quiere estudiar y de ser posible vivirla, hacer las cosas que esa gente hace. Y Carybé aprendió a jugar capoeira, supo de los ritos del candomblé y su significado, participó en mil ceremonias, se mezcló en las fiestas populares de Bahía, vivió años con los indios del chaco argentino. Sin ninguna pretensión de estudio sistemático, solo por el placer de entender a la gente que admiraba. Sin lo cual su arte no hubiera existido. Pintaba capoeira porque la había practicado, porque la entendía y la apreciaba. Solo con el lápiz o el pincel no hubiera logrado la penetración que consiguió. Mirabeau Sampaio lo recordó con gracia e ironía, al decir que antes de Carybé nadie había visto un negro en Bahía, que llegaron con él. Y es en buena medida cierto: la cuestión afrobrasileña no era algo muy popular entre las clases ilustradas de Salvador. El trato que Carybé le dio, el haber arrastrado al mundo ceremonial yoruba a muchos amigos que no habían pisado un terreiro, enalteció la cultura popular bahiana y la extendió a todo el pueblo y en especial a los intelectuales. Esa espesura de conocimiento no es frecuente en un artista plástico convencional.
Por eso el tío me llevó de la mano a conocer y entender el candomblé, me mostró la belleza de la música de la pesca de xareu, el ballet prodigioso de los que empujaban la red, la creatividad de las fiestas bahianas. Me hizo leer también los primeros textos antropológicos de mi vida, los de Arthur Ramos y Edison Carneiro. Me libró así de ser un pésimo abogado para volverme un antropólogo, al menos entusiasmado por el conocimiento de la gente y sus creaciones. Y fue el único de mi familia que me felicitó por haber dejado el derecho por la Ciencia del Hombre.
Era muy crítico también de ciertos antropólogos que estudiaban a los hombres de pueblo como objetos exóticos y distantes. Les reprochaba no tener un acercamiento respetuoso, única forma de arrimarse al misterio de la cultura popular. Ese tipo de antropólogo trato de no ser. Carybé fue y es mi principal maestro en antropología.

Encuentro con Carybé
viernes 28 de enero – 19hs
Auditorio de la Embajada del Brasil
Cerrito 1350 – C.A.B.A
Entrada libre y gratuita

Exposición Carybé
hasta el día 31 de enero de 2011
lu-vi 12-19hs
sab 11-16hs
Espacio Cultural Embajada del Brasil
Arroyo 1142 – C.A.B.A
Entrada libre y gratuita

Agradezco a Eva Lamborghini


lunes, 24 de enero de 2011

Falucho, el múltiple ...

Falucho a esta altura parece la versión local del trickster Yoruba: que si fue, que no fue, si estuvo o no estuvo, si dijo esto o aquello, si era éste o aquel -o aún, si existió o no....
Una nota en el Clarín de hoy intenta dar cuenta de esta variedad de versiones.
Lo que sí hay que cuestionar es la difundida idea según la cual los "negros criollos" se enrolaron en los ejércitos “agradecidos porque la revolución les había dado la libertad” -como dice la nota-.

Foto Clarín
 
Secreta Buenos Aires - Clarín, 24 de enero de 2011
El Falucho que no fue Falucho
PorEduardo Parise

De alguna manera, como en el cuento de Edgar Allan Poe, en el que todos buscan una carta que siempre tienen delante de los ojos, en la Secreta Buenos Aires hay imágenes tan a la vista que muchas veces ni se ven. Un ejemplo es el monumento que ocupa la pequeña plazoleta triangular de Fitz Roy, Santa Fe y Luis María Campos, en Palermo. Está allí desde el 23 de mayo de 1923 y es la primera obra íntegramente realizada por artistas argentinos.
Hecha en bronce fundido también en talleres argentinos, la obra fue iniciada por Francisco Cafferata (1861-1890), quien se suicidó a los 29 años. La continuó su discípulo Lucio Correa Morales y después de estar instalada un tiempo en el cruce de Florida y Marcelo T. de Alvear, junto a la plaza San Martín, fue trasladada a su actual ubicación.
Pero lo más curioso de la obra no es esa imagen heroica de un soldado abrazado a su bandera, sino el personaje al que evoca. Según la historia recopilada por Bartolomé Mitre en su libro sobre San Martín y la emancipación sudamericana, recuerda la heroica gesta de Antonio Ruiz, un soldado negro que había nacido en Buenos Aires y que en el momento del acto que le costó la vida integraba el Regimiento del Río de la Plata, que se encontraba en Perú como parte de la campaña libertadora.
Esa historia dice que Ruiz, al que todos llamaban Falucho, fue fusilado después que un motín en la guarnición de El Callao volviera a colocar la bandera española en el mástil del torreón. Como Falucho se negó a rendirle honores a esa bandera, fue ejecutado a balazos. Mitre cuenta que antes de morir el soldado gritó: “Viva Buenos Aires”. Y aunque no menciona cuál era la bandera que abrazó antes de morir, siempre se supuso que era una argentina. Y así lo representa el monumento en Palermo.
Esa es la historia que siempre se conoció. Sin embargo, otras investigaciones dudan de que ese soldado negro asesinado en El Callao haya sido Antonio Ruiz. Afirman que en ese regimiento sólo había un soldado con ese nombre quien, en 1819, ya era cabo segundo, lo que hace imposible que, en febrero de 1824 (cuando ocurrió el asesinato en la torre) ese hombre estuviera en el puesto de guardia. Y también mencionan que no hubo tal fusilamiento sino que el soldado fue muerto a bayonetazos. Y para agregar más polémica a la cuestión citan un testimonio del general Miller quien, en 1830, dijo que el Negro Falucho se paseaba aún por las calles de Lima.
Lo más probable es que el soldado negro que dio su vida en El Callao haya sido otro Falucho y no Ruiz. Es que en el ejército libertador de San Martín hubo unos 1.500 negros criollos quienes, agradecidos porque la revolución les había dado la libertad, se integraron a esa campaña, tanto en el Ejército del Norte que comandó Manuel Belgrano como en el de Los Andes, que lideró José de San Martín.
La leyenda del Negro Falucho ya atravesó la historia. Dicen que cuando lo mataron, en forma despectiva, le gritaron “revolucionario”. Y que él respondió: “Malo es ser revolucionario pero peor es ser traidor”. A unas pocas cuadras del monumento que recuerda ese acto heroico hay otra gran estatua ecuestre. Es la que evoca al prócer italiano Giuseppe Garibaldi y que fue inaugurada en junio de 1904, frente a los viejos portones que estuvieron en Palermo hasta 1917. Pero esa es otra historia.

Fuente: http://www.clarin.com/ciudades/capital_federal/Falucho_0_414558611.html

domingo, 23 de enero de 2011

(Radiolandia Afro-Americanas) ¿Discriminación en teatro de revistas?

Bueno, chicxs, es verano...

Clarín de hoy trae, en su sección Espectáculos, una nota de doble página a la vedette Carmen Barbieri. Algo inesperadamente, aparece un recuadro muy visible con el título “Las denuncias en el INADI”. Aparentemente, hubo una denuncia anónima en el INADI acusándola de discriminar, en su actual espectáculo “Bravísima”, a las “personas de raza negra” y a los “homosexuales”.
Dice Barbieri, en la nota:
“Con lo de los afroamericanos me quedé atónita, tuve que buscar a qué se referían, porque lo único que hay es un homenaje, con un candomblé. Y después, hay un monólogo de uno de los actores, donde compone a un gay, pero nada más”, explica. “Además, yo soy descendiente de afroamericanos, porque la abuela de mi papá era hija de un hombre blanco y una señora negra africana.”
Recordemos que el abuelo de Carmen era Guillermo Barbieri, uno de los más conocidos guitarristas de Carlos Gardel, quien evidencia, en algunas fotos más que en otras, su afrodescendencia.


Hay dos cosas, en este mini-escandalete veraniego, que me parecen interesantes para este blog.

La primera, es cómo describe su parentesco la vedette. Repito:
“la abuela de mi papá era hija de un hombre blanco y una señora negra africana”
En mi opinión es analizando el uso cotidiano de categorizaciones raciales que uno mejor puede entender la lógica que las subyace –más todavía que en entrevistas en las cuales la gente controla más las respuestas que da.
No dice “ tengo una tatarabuela negra africana”. No. Hay “una señora negra africana” que de manera muy indirecta, aparece en su familia .
Está bien, una tatarabuela puede ser, efectivamente, un pariente muy lejano y con el cual uno tiene poca conexión emocional. Muchos ni siquiera sabemos quiénes fueron.
Pero el lenguaje me parece revelador de la manera en que suelen exorcizarse parentescos negros aún más cercanos. Esta es una de las formas cotidianas y continuas de invisibilización de la población afro-argentina, del pasado y presente.
Segundo, me parece interesante que se diga, en varias de las notas que circulan por internet, que el INADI mandó a pedir el guión del espectáculo para ver si es racista. ¿Es así como trabaja el INADI? ¿No saben que es en el desempeño (en la actuación, la performance) que las palabras cobran su real sentido?
A diferencia de la palabra “nigger” que siempre, en boca de una persona blanca es un insulto –como se discute en la entrada más abajo sobre Mark Twain- aquí la palabra “negro” es absolutamente polisémica y su verdadero significado sólo puede intentar ser entendido atendiendo a los tonos de voz y al contexto en qué se dice. O sea, en estos dias la letra muerta de un guión dice poco, lo que hay que hacer es ver el espectáculo.

Como siempre, lo importante no es tanto el caso específico y los actores involucrados –menos aún aquí- pero sí lo que éste revela sobre nuestra sociedad.

Fuente: http://www.clarin.com/espectaculos/teatro/denuncias-inadi_0_413958660.html




sábado, 22 de enero de 2011

Los Duelistas (versión afro-porteña)

Nada, una pequeña anécdota....


Secreta Buenos Aires - Clarín del 17 de enero de 2011
Aquel hueco de las cabecitas
Por Eduardo Parise

(...) La plaza Vicente López supo ser uno de los sitios más marginales de la vieja ciudad (…) Hacia 1770, ese lugar era el terreno de donde la gente del vecino “horno de Britos” sacaba la tierra para fabricar ladrillos. Por eso, la zona solía ser un lodazal, algo que se agravaba cuando alguna lluvia castigaba el paisaje lleno de quintas. Había poco de bucólico: a unas cuadras (en lo que hoy es Las Heras y Pueyrredón) estaban los corrales y mataderos del Norte, donde se faenaban ovejas y carneros que las tropas traían hacia Buenos Aires.
Cuando las carretas con el ganado faenado, después tomaban “el camino de Chavango” (actual Las Heras) hacia el centro, solían usar lo que hoy es la plaza para descargar las cabezas de los animales. Así, aquel espacio comenzó a ser conocido como “el hueco de las cabecitas”, una hondonada poco agradable de transitar.
El entorno tampoco eran un lujo: reñideros de gallos, casas de juego y pulperías (la más famosa era “la del Pobre Diablo”) eran comunes en esa zona de cuchilleros, que tenían filo para faenar y, caña o vino mediante, no sólo ganado.

Inclusive, la historia recuerda que en “el hueco de las cabecitas” supo haber algunos duelos famosos, a pesar de que desde 1814 esos lances estaban prohibidos. Dicen que uno de los más mentados fue el que alguna vez enfrentó al Negro Segismundo Alvear (un criado y ladero del general Carlos María de Alvear) con Eulalio Masculino (criado de otra familia de raigambre en la sociedad porteña). El combate fue a sable y cada moreno tuvo sus padrinos y hasta hubo un director para verificar que se respetaran las reglas. El combate era a muerte pero terminó cuando Segismundo hirió gravemente a Eulalio, quien sobrevivió pero quedó tuerto. Cuentan que esa vez, a Masculino lo salvó la oscuridad.
También se recuerda que, en ese lugar y en otro duelo, el mismo Segismundo Alvear terminó matando a un cochero de la familia Gamboa. Esa vez el enfrentamiento fue con estacas con punta de hierro. ¿El origen de la pelea? La disputa de los amores de una morena que luego Segismundo no pudo disfrutar porque tuvo que esconderse para no terminar juzgado y fusilado.
(....)

viernes, 21 de enero de 2011

2011 Año de los Afrodescendientes

Declaración de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)


 (doble click en las imágenes para agrandarlas y leerlas)

Declaración de la Organización de los Estados Americanos (OEA)

Fuente:
http://www.enlaceacademico.org/uploads/media/Resolucion_ONU__2011_Ano_Internacional_Afrodescendientes.pdf
http://www.oas.org/dil/esp/AG-RES_2550_XL-O-10.pdf