miércoles, 26 de enero de 2011

Carybé, por el antropólogo Hugo Ratier

Asombra que la vida y la obra de Carybé no hayan generado más documentales, libros, o cualquier otro género que ayude a difundirla.
Mucho antes del auge del multiculturalismo y la interculturalidad, su obra plástica ya los anticipaba.
Este viernes, familiares suyos lo recuerdan en una mesa redonda.


Encuentro con Carybé
Por Hugo Ratier

El disertante Hugo Ratier es antropólogo y sobrino de Carybé. Reflexiona ahora sobre la influencia que su tío tuvo en su elección profesional, que no fue fácil. Quiere destacar la forma en que el artista se acercó siempre a lo popular, con una actitud de respeto pero al mismo tiempo de conocimiento profundo. Ambos aspectos son complementarios y uno no se entiende sin el otro. Penetrar la cultura del candomblé, de la capoeira, de los pescadores, de los vaqueros del nordeste brasileño, de las mujeres del meretricio bahiano, no se logra con un acercamiento breve, superficial, centrado solo en el valor estético de las manifestaciones populares, sino que requirió en Carybé un esfuerzo de comprensión, de eso que los antropólogos llamamos observación participante. Compartir la vida de la gente que se quiere estudiar y de ser posible vivirla, hacer las cosas que esa gente hace. Y Carybé aprendió a jugar capoeira, supo de los ritos del candomblé y su significado, participó en mil ceremonias, se mezcló en las fiestas populares de Bahía, vivió años con los indios del chaco argentino. Sin ninguna pretensión de estudio sistemático, solo por el placer de entender a la gente que admiraba. Sin lo cual su arte no hubiera existido. Pintaba capoeira porque la había practicado, porque la entendía y la apreciaba. Solo con el lápiz o el pincel no hubiera logrado la penetración que consiguió. Mirabeau Sampaio lo recordó con gracia e ironía, al decir que antes de Carybé nadie había visto un negro en Bahía, que llegaron con él. Y es en buena medida cierto: la cuestión afrobrasileña no era algo muy popular entre las clases ilustradas de Salvador. El trato que Carybé le dio, el haber arrastrado al mundo ceremonial yoruba a muchos amigos que no habían pisado un terreiro, enalteció la cultura popular bahiana y la extendió a todo el pueblo y en especial a los intelectuales. Esa espesura de conocimiento no es frecuente en un artista plástico convencional.
Por eso el tío me llevó de la mano a conocer y entender el candomblé, me mostró la belleza de la música de la pesca de xareu, el ballet prodigioso de los que empujaban la red, la creatividad de las fiestas bahianas. Me hizo leer también los primeros textos antropológicos de mi vida, los de Arthur Ramos y Edison Carneiro. Me libró así de ser un pésimo abogado para volverme un antropólogo, al menos entusiasmado por el conocimiento de la gente y sus creaciones. Y fue el único de mi familia que me felicitó por haber dejado el derecho por la Ciencia del Hombre.
Era muy crítico también de ciertos antropólogos que estudiaban a los hombres de pueblo como objetos exóticos y distantes. Les reprochaba no tener un acercamiento respetuoso, única forma de arrimarse al misterio de la cultura popular. Ese tipo de antropólogo trato de no ser. Carybé fue y es mi principal maestro en antropología.

Encuentro con Carybé
viernes 28 de enero – 19hs
Auditorio de la Embajada del Brasil
Cerrito 1350 – C.A.B.A
Entrada libre y gratuita

Exposición Carybé
hasta el día 31 de enero de 2011
lu-vi 12-19hs
sab 11-16hs
Espacio Cultural Embajada del Brasil
Arroyo 1142 – C.A.B.A
Entrada libre y gratuita

Agradezco a Eva Lamborghini


lunes, 24 de enero de 2011

Falucho, el múltiple ...

Falucho a esta altura parece la versión local del trickster Yoruba: que si fue, que no fue, si estuvo o no estuvo, si dijo esto o aquello, si era éste o aquel -o aún, si existió o no....
Una nota en el Clarín de hoy intenta dar cuenta de esta variedad de versiones.
Lo que sí hay que cuestionar es la difundida idea según la cual los "negros criollos" se enrolaron en los ejércitos “agradecidos porque la revolución les había dado la libertad” -como dice la nota-.

Foto Clarín
 
Secreta Buenos Aires - Clarín, 24 de enero de 2011
El Falucho que no fue Falucho
PorEduardo Parise

De alguna manera, como en el cuento de Edgar Allan Poe, en el que todos buscan una carta que siempre tienen delante de los ojos, en la Secreta Buenos Aires hay imágenes tan a la vista que muchas veces ni se ven. Un ejemplo es el monumento que ocupa la pequeña plazoleta triangular de Fitz Roy, Santa Fe y Luis María Campos, en Palermo. Está allí desde el 23 de mayo de 1923 y es la primera obra íntegramente realizada por artistas argentinos.
Hecha en bronce fundido también en talleres argentinos, la obra fue iniciada por Francisco Cafferata (1861-1890), quien se suicidó a los 29 años. La continuó su discípulo Lucio Correa Morales y después de estar instalada un tiempo en el cruce de Florida y Marcelo T. de Alvear, junto a la plaza San Martín, fue trasladada a su actual ubicación.
Pero lo más curioso de la obra no es esa imagen heroica de un soldado abrazado a su bandera, sino el personaje al que evoca. Según la historia recopilada por Bartolomé Mitre en su libro sobre San Martín y la emancipación sudamericana, recuerda la heroica gesta de Antonio Ruiz, un soldado negro que había nacido en Buenos Aires y que en el momento del acto que le costó la vida integraba el Regimiento del Río de la Plata, que se encontraba en Perú como parte de la campaña libertadora.
Esa historia dice que Ruiz, al que todos llamaban Falucho, fue fusilado después que un motín en la guarnición de El Callao volviera a colocar la bandera española en el mástil del torreón. Como Falucho se negó a rendirle honores a esa bandera, fue ejecutado a balazos. Mitre cuenta que antes de morir el soldado gritó: “Viva Buenos Aires”. Y aunque no menciona cuál era la bandera que abrazó antes de morir, siempre se supuso que era una argentina. Y así lo representa el monumento en Palermo.
Esa es la historia que siempre se conoció. Sin embargo, otras investigaciones dudan de que ese soldado negro asesinado en El Callao haya sido Antonio Ruiz. Afirman que en ese regimiento sólo había un soldado con ese nombre quien, en 1819, ya era cabo segundo, lo que hace imposible que, en febrero de 1824 (cuando ocurrió el asesinato en la torre) ese hombre estuviera en el puesto de guardia. Y también mencionan que no hubo tal fusilamiento sino que el soldado fue muerto a bayonetazos. Y para agregar más polémica a la cuestión citan un testimonio del general Miller quien, en 1830, dijo que el Negro Falucho se paseaba aún por las calles de Lima.
Lo más probable es que el soldado negro que dio su vida en El Callao haya sido otro Falucho y no Ruiz. Es que en el ejército libertador de San Martín hubo unos 1.500 negros criollos quienes, agradecidos porque la revolución les había dado la libertad, se integraron a esa campaña, tanto en el Ejército del Norte que comandó Manuel Belgrano como en el de Los Andes, que lideró José de San Martín.
La leyenda del Negro Falucho ya atravesó la historia. Dicen que cuando lo mataron, en forma despectiva, le gritaron “revolucionario”. Y que él respondió: “Malo es ser revolucionario pero peor es ser traidor”. A unas pocas cuadras del monumento que recuerda ese acto heroico hay otra gran estatua ecuestre. Es la que evoca al prócer italiano Giuseppe Garibaldi y que fue inaugurada en junio de 1904, frente a los viejos portones que estuvieron en Palermo hasta 1917. Pero esa es otra historia.

Fuente: http://www.clarin.com/ciudades/capital_federal/Falucho_0_414558611.html

domingo, 23 de enero de 2011

(Radiolandia Afro-Americanas) ¿Discriminación en teatro de revistas?

Bueno, chicxs, es verano...

Clarín de hoy trae, en su sección Espectáculos, una nota de doble página a la vedette Carmen Barbieri. Algo inesperadamente, aparece un recuadro muy visible con el título “Las denuncias en el INADI”. Aparentemente, hubo una denuncia anónima en el INADI acusándola de discriminar, en su actual espectáculo “Bravísima”, a las “personas de raza negra” y a los “homosexuales”.
Dice Barbieri, en la nota:
“Con lo de los afroamericanos me quedé atónita, tuve que buscar a qué se referían, porque lo único que hay es un homenaje, con un candomblé. Y después, hay un monólogo de uno de los actores, donde compone a un gay, pero nada más”, explica. “Además, yo soy descendiente de afroamericanos, porque la abuela de mi papá era hija de un hombre blanco y una señora negra africana.”
Recordemos que el abuelo de Carmen era Guillermo Barbieri, uno de los más conocidos guitarristas de Carlos Gardel, quien evidencia, en algunas fotos más que en otras, su afrodescendencia.


Hay dos cosas, en este mini-escandalete veraniego, que me parecen interesantes para este blog.

La primera, es cómo describe su parentesco la vedette. Repito:
“la abuela de mi papá era hija de un hombre blanco y una señora negra africana”
En mi opinión es analizando el uso cotidiano de categorizaciones raciales que uno mejor puede entender la lógica que las subyace –más todavía que en entrevistas en las cuales la gente controla más las respuestas que da.
No dice “ tengo una tatarabuela negra africana”. No. Hay “una señora negra africana” que de manera muy indirecta, aparece en su familia .
Está bien, una tatarabuela puede ser, efectivamente, un pariente muy lejano y con el cual uno tiene poca conexión emocional. Muchos ni siquiera sabemos quiénes fueron.
Pero el lenguaje me parece revelador de la manera en que suelen exorcizarse parentescos negros aún más cercanos. Esta es una de las formas cotidianas y continuas de invisibilización de la población afro-argentina, del pasado y presente.
Segundo, me parece interesante que se diga, en varias de las notas que circulan por internet, que el INADI mandó a pedir el guión del espectáculo para ver si es racista. ¿Es así como trabaja el INADI? ¿No saben que es en el desempeño (en la actuación, la performance) que las palabras cobran su real sentido?
A diferencia de la palabra “nigger” que siempre, en boca de una persona blanca es un insulto –como se discute en la entrada más abajo sobre Mark Twain- aquí la palabra “negro” es absolutamente polisémica y su verdadero significado sólo puede intentar ser entendido atendiendo a los tonos de voz y al contexto en qué se dice. O sea, en estos dias la letra muerta de un guión dice poco, lo que hay que hacer es ver el espectáculo.

Como siempre, lo importante no es tanto el caso específico y los actores involucrados –menos aún aquí- pero sí lo que éste revela sobre nuestra sociedad.

Fuente: http://www.clarin.com/espectaculos/teatro/denuncias-inadi_0_413958660.html




sábado, 22 de enero de 2011

Los Duelistas (versión afro-porteña)

Nada, una pequeña anécdota....


Secreta Buenos Aires - Clarín del 17 de enero de 2011
Aquel hueco de las cabecitas
Por Eduardo Parise

(...) La plaza Vicente López supo ser uno de los sitios más marginales de la vieja ciudad (…) Hacia 1770, ese lugar era el terreno de donde la gente del vecino “horno de Britos” sacaba la tierra para fabricar ladrillos. Por eso, la zona solía ser un lodazal, algo que se agravaba cuando alguna lluvia castigaba el paisaje lleno de quintas. Había poco de bucólico: a unas cuadras (en lo que hoy es Las Heras y Pueyrredón) estaban los corrales y mataderos del Norte, donde se faenaban ovejas y carneros que las tropas traían hacia Buenos Aires.
Cuando las carretas con el ganado faenado, después tomaban “el camino de Chavango” (actual Las Heras) hacia el centro, solían usar lo que hoy es la plaza para descargar las cabezas de los animales. Así, aquel espacio comenzó a ser conocido como “el hueco de las cabecitas”, una hondonada poco agradable de transitar.
El entorno tampoco eran un lujo: reñideros de gallos, casas de juego y pulperías (la más famosa era “la del Pobre Diablo”) eran comunes en esa zona de cuchilleros, que tenían filo para faenar y, caña o vino mediante, no sólo ganado.

Inclusive, la historia recuerda que en “el hueco de las cabecitas” supo haber algunos duelos famosos, a pesar de que desde 1814 esos lances estaban prohibidos. Dicen que uno de los más mentados fue el que alguna vez enfrentó al Negro Segismundo Alvear (un criado y ladero del general Carlos María de Alvear) con Eulalio Masculino (criado de otra familia de raigambre en la sociedad porteña). El combate fue a sable y cada moreno tuvo sus padrinos y hasta hubo un director para verificar que se respetaran las reglas. El combate era a muerte pero terminó cuando Segismundo hirió gravemente a Eulalio, quien sobrevivió pero quedó tuerto. Cuentan que esa vez, a Masculino lo salvó la oscuridad.
También se recuerda que, en ese lugar y en otro duelo, el mismo Segismundo Alvear terminó matando a un cochero de la familia Gamboa. Esa vez el enfrentamiento fue con estacas con punta de hierro. ¿El origen de la pelea? La disputa de los amores de una morena que luego Segismundo no pudo disfrutar porque tuvo que esconderse para no terminar juzgado y fusilado.
(....)

viernes, 21 de enero de 2011

2011 Año de los Afrodescendientes

Declaración de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)


 (doble click en las imágenes para agrandarlas y leerlas)

Declaración de la Organización de los Estados Americanos (OEA)

Fuente:
http://www.enlaceacademico.org/uploads/media/Resolucion_ONU__2011_Ano_Internacional_Afrodescendientes.pdf
http://www.oas.org/dil/esp/AG-RES_2550_XL-O-10.pdf

lunes, 17 de enero de 2011

Discriminación racial en el mercado laboral en Uruguay

Mural en el Teatro de Verano, Montevideo - detalle. Foto: A. F.

Diario El País de Montevideo, 17 de enero de 2011. Suplemento Economía y Mercado
BRECHA
LOS JÓVENES AFRODESCENDIENTES EN PROMEDIO ALCANZAN DOS AÑOS MENOS DE EDUCACIÓN FORMAL QUE LOS NO-AFRODESCENDIENTES
El mercado laboral no está libre de discriminación hacia los negros
La diferencia en la distribución del salario es de 22% en los sueldos bajos y medios y llega a 82% en los sueldos altos

Por Jorge Rebella
La sociedad uruguaya que se precia por su tolerancia y capacidad de inclusión en materia racial y religiosa no escapa al fenómeno de discriminación laboral hacia la colectividad negra. Dos trabajos publicados en 2010: "Descomposición de las brechas salariales entre blancos y afrodescendientes a lo largo de la distribución de salarios" de Marisa Bucheli y Graciela Sanroman y "Movilidad intergeneracional y raza en Uruguay" de Cecilia González y Graciela Sanroman, señalan una situación claramente desfavorable para la colectividad afrouruguaya en cuanto a los niveles de educación y salarios. A continuación un resumen de la entrevista con dos de las autoras.
-¿Existen diferencias salariales entre la población afrouruguaya y la población blanca, de acuerdo con el estudio que realizó junto con la Ec. Marisa Bucheli?
Graciela Sanroman-Sí. El objetivo del estudio es justamente determinar si las diferencias encontradas pueden ser explicadas por el hecho de que ambas poblaciones difieren en características que influyen mucho en los salarios, como son la educación y la experiencia. Para poder responder a esta pregunta utilizamos las Encuestas Continuas de Hogares (ECH) del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes a los años 2006 a 2009. Utilizamos esos años debido a que antes del 2006 la ECH no recolectaba información respecto a la ascendencia racial de los encuestados.
-¿Qué particularidades presenta esa investigación?
GS-En ese trabajo estudiamos las diferencias en el salario por hora que perciben los hombres afrodescendientes respecto a los hombres blancos. Para ello seleccionamos una muestra de hombres de entre 25 y 59 años de edad que trabajan a tiempo completo, son afro-descendientes o tienen únicamente ascendencia blanca, excluyéndose a los trabajadores rurales.
El estudio permite afirmar que la población afrodescendiente obtiene salarios bastante menores que el resto de la población y que la diferencia es mayor si nos concentramos en la parte superior de la distribución salarial; es decir si comparamos los salarios altos de los hombres afrodescendientes respecto a los salarios altos de los hombres blancos.
-¿Qué magnitud tiene la brecha salarial entre ambos grupos raciales estudiados?
GS-En promedio la brecha salarial es del orden de 35%, es decir que el salario por hora de los afrodescendientes equivale al 65% del salario por hora que perciben los blancos. Pero, cuando comparamos las diferencias a lo largo de la distribución de salarios, vemos que la brecha es aproximadamente 22% entre los salarios bajos y medios y aumenta a un 82% entre los salarios altos.
-¿Cómo se pueden explicar esos salarios más bajos de los afrouruguayos?
GS-Es importante aclarar que la existencia de brechas entre los salarios de dos grupos (mujeres-hombres, afrodescendientes-blancos) no necesariamente implica que haya discriminación laboral. Esto es así porque las diferencias salariales podrían originarse en el hecho que las personas tienen características diferentes en aspectos que determinan el salario. Las características más resaltables son la educación, la experiencia y la habilidad de los individuos. La habilidad no se observa, pero sí se observan la educación y la experiencia de las personas. Entonces, utilizando técnicas econométricas lo que hacemos es calcular qué parte de la brecha salarial puede explicarse por diferencias en educación y experiencia y qué parte queda inexplicada. Tradicionalmente, la brecha inexplicada se ha considerado como una medida de la discriminación laboral. Nuestros resultados indican que, en el caso de la comparación de los salarios de los hombres afrodescendientes y los hombres blancos, aproximadamente la mitad de la brecha es explicada y la otra mitad no lo es. Es decir, encontramos evidencia de que el mercado laboral uruguayo no está libre de discriminación hacia los afrodescendientes.
Niveles educativos
-¿Cómo ha evolucionado la movilidad educativa de los afrodescendientes y el resto de la población uruguaya de acuerdo con el trabajo que realizó junto a la Dra. Sanroman?
Cecilia González-El estudio de la movilidad educativa intergeneracional implica analizar cómo se relacionan los logros educativos de los hijos en relación a los logros educativos de los padres. Hay dos tipos de medidas: una mide la movilidad absoluta, es decir si la educación de los hijos es mayor o menor que la de sus padres. También se mide la movilidad relativa. Aquí lo que importa es la posición de hijos y padres en relación a los logros educativos de las personas en su grupo de edad. Es decir, importa determinar si la educación de un hijo está por encima del promedio de la educación de las personas que tienen su misma edad y si ocurre lo mismo con sus padres. El estudio de la movilidad intergeneracional ayuda al estudio de la desigualdad debido a que implica un estudio dinámico más acorde al análisis de la igualdad de oportunidades.
-¿Y qué resultados han observado en ese sentido?
CG-Los resultados indican que la movilidad relativa educativa intergeneracional ha disminuido en Uruguay para todos, afro y no-afrodescendientes. A su vez, encontramos que los niveles de movilidad relativa son mayores en la población afrodescendiente en relación a la no-afrodescendiente. Es importante destacar que, en la medida que la población afrodescendiente alcanza un menor nivel de educación en las generaciones anteriores, hace esperar un mayor grado de movilidad dentro de esta población, sobre todo movilidad absoluta, tal como muestran los datos. No obstante, para complementar este análisis es interesante estudiar la brecha educativa.
-¿Se mantienen en niveles similares los logros educativos de las actuales generaciones de afrodescendientes y las de sus padres?
CG-Sí, efectivamente. Utilizando también los datos de la ECH-INE 2006-2009, encontramos que existe una brecha educativa entre los adolescentes afrodescendientes y los no-afrodescendientes de aproximadamente dos años. Es decir que los jóvenes afrodescendientes en promedio alcanzarán dos años menos de educación que los no-afrodescendientes. Y esa misma desventaja educativa se encuentra en las madres y padres afrodescendientes, que presentan dos años menos de educación que las madres y padres no-afro respectivamente. Por otro lado y en términos generales, todos los jóvenes alcanzan más años de educación que sus padres, pero las diferencias entre afrodescendientes y no-afrodescendientes persisten.
-¿Qué factores determinan esa brecha educativa entre los afrodescendientes y el resto de la población?
CG-Nuestras estimaciones indican que más de la mitad de la brecha en la población adolescente puede ser explicada por la brecha en la generación de los padres. Además, el sistema de educación estaría operando de forma neutra en cuanto a la brecha educativa entre la población afro y no-afrodescendiente. Es decir que el sistema no actúa en el sentido de ensancharla, pero tampoco de acortarla, lo cual es un resultado acorde con el hecho de que no hay políticas educativas específicas dirigidas a los afrodescendientes.

Ficha técnica
Graciela Sanroman, uruguaya, es licenciada en economía por la Universidad de la República y se doctoró en la misma disciplina en el CEMFI, Madrid. Es investigadora y profesora en el Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales y en la Facultad de Ciencias Económicas de la UdelaR.
Cecilia González, uruguaya, es licenciada en economía por la UdelaR. Es asistente de investigación en el Área de Economía Laboral del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales de la UdelaR.

Fuente.

Dina Picotti en El País de Montevideo

(Foto Miguel Acevedo Riú para La Nación)

Diario El País, Montevideo, 17 de enero de 2011.
Suplemento Economía y Mercado
ARGENTINA
LOS AFRODESCENDIENTES SE HALLAN EN UNA SITUACIÓN DE INFERIORIDAD DE CONDICIONES DE VIDA, EDUCACIÓN Y TRABAJO
Aporte cultural poco reconocido
Un gran mestizaje entre europeos, indígenas y africanos generó una extensa población de zambos en el Río de la Plata

Por Jorge Rebella

Hoy se les llama despectivamente "cabecitas negras" a las personas que el común de la gente cree que son descendientes de indio y blanco, pero también hay un componente negro en esa mezcla, afirmó la experta argentina en cultura afroamericana Dina Picotti de Camara, doctora en filosofía por la Universidad de Munich. A continuación un resumen de la entrevista.
-¿A cuánto asciende la población afrodescendiente en América Latina?
-Hay unos 150 millones de afrodescendientes en América Latina, según datos aproximados de la Cepal. Las cifras del ingreso de africanos quedaron asentadas en los registros de los puertos de la época colonial, pero hubo también un número importante de esclavos introducidos de forma ilegal por barcos negreros que, obviamente, no quedó registrado.
-¿Cuántos descendientes de africanos hay en Argentina?
-Aún no se conocen aún los resultados del último censo realizado en octubre pasado, en el que se introdujo por primera vez la pregunta acerca de la posible descendencia africana. Empero, si nos atenemos a la prueba piloto de autopercepción realizada en 2005, se cuenta con un 4%- 5% de la población total de unos 40 millones de habitantes. Esta cifra ya es bastante mayor a la que se manejó tradicionalmente, quizás por un desconocimiento de la presencia negra en este país, pese a que no se hizo una campaña de sensibilización como sí se efectuó para el censo. Esto permite suponer que el número de afrodescendientes censados en 2010 sea mayor porque hay un alto porcentaje de argentinos que no sabe o no reconoce su ascendencia africana.
-¿Es esa población de afrodescendientes proporcional a la cantidad de esclavos africanos que se introdujeron en el Virreinato del Río de la Plata?
-Algunos expertos sostienen que las cifras que se manejan son más o menos proporcionales y lo explican porque no hubo demasiado crecimiento vegetativo. Sin embargo, hubo porcentajes muy altos de población africana durante la Colonia. Se estima que un tercio del total de la población de Buenos Aires colonial era negra y en algunas provincias argentinas del centro, oeste y norte había porcentajes que, en algunos casos, superaba al 60% y llegaba a más del 80% en Santiago del Estero, de acuerdo con los censos de 1768.
-¿Por qué es poco visible la población negra en Argentina?
-Esta población es menos visible en el color, dado que hubo un importante mestizaje entre europeos, indígenas y africanos, que generó una extensa población de zambos. Por ejemplo, hoy se les llama despectivamente "cabecitas negras" a las personas que el común de la gente cree que son descendientes de indio y blanco, pero también hay un componente negro en esa mezcla. Además, la propia inmigración latina ya tenía una fuerte presencia africana. No podemos olvidar que hubo siete siglos de dominio moro en gran parte de España y un continuo flujo de árabes en el sur de la península itálica.
En síntesis, es fácil reconocer típicos rasgos físicos africanos en buena parte de la población, además de la significativa y todavía poco reconocida presencia cultural que tuvieron y tienen los afrodescendientes en todos los ámbitos de la vida: socio-político, económico, fuerzas armadas, artístico, lingüístico, religioso, lenguaje.
-¿En qué medida la menor representación de los afrodescendientes en el total de la población argentina se debe a mayores tasas de mortandad tanto por razones sanitarias, como por haber sido diezmada al participar en los batallones de los ejércitos del siglo XIX?
-La esclavitud siempre es muy dura. La inferioridad de condiciones de vida, educación y trabajo en que todavía se encuentra la población afrodescendiente y la costosa participación en las guerras de independencia y civiles son razones considerables de su menor representación. Pero, sobre todo, cuenta el desconocimiento que todavía persiste en Argentina a partir de un modelo de civilización blanco-europeo, que ignora -en el sentido de falta de conocimiento, dado que no suele registrarse de modo adecuado a nivel educativo y en la prensa- y no quiere reconocer, o cuesta hacerlo, a este factor importante de nuestra identidad.
-¿Qué tareas se les asignaron a los esclavos africanos en el Virreinato del Río de la Plata?
-Por diversos motivos fueron sociedades muy dependientes de los trabajadores esclavos, que se hicieron cargo de las unidades de producción y de los más diversos servicios, además del doméstico en el que fueron muy visibles. La mano de obra de los esclavos africanos y sus descendientes constituía la base de la pirámide laboral. Sin su fuerza de trabajo la economía del continente americano se habría rápidamente detenido. Los artesanos esclavos llegaron a ser muy numerosos en el Buenos Aires colonial y en otros centros urbanos. Otra área importante de trabajo fue la manufactura. Es el caso de las panaderías que, además de trabajadores libres, emplearon a muchos esclavos. La agricultura y, en general, las faenas del campo, constituyeron otra área ocupacional importante de los afrodescendientes. Fueron también empleados en el sistema de alquiler de mano de obra, recibiendo los amos el salario de oficios que cumplían fuera de las horas de trabajo.
-¿Se puede pensar que el trabajo esclavo fue menos duro en Argentina por las propias características de la explotación ganadera ?
-El tratamiento pudo haber sido más benigno en las faenas del campo. En el campo gozaron de mayor libertad que en las ciudades y sobre todo con respecto al régimen de mayor sometimiento de las plantaciones o las minas. Ser jinete en las pampas fue una de las formas de vida más libre y casi irrestricta. Por eso, las autoridades coloniales que percibían claramente la ambigüedad de esta situación, establecieron una legislación especial contra los negros alzados que huían a caballo. También el servicio doméstico en las ciudades tuvo características menos rigurosas. No obstante ello, los abusos fueron moneda corriente para la población negra.
Situación actual
-¿Cuál es la situación socioeconómica de los afrodescendientes después de un siglo y medio de haberse abolido la esclavitud en Argentina?
-Las condiciones de vida de los afrodescendientes no mejoraron demasiado luego de la independencia y la abolición de la esclavitud. Hoy, un siglo y medio más tarde, todavía la inmensa mayoría de esta colectividad no supera el nivel inferior de la pirámide socioeconómica porque sus integrantes tienen las peores oportunidades educacionales.
A pesar de la gratuidad en las tres ramas de la enseñanza, el acceso a la educación es mucho más difícil para los afrodescendientes, sobre todo en los niveles secundario y universitario, debido a las dificultades económicas en sus hogares. En consecuencia, la gran mayoría sólo puede aspirar a desempeñar tareas con escasa retribución que, generalmente, están asociadas a su condición racial, lo cual también genera mayores tasas de desempleo. Lo mismo digo de la población indoamericana.
-¿Existe evidencia de una discriminación abierta hacia la comunidad afrodescendiente en Argentina?
-La discriminación a veces es abierta y, en otros casos, es sutil. Tenemos el ejemplo de la población negra procedente de las islas de Cabo Verde que llegó a Argentina entre la Primera y Segunda Guerra Mundial, cuyos integrantes han visto postergadas sus expectativas de lograr mejores condiciones de vida por diversas formas de discriminación.

Ficha técnica
Dina Picotti de Camara, argentina, es licenciada en filosofía por la Universidad del Salvador (Buenos Aires) y doctora en filosofía en la Universidad de Munich. Fue decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Morón. Actualmente es directora del Instituto de Pensamiento Latinoamericano y Coordinadora de la Orientación en Estudios Afroamericanos de la Maestría en Diversidad Cultural de la Universidad Nacional Tres de Febrero (Buenos Aires).

Fuente: http://www.elpais.com.uy/suplemento/economiaymercado/aporte-cultural-poco%20reconocido/ecoymer_541417_110117.html