jueves, 6 de septiembre de 2012

Prohibido ser negro en La Plata

Esta película ya la vimos en Buenos Aires, hace un par de años -hay varias entradas en este blog al respecto, ver la etiqueta "africanos"-.
Los inmigrantes senegaleses -o de otros lugares de Africa- quieren vender bijouterie en la calle, y la policía los persigue, les saca las cosas... en fin, racismo (ahora bonaerense) del peor...
Una nota del sitio Cosecha Roja -Red de Periodistas Judiciales de Latinoamérica- brinda una detallada crónica... bien por ellos!

Foto: Soledad Vampa para Cosecha Roja


(Por Ulises Rodriguez – Cosecha Roja)
-Dale negro, no te hagás el pelotudo y dame la valija.
-No amigo no.
-Amigo las pelotas. Vos ya sabés que no pueden estar acá.

Oumar y el resto de los senegaleses ya intentaron todo: conseguir permisos, vender en grupos, sumarse a una feria, entrar con la maleta a bares y restaurantes e incluso pagar coimas, como hacen los otros vendedores de La Plata, Provincia de Buenos Aires. Pero los inspectores y la policía no aceptan su dinero: quieren la valija. Prefieren quitarle los anillos, pulseras, cadenitas y relojes que tienen para vender.
Oumar se abraza al maletín y le dice no por favor, amigo no, al hombre de camisa celeste mangas cortas que lleva un nextel en la mano derecha y un celular en el cinto. De una camioneta Chevrolet LUV blanca identificada en las puertas como Control Urbano y el logo de la Municipalidad de La Plata bajan dos hombres más: uno panzón y retacón y otro que camina en puntas de pie. El primero lo toma de un brazo: ¿la vas a soltar negro de mierda? El otro tironea del maletín hasta quitárselo. El que llegó primero le pone entre las manos a Oumar un papel amarillo que redactó en menos de dos minutos. Suben a la camioneta con el maletín y desaparecen por calle 42.
El aire se carga de indiferencia en la entrada trasera de la terminal platense. El que vende películas truchas se pone a ver cuántas copias de Batman le quedan. El del carrito con café y pasta frola empieza una charla con un taxista que toma unos mates con la que abre las puertas de los taxis. Oumar se pasa las manos por las motas transpiradas, dice palabras que nadie entiende, mira al cielo. Se le caen las lágrimas de la impotencia. A diez metros de él, un señor de patillas a lo Elvis pampeano se lleva la última de Darín.
------
Sigue en:

Nota vergonzosa del diario platense El Día sobre el tema en:

Agradezco a Fernando Longobardi por avisarme de la nota...

miércoles, 5 de septiembre de 2012

La fiesta de las Panteras Negras

Black Doh, el protagonista de la película "El Gran Río" -ver reseñas en este blog- en una noche de rap consciente junto a Mustafa Yoda y otros raperos regionales...


(De la gacetilla de DIAFAR - Diaspora Africana de la Argentina):
DIAFAR los invita a participar de Las Black Panther Partys, un ciclo de fiestas donde disfrutaremos de dj sets y shows de rap en vivo a cargo de figuras nacionales e internacionales. Vieja escuela y nueva escuela se encuentran en una gran celebración del Movimiento Hip Hop.
El ciclo lleva el nombre de Las Black Panther Partys en un humilde tributo al Partido de las Panteras Negras de EE.UU. y la inspiración que trajeron a artistas del Movimiento Hip Hop tales como Afrika Bambaataa, Chuck D, KRS-One, Lupe Fiasco, Mos Def, Talib Kweli, y tantos otros. Las Black Panther Partys se crean en el marco del trabajo de DIAFAR por la visibilización de los afrodescendientes y africanos de la Argentina y la reivindicación del aporte de la comunidad afro al acervo cultural nacional.
Para el lanzamiento del ciclo contamos con Mustafá Yoda, uno de los más grandes exponentes de la vieja escuela del rap local, y el joven rapero guineano Black Doh, quienes harán una presentación en vivo de sus mejores temas. Suman su apoyo el dj invitado, DJ Pharuk (Chile) con una performance especial, además del talentoso dj resident DJ Saga. La animación del evento estará a cargo de 07 Scovar, asiduo colaborador de DIAFAR y gran representante del Hip Hop de República Dominicana.

Info sobre entradas y DIAFAR:

martes, 4 de septiembre de 2012

Afrolatinoamericanas


También los viernes de octubre y noviembre a las 20.30 hs., en el Centro Cultural Raíces -Agrelo 3045.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Disfracemos la violencia de género de "pacto con San La Muerte" o de "asesinato umbanda"


La familia del autor del triple crimen de Benavídez (mató a una hija, hermana y abuela de su ex-mujer) le regaló una perlita a los medios. En un reportaje realizado por America 24, la madre dijo que ella lo había metido en "una secta umbanda", que entonces él hizo un pacto con "la calavera" -dato que el periodista (re)interpretó como con San La Muerte y a partir de allí también la mujer- y que por todo eso, el hijo había cometido los crímenes sin ser él mismo. 



A partir de allí, casi todos los medios levantaron lo de la ya usual "pista umbanda" ahora mezclada con "la pista San La Muerte" y aún con la probable, supuesta o segura "posesión" del joven al realizar el crimen.

Crónica, doble página, 29 de agosto de 2012

Tapa Crónica, 29 de agosto de 2012

 Tapa Popular, 29 de agosto de 2012

 Popular online, 28 de agosto de 2012

La inverosímil versión -en realidad muy verosímil para los medios y periodistas- también fue reproducida en diarios "más prestigiosos" como La Nación:

 La Nación online, 28 de agosto de 2012

 La Nación online, 28 de agosto de 2012

Los medios no sólo se hacen eco de la versión -obviamente interesada- de los familiares del asesino, sino que ayudan a co-construirla, mediante las preguntas que los periodistas les realizan, reflejando sus propios prejuicios y desconocimiento de estas religiones y devociones. Trasladan así la responsabilidad de los asesinatos a las creencias religiosas de los involucrados -especialmente las de la víctima-  y no a la violencia de género cada vez más común en nuestra sociedad.


Telenoche hizo un informe especial la noche del viernes 31, que se suponía iba a ser "balanceado", intentando brindar una visión más realista del culto a San La Muerte, ahora principal culpado por el crimen. El título del informe (¿El Santo que puede matar?) y la usual musiquita tenebrosa ya le brindaban un encuadre poco objetivo. La caprichosa edición de los testimonios llevó casi a confirmar la posible relación entre la devoción y los crímenes.
A mí me entrevistaron durante 25 minutos (uno siempre sabe que de eso quedarán dos minutos como mucho, por la duración del informe) pero luego de decir cuatro o cinco veces que era un santo popular como cualquier otro, sólo pusieron la única referencia que hice a la popularidad del culto entre personas acostumbradas a enfrentar situaciones de violencia en su vida cotidiana -a raíz de una pregunta que me hicieron sobre si el santito tenía alguna "especialidad". Podrían haber puesto alguna de las varias veces que dije que el santo tiene devotos en distintas clases sociales, o que en los santuarios se ven familias y fieles que en nada se diferencian de los de San Cayetano o el Gauchito Gil. Pero eso no parecía importante para quienes editaron el informe ...
Uno no debería sorprenderse, a esta altura, pero aún lo hace....

Los increíbles reportajes de los periodistas de América 24 que dieron origen a todo el equívoco se pueden ver en:
(culpa a San La Muerte)
También, un "informe" de America 24 y una entrevista al periodista Alejandro Agostinelli, en la que intenta poner algo de sensatez a la discusión, con escaso éxito:

miércoles, 29 de agosto de 2012

Brasil: Declaran Día Nacional de la Umbanda

Esta noticia no es nueva, pero recién ahora consigo todos los detalles del caso.
El 16 de mayo de este año fue instituído el 15 de noviembre como Día Nacional de la Umbanda en Brasil.

 Detalle de la publicación en el diario oficial del gobierno brasilero (abajo)


El proyecto de ley fue presentado en 2010, con las fundamentaciones que se ven abajo:


 (click en las imágenes para agrandarlas)


Publicacion en Diario Oficial: 
Fundamentos en:

lunes, 27 de agosto de 2012

viernes, 24 de agosto de 2012

El Gran Río (3)

David. foto: página web de la película (dirección abajo)

Finalmente fui a ver El Gran Río -tremenda película, ya anunciada en este blog  y reseñada por Nicolás Fernández Bravo. Eramos pocos, casi todos del GEALA (Grupo de Estudios Afrolatinoamericanos) y tuvimos la suerte al final de charlar un buen rato con el director Rubén Platáneo y con el protagonista, David Bangoura.
En el site de la película (ver dirección abajo) se la describe de la siguiente manera:
"David, joven rapero de Guinea conocido como Black Doh, arriba como polizón en barcos de ultramar a la “tierra de Maradona”. En África quedaron sus amigos, su familia y su madre a quienes no volvió a ver. Graba su primer disco con canciones en Soussou, francés y castellano. Años más tarde, su primer disco llega a África. Este es un film que viaja entre Argentina y África, reflejando rutas y raíces filiales, choques y encuentro de culturas."

David y Mohmet. foto: página web de la película


Algo más de la mitad de la película muestra la vida de David en Rosario: buscando pensiones, vendiendo bijouterie en la calle o pintando casas para sobrevivir . Sobre todo, preparando sus canciones. Vemos su círculo de relaciones: jóvenes africanos que también arribaron de polizones, raperos rosarinos con los que va armando su disco, una chica canadiense con la que traba amistad y probablemente algo más en un hotelito en una antigua casa deteriorada. Todo transcurre en pequeños cuartos, o, brevemente, en la calle. Una sobredosis de vida cotidiana, con el arte intentando abrirse paso. No es una película yanqui: no hay grandes salas de grabación, ni conciertos progresivamente exitosos. El éxito es haber llegado, vivo, con la voluntad intacta de realizar un antiguo proyecto de vida (lo confirmaremos en la segunda mitad, con los testimonios de su familia) en un nuevo contexto social.

Fatoumata (madre). foto: página web de la película

Buena parte de la segunda mitad muestra a la familia del protagonista en Conakry, la capital de Guinea  -con especial atención a su mamá y a su hermana. David no hace el viaje -su status de refugiado dificulta su salida del país- pero llegan sus cartas y su música. Vemos su barrio, su familia extensa, asistimos a un ritual religioso para su bienestar (y el éxito del proyecto artístico) y escuchamos cantar a sus antiguos compañeros de rap. En muchas oportunidades la potente música de David nos acompaña, rapeando en español o "en africano" (soussou).

Sana (rapero guineano). foto: página web de la película

La película es bellisima. Pese a no decir nada muy explícitamente, habla a través de todo lo que muestra, y de cómo lo hace. Testigo omnipresente y (co)protagonista principal, el río Paraná, que en la última década pasó a ser navegado por grandes barcos  que permiten la salida de la soja -pero también la llegada de viajeros inesperados en busca de mejores horizontes. Escenas de aguas tranquilas y barcos gigantescos;  filas interminables de camiones esperando camino al puerto.  En la ciudad, pensiones de paredes descascaradas, asados con músicos locales que intentan comprender las experiencias -a veces extraordinarias- del nuevo amigo. En Africa, el mercado, el puerto, la casa familiar, algunos espacios públicos. Todo girando en torno a David, omnipresente en Rosario, protagonista ausente de las conversaciones en Conakry.

Salematou (hermana). foto: página web de la película

Escuchamos sobre sus viajes previos -cual Ulises moderno- en barcos azarosos, que siempre terminan en una deportación desde algún lugar remoto.  En los relatos de la vida cotidiana se filtra también la brujería, que tiene un pequeño lugar en la película pero que actúa como trasfondo y catalizador de momentos importantes de su  vida. 
We all live in sorcery's shadow, diría el antropólogo devenido hechicero Paul  Stoller relatando sus experiencias en otro país de Africa.
La película no juzga, no pontifica y sobre todo, increíblemente, no exotiza.  Apenas muestra  -de manera siempre bella y convincente- qué tanto hay de común y de diferente en el antiguo y en el nuevo universo de David. No olvidaremos fácilmente la serena dignidad  y belleza de su madre y hermana; un baobab que se despliega lentamente como una montaña;  un bosque encantado donde van los primeros amores. Tampoco el agua marrón que se mece, apacible, entre grandes gigantes de acero... esperando recibir, quizás, otro cuerpo que se deslice silencioso y se pierda en la orilla, hacia una nueva vida...

Imágenes tomadas de:
Ver también: