Hoy, el "pirulo de tapa" de Página 12 sorprendió con una referencia a la "Marcha do Axé", realizada en el famoso Parque Ibirapuera de São Paulo, en protesta por la persecución y exclusión social que sufren los practicantes de religiones afrobrasileñas (ver dirección del Manifiesto, abajo).
El diario también podría hacerse eco de la lamentable situación de los practicantes locales (argentinos) de estas religiones. Pero sabemos que una persecución en otro país a practicantes (supuestamente) negros (claro que en São Paulo, como en Brasil en general, no todos lo son) resulta una causa más exótica, claramente "étnico-racial" y por ende más simpática de apoyar. El racismo sería evidente, y la denuncia, fácil.
Por comparación, resalta el no lugar (o la no pertenencia) de estas religiones en una Argentina supuestamente blanca y católica o racional. Su práctica entre personas blancas, mayormente de clase media baja o sectores populares en el conurbano bonaerense resulta menos interesante.
También se podría decir que "más de dos mil personas" llama más la atención que los cien o doscientos que alguna vez pudieron reunirse en el obelisco -en festejo por el Día de la Umbanda
A favor del diario, también debemos mencionar que si cubrió la presentación de un petitorio en el Congreso de la Nación por parte de los umbandistas argentinos (la nota, en algún lugar de este blog)...
Hace unos días, en el BAFICI se mostró la película argentina "El Gran Río", que narra la historia de David Bangoura, un joven de Guinea-Conakry que llegó a Rosario como polizón en un navío mercante y ahora, ocho años después, acaba de grabar su primer disco de rap (Cruzando el mar) cantado en español, soussou y francés. El diario La Nación le dedicó una interesante nota, y también el suplemento Sí de Clarín, que además lo sacó en tapa.
David Bangoura -foto nota Clarín
La Nación, martes 17 de abril de 2012
Otras vidas / Una historia de película que se presenta en el
Bafici
Cruzando el mar sobre la hélice de un barco sojero
David Bangoura escapó a los 17 años de Guinea y, sin
saberlo, terminó en Rosario
Por Franco Varise
El sonido de la hélice es imposible de olvidar. Debajo de la
piel de David, el rotor gira, gira y se enrosca en sus entrañas. Algo que en
palabras sonaría como un ugg-ugg-ugg-ugg interminable, según define. No le
pidan a David Doda Bangoura (25) que se dé el pequeño lujo de prescindir de ese
sonido. No puede: lo tiene dentro del alma.
Entre la sed y el hambre, las esperanzas y la desesperación.
Los más de 20 días cruzando el mar en un pequeñísimo habitáculo seco entre el
timón y el casco (bracage, dice) dejan para siempre cosas en la cabeza.
A los 17 años, David emergió por casualidad en el puerto
santafecino de San Lorenzo, cerca de Rosario, desde la mismísima panza de un
buque de ultramar. La soja cosechada en la rica pampa húmeda viaja hacia China
y, en su contramarcha, trae visitas inesperadas. David es una de esas visitas.
Su extraordinaria historia comenzó hace ocho años en Guinea-Conakry, un país de
Africa ubicado sobre la costa occidental del continente. Un terreno golpeado
por la pobreza, el hambre, el sida y los intermitentes desahogos violentos de
la política interna.
"Todos los chicos queríamos irnos por problemas de
pobreza o de familia... yo estaba estudiando el liceo, quería también cantar,
pero no me permitían entrar en la universidad porque mi mamá no apoyaba el
régimen... Tenía la esperanza de una mejor vida. Yo necesitaba tener un
país...", relata a La Nacion.
David es hoy un "vecino" que divide su tiempo
entre Buenos Aires y Rosario. Un trashumante con una vida literalmente de
película, pues inspiró el documental El gran río, de Rubén Plataneo, que por
estos días se presenta en el Festival de Cine de Buenos Aires (Bafici).
El film recorre los sueños de Black Doh (su nombre musical y
hiphopero) y hace el viaje al revés hasta Guinea para llevar la noticia a su
familia de que David no ha muerto.
"En ese momento estaba en el Port Autonome de Conakry;
siempre íbamos a ver los barcos. Unos amigos estaban juntando comida para
viajar... alguien nos dice que aquel buque salía para Europa... en la madrugada
nadamos con unas bolsas de gary (harina de mandioca) y unos bidones de agua;
subimos al bracage y esperamos dos días hasta que el barco empezó a
navegar..."
David emprendió la aventura con otros tres amigos, Abdulay,
Lamine y Kámara. El destinoera Europa. Pero a los trece días de viaje se
quedaron sin agua. El frío de la noche casi a la intemperie, con la única ropa
que llevaban puesta y el hacinamiento empezaron a trastocar el ánimo del grupo,
que había salido a alta mar cantando y rezando.
David Bangoura - foto Graciela Calabrese para La Nación
"Petit Abdulay empezó a morirse... Estuvimos ocho días
tomando agua de mar; quedaba muy poca comida, entonces empezamos a golpear el
casco del barco para que nos sacaran, pero nadie respondía... Un día bajé a
tomar un poco de agua y era más dulce: así nos dimos cuenta de que habíamos
llegado a un país..."
La tierra de Maradona
Hasta ese momento no sabían que el barco de bandera
vietnamita estaba ingresando en el estuario del Río de la Plata, muy lejos de
Europa. David ya había viajado con esta modalidad varias veces. Antes había
hecho cuatro travesías como polizón y siempre fue deportado, incluso de China.
La pulsión orgánica por encontrar un "país", como dice, de y cantar
hip-hop (Guinea es un país con una cultura musical riquísima) y el clima de su
país lo expulsaban hacia el mar. En las diez canciones cuenta los detalles de
su aventura con precisión quirúrgica.
"Como a los cuatro días el barco frena y nos suben;
eran vietnamitas, que son muy duros, pero como ya estábamos llegando a un
puerto nos dejaron en una especie de cárcel con arroz en el piso... después de
un tiempo el barco amarró y llamaron a la gente de migraciones..."
Cuando salieron a la luz del día eran cuatro esqueletos.
David, que habla perfecto castellano con una entonación como de príncipe
francés, desliza que le teme mucho a la brujería ("Africa tiene mucha
brujería", asegura). Cuando los cuatro chicos salieron del barco eran
espectros productos de esa brujería, o más bien un milagro de la supervivencia.
"Cuando nos dijeron que estábamos acá nos pusimos
recontentos: ¡La tierra de Maradona! El lugar donde nació un jugador así no
puede ser malo; nos morimos de risa, cantamos contentos abrazados y agradecimos
a Dios hasta que nos llevaron al hotel Bahía de Rosario..."
La vida de David ya en tierra fue y sigue siendo difícil.
Pero no deja de agradecer la calidez de una sociedad donde la gente negra es
tan rara como un extraterrestre. Quiere mencionar, con los ojos llorosos, el cariño
que le prodigaron Claudia ("fue nuestra madre"), la familia de su
amigo Martín (que lo alojó por muchos años) y a "mis productores" de
la película, que, además, viene acompañada de la edición de su primer disco
(Cruzando el mar) cantado en español, soussou y francés..
"Estoy muy feliz y orgulloso de mi disco, pero todavía
me falta terminar de estudiar... hasta que no tenga un título no me voy a
sentir satisfecho... por mi mamá. Ahora sé que encontré por lo menos un
país", cierra el relato. Una historia mínima, asombrosa que, quién sabe,
podría estar apenas comenzando..
Es la época del año que los chicos (muy blancos) de Genios se visten de "aborígenes" para las tapas de la revista. Ya traté el tema varias veces en este blog -uno se repite, pero la realidad también lo hace. Y el calendario escolar es un relojito que siempre vuelve a dar las mismas horas.
¿Visibilidad multicultural o construcción de la blanquedad argentina?
Como sea, todavía falta una tapa dedicada a los afroargentinos -para que después podamos quejarnos de los chicos blancos disfrazados de candomberos. Cuando llegue, ¿será un avance? Creo que sí...
Curso de posgrado: Raza, Cultura y Nación en América Latina Profesor: Dr. Alejandro
Frigerio Comienza 15 de mayo de 2012
El curso brindará un panorama introductorio al estudio de la
relación entre raza, cultura y la construcción de la nación en diversos países
de Latinoamérica, con especial énfasis en los del MERCOSUR.
Reinvindicará la importancia de la noción de
"raza" para el análisis de la realidad social argentina
contemporánea, a despecho de narrativas dominantes de la nación que la
construyen como una sociedad blanca, homogénea y europea.
Tendrá tres ejes de discusión dominantes; 1) el lugar
asignado a la raza en la construcción de la nación; 2) la producción actual y
pasada de cultura negra, su constitución en un ítem más de la cultura juvenil y
las conflictivas construcciones identitarias que a partir de allí se producen
en un contexto de globalización y transnacionalización y 3) los procesos de
racialización y etnicización de las poblaciones de origen africano en diversos
contextos nacionales, los cambios causados por modificaciones recientes en los
ordenes juridicos nacionales y el desarrollo de movimientos sociales afrodescendientes transnacionales.
"Ogún es el dios de la guerra, de la energía y
del metal. Ogún mantiene la materia en movimiento. Ogún es el sustento de la vida. Ogún vive en el cuchillo, y con él, claros una trayectoria para el hombre.
Ogún es tecnología. Ogún es la fuerza de la gravedad, la fuerza de la
atracción. Ogún representa las herramientas que forman al hombre. realzando
vida de uno. Vida y muerte son los controles de Ogún. Ogún es nuestro latido
del corazón y la contracción final durante nuestro nacimiento. Ogún es
accidentes automovilísticos y heridas de arma. Ogún es el guerrero,
el cazador y el granjero. Ogún es el dios de la lealtad, la verdad y la
vida. Ogún es el amo de los secretos, de la fundición y de las
habilidades, y las artes, de profesiones y de creaciones.
Nuestro primer encuentro con Ogún son las
tijeras que cortan el cordón umbilical que nos separa de nuestra madre, es el
cuchillo que raciona nuestra comida, porque podemos matar una vaca pero
no nos la podemos comer a mordidas. Es el metal que va dentro de las columnas
que sostienen tu casa, es el que te corta el pelo, las uñas, el que te saca una
pieza dental, tus herramientas de trabajo, instrumental quirúrgico y es el que
te hace la autopsia.
Su esencia es el hierro, energía a existido antes de que el hierro fuera
creado. Ogún nació de una energía desaprovechada de la tierra. Ogún es fuerza,
locomoción, contracción, expansión, que da y quita. Ogún es tecnología, y su
tecnología es la que construye a la sociedad. Ogún es un Orisha de tierra en el
sentido de muchas de sus expresiones nacidas desde las entrañas de la tierra el
es el Orisha mas rico de las deidades porque el controla todas las minas y
todos los minerales buenos que salen de la tierra. Esta idea indirecta en
el concepto de la tierra como una matriz, y relaciona el uso de la caldera como
símbolo de los dos Ogún y la tierra.
Ogún es padre de la metamorfosis porque con su gran fuerza y
con ayuda de intenso calor, el transforma carbón en diamantes, arena de piedra
en mármol, y el mármol a gneis.
La caldera es simbólica de una matriz, una mina, el primordial abismo, y las
herramientas las cuales son usadas por Ogún para darles creatividad y forma
cualquier potencial rico que se encuentre adentro. Las herramientas son
incrementos simbólicos. Como por ejemplo para la agricultura, otras para
armas de guerra y en su defecto actualmente son pocas las usadas en las
excavaciones de una mina real. Como cualquier otra excavación de un
individuo potencial en otra materia. Este tipo de excavación no necesariamente
requiere de equipo pesado, ni de romper, ni taladrar. La caldera puede
ser el pensamiento como potencial en una persona y las herramientas son regalos
de Ogún que él usa para sacarle el potencial, o abundancia, y así realzar la
vida de las personas.
Por lo tanto como se dice que Ogún produce todos los minerales que nosotros
consideramos valiosos, estamos hablando no solamente del oro y piedras
preciosas en ese sentido, pero la abundancia y riqueza se encuentra dentro de
cada persona."