viernes, 4 de diciembre de 2009

Olodum pra balançar (3) - aún más sobre el groove


Comentario (2) de Berenice Corti:
Sólo quiero hacer un pequeño agregado: entiendo que cuando los músicos de jazz (pero también su público) realizan sus apreciaciones sobre "calidad" musical, no lo están haciendo en el sentido estrictamente occidental de valoración de músicas "elevadas" por sobre otras más bajas (aunque ésto también esté).
Me parece que también se encuentra implícito aquello a lo que se refiere el etnomusicólogo experto en música africana John Chernoff, en cuanto a que el juicio estético "esto suena bien" es también y necesariamente un juicio ético, "esto es bueno". De ésto también estamos hablando, creo.

Comentario de Alejandro Frigerio:
Justamente, a mí las ideas de groove, swing o sus (mas o menos) símiles en otros géneros afro-americanos me parecen atractivas porque creo que reflejan -como la idea de cool, por ejemplo- una apreciación estética no-occidental, y por eso , también, complicadas de explicitar y definir -además de que cualquier juicio estético lo sea.
Uno de los puntos del argumento que intento hacer es que si importamos un género musical, está bueno también considerar las apreciaciones estéticas nativas asociadas a esos géneros. Si después uno decide "tamizarlo" con apreciaciones estéticas propias, bueno, no creo que sea un problema mientras uno esté conciente de lo que hace -y de su voluntad de hacerlo-.
A esta altura de la globalización en que todo viene y va no se puede ser purista, pero sí se puede reflexionar acerca de la necesidad de tomar en cuenta qué factores influyen en la circulación de esos flujos culturales y de la forma que adquieren en cada lugar.
Creo que la conciencia de cómo y por qué se hacen las cosas de determinada manera ayuda a mantener una cierta integridad del arte -que de lo contrario puede verse comprometida con tanta ida y venida.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Olodum pra balançar (2) - más sobre el groove

Comentario de Berenice Corti:
"Hola, Alejandro:
Creo que estás dando en el clavo de cuestiones muy importantes. Como bien decís, en el jazz el término swing es el que se utiliza para denominar esa cadencia o propulsión rítmica tan compleja de definir. Ya lo decía Ellington: "no significa nada si no tiene ese swing". Yo me lo imagino como una atmósfera bajo la cual uno puede estar, sintonizado con el resto de los participantes en un mismo sentido energético, por decirlo de alguna manera. Muchos músicos me han referido al swing (aunque también ahora se usa groove, tomado del funk y otras músicas negras) como algo en donde se puede estar o no, en donde también intervienen las propias posibilidades, dadas o circunstanciales. En el caso del jazz en Argentina (sé que en otros países de Latinoamérica no funciona así), tener o no tener swing es un punto nodal que pone al músico en el lugar de, directamente, hacer o no (buena) música. Esto fue así a tal punto que el swing terminó por convertirse en requisito fundamental de calidad, atravesando otras músicas como el tango y el folklore, en donde el caso de Piazzolla es paradigmático.
Aunque ahora quizás se haga más énfasis en la improvisación, está claro que sin swing no se puede tocar, se es "cafón", burdo, cuadrado, falto de calidad y aptitud artística."
(énfasis de AF)
Aprovecho este comentario de Berenice Corti, estudiosa del jazz argentino, para continuar con el tema del groove en la percusión local, intentando evitar o minimizar las posibles malas interpretaciones.
No estoy diciendo –por si alguien así lo entiende- que los percusionistas argentinos sean malos, que no sepan tocar, etc. Ni siquiera que determinados percusionistas o grupos lo sean. Repito, no soy músico, asíque no podría o no me animaría a hacer esta evaluación de manera tan precisa y específica –aunque, como cualquiera, tengo mis preferencias personales.
Sí admito que, en ocasiones, lo que escucho en algunas interpretaciones de algunos músicos locales, no me mueve mucho. Me parece más "cuadrado, rápido y fuerte/alto" que "cadencioso y rítmico". Lo único que puedo decir es que mi socialización músical fue en Bahía, y sí, en ocasiones parece que localmente hay otras preocupaciones o resultados estéticos. Lo que me movía en un lugar, no me mueve en otro. Es una apreciación subjetiva. Punto.
Esto no quiere decir que “los percusionistas argentinos no pueden tocar como los bahianos”. Precisamente, quiero argumentar contra esta posición, si alguien (bahiano o argentino) aún la sostiene.
Hace muy pocos dias, en el recital que dio junto con Adriana Calcanhoto y Doménico Lancelotti, Moreno Veloso recordó hacia el final del show –antes de interpretar Deusa do Ebano- al recientemente fallecido Neguinho do Samba, creador del samba reggae. Incluyó en el homenaje también a Ramiro Musotto, diciendo “que ironía que el mejor percusionista brasilero…. era argentino”.
(Y hablando de segmentación de las audiencias y de distintas tribus urbanas, para seguir también mi entrada sobre Olodum, el comentario no despertó tanta adhesión como era esperable del público local. Se ve que para esa audiencia, Ramiro no tenía la estatura de ídolo local que sí tiene para otras).
Quizás exageró Moreno, debido al contexto en el cual realizó la apreciación, pero sin duda que no demasiado. Si siempre es difícil hablar del “mejor” en algo –y más cuando el tema son los percusionistas en Brasil- indudablemente es cierto que Ramiro jugaba, como dirían los yanquis, en “las grandes ligas” de allá. Cualquier lista de “los mejores” debería incluir su nombre o dejarlo, apenas, al borde. Un mérito enorme para cualquiera, más aún para un argento.
Pero como ya dije en la entrada que le dediqué para su fallecimiento, para mí lo más meritorio de Ramiro –y lo que creo lo hace un ejemplo- no era sólo su habilidad percusiva, sin sobre todo su incesante sed de conocimientos, su necesidad de aprender y saber más. Vean la entrevista que acompaña al dvd Sudaka. Allí habla con (mucho) conocimiento de causa, de cómo y por qué hace lo que hace en su cd. Y como dice allí Daniela Mercury, Ramiro tenía un conocimiento de la música (percusiva) brasilera mayor al de muchos músicos brasileros. ¿Y cómo se logra eso?: con esfuerzo y humildad. Pensando que de todos –del último percusionista callejero o de escenario- se puede aprender más. No sé si Ramiro lo explicitaba así, pero ví que eso fue lo que hacía, al menos durante el tiempo que más compartí con él. Nunca hay que creer que lo que uno sabe es todo lo que hay que saber. Actitud a la que sí solemos ser muy proclives los argentinos de todo origen y pelaje.
(Otra anécdota de Ramiro, en dirección de lo que aquí comento: una vez contó que cuando en la batucada que tenían en Bahía Blanca, antes de irse a vivir a Bahía (Salvador), lograban cierto estado de comun-uión musical, decían que (en el grupo) “había bajado Tatín” –jugando con la idea afro-brasilera de que bajan o llegan ciertos espíritus a los cuerpos humanos. No recuerdo por qué eligieron ese nombre. Seguro habrá algún participante o testigo que pueda contar mejor la historia. Según mi interpretación de la anécdota, es evidencia de que percibían que habían entrado en el groove. De nuevo, algo que no siempre se logra)
Para volver al tema: si en ocasiones ejecutamos a los ritmos de manera algo “cuadrada”, será porque así es “la nuestra”, o porque no sabemos lo suficiente aún –y esto siempre es bueno reconocerlo- ? Es la nuestra y hacemos música brasilera en clave de rock chabón porque realmente esa modalidad es la que nos satisface o porque, debido a cuestiones de habitus locales (disposiciones estructurantes) es lo que primero nos sale. O es lo único que nos sale.
Repito lo que dije en la entrada anterior : lo hacemos así porque queremos o porque es lo único que podemos hacer?
Si (re)conociendo versiones más cadenciosas y rítmicas elegimos hacerlas al palo, bueno, quizás sea la adaptación al gusto local de músicas llegadas de otros lugares.
Si lo hacemos así más bien por una serie de limitaciones –performáticas, de conocimiento, práctica insuficiente, etc) sería bueno reconocerlas e intentar superarlas. Pensar o decir “total yo nunca lo voy a hacer como un bahiano” es ponerse un techo y un límite innecesario e injustificado.
Como muestra el trabajo de Berenice Corti, y también se puede apreciar en el primer número de la excelente revista Living Jazz, la discusión por ejemplo, en el jazz argentino de cuál es “la nuestra” recién está empezando a tener respuestas locales –en un género que lleva bastante más años en el país que la música percusiva brasilera, cubana o uruguaya. O al menos más años en la forma masiva que éstas han adquirido últimamente. Pero quizás uno pueda empezar a plantear la pregunta también en éstos ámbitos percusivos. Nada más que para tener una mejor idea de qué estamos haciendo, cómo lo estamos haciendo, y hacia adónde vamos.
Siendo que ya casi nadie cree en "esencias" nacionales ni raciales, podemos suponer que nada es intransferible. Hacerlo mejor o peor o diferente depende más del esfuerzo que le dediquemos a algo y el conocimiento del que dispongamos que de limitaciones insuperables.

Sobre la imagen de Miguel Covarrubias...

Las obras del pintor mexicano Miguel Covarrubias (1904-1957) dedicadas a la cultura afro-amermicana bien valen una o varias entradas aparte.
La que ilustra el texto que sigue se llama Bailando K Hop (Lindy-Hop), en referencia a un conocido baile afro(norte)americano que también tuvo su fama en Buenos Aires. Los eximios milongueros afroargentinos Facundo Posadas y Carlos Anzuate lo practicaban y enseñaban con fervor y excelencia (ellos también se merecen sus propias entradas....)
Del libro que saqué la imagen, "Miguel Covarrubias: Cuatro Miradas", que se consigue en librerías porteñas (a precio de volumen de arte), reproduzco la siguiente nota sobre el lindy hop:
"El Lindy Hop es una variedad del baile conocido como swing o baile jazz. Surgió en 1927, como una fusión del breakaway y el charleston en la década de 1920 y permaneció sin nombre hasta que en el Savoy Ballroom durante un maratón un famoso bailarín conocido como George Shorty Snowden dijo: (Es) "El Lindy Hop.... estamos volando, tal como Lindy lo hizo", en referencia al famoso vuelo de Charles Lindbergh en mayo de 1927. El encabezado de un diario decía "Lindy Hops the Atlantic" (Lindy saltó el Atlántico) "
¿No es maravilloso que la música lo lleve a uno a volar?
Fuente: libro "Miguel Covarrubias: 4 Miradas", pags. 180-181. Publicado en México.

Nueva revista online sobre jazz: Living Jazz

Pese a mi perorata sobre el groove y el swing, ya he reconocido que el jazz no es mi género musical afro-americano favorito (por eso enfaticé groove, que se usa en más contextos musicales).
Una buena manera de aprender más al respecto es la recién aparecida, cuidada e informativa revista online Living Jazz. Muy recomendable.

Se ve en
http://www.livingjazz.net/magazine/

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Candombe: ¿Más es mejor?

Hablando de déficit de groove y de perspectivas algo unidimensionales de la performance percusiva afroamericana, como por ejemplo, sobrevalorar el “más fuerte” o “más rápido” por sobre otros juicios estéticos, tengo que confesar que siempre me llamó la atención el criterio similar de “más tambores!”. Desde que los ví hace unos años, cuando la percusión empezó a hacerse popular en la ciudad, me sorprendieron los carteles que decían “50 tambores en escena” (o 60 o 70). ¿Desde cuándo un criterio númerico nos dice algo sobre la calidad interpretativa?¿Alguien cree que un grupo de rock o de salsa es mejor o más atractivo que otro porque tiene más integrantes? ¿O que una orquesta sinfónica es mejor que otra porque tiene mas músicos? ¿Por qué este criterio crasamente cuantitativo debe imperar en el caso de la percusión afroamericana? “Más” tambores lo único que garantiza es “más” barullo. No necesariamente van a sonar mejor (en realidad, tampoco más) que un número menor mejor tocado, y las posibilidades de que “se crucen” como cualquier candombero sabe, son mayores… Nunca ví este tipo de propaganda en Brasil, por ejemplo – ni en ningún otro país salvo acá…
Siguiendo esta línea de pensamiento, no puedo dejar de comparar los avisos sobre las Llamadas de San Telmo producidos por las propias comparsas y por el Gobierno de la Ciudad.
El aviso de la "Llamada independiente” del 12 de diciembre próximo sólo pone los nombres de los grupos que van a intervenir, otorgándole el protagonismo a quien lo merece. Diría también que apelando al conocimiento que pueda tener quien lo lee: si las comparsas mencionadas merecen su respeto, podemos suponer que la persona irá, de lo contrario, se quedará en su casa u optará por otro paseo. El aviso parece dirigido a un público (mínimamente) conocedor del tema.

El aviso del gobierno de la Ciudad (pongo primero el del año pasado, porque todavía no vi uno así para este año, después reproduzco y comento el que está ahora en su pagína web) apela a un criterio eminentemente numérico: “25 comparsas, 1000 tambores, 300 bailarinas”. “2000 artistas en vivo” . No señala cuáles son las comparsas, quitándoles el protagonismo (son todas lo mismo, anónimas). Además, y sobre todo, espectaculariza el evento: lo importante son cuántas personas participan; la envergadura numérica del mismo y no la calidad preformativa que pueda llegar a tener. El target del aviso parece ser el ciudadano común, “venga que, con tanta gente participando, se va a armar flor de candombe”



Este año no parece haber (aún) un poster similar del evento –al menos, no lo encontré- pero sí hay información en la página web del GCBA, en la parte “Barrio x Barrio”.
Va la dirección online abajo, aquí solo reproduzco la primera parte, obviando las instrucciones acerca de dónde tendrá lugar el desfile:


IV Llamada de Candombe de San Telmo
Sábado 5 de diciembre de 2009
entre las 15 y 22 h
Desfile desde Defensa y Av. Independencia hasta el Anfiteatro del Parque Lezama.
1.600 artistas en vivo
20 comparsas
400 tambores

La Dirección General de Promoción Cultural invita a la IV Llamada de Candombe de San Telmo, un evento organizado por el Programa Cultural en Barrios y su Centro Cultural Fortunato Lacámera. En esta 4º edición participan 20 comparsas de candombe desfilando y tocando sus tambores generando un gran atractivo en el público local y turista. Alrededor de 10 mil espectadores disfrutan cada año de la propuesta de 1.600 artistas argentinos y uruguayos convocados para la llamada. La IV llamada de candombe de San Telmo se realizará el próximo sábado 5 de diciembre de 2009 entre las 15 y 22 horas. El desfile está pautado para salir de la calle Defensa y Av. Independencia y transitar ocho cuadras del barrio de San Telmo hasta llegar al Anfiteatro de Parque Lezama. Tomando como modelo las tradicionales llamadas de candombe, el acontecimiento que marca el calendario cultural del año de esta ciudad y afianza los vínculos con la cultura rioplatense.


El énfasis en lo numérico es igual al de año pasado. Claro que si nos atenemos a sus propios criterios cuantitativos, este año parece que la cosa no va a estar tan buena, ya que el número de tambores y protagonistas es menor.
No sólo no está el nombre de las comparsas, sino que la imagen que ilustra la información es de una comparsa de Montevideo –que participó del desfile el año pasado. Todo bien con Zumbaé, o con cualquier comparsa uruguaya, pero ¿será que ninguna de las locales merece figurar en la foto? ¿Sabrá diferenciar el o la que hizo el afiche a las comparsas locales de las uruguayas?
Claro que la espectacularización y la hipertrofia numérica de las comparsas de candombe no es un desarrollo local sino que comenzó hace unos años ya en Montevideo. Pero sería interesante evaluar sus consecuencias en la otra orilla del Plata para no repetir errores.
En las Llamadas orientales de este año varias comparsas tenían creo que hasta cinco parejas de gramilleros y mamas viejas (si no me equivoco) y la verdad es que bailaban mucho peor que las dos parejas que solían tener a comienzos de los noventa. O sea que actualmente, con raras y honrosas excepciones, habían más integrantes y peor baile –en todas las categorías de personajes.
Claro que pueden haber cinco parejas en una comparsa bailando maravillosamente, pero éste es el punto del argumento que quiero hacer: si nos preocupamos principalmente –o nada más que- por la cantidad y no por la calidad entonces necesariamente la performance será peor, porque para cumplir con criterios eminentemente numéricos o cuantitativos lo importante es poner a cualquiera que ocupe un espacio o un nombre en una planilla, y no que sea un buen bailarín. ¿Para qué formar bailarines, si lo que importa es cuántos puedo hacer desfilar?

Fuente del aviso de este año: http://buenosaires.gov.ar/blog/barrioxbarrio/2009/11/27/iv-llamada-de-candombe-de-san-telmo/

lunes, 30 de noviembre de 2009

Olodum pra balançar

Apenas Olodum empezó a tocar este sábado a la noche en la Ciudad Konex, debió haber quedado claro para los integrantes de algunos grupos percusivos argentinos –no todos, claro- la importancia de la palabra CA-DEN-CIA. De todas las definiciones de la palabra que brinda el diccionario online de la Real Academia Española (1), me quedo con ésta: “Proporcionada y grata distribución o combinación de los acentos y de los cortes o pausas, en la prosa o en el verso”. Obvio, no es una de las entradas que habla de música, pero bien podría serlo. Nótese el énfasis en “proporcionada”, “grata” y “combinación de cortes y pausas”.
Por qué señalo esto? Porque en ocasiones algunos grupos locales suenan como si sólo tuvieran dos teclas de funcionamiento: una que dice “más alto/más bajo” y otra de “más rápido/más despacio”, sin mucho margen para ritmos sutiles, cadenciosos y bailables –aún cuando los géneros que ejecuten los demanden. Mas bien parece haber una necesidad de hacer todo mas rapido, al palo, lo que lleva a que la única manera de seguirlos es el frenético pogo. Está bien, quizás los jóvenes locales no son grandes bailarines, y el habitus futbolero o rockero los predestina al saltito, pero ya es una historia del huevo y la gallina. ¿La gente salta porque no sabe bailar y la musica refleja esto, o dada la música frenética –aún tocando samba o samba-reggae- no queda otra que el salto?.
Claro que cada uno interpreta las cosas como quiere, pero una cosa es “como quiere” y otra es “como puede”. Lo deseable sería que la manera de ejecutar cualquier ritmo –propio o ajeno- proviniera de una elección estética y no de las propias limitaciones. Conceptos clásicos de la música afroamericana como “in the groove” –que abarca a varios géneros musicales- o “swing” –su versión más jazzera- parecen ajenos a una parte de la performance percusiva local. La incógnita es: se debe a que mucha gente que toca públicamente recién está aprendiendo o a que pese a tener un cierto nivel de desempeño adecuado estas concepciones teóricas les son ajenas o a que hay una reapropiación argentina que –de nuevo, influenciada por habitus rockeros o futboleros- hace que ritmos sostenidos, repetidos, cadenciosos no sean suficientemente gratos para el gusto local, que rápidamente se aburre de ellos para pasar a estados exaltados/alterados más satisfactorios?.
Digo esto porque no reconozco en varias de las versiones locales del samba y el samba reggae la cadencia que creo, les son propias. No soy músico, admito, pero si pensamos que una de las características que hacen a la música de origen afro tan disfrutable es su alto grado de groove, conceptualizado en diversas definiciones online como “un ritmo pronunciado y disfrutable”, o “el acto de crear, o danzar con, o disfrutar música rítmica”, o como “el momento en una canción o una performance en que aún las personas que no saben danzar quieren hacerlo, debido al efecto de la música” tengo que decir que varias veces las versiones locales de ritmos afro no dan demasiadas ganas de bailarlos. Lo que acentúa la división performers/audiencia, perdiendo así una de las características a mi entender más interesantes de la música y la danza de origen africano: su necesaria interacción.

Uno ya sabe que Olodum, para bien o para mal, es el bloco afro más conocido fuera de Bahía –en los últimos años me asombró, por ejemplo, estar en ciudades del sur de Brasil y encontrar remeras de Olodum en venta en la calle, con lo cual uno puede tener su camiseta del grupo sin haber ido más al norte de Sao Paulo (o aún Florianópolis), algo impensable hace unos años e imposible para otros blocos afro bahianos. Yo personalmente hace mucho que prefiero a Ile Aiyé ya que me parece que es el bloco que más continúa desarrollando la rítmica y sobre todo el baile propio de este género carnavalesco y cuyas letras mejor reflejan, también, su intención original (2). Olodum, desde que trascendió al gran público –o quizás para hacerlo- tuvo que morigerar por no decir banalizar sus letras y acelerar su batida. Esto se pudo ver claramente en el final del recital, cuando cantaron varios de los temas clásicos de la década de 1980, comienzos de los noventa y no entraban bien en el ritmo que ahora estaban tocando.
Pese a esta opinión personal, sin embargo, hay que resaltar que el recital fue buenísimo. Los integrantes de la banda tocaron casi tres horas, pusieron pilas, profesionalismo y talento. Atrás de los cuatro tamboreros que hacen el “show” mas circense hay otros cuatro (incluyendo una mujer) que, con tambores fijos, se tocan todo y mantienen el ritmo siempre enérgico y ajustado. Trajeron tres cantantes –uno moreno, una negra y uno blanco- con tres registros de voz diferentes que se ajustaban al tipo de canción que ejecutaban en esa parte del show. Irreprochable y absolutamente gozable y, debo reconocer, a mi pesar por lo que dije antes, que el show fue mejor que el que ofreció la bastante incompleta alineación de Ilé Aiyé que tocó el año pasado en Parque Lezama, traídos por el INADI y la Embajada del Brasil. Se ve que la iniciativa privada-comercial tiene, o al menos tuvo en este caso, mejores resultados que la oficial-cultural.

Hablando de groove, no puedo dejar de reconocer -prejuiciosamente, admito- su falta también en buena parte del público asistente. Ya desde la (para mí) curiosa presentación en la previa de tres chicas bailando axé al ritmo de Pisirico se vio que la intención de los organizadores era quizás presentar un show de “música brasilera” y no tanto de “música afro”(brasilera) y crear por lo tanto más una relación con la “fiesta” carnavalera que con el trabajo cultural de los blocos afro. Siendo Olodum sin duda el grupo bisagra entre el mundo “afro” y el “brasilero” -el más cercano a lo afro según el imaginario brasilero- era previsible que convocaría tanto a fans de Ivete Sangalo o Daniela Mercury como de la percusión y la danza afro. Alternativas musicales que no son contradictorias –ni yo mismo las vivo así- pero que en el país parecen nuclear a distintas tribus urbanas. En esta ocasión pareció primar la primera. Cuando al final del concierto el cantante evocó al recientemente fallecido Neguinho do Samba –creador del samba reggae y alma mater de Olodum, antes de migrar en busca de otros rumbos quizás menos comerciales- pocos aplaudieron, probablemente porque no lo conocían o no entendían las palabras del cantante.
En sintonía con esta propuesta, el público (femenino al menos) parecía, también. más cómodo con los pasos de axé music –evidenciado por el baile entusiasta y coreografiado de varias concurrentes cuando al final del show en los altoparlantes sonaba “Poeira”- que con el repertorio de pasos (estilizados) de orixás que el bloco afro evoca.
Parte del público masculino evidenció lo que para alguien acostumbrado a ver el grupo en Bahía era sin duda un abuso del pogo -en un contexto musical que no lo requiere- pero bueno, cada cual baila como quiere/puede. Bastante más molesta sin duda era la continua búsqueda de espacios más cercanos al escenario por quienes no parecían particularmente preocupados por los medios utilizados para tal fin ni por el sencillo principio de que dos unidades distintas de materia no pueden ocupar el mismo espacio físico.
No dejaba de resultar paradójico que quienes seguramente disfrutan de “la onda brasilera” en Florianópolis, Torres o Camboriú crean que para tener esa "buena onda" es suficiente con ponerse una remera de Olodum comprada en Floripa –aunque después se comporten como barrabravas argentinos. Alguien debería avisarles –ya que no creo que lean este blog- que “la onda brasilera” resulta, aún en su país de origen, de una esfuerzo colectivo –e individual- de personas que respetan al prójimo y la relación que entablan con él. Quizás en Brasil cualquier argento despreocupado pueda gozar de esta “onda brasilera”, pero en Buenos Aires la única manera de hacerlo es re-creándola a través de un esfuerzo colectivo de consideración por quienes disfrutan de un mismo espectáculo musical.

(2) ver entradas previas en este blog:

sábado, 28 de noviembre de 2009

Gobierno de Peru pide disculpas históricas a los afroperuanos


"Perú admite que persiste agravios hacia afrodescendientes

LIMA (de Associated Press) - El gobierno de Perú pidió por primera vez "perdón histórico al pueblo afroperuano por los abusos, exclusión y discriminación cometidos en su agravio" en una resolución suprema publicada en el diario oficial.

El texto publicado el sábado en El Peruano, el diario oficial, precisa que los "agravios" contra los afroperuanos se han cometido desde el siglo XVI "hasta la actualidad" y que representan "una barrera para el desarrollo social, económico, laboral y educativo".
Perú también reconoce que "el pueblo afroperuano ha sido víctima de ese tipo de abusos y más, sin haberse reparado antes en su condición de seres humanos".
El canciller José García Belaunde dijo a la AP que consideraba que el "perdón histórico" asumido el sábado por Perú "era absolutamente pertinente, pero que debió haberse tomado hace muchos años".
La ministra de la Mujer y Desarrollo Social de Perú, Nidia Vílchez, le dijo por teléfono a The Associated Press que "el perdón histórico del gobierno peruano busca la verdadera integración con toda la población peruana que es pluricultural".
Wilfredo Ardito, catedrático de la Universidad Católica de Perú experto en temas de racismo, comentó a la AP que la resolución "es un gesto político importante porque de forma oficial Perú siempre negó las prácticas de discriminación a la población afroperuana".
Pero debe "complementarse con otras medidas para que la población afrodescendiente no sea discriminada en el acceso al empleo, en el acceso a lugares públicos y tampoco en la publicidad que se transmite inclusive en medios del estado", añadió.
Carlos Aguirre, profesor de Historia en la Universidad de Oregon y autor del libro "Breve historia de la esclavitud en el Perú", comentó a la AP que "le parece sorprendente que la palabra 'esclavitud' -condición de la cual se quiere redimir al pueblo afroperuano- no se mencione jamás en el decreto supremo".
"Hasta ahora observo que solo es un gesto vacío, retórico y carente de compromiso para generar políticas de estado que contribuyan a redimir a las poblaciones afroperuanas", añadió.
En la actualidad "las personas de extracción afroperuana nacen ya con un déficit porque por lo general van a vivir en un medio donde sus posibilidades para desarrollarse como seres humanos son más limitadas que las existentes para otros sectores", señaló.
El aporte de los afroperuanos --en las artes, gastronomía y cultura popular, así como en acontecimientos históricos que permitieron la independencia de Perú en el siglo XIX-- ha sido fundamental para la formación de la nación peruana.
Los primeros negros llegaron a Perú en el siglo XVI como esclavos de los españoles.
El presidente militar Ramón Castilla abolió la esclavitud el 3 de diciembre de 1854.
No existen datos oficiales del número de afroperuanos en el país, pero expertos sostienen que son cerca del 10% de los 28 millones de peruanos. "


Fuente de la nota: http://ar.news.yahoo.com/s/ap/091128/internacionales/ams_gen_peru_afros

Fuente de la foto: http://www.bnp.gob.pe/portalbnp/index.php?option=com_content&view=article&id=1126%3Afiesta-afroperuana-en-la-bnp&catid=117%3Ajunio2009&Itemid=1