domingo, 28 de septiembre de 2008

Tía Rosa Almeyra - la última esclava?

Releyendo el capítulo "Los negros" del libro de Alfredo Taullard "Nuestro antiguo Buenos Aires" (1927) me encontré con el siguiente dibujo y texto. Más que la (im)posibilidad de que doña Rosa fuera, efectivamente, "la última esclava", me atrajo poder presentar la imagen con nombre y apellido de una africana que vivió en Buenos Aires. Claro que no era su nombre verdadero, y tampoco "vino" del Africa, pero no deja de ser una oportunidad de darle algo de representación a quienes no la tuvieron. Si alguien pasa por el museo de Luján, ya sabe....

" A título de curiosidad reproduzco un retrato al óleo existente en el interesante Museo de Luján, obra del pintor don Epaminondas Chiama y donado al mismo por la señorita Josefa de Ezcurra, que representa la última esclava que hubo en Buenos Aires; la morena tía Rosa Almeyra, que a la edad de 12 años vino de Africa a Buenos Aires en el último buque de esclavos que entró a este puerto en 1810. Vendía pasteles en las calles y ya centenaria, falleció en 1903. "

Fuente: A Taullard. “Los Negros” en Nuestro antiguo Buenos Aires. Editorial Peuser, Buenos Aires, 1927. Pag. 357
.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Territorios Negros en las ciudades (I)

El blog del pai Milton de Xangô de Montevideo reproduce una nota del diario uruguayo El Pais sobre el estado actual de la construcción en lo que era el ya mítico conventillo Medio Mundo (a veces lo escriben todo junto, a veces separado). Aunque el énfasis de la nota (aquí reducida) es sobre la "desidia de la burocracia montevideana", la situación no puede sino recordar a esas novelas de Steven King en las que quienes viven encima de cementerios indígenas no tienen paz,
A continuación de la nota reproduzco otra del blog de la comparsa LaFigari en la que se describe brevemente el proceso de destrucción de los conventillos negros montevideanos.
Como veremos en otras entradas, no es un proceso privativo de Montevideo, claro....
(La Maldición del Medio Mundo)
La vida solitaria en el medio mundo
Barrio Sur y Palermo. El complejo habitacional Medio Mundo promete ser una excelente solución de vivienda. Aunque está totalmente vendido, sólo una pareja pudo obtener las llaves.
RENZO ROSSELLO
El Medio Mundo está pronto para estrenar. Pero sólo una joven pareja vive en el complejo. Consiguieron su apartamento luego de un "mano a mano" con la burocracia del Hipotecario. La felicidad de la casa propia ensombrecida por la extraña situación.
"Lo que más extraño es no tener vecinos, no saludar a nadie, aunque sea para pelearse por tener la música alta", dice Carlos Dotta (33), medio en serio, medio en broma. Desde hace ocho meses él y su esposa son los únicos habitantes del viejo/nuevo Medio Mundo.
El conjunto habitacional de 44 apartamentos luce sus mejores galas, pero es un anfitrión frustrado: casi nadie viene a visitarlo. Aparte de sus solitarios copropietarios, los serenos, el policía de guardia y poco más.
La antigua puerta de Cuareim 1080 ya no existe. La entrada permanece clausurada por chapas; cualquiera que pase por allí creerá que la obra en el viejo conventillo todavía sigue. Nada menos cierto. Desde hace poco más de dos años la nueva estructura del Medio Mundo espera con silenciosa resignación la llegada de sus habitantes. Y la espera sigue.
Por ahora las calles internas, los pasos elevados, los amplios patios comunes lucen vacíos, desolados. Además de Carlos y Karina sólo los serenos y el policía que cumple el 222 recorren la mítica media manzana otrora bulliciosa, animada por el llamado cadencioso de las lonjas. El joven matrimonio que reside en uno de los apartamentos del cuarto piso del complejo no conoce a quienes serán sus futuros vecinos. Hace pocos días una futura copropietaria estuvo recorriendo el lugar y, por un momento, Carlos y Karina creyeron que por fin "inaugurarían" vecina. Los días pasaron y no hubo más noticias de la nueva residente. De no haber tenido la urgencia de vivienda -por la que pagaron su reserva hace más de seis años-, el Medio Mundo continuaría siendo una enorme y fantasmal estructura a unas cuadras del Centro.

Pero la falta de vecinos en el complejo trae otros problemas. El óxido empieza a ganar terreno, por ejemplo, en los sombreros de las elegantes farolas y en los puentes metálicos que unen varios cuerpos del edificio. La humedad también gana espacios en las paredes menos expuestas a la luz solar. Entre tanto, Carlos y Karina tienen esperanzas de pasar las fiestas de Navidad y fin de año con nuevos vecinos. Por ahora, disfrutan de un medio mundo para sí mismos.
Las cifras : 8 Años hace que comenzó la obra de reciclaje en el antiguo conventillo Medio Mundo, la obra quedó concluida en 2006.
44 Es la cantidad de apartamentos con que cuenta el complejo. En la planta baja hay una decena de locales comerciales para estrenar.
Una obra accidentada : El complejo habitacional Medio Mundo comenzó a construirse en marzo de 2000. La crisis de 2002 llevó a la quiebra a la empresa constructora, cuando la obra estaba avanzada en un 70%. El terreno sobre el que se levanta el ex conventillo fue avaluado en US$ 170.000. Para la obra de reciclaje el BHU invirtió 88 millones de pesos.
El boleto de reserva tenía un valor de 300 U.R., alrededor de $ 4.000 para quienes lo firmaron a partir del año 2002.
El complejo tiene un total de 44 apartamentos, 40 son unidades de dos dormitorios y cuatro de un dormitorio. La obra iba a preservar el aljibe que se encontraba en el patio central del viejo conventillo. Finalmente se eliminó. Llevaría también un mural del pintor Páez Vilaró, que no se realizó.
Texto: El País Digital

Medio Mundo y después…..
Hasta diciembre de 1978, el conventillo de Medio Mundo —ubicado en la calle Cuareim 1080, en pleno barrio Sur de Montevideo— fue uno de los núcleos más importantes de la cultura afrouruguaya. El escaso valor residencial del barrio como consecuencia de su permanente exposición a los fríos vientos del Atlántico, hizo que la zona fuera principalmente poblada por uno de los sectores de más bajos recursos: los esclavos libertos. Otro importante punto de concentración cultural similar fue el conventillo "Reus al Sur" de la calle Ansina, en el barrio Palermo. En estos barrios vivieron principalmente los descendientes de aquellos africanos traídos como esclavos al Río de la Plata, y que a lo largo del siglo XIX fueron obteniendo una endeble y precaria libertad, resignificando el acervo cultural de sus ancestros en la nueva realidad americana que vivían. En los conventillos se hacinaban en baratas piezas de alquiler, formando panales humanos, compartiendo prácticas y realidades comunes que les permitieron convertirse, pese a las desfavorables condiciones, en importantes actores sociales y activos protagonistas de la historia, capaces de crear cultura y dejar un importante legado que aún perdura. Ese concentrado aglutinamiento de una población con fuertes raíces, con historia y tradiciones similares, y con necesidades y penurias comunes, acabó transformando a los conventillos de Ansina y Cuareim en los principales centros de irradiación cultural afrouruguaya, donde la negritud —caracterizada esencialmente por la música de tambores— latía con incontenible fuerza. Allí nacieron las principales modalidades del candombe existentes en el Río de la Plata, que constituyen actualmente las más representativas, tanto en su práctica cotidiana como en el Carnaval y las Llamadas.

Fotografía de Alvaro Sanjurjo Toucon "conventillomediomundo.blogspot.com" Prohibida su reproducción sin autorización del autor.

Estos importantes centros donde se mantenía enérgicamente viva la identidad, la memoria y las raíces, se convirtieron en una seria amenaza para la historia oficial, esa malhumorada señora a quien no le gusta discutir con la realidad. En diciembre de 1978 y enero de 1979, los conventillos de Cuareim y Ansina, respectivamente, fueron demolidos por el gobierno de facto, alérgico a toda manifestación popular. El Gobierno sostenía que los negros y sus tambores empobrecían la ciudad, y que no podían vivir en el centro de Montevideo porque perjudicaban su particular atractivo turístico e inmobiliario. Los militares desalojaron forzosamente a los vecinos y derribaron las edificaciones para que sus habitantes no pudieran volver. Trece años atrás, en 1965, también había sido desalojado el conventillo de la calle Gaboto, en Cordón Norte, otro importante punto de efusión cultural afrouruguaya, que luego fue utilizado como cuartel de policía.

Fotografía de Alvaro Sanjurjo Toucon "conventillomediomundo.blogspot.com" Prohibida su reproducción sin autorización del autor.

Después de su demolición, el lugar donde estuvo el conventillo de la calle Ansina fue utilizado como playa de estacionamiento, mientras que el terreno de la calle Cuareim permaneció baldío. Actualmente, en el mismo terreno donde estuvo el conventillo Medio Mundo se está construyendo un edificio con capacidad para 44 departamentos. Curiosamente, la obra va a mantener algunos detalles estéticos que tenía el conventillo y el patio conservará el mismo aljibe. Pero los antiguos vecinos, pequeño detalle, no podrán volver desde las periferias a las que fueron expulsados. La dictadura se llevó el vecindario. Pero no se ha podido llevar el candombe. En Montevideo, el candombe sigue convocando a los tambores. Los tambores siguen convocando al candombe y congregando gente. Los murales pintan la historia y revitalizan los barrios. Las expresiones populares que latían en los conventillos siguen poblando los rincones y las calles de la ciudad, y ya no se restringen a un color de piel determinado sino que pertenecen a todo el pueblo, como un ejercicio de resistencia que no ha podido ser erradicado.. Los conventillos pueden haber sido demolidos, pero más allá de las paredes que hoy ya no están, Ansina y Cuareim constituyen en la actualidad el escenario más concreto de práctica y reivindicación de la negritud uruguaya. A partir de la demolición física de aquellos bastiones culturales, Ansina y Cuareim se han convertido en un patrimonio intangible que ningún poder de turno podrá arrancar ni prohibir. El candombe representa hoy una importante manifestación de identidad, memoria y resistencia, y se enarbola como un valioso ejercicio de afirmación y construcción comunitaria. Luego de casi 30 años del derrumbe de los conventillos, el Gobierno terminó asumiendo la decisiva contribución de los afrouruguayos a la identidad nacional y declaró el día 3 de diciembre como Día Nacional del Candombe, fecha en que se demolió la histórica edificación de Medio Mundo.
Texto: Latitud Barrilete

Fuente de los textos: http://egbetibaayin.blogspot.com/
http://lafigari.blogspot.com/2008/05/medio-mundo-y-despus.html

Fuente de las fotos:
Las tres primeras:
http://www.montevideo.gub.uy/fotografia/sala/musitelli/musitelli_00_f18.html
(fotógrafo Ferrucio Musitelli, tomadas en 1954)
Las últimas dos -prohibida su reproducciòn sin permiso expreso-:
http://conventillomediomundo.blogspot.com/

martes, 23 de septiembre de 2008

Abyalí (2) - Otra mirada sobre Africa es posible

Yo sigo sin verla, pero si Nicolás dice que vale la pena, a fumar... La foto no será muy original (es la que la productora repartió por todos lados) pero la crónica sin duda sí...
África: otra narración es posible.
Por Nicolás Fernández Bravo
nhicuf@arnet.com.ar

En varias oportunidades – aunque con mayor insistencia a partir de mi involucramiento junto a la diáspora africana en Buenos Aires – me he referido al triste modo en que “África” se narra en Argentina. Sea a partir de los prejuicios sobre los negros que cotidianamente parecen reafirmar la pretendida blanquedad de la sociedad Argentina, por medio de muestras y exhibiciones que reproducen la “miseria esencial” de los africanos (o su correlato optimista: su alegría esencial), o a partir de textos dispersos en hojas de novelas de supermercado, diarios y revistas, no es fácil encontrar motivos para entusiasmarse sobre el futuro de las miradas Argentinas sobre África. Muchas veces incluso, los mismos africanos – acaso algo exhaustos por ser tratados como objetos exóticos, incluso cuando se afirma todo lo contrario – terminan por aceptar los estereotipos y los venden en primera persona en el mercado de la cultura a cambio de algunas monedas. En última instancia, de algo hay que vivir.
Pero esta vez la historia es diferente. No me llama a escribir como respuesta a la ignorancia, ni al prejuicio, ni al oportunismo: todo lo contrario. La película - documental del realizador argentino Matías Saccomanno, demuestra que “otro mundo es posible”. Al menos, en el terreno de las representaciones vernáculas sobre la otredad de color. La película Abyala, actualmente en cartel en la confortable sala del MALBA, realmente me pareció muy buena. No encuentro otro modo de decirlo. En un formato emparentado pero original que evoca a Buena Vista Social Club o a la reciente El Café de los Maestros, narra la historia de un grupo de percusionistas que se propone recrear los ritmos tradicionales para un festival de música en Camerún. A mi entender, tiene muchas virtudes, entre las cuales se destaca una bastante poco habitual: su carácter pedagógico. Si hay una idea que cruza toda la trama y desborda también la pantalla, es que se puede educar, aprender y comprender. Saccomanno y los protagonistas se enseñan entre ellos, crecen en su proceso de enseñanza-aprendizaje, y también le enseñan al público algo verdaderamente sencillo: en las ciudades africanas viven personas, con aspiraciones y dificultades. Algo que, a primera vista, parece hablar de una raza humana ligada globalmente por la vida cotidiana: los obstáculos para la profesionalización de los artistas, la dificultad para el pago del alquiler, el peso de la mirada familiar ante opciones personales. Algo que, en las circunstancias particulares de los barrios periféricos de una capital africana, adquiere características ciertamente distintivas: recrear ritmos musicales tradicionales para su difusión pública, cuestionar las ideas sobre el significado del color de la piel, respetar el sentido mítico guardado en calentamiento de los tambores. Aspiraciones y dificultades perfectamente traducibles sin la necesidad de apelar a los artificios arbitrarios que oportunamente hemos cuestionado. Se trata de una pedagogía fílmica humanista profunda, crítica y estética.
El mérito de Saccomanno y los protagonistas tiene una cualidad que los críticos literarios admirarían por su actualidad (estos jamás utilizarían el término moda). La forma de narrar cuestiona doblemente los campos “clásicos” del sentido común africanista, sin salirse del territorio africano. Por un lado, los protagonistas dan vuelta el imaginario exótico y tribalista que se suele seleccionar en las pantallas de Occidente para hablar sobre África (y, para bien o para mal, cada vez más también en las representaciones africanas sobre África). Los protagonistas lucen remeras cancheras y tocan música tradicional, se preocupan por los ancestros y toman Coca-Cola, y abordan el campo de las tradiciones culturales de Camerún sin caer en los lugares comunes del folklore fosilizado. Muy por el contrario, ellos mismos lo construyen y lo representan para un público local que parece interesado en consumir productos de mayor “actualidad”. Por otro lado, los protagonistas tienen una conciencia política crítica que, mientras señala los condicionantes históricos producto del colonialismo, se anima a cuestionar también el rol de la propia sociedad en la construcción del presente: desde la corrupción travestida de emancipación, hasta la apática pereza al momento de optar por asistir a un espectáculo camerunés gratuito. Hasta allí – se podría decir – la narración comparte los rasgos típicos del afro-pesimismo posmoderno, tan atento en marcar los errores y, sin embargo, tan alegre en alejarse del compromiso.
Saccomano y los protagonistas reflexionan y se involucran de un modo admirable y persistente. Cuestionan y transforman, y lo hacen (ooops!) con alegría. Se trata de una alegría contagiosa y bella, del todo alejada de aquella que los fotoperiodistas humanitarios o los afro-novelistas aventureros pretenden encontrar detrás de niños hambrientos o mujeres hermosas como montañas. El esfuerzo de la producción (no quiero imaginar lo que le habrá costado a Saccomano poner a rodar esta película!) y de los protagonistas (tampoco quisiera saber el valor del caché del grupo por su participación en el festival de música tradicional camerunesa) está puesto por encima de la retórica política: se trata de una retórica estética. Todos ellos hacen – y se nota – lo que les gusta, sin calcularlo más que para que salga bien. Es la coherencia estética y ética de la película lo que le da su fuerza y su originalidad.
Lo curioso de estas y otras virtudes de la película, es que no parecen ser el producto de un proceso deconstructivo en clave derridiana, sino más bien una narración producida a partir del ojo relativamente espontáneo e interactivo de un argentino compartiendo momentos despojados con un grupo de jóvenes percusionistas en una ciudad africana. Es evidente que Saccomanno entiende cómo filmar en un suburbio de Yaoundé: su cámara no incomoda. No es una cámara violenta, sino que se trata de una cámara que acompaña y permite adentrarse (es invitada) a participar de la escena. Las calles de Yaoundé remiten a escenas tal vez no tan caóticas ni autodestructivas como señala la reseña del MALBA (más abajo), sino más bien cercanas y hasta familiares, como en más de una periferia urbana latinoamericana. A fin de cuentas, tal vez haya algo de novedoso en la posibilidad de filmar una periferia desde otra periferia sin declamar cómodamente que ya nada es posible.

lunes, 22 de septiembre de 2008

La belleza es blanca

Blanquearse la piel, una tendencia que preocupa en Asia y Africa
El uso de cremas con ese fin y la cirugía para redondear rasgos faciales triunfan en ambos continentes; el estándar de belleza y modernidad es occidental

La Nación - Ciencia y salud
Miércoles 17 de setiembre de 2008 08:25 (actualizado hace 6 días)
Por Lali Cambra y Ana G. Rojas
De El País, España

La promesa: aclarar uno o dos o tres tonos el color de la piel. Millones de mujeres -y cada vez más, hombres- de todo el mundo han convertido las cremas que dicen blanquear la piel en un filón para la industria cosmética que, consciente de ello, las anuncia de forma agresiva y sin ambages, especialmente en la India y en los países del sureste asiático, lo que le ha otorgado el dudoso honor de ser acusada de abanderar una nueva -y multimillonaria- vanguardia racista: lo blanco es hermoso; lo negro, vergonzante. Una herencia maldita, pero todavía vigente en las sociedades poscoloniales. Esto es, en la mayoría del mundo.
Para muestra, un botón. El anuncio de White Beauty (Belleza Blanca), una crema de Pond´s, de la filial india de Unilever. Priyanka Chopra, una de las actrices más guapas y famosas de Bollywood, sufre porque su novio, Saif Ali Khan, el héroe indio del momento, se ha ido con la otra guapa del plató, Neha Dhupia. La chica abandonada recuperará su amor cuando logre tener una piel más pálida -gracias a White Beauty-.
El desarrollo de este famosísimo triángulo amoroso, anunciado por entregas en la televisión india ha reabierto el debate sobre la gran obsesión por la piel blanca en aquel país, donde la mayoría de la población es de piel oscura. "Es un escándalo, es un anuncio muy racista, que aumenta los prejuicios por el color de la piel en un país con complejos poscoloniales", dice Subashini Ali, presidenta de Aidwa, ala feminista del Partido Comunista de la India, promotora de la campaña contra el anuncio.
Para Hindustán Unilever, "no hay intención alguna de discriminar". "Como compañía valoramos y respetamos la diversidad de las necesidades y aspiraciones de nuestros clientes", dice su portavoz, Prasad Pradhan, que recuerda que en la India se usan de forma tradicional remedios caseros para blanquear la piel, por lo que la compañía sólo está aportando un producto que el mercado requiere. Sin embargo, para el profesor de la Escuela de Negocios Ross de la Universidad de Michigan y estudioso de la campaña de Unilever, Aneel Karnani, el anuncio refuerza antiguos prejuicios, "no tradiciones inexistentes".
Karnani se muestra preocupado también por el sexismo de la publicidad -"la mujer tiene que estar guapa para satisfacer al hombre"- y recuerda que, en cambio, Unilever comercializa en Occidente la marca Dove, responsable de iniciar una campaña para "liberar a la nueva generación de estereotipos de belleza".
El anuncio en la India ha encendido las alarmas por tratarse de tres superestrellas. Pero no es el primero ni el único. Las cremas blanqueadoras llenan los estantes de las tiendas indias, accesibles a todos los bolsillos -empezando desde lo equivalente a menos de un euro-. Y la gran mayoría tienen deslumbrantes anuncios. Infinidad de firmas locales, pero también multinacionales como Nivea, L´Oréal, Procter and Gamble, The Body Shop, Avon, Clinique o Revlon comercializan sus productos. Y es que el mercado indio gasta en el "cuidado de la piel" más de 640 millones de dólares al año, según un estudio de mercado de AC Nielsen, una cifra que crece a pasos agigantados.

Avance en Asia. Los analistas consultados muestran su preocupación por la facilidad con la que este racismo global -y sus anuncios- es aceptado en Asia, y especialmente en China, Japón, Filipinas y Corea. En este último país, la cirugía estética en los párpados para lograr unos ojos redondos es uno de los remedios favoritos para lograr un aspecto más occidental. Aunque el cambio no es radical, sí se logra el efecto de unos ojos más grandes, dicen los especialistas. En Estados Unidos, ésta es la tercera cirugía estética más buscada, sólo tras la liposucción y el aumento de pechos. Los descendientes de asiáticos son los que más la piden y anualmente se hacen unas 120.000 operaciones a gente de esta comunidad, según la Asociación Estadounidense de Cirujanos Plásticos.
Rasgo femenino. "En muchos países asiáticos, mantener una piel blanca era un rasgo femenino, pero ahora, además, con campañas agresivas y racistas, tiene un signo de modernidad y es aceptado por toda la sociedad", explica Amina Mire, profesora del Departamento de Antropología y Sociología de la Universidad de Carleton (Canadá). El mercado de blanqueadores está, de acuerdo con Mire, perfectamente asentado en el continente asiático, el tercero en beneficios después de Estados Unidos y Europa (donde se comercializan para mujeres blancas como producto antiedad o antimanchas).
Pero el incremento en el consumo de cosméticos no se limita al subcontinente indio y al continente asiático. En Estados Unidos también se practica aunque en menor medida por el vigor del movimiento por los derechos civiles entre la población negra. Al igual, de acuerdo con Amina Mire, que en África, "donde el emblanquecimiento se ha asociado a la opresión colonial blanca y los que lo practican son acusados de tener complejo de inferioridad, de odiarse. Por ello, se practica a escondidas". Dado que blanquear la piel es algo de lo que avergonzarse, los productos se venden clandestinamente.
"África es el vertedero de las cremas tóxicas, por lo tanto más baratas", asegura Mire que añade que como la gente los usa a escondidas, sólo llegan al médico cuando los productos tóxicos ya han causado daño, a veces irreparable. En muchos países africanos han prohibido el uso de determinados productos por su riesgo para la salud y llevado a cabo campañas para promover la belleza estética local, lo que, de acuerdo con Margaret Hunter, especialista en políticas raciales y de género de la Universidad Mills de California es "un trabajo crucial dado que el mensaje de superioridad blanca satura el mercado".
Para Hunter, este nuevo racismo global, originado por ideologías coloniales (las personas de razas mixtas de complexión más blanca disponían de situaciones de privilegio por encima de las más oscuras) y por un racismo interiorizado en las ex colonias, viene espoleado además por visiones de un nuevo orden mundial. Éste tiene como premisa la exportación por parte de Estados Unidos y de sus medios de la belleza blanca. Y, ocasionalmente, la de mujeres negras de piel clara. Cuanto más clara, mejor, vista la reciente polémica creada por el supuesto emblanquecimiento, mediante Photoshop, de la piel de la cantante Beyoncé en un anuncio de L´Oréal.
Cuestión de piel. Por todo el mundo, "en la televisión, cine, Internet o la prensa se prima a la mujer rubia y blanca ya no como el ideal cultural, sino como el imperativo cultural", dice Hunter. Y se sigue premiando. Estudios recogidos por Hunter apuntan a que, en Estados Unidos, los latinos y los afroamericanos de piel más blanca disponen de mayor acceso a trabajo, estatus, dinero o a encontrar pareja. Algo que también sucede en la India, donde las mujeres más morenas tienen más problemas para encontrar marido y su dote se encarece. En las secciones de matrimoniales, donde los padres buscan pareja a sus hijos, la palabra fair , de piel blanca, resalta en todos los anuncios.
"Cuando mis hijos nacieron, en vez de preocuparse por saber si estaban sanos, la familia preguntó primero si tenían piel clara u oscura", cuenta Diya Vig. Ella tiene un moreno claro, pero dice que sentía presión de la familia de su esposo, de clase social alta y con menos pigmentación. "Quiero ser menos oscuro para que se me acepte mejor. Así tendré una novia más guapa y mis ganancias aumentarán porque seré más carismático", dice un joven pillado en un mercado de Nueva Delhi comprando Fair and Handsome (Blanco y Guapo), uno de los productos destinados al consumo masculino.
(anuncio en revista argentina de principios del Siglo XX -no estaba dirigido a afroargentinos, pero sí denotaba que la condición preferida, al menos desde la perspectiva de quienes hacían los avisos, era la blanquedad)

Si bien el afán por blanquear la piel cruza el espectro social, es entre las clases medias y bajas donde la industria tiene más adeptos. Y eso es lo que más critica también el profesor Karnani: "Los productos se venden a gente joven e impresionable y a mujeres pobres a las que venden envases económicos. Es explotación. Esto no es potenciar a la mujer. Potenciar a la mujer es hacerla sentir bien tal y como ha nacido, de forma que no sienta que tiene que comprar este producto. Y encima, a diferencia de la longitud del pelo, de ser más o menos gordo, el color de la piel es imposible de cambiar". Para otros, la cuestión no tiene nada que ver con supremacía racial: "La obsesión por ser blanco en India no tiene cortes racistas, sino que es sólo el concepto de belleza, todos queremos lo que no podemos tener", dice una estudiosa india de conductas del consumidor. Curiosamente en esos países lo que se anhela es una "bella" piel blanca.
© EL PAIS, SL


La santidad es blanca

Ceferino Namuncurá


Ceferino Namuncurá beatificado


Agradecimiento a: http://culturabarbara.blogspot.com/

sábado, 20 de septiembre de 2008

Otra mirada argentina sobre Africa - Abyalí

Como aún no la pude ver, no sé si es "otra", "una nueva" o "la misma" mirada argentina sobre Africa. En principio, el director no parecería calzarse ni el traje del explorador, ni el del caritativo y tampoco el del turista hippie, las formas que parecen tomar las aproximaciones argentinas a Africa hoy.
La información que sigue es la que está en la página del MALBA, donde la película se proyecta los jueves (20 hs.) y domingos (22 hs.) de septiembre. Me gustan más, sin embargo, el texto y las opiniones que salieron en la revista digital Quilombo. No las transcribo para no repetirnos entre amigos, pero sugiero que los interesados las vean allí.

Abyali,
de Matías Pablo Saccomanno

Sinopsis
Taxis, infinidad de ellos, atraviesan la ciudad de Yaundé, un laberinto construido en metal, cemento, madera y tierra, dándole forma a un transito tan caótico que resulta imposible explicar cómo no se destrozan los unos a los otros. En las veredas la casi totalidad de fisonomías, rasgos y contexturas físicas del África subsahariana se pasean esquivándose y esquivando, milagrosamente, la basura esparcida por todas partes.
Samy, un joven musculoso con rastas, nos guía por la aventura que lleva a cabo con otros seis talentosos jóvenes músicos: dar a luz a Abyali Percussion. Un proyecto musical que tiene como objetivo rescatar del olvido los diferentes ritmos tradicionales del país, para que no se pierdan y con el tiempo lograr la evolución de la música tradicional. Sueñan con difundirlos por el mundo. Ellos aspiran a poder vivir de su pasión en un país donde la industria discográfica es inexistente (en el país no hay una sola casa de venta de CDs originales, la música se compra en puestos callejeros, CDs pirateados y MP3) y donde las salas de espectáculo escasean. Dentro de este panorama desolador, luego de 2 años de intenso trabajo, enfrentando graves dificultades económicas, una posibilidad se presentan en el horizonte, el festival de danza y percusión Abok I N’goma.
La tensión aumenta en el grupo a medida que la fecha se acerca. Roces internos, molestias con su mentor, el maestro Amadou Kienou, y el miedo a no estar a la altura de las circunstancias los asaltan. Pero ellos saben que solo pueden seguir trabajando, porque solo el trabajo paga. Abyali, es una visión del África urbana contemporánea, de sus defectos y virtudes, de su idiosincrasia, narrada a golpes de tambor, los mismos golpes que alimentan el sueño de Abyali Percussion.

Comentario del director
Hacía tiempo que trataba de encontrar una historia acerca de Camerún que narrara lo que percibí, sentí, olí y con lo cual conviví por dos años, pero me resultaba imposible hallar una síntesis que lo reflejara y lo hiciera comprensible hasta que esta historia se presentó frente a mí.
Camerún se encuentra en la región de África central y comparte con casi la totalidad de los países del continente ciertas características que solemos conocer todos. Una fauna sorprendente, en una geografía que vio nacer a la humanidad y donde aun hoy existen culturas tan diferentes como la pigmea. Pero también nenes con estómagos hinchados que arrancan lágrimas e indignación. Países con una esperanza de vida que no supera los cuarenta años, el paludismo, el sida, las guerras civiles, la corrupción y los abusos…
En este continente que parece estar predestinado a desaparecer encontré esta historia, otro tipo de historia. El relato de un sueño, que no niega lo que publican la Géo o la National Geographic, ni lo que muestran los documentales o las noticias que cada tanto difunden los informativos, pero que lo cuenta desde otro lugar, a partir de jóvenes que creen que pueden hacerse un futuro mejor y posible.
En esta historia se pone de manifiesto la realidad mágica en la que está envuelta la cotidianidad camerunesa, hermosa y terrible. Tan compleja que contada por partes parece exagerada, o totalmente igual a la que vivimos diariamente, pero que aquí, siento, logra resumirse en su integridad.
Me hubiese encantado inventarla pero no fue así. Estos personajes se instalaron frente a mí y no pude más que seguirlos, porque yo también me hice parte de este bello proyecto dentro del pesimismo de África. Abyali es una reflexión acerca de que es posible, porque ellos así y todo, sueñan.

Ficha técnica
Director: Matías Pablo Saccomanno
Productora: Las Lechuza, ideas audiovisuales
Productora Ejecutiva: Marie Pessiot
Idioma original: Francés
Subtítulos: Castellano, Inglés
La música en la película es de: Abyali Percussion
Datos Técnicos: Argentina / 2007 / DV CAM / 80 minutos / Dolby Digital

Fuente: http://www.malba.org.ar/web/cine_pelicula.php?id=2911&idciclo=542&subseccion=programacion_actual

Ver también: http://www.revistaquilombo.com.ar/revistas/39/q39.htm

viernes, 19 de septiembre de 2008

¡Horóscopo Africano!

reLa cultura afro está tan de moda que hasta Para Tí sacó, en su última edición, un "horóscopo africano". Es claro que, viniendo de dónde viene uno no se lo va tomar en serio (se puede tomar un horóscopo en serio?) y quiere, más que nada ,ver qué imagen de Africa se va a transmitir o qué mezcolanza de elementos de qué procedencia se van a utilizar para armarlo. El resultado, excede, por mucho, los límites de mi a esta altura ya superada imaginación.
(doble click en las imágenes para agrandarlas y verlas bien)

El titular, en tapa, como ven en lugar y tamaño destacado, anuncia: "Signo por signo, las claves de tu personalidad y qué te espera en los próximos meses de acuerdo con un sistema predictivo ancestral basado en las fuerzas de la naturaleza".
Bueno, como ya pasó en otras publicaciones (principalmente Predicciones, creo que era) uno imagina que "horóscopo africano" es una manera exótica de (no querer) decir "su personalidad según los orixás de candomblé" o algo similar.


El comienzo de la nota, a doble página, ya desconcierta un poco, ,pero a la vez reafirma estereotipos, claro, si es un "horóscopo africano" va a tener elefantes, gacelas, leones, y chozas (adentro). Pero entonces no era de orixás?

El copete señala que: "La astrología africana ha guiado a su pueblo durante siglos, basándose en una cultura que valora y sostiene la fuerza de la naturaleza como la principal fuente de energía que impulsa a movernos y a vivir. Este sistema predictivo ancestral te cuenta, signo por signo, cuales son las claves de tu personalidad y que pasará en la inminente primavera"

(La nota tiene 8 páginas. Muestro sólo algunas):

¡Sí, era de orixás! (cada "signo" es un orixá. Pero en un alarde de creatividad digna de mejor causa a cada orixá (escrito a lo cubano) se le asigna un símbolo de lo que el sentido común argentino asocia con Africa. Además de la gacela, el león y el elefante del comienzo tenemos una choza, una flecha, una estrella, un árbol, una cascada...

Ahora, si pueden leer la imagen o la agrandan ven que quien escribió la "nota" ni siquiera se compró un librito trucho en una santería! (para los que se quejan de esos libros, ¿ven como siempre puede ser peor?). El símbolo de "Yemaya" es... EL ARBOL!!!

Ochosi es el sol, Oggun la cascada, Eleggua la estrella, Orunmila la flecha... y así...

Como parece que se quedaron sin imágenes estereotípicas, aparece un brujo a la Harry Potter (Yewa) y "La Diana", cuya imagen no es otra que una Diana Cazadora de la mitología romana y representa supuestamente a... Changó!
La autora del adefesio es una tal "Mariángeles". No te vamos a felicitar.