sábado, 1 de mayo de 2010

"Africa" en Crónica

Sabemos que los titulares de Crónica son "un clásico" del periodismo amarillo y bizarro. Aún así hay que tomárselos en serio, ya que es un diario de circulación (muy) masiva y -siendo reiterativo- son este tipo de imágenes las que conforman, reproducen y fortalecen los estereotipos acerca de lugares, personas, grupos étnico-raciales...
¿Qué es lo que "en Africa" añade al "violada y asesinada"?

Presentación del libro "Negros de la Patria"


“Negros de la Patria”
Los afrodescendientes en las luchas por la Independencia en el antiguo Virreinato del Río de la Plata


Ignacio Telesca y Silvia C. Mallo (editores)

Liliana Crespi - Marta Beatriz Goldberg -Silvia C. Mallo - Mónica Ghirardi - Sonia Colantonio, Dora Celton Beatriz Bragoni - Sara E. Mata - Ignacio Telesca - Ana Frega - EduardoR. PalermoAlex Borucki, Karla Chagas y Natalia Stalla - Osvaldo Otero - Miguel A. Rosal

En la 36a Feria Internacional del Libro de Buenos Aires
Sala Adolfo Bioy Casares
El día Sábado 1 de Mayo de 2010 – 17.00 hs
Gacetilla de la editorial:
Los afrodescendientes, quienes vinieron esclavizados desde el África, estuvieron presentes en nuestros territorios desde el inicio mismo de la conquista. Muchos pudieron ganar su libertad, muchos permanecieron esclavizados. Ellos también fueron protagonistas de los diferentes procesos de Independencia que se comenzaron a experimentar a partir de 1810. Aunque la historiografía suele quitar visibilidad a su presencia, ellos igualmente están, y su existencia nos devuelve una serie de preguntas que nos permiten recuperar la complejidad original de esos los sucesos.
¿Qué espacio de experiencia y de definición les queda a los esclavos y afro descendientes libres en general que disfrutaban de los espacios de mayor exclusión social hasta el punto de no ser sujetos de derecho? ¿Cuándo y cómo se sentían parte? ¿Cuáles eran sus esperanzas y expectativas de futuro? ¿Cómo se integraban al proceso y que reconocimiento obtendrían de su participación? ¿Cómo vivieron sus amos y la sociedad toda su participación y el proceso de liberación de los esclavos? ¿Cómo se conjugaron la etnicidad y la política, la libertad del pueblo todo y la particular de los esclavos? ¿Qué cambios se produjeron en el reordenamiento de la sociedad?
Esta obra reúne el trabajo de especialistas de primer nivel en el tema; una aporte variado y original que pone de manifiesto la realidad social vivida por los afrodescendientes vinculada al proceso independiente en distintos rincones del Virreinato.


Stand de Editorial sb: Pabellón Azul, Stand 620, Calle 16 (entre calles 9 y 11)

viernes, 30 de abril de 2010

Ofrenda a Oxum -según el último libro de Cristian Alarcón...

Como en su primer y conocido libro "Cuando me muera quiero que me toquen cumbia", la Umbanda (o Batuque) también tiene su escena en la nueva obra de Cristian Alarcón. Probablemente no es la manera en que los practicantes de esta religión quieran entrar en la literatura argentina -siendo que es un relato sobre los clanes narcos peruanos en una villa de Buenos Aires- pero es lo que hay... Y Alarcón suele narrar lo que ve...
Según la nota del diario Crítica que reproduce el texto, "así arranca el primer capítulo de esta historia"...
"Alcira estira el satén amarillo sobre una tabla como si estuviera cubriendo un altar con un mantel. Mandó a construir esa balsa de un metro por un metro tal como se lo pidió la mai, una mujer de tamaño descomunal que la guía en el universo umbanda desde hace algunos meses. Esta noche es la noche de Oxún, la versión orishá de la Virgen de la Concepción.
El orishá rige, según su propio carácter, el de sus hijos. Es una deidad vanidosa, sabia, buena madre, que aprecia el lujo. Alcira es hija de Oxún y hoy es la noche señalada para hacer el ofrecimiento que le traerá prosperidad después de tanta debacle. Por eso llevamos hasta la orilla del Río de la Plata las manos cargadas de fuentes de maíz hervido, figuras hechas en polenta y duraznos en almíbar: el color del sol es el color de Oxún.
Todo será embarcado en esa tabla que deberá flotar en el agua y navegar con la corriente, cargada con las ofrendas, como una balsa iluminada.
El apuro, la decisión tomada a última hora, nos ha dejado sin un detalle importante: las flores, que también deberían haber sido amarillas. Por ese motivo, la mai se queja.–Las flores no están –le dice a Alcira, en voz baja, como si hablara en un templo.
Olray, el fiel ayudante, esta noche vestido de fiesta con una camisa celeste planchada con obsesión y un jean ajustado a la cadera, busca las mejores entre las matas de la costa. Las arranca, de entre los yuyos y otras plantas silvestres, apenas unos metros más allá.
Aprovechándose de la oscuridad, protegido por las sombras, aspira con fuerza una pipa de pasta base.
Habíamos salido a las tres de la madrugada desde Lanús, en la provincia de Buenos Aires. Repartidos en dos autos cruzamos los suburbios: a esa hora, un día de semana, las avenidas están vacías.
Las luces de la calle apenas dibujaban los perfiles de las casas de cemento alisado que se suceden iguales, cuadradas. En los brazos llevaba a un niño de dos años. De ojos negros y rulos ensortijados, Juan se dormía en mi regazo apretándome la oreja con una mano mientras se chupaba el pulgar de la otra.
Su hermana, Martita, de ocho meses, viajaba en las piernas de Alcira. Amontonados entre las ofrendas zigzagueamos hasta distinguir el río, tras las discotecas de la costa sobre la que descansaba la carrocería de un auto abandonado. El paisaje fue alguna vez apacible pero hace tiempo el río ha dejado de tener costas amables.
(Ofrenda a Oxum en la ribera de Quilmes - foto de Alejandro Frigerio)
Ahora, junto a lo que queda de un parque, Alcira y sus escoltas, su mai y los suyos, intentan preparar la balsa con las ofrendas. Para una ceremonia ideal, el viento sopla más de lo deseable. Temo por el fuego de las velas que trajimos. Los vestidos blancos de las tres mujeres, Alcira, la mai y la madre de la mai, vuelan y se levantan. La brisa deja desnudas las piernas de la sacerdotisa: enormes, blancas, lastimadas por el roce de la carne y el calor del verano. Junto a las mujeres van los niños. La mai tiene un asistente impecable, profesional y carismático: su hijo de once años. También viste de blanco. Alcira va acompañada por un grupo silencioso: Olray, casi esquelético, de andar felino; y sus hijos Juan y Martita, los dos más pequeños.Yo intento mantenerme a unos metros. La madera amarilla parece demasiado grande para los obsequios a Oxún. Escribimos nuestros deseos en papeles ajados que llevamos en las billeteras y los enrollamos para sembrarlos entre las flores, las velas y el maíz. Alcira se saca una medalla y la deposita con suavidad sobre la pequeña tabla. Todo se irá en la balsa, en honor a nuestros sueños de buenaventura.
Caminamos por el parque hasta dejar la seguridad del césped recortado y tomar por el ripio que precede al río. Entre Alcira y la mai sostienen la pequeña balsa con cuidado, una de cada lado, como si fuera una camilla. Las mujeres se aproximan a un declive del terreno, una especie de barranca de un metro por la que pareciera que podrían deslizarse.
Pero ¿cómo conservar el equilibrio para que la balsa no peligre? Desde el río se acerca la madre de la mai. Desde el continente, Olray avanza unos pasos y, con la mano temblorosa, intenta sostener la madera que se balancea con el viento. La mai, a la que le cuesta moverse por su peso, lo ayuda con un movimiento torpe. El tiempo se detiene. El viento no: sopla más fuerte. Y en ese instante no se sabe si el viento, si la mai, si la madre de la mai, si Olray –¿quién?–, deja caer la maldita balsa; el mantel, como una colcha resbaladiza que se escurre sin remedio de una cama, se corre de la tabla, amarilla, dorada, voladora.
(Cristian Alarcón - foto diaro Crítica del 25 de abril de 2010)

Todos nos sentimos mal. Agradezco haber estado a dos pasos, lo suficientemente lejos como para no ser culpado por el error. Me imagino el puño de Alcira descargándose, precedido por el brazo compacto que lo impulsa, hasta hacerme doler alguna parte del cuerpo; pero no es el odio lo que la anima esta noche.
Alcira y la mai se arrodillan sobre el piso, dispuestas a rescatar las ofrendas mugrientas, llenas de tierra, barro y arena. Juan y Martita, la abuela y yo, nos quedamos inmóviles en nuestros sitios. Apenas si nos permitimos respirar.
El hijo de la mai dice:
–La abuela siempre cree que sabe todo, pero le avisé que se iba a caer y no me hizo caso.
La mai dice:
–Cállate la boca y ayúdame.
La abuela dice:
–Perdón mamae, perdón mamae, perdón.
Alcira no habla. Como siempre en sus treinta y seis años ella hace, ejecuta. Durazno por durazno, vuelve a ponerlos sobre el mantel de oro. También me agacho. No llego a hincarme, pero me acuclillo y busco en la arena los restos del ofrecimiento a Oxún. Detecto con los dedos, al tantear escurriendo la arena pedregosa, los papeles que escribimos y doblamos como origamis.
Todos terminamos por lanzarnos cuidadosos sobre lo volcado, hasta los niños que juegan a que juntan. Como podemos, soplamos los objetos y los restituimos. Devolvemos a su sitio sagrado las estrellas de maíz, los corazones, las velas apagadas, las flores pecadoras de Olray. Firmes y orgullosas, las mujeres regresan al camino. Ahora con el paso más lento, van hacia el río.
Los demás nos quedamos sentados en la barranca, acomodados sobre unas piedras enormes, mientras las vemos entrar descalzas al agua, con la balsa sobre las cabezas, como sosteniendo una deidad invisible.
La mai comienza con los cánticos y saludos a Oxún. “Perdón mamae, perdónanos mamae”, dice la abuela. Y canta también en ese idioma que no entendemos pero que suena real. Oié, oié oiá, oié oiá. Oié oié oiá.
Se afanan en soltar correctamente la pequeña balsa sobre el lecho del río.
El niño dice:
–Miren, allá hay un ofrecimiento.
En el horizonte se desplazan, sin rumbo, bajo la luna llena, dos luces. Son dos balsas como la de Alcira, con velas protegidas del viento.
Las de Alcira nunca pudieron ser encendidas sobre esa tabla mañosa que, a pesar de todo, las mujeres ubican, empujan y sueltan a la correntada traidora, que la devuelve, lentamente, como a un animal muerto hacia la orilla; cantan.
La mai sale del agua, entumecida, en trance. Alcira tiembla. La abuela toca un instrumento, una campana estrecha. La mai tiene a Oxún adentro.
Es Oxún. Oxún pasa el corazón de un animal, quizás una vaca, por los cuerpos fríos del cortejo.
Los unge, los limpia, los protege. Sobre nosotros, hacia el Sur, vuelan siete golondrinas que forman una ve ancha y cursiva.
Alcira les saca los zapatos a sus niños. La mai los friega con ese pedazo de corazón y vuelve a cantar sola."

Fuente: http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=41868
Ver también: http://www.clarin.com/diario/2010/04/26/sociedad/s-02187876.htm
Blog de Alarcón y de los escritores de su taller de literatura: http://aguilashumanas.blogspot.com/

jueves, 29 de abril de 2010

Películas sobre candombe en el Movimiento AfroCultural

EN EL MARCO DEL FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE DERECHOS HUMANOS (DERHUMALC)

EL MOVIMIENTO AFROCULTURAL invita:

VIERNES 30 DE ABRIL, a partir de las 18 horas, en el Centro Cultural Defensa
(Defensa 535, barrio de Monserrat, Ciudad de Buenos Aires)

Estreno en Buenos Aires de la película

"MEMORIA DE UNA HIJA DE OSHUN"
(Una historia de esclavitud, de resistencia y de liberación a través del Candombe)
dirigida por MARIA TORRELLAS
PREMIADA EN EL FESTIVAL "SANTIAGO ALVAREZ IN MEMORIAM", Cuba 2010.

En la misma función se proyectará también el cortometraje "1924, UNA VIDA"
De la realizadora SANDRA CHAGAS

Posteriormente habrá un debate, con la presencia de la protagonista de "Memoria de una hija de Oshun", María Farías, las realizadoras de los dos documentales, María Torrellas y Sandra Chagas, y "Mamás Viejas" del Candombe bonaerense.
Para finalizar
TOQUE DE CANDOMBE Y DANZAS AFRO, con la participación de MARIA FARÍAS Y YAMANDÚ RODRÍGUEZ.

Entrada libre y gratuita

Lugar: Sede del Movimiento Afrocultural
calle Defensa 535 - Ciudad de Buenos Aires -

PARA CONTACTARSE:
mail: grupoliberacion@gmail.com
http://movimientoafrocultural.blogspot.com/

"Memoria de una hija de Oshun": Candombe y resistencia


Memorias de una hija de Oshun
Candonbe y Resistencia.
Dirección: María Torrellas Arte: Juan Cerizola Producción: Resumen Latinoamericano.TV duración: 75 minutos.

Un homenaje a María Farias , bailarina uruguaya que sufrió esclavitud en pleno sigloXX. A través del grito ancestral del Candonbe supo sobreponerse al dolor y rebelarse contra la humillación, convirtiendo la resistencia en resilencia, superando el duelo y aportando a construir una sociedad solidaria.
Este documental aborda la cultura afro en Uruguay, que consta del Candonbe, la religión y las organizaciones reivindicativas afrodescendientes.

Testimonios de
María Farias , bailarina y artesana,
Chabela Ramirez , cantante del Coro Afrogama,
Alicia Esquivel , pediatra y activista de UAFRO,
Gonzalo Abella , historiador y escritor,
Yamandú Rodriguez , obrero, bailarín y tamborilero,
Andrés Urioste , trabajador de la salud y activista afro,
Edgardo Ortuño , diputado del Frente Amplio,
Guillermo Ceballos , director de Taller de Cuerda del Buceo,
Cristina Aguirre , estudiante y bailarina,
Henri Boisrolin , dirigente haitiano.

Entre las danzas y tambores del candombe rioplatense también se pueden escuchar canciones de Afro América y Africa.

pedidos a:
resumen@nodo50.org http://www.resumenlatinoamericano.org/

miércoles, 28 de abril de 2010

Imágenes raciales en la Feria del Libro

La Feria del Libro siempre es un buen lugar para ver las construcciones contemporáneas de la nación lllevadas a cabo por la industria cultural y por distintos organismos oficiales.
Me acerqué a la instalación que celebra (?) el Bicentenario para ver si presentaba algún indicio de diversidad étnica. Nada, apenas las figuras de algunos próceres, luciendo tan blanquitos como recién llegados de España.
El puesto del ejército argentino, sin embargo, me sorprendió gratamente.
Una de las paredes, creo que dedicada al cruce de los Andes, mostraba en primer plano y en gran tamaño, varios soldados negros o mulatos. Aunque ésta fue una de las imágenes estereotípicas y habitualmente "autorizadas" de la presencia afroargentina en el pasado, también ha sufrido un progresivo blanqueamiento -como lo han sufrido las representaciones de "los oficios en la colonia". Como siempre digo, uno se queja de las estereotipaciones pero las extraña cuando hasta ellas desaparecen.
Como símbolo del entrecruzamiento de imágenes oficiales y otras más masivas, a la izquierda de la foto, y abajo, se puede ver una imagen de la Mulatona de Clemente. Lo que muestra también las distintas construcciones de acuerdo con el género.

Otra imagen llamativa y en principio poco feliz -vista desde afuera- es ésta, del puesto de Brasil, que este año homenajea a José Monteiro Lobato. Mi primera impresión fue que representaba a potenciales lectores del autor, y me chocó el lugar inequívoco de doméstica otorgado a la mujer negra. Luego recordé que Lobato era autor de libros infantiles y me dí cuenta que los personajes representados eran los del Sítio do Pica Pau Amarelo -protagonistas de varias de sus novelas para niños y luego una famosa serie en la TV Globo.
El primer libro es de 1920, lo que ayuda a entender el rol subordinado que le asigna a los afrobrasileros. Un problema no menor en varios países: ¿qué hacer cuando varios productos -literarios, musicales, hasta culinarios- que pertenecen a nuestra infancia y ya son clásicos de la cultura transmiten imágenes a esta altura inadecuadamente estereotípicas de grupos étnico-raciales?
Sobre los personajes del Sítio: http://lobato.globo.com/misc_perssitio.asp

sábado, 24 de abril de 2010

Capoeira Angola y danza N'Golo

Deambulando por la Feria del Libro encontré en el puesto de Brasil algunos ejemplares atrasados de la Revista de História da Biblioteca Nacional -que siempre trae cosas interesantes, y con alguna frecuencia, relativas a la cultura o historia afro-brasileras.
El número de marzo del 2008 (tapa abajo) tenía una ilustrativa nota sobre la relación entre la capoeira angola y la danza N'Golo (danza de la cebra) de Angola, escrita por el historiador Matthias Rohrig Assunção y el mestre angoleiro Cobra Mansa.

Dibujo inédito de Albano Neves e Souza del N'Golo. Publicado en la Revista de História da Biblioteca Nacional y quizás antes en el libro de Assunção sobre la historia de la capoeira

La nota detalla cómo durante la década de 1960 el pintor portugués Albano Neves e Souza, que vivió varios años en Angola, propuso una relación de descendencia casi directa entre ambas variantes que convenció a algunos brasileros ilustres.
Matthias y Cobra Mansa sugieren, con criterio, que ambas artes serían apenas primas lejanas, pese a alguna similitud en algún/os movimiento/s (como se puede apreciar en el dibujo de arriba).
Lo que según mi criterio no le quita un ápice de africanidad -o de afro-brasileridad- al arte.

Pintura de Neves y Souza de 1990, en la que el artista integra las culturas angolanas (parte superior) y brasilera (parte inferior). Publicada en la Revista de História da Biblioteca Nacional

La nota se puede leer, en portugués, en el site de la revista:
http://www.revistadehistoria.com.br/v2/home/?go=detalhe&id=1445