jueves, 9 de julio de 2009

9 de Julio -según La Nelly

La Nelly, tira cómica de Langer y Mira publicada en el diario Clarín, es -como ya dije en otras oportunidades- una de las más sensibles a temas étnico-raciales. En algún momento habría que otrogarle algún tipo de reconocimiento a su desvendamiento de estereotipos locales -que sus colegas en la misma página suelen perpetuar con, espero, absoluto desconocimiento e inconciencia.
En este caso mantiene, contra el sentido común escolar y mediático que la elimina, la presencia afroargentina después de 1810, Son sólo seis años, ¿no? ¿Por qué iban a desaparecer los negros tan súbitamente? ¿Sólo porque nos independizamos y estamos más cerca de ser "nosotros"?

(doble click en las imagenes para agrandarlas)

Fuente: diario Clarín del 8 de julio del 2009

9 de Julio -según Rep

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Afortunadamente, Rep tampoco se suma a la narrativa dominante del 9 de julio ....

Fuente http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/index.html

miércoles, 8 de julio de 2009

Rep meets Figari meets Pocho


De: Peronismo: Filosofía política de una obstinación argentina. Fascículo 82, Página 12 del 14 de junio de 2009.

Violencia racista contra inmigrante africano (2)

Al final, el diario Página 12 sí hizo una crónica adecuada de la violencia racista sufrida por un vendedor senegalés en Constitución.

Página 12, Miércoles, 8 de Julio de 2009, Sociedad.
Un policía denunciado por disparar contra un vendedor ambulante senegalés
“¿Qué mirás, negro de mierda?”
Ocurrió en Constitución, en la vereda de Lima Oeste, a metros de la avenida Garay. Un policía de civil se molestó con un inmigrante que vende baratijas en la zona y terminó disparándole. El hombre quedó herido. El policía fue detenido, pero luego liberado.
Por Emilio Ruchansky


“Fue acá al lado, vi todo. El negro pasó sin decir nada y había tres tipos parados en la puerta del bar. Uno le dijo: ¿Qué mirás, negro de mierda? ¡Qué me mirás! Y se le fue al humo. El negro dejó el maletín en el piso, esquivó una trompada y le puso una mano. Se la rebancó el negro. Y el otro, como vio que no le podía hacer frente, y eso que era grandote, sacó un revólver y le apuntó a matar ¡a un metro! El negro se avivó enseguida y le agarró el brazo, pero el tipo disparó igual. Tuvo suerte el negro, porque el disparo sólo le agujereó el pantalón.”
El que relata es un comerciante que trabaja en un negocio cercano al bar Quita Penas, donde el sábado pasado “el negro”, un inmigrante senegalés que vende baratijas, fue abordado por un policía de civil en la vereda de Lima Oeste, a metros de la avenida Garay frente a la Plaza Constitución. Según le contó el comerciante a Página/12, la pelea terminó en el asfalto cuando el senegalés inmovilizó el brazo armado del policía y un empleado del bar se acercó para sacarle el cargador de la Bersa 9 milímetros, arma reglamentaria de la Policía Federal Argentina. Pese al reclamo del Colectivo para la Diversidad (Copadi), la ONG que asesora al inmigrante, ayer el agente de policía fue excarcelado sin ningún tipo de restricción. Se lo acusa de “abuso de arma”, un delito que prevé penas de entre 1 y 3 años de prisión.
El hecho ocurrió al mediodía cerca de la parada del colectivo 53, que estaba repleta de gente. Un rato antes del incidente, el policía se habría quedado dormido en el bar y se malhumoró cuando otro vendedor senegalés exhibió su maletín para ver si quería comprar algo. El policía tironeó el maletín y le gritó: “Negro, regalame un reloj”. Uno de los encargados lo invitó a retirarse (a él y a sus compañeros). Luego se cruzó con el otro vendedor y lo increpó. Después del disparo, el agresor y sus dos acompañantes caminaron una cuadra hasta ser detenidos por personal de la comisaría 16ª. Allí se supo que el detenido pertenecía al cuerpo de Alarma de la PFA. No bien circuló este último dato por el barrio, de los treinta testigos sólo quedaron dos o tres.
Los dos vendedores ambulantes también concurrieron a la comisaría. Un tercer vendedor senegalés se comunicó con el Colectivo para la Copadi y el Instituto Nacional contra la Discriminación (Inadi), que apoyaron la denuncia en la comisaría 16ª. A pesar del tono racista de este ataque (algo que considera como agravante a la hora de establecer una pena) y de la presencia del Inadi en la seccional, los hechos quedaron radicados como “disparo de arma de fuego con lesiones”. Las víctimas, según denunciaron abogados de la Copadi, fueron tratadas en todo momento “como sospechosos, como si fueran los imputados”.
Aunque declararon en la comisaría para poder radicar la denuncia, los inmigrantes senegaleses no ampliaron sus dichos porque sus asesores legales, al igual que ellos, desean tener un traductor wolof (su lengua materna). Podrían hacerlo el lunes, si es que el miedo no cunde entre ellos o los testigos. “Al ser liberado sin ningún tipo de restricción, ahora el acusado puede entorpecer la causa: ir al bar y presionar a los testigos. Además, desde el juzgado no dictaron medidas de protección para las víctimas. De hecho, fue muy difícil convencer a los dos vendedores para que hicieran la denuncia porque estaban muertos de miedo. A uno, al que fue insultado dentro del bar, hace seis meses un policía bonaerense le disparó en la feria de La Salada y casi le sacan un dedo”, refirió Luciana Sánchez, de la Copadi.
La causa quedó a cargo de la jueza Alicia Iermini, del Juzgado de Instrucción 48 de la Justicia Penal nacional. Allí también quedaron el arma reglamentaria y el casquete de la bala. La Defensoría del Pueblo de esta ciudad fue informada y se presentará como tercero interesado en la causa. “Estamos frente a un colectivo de personas extremadamente vulnerables. Son pobres, son negras y no hablan español”, recordó a este diario abogada de la Copadi, “uno de ellos se ocultó y nos comunicamos con él por medio de su hermano. El otro tuvo que cambiarse de hotel y estamos pidiendo que reciban algún tipo de subsidio”.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-127906-2009-07-08.html

lunes, 6 de julio de 2009

Afroargentinos en diario Rio Negro

El tema de los afroargentinos gana visibilidad, como muestra esta nota del diario Rio Negro. Me llamó especialmente la atención la infografía, que incluye información que por lo general no circula masivamente -los periódicos negros, por ejemplo. Una buena idea, para mejorar con más datos.
(doble click en la imagen para agrandarla y leer la infografía, o sino ver la dire abajo)

Diario Río Negro, domingo 24 de Mayo de 2009
Los negros invisibles
Por Horacio Licera
La historia oficial redujo a los negros al relato escolar de la servidumbre o la venta de mazamorra. Nuevas tendencias antropológicas supieron ver que poetas, coroneles, diputados, maestros de música y periodistas también fueron negros, a pesar de que las guerras y un relato histórico excesivamente europeo conspiraron para invisibilizar su cultura y su descendencia.


Para ser justos quizás haya que oscurecer un poco la historia blanca y europea y agregarle un tinte negro y africano a nuestra descendencia cultural.
A pesar que la cultura africana quedó oculta en una capa histórica profunda y es la cultura europea, y en especial la española y la italiana, quienes terminaron modelando nuestra identidad nacional más reciente, llama la atención la desproporcionada parcialidad con que la historia y los historiadores trataron la indubitable influencia africana en nuestra cultura.
Este proceso de invisibilización comienza en las aulas cuando nos enseñan que los negros eran mayormente esclavos o vendían velas o empanadas como si no hubieran tenido capacidad o habilidad para realizar otras tareas.
En la escuela de los años sesenta jamás nos dijeron que el Sargento Cabral era negro ni que Cayetano Silva -el compositor de la marcha de San Lorenzo- era negro. Tampoco nos dijeron que hubo coroneles del ejército negros, maestros de música y escribanos.
La generación del ochenta que encauzó a la Argentina en los carriles de la modernidad positivista y liberal bajo el lema "orden y progreso", lo hizo con el convencimiento que para lograr sus objetivos, la población tendría que mostrar un perfil blanco y europeo. De hecho la suspensión del comercio esclavista, las guerras y las pestes diezmaron a la comunidad africana. El relato de su cultura, a pesar de haber quedado resguardado en la historia, también parecía estar oculto bajo un velo opaco.
Como si fuera la inercia blanqueadora y europeizante de aquella generación sarmientina, esta ignorancia se mantuvo hasta hace pocos años. Recién en la década del ochenta, democracia por medio, nuevos investigadores comenzaron a leer de otra manera la historia de nuestro pasado colonial y lentamente la cultura africana comienza a debelarse.
Profesiones y oficios
La comunidad negra en la época de la colonia desempeñaba todas las profesiones que ofertaba aquella sociedad, menos las negadas por la ley: sacerdote o funcionario público Incluso estas, en años posteriores hicieron una excepción.
Más allá de la servidumbre y trabajos de zanjadores, carreteros y leñadores, desempeñaron los oficios de zapateros, panaderos, peluqueros, marineros, matarifes y todas las tareas del campo.
Tomás B. Platero, de padre africano, logró superar los prejuicios sociales y se recibió de escribano en 1882 instalando su estudio en La Plata.
El coronel José María Morales, a su tiempo se desempeñó como senador y Convencional Constituyente. Agustín Sosa, teniente coronel, fue diputado provincial y también Convencional. A partir de 1850 los afros argentinos fundaron varias mutuales como la Sociedad del Carmen y Socorros Mutuos. Estas entidades brindaban la asistencia médica y la compra de medicamentos, servicios fúnebres, e incluso algunas tenían salas de bibliotecas.
Se conocen quince periódicos que imprimían editores negros para la gente de su comunidad.
Horacio Mendizábal el más reconocido de los escritores negros publicó" Primeros Versos" y "Horas de Meditación", con versos en francés e italiano. Manuel Posadas fue periodista y músico al igual que el multifacético Gabino Ezeiza periodista, músico y payador.
Las milicias negras se destacaron por su bravura como en la batalla de Maipú donde un regimiento de mulatos y africanos de Tucumán cargaron contra las tropas realistas provistas de armas de fuego, tan solo con sus machetes zafreros. Murieron el 80% pero se ganó la primera y decisiva batalla en la campaña de Chile. Sus huestes fueron la mitad de la soldadesca en el ejército que cruzó los Andes. Más de 2.000 y después de la campaña regresaron sólo 143.A estas guerras le siguieron la del Paraguay y las contiendas entre Unitarios y Federales.
Los negros y el tango
Una manera de rastrear los orígenes del tango es seguir la etimología de la palabra. Según Oscar Escalada (Universidad Nacional de La Plata) todo comenzó con la voz quechua Tambo que significaba lugar de reunión. Evolucionó con el reemplazo de la conjunción "b" por "g" (Ej.: agüelo por abuelo) y la nasal "m" se adaptó a su consonante posterior, quedando en "n".
Ortiz Oderigo, antropólogo y autor del único diccionario de africanismos, es terminante en su definición y remite el origen a una corrupción de la "palabra africana Shangó o Changó, dios del trueno, numen de la música y dueño de los tambores.
En todo caso, cualquiera de las dos acepciones atraviesa la cultura africana por sus mitos o por sus lugares de reunión. En 1816 el cabildo de Buenos Aires dictaba esta resolución: "Se prohíben los bayles conocidos con el nombre de tangos, y solo se permiten a extramuros en ..."
Según estos investigadores y otros autores, el tango tiene como matriz el candombe con la mixtura de La Habanera y el Fandango, estas dos últimas, danzas de "ida y vuelta". Se denominaban así a los ritmos que habían salido de las Indias hacia España y habían vuelto a las Indias. La Habanera, de raíz negra, fue de Cuba a España, y de España al Río de la Plata. Al fandango lo define claramente el Diccionario de la Real Academia Española en la edición de 1732: "baile introducido por los que han estado en los Reinos de las Indias, que se hace al son de un tañido mui alegre y festivo".
El músico argentino Pompeyo Camps, en su ensayo "Tango y Ragtime", nos dice que "?existen sobrados argumentos filológicos para demostrar que el tango es de procedencia negra". En todo caso restaría descubrir cuánto de Habanera y qué de Candombe, ambas también de origen negro.
La sensación térmica es que el tango nació alrededor de 1920 en los conventillos atestados de italianos y españoles. Pero la temperatura real es que la fiebre tanguera ya había nacido muchas décadas antes en los barrios de San Telmo y los quilombos del bajo Retiro. Incluso era más viejo que La Marcha de San Lorenzo que se estrenó en 1902, compuesta por Cayetano Silva, también músico negro.
Fue en 1896 que el Tango recibió su diploma oficial aceptado por todas las academias tangueras contemporáneas. Se estrenó el primer tango "de autor" editado, El Entrerriano, del músico negro Rosendo Mendizábal.
Decadencia e invisibilidad
La decadencia de la raza negra tiene muchas explicaciones conocidas y otras no tanto como lo fue el bajo índice de natalidad, del orden del 1%. Para Daniel Schávelzon autor de "Buenos Aires negra", "es la más conmovedora de las resistencias pacíficas a la opresión...". A esto se sumó la altísima mortalidad infantil (44%), la fiebre amarilla y las guerras .
Miguel Cané en representación de aquellas ideas sarmientinas pontificó:"?aquí somos todos blancos, lo que no corresponde a esas características tiene tan poca importancia como la de los gitanos en España o en Inglaterra". Sus palabras fueron admonitorias, la población negra en 1878 fue solo del 2%.
Es aquí quizás donde comienza la invisibilización historiográfica en el relato de su descendencia y de su cultura: La omisión en las estadísticas. La exclusión de su producción cultural en libros de historia y de texto. La ceguera de no ver ni valorar las trazas de cultura africana en nuestras palabras, en nuestra música. El olvido de su heroísmo en las batallas por la independencia. Que mejor ejemplo que la película "El Santo de la Espada" que vimos miles de niños en la escuela primaria. Cuando en el Ejercito de los Andes la mitad eran soldados negros, muestran sólo uno. Una mujer, que era interpretada por una actriz blanca.
El historiador americano Reid Andrews en su trabajo publicado en 1980 descubre quizás el primer indicio de datos confusos en aquel censo de 1878. El más importante fue que de las tres categorías de razas se habían reducido a dos: blancos y negros. Los mulatos o trigueños, su descendencia, se habían contabilizado como blancos. Se los había blanqueado.Andrews contrasta estos datos recurriendo a los numerosos diarios negros de la época donde no se evidencia el problema de la disminución demográfica y por el contrario muestran una intensa actividad social.
Alejandro Frigerio, antropólogo, analiza la invisibilidad como un fenómeno que aunque parezca contradictorio, involucra a los investigadores que estudiaron el tema posteriormente. En 2003 "Todo es Historia" publica "Los esclavos negros: Por qué se extinguieron?". "A pesar de que en la editorial aclara "reintegrar a los afro argentinos a la historia, al elegir titular esclavos y extinción indica la imposibilidad de visualizarlos como otra cosa que "esclavos" y sin otra posibilidad que la de su "extinción".
Muchos trabajos de Rodríguez Molas y Oderigo, continua Frigerio , adolecen de cierto purismo cultural que los llevó a menospreciar aquello que no tuviera profundas características "afro". Al no aceptar los procesos de hibridación cultural, dejaban anclada en el pasado a la cultura africana y sus descendientes.
Los africanos de hoy
En 1996 dos activistas negros y canadienses visitaron Argentina para detectar e invitar a grupos negros locales a un programa de ayuda Grupos Minoritarios del BID. Una de ellas fue María Magdalena Lamadrid, descendiente de los negros esclavos argentinos y Miriam Gómez, perteneciente a la primera generación de afro argentinos caboverdeanos que llegaron en la primera mitad del siglo XX.
Cuenta María que cuando llegó al aeropuerto, la detuvieron por seis horas como sospechosa de falsificar el documento ya que la funcionaria de migraciones opinaba que "no podía ser argentina si era negra".
Fue este hecho que la decidió a fundar la ONG "África Vive" para reivindicar el rol del negro en la historia y la sociedad argentina. En el 2005 la Asociación Caboverdeana el INDEC y la Universidad Tres de Febrero realizaron un censo sobre descendientes africanos y el 5% de los argentinos reconoció ser de descendiente de raza negra, es decir que hay casi dos millones de afro argentinos.
Estos dos pequeños grupos de descendientes intentarán contagiar el orgullo de la cultura africana a sus congéneres.
Pareciera que todo depende de ellos, de su constancia en ganarle al desánimo, que nosotros, el resto de la sociedad, comprendamos el legado, tantos años invisibilizado, de los hijos de África a este país. Una tarea enorme, quizás demasiada.

Fuente de la nota:

Infografía:

domingo, 5 de julio de 2009

Violencia racista contra inmigrante africano

“Acá no hay racismo” suele afirmar el sentido común porteño. Frase a veces acompañada por otra, más realista, que señala “porque no hay negros” (o “porque son pocos”). La versión algo más contracultural de la frase resultaba bastante más exacta. Si somos, como también quiere nuestro sentido común, la Italia o España del subdesarrollo, ¿por qué no íbamos a evidenciar, más temprano que tarde, parecidas muestras de xenofobia ante la presencia creciente de inmigrantes negros en nuestra ciudad?
Aún en la época en que los negros brasileros eran exotizados (“qué onda”, “qué simpáticos”, “cómo bailan”), especialmente durante la década del 80 y 90, se sabía (ellos, al menos, sabían) que los encuentros con la policía eran, como diría el antropólogo ítalo-brasilero Livio Sansone, “áreas duras” de racismo. Recuerdo cómo en la primavera alfonsinista el precursor local de la capoeira (y del uso de trenzas en el pelo, algo completamente inusual para los varones de entonces) siempre salía con una carta que certificaba su condición de profesor del Centro Cultural Ricardo Rojas. Como en la época de los gauchos “vagos y mal entretenidos”, él debía certificar –ante la policía que lo paraba mucho más frecuentemente que a cualquier otro- que era un ciudadano responsable y trabajador.
Cuando el activista cultural afrouruguayo José Delfín Acosta Martínez fue asesinado el 5 de abril de 1996 por la policía en la comisaría de Lavalle y Callao, ya no quedaron dudas de que los “encuentros con autoridades injustas” (para utilizar el título de un libro clásico del estudio de movimientos sociales) podían ser ya no sólo incómodos o peligrosos, sino letales.
El caso del inmigrante africano relatado abajo no sólo continúa esta cadena –se podrá argumentar que el policía no estaba en servicio, pero eso no deja de afirmar una tendencia más general- sino que bien puede ser el preludio de más episodios similares. Pensemos que los inmigrantes africanos no tienen el glamour exotizado del que contaban los inmigrantes afrolatinoamericanos de hace unos años, no dominan el lenguaje como varios de ellos sí lo hacían, y por su trabajo, deambulando por la ciudad, se encuentran más expuestos a encuentros con una diversidad de sujetos con grados variables de xenofobia e impunidad para ejercerla. Por su condición de migrantes y ambulantes, sus escasos recursos económicos y sociales y su poco dominio de la lengua local, son presa fácil para todo tipo de abusos.

Constitución. Policía de civil dispara contra vendedor ambulante senegalés frente a 30 personas
Por COPADI (Colectivo para la Diversidad)
punchou@yahoo.com

Frente a un bar de Constitución, en Avda. Garay y Lima oeste, un policía de civil, identificado como personal de la policía federal, cuerpo de “Alarma”, disparó su Bersa 9mm reglamentaria contra un vendedor ambulante Senegales que pasaba por allí ofreciendo bijouterie en un maletín.
El vendedor, al que no identificamos para su seguridad, caminaba por la vereda cuando vio que dos hombres discutían en la puerta de un bar. Ante los gritos se detuvo. Al verlo, uno de los hombres le gritó “que mirás negro de mierda”, y se le tiró encima. Comenzó a golpearlo furiosamente con sus puños y le pegó en la cabeza con su arma reglamentaria. Luego le gritó “Negro de mierda, andate a tu país”, apuntó al pecho y disparó. Milagrosamente el vendedor se movió y el disparo rozó su pierna derecha, dejando un agujero en su pantalón.
Había allí unas 30 personas, varias de ellas personal de diversas fuerzas de seguridad. Ante la denuncia efectuada por un testigo concurrió personal uniformado de la Comisaría 16, quienes detuvieron a tres hombres que fueron trasladados a esa Comisaría. Allí se identificó al autor de la tentativa de homicidio como personal policial perteneciente al cuerpo de Alarma de la PFA, quien quedó detenido a cargo de la Jueza Iermini, del Juzgado de Instrucción Nro. 48 de la Justicia Penal nacional. También se secuestró su arma y el casquete de la bala disparada.
En el bar se encontraba otro vendedor senegalés, quien minutos antes había sido hostigado por el mismo hombre que efectuó el disparo cuando se acercó a su mesa a ofrecer bijouterie: “Negro, regalame un reloj”, le gritaba mientras tironeaba de su maletín. Tanto que habría sido mismo personal del bar quien le pidió a quien resultaría un policía que abandonara el lugar.
En esta circunstancia, otro vendedor se comunicó con el Colectivo para la Diversidad (COPADI) y el INADI (Instituto Nacional contra la discriminación), quienes apoyaron la realización de la denuncia en la comisaría 16. El INADI tomó la denuncia en su 0800, y la coordinadora a cargo, Alba Rueda, se presentó oficialmente en la Comisaría 16 para apoyar la denuncia y proceder ante los gravísimos hechos de violencia racista. También se informó a la Defensoría del Pueblo de la CABA, quienes se presentarán como terceros interesados en la causa.
A pesar de la motivación racista del intento de homicidio, y aún frente a la presencia del INADI, los hechos quedaron radicados como “Disparo de arma de fuego con lesiones” en la comisaría 16 de la Policía Federal (San Juan y San José).
“Este hecho racista no es aislado. Desde enero venimos denunciando el racismo lamentablemente presente en actuaciones de la policía y otras autoridades de la CABA. El tribunal Superior de Justicia acaba de darnos la razón el 1ro de julio pasado, confirmando la violación de garantías básicas del estado de derecho a las personas africanas frente a hechos de racismo institucional. Creemos que es necesario que las autoridades estatales intervengan de manera urgente. Hoy un africano se salvó de milagro de ser asesinado en la vía pública por personal de nuestras fuerzas de seguridad”, declararon abogados de COPADI. “No nos parece que ante hechos de esta gravedad la calificación legal sea adecuada. Al minimizar los hechos estamos negando a la víctima las medidas de seguridad adecuadas para su protección. Estamos frente a un colectivo de personas extremadamente vulnerables. Son pobres, son negras, y no hablan español. Si no hubiera sido por la intervención del INADI y de organizaciones sociales, no se podría haber hecho correctamente la denuncia de los hechos, porque en la policía no cuentan con traductores de wolof.”
La Lic. Rueda, del INADI, calificó al hecho como “De la mayor gravedad y de interés del organismo”, por tratarse de un acto de violencia racial. Dio aviso al Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos e intentó comunicarse con el personal del juzgado de turno. Lamentablemente no logró comunicarse con el personal judicial interviniente, y por ello aún la seguridad de la víctima no está garantizada. El lunes se ratificará la denuncia ante una justicia cerrada por la gripe A.
Tememos que la crisis de salud que estamos atravesando aumente aún más el riesgo al que están sometidas las personas africanas que viven en la CABA. Una vez más la denuncia de un hecho motiva que otros vendedores hablen de los abusos que sufren, y ya contamos con información que da cuenta que no se trata de un hecho individual, sino que esta práctica ha sido realizada por otro personal de la policía en otras ocasiones, hechos que por miedo han quedado impunes. Creemos en nuestras instituciones y en que estos hechos son evitables, por eso es necesario que las más altas autoridades actúen inequívocamente sobre el racismo institucional y sus consecuencias nefastas.
Foto 1: nunca pude determinar el autor
Foto 2: Walter Astrada (llevada al blanco y negro y recortada)

"A tiros con un senegalés"

Si alguien pensaba que el episodio no se iba a ver reflejado en ningún diario, se equivoca. Ahora, si pensaba que el hecho podría merecer alguna reflexión crítica, también. El diario Página 12 de hoy escogió el deplorable título que encabeza esta entrada, más bien propio del periódico satírico Barcelona.
Página 12, Domingo 5 de Julio de 2009, El país
A tiros con un senegalés
Un agente del cuerpo de Alarma de la Policía Federal fue detenido en un bar del barrio de Constitución, luego de que hiriera de un balazo en una pierna a un vendedor ambulante senegalés. El episodio comenzó cuando el policía discutía con otras dos personas y el vendedor, que pasaba por el lugar, se detuvo a observar. “Qué mirás, negro de mierda”, gritó el agente, quien luego forcejeó con el vendedor, a quien hirió con su pistola 9 milímetros. El autor del disparo está preso en la comisaría 16ª.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-127785-2009-07-05.html