domingo, 12 de octubre de 2008

Por un 12 de Octubre no racista


(foto Alejandro Frigerio)

Un nombre nuevo para un doce de octubre no racista
Por: (Mãe) Susana de Andrade (de Oxum)
Lunes, 13 de octubre, 2008 - Diario La República, Montevideo

La denominación de la efeméride del 12 de octubre como "Día de la Raza” es discriminadora y racista.
Desde la Convención Internacional de la ONU sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial en 1963 se proclamó que "toda idea o doctrina de superioridad basada en la diferenciación racial es científicamente falsa, moralmente condenable y socialmente injusta". Sin embargo, en la página web de la Intendencia capitalina http://www.montevideo.gub.uy/ en el link del Departamento de Turismo llamado “Descubrí Montevideo” en “datos útiles”, habla del feriado “Día de la Raza”. Esto seguramente se repite en otros ámbitos similares. La despreocupación -forma artera de discriminación solapada- campea en detrimento de los derechos de las minorías estigmatizadas.
Propusimos en la Comisión Antidiscriminación del MEC que integramos, impulsar el cambio de nombre del citado aniversario que recuerda el inicio de la sangrienta colonización europea, tomando como antecedente el Instituto Nacional contra la Discriminación INADI argentino, que pidió la derogación del Día de la Raza por el Día de la Diversidad Cultural Americana. La iniciativa fue lanzada durante un evento al que concurrieron indígenas, afrodescendientes, migrantes y refugiados, bajo el lema "Por la reivindicación de las raíces históricas", postulando que "Argentina se constituyó como Estado-Nación sobre la base de la negación de las raíces históricas americanas, la sujeción de sus ocupantes originarios y la usurpación de sus territorios. Una historia conflictiva que es necesario asumir para poder mirar al futuro sin exclusiones". Lo mismo sucedió en tierras orientales.
Respondiendo al clamor ancestral del pachakuti o renacimiento de nuestras américas, algunos países han innovado: En Venezuela desde 2002 es el Día de la resistencia indígena, en Chile se llama Día del Descubrimiento de Dos Mundos, en México alude al contenido iberoamericano del festejo y en general los pueblos van madurando un hecho que en descarnada realidad averguenza a la humanidad, y aún así necesita ser recordado en su verdadera dimensión.
Ejemplo uno: se hace un video de las playas montevideanas -disponible en la web Intendencia sección Turismo- y se omite mostrar al menos una imagen del dos de febrero: multitudinaria y popular fiesta del mar en homenaje a Yemanjá deidad africana, presente en los calendarios turísticos de países lejanos, imborrable en la retina de los uruguayos. Es exclusión y racismo religioso ni más ni menos.
Necesitamos legislación local protectora de las expresiones espirituales de los pueblos originarios siempre en riesgo de ser avasalladas por la globalización de intereses fundamentalistas eminentemente económicos. La cultura nativa, sea cual sea su forma de expresarse, está destinada a desaparecer por una especie de “corrimiento indígena siglo 21” donde los propios pasan a ser extranjeros por el poderío de los que se adueñan del sistema e imponen leyes de mercado para las artes, las letras, el canto, las danzas, las religiones y las costumbres de los pueblos en general, en peligro de extinción si no son salvaguardados en su idiosincrasia, librados a la voracidad de un capitalismo feroz.
Promocionar la rambla montevideana sin mencionar Yemanjá, además de mal negocio del punto de vista turístico es mediocridad y negación de un sector de la ciudadanía que vota, paga impuestos, y forma parte de la misma cultura que alimenta el candombe; patrimonio nacional y símbolo de identidad. Es la foto pacata, mentirosa y recortada que no quiere ver ni dejar ver la riqueza de nuestra diversidad.

Ejemplo dos: Reservar una playa solo para umbandistas, al oeste, cosa que no afee la postal de los patrones del Uruguay. Algo tan afrentoso como segregacionista, absurdo e impracticable, y que volvió a sonar en un corrillo de mentes seguramente recalentadas por uno de estos veranillos. Después hacemos un parque para judíos, ómnibus para homosexuales, bares para negros y así nos seguimos guetizando. El esfuerzo por combatir la fractura social y fomentar la integración para el desarrollo, a la basura.
La realidad social es pluricultural, maravillosa y digna. Sin dudas y urgentemente, hay que aplicar nuevas matrices en los cerebros de nuestros escolares para que conozcan y valoren la diversidad cultural uruguaya, de lo contrario estaremos educando potenciales etnocidas.
El término raza; desde hace mucho considerado peyorativo y alusivo a subespecies; en la conmemoración 12 de octubre, trae a la memoria lo peor de la historia humana y es por eso que muchos países lo han desterrado, signando el anterior como último día de libertad donde suenan tambores de algarabía y dolor simultáneamente.
La reformulación en denominación y contenidos axiológicos de los próximos doces de octubre que vivirá la humanidad, marca una afirmación de principios contra toda forma de opresión, actitud imprescindible para inclusivos y democráticos tiempos.

Fuente: http://www.larepublica.com.uy/editorial/335137-un-nombre-nuevo-para-un-doce-de-octubre-no-racista

Fotos: Alejandro Frigerio, fiesta de Iemanjá en Montevideo, 2 de febrero de 2008.

Y ya que estamos.....

No estaría bueno que algún dia Genios traiga al menos a dos nenes de clase media, uno disfrazado de conquistador y otro de indígena? (tipo "Día de la Diversidad Cultural"?). ¿O uno sólo de indígena? ¿O un nene indígena? ¿Cuál es la forma "políticamente correcta" de representar en una revista infantil el comienzo de un genocidio? (a mí no me miren....)

miércoles, 8 de octubre de 2008

El color de la hechicería

Unas entradas atrás, me referí al color de la santidad (Ceferino milagrosamente casi rubio tras su beatificación) y de la belleza. Para complementar, esta foto que ilustra una nota de Olé sobre un "hechicero" supuestamente utilizado por River. ¿Los jugadores de River no son blancos? Ah, pero el "brujo" y quien lo trajo son uruguayos... mucho negro por allí.....

RIVER
Embrujo Monumental
Un uruguayo que habría traído Abreu hizo distintos trabajitos en el vestuario de River antes del clásico con Racing. Desde ese día, no perdió.
Por MARTIN BLOTTO - diario deportivo Olé

Creer o reventar, asegura el legendario dicho. Y a River, obviamente, le conviene creer. Por eso, cuando sus chances en el Apertura ya habían reventado en Tucumán (cuando cayó 3-1 con San Martín) y se acercaba la definición del cruce con Defensor por la Sudamericana, un señor uruguayo entró al vestuario Angel Amadeo Labruna para cambiar el presente de River. No era Abreu. Tampoco un jugador, ni integrante del cuerpo técnico, ni empleado del club. Era un brujo, un mago, un hechicero. En fin, más allá de las calificaciones posibles, un hombre supuestamente dotado por poderes esotéricos hizo un trabajito en el Monumental. Y desde ese momento, algo cambió: River no volvió a perder y avanzó sin problemas a los cuartos de final de la Copa. Ah, ¿el brujo tendrá algo que ver con el lío que hay en Boca?
El ritual se realizó el sábado 27 de septiembre, el día previo al clásico ante Racing en Núñez. Después del habitual entrenamiento matutino, los jugadores, Simeone y sus colaboradores subieron al primer piso del estadio para almorzar en la concentración. Ya cuando el vestuario estaba desalojado, el invitado llegó con un bolsito y se filtró sigilosamente. "La magia verdadera es una ciencia que, como tal, se desarrolla y perfecciona a través del tiempo. Estudia las energías desconocidas existentes en el ser humano y en el Cosmos. El mago (sacerdote de esa ciencia), es capaz de manejar esas energías, que para el común de la gente pasan inadvertidas", cita una de las tantas páginas web que tratan el tema. Y el uruguayo, que según comentan en el anillo del Monumental habría sido acercado por su compatriota Abreu, trabajó sobre esas "energías". Primero arrojó en varios rincones del vestuario una especie de poción y después se centró en algunas prendas: camisetas, pantalones, medias y hasta botines. Todo quedó ahí. No pisó la cancha..........
Gracias a Dany Barreto por pasármelo

domingo, 5 de octubre de 2008

Negreando a Mandela (2)

En una entrada de julio reproduje un titular que la revista Barcelona, jocosamente, había extraído del semanario Gente. Intentando honrarlo (?) por sus noventa años, la revista había titulado su nota de la siguiente forma: "De negro condenado a cadena perpetua a presidente de Sudáfrica y líder mundial" (mi énfasis). Me preguntaba si luego Mandela había dejado de ser "negro" una vez que se salvó de la condena. He aquí las pruebas concretas de la infamia....
Fuente: Gente 8/7/08

sábado, 4 de octubre de 2008

Turistas

Es idea mía o cuando los periodistas de Clarín quieren mostrar inequívocamente "turistas" en las fotos, suelen incluir algún negro o negra para que no queden dudas?
Otra forma en que los medios, cotidianamente, construyen nuestra "blanquedad".
Fuente: Clarín 28/9/2008, p. 53

martes, 30 de septiembre de 2008

El tambor de la barbarie

En una forma bastante preliminar (y no del todo bien escrita), el encuadre teórico del trabajo que presenté en las IV Jornadas de Patrimonio Inmaterial (referencia completa abajo)
(Buenos Aires 1838)
El tambor de la barbarie: Tres momentos de lo que no debería estar (1810-1910-2010)

En este trabajo preliminar intento realizar un análisis a lo largo del tiempo para ver permanencias y diferencias en la manera en que la sociedad argentina vio (o se relacionó con) parte de la cultura afroargentina, especialmente con aquel elemento con el cual más la identificaba, el tambor.
Para ello, parto de algunos presupuestos:
1) Sobre la dicotomía “Civilización” y “Barbarie”

La socióloga Maristella Svampa afirma que la dicotomía “civilización o barbarie” atraviesa el espectro de las ideas políticas argentinas a lo largo del tiempo. Concuerdo con su posición, y propongo ir todavía más allá, enfatizando que esta dicotomía es uno de los temas culturales más importantes de la sociedad argentina, convirtiéndose en una de las principales varas con las que se mide la posibilidad de integración (o no) de determinados grupos étnico-raciales y comportamientos culturales dentro de la nación.
El sociólogo norteamericano William Gamson define a los temas culturales como "marcos interpretativos y símbolos relacionados a éstos que trascienden temas específicos y sugieren cosmovisiones mayores. Es un concepto parecido a palabras como ideología, valores, sistemas de creencias y weltanschauung. Prefiero utilizar un concepto que haga las menores presunciones posibles acerca de la coherencia o de las conexiones entre las ideas" (1988a)
De una manera algo más sencilla, podríamos conceptualizar a estos “temas culturales” como preocupaciones generalizadas que permanecen en el tiempo, que constituyen un fuerte referente en las imágenes ideales de una nación y sirven como guías para evaluar acontecimientos más específicos en distintos momentos históricos.

(Buenos Aires 1899)

I) Esta preocupación por ideas o comportamientos que denoten civilización o barbarie tiene dimensiones políticas –como señaló Svampa- pero también culturales, morales, raciales y religiosas.
Hay ideologías políticas, prácticas culturales, moralidades, fenotipos y religiones que representan a un polo u otro del espectro: a la civilización o a la barbarie.
Dentro de este marco interpretativo de la realidad argentina, las personas consideradas “no blancas” (clasificadas como indios, negros, mulatos o mestizos, “negros”) y sus manifestaciones culturales representan, de manera paradigmática, a la barbarie.
II) Este marco interpretativo tiene una importante dimensión espacial.
Existe, sobre todo en la ciudad de Buenos Aires (habría que ver si esto es cierto para otras del país) un fuerte orden racial-espacial
Según este orden, personas con a) fenotipos específicos y b) que realizan determinadas prácticas culturales no deberían estar en el centro de la Argentina Blanca, Europea, Moderna, Racional (Católica). Cuando transgreden este orden, son, en un principio, invisibilizados, o si esto se hace imposible por su cantidad, reprimidos o expulsados (“puestos en su lugar” –fuera de la ciudad).
Esto es particularmente necesario porque sólo mediante el control de qué pautas culturales se pueden mostrar y quiénes pueden hacerlo, en el centro de la ciudad que, a la manera de una sinécdoque, representa al país (la parte como el todo), podemos confirmar esta imagen de la Argentina Blanca, Europea, Moderna.
Los afroargentinos y su cultura (principalmente el candombe) representan un caso particularmente difícil de manejar dentro de este orden racial-cultural-espacial ya que son el Otro interno y próximo, y sus manifestaciones culturales (a diferencia de las de los –ahora llamados- pueblos originarios) no están apartadas geográficamente sino que siempre estuvieron dentro de la ciudad Blanca. Como mucho, se las podía intentar apartar del centro del centro (de la nación).
Entonces, el tambor (y la barbarie que se le ve asociada) vendrían a ser “la no-cultura”, en términos más actuales algo así como “el no patrimonio”. Lo “no patrimonializable”.

(Buenos Aires 1899)

2) Sobre el estudio de la cultura y la historia afroargentinas:
Con el revival en los estudios afroargentinos que hubo en los últimos 10 o 15 años, hay ya un consenso sobre la invisibilización de la presencia histórica, actual y el aporte cultural realizado por los negros argentinos.
Pero más que afirmarla, hay que ir ahora mas alla de esta ya establecida invisibilización para ver cómo se produjo
- en la vida cotidiana
- en los cronistas de época
- en los relatos que construimos los estudiosos contemporáneos (historiadores, sociólogos, antropólogos)
La mirada académica sobre los afroargentinos sigue una tendencia instalada ya por los ensayistas que los precedieron. Está caracterizada por una narrativa de la pérdida y la asimilación, sustentada en parte en una mirada dicotómica de la dinámica social y cultural.
Existe una fuerte dificultad, por un lado, para ver o analizar el mestizaje biológico, y la existencia de fenotipos mixtos o intermedios.
Hay una similar dificultad para examinar procesos de sincretismo-transculturación-creolización-hibridación, (como querramos llamarlos). Esta dificultad queda claro cuando pensamos en cuántos estudios existen que traten de estos temas (quizás algunos dedicados a la región Noroeste del país, que parece ser la zona “sincrética” por excelencia). Pareciera que el contacto cultural en Argentina es incapaz de dar algún tipo de mezcla, sino que una forma de cultura se impone sobre las otras.
Como dije ya en varias oportunidades, el candombe es un caso paradigmático de esta dificultad. O se lo encuentra en su forma pura (1850, las naciones y Rosas) o desaparece (pocos años después de la caida de Rosas) (o subsiste de alguna manera tan pobre que no vale la pena estudiarlo).
Parece no haber posibilidad de que hayan formas creolizadas, practicadas en la calle por individuos negros, blancos, mestizos? Pensemos en cultura afrocubana o afrobrasilera. El samba carioca no cambió en 100 años? La rumba cubana? El tango argentino? –por cuántas formas pasó y continúa siendo tango. Por qué entonces el candombe argentino no puede cambiar, evolucionar (en la dirección que sea) y continuar siendo candombe?
Esta mirada dicotómica se extiende más allá del polo puro-impuro o tradicional-degenerado de la cultura y abarca de manera similar otros temas como: existe racismo-no existe racismo; los negros se integran (y dejan de lado su cultura)- o para mostrar resistencia no deben hacerlo. Se es negro o se es blanco –no hay tipos intermedios.
Es necesario, por lo tanto dejar de lado esta mirada excesivamente simplificadora de la realidad y examinar cómo se produjeron las creolizaciones (hibridaciones si prefieren), los sincretismos, las transformaciones sucesivas que muestran, sin embargo, una continuidad y una permanencia subyacente.
Tenemos que analizar cómo se dieron –y aún se dan- los comportamientos y las relaciones interraciales.Tomar conciencia de los matices, las diferencias, los contextos, las estrategias para lidiar con ellos. Y ver la amplia gama de comportamientos discriminativos, homogeneizantes (como la burla) que condicionan estas mezclas culturales y estas relaciones interraciales.

(Buenos Aires 1908)

Hay que ir contra la narrativa de la pérdida y la asimilación, que se basa en la falsa dicotomía oposición integración-resistencia y reemplazarla por una narrativa de la continuidad y las transformaciones necesarias.
Comenzar a enfatizar no tanto la pérdida de pautas o prácticas culturales “puras”, “tradicionales”, sino la permanencia, la dinámica dentro de una mismidad cambiante, a changing same como dice Paul Gilroy.
Es necesario, entonces, ver qué pasa con un determinado patrimonio cultural, en este caso el candombe (cuál? definido por quién?) (se pierde?, se privatiza?, es adoptado por otros grupos y desetnicizado?) en un determinado contexto social que tiene ciertas actitudes con(tra) un grupo étnico-racial.
Se afirma (a veces algo valorativamente) que los negros argentinos querían integrarse y por lo tanto olvidarse de Africa. Claro! Cuántas maneras había de reivindicar ciudadanía –o al menos membresía social en la Argentina del siglo XIX?
Por las formas que toma la construcción de la nación en Argentina, no había por entonces la opción de ser “afro-argentinos” . Había una sola manera de ser argentino en esa época (y ahora??) . Debían “integrarse”. Qué otra opción había según la construcción de nuestra nación? Las distintas formas que toma esta “integración” no han sido comprendidas adecuadamente, aún.
Es difícil entender lo que sucede actualmente con las comparsas de candombe sin tener en cuenta estos condicionantes externos que se mantuvieron con una llamativa regularidad en 200 años.

(Buenos Aires 1927)

Referencias: Maristella Svampa: El dilema argentino: Civilización o barbarie. Buenos Aires: Taurus. 2006

Primera parte de la ponencia presentada en las IV JORNADAS DE PATRIMONIO INMATERIAL “Lo celebratorio y lo festivo: 1810/1910/2010. La construcción de la nación a través de lo ritual”. Organizadas por el Ministerio de Cultura a través de la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural y la Dirección General de Patrimonio e Instituto Histórico (dependiente de la Sub. Sec. de Patrimonio Cultural). 30 de septiembre y 1 de octubre, Salón Dorado de la Casa de la Cultura, Buenos Aires.
Las imágenes son parte de un estudio que estoy realizando acerca de las representaciones sobre los afroargentinos, en este caso en la primera mitad del siglo XX.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Tía Rosa Almeyra - la última esclava?

Releyendo el capítulo "Los negros" del libro de Alfredo Taullard "Nuestro antiguo Buenos Aires" (1927) me encontré con el siguiente dibujo y texto. Más que la (im)posibilidad de que doña Rosa fuera, efectivamente, "la última esclava", me atrajo poder presentar la imagen con nombre y apellido de una africana que vivió en Buenos Aires. Claro que no era su nombre verdadero, y tampoco "vino" del Africa, pero no deja de ser una oportunidad de darle algo de representación a quienes no la tuvieron. Si alguien pasa por el museo de Luján, ya sabe....

" A título de curiosidad reproduzco un retrato al óleo existente en el interesante Museo de Luján, obra del pintor don Epaminondas Chiama y donado al mismo por la señorita Josefa de Ezcurra, que representa la última esclava que hubo en Buenos Aires; la morena tía Rosa Almeyra, que a la edad de 12 años vino de Africa a Buenos Aires en el último buque de esclavos que entró a este puerto en 1810. Vendía pasteles en las calles y ya centenaria, falleció en 1903. "

Fuente: A Taullard. “Los Negros” en Nuestro antiguo Buenos Aires. Editorial Peuser, Buenos Aires, 1927. Pag. 357
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