miércoles, 4 de enero de 2012

Santos negros: ¿Otra forma de dominación?

Pongo entre signos de interrogación lo que la mãe Susana de Oxum afirma, sin titubear, en la reflexión que sigue. Lucidez y credenciales de activista política, cultural y religiosa no le faltan a esta valiente pensadora afro-uruguaya. 
Debo reconocer que no comparto del todo el argumento, pero me parece necesario que alguien tenga esta posición y la exprese.  De la práctica conciente de la cultura y la religión nos beneficiamos todos...


Santos negros: Otra forma de dominación
Por (Mãe) Susana Andrade (de Oxum)

Los “santos negros”; como Nuestra Señora Aparecida y por aquí San Baltazar y San Benito, adoptados por los afro en Latinoamérica merced al inevitable sincretismo al fusionarse las creencias de los europeos con las de los pueblos originarios y africanos, fue y es otra manera sutil y perversa de someter.
A la prohibición de culto y demonización del mismo;”los negros adoran al diablo”; se sumó la crueldad de obligarles a creer en el santoral católico, en ese momento usado como pretexto para el genocidio de la colonización. Evangelizar o matar eran las premisas si los “salvajes” se negaban.
Agregan a esto la astucia de crear santos negros para “engañar” y ganarse la simpatía de los africanos hacia la cosmogonía cristiana: miserable identificación por la línea de color, limosna envenenada del verdugo opresor.
De todas formas eran íconos de segunda categoría para las autoridades católicas, asociados a la servidumbre muchas veces y, como el caso de Baltazar,  no canonizado, o sea que La Iglesia no lo reconoce como adorable.
Los santos de los blancos, en los hechos, fueron la desgracia de los negros porque en la cruz se sustentó el devastador imperialismo colonialista robando territorios, asesinando a cientos de millones y dando lugar al tráfico esclavista desde el África.
¿Cómo bailar para ellos por más que no tengan culpa directa? Es un dilema porque los esclavos se apropiaron de las fechas en que les era permitido expresarse; Navidad, Año Nuevo, Reyes; ocasiones de celebración exclusivamente cristiana.
Aceptar eso en tales momentos de la historia tenía el sentido de la sobrevivencia. Hoy estamos rompiendo cadenas e intentando descolonizar cabezas. Las figuras originales de la espiritualidad africana se llaman ORIXÁS. Si hablamos de democracia, es hora de tomar las verdaderas banderas sin vergüenzas y con absoluta legitimidad, fortaleciendo aquello por lo que murieron nuestros abuelos y abuelas. Hoy, cada afrodescendiente es un reducto pacífico de libertad. Seamos auténticos.
Esto es a favor de la igualdad entre las diversas raíces culturales del Uruguay: si homenajeamos con nuestro arte típico a las deidades católicas, con más razón deberíamos hacerlo con nuestros símbolos religiosos ancestrales. Es un derecho humano.

Mãe Susana de Oxum

¿Provenimos de la Cuna de la Humanidad y aún tememos mostrar lo que somos?
Siento que ofendemos a las fuerzas de la naturaleza u Orishas, verdadero objeto de culto de los africanos, cada vez que reivindicamos otras creencias escondiendo las propias, olvidando defender el sentimiento sagrado de las naciones esclavizadas. Ya libres, reproducimos el estigma de relegar nuestra liturgia originaria, sus valores y ética.
Entonces a pensar; las costumbres impuestas colaboran a perpetuar la colonización estructural. ¿Tambores por san tal o san cuál? Todo bien. ¿Y las Llamadas de los Orixás o Llamadas de libertad para cuándo? Hoy se está descubriendo América y sólo desde el respeto por nosotros mismos es concebible la integración.  
Tres raíces tiene la identidad uruguaya y solo dos de ellas fueron despojadas y víctimas durante la invasión: africanos y originarios. Revaloricemos la memoria histórica para lograr una profunda equidad social y para la pública felicidad.

Ïcono de San Martín de Porres:
http://romancatholicblog.typepad.com/roman_catholic_blog/2006/11/la_leyenda_negr.html

4 comentarios:

AliciA dijo...

Tampoco coincido del todo con la opinion de Susana Andrade. La religion cristiana es parte de la cultura afro tambien y en algunos paises es tan antigua, o mas, que en occidente. Pongo el ejemplo de Etiopia (de donde son mis hijos) donde la iglesia ortodoxa etiope tiene una antiguedad extraordinaria con iglesias excavadas hace siglos en las montañas. Alli Jesus es negro, basta ver las ilustraciones de los manuscritos etiopes. Al mismo tiempo, alli los judios y los musulmanes tambien son negros y estas religiones conviven con muchisimas creencias originales en un pais donde hay mas de 80 tribus y lenguajes distintos. Y nada mas africano que Etiopia...
En Occidente, España por ejemplo tiene iglesias formadas por los esclavos donde los santos y el mismo Jesus son tambien africanos.
Yo creo que a traves del tiempo hay una fusion de creencias en el mundo occidental y que no necesariamente una anula a la otra.

Susana Andrade dijo...

Mi comentario es más concretamente sobre los afrouruguayos cuya ascendencia mayoritariamente es bantú y yoruba por los esclavos que llegaron a estas tierras. No eran católicos nuestros ancestros africanos originalmente. Tampoco digo que por ser afrodescendiente sea obligación practicar las religiones africanas, digo que tenemos derecho humano a conocer su existencia porque es parte de nuestra cultura y justamente, el factor que permitió resistir el dolor de la esclavitud y aún sobrevivió, a pesar de las prohibiciones, bajo formas más o menos mezcladas con otras creencias. Sin dudas hay que agradecer al sincretismo el legado de parte de esa memoria histórica sin olvidar cuál era la situación concreta de pueblos que oprimían a otros hasta en esa expresión de fe, tan sensible a los seres humanos.

Alicia dijo...

Susana,
En ese contexto es cierto que a los africanos esclavos se les impusieron santos negros como una manera de colonizarlos y evangelizarlos.
Sigue pasando actualmente y no en Occidente sino en Africa misma, donde las iglesias evangelicas de EEUU van a hacer campaña a Africa e imponen sus dioses y visiones a los nativos del continente, borrando religiones nativas, incluso la cristiandad local. Esta evangelizacion a la fuerza esta creando desde conflictos sociales en regiones donde antes habia armonia entre las religiones diversas, como en el caso de Etiopia, hasta destruccion del medio ambiente, porque la vision occidental no promueve el respeto de la tierra sino su explotacion a cualquier costo. Lo que es es todavia mucho peor, es que aqui en EEUU los grupos evangelicos arman campañas entre sus fieles para que adopten niños africanos (y asiaticos) de a montones con el fin no de darles un hogar sino de evangelizarlos. Pero eso ya es otro tema... o no.

Secretaría Cepac dijo...

No es sólo el cristianismo. Muchas de las poblaciones afro en América fueron traídas a la fuerza desde territorios que en los s. XVI y principios del XVII ya eran territorio musulmán. Así sucede con lo que hoy son Senegal, Gambia, Malí, buena parte de Nigeria y así. Cuba y Brasil son naciones con una gran influencia en el resto de América Latina, eso ayudó a que mucho de lo que se considere afro se mire desde esas visiones nacionales. Hablo desde Colombia; nuestra población tiene varios orígenes y ha pasado por varios estadios de acuerdo a las regiones. Acá no hay una religión afro consolidada, pero dentro de lo que se conoce como "religiosidad popular" hay MUCHOS aportes africanos. Es muy difícil determinar su origen con precisión, pero el parentesco con el noroccidente y el centro-occidente de Africa es innegable. Acá la lucha es por lo que se determina como "católico" se reconozca como lo que verdaderamente es: una explosión de identidades muy compleja y que ha enriquecido la identidad de la nación desde sus inicios. Lanzar una parte contra la otra, visto desde acá, es completamente absurdo. La consolidación de una identidad afro pasa por comprender la inmensa riqueza del continente africano, que va MUCHO más allá de lo bantú, lo yoruba o lo mandinga. Los cultos bosquimanos, expresión de los pueblos más antiguos del mundo, se conocen de una forma extremadamente superficial. Las versiones sufíes, bereberes, beduinas y moras del Islam se invisibilizan dentro de la generalidad "árabe" (por sólo hablar de unas pocas). Muchos estudios prefieren "sacar" a Egipto de la realidad africana para insertarle en el Medio Oriente. Puede tratarse de un racismo inconsciente, pero lo que hacen es cercenar su realidad histórica, entrelazada desde siempre con los nubios, los pueblos "más negros" del mundo. Incluso hablar de "un solo cristianismo" en Africa es una generalización peligrosa. Son tantas variantes, casi todas ellas muy antiguas, que a veces cuesta hablar de una misma religión. Pero lo que tampoco se puede negar es la permanente imbricación entre Egipto y el pueblo judío. El paso del mar Rojo con Moisés, huyendo del faraón, es prácticamente el "mito fundacional" de este pueblo. Jesús mismo, siendo bebé, tuvo que ser llevado a Egipto para protegerLo del rey Herodes. El cireneo (Cirene o Sirene está en Africa, ya se le ubique en Libia o en Egipto) Le ayudó a llevar la cruz antes de su muerte. Un acto de ese calibre tiene un significado profundo en TODO lo que puede identificarse como cristiano. En Hechos de los Apóstoles, el Espíritu Santo manifiesta un interés claro en la evangelización del eunuco etíope, contradiciendo racismos y colonialismos de los siglos posteriores. En otras palabras, inventarse un Africa "no cristiana" es negar la esencia misma del continente y, por ahí derecho, también la del cristianismo. En él las religiones tradicionales, el Islam y el cristianismo han compartido espacios desde que existen (ver "Africa romana"). No ha sido ni fácil ni breve, pero son sus consecuencias lo que viven hoy en día todos los pueblos afro del mundo, tanto en Oriente como en Occidente.