sábado, 13 de febrero de 2010

Fiesta de Iemanjá en Mar del Plata

La fiesta/ofrenda para Iemanjá que todos los años organiza en pleno centro de Mar del Plata el Babá Hugo (Watenberg) de Iemanjá, junto con el Babá José Luis de Iemanjá y otros pais y mães ligados -por afecto o parentesco- con sus templos merece mucha mayor cobertura que la que ya ha tenido en los medios nacionales -que no es poca, pero el evento amerita todavía más....
El Babá José Luis tuvo la deferencia de enviarme las fotos que aquí reproduzco, junto con una reseña de la fiesta enviada por el Babá Esteban tí Òsànlà.

Aboru, Aboye, Abosise……
Odò fé yaba!

“Bi o ni lè jó oní Yemoja”.

“Nadie consigue danzar como el pueblo de ella”.

Fueron instantes, de esos que hacen que el alma se remonte hacia momentos ya vividos, representaciones, danzas, aromas, alágbès tirando las adúràs en torno a una puesta en escena única de nuestra fe, en fin un conjunto de elementos que me hicieron re- vivir aquella hermosa experiencia de haber estado hace unos años en Río Vermelho, un 2 de febrero en Salvador Bahía, en el día de la gran Iyá Yemoja Olókun, nuestra Madre y señora del Mar.



En esta ocasión la cita se dio en la hermosa ciudad de Mar del Plata, siendo la 20 hs. se dio marcha a la procesión, la imagen de la Gran Àyaba Olómú rodeada de flores resaltaba del resto de la carga de objetos-símbolos que tenia la procesión, al frente el adimú (comida) de Èsú Bará Agelú, dinámica para el Èsú Bará de las playas como es apropiado en el Batuke Porto Alegrense. Seguido de floreros cargados de blancas flores, dando paso en el final a la mayor representación de Bàbá nlá, Òsàlà el Gran Òrìsà dueño del paño blanco como otro de sus nombres lo indica y mejor se adapta a este momento, Òrìsà Funfun dueño del Òpá Sóró y el gran Àlà Funfun que dio cierre a los Orins àti ijó, los cantos y danzas festivas para los Òrìsàs que tuvo lugar en la playa en una noche apropiada.

Emocionante fue ver la gran cantidad de personas esperando en la playa la llegada de la homenajeada Àyaba de la noche, el momento culmine de la ceremonia llegado en los Orins (cantos) y Adúràs de Yemoja, se dio paso a un camino hacia el mar y a la espera, las motos de agua de personal de prefectura para dar entrega a las “barcas” colmadas de ofrendas y pedidos.
Los Alagbe, a ritmo cadenciado acompañaron la velada para su Iyá:

“Yemojá dele olódo bàbá orómi o !!
Yemoja d elé i táyéwo, yé bàbá orómió”.

“Yemoja, llega a casa dueña de las aguas, ama, espíritu del mar, Yemonja llega a casa y prueba la vida, ama, espíritu del mar.”


El mito una vez mas cobro vida aquella noche, en el “aquí y ahora”, en esos minutos de “espacio-tiempo” misturado entre el Orún y el Aiye, simbiosis perfecta de masculino y femenino, de causa y efecto en momentos de homenajes, la manifestación de lo sagrado, la confirmación de la fe estaban presentes.
Los Òrìsàs estaban en tierra, desde la orilla de la playa se veía lo sagrado, los omó Orìsàs expandiendo su esencia en el mar(ocupados) y la gente acompañando, nuevamente como en cada Siré tí Òrìsà la inconfundible verdad para los practicantes de esta fe estaba ahí latente, nuevamente la creencia del mito de “Opa Òrun” tomo vida, lo espiritual fusionado a lo material afirmado por su Òpa,(bastón de firmeza) en este caso, la fe manifestada entorno a esa energía pura, en su propio origen, Ella - el Mar.


Sentí al igual que en Bahía una vez más que todos éramos parte de una gran Ìdílé Òrísá, una gran familia de santo como se acostumbra oír en el nordeste brasilero, de boca de hermanos de otra variante afro.
Lavado de cabezas, Òrìsàs dando pases, muchos “Ebo Opé” ofrendas de agradecimientos en la orilla del mar, padres ofrendando con sus hijos, para esa noche de “Awon Orin Oró Ìpàdé”, noche de reunión de las cantos y las danza rezas para Yemonja.


Cada Òrìsà cumple un importante rol a nivel social-cultural extendiéndose hasta su forma individual, tendencias que los Orìsàs dan a sus hijos, una vez mas sentí al ver la fe de los presentes en general , la fe de inválidos en silla de ruedas en el agua, sentí que Yemonja cumple la función de Gran Madre, que acoge a aquellas madres que sufren en soledad, de aquellas madres pidiendo por sus maridos e hijos, aquella madre que viene a buscar a sus hijos perdidos en algún camino errado, aquella madre incondicional que todo lo entiende….esa noche sentí a Yemoja al igual que en Bahía.

Àwa yó ìba ngbà, ìba ngbà.
Àwa yó ìba ngbà a fé rè ni olúwase.
Mo dúpé Èérú Ìyá!


por Babá Esteban tí Òsànlà

2 comentarios:

Carrone, Nahuel Nicolas dijo...

De acuerdo a lo que estamos acostumbrados a ver en las festividades religiosas afroamericanas, en este caso dirigida a Yemanja, seria oportuno realizar algunas consideraciones: en primer lugar el espacio sagrado, por excelencia en que se desarrollan las ofrendas a Yemanja se encuentra solidamente constituido. La vera del mar o en su defecto el río, se transforma en el sitio en el que todos los creyentes convergen para dar cuenta de su fe, de su agradecimiento. Claro esta, salvo algunas excepciones, sin dudas como lo es la Ciudad de Mar del Plata, todos arriban a un mismo lugar con un mismo objetivo en común, pero haciéndolo por separados, esto es, cada templo en forma individual arriba al rió o mar bajo la dirección del Pae o Mai o Cacique del templo. En tal sentido, la ofrenda realizada corresponde a ese templo o Ile en particular.
En segundo lugar, como elemento destacado, es que dicho lugar, territorialmente fijado y aceptado por todos, proporciona visibilidad de un movimiento religioso sumamente activo. Visibilidad escasamente alcanzada en otros acontecimientos religiosos.
Paradójicamente, seria de esperar que, en aquellos lugares en donde el movimiento religioso adquiere visibilidad, y que, en aquellos lugares en donde la fe converge, en donde por principio, todos se hayan orientados a similares fines, asumieran no la fiesta, la ceremonia o el ritual como algo basado en un cumplimiento propio, si no mas bien como algo producto de todos. Sin embargo, no es lo que se advierte. Vale decir que hasta aquí año tras años, a diferencia de lo que ocurre el Uruguay, Brasil e incipientemente en Mar del Plata, la participación de cada templo o Ile de forma individual sobrepasa una posible manifestación religiosa de una totalidad.
El aumento de la participación en este tipo de rituales, como el aumento de la visibilidad del movimiento, creo entender, no se corresponde con un sólido fortalecimiento de identidad de grupo religioso.
Como problemática saliente, se debe considerar cuales son los desafíos presentes en la conformación de identidad de un movimiento religioso que constituye sus prácticas y manifestaciones visibles basándose en actos particulares.

alfredo de ogun dijo...

Estimado Alejandro
una noche espectacular, en al cual la religion se mesclo con la gente.
o sea no fue una noche religiosa, fue una noche de Orixas.
tu sabes comprender el sentido de mi frase.
Y espero que el Emi, de la Mae Yemanja, alcanze a todo el mundo
un abrazo
Baba Alfredo