lunes, 16 de febrero de 2009

Sobre el candombe porteño en La Nación (3)

Comentario (2) de Nicolás Fernández Bravo:
Entiendo que este acotado pero interesante intercambio, contribuye bastante al debate contemporáneo sobre el campo de la diáspora africana en la Argentina, y es necesario agradecer a los que intervienen (Pablo, los blog-lectores y Alejandro, por albergar y administrar el blog). Me parece muy apropiado el formato, porque creo que es en la esfera pública donde se da actualmente lo más rico de las ideas y las acciones: medios de comunicación, plazas, llamadas, rodas, encuentros abiertos, reuniones menos abiertas - pero casi nunca cerradas. Con esto quiero aclarar que estamos discutiendo sobre ideas que nos trascienden tanto a Pablo como a mí, y que esperamos puedan hacer más sofisticado el discurso y las acciones en torno al candombe específicamente, pero también al conjunto de relaciones que lo atraviesan - habitualmente catalogadas como "movida afro", si bien no me agrada del todo el mote. Es muy bueno que los lectores de estas líneas sean los practicantes, los entusiastas, los activistas, los líderes.
Ante todo, es necesario aclarar (si acaso alguien no lo sabe) que Pablo Cirio posee una reconocida trayectoria en materia de musicología específicamente orientada a las prácticas de origen africano en Argentina. No obstante, e invitando a los lectores del blog, a quienes leen la prensa, y a quienes de un modo u otro practican, investigan y consumen manifestaciones culturales afro, propongo considerarnos a todos como actores de estas relaciones: en términos relativos, somos pocos y nos conocemos bastante. Y lo que hacemos o dejamos de hacer influye mucho.
El motivo por el cual consideré enviar mi comentario en su estado original, incluso después de intercambiarlo con Pablo, fue precisamente para distinguir entre sus palabras y las mías. De hecho, me parecen muy ricos sus comentarios y entiendo que ayudan a esclarecer los distintos puntos de vista. Insisto: aunque "es periodismo", creo que la esfera pública ha moldeado y aún moldea los significados y las prácticas de la movida afro de un modo mucho más influyente que la academia. Con esto claramente NO quiero decir que la gente que practica distintas manifestaciones culturales esté influenciada por la prensa unidireccionalmente, sino que su público en buena medida sí lo está, y muchas de estas manifestaciones no serían posibles sin público. En este sentido, la cita de Borges es simpática, pero no se adecúa estrictamente al caso. Claro que la nota no está mal: constituye un avance. Lo cual no supone evitar un ejercicio crítico - para alegría de nuestro "host". Sobre las rivalidades, creo entender perfectamente la voluntad de Pablo y la periodista, al señalar la existencia de una forma del candombe local. Voluntad que comparto plenamente.
Pero está claro que, si del otro lado del Río de la Plata hay interpretaciones antagónicas, las rivalidades existen. Para que haya rivalidades, es necesario que haya al menos dos rivales. Dejando de lado lo específico de las rivalidades – lo cual nos llevaría a considerar, incluso, los cambios en los imaginarios bilaterales como resultado del conflicto con Botnia – me sorprende la necesidad de la rúbrica nacional/local: candombe "argentino/porteño", candombe "uruguayo". A mi entender, se trata de una discusión poco relevante, dado que lo interesante sería considerar al candombe como una práctica rioplatense. Digo: por encontrar una identificación publicitaria que permita expandir su campo de influencia con "marca propia". Y en honor a Quintín Quintana. Pero ¿"nacionalizar" una práctica que las Naciones africanas tuvieron que mantener a escondidas y en contra de las políticas de Estados que querían borrarlas? Desde mi particular manera de hacer uso de la razón, lo encuentro algo ajeno a los principios de la lógica.
Por último, mi punto de vista está orientado explícitamente a señalar los problemas que históricamente se han generado - precisamente - por las rivalidades al interior del campo afro. Dentro de los círculos más acotados entre los que nos movemos, creo que está bastante claro que la discriminación y el racismo no explican por sí sólo ni de manera absoluta, el lugar que ocupan en la esfera pública las manifestaciones culturales, políticas, religiosas, económicas, filosóficas y sociales de origen africano en Argentina. En lo personal, no considero una novedad señalar la existencia del racismo. Eso ya lo sé. Me interesa saber qué mecanismos podemos construir colectivamente para revertir, acaso de un modo más exitoso, esta pesada herencia.
Creo que las organizaciones necesitan seriamente transitar el ejercicio de la autocrítica para que su lucha, que es nuestra, pueda tener mejores resultados. Si excluimos las rivalidades internas (y los discursos que las alimentan) como una parte sustantiva del problema, no veo qué pueda mejorar en el futuro. Y nos encontramos, creo yo, ante una coyuntura bastante auspiciosa. Acaso a un grupo le vaya mejor que a otro, pero si reproducimos rivalidades, el colectivo afro-descendiente probablemente siga ocupando un lugar marginal. Es allí que el rol de las personas que tenemos el tiempo de pensar, escribir, colaborar y poner el cuerpo junto a los afro-descendientes, resulta fundamental. Y se trata de un rol que debe ser ejercido con cierta responsabilidad. Por eso, contribuir a la fragmentación, por mínima que esa contribución sea, creo que "não adianta, não".

1 comentario:

Natalia Storino dijo...

No creo que llamar las cosas por su nombre y señalar su especificidad espacial y temporal (más allá de que tiempo atrás no se hablara de Argentina / Uruguay) sea contribuir a la fragmentación. ¿Qué significa "nao adianta"? Sí, "somos todos hermanos", pero no creo que "adiantar" sea fundirnos en una masa homogénea, o de manifestaciones culturales que serían "una", la "misma" por ser "afros". Creo que debemos, más bien, contribuir al reconocimiento de la diversidad, y de la especificidad de manifestaciones que son, sí, digámoslo, locales. ¿Seguimos con el purismo de no querer hacer ingresar dentro de la categoría "argentino" a las manifestaciones culturales que se gestaron en este suelo desde las condiciones de opreción esclavistas y que aún siguen, resurgiendo, vivas hoy día. Gracias Alejandro por el espacio (muy interesante el blog), y gracias Nicolas y Pablo por el rico debate.
Natalia