jueves, 17 de enero de 2008

17 de Enero Santo Bahiano



Tradicionalmente realizado el segundo jueves de enero, este año la fiesta da Lavagem do Bonfim se realiza hoy, el segundo jueves después de Reyes.

Quienes fuimos varias veces (atrás de Filhos de Gandhy, o de Ilë Aiyë) sabemos lo que nos perdemos.

martes, 8 de enero de 2008

8 de Enero Santo Gaucho

No es muy afroamericano -aunque haya características de su devoción que quizás si- pero es una fuerte preferencia. Y sabemos que lo agarró la policía volviendo de la fiesta de San Baltazar...

(de algún lugar de la web)


altar en Bernal


ómnibus estacionado en Palermo


El Gauchito con Rodrigo en altar de Palermo Viejo, Honduras y la vía

taxi en algún lugar de la ciudad



domingo, 6 de enero de 2008

6 de Enero Santo Candombero


Candombe del 6 de Enero
Letra: Yábor - Musica: Yábor - Abel Montenegro

Es por todos sabido que el 6 de enero
y en honor de uno de ellos, el más negro,
se programa una fiesta en el barrio.

Es por todos sabidoque es el más negro
el Rey de los santos candomberos-
"San Baltasar es un santo muy alegre"
dice la Mama Inés y mueve los pies.

Listos corazones, van con el candombe y con ese ritmo a procesar.
Los rojos colores con festón doradole gustan al Rey San Baltasar.

La comuna convoca y lo venera
por la estrella lucero que el cielo espera.
San Baltasar se hamaca sobre las andas
de un mar de promesantes que canta y baila.

Conversa el ronco bombo mientras avanza,
repican tamboriles de las comparsas
fiesta criolla de negros y blanqueados,
cuando cambian de toque cambian de estado.

Listos corazones, van con el candombe y con ese ritmo a procesar.
Los rojos colores con festón doradole gustan al Rey San Baltasar.

Un clásico, de mucho antes de que "lo afro" se pusiera de moda...

viernes, 4 de enero de 2008

Politicamente incorrecto / Políticamente correcto


Creo que las expresiones (y las actitudes) "políticamente correctas" cumplen un importante rol en las relaciones sociales (raciales o, mejor, racializadas, como diría mi amigo Luis Ferreira). Es claro, sin embargo, que son apenas un primer paso en la búsqueda de una mayor equidad social.
Barcelona es la revista que más ha llamado la atención hacia el tema del racismo en la Argentina, con una ironía feroz, y una incorrección política igualmente implacable. Crítica social a través del cinismo -probablemente haya otras formas más acertadas, pero es un debate que nos debemos.

miércoles, 2 de enero de 2008

No será Montevideo, pero.... (I)





Llamada de Primero de Año en San Telmo (II)


Celebro la visibilidad de lo invisible,
eso que se agazapa en la sangre y se define por la piel.
Celebro ese llamar continuo, terco, irrefrenable
a lo ancestral contenido en cada uno de nosotros.
Celebro el ritmo del fuego
convocante de cada dios personal
aunque nadie sepa que se esconde
en un punto ínfimo coronando la cabeza.
Celebro esa celebración;
el paso lento sosteniendo entre dos brazos
el propio vientre de la tierra dividido en miles,
fertilizado por cada hombre que golpea
metódica, sudorosa, incansablemente
la lonja con su mano encallecida
y la vara del árbol primigenio.
Celebro ese repicar que golpe a golpe
se reinscribe en los adoquines centenarios
que otras manos esculpieran
anunciando este paso.
Celebro que no sea Montevideo,
que cada orilla de este Plata ceniciento
se haga año a año más negro,
más memorioso,
más vital.
Celebro que San Telmo haya duplicado sus fuegos
nutriendo con su calor el de esos cueros
que llaman
a aquellos muertos
que continúan vivos
en estos aires buenos de Buenos Aires
que se mantuvieron vivos.

Babá Milton de Xangô, Òséfúnmi ti Sàngó Bàáyin
(sobre estas fotos)






martes, 1 de enero de 2008

Compadre en tiempos difíciles (I)

(Texto que aparecerá en el libro "Dueños de la encrucijada: estéticas del culto a Exú y Pomba Gira en el Rio de La Plata" editado por Juan Batalla y Dany Barreto para la Colección Arte Brujo)
Agradezco al pai Alfredo de Ogun y a su Exú Tranca Ruas das Almas por la paciencia, por su eterna buena voluntad, y por la intensidad de las Kimbandas que bajo su dirección se realizan.

“Claro, Exú solo podía ser el diablo”, pensé, en medio de una humareda en el amplio salón -algo bajo el nivel del piso- de un templo afroumbandista capitalino. El humo de los habanos de los exus y de los cigarrillos de las pombagiras (cincuenta? sesenta? setenta?) que habían llegado para homenajear al Exu (del) dueño de casa en su cumpleaños flotaba denso en el ambiente. Junto con las luces rojas que trabajosamente iluminaban la fiesta, el batir de los tambores, las canciones coreadas al unísono por decenas de gargantes rasposas interrumpidas o acompañadas por alguna carcajada masculina o femenina y las decenas de cuerpos danzantes y sudorosos, con largas polleras o capas rojas y negras, configuraban una atmosfera digna de un cuadro de Toulousse Lautrec, como solía decir mi colega y amigo Norton Corrêa de algunas ceremonias de Kimbanda en Porto Alegre.

Este imperio exacerbado de los sentidos dentro de un ámbito religioso no encajaba, decididamente, en la experiencia católica de lo numinoso. En ésta no hay lugar para los tambores, el baile y el canto y mucho menos para el alcohol y los cigarrillos, las lujosas vestimentas rojas y negras o blancas y negras, las capelinas, las blusas escotadas o las faldas con algunos tajos atrevidos. Aún las carcajadas de los centenares de creyentes pentecostales borrachos en el Espiritu (Santo) que solía convocar y producir el pastor evangélico Claudio Freidzon a inicios de la década de 1990 en el estadio de Obras Sanitarias -que ampliaron el espectro de la experiencia religiosa cristiana, pero que a su vez le trajeron muchas criticas acerca de “si este fenómeno podía” efectivamente “venir de Dios”- eran y sonaban distintas a la de los compadres y las señoras que me rodeaban. Unas eran inocentes, inesperadas, quizás alegres; las otras experimentadas, antiguas, sin duda irónicas: de ojos que han visto demasiado y ya no se impresionan ni se ilusionan con nada. Carcajadas de quienes ya han vivido una o varias vidas y que tienen piedad de los humanos que llegan preocupados por sus pequeños problemas terrenales. Yo ya pasé por todo esto - no te creas, nada es tan importante ni tan terrible.

Según los resabios de cosmovisión espiritista aún presente en la Umbanda y en la Kimbanda, la cercanía de estos espíritus desencarnados al plano material de los humanos es evidente en su gusto por bebidas y tabaco de distinto tipo, en su apego por la ropa elegante, capas, sombreros y capelinas. Esta proximidad se aprecia también en su desempeño festivo y sensual. En el placer con que puxan (comienzan a cantar) los canciones que les son suyas, que cuentan su historia o los describen; en los gestos de las manos que señalan al tambor y a los danzantes mientras cantan; en la danza desenfrenada y gozosa que emprenden solos, en grupos de espíritus afines o como el pulsante corazón de un cuerpo colectivo. Escenas todas que parecen salidas de alguna mega-roda de samba carioca a la que los presentes nunca asistieron.


Este placer y esta corporalidad exacerbada también los acerca, pero ahora por vía de la imaginación católica, al Angel Caído. Idea que a algunos –pocos- de los practicantes puede no resultarles extraña ya que no se eliminan patrones cognitivos ni habitus corporales de la religión en la que se creció, aún después de varios años de práctica de otra. Mas allá de los tridentes que adornan sus pontos riscados (dibujos identificatorios), de los cuernitos de sus imágenes, de algunas manos en garra en las primeras etapas del trance, es sin duda esta corporalidad, esta sensualidad, esta cercanía de los espíritus con el mundo material de sus devotos lo que explica, creo, su inevitable asociación con el diablo católico. Cercanía a, pero sobre todo gozo de, el plano material. No hay aquí solamente una cuestión ética relativa a distintas ideas acerca del bien y del mal; hay, sobre todo, visiones distintas de la relación entre el espíritu y la carne. La ecuación parecería ser: espiritualidad con corporalidad (peor aún, con gozo y sensualidad) sólo puede provenir del demonio. Es hora de aceptar que la carne, en la visión católica, está hecha para sufrir, y no para ser gozada. Nunca mejor demostrado que en la apreciación eclesial por la visión melgibsoniana de La Pasión, una prolongada orgía, no sexual como se imagina a las diabólicas, sino de sangre. De sangre humana y divina. De martirio y no de sexo. La carne que sufre es virtuosa, es santificada; la carne que goza es pecadora, es demoníaca.