lunes, 5 de septiembre de 2011

De dónde venimos -según la antropología biológica.....

Imagen de la nota de La Nación

La Nación revista - Domingo 2 de septiembre de 2011
Al final...,¿Llegamos de los barcos?
Investigadores de la Universidad Maimónides y de la UBA aseguran que un 30 por ciento de la población tiene ancestros nativos y un 5 por ciento, africanos. De cómo la certeza de ser los más europeos de América es hoy relativizada por la antropología biológica se trata esta nota
Por Gabriela Navarra

Cuántas veces hemos escuchado que en la Argentina todos venimos de los barcos. y que somos un crisol de razas. Así lo creen muchos, ha sido escrito infinita cantidad de veces y hasta legitimado como conocimiento válido.
En la Enciclopedia Mi Galaxia de 1936, por ejemplo, Lorenzo Dagnino Pastore escribe que el 77,4% de la población argentina se compone de nativos de sangre europea, el 20% de extranjeros y el 2,4% de mestizos con vestigios de "razas inferiores", aunque se apresura a aclarar que éstos se encuentran "en franca disminución". En un libro de texto de 1985, Geografía para cuarto año del bachillerato, de Paulina Quarleri, se indica que en un 99% la población argentina está compuesta por individuos de "raza blanca".
Pero, ¿venimos realmente de los barcos y somos ese tan mentado crisol de razas?
"Lo que existe es la mitología de que somos blancos y europeos -afirma el doctor Francisco Raúl Carnese, especialista en antropología biológica-. Sin embargo, nuestra población está bastante mestizada. La composición indígena es muy llamativa, en especial en la ancestría por vía materna, que aumenta hacia el Norte y hacia el Sur, y también es muy importante en el área metropolitana de la ciudad de Buenos Aires. Tenemos la necesidad de blanquear poblaciones, pero el concepto de crisol de razas está cuestionado."
Según este especialista, actualmente se suelen realizar clasificaciones raciales del mismo modo en que se hacían hace 3 o 4 siglos, sobre la base de datos de origen cultural o tomando en cuenta la coloración de la piel (raza blanca, hispánica, judía, negra, amarilla). Este enfoque, asegura Carnese, es totalmente erróneo. "Las razas no existen -lanza-. Hay fenotipos diferentes, pero no razas: la genética de poblaciones demostró claramente que no existe discontinuidad entre las poblaciones humanas. Las razas no reflejan una realidad biológica: son construcciones sociales."
Carnese está al frente de la sección Antropología Biológica del Instituto de Ciencias Antropológicas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, y del Laboratorio de Antropología Biológica del Instituto Superior de Investigaciones de la Universidad Maimónides. Para una disciplina como la antropología biológica, disponer de un laboratorio bien equipado y de los insumos para llevar adelante las investigaciones es una cuestión crucial. Por eso un convenio bilateral integra a investigadores y estudiantes de ambas casas de estudio, a lo que suma esfuerzos la Fundación Azara (que también forma parte de la Universidad Maimónides), al colaborar con los proyectos en desarrollo.
Hasta los años 30 o 40 parecía bastante cierto que la composición de la población de la Ciudad de Buenos Aires tenía un marcado componente europeo. De esto dieron cuenta dos investigaciones realizadas para esa época en los hospitales Italiano y Rivadavia, donde se observó que las frecuencias génicas de los sistemas ABO y el Rh en una muestra de más de 15 mil donantes de sangre porteños eran similares a las de Italia y España.
Medio siglo después, el doctor Sergio Avena, investigador del Conicet que integra el equipo que dirige Carnese, retomó la temática: volvió a analizar frecuencias génicas en dadores de sangre y se encontró con que en la población local aparecían marcadores grupales sanguíneos que denotaban otra composición.
"La población nativa de América del Sur es casi en su totalidad del grupo 0, algo que entre europeos alcanza a alrededor del 60 por ciento -explica la doctora Cristina Dejean, bioquímica. Lo que Avena comprobó es que la frecuencia del grupo sanguíneo 0 aumentaba en comparación con los datos de 50 años atrás. Este dato biológico, sumado al del origen de padres y abuelos, permitió concluir que la mayor proporción de donantes de sangre con elevada composición genética indígena tenía en especial ancestros del norte argentino, llegados con las migraciones internas producidas masivamente en la s décadas del 40 y 50 y, a partir de los años 60, de otros países sudamericanos limítrofes. La tendencia se acentúa en los 90."
Los investigadores explican que los sistemas sanguíneos son muy informativos para estudiar la mezcla génica entre europeos y amerindios. Un sistema sanguíneo es una forma de clasificar lo que en apariencia es igual: dan cuenta de pequeñas diferencias en la composición de la sangre, lo que permite conformar grupos o sistemas. Están los más conocidos, como el ABO y el Rh. Pero también existen otros sistemas, como por ejemplo el Duffy, que no se rastrean de rutina y que sirven para ver el aporte africano. Una variante de este marcador, el alelo Duffy null, que tiene un valor cercano al 100% en subsaharianos, pero prácticamente no está presente en europeos y amerindios, indica la presencia de aporte africano. Todos estos son marcadores biparentales (es decir, revelan tanto ancestros maternos como paternos, sin posibilidad de diferenciarlos).
Foto La Nación:   "Los doctores Sergio Avena, Francisco Raúl Carnese y Cristina Dejean, al frente de su equipo de investigación"

"A partir de una muestra de sangre -explica el doctor Carnese- se testea a qué variante de cada uno de estos sistemas sanguíneos corresponde: si es grupo A, B o 0, si es Rh positivo o negativo, si es Duffy o Diego, que es otro sistema sanguíneo, dividido a su vez en A o B. Diego A, por ejemplo, es claramente de origen amerindio. También se encuentra en los asiáticos orientales [los pobladores originarios de América: ver recuadro]."
Las investigaciones del grupo han permitido sacar cuentas distintas de las que se venían haciendo respecto de la composición de la población argentina: un 65% de europeos, un 30% de amerindios y la aparición de un elemento que en la mayoría de las descripciones aparece negado: un 5% de componente africano.
Las distintas oleadas
Darwin, en 1845, recorriendo la actual Patagonia escribió: "Creo que dentro de medio siglo no habrá ni un solo indio salvaje al norte de Río Negro". Salvajes no hay... Pero descendientes de las poblaciones originarias, sí. Y cuántos.
"En la Argentina dos eventos históricos tuvieron fuerte influencia en la composición genética de la población -explica Cristina Dejean-. El primero fue la inmigración europea masiva entre 1880 y 1930, cuando cerca de 3.5000.000 europeos, fundamentalmente españoles e italianos, se radicaron especialmente en Buenos Aires y la pampa húmeda. Por eso en las primeras tres o cuatro décadas del siglo pasado la población presentó características génicas similares a las de los países de origen de sus ancestros inmediatos. El segundo evento ocurrió en los años 40, cuando la sustitución de importaciones trajo gente de las provincias y los países limítrofes, algo que modificó el acervo genético de la población del área metropolitana de la ciudad de Buenos Aires."
Cuando Sergio Avena determinó en 2003 los marcadores antigénicos de donantes de sangre de la ciudad de Buenos Aires y del primero y segundo cordón suburbanos, encontró que en tanto que en la metrópoli el porcentaje de participación amerindia era del 5%, en el primer cordón se incrementaba al 11% y en el segundo al 33%. Los componentes africanos, en cambio, no presentaron variantes significativas según las áreas (oscilaron entre un 3.5 y un 5%). Esto demuestra que se trata de un elemento antiguamente establecido en la genética de estas poblaciones. En cambio, el incremento del elemento amerindio viene a cuenta de las sucesivas migraciones que llegaron especialmente a los suburbios porteños a lo largo del siglo XX, y no a una mezcla o mestizaje de individuos entre sí.
La cautiva, pero al revés
Si hubo algo de ese crisol de razas, existió en la Colonia. Pero no como alguna vez intentaron inmortalizar célebres poemas y canciones (la mujer blanca robada por el malón), sino exactamente. al revés.
"Los españoles llegaron solos y se mezclaron con las mujeres nativas -afirma Sergio Avena-. Por eso esa ancestría quedó fijada en el ADN mitocondrial, que permite conocer la línea materna: lo transmiten únicamente las mujeres (madre, abuela, bisabuela, tatarabuela), a ambos sexos. El ADN paterno, que se transmite únicamente entre varones a través del cromosoma Y, es en cambio en nuestra muestra fundamentalmente de origen europeo."
Las investigaciones del grupo prueban que buscar el ancestro amerindio por vía materna puede deparar algunas conclusiones inesperadas. En las poblaciones analizadas (Salta, Esquel, Comodoro Rivadavia, Bahía Blanca, ciudad de Buenos Aires, y el primero y segundo cordón de su área metropolitana) se halló que el 65% de la muestra (cerca de 1100 personas) tenía linaje nativo por línea materna, independientemente del apellido, o las características fenotípicas (los rasgos físicos) de la persona en cuestión.
"La mayor presencia del linaje amerindio por vía materna respecto de la paterna resulta concordante con un modelo donde se da principalmente el cruzamiento de la mujer nativa con el varón europeo, algo que ha sido ampliamente observado en nuestro país", afirma Avena en una de sus investigaciones. Y agrega que, aun tomando la población "más europea de todas; es decir, la de la ciudad de Buenos Aires, casi una de cada dos personas tiene ancestría materna de origen nativo".
"En Salta, el linaje materno amerindio llega prácticamente al 90%; en la Patagonia, hasta el 70% -añade Carnese-. Disminuye a medida que uno se acerca a la ciudad de Buenos Aires y aumenta hacia el Norte y hacia el Sur. Pero este proceso de mestizaje no es reciente; la mezcla se produce en tiempos de la Colonia. Después de eso, las poblaciones tendieron a unirse mayoritariamente en forma endogámica. Pero ese elemento nativo queda en el ADN mitocondrial, revelando que la ancestría nativa por vía materna es muy superior a la ancestría nativa por vía paterna. Esta última se refleja en el cromosoma Y, que apenas llega al 15% en promedio en todas las regiones estudiadas."
Sergio Avena afirma que las investigaciones del equipo tienen aplicaciones bien concretas. "Como trabajamos con grupos sanguíneos más frecuentes en amerindios, como por ejemplo el sistema Diego, que puede ser incompatible con el sistema sanguíneo materno y ocasionar la enfermedad hemolítica del recién nacido, podemos aportar datos valiosos a la hora de contemplar este riesgo. Esto es algo que no siempre consta en los manuales de hemoterapia, por suponer que nuestra población es más europea de lo que realmente es. En otra área, se sabe que la prevalencia de cáncer de mama en México es un tercio respecto de su prevalencia en la Argentina, porque es más frecuente en europeos que en amerindios. Por eso en regiones como el noroeste argentino podría esperarse una frecuencia más parecida a la de México. En definitiva, hay una cantidad de aspectos que no siempre han sido contemplados y que deberían ser reconsiderados: nuestra población tiene más componente amerindio y africano de lo que se admite."
Francisco Carnese señala que los resultados que encontraron son concordantes con los de otros investigadores del país, como el equipo del doctor Daniel Corach, de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA. Una vez establecida la composición de la población, se evaluó la ancestría individual. "Nos pusimos en contacto con Laura Fejerman, una argentina que trabaja en la Universidad de California, Estados Unidos -explica-. Los resultados fueron muy interesantes. Pudimos ver que aproximadamente el 70% de nuestra muestra, además de aporte europeo, tiene una ancestría amerindia superior al 10% en el nivel individual. Y con respecto al 5% de genes de origen africano, se concentran en una sexta parte de la población; es decir, que una de cada seis personas tiene una demostrable ancestría subsahariana."

Suerte Negra
Las pesquisas del equipo de Antropología Biológica prueban que en el noroeste del país hay una marcada ancestría africana. Una mirada sobre la historia permite entender por qué.
Fuentes históricas indican que el primer permiso otorgado por la corona española para traer esclavos africanos al Río de la Plata data de 1534, dos años antes de la primera fundación de Buenos Aires. Si bien se hace difícil estimar la cantidad de personas ingresadas por lo clandestino del tráfico, se señala a Angola, Congo y Mozambique como los orígenes más frecuentes (aunque se suele subestimar el número de africanos provenientes de Guinea, que ingresaban desde Brasil). Buenos Aires, por entonces, era lugar de tránsito obligado para llegada y traslado de esclavos a Chile, Paraguay, Alto Perú y Tucumán.
En Jujuy, tanto en la Quebrada de Humahuaca como en la Puna, los pueblos indígenas conservaron sus comunidades hasta entrado el siglo XIX. Pero en el resto del noroeste argentino una cantidad de factores (pestes, consecuencias de la conquista, etcétera) diezmaron las poblaciones nativas. Por eso fueron importados esclavos de origen africano, que en el siglo XVIII alcanzaban el 64% en Tucumán, el 50% en Salta y el 20% en La Rioja. Y como eran distribuidos en pequeños grupos en estancias, inevitablemente se mezclaban.
"No era precisamente lo que querían los españoles -explica Sergio Avena-, interesados en mantener bien diferenciadas a las distintas poblaciones por cuestiones administrativas: los esclavos eran una cosa transferible y los indios tributaban, pero algo intermedio era difícil de clasificar. Además, la libertad del hijo la daba la mujer, así que si un varón africano tenía descendencia con la india, esa descendencia podía ser libre. Entonces, había estrategias para mestizarse."
En Buenos Aires, en cambio, la suerte corrida por la población negra hizo que disminuyera dramáticamente en pocos años: "En el puerto de Buenos Aires, hasta casi la mitad del siglo XIX había unos 60 mil habitantes. El 25%, según el censo de 1838, eran de origen africano, aunque estaban muy mestizados -agrega Avena-. Para 1887, se radican en Buenos Aires, aproximadamente, 800 mil europeos, un fenómeno migratorio del que posiblemente no existan precedentes. El elemento africano se diluyó por esa irrupción masiva del europeo, cosa que no ocurrió en las provincias del norte del país. Además, la población de origen africano fue especialmente vulnerable, afectada por altas tasas de mortalidad y relativamente bajas de fertilidad, además de la alta mortalidad masculina en las guerras ocurridas entre 1810 y 1870, que hizo que los varones negros disminuyeran su número para reproducirse y dejar impronta."

En el origen, estaban ellos 
Africanos
Llegaron a fines del siglo XVIII e inicios del XIX. Salieron de la costa occidental de Africa y, como esclavos,ingresaron en nuestro continente.
Asiáticos (amerindios)
Una teoría dice que hace 15.000 o 30.000 mil años viajaron de Mongolia y Siberia hacia América a través de un puente intercontinental ubicado donde hoy está el estrecho de Bering. Otra teoría afirma que ingresaron por la costa del Pacífico.
Una tercera hipótesis plantea que América del Sur habría sido poblada hace unos 11.000 años por grupos llegados desde Australia (paleoamericanos).
Europeos
Salieron del Viejo Continente en distintas oleadas; hacia el Caribe, en el siglo XV. Y hacia América del Sur en los siglos XIX y XX.

Agradezco a Berenice Corti

domingo, 4 de septiembre de 2011

El Movimiento AfroCultural en Villa Ocampo

Otro de los pequeños milagros del Año de los Afrodescendientes: documental sobre el Movimiento Afrocultural en el Proyecto Villa Ocampo de la UNESCO.




Movimiento Afrocultural invita
A la proyección del documental del Movimiento Afrocultural

DOMINGO 4 DE SEPTIEMBRE A LAS 16HS. EN VILLA OCAMPO
Elortondo 1837 - Beccar - (Av. del Libertador 17400) Buenos Aires. 

Sinopsis:
Movimiento afrocultural
El documental es una reivindicación a la lucha por el reconocimiento de la comunidad afrodescendiente en la sociedad argentina. Desde la llegada de sus ancestros traídos en navíos negreros, soportando los más inhumanos castigos, la comunidad afro ha realizado innumerables esfuerzos por mantener viva su cultura y su espíritu de libertad.El tambor y el berimbau son símbolos de rebeldía y resistencia a la negación que fueron sometidos los negros en el río de la plata.Mantener el fundamento de la cultura afro, rescatar su valor como ceremonia, encuentro e integración, es parte de la tarea que realizan quienes integran el movimiento afrocultural desde el año 2000, organizándose en torno a la enseñanza de disciplinas como la Capoeira, el candombe, el taller -escuela de armado de instrumentos africanos, las salidas de tambores por el barrio de San Telmo.

Ficha Técnica:Documental: Movimiento Afrocultural
Dirección: Movimiento AfroculturalAño: 2006 - Duración: 25min. 

+info: www.movimientoafrocultural.blogspot.com 

viernes, 2 de septiembre de 2011

Activistas afro-argentinas en Las 12

Pintura de María Gabriela Pérez


Las 12, diario Página 12. Viernes 2 de septiembre de 2011. 
RESISTENCIAS
Color humano
Adriana, Karina y María pertenecen a diferentes generaciones de afrodescendientes. Cada una narra su historia y se reconoce en el dolor que vive y vivió la otra. “La familia de mi mamá no quería a papá porque era negro”, recuerda Adriana (55). Hoy, lucha para que sus hijos se sientan orgullosos de su color de piel, pero es una tarea difícil. “Reniegan de ser afro, me echan la culpa a mí”, cuenta. Karina, de más de 30 años, recuerda que cuando chica se encerraba en el baño de su casa y se frotaba la piel con lavandina para aclararla. “Quería ser rubia y de ojos claros, como mi compañera”, confiesa. María, la más joven, reniega de no poder trabajar de lo que estudió. “Sólo nos contratan para limpiar casas o servir en los hoteles”, denuncia. Ese dolor, latente, presente, las unió en distintos momentos de sus vidas y las encuentra hoy juntas para luchar contra la discriminación.
 Por Elisabet Contrera

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró el 2011 Año Internacional de los Afrodescendientes. Es un empujón para sumar el tema a la agenda pública y mediática, visibilizar la lucha y el compromiso de la comunidad por sus derechos y llamar la atención sobre un problema vigente: el color de piel sigue siendo un motivo de discriminación, segregación y violencia. En ese contexto, las mujeres –doblemente discriminadas por su género y su etnia– reclaman para que las nuevas generaciones no sufran lo que pasaron ellas, sus madres y abuelas.
Adriana Izquierdo es coordinadora responsable del Programa de Afrodescen-dientes contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo del Inadi. Ella hoy está orgullosa de su color de piel, pero toda la vida la obligaron a sentirlo como una carga. “Mi mamá llevaba a cuestas que mi papá fuera afrodescendiente, la familia de mi mamá tampoco estaba conforme con eso. Tenía 6 años y siempre se escuchaban frases como ‘todo es culpa de ese negro’, ‘si no estuvieras con ese negro’”, cuenta. “Con la muerte de mi papá, los hermanos fueron dispersados y yo terminé en la casa de unas tías mayores”, recuerda.
Luego, comenzó la escuela primaria y las diferencias se acentuaron aún más. “Siempre fui ‘la negrita’. Con el tiempo, me puse agresiva y le empecé a pegar a los compañeros que me molestaban y los padres decían ‘esa negra le pegó a mi hijo’. No tenía nombre, ni era una alumna, era ‘la negra’”, recuerda. Hoy, desde el Inadi, lucha para que sea un tema de debate y reflexión en las escuelas. “Hay que dar charlas a los alumnos, a los padres y docentes. Todavía existe el prejuicio de que somos esclavos traídos, somos personas descendientes de esclavos. Lo cierto es que somos parte de este país y tenemos los mismos derechos”, sostiene.

Pintura de María Gabriela Pérez

María Gabriela Pérez creció junto a sus padres en el barrio porteño de Liniers, junto a otras familias de afrodescendientes. Su vida fue sencilla mientras se mantuvo dentro de esos límites. Cuando intentó cruzarlos fue víctima de la violencia y el desprecio de los demás. “Nunca pude entrar a los boliches de moda, siempre rebotaba en la puerta. Eso me daba dolor, rabia, con el tiempo opté por no ir más”, cuenta. Tampoco pudo encontrar trabajo de lo que a ella le gusta y para lo cual estudió. “Siempre quedaba relegada por la imagen”, explica. “Te discriminan hasta en la parada del colectivo. Puedo estar bien vestida, pero las mujeres se aferran a la cartera por miedo a que les robe”, cuenta enojada.
Karina Grossman vivió una infancia y adolescencia marcadas por la discriminación y el aislamiento. “En el colegio me decían ‘hormiguita negra’ y ‘chupetín de brea’. Yo reaccionaba y les pegaba. Volvía a casa llorando, me miraba al espejo y me notaba diferente a los demás”, cuenta. En la adolescencia, el dolor fue más grande. “Me pasaba lavandina con algodón en el baño para aclararme la piel, no quería ir a fiestas ni cumpleaños, no me relacionaba con chicas porque sentía que nunca iba a ser rubia y de ojos claros como ellas”, rememora. El dolor por ese maltrato lo descargaba con su madre. “Siempre le echaba la culpa a ella, le decía ‘por tu culpa nadie me quiere’”. Tampoco quería un novio afro para que mis futuros hijos no fueran negros y evitaran la discriminación. “No me juntaba con los chicos morochos, sentía rechazo porque yo me rechazaba. Después vas creciendo y empezás a relacionarte por lo que es el otro y no por su imagen”, dice.

Pintura de María Gabriela Pérez

Mirta Izquierdo recuerda cuando era niña y la vestían toda de blanco. “Me estiraban la motita, me ponían los moños blancos, el delantal y las medias blancas. En la escuela me decían mosca en la leche.” Luego, a los 11, fue a “ayudar” con las tareas de la casa a una señora adinerada. “En la feria, mientras mi patrona compraba fruta fresca y deliciosa, yo tenía que levantar la fruta que tiraban los puesteros. La fruta fresca era para ella, y la podrida se lavaba y era para mí”, recuerda.
“Es mentira que las generaciones se mejoraron, es mentira que no existe el racismo y la discriminación en los colegios. No hay una conciencia de que el afro es parte del país, de su suelo y tiene los mismos derechos. Estamos pidiendo que se capacite, que se hable, que se respete al diverso. No damos sólo la queja, sino también el dolor de lo que no queremos que siga pasando”, remarca Adriana.

Sobre las ilustraciones...

Esta es la foto que en la página web, al menos, acompaña a la nota.
No reconozco en ella a ninguna de las entrevistadas -y la persona de espaldas es un  hombre. 
Puedo equivocarme, pero me parece, por lo tanto, que la ilustración del diario da "afro-genérico" y creo mas adecuado ilustrar la nota con las pinturas de la Maga (María Gabriela Pérez), una de las entrevistadas, artista afro-argentina.


Comentario post-entrada:
La foto, efectivamente, es de una nota anterior del diario (ver dire abajo) a otro grupo de militantes afro-argentinos (en ocasión del censo). Refrito de archivo, digamos.
Uno intenta no ser muy malo pero los lectores no lo dejan!  :-)
Tanto costaba mandar un/a fotógraf@?

Tenkiu Darío LV!!

jueves, 1 de septiembre de 2011

Racismo - bibliografía interesante online..



Se pueden encontrar online los  cuadernos de trabajo del Programa Internacional de Investigación AFRODESC, “Afrodescendientes y esclavitud: dominación, identificación y herencias en las Américas” (http://www.ird.fr/afrodesc/) , un grupo integrado por investigadores europeos y latinoamericanos.
Aunque el foco -por los integrantes del equipo- está puesto más bien en la región de México y América Central, hay un par de cuadernos que resultarán de gran ayuda para estudiosos de estas latitudes.
Recomiendo principalmente "Estudiar el racismo. Textos y herramientas", coordinado por Odile Hoffmann y Oscar Quintero, que tiene una buena selección de estudios generales sobre el tema. Atenti, sobre todo, al trabajo de Philomena Essed, cuyos estudios sobre racismo cotidiano son esenciales –y no muy fáciles de conseguir en español (me parece recordar que Paidós publicó su libro, pero no estoy seguro y no lo encuentro fácilmente online)..
Se baja de
El último cuaderno, que acaba de aparecer, fue coordinado por  mi amiga, colega y (casi) santera Nahayeilli Juárez Huet con Christian Rinaudo y trata sobre imágenes raciales.
De todas maneras, si entran a estas direcciones verán la lista de todos los cuadernos aparecidos. Muchas cosas interesantes, sobre distintos lugares.

Agradezco al grupo GEALA

martes, 30 de agosto de 2011

Afrodescendientes - Ciclo de Cine


4º Ciclo Espejos y Espejismos: Afrodescendientes. Documental independiente + debate
1º al 25 de septiembre. En el CCEBA y el Museo Etnográfico (UBA)
organizado por Observatorio Sur


Observatorio Sur y la Sección Interdisciplinaria de Estudios de Asia y África de la Universidad de Buenos Aires y los archivos OVNI organizan por cuarto año consecutivo el ciclo “Espejos y Espejismos”, con películas que abordan el legado del colonialismo en un mundo poscolonial. Muchos africanos y sus descendientes aún hoy se encuentran atravesados por las consecuencias de la discriminación racial, potenciando estereotipos humanos exóticos y subordinados económica, política y culturalmente. Reconociendo esta situación y con el objetivo contribuir a su transformación, la Organización de las Naciones Unidas proclamó 2011 como el Año Internacional de los Afrodescendientes. El ciclo de documentales se suma a esta iniciativa, ampliando la divulgación de películas de difícil acceso en el circuito comercial y estimulando la reflexión sobre los desplazamientos humanos, las transformaciones en las identidades, las formas de la representación cultural, las resistencias que muchos africanos han presentado a los procesos de dominación y la influencia que sus acciones han tenido en los cambios globales. En esta edición se presentarán películas que refieren a las diásporas africanas en Argentina, Brasil, Uruguay, Estados Unidos, el Caribe, Alemania y Francia, como así también a las formas de la clasificación racial en la Sudáfrica del apartheid.

1)  CCEBA - PARANA 1159
1 Y 2 DE SEPTIEMBRE

Jueves 1 de septiembre
17 hs
La Meute, Global Project, radio Sherwood, le Mouvement de l'Immigration et des Banlieues (MIB), Italia, Francia, 2007, 13 min.
Testimonios paralelos de Youssoupha, un artista rapero y Thomas, de Fréquence Paris Pluriel y del M.I.B. Evocación del rap como objeto de censura, criminalizado por los sucesivos gobiernos y como arma de lucha política, muy alejado de los clichés del rap comercial.
Le Monde es a Nous, Global Project, radio Sherwood, le Mouvement de l'Immigration et des Banlieues, Italia, Francia 2007, 26 min.
Tarek y Nordin cuentan la historia y la lucha de su organización. Rememoración, con un poco de perspectiva y resentimiento, en estas fechas de campaña electoral, de las mentiras y fracasos constantes de los distintos gobiernos a lo largo de los últimos treinta años.
 18 hs
Black Panthers Huey!, Agnès Varda, EEUU., 1968, 28 min.
Este documental parte del arresto de Huey Newton, uno de los fundadores de Panteras Negras, tras el supuesto asesinato de un policía. El film se centra en las protestas que congregaron a más de 5000 personas, en las que se produjeron durísimos enfrentamientos entre la policía y los manifestantes...
 Huey P. Newton: Prelude to Revolution, John Evans, EE.UU., 1997, 35 min.
Huey P. Newton, uno de los fundadores del Partido de las Panteras Negras, pasó cuatro años en prisión por el homicidio de un oficial de policía de Oakland. Esta es una entrevista exclusiva durante su encarcelamiento, en el que se analizan los objetivos de Newton como revolucionario, incluyendo la libre determinación de los afroamericanos, el pleno empleo, vivienda digna para los pobres y marginados, el fin de la brutalidad policial y el fin de la guerra de Vietnam.
 19 hs.
El país al revés (Le pays à l'envers), Sylvaine Dampierre, Francia, 2009, 90 min.
Un viaje personal a la memoria esclava. De regreso a la isla donde nació su padre, la cineasta reconstruye la historia de su nombre. A lo largo de su viaje iniciático a las tierras de su padre, su búsqueda nos transporta a la época de la esclavitud. Se cruzan los caminos de una memoria viviente, se dibuja la visión de un país con una historia que todavía resuena.

Viernes 2 Septiembre:
13 hs
¿Qué es de tu vida? (Was lebst du?), Bettina Braun, Alemania, 2004, 84 min.
La cineasta acompañó durante dos años la vida de un grupo de adolescentes en Alemania. Ali, Kais, Ertan y Alban tiene entre 16 y 20 años y tienen algo en común: sus padres provienen de Marruecos, Túnez, Albania y Turquía y son inmigrantes. Aunque el alemán no sea la legua materna de estos chicos, es el idioma en el que se comunican entre ellos y en el que escriben sus textos de rap.
 17 hs
Afroargentinos, Jorge Fortes y Diego Ceballos, Buenos Aires, 2003, 75 min.
A cualquier argentino que se le pregunte dirá que en la Argentina no hay negros o que los hubo durante la época de la colonia española, pero desaparecieron durante las guerras y las epidemias. Sin embargo en las costas de América Latina, desembarcaron cientos de miles de esclavos negros. Hoy, en la Argentina los descendientes de aquellos esclavos son víctimas de la segregación racial más simple: Se niega su existencia.
 18.30 hs
Quilombo Country, Leonard Abrams, Brasil, 2006, 73 min.
Un retrato de los “quilombos”, comunidades rurales que fundaron esclavos fugitivos o que surgieron de las plantaciones abandonadas. Hoy en día existen unos 2000 quilombos. Muy poco conocidas fuera del país, estas comunidades luchan por conservar un rico patrimonio surgido de la resistencia a la opresión.
 Charla debate: Docentes de la sección de estudios de Asia y África de la Facultad de Filosofía y Letras UBA.

2)  MUSEO ETNOGRAFICO (UBA)
SÁBADOS Y DOMINGOS DE SEPTIEMBRE, 17 HS.
Moreno 350, San Telmo.

Repiten estas películas y otras. Para la programación, ver

jueves, 25 de agosto de 2011

Insatisfechos con las imágenes....

A propósito de un comentario a Racializando al Ejército de los Andes


He dicho en algún otro lugar –algún día espero escribir algo más serio o extenso al respecto- que, no sólo se ha discriminado e invisibilizado a los afroargentinos, sino que también se los ha estereotipado y exotizado –aunque esto último vale aún más para afrodescendientes de otras nacionalidades, y sólo muy recientemente, quizás, para los afro-argentinos.
Tan importante como recabar información nueva sobre el pasado y presente afroargentino es reflexionar acerca de cómo han sido –y son- representados. Esto porque los procesos de invisibilización, estereotipación, exotización y discriminación no han dejado de producirse de una vez y para siempre, sino que son fruto de una(s) dinámica(s) social(es) que no dependen solamente del estado de nuestro conocimiento acerca del tema (de cuanta información digamos “objetiva” tengamos) .
No tenemos ninguna garantía de que el conocimiento académico nuevo que se está generando no continúe siendo atravesado o deformado por estos cuatro procesos –y puede haber más-. Puede ser despreciado, puede ser invisibilizado, o puede ser utilizado para continuar antiguos –o promover nuevos- estereotipos o exotizaciones. 
Cada nueva presentación social de información e imágenes respecto de los afroargentinos –dedicadas específicamente a ellos o como en el caso de la película Revolución, que los incluya- puede responder a estereotipos (más o menos) antiguos, o exotizarlos, o puede tener una repercusión tan sólo momentánea que en nada quiebra el mucho mayor y más amplio proceso de invisibilización.
Las propias acciones de los involucrados pueden  -como se sabe que sucede en otros países, y el nuestro no debería ser una excepción- llevar a su estereotipación y exotización.
De la misma manera que la invisiblización no se instaló de una vez y para siempre, tampoco se quiebra de una vez y para siempre. Es un proceso continuo de (re)construcción de la realidad –cotidiana y de la memoria. Una película puede mostrar una imagen diferente, pero es una sola película, con un cierto grado de visibilidad en un determinado momento. Lo que importa finalmente es el conjunto de imágenes que circulan, que caracterizan el “diálogo social” respecto de un tema en cada momento histórico.
Por ello necesitamos, además de mejor y mayor conocimiento fáctico -de los hechos- interpretaciones acerca de ellos, cada vez más reflexivas, refinadas y críticas.
Aún con nuestras mejores intenciones, como argentinos participamos del sentido comun, acumulado a lo largo de varias décadas –centenios- sobre cómo son los “negros”, sus características biológicas, morales y su lugar en la historia. Deshacernos de estas cuatro formas de verlos que han sido predominantes–y sin caer fácilmente en el más reciente de la exotización- es una tarea ardua y cotidiana.
De ahí el cuidado excesivo y minucioso que hay que tener –sin caer en pretensiones de patrullamiento intelectual, claro- sobre cómo a quienes les (nos) interesa el tema, escribimos sobre él o lo mostramos.
Aún desde posiciones empáticas a los afrodescendientes y/o críticas de la historiografía oficial se puede caer, nuevamente, en lugares comunes y estereotipantes. Hay temas míticos al respecto que llevan muchos años y que sirven, inmediatamente de base de interpretación de nuevas informaciones: el tema de la “lealtad” o “fidelidad” (de los esclavos), el del “buen trato” (de los amos), su aceitada “integración” a nuestra sociedad, la “libertad concedida” (fácil y tempranamente) o aún, su “genocidio”.
Por eso -para continuar con el ejemplo de trailer de Revolución- si a esos 44 segundos sólo añadimos “si sobrevivían” se puede brindar una imagen más matizada y completa/compleja de un fenómeno que de lo contrario puede ser recibido, desde el sentido común argentino  como apoyando los temas míticos de “la bondad”, “la fidelidad”, “la libertad concedida”.
Como ya saben quienes lo siguen, una de las preocupaciones principales de este blog es, por lo tanto, contribuir a llamar la atención hacia estos temas y a su discusión -sin pretensiones de verdad exclusiva o excluyente, ya que todos los que habitamos este suelo debemos, cotidianamente, luchar contra nuestros propios prejuicios y prenociones.