miércoles, 19 de septiembre de 2012

lunes, 17 de septiembre de 2012

El (ignorado) mural de Carybé en la calle Florida....

Resulta que había un mural hecho por Carybé en una galería de la calle Florida. 
¿Para cuándo más libros y estudios sobre su vasta y significativa obra?


Paredes decoradas. Son las de la galería Boston, de Florida al 100. La obra plantea un recorrido desde la Patagonia hasta el Amazonas. Texto Clarín y foto:  Emiliana Miguelez

Diario Clarín, lunes 17 de septiembre de 2012.
El mural que une a América latina
Por Eduardo Parise
Perdido en una galería porteña es de Carybé, quien nació en Lanús y fue leyenda en Brasil.

Cada día, a unos metros de la obra, pasan miles de personas. Y si se cuenta las de cada año, se podría decir que son millones. Pero, salvo algún artista inquieto o algún caminador advertido, muy pocos la vieron. Es un gran mural, hecho con baldosones de cemento, que cubre las paredes que están junto a una escalera de la Galería Boston, con entrada en el número 142 de la peatonal Florida. El valor artístico del trabajo se potencia con sólo mencionar el seudónimo de quien firma el trabajo: Carybé.
Su nombre real era Héctor Julio Páride Bernabó. Había nacido el 7 de febrero de 1911 en Lanús, provincia de Buenos Aires. Pero el espíritu aventurero de Enea (su papá italiano) y el amor por la tierra de Constantina (su mamá brasileña) lo fueron llevando a recorrer distintos países, primero del mundo y de América latina después, hasta llegar a Bahía, en Brasil, donde se iba a convertir en una figura de leyenda de la cultura afrobrasileña de las décadas del 50 y el 60. En Brasil también había encontrado el seudónimo que identifica toda su obra: Carybé es la designación que en portugués se le da a una especie de piraña del Amazonas.
Justamente el Amazonas y las imágenes de esta tierra casi virgen que aún sobrevive desde México hasta el Sur, fue la fuente de inspiración para ese mural que Carybé le dejó a los porteños y al resto de la Humanidad. Y aunque no está tratado como debería (un ejemplo brutal es el ventilador que alguien hizo colocar en alguna parte de la obra) allí se refleja un recorrido desde la Patagonia hasta las sabanas que van hasta más allá de Venezuela.
Las imágenes de gauchos, pescadores y artesanos puestas por el artista muestran “el espíritu de la tierra” que el hombre supo mostrar en sus más de 5.000 obras dejadas en el mundo. Entre ellas, se cuentan esos murales que alguna vez estuvieron en el aeropuerto Kennedy de Nueva York y que, tras pasar años en un depósito del Bronx, fueron instalados en el aeropuerto internacional de Miami.
Carybé no sólo fue muralista. También fue grabador, pintor, dibujante y escultor. Y como si eso no fuera suficiente también se destacó como escritor, músico, director de arte en cine y periodista en medios argentinos (entre ellos los diarios Crítica, Noticias Gráficas y La Nación) y brasileños (como el diario Carioca y el Tribuna da Imprensa). Además ilustró cientos de libros de “próceres” literarios como Julio Cortázar, Gabriel García Márquez y de su gran amigo Jorge Amado. Justamente con él, con Dorival Caymmi y con Gilberto Gil, compartió su amor por la capoeira y el Candomblé. Cuentan que Carybé murió el 1 de octubre de 1997 en un terreiro durante una sesión de ese culto. En Brasil, donde se nacionalizó en 1957, lo veneran como uno de sus grandes.
En Buenos Aires recuerdan otro mural que Carybé había pintado en la Galería Belgrano junto con Leopoldo Torres Agüero. Pero dicen que un día el dueño del lugar ordenó pintar las paredes y aquel trabajo se perdió. Pero aún queda el de la Galería Boston donde los marineros, las prostitutas, los pescadores y los capoeristas, es decir la gente común, siguen vivos.

domingo, 16 de septiembre de 2012

¿Necesitamos un "racismómetro"?


Una nota de Mariana Carbajal en Página 12 de hoy da cuenta de la creación, en México, de un "violentómetro" para generar conciencia acerca de la violencia de género. 
Es una escala que mide comportamientos machistas -desde los más " inocentes" y cotidianos  hasta asesinatos- con colores que miden la gravedad del hecho y la necesidad de buscar ayuda. Se distribuye principalmente en las escuelas primarias y secundarias, en la convicción de que una temprana educación en el tema puede ahorrar futuras  víctimas.

 Violentómetro" (fuente abajo)

No sería interesante la creación de un "racismómetro"? Si uno pudiera identificar el espectro amplio de conductas discriminatorias -desde las omnipresentes e "inocentes" "cargadas", pasando por los  insultos más o menos reiterados, hasta situaciones que involucran distintos grados y tipos de violencia- y ponerlos como parte de un mismo continuum, se ayudaría sin duda a su visibilización y, eventualmente, a su prevención.
Una cantidad de experiencias cotidianas "normales" de naturaleza discriminatoria -que no llegan a la violencia y al insulto abierto- serían desenmascaradas y puestas en evidencia.
¿¿Por qué no??....


La nota de Página 12 en:
"Violentómetros" tomados de:


viernes, 14 de septiembre de 2012

"La negra de la familia" - el racismo cotidiano..

Hace unos días apareció esta nota en uno de los blogs de La Nación. 
Llama la atención hacia un fenómeno aún poco reconocido y comprendido en nuestra sociedad: la discriminación que sufren individuos que "no son suficientemente blancos" en distintas situaciones de su vida cotidiana, aún en ambientes familiares o con amigos. 
No estamos hablando de negros (individuos socialmente clasificados como pertenecientes a la "raza negra") ni de "negros" ("cabeza", "villeros", "de mierda"). O sea, no son casos de personas consideradas "racialmente" negras, ni tampoco que sean estigmatizadas por su condición socio-económica y el color oscuro de su piel. 
En este caso, nos referimos a las personas de clase media (alta, media, baja) que no entran dentro del espectro cromático y fenotípico que, en el imaginario social, caracterizaría a este sector social.
Es claro que cuanto más pobres y oscuras sean las personas, mayor cantidad de experiencias de racismo cotidiano deberán enfrentar, pero el espectro del racismo cotidiano en nuestro país involucra a una cantidad de personas mucho mayor de las que creeríamos basándonos sólo en criterios estrictos de "raza" o de "clase".
No concuerdo con el giro específico que la periodista le da, en la segunda parte de su texto, hacia el tema del "bullying" -ya que es un problema liso y llano de racismo, que puede involucrar tanto a compañer@s, como a maestr@s, amigos y familiares- pero bueno, como dicen los brasileros, não faz mal llamar la atención  hacia esta problemática, aunque claramente la excede.

Foto: Micaela de niña

El karma de ser la “negra” de la familia
Por Micaela Urdínez  (responsable del  Area Periodística de la Fundación La Nación)

Antes que nada quiero aclarar que tuve la suerte de tener una infancia inmensamente feliz. Por eso, en un acto de honestidad brutal les comparto una foto mí­a de chica para que por un lado vean mi gran sonrisa pero también para que entiendan por qué en incluso en esa época dorada sufrí­a tanto el apodo de NEGRA que hoy tanto quiero. No era suficiente karma ser la única mujer entre 5 hermanos varones, sino que además tení­a que ser la única morocha de rulos entre una manada de rubios albinos de ojos claros (en el fonde derecho de la foto pueden chequearlo con la imagen de mi hermano Pato). Y sí­, este hecho hoy insignificante lograba opacarme la vida en ese momento.
El sobrenombre de Negra, Negrita, Black y hasta Nigger (que es un insulto en cualquier parte del mundo) surgí­a casi naturalmente ante un contraste evidente entre mi genética (heredada de mi madre) y la de mis hermanos (heredada de mi padre). Lo más increí­ble del asunto, es que pasé largos años de mi infancia sin poder expresar que me molestaba y dolí­a que me llamaran así­. Ni siquiera pude decí­rselo a las personas que más querí­a y más me querí­an como mi familia y mis amigos. De más está decir que tuve que soportar innumerables cargadas de parte de mis compañeros y amigos por ser “negrita”.
Así­ fue como cargué con ese estigma hasta que un dí­a me amigué con ese apodo cariñoso que hoy es parte de mi vida y que me da tanto amor escuchar. Por suerte lo mí­o fue bastante leve. En cambio, hoy son miles los chicos que en nuestro paí­s sufren en silencio de acoso, burlas o maltratos en la escuela o de manos de sus amigos. A todos ellos es que tenemos que darles la voz y las herramientas que necesitan para poder hacerse valer y salir de esa situación de sometimiento.
Según una investigación sobre violencia en la escuela, realizada por UNICEF Argentina y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en el último año el:
- 66% de los alumnos presenciaron situaciones de humillación entre ellos mismos.
- 23% estuvo preocupado por resultar ví­ctima de tal situación.
- 68% afirmó tener conocimiento de un hecho de robo de objetos del banco de un compañero o del escritorio del docente.
- 51% teme ser ví­ctima de violencia en el trayecto que va de la casa a la escuela.
- 71% presenció peleas a golpe de puño entre compañeros.
- 23% fue humillado o insultado por sus profesores, frente a sus propios compañeros.
Otro dato interesante, es que las escuelas privadas evidencian más casos de violencia €“maltrato, acoso y hostigamiento entre compañeros" que las escuelas públicas. Y si bien señala que las problemáticas vinculadas a conflictos entre alumnos -burlas, maltrato, hostigamiento, discriminación, humillaciones, padecimiento de actitudes crueles- resultan más frecuentes en los alumnos de nivel económico social alto, esta es una problemática que atraviesa todas las clases sociales.
Ante la preocupación por esta tendencia que crece dí­a a dí­a, celebro que desde el Ministerio de Educación se haya creado el Observatorio Argentino de Violencia en las Escuelas en dónde pueden encontrar información detallada. (...)

martes, 11 de septiembre de 2012

Continúan ataques racistas contra vendedores senegaleses en La Plata

Nuevos ataques a vendedores senegaleses en La Plata. Interesante nota de Visión Siete.



Como siempre, bien los abogados de COPADI (Colectivo para la Diversidad) ahí....

Agradezco a Silvina Agnelli

domingo, 9 de septiembre de 2012

San La Muerte: La devoción más sospechada

Una breve opinión sobre la atribución de crímenes a la devoción por San La Muerte (en rigurosos 1500 caracteres)..


El breve texto fue escrito entre la supuesta responsabilidad de la devoción en el triple crimen de Benavídez -ver entradas anteriores de este blog- y la sentencia a condena perpetua, en otro caso, de Marcelo Antelo, a quien varios medios llamaron "el apóstol de San La Muerte". 
Tanto Perfil ayer (en la nota en que fue incluído mi texto) como Clarín hoy, brindan una breve reseña de la vida de Marcelo. Según Clarín:

"Marcelo Antelo –conocido como “Marcelito”, condenado el viernes a perpetua por el crimen de Rodrigo Ezcurra y otros tres casos más– tiene 24 años y una vida muy sufrida. Su padre era alcohólico y drogadicto. Su mamá lo echó de su casa por sus propios problemas de adicción a las drogas, en especial al paco. Abandonado por sus padres, se fue a vivir junto a un tío al que quería mucho. Pero al poco tiempo el hombre murió en un enfrentamiento y otra vez quedó desamparado.
Entre los 17 y los 19 años, el joven intentó varios tratamientos de rehabilitación que no resultaron efectivos. A los 20 dejó embarazada a su novia, Brenda. Con ella y su hija (que hoy tiene 3 años) convivió por un tiempo. Pero la chica se cansó de los malos tratos de “Marcelito” y también lo terminó echando.
Antelo se quedó sólo y aislado, preso de las drogas. Sin casa, empezó a deambular por el barrio Rivadavia I, en el Bajo Flores.
Se vinculó con la “Iglesia Dios Vigente”, donde participó de cultos y rezos para tratar de dejar el paco, pero nunca lo logró. Por sus peleas con dealers, cuando tenía 20 años perdió un riñón en un enfrentamiento a tiros.
El viernes, Antelo –que pasó a ser conocido como el “asesino de San La Muerte”– fue condenado por cuatro homicidios consumados y una tentativa, entre otros delitos. El 21 de febrero de 2010 le disparó a Jorge Díaz para robarle; el 11 de abril, asesinó al estudiante Rodrigo Ezcurra; el 24 de junio, se cruzó en el barrio con Darío Romero, un hombre que había convivido con él, y le voló una mano con un disparo de escopeta; el 8 de agosto, asesinó a Jorge Héctor Mansilla, quien tiempo antes lo había echado de la casa donde convivían por su adicción a las drogas; ese mismo día, atacó a tiros al mecánico Mario Jorge Quiero, por un trabajo supuestamente mal hecho. Y el 15 de agosto asesinó a Pablo Zaniuk (le pegó un tiro en la cara) y a Marcelo Cabrera (de nueve disparos). Todos los hechos ocurrieron en la misma zona del Bajo Flores."
Y después la culpa la tendría la devoción por San La Muerte....


viernes, 7 de septiembre de 2012

La "pista umbanda" y la "pista San La Muerte" en el triple crimen de Benavidez (2)

Continuando y profundizando reflexiones en una entrada anterior de este blog, el periodista Alejandro Agostinelli muestra cómo los medios construyen "asesinatos rituales" y sacan el foco de las verdaderas causas de numerosos asesinatos: la violencia de género...

La nota, en:


Confieso que tuve que ir al diccionario para ver qué quería decir "estulticia": necedad, tontería.