domingo, 16 de septiembre de 2012

¿Necesitamos un "racismómetro"?


Una nota de Mariana Carbajal en Página 12 de hoy da cuenta de la creación, en México, de un "violentómetro" para generar conciencia acerca de la violencia de género. 
Es una escala que mide comportamientos machistas -desde los más " inocentes" y cotidianos  hasta asesinatos- con colores que miden la gravedad del hecho y la necesidad de buscar ayuda. Se distribuye principalmente en las escuelas primarias y secundarias, en la convicción de que una temprana educación en el tema puede ahorrar futuras  víctimas.

 Violentómetro" (fuente abajo)

No sería interesante la creación de un "racismómetro"? Si uno pudiera identificar el espectro amplio de conductas discriminatorias -desde las omnipresentes e "inocentes" "cargadas", pasando por los  insultos más o menos reiterados, hasta situaciones que involucran distintos grados y tipos de violencia- y ponerlos como parte de un mismo continuum, se ayudaría sin duda a su visibilización y, eventualmente, a su prevención.
Una cantidad de experiencias cotidianas "normales" de naturaleza discriminatoria -que no llegan a la violencia y al insulto abierto- serían desenmascaradas y puestas en evidencia.
¿¿Por qué no??....


La nota de Página 12 en:
"Violentómetros" tomados de:


viernes, 14 de septiembre de 2012

"La negra de la familia" - el racismo cotidiano..

Hace unos días apareció esta nota en uno de los blogs de La Nación. 
Llama la atención hacia un fenómeno aún poco reconocido y comprendido en nuestra sociedad: la discriminación que sufren individuos que "no son suficientemente blancos" en distintas situaciones de su vida cotidiana, aún en ambientes familiares o con amigos. 
No estamos hablando de negros (individuos socialmente clasificados como pertenecientes a la "raza negra") ni de "negros" ("cabeza", "villeros", "de mierda"). O sea, no son casos de personas consideradas "racialmente" negras, ni tampoco que sean estigmatizadas por su condición socio-económica y el color oscuro de su piel. 
En este caso, nos referimos a las personas de clase media (alta, media, baja) que no entran dentro del espectro cromático y fenotípico que, en el imaginario social, caracterizaría a este sector social.
Es claro que cuanto más pobres y oscuras sean las personas, mayor cantidad de experiencias de racismo cotidiano deberán enfrentar, pero el espectro del racismo cotidiano en nuestro país involucra a una cantidad de personas mucho mayor de las que creeríamos basándonos sólo en criterios estrictos de "raza" o de "clase".
No concuerdo con el giro específico que la periodista le da, en la segunda parte de su texto, hacia el tema del "bullying" -ya que es un problema liso y llano de racismo, que puede involucrar tanto a compañer@s, como a maestr@s, amigos y familiares- pero bueno, como dicen los brasileros, não faz mal llamar la atención  hacia esta problemática, aunque claramente la excede.

Foto: Micaela de niña

El karma de ser la “negra” de la familia
Por Micaela Urdínez  (responsable del  Area Periodística de la Fundación La Nación)

Antes que nada quiero aclarar que tuve la suerte de tener una infancia inmensamente feliz. Por eso, en un acto de honestidad brutal les comparto una foto mí­a de chica para que por un lado vean mi gran sonrisa pero también para que entiendan por qué en incluso en esa época dorada sufrí­a tanto el apodo de NEGRA que hoy tanto quiero. No era suficiente karma ser la única mujer entre 5 hermanos varones, sino que además tení­a que ser la única morocha de rulos entre una manada de rubios albinos de ojos claros (en el fonde derecho de la foto pueden chequearlo con la imagen de mi hermano Pato). Y sí­, este hecho hoy insignificante lograba opacarme la vida en ese momento.
El sobrenombre de Negra, Negrita, Black y hasta Nigger (que es un insulto en cualquier parte del mundo) surgí­a casi naturalmente ante un contraste evidente entre mi genética (heredada de mi madre) y la de mis hermanos (heredada de mi padre). Lo más increí­ble del asunto, es que pasé largos años de mi infancia sin poder expresar que me molestaba y dolí­a que me llamaran así­. Ni siquiera pude decí­rselo a las personas que más querí­a y más me querí­an como mi familia y mis amigos. De más está decir que tuve que soportar innumerables cargadas de parte de mis compañeros y amigos por ser “negrita”.
Así­ fue como cargué con ese estigma hasta que un dí­a me amigué con ese apodo cariñoso que hoy es parte de mi vida y que me da tanto amor escuchar. Por suerte lo mí­o fue bastante leve. En cambio, hoy son miles los chicos que en nuestro paí­s sufren en silencio de acoso, burlas o maltratos en la escuela o de manos de sus amigos. A todos ellos es que tenemos que darles la voz y las herramientas que necesitan para poder hacerse valer y salir de esa situación de sometimiento.
Según una investigación sobre violencia en la escuela, realizada por UNICEF Argentina y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en el último año el:
- 66% de los alumnos presenciaron situaciones de humillación entre ellos mismos.
- 23% estuvo preocupado por resultar ví­ctima de tal situación.
- 68% afirmó tener conocimiento de un hecho de robo de objetos del banco de un compañero o del escritorio del docente.
- 51% teme ser ví­ctima de violencia en el trayecto que va de la casa a la escuela.
- 71% presenció peleas a golpe de puño entre compañeros.
- 23% fue humillado o insultado por sus profesores, frente a sus propios compañeros.
Otro dato interesante, es que las escuelas privadas evidencian más casos de violencia €“maltrato, acoso y hostigamiento entre compañeros" que las escuelas públicas. Y si bien señala que las problemáticas vinculadas a conflictos entre alumnos -burlas, maltrato, hostigamiento, discriminación, humillaciones, padecimiento de actitudes crueles- resultan más frecuentes en los alumnos de nivel económico social alto, esta es una problemática que atraviesa todas las clases sociales.
Ante la preocupación por esta tendencia que crece dí­a a dí­a, celebro que desde el Ministerio de Educación se haya creado el Observatorio Argentino de Violencia en las Escuelas en dónde pueden encontrar información detallada. (...)

martes, 11 de septiembre de 2012

Continúan ataques racistas contra vendedores senegaleses en La Plata

Nuevos ataques a vendedores senegaleses en La Plata. Interesante nota de Visión Siete.



Como siempre, bien los abogados de COPADI (Colectivo para la Diversidad) ahí....

Agradezco a Silvina Agnelli

domingo, 9 de septiembre de 2012

San La Muerte: La devoción más sospechada

Una breve opinión sobre la atribución de crímenes a la devoción por San La Muerte (en rigurosos 1500 caracteres)..


El breve texto fue escrito entre la supuesta responsabilidad de la devoción en el triple crimen de Benavídez -ver entradas anteriores de este blog- y la sentencia a condena perpetua, en otro caso, de Marcelo Antelo, a quien varios medios llamaron "el apóstol de San La Muerte". 
Tanto Perfil ayer (en la nota en que fue incluído mi texto) como Clarín hoy, brindan una breve reseña de la vida de Marcelo. Según Clarín:

"Marcelo Antelo –conocido como “Marcelito”, condenado el viernes a perpetua por el crimen de Rodrigo Ezcurra y otros tres casos más– tiene 24 años y una vida muy sufrida. Su padre era alcohólico y drogadicto. Su mamá lo echó de su casa por sus propios problemas de adicción a las drogas, en especial al paco. Abandonado por sus padres, se fue a vivir junto a un tío al que quería mucho. Pero al poco tiempo el hombre murió en un enfrentamiento y otra vez quedó desamparado.
Entre los 17 y los 19 años, el joven intentó varios tratamientos de rehabilitación que no resultaron efectivos. A los 20 dejó embarazada a su novia, Brenda. Con ella y su hija (que hoy tiene 3 años) convivió por un tiempo. Pero la chica se cansó de los malos tratos de “Marcelito” y también lo terminó echando.
Antelo se quedó sólo y aislado, preso de las drogas. Sin casa, empezó a deambular por el barrio Rivadavia I, en el Bajo Flores.
Se vinculó con la “Iglesia Dios Vigente”, donde participó de cultos y rezos para tratar de dejar el paco, pero nunca lo logró. Por sus peleas con dealers, cuando tenía 20 años perdió un riñón en un enfrentamiento a tiros.
El viernes, Antelo –que pasó a ser conocido como el “asesino de San La Muerte”– fue condenado por cuatro homicidios consumados y una tentativa, entre otros delitos. El 21 de febrero de 2010 le disparó a Jorge Díaz para robarle; el 11 de abril, asesinó al estudiante Rodrigo Ezcurra; el 24 de junio, se cruzó en el barrio con Darío Romero, un hombre que había convivido con él, y le voló una mano con un disparo de escopeta; el 8 de agosto, asesinó a Jorge Héctor Mansilla, quien tiempo antes lo había echado de la casa donde convivían por su adicción a las drogas; ese mismo día, atacó a tiros al mecánico Mario Jorge Quiero, por un trabajo supuestamente mal hecho. Y el 15 de agosto asesinó a Pablo Zaniuk (le pegó un tiro en la cara) y a Marcelo Cabrera (de nueve disparos). Todos los hechos ocurrieron en la misma zona del Bajo Flores."
Y después la culpa la tendría la devoción por San La Muerte....


viernes, 7 de septiembre de 2012

La "pista umbanda" y la "pista San La Muerte" en el triple crimen de Benavidez (2)

Continuando y profundizando reflexiones en una entrada anterior de este blog, el periodista Alejandro Agostinelli muestra cómo los medios construyen "asesinatos rituales" y sacan el foco de las verdaderas causas de numerosos asesinatos: la violencia de género...

La nota, en:


Confieso que tuve que ir al diccionario para ver qué quería decir "estulticia": necedad, tontería.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Prohibido ser negro en La Plata

Esta película ya la vimos en Buenos Aires, hace un par de años -hay varias entradas en este blog al respecto, ver la etiqueta "africanos"-.
Los inmigrantes senegaleses -o de otros lugares de Africa- quieren vender bijouterie en la calle, y la policía los persigue, les saca las cosas... en fin, racismo (ahora bonaerense) del peor...
Una nota del sitio Cosecha Roja -Red de Periodistas Judiciales de Latinoamérica- brinda una detallada crónica... bien por ellos!

Foto: Soledad Vampa para Cosecha Roja


(Por Ulises Rodriguez – Cosecha Roja)
-Dale negro, no te hagás el pelotudo y dame la valija.
-No amigo no.
-Amigo las pelotas. Vos ya sabés que no pueden estar acá.

Oumar y el resto de los senegaleses ya intentaron todo: conseguir permisos, vender en grupos, sumarse a una feria, entrar con la maleta a bares y restaurantes e incluso pagar coimas, como hacen los otros vendedores de La Plata, Provincia de Buenos Aires. Pero los inspectores y la policía no aceptan su dinero: quieren la valija. Prefieren quitarle los anillos, pulseras, cadenitas y relojes que tienen para vender.
Oumar se abraza al maletín y le dice no por favor, amigo no, al hombre de camisa celeste mangas cortas que lleva un nextel en la mano derecha y un celular en el cinto. De una camioneta Chevrolet LUV blanca identificada en las puertas como Control Urbano y el logo de la Municipalidad de La Plata bajan dos hombres más: uno panzón y retacón y otro que camina en puntas de pie. El primero lo toma de un brazo: ¿la vas a soltar negro de mierda? El otro tironea del maletín hasta quitárselo. El que llegó primero le pone entre las manos a Oumar un papel amarillo que redactó en menos de dos minutos. Suben a la camioneta con el maletín y desaparecen por calle 42.
El aire se carga de indiferencia en la entrada trasera de la terminal platense. El que vende películas truchas se pone a ver cuántas copias de Batman le quedan. El del carrito con café y pasta frola empieza una charla con un taxista que toma unos mates con la que abre las puertas de los taxis. Oumar se pasa las manos por las motas transpiradas, dice palabras que nadie entiende, mira al cielo. Se le caen las lágrimas de la impotencia. A diez metros de él, un señor de patillas a lo Elvis pampeano se lleva la última de Darín.
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Sigue en:

Nota vergonzosa del diario platense El Día sobre el tema en:

Agradezco a Fernando Longobardi por avisarme de la nota...

miércoles, 5 de septiembre de 2012

La fiesta de las Panteras Negras

Black Doh, el protagonista de la película "El Gran Río" -ver reseñas en este blog- en una noche de rap consciente junto a Mustafa Yoda y otros raperos regionales...


(De la gacetilla de DIAFAR - Diaspora Africana de la Argentina):
DIAFAR los invita a participar de Las Black Panther Partys, un ciclo de fiestas donde disfrutaremos de dj sets y shows de rap en vivo a cargo de figuras nacionales e internacionales. Vieja escuela y nueva escuela se encuentran en una gran celebración del Movimiento Hip Hop.
El ciclo lleva el nombre de Las Black Panther Partys en un humilde tributo al Partido de las Panteras Negras de EE.UU. y la inspiración que trajeron a artistas del Movimiento Hip Hop tales como Afrika Bambaataa, Chuck D, KRS-One, Lupe Fiasco, Mos Def, Talib Kweli, y tantos otros. Las Black Panther Partys se crean en el marco del trabajo de DIAFAR por la visibilización de los afrodescendientes y africanos de la Argentina y la reivindicación del aporte de la comunidad afro al acervo cultural nacional.
Para el lanzamiento del ciclo contamos con Mustafá Yoda, uno de los más grandes exponentes de la vieja escuela del rap local, y el joven rapero guineano Black Doh, quienes harán una presentación en vivo de sus mejores temas. Suman su apoyo el dj invitado, DJ Pharuk (Chile) con una performance especial, además del talentoso dj resident DJ Saga. La animación del evento estará a cargo de 07 Scovar, asiduo colaborador de DIAFAR y gran representante del Hip Hop de República Dominicana.

Info sobre entradas y DIAFAR: