(del blog de Nengumbi Celestin, comunicado de la organización Africa y su Diáspora)miércoles, 24 de febrero de 2010
El racismo nuestro de cada día...
(del blog de Nengumbi Celestin, comunicado de la organización Africa y su Diáspora)lunes, 22 de febrero de 2010
Africa en el carnaval de Corrientes
(Foto: bailarina solista de la comparsa Ará Berá)(In)visibilidad africana en el carnaval de Corrientes capital
Texto y fotos: Berenice Corti
La comparsa Ará Berá (el rayo, en guaraní), una de las más tradicionales y antiguas del carnaval correntino, se alzó con la mayoría de los premios de la edición 2010. En esta oportunidad presentó como tema “La Historia de la Música”, el cual es ampliamente desarrollado en una presentación que se lleva a cabo con anterioridad al desfile de comparsas, y que se realiza con formato de show revisteril en el anfiteatro de la ciudad. Los sucesivos cuadros coreográficos se acompañan de música alusiva, y se intercalan con el relato de un locutor. En este caso el recorrido de la historia que se cuenta arrancó con la música del “hombre primitivo” a través de la exaltación del tambor como elemento principal:
El relato continúa con la música de la Antigua Grecia, la Edad Media y la ópera europea, tradición que al trasladarse a América y mezclarse con la música traída por los africanos esclavizados produciría una gama de nuevas músicas que se despliega en todo el continente (o casi): el jazz, el pop, el son, la cumbia, el samba, y el candombe en Uruguay. Tras un paso por el tango la historia arriba a la música del carnaval de Corrientes, a la que se identifica como hija de “Madre Africana” y “Padre Europeo” (un video compendio del show puede verse en http://www.youtube.com/watch?v=oHMVZbeQzG4).
El chamamé, como música popular tradicional y masiva de Corrientes, no es mencionado ni citado musicalmente en ningún momento. Tampoco lo es la rica tradición del candombe correntino que se practica desde la época colonial en honor a San Baltasar (lo que ha sido documentado por Pablo Cirio), y que actualmente ha cobrado vigencia a través de su recreación en el céntrico parque Camba Cuá de la ciudad de Corrientes, situado en el barrio homónimo hoy convertido en zona residencial, cuya denominación guaraní refiere a “Cueva de negros”.
En esta zona de la ciudad prácticamente ubicada sobre la Costanera del Paraná, conviven en el espacio urbano -aunque no simultáneamente y quizás de manera no buscada, o tal vez sí-, las tradiciones africanas de Corrientes y la actualidad del carnaval, ya que en la zona se realiza también la premiación de las comparsas barriales. Un poco más al sur se erige el corsódromo donde se desarrolla su desfile principal. En un muro de la costanera se encuentra el siguiente mural:
(Mural en la Costanera Norte de la Ciudad de Corrientes)Esta imagen nos habla de la tradición del candombe para San Baltasar, a su vez recogida por la letra del chamamé Camba Cuá de Osvaldo Sosa Cordero de 1929, y de su recreación en la actualidad. La firma de “Gabi Caballero” es muy relevante ya que se trata de una integrante de una familia afroargentina tradicional.
Por otra parte, en el carnaval correntino son claras las evocaciones afrobrasileñas con la figura de las bahianas en el desfile de comparsas, o a la música del carnaval de Rio de Janeiro, con la elección del samba enredo como una de las categorías musicales de competencia, o la utilización de sus instrumentos musicales en sus baterías de percusión, como surdos, cuicas, chocalhos, tamborines (tipo pequeño de pandeiros) o tambores como caixas o taroles.
(Desfile de Bahianas de la Comparsa Arandú Beleza)domingo, 21 de febrero de 2010
Carnaval bahiano en Vitamina C
Estas y otras imágenes se pueden ver en:
Carnaval bahiano - la nota
O bajar el suplemento entero con la nota de:http://200.82.82.211/revistacfiles/vitaminaentero104web.pdf
sábado, 20 de febrero de 2010
Militante afro en Página 12
Página 12, suplemento Soy, 19 de febrero de 2010Padre de dos hijas, uruguayo de nacimiento y argentino por adopción, Carlos Alvarez hace de su identidad como hombre gay y afrodescendiente una militancia cotidiana, tanto en la organización Africa y su Diáspora como en la Federación Argentina de Lesbianas, Gays y Trans.
Por Damián Martino
¿Cómo fue tu comming out?
—Mi comming out fue bastante difícil. Yo en principio era un militante afro y tenía mis prácticas ocultas. Era difícil compartirlo con mi familia y grupo de amigos. Hoy, años después, recordamos cuando les mentía para hacer escapadas y nos reímos, pero en su momento no fue fácil. En muchos contextos de Latinoamérica no es fácil. A mí me empezó a hacer ruido todo esto de tener una doble vida, yo tenía en claro que era insalubre y no podía sostenerlo por mucho tiempo más. Ahí fue cuando comencé a romper puertas. Yo tengo dos hijas, de seis y siete años, y una de las cosas que yo siempre quise es que las mamás de ellas siempre supieran que soy gay y que sólo las iba a acompañar en la paternidad. Eso es algo que siempre quise, así como también que mis hijas siempre supieran que yo soy homosexual desde cero. Yo estoy re feliz porque ellas conocen a mis novios, nos fuimos de vacaciones juntos, mis hijas comparten todo conmigo. A mí me parece que si lo vivís con naturalidad y demostrás una naturalidad, ellas lo absorben.
¿Creés que es más difícil para un afro salir del closet?
—Depende del contexto, por supuesto. Nosotros tenemos contactos con muchas organizaciones africanas y lo que nos cuentan es desgarrador: el hostigamiento, las muertes que han tenido y las prácticas homofóbicas en todo el continente. Es muy triste que sigan pasando estas cosas en el siglo XXI. En la Argentina, nuestro posicionamiento también es bastante complejo porque, por un lado, uno tiene una lucha clara contra la discriminación y la violación a los derechos humanos en cualquier parte del mundo pero, por el otro, hay que tener en cuenta la coyuntura de cada uno de los países. Así como en Sudáfrica se logró instalar el matrimonio gay, en Uganda están matando a las parejas homosexuales. Por eso, cada nación debe tener su propio proceso.
¿Cómo surgió la Asociación Civil Africa y su Diáspora?
—La organización nació como una revista en el año ‘96, a partir de la iniciativa de varios compañeros que querían promover acciones en la Ciudad de Buenos Aires, basadas en políticas para la comunidad africana. En aquel momento no circulaba ningún tipo de información con respecto a lo que sucedía con la movida afro, por lo que era urgente la necesidad de contar con una publicación que propiciara una propuesta de participación de los afroargentinos. Africa y su Diáspora surge después, con un concepto amplio e integrador, que involucra a todos los nativos y descendientes que se encuentran en el continente.
Naciste en Uruguay y allí comenzaste tu militancia en contra de la discriminación racial. ¿Cómo llegaste a la organización?
—Ni bien me instalé en Buenos Aires, comencé a realizar recorridas por distintas organizaciones que trataran el tema de la segregación étnica. Sinceramente tenía muchas ganas de trabajar en una asociación que albergara los derechos de las comunidades afro; por eso, cuando di con Africa y su Diáspora, inmediatamente enganché con el perfil de mis compañeros. Además tenían una propuesta clara que explicaba cómo tener políticas públicas, generar acciones y visibilizar la cuestión de todos los afrodescendientes. Así fue como comencé a integrarme a la organización y, rápidamente, me ofrecieron incorporarme a la Secretaría General, lugar en el que me desempeño hoy.
Hasta el momento, ¿cuáles fueron los logros de la asociación?
—Yo creo que el éxito más importante es la incorporación de la pregunta sobre el origen poblacional afroargentino en el Censo 2010, que va a cambiar profundamente las condiciones de la comunidad en el país, ya que hace más de 115 años que no se revelan datos sobre los pueblos africanos. De esta manera, luego de diversas tratativas, se logró un acuerdo con el Indec, y de aquella negociación surge el siguiente interrogante: “¿Usted o alguna persona de este hogar es o tiene antepasados de origen afrodescendiente o africano, ya sea padre, madre, abuelo o bisabuelo?”. A raíz de la pregunta, vamos a saber cuántos somos, en qué condiciones estamos y de qué manera vivimos. Desde allí partiremos con una lucha más clara en la determinación de políticas públicas y en la cobertura de necesidades históricas.
¿Cómo llegás desde la militancia contra el racismo en el marco de Africa y su Diáspora hasta la lucha contra la homofobia y el machismo?
—Soy activista desde los 18 años y, si bien desde esa época ya sabía que me gustaban los chicos, me resultó sumamente complicado el hecho de politizarme abiertamente como afro gay. Por eso militaba contra el racismo, por un lado, y mantenía mis prácticas ocultas, por el otro. A medida que pasó el tiempo y, más fuertemente cuando llegué al país, me he dado cuenta de que no es lo mismo ser un gay negro, que un gay blanco. Principalmente, en los boliches y otros lugares de levante veía que las cosas eran distintas para nosotros: están las maricas burguesas que miran por arriba con asco, como también aquellos que quieren cumplir la fantasía de estar con un negro y les genera morbo. Es así como se me ocurrió armar un espacio para pensar todo esto; principalmente, con el objetivo de verificar de qué manera incide la discriminación racial dentro de la comunidad homosexual y, además, para luchar contra las prácticas homofóbicas y sexistas dentro del colectivo afro. Así, la lucha contra la homofobia y el racismo debían ir de la mano.
¿Creés que hay un paradigma de belleza en la comunidad gay que legitima al blanco y que, por el contrario, el negro sólo es tomado como objeto de exotismo y fantasía?
—Absolutamente. Me acuerdo de que cuando me levantaba a un chico y me decía: “Vos sos el primer negro con el que estoy”, yo le contestaba: “Vos sos el blanco número 44”. La verdad es que esos comentarios son bastantes chocantes y en la Ciudad de Buenos Aires pasa mucho esto: vienen, te interrogan, te avasallan, se acercan y no les importa nada. En Uruguay la tenía mucho más clara y me movía con más facilidad en el ambiente. Acá fue todo un aprendizaje y, de repente, tuve que hablar un nuevo lenguaje totalmente desconocido.
Ahora bien, en el marco de Africa y su Diáspora, ¿hubo militantes que adoptaron actitudes homofóbicas con respecto a la lucha contra la discriminación sexual y de género?
—Sí. La sociedad africana también se encuentra impregnada por cuestiones ideológicas y por un conocimiento negativo de lo que es ser gay o lesbiana. Por otro lado, en el marco de los debates dentro de la organización, surge una cuestión que es necesario tener en cuenta. Muchos dicen: “Nosotros vamos a abogar por la no discriminación de los homosexuales, pero ellos nunca hablan de la importancia de no segregar al afrodescendiente”. Es así como nos dimos cuenta de la importancia de trabajar en profundidad estos temas, no sólo en el interior de la comunidad sino también con todos los gays y lesbianas que tienen una mirada bastante conservadora y racista. Por eso es necesario entender que no es lo mismo ser un homosexual afro que blanco, como tampoco es igual esta situación en la ciudad que en el interior del país. Hay mucha homofobia en la comunidad africana, como mucho racismo en el ambiente gay. Aunque también es cierto que en la Federación Argentina (Falgttb) tenemos un espacio para trabajar estos temas y es la Secretaría de Asuntos Etnicos. Por eso, los enemigos no debemos ser nosotros sino la transfobia, la homofobia y la lesbofobia. No nos tenemos que dividir por más que nuestros campos de acción sean distintos. Esa mentalidad tiene que cambiar.
En lo personal, ¿te tocó atravesar alguna situación de discriminación racial u homofóbica que te haya marcado profundamente?
—En realidad, viví varios episodios. Uno de ellos fue cuando no me dejaron entrar a un boliche porque soy afro, directamente por mi color de piel. Me chamullaron con que 'la casa se reserva el derecho de admisión', para luego decirme que no me dejaban entrar porque soy negro. También me pasó que no me frenaran los taxis porque una persona de color genera inseguridad o que me paren en la calle para pedirme marihuana, porque algunos tienen internalizado el estereotipo del negro con rastas y fumanchero. Sin embargo, hay varios aspectos positivos de mi vida que contrarrestan ese tipo de vivencias. Soy educador popular y trabajo con adolescentes, por lo que me enorgullece ver la repuesta positiva que, día a día, obtengo de ellos. Los jóvenes de hoy tienen una postura formada y quieren ser parte de los cambios. A ellos no les importa si soy afro o gay; por ello, aquellas cosas son las que me generan una gran y verdadera satisfacción.
viernes, 19 de febrero de 2010
Fidel, "descendiente de esclavos angoleños"..
jueves, 18 de febrero de 2010
Sobre los genes africanos....
"Africanos tendrían clave de longevidadPara hallarla, estudian el ADN del arzobispo Desmond Tutu y cuatro bosquimanos.."
Por Maggie Fox
WASHINGTON (Reuters) - Un vistazo científico a las profundidades del corazón de Africa confirma que los africanos tienen más diversidad genética que los europeos o los asiáticos y da perspectivas sobre cómo vivir una larga vida pese a las enfermedades y la hambruna.
Investigadores hicieron una secuencia de los genomas completos de cinco personas del sur de Africa de más de 80 años: el arzobispo Desmond Tutu de Sudáfrica y cuatro bosquimanos de Namibia.
"En promedio encontramos tantas diferencias genéticas entre dos bosquimanos como las que hay entre un europeo y un asiático", dijo la doctora Vanessa Hayes de la University of New South Wales en Australia, quien trabajó en el estudio que será publicado en la edición del jueves de la revista Nature.
"Esta investigación ahora nos brinda las herramientas para leer la historia de la evolución humana y específicamente la historia de la evolución de las enfermedades", añadió.
Los expertos en genética saben desde hace largo tiempo que a nivel del ADN no existe la raza.
También saben que Africa, la fuente de todos los humanos modernos, tiene más diversidad genética. Esta probablemente es la causa por la que tantos pueblos distintos permanecieron y evolucionaron ahí, mientras que los europeos, asiáticos y otros grupos surgieron de poblaciones más pequeñas que emigraron del continente.
"Para saber cómo los genes afectan la salud debemos revisar el completo rango de variaciones genéticas humanas, y el sur de Africa es el lugar para revisarlo", dijo Webb Miller de la Pennsylvania State University.
El equipo revisó a algunos de los africanos de mayor edad, tanto en términos de edad como de raíces genéticas. Tutu es de la etnia bantú, mientras que los cuatro bosquimanos provienen de sociedad cazadoras-recolectoras del desierto Kalahari de Namibia.
"Los bosquimanos participantes han llegado a su avanzada edad pese a vivir bajo condiciones difíciles debido a la periódica hambruna y enfermedades que no fueron tratadas", escribieron los investigadores.
Hubo sorpresas. Por ejemplo, Tutu y un bosquimano tenían muchas mutaciones distintas más conocidas como polimorfismo de un solo nucleótido o SNPs de las que fueron vistas en las secuencias de otros individuos.
Los científicos encontraron diferencias en los genes que permiten a los adultos digerir leche de vaca, uno relacionado con tener la piel de un color claro y SNPs que hacían a los cinco hombres susceptibles a la malaria.
Estos genes pueden decir a los científicos cómo los humanos se adaptan a ambientes cambiantes, señalaron los investigadores.






