sábado, 11 de julio de 2009

El primer superhéroe afro -Besouro

O, al menos, afrobrasilero! Aconsejo ver el trailer (dire abajo) en youtube.
Un capoeirista que a principios del siglo XX utiliza su destreza para luchar contra los terratenientes que explotan a los trabajadores negros. Con un poco de ayuda de Exú, una mae de santo y otros orixás! Como las (buenas) de artes marciales chinas, pero con capoeira y candomblé ...
¿¿Cuándo la estrenan??

Trailer de la película en:
Site de la película

¿Acción afirmativa o discriminación?

El que sigue es un caso interesante que muestra cómo, desgraciadamente, la acción afirmativa está perdiendo terreno en EEUU. En Brasil, donde se comenzó a aplicar en los últimos años (principalmente en la forma de cuotas raciales para ingresos universitarios) generó y aún lo hace una fuerte polémica, pese a que las primeras evaluaciones muestran resultados favorables.
Personalmente, pienso que la acción afirmativa es la única manera de comenzar a remediar cientos de años de injusticia.
Diario El País (España), 4 de julio de 2009
¿Proteger al negro discriminando al blanco?
La sentencia de la Corte Suprema de EE UU sobre marginación en la contratación rompe décadas de tradición - El máximo tribunal recoge por primera vez el peligro del racismo inverso
Por David Alandete

"Ninguna persona debería enfrentarse a discriminación en el trabajo a causa de su raza". Cuando la Corte Suprema de EE UU emitió una sentencia, el pasado lunes, con esta conclusión, cambió sustancialmente la forma en la que el país ha tratado de compensar, desde los años sesenta, décadas de esclavitud, racismo y segregación contra los negros. Porque, después de seis años en los tribunales, un grupo de 29 bomberos, todos blancos, incluido un hispano, logró demostrar que la ciudad que les contrató, New Haven, les había discriminado para favorecer a otro grupo compuesto íntegramente por afroamericanos.
Nada había en el examen que no pudiera estudiar un negro, dijo un experto
Lo irónico es que la ley se creó para proteger a las minorías
Cuando se exigió el graduado escolar, se excluyó al 80% de afroamericanos
Bomberos blancos y de color dormían en distintas dependencias
Tratando de escapar de una demanda por comportamiento racista, la autoridad de New Haven acabó protagonizando un caso de racismo inverso. "La voluntad de evitar la discriminació n inintencional no puede justificar la discriminació n intencionada", ha dicho la Corte Suprema en su sentencia.
En invierno de 2003, esta ciudad organizó dos exámenes orales y escritos para ascender a un grupo de bomberos locales a los rangos de teniente y capitán. Los que acertaran más de un 70% de las preguntas aprobarían. De ellos, y por estricto orden descendente de nota, los 15 mejores serían ascendidos. En las pruebas para teniente aprobaron 25 blancos, seis afroamericanos y tres hispanos. En las de capitán, fueron 16 blancos, tres negros y otros tantos latinos. Las 19 personas que tenían suficiente nota para lograr el ascenso eran todas blancas, además de dos latinos. Un grupo de 18 bomberos negros decidió protestar ante el Gobierno local. Argumentaron que los resultados de los exámenes eran una prueba de que había habido una discriminación racista en su contra. Que por ser negros habían sido apartados de las posiciones de mando del cuerpo de bomberos. El Ayuntamiento examinó las listas y abrió en 2004 un proceso de ratificación de las pruebas que duró cuatro meses.
En las vistas orales, los bomberos blancos declararon que habían invertido tiempo y dinero en prepararse para los exámenes. Uno de ellos, Frank Ricci, dijo que tuvo que hacer un esfuerzo titánico para aprender las lecciones, ya que es disléxico. Ha sido bombero durante 11 años. Se gastó 750 euros en libros. Estudió hasta 13 horas diarias. Aprobó y logró el ascenso. Algunos expertos en educación certificaron que los exámenes eran neutrales y que no llamaban a la división racial. No había nada que los bomberos negros no pudieran haber estudiado.
Otros, sin embargo, dijeron que los resultados demostraban que los exámenes atentaban contra la Ley de Derechos Civiles de 1964, que establece que un empleador no puede administrar pruebas de trabajo que vulneren la representatividad de una minoría protegida.
Al final, el gobierno local declaró la prueba inválida, a través de la Junta de Servicios Sociales. De sus cinco miembros, dos empataron. El quinto se inhibió, ya que un familiar se había presentado al examen. El Ayuntamiento convocó otra prueba. Ricci y los otros 19 bomberos, que se ganaron el sobrenombre de Los 20 de New Haven, llevaron al alcalde a juicio. En varias ocasiones, la justicia falló en su contra. Hasta que llegaron al Supremo.
Lo que se ha debatido en la última instancia judicial del país es si New Haven ha respetado el título séptimo de la Ley de Derechos Civiles, aprobada en 1964, que se puede resumir en un claro mandamiento a todos los empleadores, públicos y privados, del país: es ilegal discriminar por raza, sexo o religión. Lo irónico es que esa ley se creó para proteger a las minorías negras, y ahora se ha esgrimido para proteger a un grupo mayoritariamente blanco.
"Esta sentencia es preocupante" , explica Linda Greenhouse, una periodista que informó sobre el Supremo durante 29 años y que ahora trabaja para la Universidad de Yale. "Este país ya fue demasiado lejos discriminando a los afroamericanos como para dejar de preocuparse de ello en este momento. Hay normas que se deben respetar, tenemos unas normativas muy buenas que nos han impedido, hasta la fecha, volver a tiempos peores. Es preocupante que la Corte Suprema detenga la lucha por la igualdad. Esas leyes, bien interpretadas, hacen que haya cierto equilibrio y que se compensen las injusticias del pasado".
Esta sentencia ha puesto en duda indirectamente otra sentencia emitida por la misma Corte Suprema en 1971, en otro caso de fuertes connotaciones raciales. La empresa Duke Power, de Carolina del Norte, quería contratar trabajadores para su planta eléctrica de Dan River. En el pasado había sido una compañía segregada. Entonces, por ley, debía tratar a todos los empleados por igual. El problema fue que a la hora de exigir unos requisitos mínimos, como el graduado escolar, un 88% de los negros se quedó fuera.
El caso llegó a la Corte Suprema, que en 1971 dictaminó que el proceso había sido "justo en la forma, pero discriminatorio en su resultado". Es decir, que un proceso de contratación podía ser "racista en sus consecuencias, y no simplemente en su motivación". Muchos negros vivían en la pobreza. No habían podido cursar estudios por el racismo que existía contra ellos. Por tanto, era imposible que la mayoría tuviera graduado escolar. La Corte concluía que la "historia está repleta de ejemplos de hombres y mujeres que han demostrado resultados muy efectivos sin las medallas convencionales de los certificados, diplomas o títulos".
Ahora, sin embargo, la misma Corte ha decidido que es suficiente un examen y que un empleador carezca de intenciones racistas. Si en los resultados de las pruebas no había ningún negro, no fue por culpa de la prueba. "El examen era neutral", explica Ilya Shapiro, analista experto en jurisprudencia de la Corte de la organización conservadora Cato Institute. "No favorecía ni a unos ni a otros. El problema es que el gobierno local decidiera anularlo simplemente porque los resultados no favorecían a un grupo sobre otro. Uno no puede volver atrás en el tiempo y cambiar las normas del juego sólo porque los resultados no son satisfactorios" .
La sentencia de la Corte Suprema no ha sido aprobada por unanimidad. Cinco jueces han fallado a favor de Los 20 de New Haven. Otros cuatro, en minoría, se opusieron, recordando que el departamento de bomberos de la ciudad tiene un reciente pasado racista. En 1972, la ciudad disponía de 502 bomberos blancos y 18 negros. En aquella época, un 30% de la población de New Haven era de minoría negra o hispana.
En 1973, 1989 y 1998, los pocos bomberos negros que había ya denunciaron que la contratación de nuevos agentes seguía un patrón "de discriminació n voluntaria". A finales de los ochenta, un tribunal de apelaciones del Estado de Connecticut ratificó que el departamento de bomberos de New Haven ofrecía a agentes blancos puestos que todavía no estaban vacantes, creando una dinámica interna en los ascensos de la que quedaban excluidas las minorías.
"Muchos cuerpos de bomberos se negaban a contratar a negros antes de finales de los años cincuenta o sesenta, y aquellos que lo hacían en raras ocasiones, generalmente los destinaban a estaciones segregadas y los sometían a un acoso severo", dice un informe de la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color, presentado ante el Tribunal Supremo. En la capital federal, Washington, a los bomberos negros no se les permitió dormir en las mismas dependencias que los blancos hasta los años sesenta. Y hasta entrados los setenta, tenían camas marcadas con la letra C, platos con la letra C, cubiertos con la letra C. De persona "de color".
El problema es que tres décadas después, el departamento de bomberos de New Haven sigue teniendo una representación desproporcionada de blancos. Sólo uno de los 21 capitanes es negro. De los 32 agentes con cargos de responsabilidad, sólo hay tres negros y otros tantos hispanos. Hoy en día, el 60% de la población de New Haven es negra o latina.
El grupo de bomberos negros no cree que el caso vaya a acabar donde lo ha dejado el Supremo. "Esto no acaba aquí", dijo el pasado miércoles en rueda de prensa Gary Tiney, portavoz de la New Haven Firebird Society, la asociación de bomberos afroamericanos. "Podemos recordar ahora muchos incidentes con el uso de sogas [un símbolo racista en EE UU] y otros acosos.. Yo sé que yo mismo voy a sufrir incidentes. Sé que van a ocurrir. Sé que me llegarán por correo. Pero sé que decidí desde un principio asumir esta posición".
Estas personas, cuyas familias han vivido la segregación y el racismo hasta hace pocos años, han confiado en la discriminación positiva para salir de un círculo vicioso de marginación y pobreza al que les condenó la sociedad norteamericana de antaño. "Se trata de erradicar la injusticia histórica que ha existido en este país en contra de minorías desfavorecidas y que todavía se sigue dando en ciertos ámbitos", explica el profesor Edward Kellough, de la Universidad de Georgia y autor del libro Understanding Affirmative Action.
"Metaforizando el asunto", explica, "es como ver a dos corredores en una competición. Uno de ellos parte de la salida cargado con un gran peso añadido, el otro corre ligero. A mitad de carrera, los jueces se dan cuenta de que la carrera es injusta, liberan al segundo corredor de su peso, y reanudan la marcha como si nada hubiera sucedido. ¿Es eso justo? El segundo corredor tiene un buen trecho de desventaja. El objetivo de la discriminación positiva es compensar esa desventaja".
La meta es fomentar la contratación de minorías tanto en la empresa privada como en el sector público. Los únicos límites son los de las cualificaciones de cada aspirante. "Si se administra una prueba laboral y dos candidatos llegan con las mismas notas y los mismos méritos y uno es blanco y el otro es afroamericano, al final, el empleador debería elegir al afroamericano" , explica el profesor Kellough. A lo largo de los años, desde los tiempos de Lyndon B. Johnson, el Gobierno de EE UU ha aprobado diversas directivas impulsando la contratación de minorías en el mundo laboral.
No todo el mundo opina igual. El mismo presidente Barack Obama, que ha sido profesor de derecho constitucional, se ha mostrado crítico. "No creo que contratar con el único criterio de la raza sea algo constitucionalmente aceptable", dijo en una reciente entrevista con Associated Press. "Siempre he pensado que la discriminació n positiva debería tener menor importancia de la que se le da en los medios".
Aun así, y a pesar de todo, los bomberos negros de New Haven siguen insistiendo en que las pruebas no fueron justas. Lo repiten una y otra vez. Lo repite la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color, que les apoyó en su defensa. "Hubo una predisposición cultural en esos exámenes", dice Hilary O. Shelton, director de la división de esa organización en Washington. "Hubo preguntas que estaban diseñadas para apartar a los aspirantes afroamericanos. El Tribunal Supremo no supo verlo, pero la discriminación estaba presente en esos exámenes. Y la prueba son los resultados".
La prueba que se distribuyó en New Haven es, de hecho, inusual. En muchas oficinas de bomberos de EE UU, el examen de ingreso es una prueba física y una simulación de una situación de crisis a la que el aspirante se debe someter. El de New Haven, sin embargo, era un examen teórico escrito que suponía el 60% de la nota, acompañado de una prueba oral, valorada en el 40%.
La juez Ruth Ginsburg, que disintió de la sentencia mayoritaria, explica en su anexo que hubo un contexto de discriminación que pervive desde hace décadas en New Haven. Según esta magistrada, "algunos individuos ya tenían los libros necesarios antes de que se publicara el temario". "Mientras muchos aspirantes de origen caucásico pudieron obtener los materiales y la ayuda de sus familiares en el servicio de bomberos, la inmensa mayoría de los aspirantes de las minorías eran bomberos de primera generación, sin la ayuda de semejantes redes", añadió.
Los jueces discrepantes creen que la discriminación sobrevive en aquel puesto de bomberos a través de décadas y décadas de poder blanco ostentado por familias de empleados blancas. Las familias tienen abuelos, padres, hijos y nietos bomberos. Casi todos blancos, porque a los negros se les permite ser bomberos desde hace muy poco. Según esta versión, los blancos son una poderosa red que sabe qué estrategias aplicar para que quienes desconocen los resortes del poder queden excluidos. Para demostrarlo, los resultados del examen. La mayoría de la Corte Suprema, sin embargo, no los ha dado por válidos. Y en lugar de un caso de racismo original, Los 20 de New Haven han acabado siendo el primer caso de racismo inverso demostrado por la máxima instancia judicial del país.
Agradezco a Iván Jaramillo por el dato

Sobre muñequitos y muñecotes

(para cortar un poco tanto reporte de discriminación y racismo....)
(doble click en las imágenes para agrandarlas)

Rayado

Revista Predicciones, agosto del 2009

Infalible

Revista Predicciones, agosto del 2009

Versátil/Versada

Revista Predicciones, agosto del 2009

viernes, 10 de julio de 2009

Movimiento AfroCultural -estado (crítico) de la situación

Racistas Incompetentes
Por Movimiento Afrocultural

“Bueno, no voy a decir que me abanique un negro porque quedaría mal”,fue la frase con la que el Ministro de Cultura de la CABA, Hernán Lombardi, despidió al Movimiento Afrocultural, luego de prometernosque el siguiente lunes -4 de mayo- nos mudaríamos o bien al edificio de Puente Alsina o al Centro Cultural Defensa, en Defensa 535.
El Movimiento Afrocultural es un quilombo urbano. Una comunidad interracial inclusivamente conformada por personas afrodescendientes y de pueblos originarios y blancas y mestizas, cuyos denominadores comunes son lazos familiares y culturales. Pero la mezcla racial,cultural y familiar cuesta cara en Argentina, en Buenos Aires.
A José Delfín lo asesinó la policía en 1996. A Ñamandú y a Irú,sobrino y tío, alumno y maestro en la luthería de instrumentos afro-originarios, la policía los para por la calle, cotidianamente,aún a metros de su propia casa, en el quilombo de Herrera 313. A Fer, profesor de capoeira angola y coordinador del área de legales, lo detuvieron varias veces en la calle, la última en Córdoba, cuando participaba de una Feria de los Pueblos; ningún integrante del pueblo alemán fue detenido o tuvo incidentes con la policía en esa misma feria. A Julia, feminista militante de La Boca, hija de religión Umbanda, que hace frente al paco, los incendios, la violencia femicida, solidariamente con sus compañeras que son todas, la procesaron por “extorsión” debido a una queja de su ex empleadora; estuvo un día detenida, dos meses procesada, en la misma comisaría hacia la que convocó a marchar frente a la impunidad por la muerte de seis niños en el incendio del ex Banco Italia, en Enero pasado. Y así se podría seguir con cada una de las familias que conforman la comunidad más estrecha que sostiene al Movimiento Afrocultural.
20 de esas familias viven en el quilombo de Herrera. Este quilombo o conventillo, y todas las familias afro-originarias y el MovimientoAfrocultural, hace más de cuatro años ya que vienen resistiendo ser desalojadas, viniendo de otro desalojo, y éste de un desalojo anterior. Como confirma el Plan Nacional Contra la Discriminación junto con los Tratados Internacionales de Derechos Humanos en que se funda, la conquista de América consistió en el despojo, explotación y genocidio de los pueblos afro-originarios, práctica que se sostiene hasta hoy –entre otras- a través de la sistemática denegación del derecho a la propiedad a la que el estado y las elites someten a nuestros pueblos y cada una/o de sus miembros, generación tras generación.
Sucede que ahora el Galpón de Herrera, abandonado allá por los noventa, queda frente al coqueto Emprendimiento MOCA, de las empresas Copelle y Caputo, S.A., que tiene su propio “centro cultural” –cuya programación está a cargo de dos simpáticas recepcionistas a falta de alguna persona con conocimientos de arte o cultura- y en la misma franja de los Hospitales Borda, Moyano y Argerich, que el GCBA planea devastar para dar lugar al proyecto de traslado de la sede del GCBA y de segregación urbana en favor de un negocio inmobiliario al estilo de Puerto Madero. Y las comunidades afro-originarias no somos parte de este negocio, no somos negocio. A los ojos de los partidos políticos, 20 familias afro no hacen número suficiente como para despertar más interés que el policial. Si bien la Legislatura Porteña por unanimidad declaró en marzo de 2008 al Movimiento Afrocultural de Interés Social y Cultural de la Ciudad, y si bien el bloque opositor apoyó un proyecto de Diana Maffía y Facundo Di Filippo para expropiar el inmueble de Herrera 313 en favor del Movimiento Afrocultural y las familias, el Pro no lo apoyó. Tampoco prosperaron las gestiones ante la ONABE, el Ministerio de Cultura de la Nación, o el INADI, que ni siquiera respondió el pedido de apoyo legal que el Movimiento solicitó para repeler el juicio de desalojo, ahora perdido en manos de Solsi, S.A., una empresa de la que nadie sabe demasiado ni da demasiada información.
Y ahora tampoco responde Lombardi, dedicado los últimos meses a aparecer con el Jefe de Gobierno en la campaña electoral y actualmente a suspender espectáculos por televisión. El ex ministro de De La Rúa, que lo acompañó en los peores momentos, como se refiere él mismo a su papel el 19 y 20 de diciembre de 2001, no cumple las órdenes del Juez que en abril le ordenó y a su colega el Ingeniero Ibañez, “asegurar un espacio para que el Movimiento Afrocultural pueda continuar desarrollando sus actividades con normalidad”. Se esconden tras las chicanas de la Procuración General de la Ciudad. No atienden el teléfono. No responden los pedidos de información que ordenó el Juez. Nos dejan esperando en la puerta, no nos reciben.
“El otro día lo esperamos en su oficina y nos pasó por adelante y se fue, como si no existiéramos”, cuenta Mónica –integrante del movimiento afrocultrual-. “Primero el ministro en persona nos ofreció mudarnos a Puente Alsina, luego al Centro Cultural Defensa, luego que firmemos un convenio sólo para el Movimiento y que trabajemos gratis para el Gobierno, bajo la dirección de Baltasar Jaramillo, su hijastro funcionario del Ministerio. Como estamos casi en la calle, igual aceptamos. Ahora nos dicen que Lombardi no tiene competencia para concretar lo que prometió”. Y Diego Bonga agrega: “Ibañez, que maneja todos los inmuebles de la Ciudad, nos recibió después de la denuncia que hicimos en contra del estado. Cuando entramos al edificio, su secretaria se asustó tanto de vernos que llamó a seguridad. En la reunión Ibañez comparó nuestra situación con la de una persona que le gusta la casa de Susana Giménez en Punta del Este y pretende ocuparla y adueñarse. Y luego la remató diciendo que él entendía, porque una vez tuvo una novia brasilera que hacía capoeira”. Esa fue la ultima vez que lo vimos, ya que incluso nunca volvió a presentarse a las audiencias judiciales a las que fue citado.
La Procuración ahora ofrece un subsidio de 20.000 pesos para el Movimiento y las 20 familias, el cual no alcanza ni para alquilar. En el colmo del absurdo, la Procuración descarga su responsabilidad diciendo que el Movimiento ya cobró el subsidio, y que si no lo cobró es porque no tiene cuit, culpa de ellxs. Culpa nuestra, que en la AFIP no nos dan el cuit porque no tenemos domicilio, justamente, de la asociación civil. Igual, culpa nuestra también que para alquilar necesitamos pagar el total del alquiler por tres años, para lo que se requieren mucho más de 20.000 pesos, porque tampoco tenemos las dos garantías en capital y recibos de sueldo que piden los propietarios, cosa que Lombardi sabe porque parte de sus ingresos provienen del alquiler de una propiedad a la Coalición Cívica. Cosa que Ibáñez sabe porque, como nos dijo, él “tampoco es propietario”, aunque “le gustaría”. Culpa nuestra, que sólo nos juntamos entre pobres, que somos pobres, que somos excluidxs. Mientras tanto, el Movimiento Afrocultural tiene suspendidas casi todas sus actividades comunitarias, dejando sin escuela cultural a 50 niñxs y jóvenes, quedando en peligro la reproducción cultural y el patrimonio social y cultural de nuestra comunidad, de interés de la Ciudad.
A las familias afro les va aún peor. En su mayoría mujeres solas con niñxs pequeñxs a su cargo, pobres y sin previsión social, quedarán en la calle frente a la total inacción estatal, a pesar de haber denunciado su situación en el INADI, el Ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad, la Asesoría Tutelar, la Administración General de Bienes, y las Defensorías del Pueblo de Nación y de Ciudad. Frente a la trata, el abuso sexual infantil, la gripe porcina, la violencia policial, por lo menos 40 niñas, niños y jóvenes afrodescendientes quedarán en la calle, sin hogar, sin los vínculos comunitarios que lesayudan a crecer fuertes para sobrevivir a tanta, tanta violencia racista.
Frente a ellas, la excusa estatal es que existen subsidios de emergencia habitacional. Estos subsidios consisten en 700 pesos por 6 meses, extensibles cada seis meses mediante una acción judicial de amparo que hay que ganar, para lo cual hay que tener eterna representación legal que no brinda el estado a estas familias. Los subsidios suelen ser además arbitrariamente suspendidos, y para reactivarlos hay que hacer una serie de interminables trámites o iniciar nuevamente acciones judiciales. En ningún caso son retroactivos. Exigen además que las personas sigan viviendo en capital. Con 700 pesos por mes en la CABA no puede actualmente ni alquilarse un cuarto de hotel familiar, aún en la zona sur de la ciudad.
En más o menos un mes y medio, el desalojo se concreta. También se decide el caso que el Movimiento inició en contra del GCBA. Aún si ganamos, sabemos que el Gobierno cuestionará la decisión y no la cumplirá, como no ha cumplido la medida cautelar. Aún si ganamos, nuestrxs niñxs quedarán en la calle y no podrán continuar yendo a laescuela, nuestras madres y padres no podrán ir a trabajar, nuestrxs ancianxs morirán como indigentes, perderemos lo poco que tenemos. ¿Qué nombre le pondrá la sociedad a este nuevo genocidio? ¿Inacción estatal? ¿Mala suerte? ¿Falla de las políticas públicas? Nuestros asesinos tienen rostro. Tienen nombre, tienen apellido, tienen poder,tienen todo lo que a nosotrxs se nos quita y se nos niega. No hay para nosotrxs recursos aún habiendo recursos. No hay justicia aún ganando. No hay derechos humanos. Somos invisibles, eternxs desaparecidxs.
Señor Ibáñez, usted pretende banalizar su actuar genocida por el que ya ha sido denunciado públicamente. Señor Lombardi, nuestra comunidad vive en San Telmo, La Boca, Constitución, Barracas y Montserrat desde antes que sus abuelos italianos pisaran estos barrios invitados por Alberdi. A nosotrxs no nos invitaron. Ya estábamos aquí o nos trajeron secuestrados. La cultura quilombola es vivir en libertad y luchar por territorio, por el hogar, por los vínculos sociales y culturales afrooriginarios. Compartir resistiendo la opresión, traspasando nuestro conocimiento y nuestra cultura contra la esclavitud, la explotación y el asesinato, a las personas que se quieran sumar. Esta cultura nos trajo hoy hasta aquí. Nos avisó de gente como ustedes. Tiene valor,por eso la reivindicamos, por eso la reconocen expresamente lxs vecinxs Brasil, Ecuador, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, Honduras,Guatemala, El Salvador, Panamá, México y Uruguay, las Naciones Unidas, la UNESCO, la OIT. Por eso el Congreso Nacional y la Constitución de la Ciudad garantizan la democracia cultural. Por eso, señor Procurador, nos resistimos al soborno que pretende imponernos aprovechando nuestra situación desesperada. Ya les conocemos. No se olvide, gracias a ustedes, nosotros convivimos con la desesperación.

Para más información, 153 186 9031