martes, 3 de marzo de 2009

Campaña contra el desalojo del Movimiento AfroCultural

Movimiento Afrocultural
Investigación, rescate, y difusión de la cultura original!


De carácter urgente.
QUIEREN BORRAR NUESTRA HISTORIA Y NO PODEMOS PERMITIRLO!
Tras 10 años de resistencia en el espacio recuperado por el Movimiento Afrocultural ubicado en la calle Herrera 313, nos ha llegado la notificación intimando al desalojo.Llevamos más de dos años realizando gestiones que puedan impedir el desalojo y no hemos logrado la respuesta positiva de ninguna de las autoridades que deben interceder en la protección de nuestros derechos

Hemos reclamado a distintos organismos. Solicitamos la intervención de la Secretaria de Cultura del Gobierno de la Ciudad, hemos presentado ante la legislatura porteña un proyecto de expropiación del inmueble, que fue denegado, luego un proyecto de Cesión de un inmueble ocioso del Gobierno de la Ciudad, un recuso de amparo también al Gobierno de la Ciudad, solo por mencionar algunas de las gestiones.
Al no recibir solución alguna, y a días de quedarnos en la calle, hacemos un llamado a la conciencia para poder preservar una lucha que trae mas de 500 anos. Ya que Pueblos Africanos y originarios de estas tierras han contribuido enormemente a la cultura y la sociedad sin ser valorados ni escuchados.
Por esto denunciamos que el plan de exterminio sistemático sigue aun vigente hoy día y amenaza terminar con una de las últimas escuelas AFROCULTURALES mas significativas e importantes de la Ciudad de Buenos Aires.
Nos preocupa seriamente que el Estado nos diga que no nos merecemos la oportunidad de continuar con nuestra cultura ancestral.
En este momento, nos vemos obligados a recaudar fondos para poder enfrentar el desalojo.
Para ello hemos organizado un TALLER DE TOQUES AFROBRASILEROS todos los sábados, cuyo arancel será destinado al fondo de lucha.


Además llamamos a las organizaciones e instituciones que quieran aportar y acompañar nuestra lucha a que se comuniquen con nosotros.
Fernando: 15 31869031 - grupoliberacion@gmail.com
http://www.movimientoafrocultural.blogspot.com/
Favor de difundir esta gacetilla.
Movimiento Afrocultural
Fuente de las imágenes: Primera: cuadro pintado por integrante del Movimiento AfroCultural, virado a blanco y negro. La segunda, foto de Alejandro Frigerio.

lunes, 2 de marzo de 2009

Carnaval en Olinda

Nunca estuve en el carnaval de Olinda. En la ciudad -ya casi el barrio colonial de Recife-sí, unas cuantas veces, y quienes estuvieron allí saben que es preciosa. Algo menos que Ouro Preto y que el Pelourinho, pero ahí nomás .... Y la comida es maravillosa. Recomiendo Oficina do Sabor, con un balcón bellísimo... Hay que ir sin prisa, claro. La comida tarda en hacerse pero vale cada minuto de espera.
Las veces que anduve por allí en época de carnaval preferí siempre rumbear para Salvador -o ya estaba allí. Lo más cerca que llegué fue a un "pre-carnaval", el fin de semana anterior, con festejos que daban una buena idea de lo que vendría. "Blocos de sopro" por la calle -con trompetas y trombones, haciendo marchinhas y sambas- y algún que otro maracatú, como una comparsa de candombe pero con tambores que parecen bombos legueros. Y lleno de gente por las calles adoquinadas e inclinadas. De todos lados del mundo, y de todos lados de Recife. Democrático, popular y callejero.
Recuerdo una tarde en la colina que desemboca en la Igreja da Sé (si no me equivoco la más antigua, que domina Olinda desde lo alto) y se escuchaban, a lo lejos, viniendo desde distintas partes de la ciudad, los tambores de varios maracatús que estaban, quien sabe, ensayando o desfilando.
La voz de Africa en medio del barrio colonial portugués.
Página 12 - Suplemento Turismo - domingo 1 de marzo de 2009
El carnaval de Olinda
Por Guido Piotrkowski
Durante cinco días y cinco noches, el carnaval callejero por excelencia de Brasil atrae multitudes que no duermen ni descansan. Tradición, música, misticismo y desenfreno en la vibrante fiesta donde hasta las almas retumban con mucho ritmo.

Olinda es una pintoresca ciudad colonial al nordeste de Brasil, en el estado de Pernambuco. Fundada en 1532, la Unesco la declaró Patrimonio de la Humanidad en 1982. Nombrada la primera capital cultural del país en 2005, es una de las ciudades más antiguas del estado brasileño y sede de uno de los carnavales más auténticos y originales, en el que se preservan las más puras tradiciones nordestinas.
Un desfile inagotable
El mercantilismo de otras fiestas en honor al Rey Momo como las que se hacen en el Sambódromo de Río de Janeiro o en ciertos sectores de Salvador, en Bahía, aún no ha llegado hasta aquí, a esta bella ciudad donde no hay que pagar por la diversión. Participar es gratuito y en cierta medida anárquico: aunque de hecho hay una organización oficial y una suerte de programación, las cosas van sucediendo de tal manera que superan todo lo previsible.
Participan centenares de agrupaciones de indudable raíz africana como los característicos y tan nordestinos maracatús, frevos, afoxés y caboclinhos, y hasta algunas carioquísimas escolas de samba que se metieron de coladas. Todas desfilan y arrastran por sus callejuelas de piedra, entre iglesias centenarias y antiguos caserones, cerca de un millón de personas al son de pegadizas melodías ejecutadas en su mayoría por bandas de vientos y tambores.
Los muñecos gigantes, que pueden llegar a medir hasta tres metros de alto, representan otro de los rasgos distintivos de esta fiesta frenética y vistosa. La sátira política caricaturizando a personajes como el propio presidente de Brasil, Lula da Silva, o a George Bush y Osama bin Laden, es un clásico.
Durante todo el día, desde temprano en la mañana hasta bien entrada la madrugada, un río de gente se desplaza en masa siguiendo a los blocos (comparsas). Todos intentan lo imposible: estar en todos lados al mismo tiempo. Cantan, bailan, saltan, ríen, se abrazan, se besan, se tocan, se mojan; transpiran enfundados en los más diversos disfraces o en ropas diminutas, todo vale en tiempos carnavalescos. Las multitudes se entrecruzan en las estrechas laderas provocando embotellamientos humanos en cada esquina. Y cuando uno cree que todo acabó y se dirige rendido a descansar camino a la cama, siempre aparece otro bloco más que parece ser el último, pero que seguramente no lo será. Durante estos cinco días la ciudad no descansa, y quien quiera participar de esta gran fiesta, tampoco.
Del frevo al maracatu
Al igual que el samba en Río de Janeiro, el frevo es la cara del carnaval de Olinda. Este ritmo característico de la región mezcla influencias europeas y africanas, y se baila con frenesí, con movimientos rápidos y acrobáticos, a la vez que se agitan unos paraguas multicolores. Bailarlo es todo un desafío, e intentarlo es arriesgado.
Los maracatús, por su parte, no nacieron precisamente durante el carnaval sino en las ceremonias de coronación de los reyes negros. Con el fin de la esclavitud, aquellas reuniones ligadas a los terreiros del candomblé pasaron a formar parte de los carnavales. Estos grupos son la esencia misma de la gran fiesta pernambucana.
Mestre Salustiano es un reconocido músico pernambucano cuya especialidad es ejecutar la rabecca (especie de violín artesanal del nordeste brasileño). Coordina el desfile de los maracatús en la Cidade Tabajara, situada en la periferia de Olinda, donde humildes pobladores llevan a cabo uno de los desfiles más autóctonos, enfundados en vistosos trajes que representan los diferentes personajes de carnaval. Así, por unos instantes mágicos, como en un cuento de hadas, se convierten en el rey y la reina, en el príncipe y la princesa, reinando desde sus majestuosos carros sobre la gran fiesta nordestina.
Este es, sin dudas, el carnaval callejero por excelencia. Un espectáculo frenético, de cinco jornadas interminables que oficialmente comienzan un sábado y concluyen el miércoles de cenizas. Pero en Olinda, y durante el carnaval, nada es oficial. En este rincón del nordeste brasileño, con menos pompa que Río de Janeiro pero con más tradición, menos populoso que Salvador de Bahía pero más popular, los desfiles no tienen precio y la censura no tiene lugar. Bailar, cantar, saltar, beber, besar, sin sentir los días pasar.

En Recife tambien es carnaval
Los ecos del carnaval llegan hasta Recife, capital de Pernambuco, a pocos kilómetros de Olinda, que comparte la fiesta con su vecina ciudad. Aquí los puntos más altos de los festejos son la Noche de los Tambores Silenciosos y el desfile del Gallo da Madrugada, el bloco más grande del mundo, según el libro Guinness de los Records, por llegar a convocar –o “arrastrar” como dicen por aquí– hasta 2 millones de personas año tras año. Antiguamente comenzaba antes del alba, alrededor de las tres de la mañana –de ahí el nombre–, pero hoy en día la muchedumbre empieza a concentrarse alrededor de las siete de la mañana, cuando el sol se asoma. La espera, festiva y regada de cerveza, se alarga hasta la media mañana, cuando el gigantesco bloco sale por las calles convocando una multitud a su paso, con el gallo gigante como estandarte y un sinfín de coloridas carrozas alegóricas detrás.
La Noche de los Tambores Silenciosos es un desfile de maracatús en el que se les rinden homenaje a los esclavos muertos en cautiverio. Esta procesión se hace en el Patio del Tercio durante la madrugada del martes. Acercarse hasta allí para disfrutar este espectáculo único en el mundo no es nada fácil. Las multitudes son el denominador común a lo largo de todo el carnaval, y esta noche embriagada del misticismo que emana de los tambores –nada silenciosos– no es la excepción. Pero vale la pena el esfuerzo, y nada mejor que una buena “capeta” (así llaman al diablo) para recobrar energías. Es una bebida hecha a base de cachaça, leche condensada, clavo de olor y cardamomo. Un trago del demonio.


Fuente de las fotos: Guido Piotrkowski para Página 12

Fuente de la nota: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/turismo/9-1492-2009-03-01.html

sábado, 28 de febrero de 2009

Juan Velorio y el "Lobo" Nuñez en La Nación (1998)

(doble click en las imágenes para agrandarlas y leer la nota)

Revisando material de archivo encontré esta nota de la revista dominical del diario La Nación del 2 de agosto de 1998.
Vale la pena rescatarla por la entrevista al famoso y ya fallecido fabricante de tambores Juan Velorio, y al no menos conocido luthier, tamborero y activista cultural Fernando "Lobo" Nuñez. Por si fuera poco, también trae una pequeña entrevista a Marta Gularte!
La nota está muy bien (sobre todo para la época), enfatizando las propias voces de los actores.





viernes, 27 de febrero de 2009

Cursos de Antropología en FLACSO

(doble click en la imagen para poder ver los cursos)

Algo (mas?) de autobombo:
Va la lista de cursos que se dictarán este semestre en la Diplomatura y Maestría en Antropología Social de FLACSO.
Atención al curso "Raza, nación y cultura en el Mercosur", dictado por un servidor. Comienza en mayo. Habrá mas noticias al respecto....

miércoles, 25 de febrero de 2009

El "Negro Arigós" y la comparsa Los Negros Santafesinos

(doble click en la imagen para agrandarla)

A medida que crece (lentamente) nuestro conocimiento del pasado y el presente afroargentinos, aparecen nuevas figuras de hombres y mujeres que contribuyeron (o aún lo hacen) a nuestra cultura.
En este caso, la Casa de la Cultura Indo-Afro-Americana de Santa Fé invita a rememorar a un prócer del carnaval santafecino.
Homenaje al “Negro Arigos”

José Braulio Acosta era conocido popularmente como el “Negro de Arigos” o “Negro Arigos”, ya que en su lugar de nacimiento, el Barrio del Tambor en Paraná, provincia de Entre Ríos, habría servido en la familia del Dr. Arigos.
En la navidad de 1900, en el viejo almacén de don Goyo en el barrio sur de esta ciudad, donde siempre se reunía la comunidad de los afrodescendientes deciden formar la "Sociedad Coral Carnavalesca - Negros Santafecinos".
Y… comenzaron los ensayos, en la casa de Acosta, que estaba ubicada en la esquina NE de San Jerónimo y Uruguay, sobre la base de viejas canciones que el Negro Arigos recordaba y de algunas que compusieron especialmente; el éxito fue inmediato.
Cumpliendo a rajatabla su juramento hecho en un lejano carnaval en el proscenio del Teatro Municipal de Santa Fe: “Mientras tuviera una guitarra y me acompañaran cuatro negros, los “Negros Santafecinos” han de salir a la calle para estas fiestas”. Este fenómeno de cultura popular, que fue la comparsa, duró casi cincuenta años. El 16 de enero de 1951 muere Acosta y “Negros Santafecinos” deciden no salir.
El “Negro Arigos” era el soberano indiscutido e indiscutible no solo del carnaval santafesino, sino también en el seno de la comunidad afrodescendiente. Una crónica de 1933 describe así su entrada al desfile de carnaval: “El Negro Arigos no faltó a la cita del corso. La presencia del héroe inmutable de los carnavales santafesinos, cabalgaba un asno de marcha lenta y solemne, vestía chaqueta y pantalones rojos, mientras sobre la cabeza canosa descansaba un gran chambergo de paja... Las murgas a su paso enmudecían y algunos estandartes se inclinaban a sus pies, reverentes; desde las aceras lo aplaudían los niños arrojando serpentinas y el homenaje era sin duda melancólico, pues aquello también pertenecía a un pasado remoto. Cuando empezó a marchar por la calle San Martín, al paso lento de su asno, el cronista pensó en la entrada de Jesús de Nazaret”.

A 58 años de su fallecimiento hacemos este homenaje para: “reavivar el fuego de una raíz y de toda una tradición. Lo hacemos con la convicción que nosotros, santafesinos de hoy, tenemos el derecho y la obligación de recuperar esa parte sustraída de nuestra identidad”.

☻ ☻ ☻ CANDOMBE ARGENTINO ☻ ☻ ☻
28 DE FEBRERO A LAS 18,30 HS.
DESDE NUESTRA SEDE HASTA LA VECINAL
“PARQUE JUAN DE GARAY”

CASA DE LA CULTURA INDO-AFRO-AMERICANA
Lamadrid 2956 (3000) Santa Fe. Tel.: 0342 154775381
Email: indoafro@hotmail.com

lunes, 23 de febrero de 2009

Afrodescendientes contra el paco

La nota de tapa de la última Viva (22/2/2009), la revista dominical del diario Clarín, es sobre un grupo de madres que, en los cada vez más carenciados barrios bonaerenses, hace lo (im)posible por evitar que sus hijos caigan en las garras del paco y la tentación del delito. Una de las familias que se ha movilizado en contra de estos flagelos es claramente afrodescendiente.
Es claro que esta identificación no es relevante ni mencionada en la nota –es sólo una familia argentina más luchando para que sus reclamos sean atendidos
.
Llamar la atención a su afrodescendencia, sin embargo, es importante por varios motivos. En primer lugar, ante la frecuente pregunta, “¿dónde están los negros argentinos?”, las fotos claramente contestan: “acá, sufriendo como otras familias carenciadas”.
La nota y las fotos muestran que los afrodescendientes no sólo existen sino que también forman parte de movilizaciones sociales.
Sugieren, asimismo, algunas preguntas que esperemos puedan ser respondidas en la medida en que el campo de los estudios afroargentinos se continúe desarrollando.

Reconocida la existencia de afrodescendientes, ¿cuál es su ubicación mayoritaria dentro del espectro socio-económico?. Y sobre todo, ¿en qué medida el fenotipo de “negros” (en este caso, con comillas y sin comillas) de algunos de estos jóvenes contribuye a su marginación social?

Si existiera una identificación como “afrodescendientes”, “afroargentinos”, “negros argentinos” se podrían implementar políticas de acción afirmativa dirigidas específicamente a estos grupos? También, uno podría dar vuelta la pregunta y plantear: si existieran políticas afirmativas, ¿habría más individuos dispuestos a identificarse como “afrodescendientes”?.
Mi experiencia, así como los estudios sobre distintos movimientos sociales, indican que la existencia de una “estructura de oportunidades políticas” (concepto muy usado para el estudio de la movilización social) ayuda fuertemente a, o es un prerrequisito para, ciertas identificaciones que, sin la existencia de estas oportunidades, tienen un alto costo social y son, en lo posible, evitadas.

domingo, 22 de febrero de 2009

Fiesta de Iemanjá en Montevideo (3): Devociones





Fotos: Alejandro Frigerio
(Doble click en las imágenes para agrandarlas)