lunes, 9 de febrero de 2009

¿Imágenes que atrasan?

Esta imagen de un conocido café de Montevideo, ¿no es, cuando menos, algo "políticamente incorrecta" para los días que corren? La imagen de un negro, sirviente, infantilizado, refleja bien el estereotipo vigente en avisos desde hace casi un siglo. No sería hora de cambiarlo por algo mejor? Sobre productos e imágenes similares se han dado debates en distintos países. De algunos daremos cuenta en este blog.....
Este chiste, aparecido en el diario El País de Montevideo, el domingo 1 de febrero de este año, tendría en Argentina, connotaciones inequivocamente racistas -sabemos que "macacos" es un insulto utilizado contra jugadores brasileros desde hace unos ochenta años -si recuerdo bien la fecha del titular del diario que comenzó la adjetivación. Ignoro si en Uruguay se usa la misma palabra. Quizás no.... De todas maneras.... pulgar para abajo....

jueves, 5 de febrero de 2009

Cultura Afro: Las raíces, el tronco, las ramas

Hace ya varios años escuché al babalorixá Daniel de Xango (Sangodaré Akambí), uno de los más lúcidos pais de santo locales, expresar la relación entre la práctica religiosa africana, la brasilera y la argentina de la siguiente manera: “Esto es como un árbol: Africa es la raíz, Brasil es el tronco, y nosotros somos las ramas”. Esta sencilla metáfora me pareció en su momento sumamente adecuada para explicar la interrelación entre las prácticas religiosas y los distintos contextos nacionales implicados en el creciente proceso de transnacionalización de estas religiones, ya que expresaba una relación necesaria pero no simétrica ni igual entre las partes y señalaba, a la vez, su interdependencia...........

La metáfora del árbol y sobre todo las posibilidades de su aplicación de múltiples maneras nos ayuda a pensar la relación cambiante pero necesaria que se mantiene con “la tradición” en todas las manifestaciones culturales afro (candombe, capoeira, danza afro) ......

La nota entera està en la revista Quilombo de este mes

http://www.revistaquilombo.com.ar/revistas/44/q44.htm

Fuente de las fotos:
La primera,
http://flickr.com/photos/osvaldo_zoom/2101447909/
La segunda es el cuadro "Arbol de la vida" de Gustav Klimt

miércoles, 4 de febrero de 2009

Los migrantes africanos y la policìa argentina

Diario Critica -Sociedad - Lunes 2 de febrero de 2009
La comunidad de refugiados senegaleses denuncia acoso policial y judicial
Los negros venden oro y cobran bollos
Venden bijouterie y ganan 1.000 pesos al mes. Dicen que tienen miedo de trabajar porque son golpeados. Ya presentaron un hábeas corpus que no fue atendido. El 98,5% de los procedimientos policiales no llegan a juicio porque son desestimados.

S.quien por seguridad no puede decir su nombre, es refugiado senegalés y para subsistir vende bijouterie. O intenta venderla: en el último tiempo, el acoso policial se endureció al punto de no sólo impedirle la venta, sino de detenerlo y secuestrarle la mercadería. Junto con otros compañeros, acaba de presentar un hábeas corpus en el que denunció que en la última ocasión, la policía, en vez de pedirle uno o dos relojes como suele hacer, lo quiso echar con un “acá no recibimos nada de los negros”. S. se resistió porque sabía que lo que estaba haciendo no era delito y la consecuencia fue inevitable: lo detuvieron, le secuestraron la mercadería y hasta le hicieron “desaparecer” el pasaporte.
Lo de S. es sólo un ejemplo de lo que regularmente padecen los aproximadamente 300 refugiados senegaleses que sobreviven en la ciudad de Buenos Aires y que no ganan más de $1.000 pesos al mes. Sin embargo, la justicia contravencional porteña desestimó el hábeas corpus e hizo una mínima referencia a la discriminación racial, algo que la Cámara, que también rechazó el recurso, ni siquiera tuvo en cuenta. “La discriminación está en toda la estructura judicial y administrativa porteña –señala Luciana Sánchez, presidenta del Colectivo para la Diversidad (Copadi), asociación civil que acompañó la presentación judicial–. La policía es la que ejerce la violencia, pero es el último eslabón en esta política de ‘blanqueamiento’ del Gobierno de la Ciudad.”
Según explica Sánchez, la policía invoca el artículo 83 del Código Contravencional para accionar contra los vendedores ambulantes, especialmente inmigrantes. Este artículo establece que están sancionadas las actividades lucrativas no autorizadas en el espacio público. Pero también aclara que “no constituye contravención la venta ambulatoria en la vía pública o en transportes públicos de baratijas o artículos similares, artesanías y, en general, la venta de mera subsistencia”.
Cuando la policía ve a una persona infringiendo este artículo, primero debe dar aviso al fiscal para que éste autorice el procedimiento. “Y ahí empieza el problema: cuando el policía le dice que va a ‘proceder’ con un migrante con documento precario (‘la precaria’ es el documento provisorio de los refugiados) que está vendiendo en la vía pública, a pesar de que es obvio que vende para su subsistencia, el fiscal dice ‘proceda’ y ahí empieza el calvario para estas personas, que en la mayoría de los casos no saben español, que pierden la mercadería que necesitan para comer y que entran en un laberinto judicial. Por eso los fiscales son los que tienen el poder de frenar esta persecución racial y hoy están haciendo todo lo contrario”, dice Sánchez.
El poder fiscal. Germán Garavano es el actual fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires. Crítica de la Argentina intentó comunicarse con él pero estaba de licencia. Sin embargo, antes de asumir en su cargo, el CELS le presentó un pliego de preguntas y una de ellas inquiría: “¿Cuál es la política que va a seguir la Fiscalía General respecto de la venta ambulante? ¿Con qué criterio se va a distinguir la venta prohibida de aquella de mera subsistencia, no penada?”. “Ninguna, porque la venta ambulante es una actividad lícita dentro del marco regulatorio fijado por las normas de la ciudad”, fue la respuesta de Garavano.
Lamentablemente, las mismas estadísticas del Ministerio Público Fiscal contradicen sus palabras. “Son números que ponen en evidencia que la persecución de la venta ambulante es parte de una política de acoso racial”, denuncia Malena Derdoy, también miembro de Copadi. Del total de personas imputadas en la ciudad por contravención del artículo 83 durante 2007, el 40% son migrantes de América Latina y África (especialmente, de Senegal), contra un 37% de personas argentinas. Esto es: a una de cada 188 personas migrantes se le labró un acta contravencional, mientras que sólo a una de cada 1.670 personas nacidas en la Argentina le sucedió lo mismo.
Los números se vuelven más crudos cuando se descubre que sobre un total de 3.985 actas contravencionales labradas en 2007 por el artículo 83, sólo un 1,5% (60 casos, aproximadamente) llegaron a audiencia. Esto significa que el 98,5% de los procedimientos policiales autorizados por la fiscalía –con el trauma que eso conlleva para la persona acusada– son desestimados por la Justicia. “Es decir, nunca tendrían que haber existido”, refuerza Derdoy.
“A la persecución policial y fiscal y la discriminación social se les suma la indiferencia institucional, al punto que el órgano que debería asistir a estas personas, la Defensoría Contravencional, ni siquiera tiene un traductor. Imaginate que, además de ser refugiados, el 100% de los senegaleses es parado e interrogado por la policía. Si eso no es discriminación racial, ¿qué es?”, concluye Sánchez.

“Un negro no puede compartir oficina con un blanco”
Nengumbi Celestin Sukama vino en 1995 desde el Congo como refugiado político. Actualmente es ciudadano argentino pero nunca logró insertarse laboralmente. Es licenciado en administración de empresas, habla inglés, francés y español, hizo media docena de cursos de capacitación y está casado con una argentina. Pero Celestin, además, es negro. “La cultura que prevalece en la Argentina no permite que un negro comparta la oficina con un blanco y nacional. Por algo existe el dicho ‘el negro rinde mejor usando las manos y no la cabeza’”, dice Celestin, coordinador del Instituto Argentino para la Igualdad, Diversidad e Integración (Iarpidi) y miembro del foro afro del INADI.
“El refugiado llega traumatizado a un país extraño y se da cuenta de que a todo lo que vivió se le suman otras problemáticas: discriminación por parte de las autoridades, por parte de las mismas organizaciones que deberían asistirlo, como el ACNUR, y por parte de la sociedad en general. ¿Cómo puede ser que el ACNUR hasta ahora no haya podido ofrecerle un trabajo intelectual ni a un solo refugiado o exiliado político?”. Además de la segregación laboral (“primero te piden DNI, cuando tenés DNI te piden experiencia en el país”), Celestin enumera otros obstáculos: la Argentina no cuenta con una política de asistencia socioeconómica a los refugiados y en el campo de la educación carecen de valor sus títulos universitarios porque para revalidarlos les exigen recursar materias del secundario. “Y por sobre todo, el refugiado genera desconfianza y desde que llega recibe insultos de todo tipo: negro de mierda, negro trolo, negro puto, agresiones verbales y físicas. Nosotros no podemos hacer nada porque es algo ya muy arraigado en la cultura. Sólo una acción política de alto nivel podría cambiar esta situación”.

Agradezco a NFB

lunes, 2 de febrero de 2009

domingo, 1 de febrero de 2009

Fiesta de Iemanja en La Nacion

Tras su iniciativa de celebrar a Iemanja
Grupos religiosos cuestionan al Inadi
La Nacion Noticias de
Cultura: Sábado 31 de enero de 2009 Publicado en edición impresa

La convocatoria del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) para recordar pasado mañana el día de la divinidad Iemanjá en las costas del Río de la Plata provocó malestar entre grupos afroamericanos locales que tradicionalmente rinden culto a esa figura, que se vincula a la imagen de la virgen Stella Maris, patrona del mar. Critican al organismo oficial por un acto que consideran más discursivo que litúrgico.
La "ceremonia", organizada por el Inadi por segundo año consecutivo en Costa Salguero, consiste en la ofrenda de una barca, una danza de orixas (deidades) y palabras de representantes de distintas confesiones religiosas. Esta fiesta, que convoca desde hace diez años a más de 5000 fieles a las orillas del Río de la Plata, en Quilmes, se celebra también en Mar del Plata y en varios puntos de la costa norte de Buenos Aires y tiene una convocatoria multitudinaria en Montevideo.
"No participamos en la propuesta del Inadi porque es algo muy discursivo. No es culto", dijo a LA NACION Mae Peggie Poggi, de la asociación religiosa Omi O Baba. "La mayoría de las agrupaciones no acompaña al Inadi en esto. En Buenos Aires la presencia masiva se da en Quilmes. Hubiera sido mejor que auspiciaran eso", dijo Poggi.
"Pedimos el auspicio y no tuvimos respuesta", explicó Juan Forastier, secretario de la entidad organizadora de la fiesta en Quilmes, la Agrupación Social, Cultural y Religiosa Africanista y Umbandista (Asrau).
Sin embargo, uno de los coordinadores del Inadi, Flavio Rapisardi, dijo a LA NACION que Asrau no solicitó el auspicio. "Queremos dar a conocer esta religión, que generalmente es discriminada", afirmó Rapisardi sobre la razón que motivó al Inadi, que conduce María José Lubertino, a organizar el acto.
Consultado por LA NACION, Alejandro Frigerio, antropólogo especializado en culturas afroamericanas, cuestionó al Inadi. "¿No resultaría raro organizar una fiesta «Inadi» del Año Nuevo chino, cuando ya hay una en Belgrano, o una fiesta de la Virgen de la Candelaria, cuando ya hay celebraciones organizadas por la comunidad boliviana?", se preguntó.
Por Silvina Premat
Fuente http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1095187&high=inadi#lectores

sábado, 31 de enero de 2009

jueves, 29 de enero de 2009

Iemanjá y el INADI

(doble click en las imágenes para agrandarlas y leerlas)


He dicho en alguna otra entrada del blog –se complica a esta altura encontrar las referencias exactas, habrá que incorporar alguna tecnología de búsqueda- que no llego a entender la política del INADI respecto a las religiones de origen afrobrasilero (o africano) en nuestro país.
Esta invitación del INADI a la “ceremonia Yemanyá” revela una vez más que a la presumible buena voluntad de sus funcionarios se le suman dosis ya repetidas de desconocimiento de la realidad local.
En primer lugar, como ya dije a raíz de otro evento, parece haber ignorancia o despreocupación por los términos propios o nativos en los cuales suelen enunciarse estos eventos. Asi, esta es una “Fiesta de” o “para Iemanjá”, o una “Ofrenda para Iemanjá”. Pero “Yemanyá” no es el nombre de la fiesta ni de la ceremonia, sino del orixá al cual se homenajea a través del evento. Seguramente cualquier pai o mae de santo podría haberles sugerido un nombre más adecuado para el evento.




En segundo lugar, por más que la celebración en Buenos Aires esté mas desparramada geográficamente que la de Uruguay o la de Salvador –los devotos ofrendan en distintas playas y localidades a diferentes horas del día- ya hay al menos dos importantes ceremonias preparadas y publicitadas hace tiempo a las cuales concurrirán un número importante de devotos.
Una es la que organiza el pai Hugo de Iemanjá en Mar del Plata (desde hace ya muchos años) y la otra la planificada por ASRAU en la ribera de Quilmes.
¿No tenía mas sentido adherir a, auspiciar o participar de alguna manera de alguna de estas celebraciones (“reales”, digamos, que la comunidad ya está realizando) que organizar una nueva? ¿No resultaría raro organizar una fiesta “INADI” del año nuevo chino, cuando ya hay una en Belgrano, o una fiesta de la Virgen de la Candelaria, cuando ya hay celebraciones organizadas por la comunidad boliviana?
¿No se robustecería o enaltecería mas la práctica religiosa afro-umbandista (invisibilizada cuando no estigmatizada o discriminada) promoviendo la presencia de representantes de otros credos en las propias fiestas afro-umbandistas más que en una organizada por el INADI?




Me llama la atención sobre todo, la continua promoción por parte del INADI de “eventos culturales” que más parecen llevar a una folklorización de la religión que a ayudar a la efectiva o libre práctica religiosa de sus ya miles de adeptos en nuestro país. Lo que debería buscarse no es ayudar a hacer religión en un escenario, sino disminuir la discriminación que sufren quienes la practican cotidianamente.
La estrategia de promover hechos culturales y dignificar la religión a través de “la cultura” tuvo algún éxito en Brasil –su país de origen- pero ya está mostrando sus límites aún allá. Hartos de su glorificación escénica pero de su menosprecio cotidiano como religión y de la inacción ante los constantes ataques de la Iglesia Universal del Reino de Dios, los pais y maes de santo brasiler@s se movilizan cada vez más por sus derechos ciudadanos y no por sus derechos folklóricos.
La estrategia cultural también fue probada por los propios practicantes argentinos durante más de una década – en los 90s- con réditos muy parciales.
Más que fomentar un multiculturalismo light el INADI deberia estar proponiendo estrategias efectivas contra la discriminación que sufren los afro-umbandistas en su práctica cotidiana.
Que quede claro que no digo esto con mala voluntad -valoro los esfuerzos del organismo- sino con ánimo de contribuir al necesario debate sobre el carácter de dichas prácticas y estrategias.