sábado, 8 de diciembre de 2012

8 de diciembre: Oxum


Algunas de las ofrendas para Oxum en la ribera de Quilmes (2009). 
Las fotos, entre muchas otras posibles, muestran la dedicación, el amor y el cuidado con que l@s practicantes de religiones (de origen) afro cultúan a sus orixás.
También, las diferencias -pero más aún las semejanzas- que las caracterizan. 
El color amarillo del orixá, omnipresente. 
Los elementos que agradan a Oxum, pero también la construyen simbólicamente: peines, pulseras, abanicos, collares, aros, espejos, perfumes -representando la femineidad arquetipica, la coquetería y, por qué no, también la vanidad, que no es vista como un pecado en religiones que carecen de esa noción.


Algunas ofrendas incluyen una imagen física de la homenajeada, que puede oscilar entre una representación a la bahiana, con adé (corona y velo de mostacillas), o una más católica, de Virgen con manto amarillo.
Los elementos que las componen también oscilan entre un polo quizás más católico y otro más afro-brasilero, desde velas (pero amarillas), flores (pero amarillas) hasta la comida específica del orixá en la cosmovisión afrobrasilera (del sur): miel, maíz, melón...
Como ya argumenté en otra entrada de este blog, la estética como ética: lo que es bueno debe, a la vez ser bello ... y vaya que lo es....


jueves, 6 de diciembre de 2012

Llamadas de Candombe en San Telmo ("oficiales") -según pasan los afiches...

En la entrada anterior publiqué los diferentes afiches con los que, mayoritariamente desde internet, el Gobierno de la Ciudad promocionaba las Llamadas de Candombe de San Telmo.
Allí, Fernando Longobardi, testigo y protagonista privilegiado de todo el proceso, dejó un comentario realizando una lectura de los afiches que aquí reproduzco, junto con cada imagen. 

Dice Fernando Longobardi:
"Que bueno ver las "diferentes" difusiones que hizo el gobierno de la ciudad sobre la llamada "oficial". Da un poco de risa, pero mas que nada tristeza, ya que en ellas se refleja el desinterés oficial hacia el candombe.


La primera de esas graficas - año 2006- la hicimos con Ramiro Saenz (con la imagen del desaparecido mural de Av. Independencia) cuando la relacion de lxs candomberxs con el gobierno de la ciudad recién empezaba y la apuesta era desde cierto punto de vista interesante. Después, ante reiterados ofrecimientos en las reuniones la respuesta siempre fue que de eso se tenia que encargar sí o sí el área de prensa del gobierno (y ahí están los resultados).


Cuando nos llega la difusion con la segunda gráfica, sin consulta previa, saltó la bronca de todxs lxs candomberxs porque usaron tres congas (aunque mas bien parece que es una sola achicada y/o agrandada..) en vez de los tres tambores de candombe.


En la tercera digamos que se ponen un poco las pilas por la cagada a pedos y aparecen imágenes reales de candombe de las llamadas anteriores, pero tambien empieza la numerologia del espectaculo, algo que ya se había hecho en las llamadas de Avenida de Mayo (2002, 2003 y 2005).


La cuarta, es el año que el candombe se planta y se le presentan al gobierno 10 puntos minimos para concretar la Llamada, de lo contrario ninguna comparsa saldría. Como resultado nace Lindo Quilombo y algunas comparsas deciden hacer oídos sordos del desinterés gubernamental (y del planteo que ellxs mismos hicieron) e igual salen en la "oficial". Nótese que desaparece el gobierno de la ciudad en los créditos y figuran solo 8 agrupaciones de las 20 que venían participando (finalmente fueron 7 nomas ya que Las Cuerdas de Ejido no cruzaron el charco no sabemos porque..).



En la quinta el imperio contraataca y vuelve la numerología ("Mas de 20 comparsas..") y se instala un formato estándar en el diseño que va perdiendo contenido visual en las dos posteriores. y como si fuese necesario en la ultima se aclara "En todo estás vos" (bigote afeitado) vaciando la cultura."

martes, 4 de diciembre de 2012

Llamadas de Candombe de San Telmo ("oficiales")

 Comparsa Yumba -foto: Alejandro Frigerio

 Comparsa Guariló -foto: Alejandro Frigerio

Comparsa: La Revuelta - foto: Pao Cornejo (detalle)




domingo, 2 de diciembre de 2012

Llamadas de candombe en Buenos Aires -según el diario El País de Montevideo

Imagen: diario El País de Montevideo

Las Llamadas porteñas se escucharon también del otro lado del río -en este caso, hablamos de Lindo Quilombo. El diario El País de Montevideo publicó hoy una extensa nota sobre la expansión del candombe uruguayo en Argentina.

El País, Montevideo. Domingo 2 de diciembre de 2012
For export
El candombe cruza el charco
El ritmo afrouruguayo se afianza en Argentina, que ya cuenta con sus propias Llamadas. Cerca de 60 comparsas desfilan tanto en capital como en el interior.
Por Victoria Molnar - Tomer Urwicz

Son las cuatro de la tarde del sábado y, hasta entrada la noche, 29 comparsas con cuerdas de hasta 60 tambores toman por asalto la calle Defensa y se expresan por Parque Lezama. Es la Llamada del Lindo Quilombo, conocida como el desfile independiente. No hay vallados, sólo una fiesta en la calle que convoca a familiares, vecinos, turistas y este año cuenta con la presencia legitimadora de la comparsa Zumbaé de Montevideo.
El chico, el repique y el piano se escuchan cada vez más en la vecina orilla. Las calles empedradas del barrio de San Telmo y otros espacios públicos de Argentina son escenario habitual de comparsas que se reúnen los fines de semana. Llegados con la inmigración uruguaya de la década del `80, los primeros grupos de candombe argentino comenzaron a surgir a finales de los `90 y a partir del siglo XXI configuraron un expansivo y vertiginoso fenómeno que ya ha llegado a las provincias y con el que uruguayos y argentinos quieren vibrar.
Por Defensa desfila el afrouruguayo Carlos Álvarez, referente de la Agrupación Xangó que agrupa a argentinos, brasileños y uruguayos para la inclusión social y cultural de los afrodescendientes en el vecino país. Oriundo del barrio montevideano de Palermo, aunque actualmente reside en Buenos Aires, desfila desde 1997 en las Llamadas uruguayas donde este 2012 ganó el premio a Mejor Bailarín como integrante de la comparsa Sinfonía de Ansina. "Me enorgullece poder bailar el candombe en las calles de Buenos Aires porque tiene que ver con reproducir mi cultura desde el corazón, desde la danza, con el cuerpo", señala. Para él, el baile es tan importante como el toque de la cuerda y le significa en lo personal una lucha contra el machismo; de hecho, aclara que una de las características de las comparsas en Argentina es "la gran presencia de mujeres que tocan".
Dos ejemplos son Iyá-Kerere, de La Boca, y Mwabamke-Mbe, de La Plata. Ambas cuerdas femeninas formaron parte de Lindo Quilombo, la Llamada no oficial surgida en reclamo de mayor fomento cultural y que se realiza en oposición al desfile que el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires organiza desde 2006. La edición 2012 de esta "Llamada oficial" se realizó ayer con la participación de 16 comparsas. No obstante, hasta el momento el carnaval porteño no incluye candombe.
"En Buenos Aires no hay concurso ni premio; se desfila por amor al arte", explica a Domingo Sebastián Bagnasco, director de Bantú, una cuerda lubola binacional que se identifica "con el sonido más guerrero de Ansina" y que todos los fines de semana se reúne a tocar en la costanera de la localidad bonaerense de Vicente López, esperando que el sonido cruce el Río de la Plata y llegue hasta Uruguay. "Elegimos una interpretación más guerrera porque queríamos tratar de que nos escuchen del otro lado", cuenta Bagnasco y es que en las comparsas "siempre hay algún uruguayo metido".
En Bantú hay uruguayos, hijos de uruguayos y hasta nietos de uruguayos. El componente afro no es significativo pero intentan que su candombe transmita la tradición de la música de raíz negra. "El candombe no tiene color ni bandera, se vive como un festejo y con el respeto que merece un ritmo que viene de los esclavos. Por eso esperamos que el año que viene los directores de todas las comparsas podamos unificar las dos llamadas, para que lo único que le pidamos al gobierno de la Ciudad sean los permisos", destaca el líder de la comparsa que fue pionera en tocar en el Teatro Colón.
Orígenes
Entre los uruguayos que sentaron las bases de la movida argentina se encuentran los hermanos Diego y Javier Bonga, directores de la escuela de candombe que lleva su apellido. Su agrupación cultural del barrio Montserrat lucha desde 1989 por "reafirmar los compromisos de ciudadanía y reinserción de la población negra", castigada por el paradigma de un país blanco y europeo.
En 1996 uno de sus fundadores, José Delfín Acosta Martínez, fue asesinado a golpes dentro de una comisaría por salir en defensa de dos afrobrasileños que estaban siendo hostigados por policías en la calle. Este hecho, aunque llegó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, aún hoy sigue impune y el 13 de diciembre de 1998 motivó un gran desfile por el barrio de San Telmo denominado "Homenaje a la Memoria", con la cantidad inusual de unos 100 tambores. Tal evento fue el origen de las comparsas en Argentina, según marcan los investigadores Alejandro Frigerio y Eva Lamborghini en su trabajo Encontrarse, compartir, resistir: Una "nueva construcción" del candombe (afro)uruguayo en Buenos Aires.
Otro precursor es Claudio "Artigas" Martirena, quien tocaba el chico en Morenada y se quedó en Buenos Aires al conocer al amor de su vida un día de 1982, tras un festival de candombe en el estadio Obras Sanitarias. Hace 12 años, en el corazón del arrabal porteño, fundó Lonjas de San Telmo, que en marzo pasado a pedido de los presos uruguayos tocó en el primer carnaval festejado dentro de una cárcel de América Latina: el Penal de Ezeiza.
Recelo 
"Todos los que han cruzado a Argentina fueron a vender. El candombe es uruguayo y se acabó", dice Waldemar "Cachila" Silva, director de la comparsa C1080. "No me interesa qué hacen en otros lados porque respeto el candombe y eso es de acá, del barrio", agrega en la sede de Carlos Gardel y Cuareim.
No obstante, el antropólogo y músico uruguayo Luis Ferreira, hoy radicado en Argentina, afirma que no hay que pensar en cortes estereotipados de lo que es y de lo que no es el candombe, ya que es un término que aparece en la historia de ambas márgenes del estuario del Plata y hasta está presente en la parte brasileña de Minas Gerais. "Popularmente está asociado a ciertas maneras de hacer música y a ciertos patrones musicales identificados con la combinación de los tambores chico, repique y piano más el toque de la madera, que son los elementos centrales en la cultura musical afrouruguaya. Pero (el término candombe) también denominaba a los rituales de las sociedades africanas a mediados del siglo XIX en Buenos Aires y Montevideo", explica y agrega que en Argentina convoca a jóvenes de sectores populares y medios, cuya atención se fija en el formato del desfile de Llamadas. "Se trata de participar de esta percusión que es muy fuerte a nivel de la emoción, muy sofisticada en lo musical y en el movimiento corporal, y que posibilita las identificaciones afro", dice. La pregunta que surge, señala, es "si lograrán desarrollar un candombe más argentinizado sin perder las raíces afrouruguayas", y recuerda que así como hay reggae argentino sin que por ello se desconozca su origen en Jamaica, lo mismo "podría tender a hacer el candombe".
Legitimidad
Que existan talleres dictados por maestros uruguayos, reconocer el sonido como parte de barrios tradicionales montevideanos y participar de las Llamadas en Uruguay son parte de esa búsqueda de legitimación que tiene hoy el candombe en la vecina orilla, opina Ferreira.
A modo de "ritual de iniciación", estos jóvenes argentinos se someten a tocar una hora y media en los clásicos desfiles por Carlos Gardel e Isla de Flores. Asimismo, esas reconocidas raíces uruguayas se mezclan en Argentina con nuevas concepciones sobre la práctica, especialmente en lo que refiere a una organización con menor rigidez jerárquica, en donde también hay espacio para la reivindicación de la invisibilizada tradición afroargentina (ver nota aparte).
Ricardo Martínez tiene 60 años, es argentino descendiente de caboverdianos, vive en la localidad bonaerense de Ensenada y es conocido como "El Rey" debido a la interpretación que realiza de esa figura presente en el candombe intramuros de la vecina orilla. Martínez integra La Cuerda, una comparsa nacida hace 12 años en La Plata que todos los 25 de Mayo participa de una gran Llamada (no oficial) en la capital de la Provinicia de Buenos Aires y también asiste a movidas de candombe en Córdoba, Catamarca, Salta y Entre Ríos.
"Las comparsas de candombe uruguayo no tienen al Rey, pero esta es una comparsa argentina. Hay mucho desconocimiento de la historia y de la realidad negra en nuestro país, estamos muy atrasados respecto de Uruguay y la figura del rey se motiva en una prohibición de 1827 sobre las diferentes sociedades negras que se habían conformado de acuerdo a grupos de procedencia y en donde cada una tenía un rey. Eran sociedades de fomento en las que se juntaba el dinero para comprar libertades o ayudar a los enfermos. La prohibición de los reyes viene porque tras las invasiones inglesas la alta sociedad le temía a los negros y a que sus reyes pudieran detentar algún poder real", comenta con orgullo Martínez.
De hecho, los dejos del candombe afroargentino se pueden encontrar en las murgas porteñas, así como la tradición del candombe afrouruguayo está en Argentina. Ya no hay fronteras.

Historia de cadenas y esfuerzo que se transforma en expresión
"Es imposible pensar en la historia de América sin la presencia del negro", advierte el investigador Tomás Olivera Chirimiri. La llegada de la población africana al continente comenzó en el siglo XVI, con la trata de esclavos. Si bien al poco tiempo ya se instalaron negros en lo que hoy es Uruguay, los primeros barcos provenientes de África que arriban directamente a esta zona lo hacen entre 1750 y 1760. Arrancados de su suelo, destratados y sin pertenencias, "los negros se las ingeniaron para reproducir el sonido de los tambores típico de su tierra", comenta Olivera Chirimiri. Así surge el candombe. En 1760 participan de la ceremonia de Corpus Christi. Pero el auge de este estilo musical se da entre 1800 y 1850. En este período, la tercera parte de la población era negra. Es una etapa marcada por revueltas independentistas y por el proceso de abolición de la esclavitud. En ese esplendor surgen los clubes de candombe que se destinan específicamente a esta expresión cultural. Estos centros serán clausurados en la segunda mitad del siglo XIX y con su cierre pierde vigor el ritmo. La mayoría de los nacidos en África mueren por edad o por su participación en las guerras. En 1870 el candombe ingresa al carnaval y "pierde su tradición original", explica el investigador. Durante el siglo XX y lo que va del XXI, diferentes artes adoptan esta expresión cultural. A las tres figuras clásicas (mama vieja, gramillero y escobero) se le suma la vedette. Los toques de Llamadas que se realizaban entre barrios se oficializan en 1956. Cincuenta años después se declara al 3 de diciembre como el Día Nacional del Candombe, en conmemoración del toque de tambores espontáneo que surgió en 1978 en reclamo por la demolición del conventillo Medio Mundo, realizada por la dictadura. En 2009, la Unesco lo declara Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Historia: Normas y pasado que exige
María Remedios del Valle perdió a toda su familia en los combates de la gesta independentista. Ella sobrevivió por su destreza, fue nombrada por Manuel Belgrano "capitana" y "Madre de la Patria". En homenaje a esta mujer afrodescendiente, desde el año pasado el 11 de octubre es el Día de la Cultura Afroargentina en la Provincia de Buenos Aires. Con el objetivo de alcanzar una normativa nacional, la semana pasada ingresó a la Cámara Baja del Congreso argentino un proyecto de ley que pretende declarar al 8 de noviembre -fecha de fallecimiento de esta luchadora- como el Día Nacional de los Afroargentinos. En la vecina orilla la corona española prohibió el candombe en 1716. Desde entonces la cultura afro se conservó puertas adentro, en la oscuridad. Con su invisibilidad también desaparecieron los afrodescendientes y, a diferencia de Uruguay, el candombe agonizó. La participación de los "negros" en las sucesivas guerras de los siglos XVIII y XIX, en especial la del Paraguay (1865-1870), fue uno de los motivos por los que disminuyó este colectivo. La fiebre amarilla de 1871, junto a otras epidemias, barrió a gran parte de los afrodescendientes sobrevivientes. Y, por si fuera poco, hubo un cambio de conducta colectivo "por la denigración", dice el investigador Tomás Olivera Chirimiri. "Los negros acostumbraban a tener muchos hijos, pero en el siglo XIX empiezan a tener menos para que no sufran". Pasaron unos 250 años del decreto español hasta que se reavivó la llama de este ritmo, gracias a la influencia de la migración afrouruguaya. Recién en 2010, Argentina incluyó por primera vez en más de 120 años la variable afrodescendiente en su censo. Los guarismos indican que hay 149.493 personas de ascendencia afro (0,4% de la población total). De ellos, unos 2.500 son uruguayos. En la actualidad, dicen los participantes, el candombe uruguayo practicado en Argentina es una herramienta de visualización y promoción.

El candombe en Argentina, según la mirada experta
"El candombe significa mi vida, porque me siento hijo suyo. Atrás de una comparsa fui pintando cuadros y terminé haciendo una comparsa también de obras mías. Fui a todos los países donde la negritud tenía presencia; (por eso) que el candombe uruguayo tenga repercusión en Argentina me hace muy feliz". Carlos Páez Vilaró.
"Romper con la tradición del candombe es imposible. Hoy para poder sobresalir en algo inventan cualquier disparate. Los que instalan el candombe en Argentina están vendiendo la tradición. En Argentina ni siquiera había negros. No está el barrio ni la familia de candombe". Waldemar Silva, director de C1080.
"El candombe para los afroargentinos es salud y futuro, homenaje a esos negros que vinieron con las cadenas y cuyos esfuerzos han hecho que la Argentina sea libre. Esa ofrenda fue de la mano de una cultura que tiene poesía, música y sobre todo candombe; una clave que dice tantas cosas y que llena tantos corazones". Ricardo Martínez, afroargentino de Agrupación La Cabunda.
"El candombe es Patrimonio de la Humanidad y como tal no es exclusivo de una nación. Reconocemos que nació en Montevideo pero creemos que también puede ser rioplatense. Las identidades no son estancas y el ser afrodescendiente tampoco lo es". Carlos Álvarez, afrouruguayo en Argentina de la agrupación Xangó.


Agradezco a Eva Lamborghini

viernes, 30 de noviembre de 2012

El candombe uruguayo y la percusión en Buenos Aires -según Tiempo Argentino

Interesante,  provocativa -y en ocasiones hasta irritante- nota del diario Tiempo Argentino, que entrevista a varios referentes de la percusión (de escenario y callejera) de la ciudad. Presenta numerosas afirmaciones cuanto menos polémicas -cuando no inexactas- pero refleja la diversidad de opiniones sobre la historia y actualidad del género y la  labor de reconstrucción histórica y de la memoria que realizan y realizaron varios músicos. Dicha labor muestra una necesidad aún no del todo bien cubierta por la academia, pese al incremento en la producción local y, también, ya la pérdida de su monopolio -si alguna vez lo tuvo- sobre las interpretaciones del pasado y los orígenes de los géneros musicales. Los entrevistados realizan una sugerente mezcla de arte, reconstrucción histórica y militancia social.
El artículo evidencia, asimismo, la influencia de la posición en el campo candombero y percusivo en la valoración de determinadas actividades.  La afirmación de Martirena sobre el "nuevo candombe argentino" puede resultar particularmente polémica, pero señala una cuestión importante: dejando por un momento de lado la notable cantidad de tamboreros uruguayos activos en la ciudad, ¿cómo empezar a conceptualizar una práctica cuyo origen es inequívocamente (afro)uruguayo pero que ya está siendo practicada y difundida por cientos -ya casi miles- de argentinos en muchas de las principales ciudades del país? ¿Podrá o debería su origen seguir condicionando la manera en que es percibido y practicado, y por cuánto tiempo más? Lo mismo sucede con las religiones de origen afro presentes en el país. ¿Son "afrobrasileras"? ¿"de origen afrobrasilero"? ¿"brasileras"?"¿ de origen africano"? ¿"afroamericanas"? Con casi cincuenta  años de presencia en el país y una abrumadora mayoría de practicantes argentinos, ¿cómo habría que denominarlas?  ¿Qué tan importante -y por cuánto tiempo- es el origen de una manifestación cultural? ¿Deja de serlo recién cuando aparecen características locales propias suficientemente relevantes? ¿O cuando el número de practicantes locales pasa a ser abrumadoramente mayoritario? Un tema que será fuente de disputas por varios años más....
Ya menos inequívocamente  errónea es la trivialización de las Llamadas independientes  Lindo Quilombo como una "preLlamada". Posición que el cronista parece compartir de manera acrítica y que menosprecia  o ignora un esfuerzo sostenido y valioso por  cuestionar  la espectacularización y la utilización de las llamadas por parte del gobierno de la ciudad  (particularmente éste) cuando la práctica del candombe sufre una serie de trabas, dificultades e inatenciones el resto del año. Pensar por qué, cómo, para qué y para quién se realiza una costosa, sacrificada y bellísima muestra de cultura  popular no debería ser visto como un impedimento sino más bien como una condición para evitar su banalización y para la reivindicación de memorias históricas, identificaciones étnico-raciales y, de manera más general, otras causas sociales relevantes.




Tiempo Argentino, 26 de noviembre de 2011
El baile ocupa las calles
Tambores de este lado del Río de La Plata
 Desde hace unos años el revisionismo por la historia de los ritmos africanos y la necesidad de investigar las raíces de la música latinoamericana influyeron en una gran afluencia de grupos que, entre bombo y tambor, invitan a levantar  los pies del suelo.  
Por: Sebastián Duarte


 En los últimos diez años, el fenómeno de los tambores acapara la atención tanto de jóvenes como de familias enteras en Buenos Aires. Cientos de agrupaciones se han organizado en la búsqueda de los ritmos de raíces latinoamericanos con ascendencia negra y tribal de cada región. El revisionismo lleva a muchos músicos a estudiar y rescatar los ritmos del tambor y sus significados. Claudio Artigas Martirena no es argentino, sino charrúa. En la década del '80, se transformó en un eslabón fundamental en la fomentación de la recuperación de los ritmos de los tambores en la calles de Buenos Aires. Desde hace muchos años, todos los domingos, junto a Las Lonjas de San Telmo, la agrupación que dirige, recorre los empedrados de la calle Defensa, divulgando la cultura de ascendencia negra en las orillas rioplatenses. "Nací en un conventillo en el Barrio Sur de Montevideo. Vine en los '80 a tocar al estadio Obras junto al grupo Morenada. Esa misma noche, conocí a mi mujer y nunca más me fui. Traje la cultura de Uruguay. Aquí no había tambores. En 1997 fundé Las Lonjas de San Telmo, mi escuela de tambores. Tuve que revisar la historia argentina para saber qué sucedió. No quedó registro sobre el candombe local. Sin embargo, hoy me dedico a difundir el nuevo candombe argentino", explica.
Mientras que Artigas Martirena al principio se ocupó de divulgar su experiencia traída desde el otro lado del río con los parches de cuero, el argentino Daniel Buira encontró su lugar en el mundo de lo rítmico a través de La Chilinga, uno de los colectivos de tambores más importantes de Buenos Aires. Antes pasó por el grupo de rock Los Piojos, y se transformó en uno de los primeros en mixturar el candombe con el rock nacional. "A principio de los '90, viajé mucho por Latinoamérica y estudié en cada país. Comprendí que en Buenos Aires había una desvalorización de nuestro ritmo porteño y que era mi deber enseñarlo." Fue así como en 1995, Buira, ya alejado de Los Piojos, fundó La Chilinga. "Nada se imita, todo se acciona. Y a los ritmos que tomamos de otros folklores, les damos el toque de nuestro corazón. Entendí el folklore a través de lo que el pueblo después canta o palmea. Así encontré la riqueza cultural", añade Buira. 
Es claro que nuestro instrumento rítmico regional es el bombo legüero. Según cuentan los estudiosos, el cruce entre el criollo con el esclavo africano fue fundacional para su creación. Uno de los grandes expertos sobre el tema es Carlos Rivero, docente en la Escuela de Música Popular de Avellaneda hace más de 20 años, y director musical de Los Bombos Legüeros. "El bombo es un instrumento representativo y tradicional de nuestro folklore. A diferencia de otros tambores, el bombo cuenta con una fricción distinta porque tiene parche con pelos. Dentro de la chacarera, existe una fusión y un nexo con lo afro y árabe, existe una combinación de ritmos binario y terciario. Es una unión de los pueblos originarios con quienes llegaron a nuestras tierras como esclavos. En la zona de Santiago del Estero había muchos negros. Y es allí desde donde se difundió con mayor fuerza el bombo legüero", explica el músico y docente. Tanto para él como para Buira, el rock dio una gran mano a los ritmos de los tambores desde la década del '80. “Desde hace algunos años el bombo se incorporó en el rock y hasta en músicas de México y Brasil. Trascendió fronteras. Cae bien porque tiene mucha esencia de ritmos de tierra. Aquí fue fundamental cuando Divididos versionó 'El Arriero', de Atahualpa Yupanqui. La Bersuit también sumó candombe", opina Rivero al respecto. Por su parte, Buira, además de la búsqueda del rock por el tambor, también analiza el tango y su vínculo con los sonidos de la negritud. "Tiene su origen en la raza negra. La palabra tango venía del tangó. Tangó, a su vez, significaba tambor. Los negros decían 'tocá tangó'. El ritmo del tango, que siempre lleva bandoneón, antes llevaba tambor. La desaparición de la cultura negra de este lado del río hizo que el bandoneón ocupara su lugar. Respecto al rock y su búsqueda de mixturas, creo que 'Verano del '92', de Los Piojos, y 'Matador', de Los Fabulosos Cadillacs, fueron los que marcaron tendencia", explica Buira.
La diversidad de culturas y razas que abundan en Argentina lleva a otras agrupaciones a interesarse en la difusión de ritmos negros de diferentes partes de América y mezclarlas con excelentes resultados. La Bomba de Tiempo es la más famosa de todas. Desde el Centro Cultural Konex, los lunes de todas las semanas y un sábado al mes esta agrupación marca el pulso porteño con miles de personas –además de público local, predominan los turistas– que danzan sin cesar frente a sus 17 percusionistas. Alejandro Oliva es uno de sus integrantes y de sus directores musicales. Sin duda, es un apasionado por los tambores y lo experimental. "La Bomba, a diferencia de otras agrupaciones, cuenta con un lenguaje particular: la improvisación, el aquí y ahora. Quien dirige, lo hace a través de señas. Organizamos a partir de la propuesta del músico. Creemos que es lo más genuino." Para mezclar su propuesta, La Bomba de Tiempo suele invitar a artistas de diferentes estilos musicales a sus espectáculos. Han pasado Jorge Cumbo, Teresa Parodi, Kevin Johansen, Hugo Fattoruso y Raúl Barboza, entre otros tantos. "Cuando vienen invitados, la idea también consiste en que improvisen. Los invitamos a la aventura", revela el talentoso músico. A su vez, Oliva aprovecha para contar que su grupo cuenta con una particularidad: sus integrantes llegaron desde diferentes estilos musicales. "Yo venía de la música culta, la ocular. Y hay quienes llegaron de otros estilos. Hay quienes venían del jazz y del rock, pero también quienes directamente venían del candombe, de lo afroperuano y lo afrobrasilero. Se juntó todo", rememora. Así como La Bomba se pasea por diversos ritmos afro en el marco de la experimentación, Cafundó se encarga particularmente de rescatar los ritmos afrobrasileros, pero especialmente el samba reggae, cuyo epicentro es San Salvador de Bahía. Su director, Ezequiel Szusterman, narra que a los 23 años se fue a Curitiva a estudiar Música Popular Brasilera. "Después me fui solo a Río de Janeiro y me metí en los bares, para conectarme con los grupos de batucadas. Al regresar, me di cuenta que lo mío era todo eso. Allá cada uno toca su tambor y todos son lo mismo. Por ejemplo el panadero se detiene a tomar un trago y el resto sigue. Hay mucha libertad. La gente está bailando. Todo se arma en función de la fiesta popular", cuenta. Pero para Ezequiel, lo crucial llego después, con sus viajes a Bahía. “Me involucré con el samba reggae. Tenía mi grupo Saravá, pero cuando regresé nos juntamos y armé Cafundó. Ensayábamos en la plaza de Pappo, en la Paternal. Crecimos tanto que hasta llegamos a tocar en el carnaval de Bahía." ¿Cómo surgió la posibilidad? Ezequiel se entusiasma: "En 2011 realicé mi cuarto verano estudiando en San Salvador y presenté un proyecto que fue bien catalogado. Este año, el 17 de febrero, tocamos por primera vez en su carnaval. Nos invitaron ellos. El promotor fue Pacote Do Pelo, uno de los fundadores de Olodúm. Tocamos en el Pelurinho."  A pesar de que la mayoría de las agrupaciones de tambores están dirigidas por varones, también hay quienes se encargan de plantear propuestas rítmicas con formaciones exclusivamente femeninas. Tal es el caso de Paola Fassi, que dirige musicalmente a Tamborelá. Y en su largo aprendizaje por sonidos e instrumentos, llegó a viajar a Cuba, como para nutrirse de buena fuente. "Me involucré en tambores de las religiones africanas. Sus tambores y sus toques responden a las religiones, por ejemplo yoruba, arará o bantú", explica ella, y añade que "en los últimos diez años, hay un revisionismo que se fue transmitiendo en los diversos países de América. En Argentina se puede estudiar lo que quieras a nivel tambores. Vinieron cubanos, peruanos y brasileros a enseñar." Convencida en el poder que ejerce el tambor, Paola lo traduce de la siguiente manera. "En el tambor podés encontrar un ritmo y conversar un sonido con otros tambores. Es algo realmente apasionante", concluye. «

La comparsa Yumba -una de las organizadoras de la Llamada Independiente Lindo Quilombo- en las Llamadas "oficiales". Foto: Alejandro Frigerio

las pre llamadas que anticipan la gran fiesta de carnaval
Todos los años, en el mes de diciembre –este año será el 1º–, en San Telmo se realizan las Llamadas de Candombe Independiente. Las Pre Llamadas ya arrancaron el sábado 16 de noviembre. Uno de sus impulsores es el uruguayo Claudio Artigas Martirena, junto a su agrupación Las Lonjas de San Telmo.  A lo largo de la calle Balcarce –desde el Parque Lezama y hasta el pasaje San Lorenzo–, los sábados, desde las 16:30 y hasta las 21, desfilan decenas de agrupaciones de percusión de diferentes barrios, tal como sucede en el Barrio Sur de Montevideo. Cada grupo flamea su bandera gigante con los colores que los caracterizan. Las Candomberas, maquilladas, bien lookeadas y de prominentes curvas,  bailan delante de cada cuerda rítmica. Y los Tamborileros llevan pintados parte de sus rostros de negro y, mientras golpean los parches de sus tamboriles –piano, repique y chico– marchan a pasos lentos con sus alpargatas y unas cintas finas que recorren sus tobillos, que simbolizan las cadenas que los negros llevaban en épocas de la esclavitud.  También cada formación cuenta con la representación de personajes básicos dentro de lo que era la sociedad negra en el Río de la Plata de antaño, ya sea porteña o montevideana. Estaban El Gramillero o Yuyero (médico o curandero africano), la Mama Vieja (representa la dignidad de las mujeres negras y su bondad suprema de madres abnegadas), el Escobero o Escobillero (el Ministro de las naciones africanas en el candombe), y el Bastonero (lo mismo que un Escobero pero con un bastón).

la chilinga, una cuestión social y bien barrial
 A diferencia de otras agrupaciones de tambores taquilleras de la Argentina, la Chilinga cuenta con una impronta barrial. Y posee escuelas de percusión en Capital y en el Conurbano Bonaerense. En total son 50 docentes que enseñan a chicos y grandes. Porque además de La Chilinga, existe La Chilinguita, la escuela para los pequeños. "Tenemos cinco sedes: Palomar, Coronado, Saavedra, Lomas de Zamora y Florencia Varela. Además anexos como el ECUNHI", cuenta Daniel Líder, su fundador. La relación con instituciones como la ex ESMA –ahora un centro de divulgación cultural–, deja en claro que Buira cuenta con una posición tomada al respecto. De hecho, todos los 24 de marzo –Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia–, la agrupación suele participar activamente con una tocata en Plaza de Mayo. "La Chilinga nació como una necesidad de revalorar, sin estar presente la raza negra, hay y hubo un estilo rítmico oculto, que es y era bien contemporáneo y ligado al pueblo. El tambor es un instrumento callejero, integrador, convocante. El mismo año que formé La Chilinga también nació la agrupación H.I.J.O.S, donde tengo muchos amigos. Desde hace 17 años, apoyamos a ellos, a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y todos los organismos de lucha que lleven esa clase de ideología", enfatiza el músico.


Agradezco a: Fernando Longobardi

jueves, 29 de noviembre de 2012

Afroargentinos vendiendo empanadas - siglo XX

Foto: Archivo General de la Nacion

La foto fue publicada en el facebook del Archivo General de la Nacion. 

Buenos Aires. Puesto de empanadas atendido por su dueño, siglo XX.
Documento fotográfico. Inventario 138629_A.

Agradezco a Nicolas Viotti

lunes, 26 de noviembre de 2012

¡Lindo Quilombo! Llamada Independiente de Candombe


Como siempre, si Dios(es) quiere(n), iremos a las llamadas "oficiales" (¿gubernamentales?) del sábado, pero nuestro corazoncito está con las esforzadas, contestatarias y autónomas....


Fotos: Alejandro Frigerio. 
Llamada Independendiente de Candombe Lindo Quilombo del 17 de noviembre de 2012