lunes, 25 de junio de 2012

Afroargentinos - según Felipe Pigna

La revista Viva del Clarín de ayer trae otra nota de Felipe Pigna sobre los afroargentinos. 
Como suele suceder, no refleja nuestro conocimiento actual sobre el tema -pero prefiero que los medios hablen de ello a que no lo hagan. 



Fuente: Revista Viva del domingo 24 de junio de 2012.

viernes, 22 de junio de 2012

"Asesinatos rituales umbanda" - Los medios siguen desinformando


Pese a la presencia cada vez mayor de religiones afro-americanas en el país (en su modalidad actual, importada desde Brasil, están aquí desde al menos 1966) los argentinos ignoran casi todo sobre ellas.
Parece haber un consentimiento de sentido común entre importantes formadores de opinión como policías, periodistas, quizás aún funcionarios de la Justicia, de que la Umbanda  mata personas como parte de sus “ritos”. Siguiendo una extraña lógica, parecen estar de acuerdo en que, como “matan animales” (en realidad, ofrendan animales), también deberían matar personas.
En los últimos años las cada vez más frecuentes (y falsas) acusaciones en los medios de que determinados “pais umbanda” habrían asesinado personas –muchas veces de maneras horribles en “ritos umbanda”- ya se tornaron parte del sentido común social. Como se cree que  “los umbanda” “andan en cosas raras” –entra y sale gente de los templos, frecuentemente vestidos con ropas inusuales, tocan tambores, a veces algunos dejan ofrendas con restos de animales en las calles- con  una lógica policíaca, cuando no heredera de los años de la dictadura, son mirados con sospecha. Y los medios se encargan de confirmar, con sus imputaciones, que estas sospechas son fundadas.


Cualquier asesinato en el que haya algún tipo de descuartizamiento o mutilación parece, en los últimos años, disparar “la pista umbanda”. Si se encuentran velas e imágenes religiosas en la casa de los sospechosos o de las víctimas, la sospecha (infundada) se fortalece.
1-En este razonamiento no sólo parece haber un gran desconocimiento respecto de qué es la  umbanda, sino también de la religiosidad de los sectores populares, donde es muy frecuente encontrar altares caseros, velas e imágenes que no se limitan a la Virgen o a los santos católicos.
2-En la medida en que la calidad de vida de los sectores populares se ha deteriorado y aumenta la frecuencia (o la visibilidad social) de la violencia cotidiana, los femicidios, la trata de personas, etc.- las manifestaciones de religiosidad popular, asociadas o no, o parcialmente, con la umbanda- también se encuentran ligadas a las vicisitudes de la vida de sus practicantes. Previsiblemente, la religiosidad popular acompaña los cambios en las vidas de las personas.



3-Sí parece ser un fenómeno novedoso el hecho de que personas en situaciones de (distinto grado de) conflicto con la ley invoquen la ayuda de seres espirituales para que los ayuden en sus emprendimientos delictivos. Puede ser San La Muerte, el Gauchito Gil, o algunos espíritus de Quimbanda. Pero son muchas más las personas que no estan en situación de conflicto con la ley (y también muchos policías) que son devotas de las mismas figuras.
4-No hay indicios de que determinadas creencias lleven al crimen, en todo caso, se intenta utilizarlos como auxiliares espirituales.
5-Esta asociación –aún tenue- está llevando a la criminalización de determinadas devociones, el caso más obvio entre los santos populares es San La Muerte –para los medios tener una imagen o un tatuaje del santo ya transforma a la persona en sospechosa- pero algo parecido y peor sucede con la umbanda.
6-La expansión en la última década y media de las religiones afroamericanas por sectores populares (antes eran más propias de sectores medios y medio-bajos) lleva también a la utilización de algunas de sus imágenes, símbolos y preceptos por fuera de los grupos religiosos –al realizarse un sincretismo, también novedoso, con santos populares, curanderismo, etc.


7-Otro problema de difícil elucidación es: quien determina que una persona que cometió un crimen es “un pai umbanda”?. Para la policía y los medios, cualquier asociación con imágenes parece transformar a la persona en “un pai”. En los contadísimos casos en que parece haber un grupo de personas que efectivamente tiene una mínima relación con la religión cometiendo delitos no hay pruebas de que la creencia religiosa los haya llevado a hacerlos. Aún si este fuera el caso,  esta creencia idiosincrática de ninguna manera se corresponde con lo que miles y miles de argentinos consideran la práctica correcta de su religión umbandista.
Los medios, aún en las instancias en que pudiera haber alguna relación efectiva entre un crimen y un devoto religioso, no deberían resaltar su pertenencia religiosa –ya que no lo hacen en el caso de la religión mayoritaria o de otras legitimadas socialmente- o, de hacerlo, llamar la atención hacia su excepcionalidad. 
Lo que tenemos actualmente, sin embargo, son una cantidad infundada de acusaciones que generan un sentido común por el que cualquier crimen truculento asociado mínimamente con elementos religiosos es visto como un “rito umbanda”. 
Lo que es peor aún, pueden llevar a que individuos sin conocimiento de la religión crean que, efectivamente, para lograr la ayuda de determinadas entidades espirituales, sea preciso cometer crímenes.


Cómo hablar con un mínimo de propiedad sobre la Umbanda:
La umbanda es una religión, no es “el culto umbanda” o “los ritos umbanda”.
Sus practicante son “umbandistas”, no son “los umbanda”. “Los Umbanda” es un grupo de música –bastante bueno, por cierto.
Los umbandistas realizan rituales religiosos, no “ritos”.
Ofrendan animales a sus deidades, no “matan animales”, ni mucho menos los “torturan”.
Todas las ofrendas de animales, sustentadas en una determinada lógica religiosa o teología, son para mejorar las vidas de las personas en este mundo.
Matar o sacrificar personas resulta una aberración para los practicantes de estas religiones, ya que para ellos la vida humana es el bien supremo. Son religiones fuertemente orientadas hacia este mundo, no hacia otro trascendente. Intentan ayudar a la felicidad de las personas aquí y ahora, no en un mundo posterior.
En realidad la variante de religiosidad afroamericana conocida como Umbanda no ofrenda animales, sí lo hacen otras variantes como la Quimbanda, o el Batuque, también llamado Nación. Como la mayoría de los templos practican Umbanda, Quimbanda y Batuque (y como la Umbanda fue la primer variante que llegó al país) socialmente se conoce a la conjunción de estas religiones como Umbanda, y a sus practicantes como umbandistas. 

martes, 19 de junio de 2012

sábado, 16 de junio de 2012

Presencia negroafricana - Conferencia


CAMBIO: Por actividad oficial en la UTE, la conferencia se realizará en Perú 482, 5to piso, sede del CFP Nro 14. (agradezco a Darío La Vega)

Vidas que valen diferente...


Nada nuevo, pero uno no puede dejar de señalarlo.
Un avión que está por aterrizar en el aeropuerto de una importante capital se desvía, choca contra un edificio, y mueren 153 personas. Capital europea: portada, al menos una página o dos. Capital africana: algo más de un cuarto de página, sin ninguna noticia en tapa.
Vidas que valen diferente, según el régimen de representaciones sociales vigente...

Fuente: Clarín, lunes 4 de junio de 2012

viernes, 15 de junio de 2012

Miriam Gomes -entrevista en Tiempo Argentino

Miriam Gomes es una de las pioneras en la reivindicación de derechos ciudadanos para l@s afroargentin@s y afrodescendientes. Activa y visible en los medios desde la segunda mitad de la década de 1980, sabe qué reclama, y por qué....


Diario Tiempo Argentino, 11 de junio de 2012.
Miriam Victoria Gomes
“Esperamos que el Estado pida perdón”
Por Gustavo Montiel
La dirigente del Frente Afro, organización que nuclea a afrodescendientes argentinos e inmigrantes, repasa las deudas con las víctimas de la esclavitud negra en la Argentina y advierte sobre el “racismo estructural” de la sociedad. “Todavía hace falta la reparación”, subraya. También reconoce el discurso de Cristina Fernández del 25 de Mayo. “Es la primera vez que un presidente reivindica la presencia negra en el país sin tapujos”, puntualiza.



El ocultamiento histórico de la existencia de sectores sociales presentes en la vida de Argentina empezó a ponerse en discusión en los últimos años. En el caso de los afrodescendientes, la invisibilización –concepto clave–, la discriminación y la exclusión social continúan siendo problemáticas cruciales que tienen que enfrentar, más allá de los avances políticos y simbólicos que viene propiciando el kirchnerismo. Tiempo Argentino entrevistó a Miriam Victoria Gomes, representante del Frente Afro –organización de alcance nacional que nuclea a siete agrupaciones de afrodescendientes argentinos e inmigrantes– en la Mesa Nacional por la Igualdad y Contra la Discriminación, un espacio de articulación política cuya principal referente es la legisladora de la Ciudad de Buenos Aires María Rachid (FPV). Gomes dejó en claro la expectativa de gran parte de los afrodescendientes argentinos: la necesidad de que el Estado Nacional concrete un pedido de perdón por el genocidio histórico cometido y lleve adelante una reparación a los descendientes de las víctimas de la esclavitud negra en Argentina. La representante además es docente, profesora de Literatura y preside la Asociación Mutual Unión Caboverdeana de Dock Sud. 
–La presidenta en su discurso del 25 de Mayo pasado abordó varios puntos relacionados con la presencia negra en la historia de Argentina. ¿Cómo lo evalúa? 
–Fue muy interesante, porque por primera vez en la historia argentina, una presidenta reivindica la presencia negra en el país sin tapujos. Me pareció importantísimo que ella lo hiciera, porque no es lo mismo que lo diga la presidenta que cualquier otra persona. Pero sí advertí, como en muchos otros casos, que se habla en pasado. Entonces a veces se dice: “Nuestros negros, los primeros desaparecidos.” Y eso es lo que habría que corregir. No desaparecimos. Hay que reconocer, sí, el sistema esclavista, el genocidio, la persecución, el maltrato, el racismo que todavía existe. Pero también hay que decir que todavía estamos, y seguimos aportando a la cultura del país. Por otro lado, su visita a Angola me pareció muy positiva. Sin ninguna duda, hay una apertura hacia el continente africano. Hay otra mentalidad de este gobierno hacia la cuestión negra por un lado, y hacia el continente africano por el otro.




–¿Cómo es la situación actual de los afrodescendientes en la Argentina?
–Lamentablemente muchas de nuestras mujeres negras –hablo en general de las mujeres afroargentinas descendientes de aquellos africanos esclavizados que llegaron a partir del siglo XVI– siguen desempeñando las mismas tareas que en la época de la colonia: limpiar la casa de otros, cuidar hijos de otros, cuidar enfermos, lavar ropa, cosas que tienen que ver con ocupaciones subalternas. No quiere decir que no haya profesionales en la comunidad, porque sí las hay. Pero en líneas generales nuestras mujeres ocupan estos tipos de trabajo y además son cabezas de familia. Son madres con hijos sin padres, porque el hombre negro nunca pudo ejercer la paternidad. No pudo ser varón proveedor, durante la época de la esclavitud los hijos no eran suyos. La madre los podía tener mientras los amamantaba. Hoy no hay padres en los hogares negros. Estoy hablando en términos generales, los caboverdeanos tenemos otra estructura familiar, pero no quiero sustraerme a la realidad general. Estas son las consecuencias de la esclavitud en la estructura social y familiar. 
–Y el hombre, ¿en qué condición se encuentra?
–El hombre ocupa puestos precarios, chofer, portero. Había un decreto del ex presidente Alvear, de principios del siglo XX, que establecía que todos los porteros del Congreso tenían que ser negros argentinos. Muchos afroargentinos trabajaron para el Estado, en puestos menores, en oficinas estatales o de la policía, por ejemplo. También hay que tener en cuenta qué decimos cuando hablamos de negros argentinos. Porque hay un estereotipo respecto de ese tema. Un negro es de muchas maneras, la escala tonal es muy variada en la Argentina. No siempre se los identifica como afrodescendientes, pero la persona lo es. Se arrastra una serie de desventajas sociales y materiales que vienen desde el siglo XIX y antes, y que son muy difíciles de superar si no se nos reconoce como un colectivo particular con problemáticas particulares. 
–¿Qué políticas considera necesarias para comenzar a revertir esto?
–No hay políticas públicas específicas para esta comunidad como sí las hay para otros sectores. No hubo una compensación, como hubo y hay por ejemplo, para la comunidad judía, quienes después de haber sufrido el Holocausto, y demostrando que tuvieron familiares muertos en esa tragedia, reciben una compensación. A nosotros ni siquiera se nos reconoce el haber sido víctimas del tráfico esclavista. Entonces, en ese sentido todavía hace falta la reparación. La reparación moral y el pedido de perdón. Estamos esperando el pedido de perdón del Estado en primer lugar por acción o por omisión, y las reparaciones económicas. Y luego de las estructuras sociales y de un racismo estructural que forma parte de nuestra sociedad. 
–¿Cómo caracteriza a ese racismo estructural?
–Es un racismo no siempre consciente, que beneficia a las personas de piel más clara sobre las de piel más oscura. Lo podés ver en la escala social: a medida que asciende se va aclarando, y en la base somos todos oscuros, indígenas, negros, mestizos o como los llames.  Soy docente, y muchos de mis colegas tienen comentarios despectivos respecto de los alumnos. “Y bueno, qué querés con estos cabecitas negras”, ese tipo de expresiones, cuando nuestra función es enseñar. Tal vez estamos fallando, entonces. Es muy cómodo decir “al morochito no le da”. Y uno no está cumpliendo con su función, su obligación.   Otras personas me han dicho: “negra, volvete a tu país.” Contesté: “Salvo que Dock Sud sea una república independiente, no tengo otro lugar donde ir.” Porque este es mi país, y tengo derecho a quejarme y a luchar por este sector de la sociedad que somos los afrodescendientes. 

Agradezco a Maricel Martino

miércoles, 13 de junio de 2012

Afroargentinos en la escuela...

El suplemento Educación del Clarín de hoy trae una nota y dos fotos que muestran la presencia de alumnos afro-argentinos en grupos escolares de 1895 (aprox.) y 1923.
Como en otras oportunidades, la encomiable tarea del historiador de la fotografía Abel Alexander sigue aportando a la visibilización de la presencia afroargentina en nuestro pasado.

 
 Click en las imágenes para agrandarlas y leer la nota

No puede dejar de llamar la atención, sin embargo, la diversidad de formas de referirse a esta presencia. En la tapa del suplemento, se lee "Africanos en aulas argentinas". El título de la nota, sin duda más correcto, dice "Afroargentinos en la educación". El copete, "chicos de grupos étnicos cuyos ancestros provenían del Africa". Como ya dije en otras oportunidades, qué difícil está resultando hablar de raza ("raza", racialidades?, racializaciones?) en Argentina....
Cada caracterización sugiere distintas maneras de mirar, conceptualizar y situar a estos niños dentro (o fuera) de la nación.... 


Fuente: Suplemento Educación del diario Clarín, 13 de junio de 2012