lunes, 29 de noviembre de 2010

Carybé - Muestra de sus obras...

Algo tarde (como me llegó) reproduzco información oficial sobre la muestra de Carybé que hay actualmente en el Espacio Cultural de la Embajada de Brasil.
No sé si Carybé está "injustamente olvidado" como se suele decir, pero seguro que su obra y su vida merecen más atención que la que tienen actualmente. Creo que fue un pionero de la "interculturalidad" -cuando ni siquiera existía la palabra- y de varios otros géneros/experiencias/formas de estar en el mundo que hoy tienen mucha prensa y atención. Recordémoslo....
 
Obras de Carybé engalanan al Espacio Cultural de la Embajada del Brasil
Más de 70 obras de uno de los más importantes artistas del Brasil en el siglo XX, Carybé, estarán expuestas desde el 5 de noviembre para deleite del público argentino en el Espacio Cultural de la Embajada del Brasil.
La muestra, que también estará presente en las conmemoraciones de los 200 años de la emancipación argentina, retratará, por medio de pinturas, esculturas, grabados, paneles, murales e ilustraciones para libros, la identidad de los pueblos de América, la cultura popular y las representaciones sociales.
“Queremos mostrar al público argentino un panorama del trabajo de él cómo uno todo: la diversidad cultural de temas, desde América, Bahia, y las incontables técnicas por las cuáles transitó”, afirma la hija y tutora de la exposición, Solange Bernabó.
La exposición, realizada por el Instituto Carybé y por la Fundación Casa de Jorge Amado, cuenta con el apoyo cultural de la Embajada de Brasil en Argentina y ofrecida al público por el Ministerio de Cultura del Brasil, podrá ser visitada de lunes a viernes de 12 a 19 hs y los sábados de 11 a 16 hs;

Acerca de Carybé
*Información extraída del sitio oficial de Carybé http://www.carybeatmia.com/
Héctor Julio Páride Bernabó, o mejor conocido por el mundo de las artes como Carybé, nació en la ciudad argentina de Lanús en 1911. De padre italiano y madre brasileña, pasó sus primeros años de vida en Italia, pero el camino de este futuro artista estaría en el Brasil, mudándose en 1919.
Su nombre artístico se lo debe a un grupo de Boy Scouts de Río de Janeiro en el cual participó de chico, que lo empezaron a llamar Carybé como el pez de agua dulce que más tarde se convertiría en uno de los artistas plásticos más importantes de Brasil y del mundo.
Inspirado por el encanto de Salvador de Bahía, que en 1950 se convirtió en su domicilio permanente, retrató en más de 5.000 obras, expresadas mediante dibujos, grabados, ilustraciones, tallados en madera, mosaicos y murales, la magia y los colores vibrantes de la región, la cultura multiétnica, con rasgos afro-brasileños, y sus místicas tradiciones brasileñas.
Carybé ilustró las obras de reconocidos literatos mundiales como Jorge Amado, Mario de Andrade, Gabriel García Márquez y Pierre Verger y su producción artística se ha exhibido en importantes plazas en Brasil, Nueva Cork, Londres, Liverpool, Venecia y Buenos Aires.
Carybé murió en 1997 en Salvador, la ciudad que amó con esa pasión que orgullosamente ostentó en su obra. *

Para mayor información visite http://www.brasil.org.ar
Espacio Cultural Embajada del Brasil
Arroyo 1142  Buenos Aires

De lunes a viernes de 12 a 19 hs
Sábados de 11 a 16 hs

Monumento al (Afro)Candombero (2)

La ineficacia de Fibertel me mantuvo diez días sin internet en casa y no pude darle el relieve que hubiera querido a los comentarios sobre un tema importante: la fecha del festejo del "día de la conciencia negra". Este año coincidió con la realización de las Llamadas de Candombe Independientes de San Telmo; un comentario enviado hoy por Fernando Longobardi -de activa participación en la organización de eventos masivos candomberos- sirve de excusa para continuar pensando la interrelación (o no) entre ambos temas ...


Comentario de Fernando
Hola gente, muy buena nota Vivi!
Me llama primero un acto de justicia para completar correctamente tu informe sobre la llamada independiente en la cual participaron 15 grupos. Aporto también que la misma estuvo directamente ligada al día de la conciencia negra, sino tal vez la hubiéramos hecho otro día, o el mismo 20 pero sin mencionar nada al respecto. Si puede que falte un poco mas de reflexión en la comunidad candombera en general al respecto del 20 de nov y del legado de las comunidades afro en resistencia (y porque no, las no afro también) en cualquier parte del mundo, hecho del cual se nutre el candombe cotidianamente aunque no todos pensemos y sintamos de las misma manera. Por el hecho de la resistencia, sinónimo de lucha y no de guerra. Por el hecho de lo comunitario, una forma sana de construir.
Creo que nos debemos discutir sobre como seguimos hacia adelante, mirando el pasado, espejo-reflejo de nuestros actos. No solo en cuanto a las fechas, también en como nos planteamos seguir caminando. El hecho de la policía marcando nuestros tiempos no es menor, y que las leyes siempre nos jueguen en contra es el obstáculo en cuestión. Como cuenta Vivi (en cuanto a que fecha elegir para la llamada) estuvo en mente que la fecha de la llamada sea un 13 de diciembre. El año pasado fue un hecho porque se realizo la 1er llamada independiente y el 2do encuentro de candombes en ese marco. A mi entender fue muy importante para re-iniciar una nueva-vieja etapa muy necesaria para el candombe en una fecha con peso propio pero directamente relacionada. Al caso una anécdota:
Para la segunda llamada en Av. de Mayo (diciembre del 2003) yo propuse que fuese esa la fecha y no el 28 de diciembre (día de los inocentes) y Angel Acosta (presente en una reunión y al tanto de los acontecimientos) por el contrario dijo que la fecha tenía que ser el 6 de enero, por el peso que tuvo desde siempre esa fecha para el candombe..
Seguirá en discusión, ahora con tres opciones. Lo cual nos permite seguir luchando con conciencia, para reivindicar los logros de nuestros antepasados, antecesores y referentes. Hay mucho que debatir, lo bueno es que ya empezamos y que se esta instalando como una sana necesidad.
Saludos a tod@s!!!
Fernando (integrante de Lindo Quilombo)

 

Comentario de Viviana
Si, Sole... el año pasado la 1er llamada independiente se realizó el sábado 12, y al día siguiente se realizó una jornada educativa (encuentro) con taller de un gramillero de la comunidad,y se proyectó el video registro de Kalakán Güé. Creo que hay idea de repetir ese tipo de acciones, entre los principios que la Agrupación Lindo Quilombo (llamada independiente) tiene. No asistí a las reuniones de 2010, pero entiendo que es así por integrantes de la Escuela de Candombe Bonga que han asistido, con quienes hicimos éste primer intento de UNIR mas el espacio de Defensa con éste símbolo y los grupos actuales...-
A seguir creciendo...-
vivi
26 de noviembre de 2010 16:41


Comentario de Soledad
Sería bueno que el 13 de diciembre sea el día de la llamada. Sin duda el 13/12/98 fue un día bisagra para el candombe y para TODOS porque implicó un paso fundamental para lucha de los afrodescendientes y para la (re)construcción y cuestionamiento permanente de nuestra identidad e historia como individuos, colectivos, barrios, ciudad, país..... y sobretodo para todos aquellos que nos reconocemos en lo diverso y que aprendidos a amar el candombe como una forma de expresarnos y de vivir. Me es imposible pensar la expansión del candombe de hoy sin este suceso y sin el gran semillero de Kalakan Gue.
Esta es nuestra historia, gracias por recordarmela.
Brindo por este espacio y porque el candombe está en la calle!!!!!
25 de noviembre de 2010 21:11


miércoles, 24 de noviembre de 2010

Sobre "Radiografía de la comunidad afro" en Página 12

Ayer dos organizaciones de militantes afrodescendientes, Africa y su Diáspora y Diáspora Africana de la Argentina (DIAFAR) firmaron un acuerdo, en la cancillería argentina, para formar un Consejo Nacional de Organizaciones Afro (Conafro) con el objetivo –entre otros- de presionar al Estado argentino para lograr la efectiva inclusión de la temática afro en su agenda.
En el evento se presentó un estudio sobre la “población afrodescendiente y africana” elaborado por un equipo de estudiantes de sociología dirigido por la Dra. Karina Bidaseca.
Tanto la firma del acuerdo –que incluye la organización de un congreso nacional de afrodescendientes el año próximo- como el informe recibieron una buena cobertura del diario Página 12 que les dedicó una página entera en su edición de hoy. Reproduzco la nota, y abajo doy la dirección online de la misma.


No es éste ciertamente el lugar para un comentario “académico” del informe, pero dada la dimensión y el enfoque de la cobertura en Página 12 (comenzando por el título, “Una radiografía de la comunidad afro”) algunas observaciones me parecen necesarias, para que una lectura apresurada del mismo no dé lugar a malas interpretaciones.
Quienes producen datos cuantitativos a través de muestreos no probabilísticos saben de las limitaciones de los mismos. Sin importar las advertencias de precaución respecto de los datos que puedan realizar, una vez que éstos son presentados públicamente son generalmente leídos como información estadística válida y representativa. Los equívocos que pueden surgir de lecturas irreflexivas pueden tener consecuencias no deseadas sobre las cuales intentaré advertir.

En primer lugar, es necesario que no se tome al informe como una “radiografía de la comunidad afro”, como reza el título de la nota de Página 12. Hablar de una radiografía implica darle un carácter de representatividad estadística del cual ciertamente carece. Como afirma Bidaseca en el diario (y como, efectivamente, señaló ayer en la presentación) “el informe no se sostiene en una encuesta representativa, pero los datos que arroja son pertinentes” ya que “ante la falta de estadísticas, hay datos que son muy importantes” (cito del diario, pero sus palabras creo que no fueron muy diferentes). Pertinentes sí, representativos, no. Después aclararé por qué este énfasis.
En segundo lugar, el informe no habla de la “comunidad afro” –aunque alguno de los presentadores pueda haberlo sugerido, no recuerdo las palabras exactas utilizadas-. El título del mismo es “Perspectivas socioculturales y sociodemográficas de la población afrodescendiente y africana” (mi énfasis). Aunque tenga sentido hablar de “comunidad afro” en determinados contextos de reivindicación política, cualquier descripción que intente ayudar a la creación de políticas específicas debe partir del reconocimiento de que no hay una ni varias “comunidades” (concepto cada vez más problematizado y menos utilizado en análisis en ciencias sociales) sino colectivos diferentes, con características y necesidades muy disímiles, cuyo punto principal en común es que son visualizados por la sociedad argentina como “negros” (y algunos, pero ciertamente no todos, se reconocen como tales) y en base a ello reciben un tratamiento diferente y, generalmente, denigratorio. O sea, son víctimas del prejuicio, la discriminación y el racismo en base a su construcción social como “personas negras”.
Fuera de eso, hay individuos y familias afroargentinas, y migrantes afrolatinoamericanos y africanos de procedencias muy diversas. Las características y necesidades de todos estos grupos (aún agrupados como “afrodescendientes” y “africanos”) son, repito, bastante diferentes. Su dominio del español, los trabajos a los que pueden acceder, su posesión o no de documentos nacionales, las redes familiares o de amigos en las que pueden verse inmersos, las posibilidades de acceder a una pareja argentina o de su propia nacionalidad, qué tanto se ven expuestos a prejuicios sociales o a encuentros potencialmente peligrosos con la policía varía bastante de un grupo a otro.
A efectos de diseñar políticas afirmativas, englobar a todos como una “comunidad afro” diluye, confunde y demora las medidas que cada segmento necesita con más urgencia. Sus identificaciones, por otro lado, son ciertamente distintas, y complejas, y resulta algo inocente, exotizante y esencializante esperar que no lo fueran.



Creer o sugerir que este informe es una “radiografía” de la “comunidad afro” llevaría a pensar que ésta es una comunidad compuesta mayoritariamente por extranjeros, lo que no hace sino confirmar el estereotipo de la irrelevancia de los “negros” locales. Efectivamente, en la muestra utilizada para el estudio, sólo un 13% son afroargentinos; el 87% son migrantes (34 % latinoamericanos y 53 % africanos). Esto no quiere decir que estas proporciones caractericen efectivamente al universo de los individuos que se pueden identificar o se identifican como afros, afrodescendientes, etc.
Según se especifica en el estudio “la forma de contacto con cada entrevistado/a tomó la modalidad de rastreo intencional, en el espacio público (la calle) o al interior de las organizaciones afro en ciudad de Buenos Aires” (pag. 12, contando desde la portada). Esto quiere decir que por su visibilidad y disponibilidad en el espacio público, es más fácil ver y contactar africanos que a otros migrantes afrolatinoamericanos o a afroargentinos –que no trabajan en la calle y cuyo fenotipo quizás no sea tan marcadamente u obviamente “negro” como el de los africanos. Esto lleva (para mí, sin duda) a la sobrerepresentación africana en la muestra, algo que no está suficientemente especificado ni problematizado en el informe. Otro ejemplo: si el 31 de la muestra está compuesta por senegaleses, y el 5% por afrouruguayos, esto no quiere decir que “realmente” haya 6 veces más senegaleses en Buenos Aires que afrouruguayos.


Aún cuando pudiera ser cierto que hay más inmigrantes afro que afroargentinos en la ciudad –y esto no lo sabremos hasta contar con información cuantitativa confiable- sería necesario o no estaría de más señalar que una buena parte de la población afroargentina (tanto de las familias cuyos ancestros fueron esclavizados, como las que descienden de migrantes caboverdianos) vive en el Gran Buenos Aires. Este es un dato que se puede obtener de la lectura de los varios trabajos recientes sobre las distintas poblaciones de origen africano (más remoto o más reciente) producidos por académicos argentinos y que, inexplicablemente, no están citados ni aprovechados en el informe. De lo contrario, repito, del mismo se puede inferir que la “población afro” está compuesta mayormente por extranjeros.


Otro equívoco que puede surgir de una lectura rápida del informe tiene que ver con el nivel de educación formal de esta población (“afrodescendiente y africana”). Se señala que 56 % de la misma tiene escuela secundaria completa, y que un 25 % hasta terciaria o universitaria completa. De pensar que la muestra es representativa, se puede creer que la población afro local no necesita de medidas específicas para acceder a la educación, ya que según los datos presentados esto no parece ser un problema. No es el caso, sin embargo, como todos sabemos, de gran parte de los afroargentinos y migrantes afro-(algo).
De manera similar, tampoco surge, en el cuadro de discriminación, que la escuela sea un ámbito importante de la misma. Esto quizás se deba a que la mayor parte de los encuestados son migrantes que quizás no la sufrieron en su país de origen (seguramente, el 53% de la muestra que está compuesta por africanos). Los datos etnográficos sugieren, sin embargo, que las escuelas argentinas son un contexto importante y temprano de experiencias discriminatorias. Cualquier política de acción afirmativa y antidiscriminatoria debe, si no empezar por, al menos tomar muy en cuenta las falencias de las instituciones educativas locales (de todos los niveles) respecto de la población afrodescendiente –y ahora, también africana.

La  nota sobre el informe se puede leer completa en:
Sobre la firma del convenio que funda Conafro:

martes, 23 de noviembre de 2010

Monumento al (Afro)Candombero

Llamada ´a la conciencia´
por Viviana Parody

El sábado 20 de Noviembre se realizó finalmente la ´muy festiva , joven y contundente´ 2da. Llamada de Candombe Independiente. En la misma desfilaron alrededor de 10 comparsas de candombe (uruguayo), que iniciaron su recorrido en Bolívar y Garay para culminar en Defensa 535 (hoy sede del Movimiento Afrocultural). De éste modo, o al menos inicialmente era la intención, se vinculó por primera vez en Bs.As. la Llamada de Candombe con el Día de la Conciencia Negra.


Entre otras actividades llevadas a cabo en ésta ´aproximación´ llamada-conciencia negra (como el mismo desfile de llamada, o la muestra de los talleres de danza afro-tangó y capoeira que se dictan en la sede de Defensa 535, y el cierre hacia la madrugada con el concierto del grupo de música afro colombiana Guaia Mestiza), también se llevó a cabo la presentación pública del Monumento al (afro) candombero que realizara Waldemar Moreira (artista de La Boca) hacia el año 1999 -aproximadamente- y supiera obsequiarle por aquél entonces a Ángel Acosta Martínez.
Para quienes no han estado próximos al contexto de difusión del candombe de ese entonces, vale la pena mencionar que Ángel Acosta Martínez, por medio del proyecto “Homenaje a la Memoria” del cual fue fundador junto a la socióloga (UBA) Alicia Funes, conformó en 1998-9 la hoy ya mítica comparsa Kalakan-Güé, primer comparsa de candombe uruguayo en Bs.As. formalmente constituída, que desfilara frente al Cabildo el 13 de Diciembre de 1998, y en Febrero de 1999 como 1er comparsa argentina de candombe (uruguayo) en la Llamadas de Montevideo. Esta acción socio cultural en la cual el candombe fue la herramienta protagonista –la comparsa Kalakán Güé- además de inducir la expansión del candombe (uruguayo) en Bs.As. , supo también ligar candombe y conciencia (y autogestión, podría decirse, a propósito de la Llamada independiente).
Con la intención de recordar y repudiar la muerte de su hermano José Delfín Acosta Martínez , por medio de dicho proyecto, Ángel Acosta enseñó las artes del candombe (danza de escobero, gramillero, mama vieja, tamboriles, fundamentos) a una enorme cantidad de jóvenes porteños, en forma gratuita, a cambio del compromiso que éstos tomaban al entrar en el proyecto para con el Desfile a realizarse a fines de 1998. Vale completar ésta información mencionando que los hermanos Acosta Martínez, junto con otros jóvenes afrouruguayos de ímpetu político-cultural (los Hermanos Diego y Javier Bonga Martínez, Bety y Charo Delgado, William y Sandra Chagas) , conformaron en Bs.As. hacia los ’80 el Grupo Cultural Afro, configuración que les permitió introducir el candombe (uruguayo) por el aquél emblemático Centro Cultural Rojas de los ’80-’90, con la modalidad de taller, entre tantas otras actividades tendientes a la visibilización y difusión de la Cultura Afro en Argentina.


Hoy -20 de Noviembre de 2010- en nombre y memoria de toda esa “lucha” compartida, la familia Acosta Martínez , pudo dar destino a éste monumento, valioso no solo como objeto artístico sino como símbolo de la memoria y la conciencia, acercándolo al Movimiento Afrocultural (desalojado de la Calle Herrera 313 en 2009 y reubicado en Defensa 535, liderado por tres de los miembros de aquél Grupo Cultural Afro de los ´80 E HIJOS : los afrouruguayos Diego y Javier Bonga Martínez y Sandra Chagas, junto a una cantidad de jóvenes afroargentinos como Yael y Lihuen Martínez y Daniel Madruga, entre otros.

 


Realizada ésta introducción, que permite contextualizar el hecho a quienes pudieran desconocer ésta parte de la historia de la cultura negra porteña de las últimas décadas del siglo XX (y albores del siglo XXI), es interesante detener nuestra mirada en el objeto (en el monumento) en tanto representación , y en tanto intento de “(re?)patriación” y localización de la presencia negra en la escena porteña (hoy multicultural).
Si bien el sentido original de la obra giraba en torno al candombe como resistencia y a la esclavitud (de ello son símbolo los grilletes en los tobillos y las cadenas rotas de un pequeño esclavo en miniatura en actitud de liberación que un buen observador puede registrar dentro de la estructura, hacia la zona del centro cardíaco de la figura humana), es por medio de su resignificación que todos los actores sociales presentes podrán asignarle tradicionales y nuevos sentidos a la obra, mantiendo viva y despierta la memoria colectiva. Es decir, la reactualización de sentidos sobre el objeto en tanto representación es lo que posibilita la reparación (de tanta muerte, de tanto silencio, de tanta fragmentación). Recuperar ciertos objetos y/o hechos del olvido requiere igualmente de una cantidad de cuidados, ya que no son solo los objetos los que sufren deterioro con el transcurso del tiempo o averías en cada traslado (para finalmente nunca hallar sitio definitivo?), sino que a cada paso de dicho movimiento afloran historias de vida inmensamente cargadas de resistencias, alegrías, rencores, dolores, esperanzas y por suerte –aunque en la menor cantidad de casos- expectativas para el futuro.


A partir de hoy, la tarea de emplazamiento de ésta escultura en el espacio coordinado por el Movimiento Afrocultural (Centro Cultural Plaza Defensa) , es una tarea material y simbólica de todos los que se reconocen como parte o se encuentran relacionados al candombe y/o a la cultura afro (indistintamente). El monumento al (afro) candombero es un llamado al reconocimiento, y por lo tanto a la protección real del candombe y de la comunidad productora del mismo.
Al reactualizar los sentidos de éste objeto, que en principio pudiera ser símbolo de la presencia negra histórica en el Río de la Plata, nos queremos hoy referir al candombe -como legado- pero en un sentido mas inclusivo: al candombe de TODOS, al que tocan los mayores y los jóvenes, los negros y los blancos, los pobres y los ricos, los hombres y las mujeres, los argentinos y los uruguayos, etc. Expandido de modo insospechado e incalculable en el espacio de la esfera pública, y aún hoy declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, el candombe en tanto expresión cultural no tiene el apoyo requerido/debido, ni el “permiso” de poblar libremente las calles (y ésta es la principal observación que podría hacerse si se quisieran fortalecer las diferencias –y no las similitudes- entre el candombe en/de Argentina y Uruguay).

¿Es necesario relatar la anécdota?:
Terminada la llamada, no siendo aún las 24 hs (de un día sábado en un Centro Cultural en el cual el propio Gobierno porteño instaló por Resolución Ministerial un Programa Afrocultural), y en el más sabroso momento (rueda espontánea de tambores, con integrantes de distintas generaciones y agrupaciones integrados, tocando y danzando espontáneamente) una vez mas la policía (presencia histórica que sería injusto dejar de mencionar) se acercó a dar señal de finalizar con los ruidos molestos al grito de áura, incentivando a todos los felices a observar sus relojes. Tras éste grato pedido, TODOS (jóvenes y viejos, pobres y ricos, blancos y negros, hombres y mujeres, tras el dulce y responsable consejo de un referente como Jimy Santos) dejamos de producir “nuestros más finos y sagrados movimientos de gala”, para absolutamente cenicientos (es decir : cabizbajos y meditabundos al susurro de “uuhhh…” ) auto llamarnos al silencio y “subirnos cada quien a su calabaza”.
Innecesario aclarar también, para quien tiene la vivencia reiterada de ésta anécdota a lo largo de los últimos 15 años, que obviamente los vecinos no solo no salieron a aplaudir a sus balcones rebozantes de alegría (como nos hacen a nosotros mismos en la Llamada vecina los compatriotas de la calle Isla de Flores en Uruguay), sino que elevaron sus quejas al día siguiente, desconociendo además que el propio gobierno instaló en Defensa 535 por resolución un Programa Afrocultural hace más de un año. Con todo su derecho, la ciudadanía exige la acustización del espacio. Una pena que a la ciudadanía porteña no se le ocurra disfrutar de ésta práctica cultural, ya que la acústica es “la parte de la física que trata de la producción, transmisión y recepción de las ´ondas sonoras´” pero no de las “ondas humanas”.
Estas “secuencias”, que por suerte ya no terminan con hechos como “meter preso a algún desacatao” para “hacer de un tambor, madera para asado” (anécdota relatada por Jimy Santos en las reuniones de comparsas de candombe realizadas en 2009 con motivo del advenimiento incipiente de la primer llamada independiente ) o lo que es peor, hacer de un referente (líder afro candombero, como lo fue José Delfín)- un silencio mas dentro entre todas las deudas y olvidos.
¿Qué más podemos decir? Que con toda tranquilidad y alegría quedan todos formalmente invitados a “emplazar” durante el verano (resignificar, colorear, pulir , cebar mate o jugar al agua mientras los demás trabajan, o soldar y reparar la obra con el asesoramiento de su autor, el escultor Waldemar Moreira ) ésta obra, representación y símbolo del candombe y su historia en Bs.As. , y de nuestra memoria (candombera, y… ¿utópicamente? colectiva).


Debajo, reproduzco las palabras que enviara para la presentación social del Monumento en Defensa 535 Ángel Acosta Martínez, leídas el 20 de Noviembre por Sandra Chagas :

“En primer lugar, agradezco el obsequio que me hizo Waldemar, autor de la obra EL CANDOMBERO, en un momento bastante difícil de mi vida para mi. Agradezco también a Elbio García -el Rey Congo de Kalakán Güé-, por haber cuidado en su propia casa a EL CANDOMBERO durante diez años, y a Vivi Parody por la tenacidad y el ´aguante´ para gestionar el traslado de dicha Obra hoy a Defensa 535.
Cedo en forma de prestamo, la imagen de EL CANDOMBERO a los hermanos Bonga Martínez del Movimiento Afrocultural, porque fue con ellos con quienes compartí muchos años de lucha en Argentina, ya sea en contra de la discriminación y/o por la difusión del candombe. Considero además que San Telmo -Barrio del Tambor- es el sitio ideal para que el público en general aprecie la obra.
La imagen de El CANDOMBERO representa para mi y mantiene viva una expresión de lucha por la libertad y el derecho a la identidad de nuestras costumbres africanas.
Mantenido por muchas generaciones de antepasados a través del tiempo, que sabiendo responder a sus sentires mantuvieron con orgullo una tradición ancestral aún mas allá de las prohibiciones y de su propia condición de pobreza material, el candombe perdura desde épocas muy anteriores a que se lo encasille por el título de un país, como Argentino, Uruguayo o Paraguayo (o correntino). Hoy se los nombra como si fueran candombes radicalmente distintos los candombes afroargentino, afrouruguayo o afroparaguayo etc.
Para mi familia y la de aquellos que me han acompañado en esta lucha (aun vigente) en pos de la visibilidad de las personas afrodescendientes, dedicando sus vidas enteras a la difusión del candombe y al tratamiento de problemáticas y temáticas africanistas, es en el corazón donde sentimos esta obra como expresión común que nos une, tal cual lo expresa la obra (con solo ver y observar su imagen, ella habla por si sola).
Estoy muy orgulloso de ser afrodescendiente y agradezco el apoyo que en su momento tuve por parte de la gente que nos acompaño a mi hermano –José Delfín- y a mi, en la lucha contra la discriminación que existe en Argentina hacia los afrodescendientes, y en la difusión del candombe.
Con todo mi respeto, sin dar nombres para no pecar de olvidarme de nadie, agradezco a todos aquellos que han trabajado, acompañado y apoyado (mas allá de ser o no afrodescendientes), y siguen aún haciéndolo. Gracias en el alma- de corazón- su compromiso.
Un fuerte abrazo, a mi gente, los quiero a todos”.

Angel Acosta Martínez. España, 20-11-2010.




lunes, 22 de noviembre de 2010

Calunga Andumba - este miércoles, segunda función

Quienes no fueron a la primera función, este miércoles tendrán la (última?) oportunidad para ver el reestreno de esta obra de la Comedia Negra de Buenos Aires. Mientras, NFB resalta la relevancia, actual y pasada, de la obra.
Vale absolutamente la pena verla.

Cuerpos reflexivos, cuerpos libres: tenaz reestreno de Calunga Andumba, de Susana y Carmen Platero.
Por Nicolás Fernández Bravo

Cuando en la década del 70, las hermanas Carmen y Susana Platero escribieron Calunga Andumba, una obra de teatro que en aquellos años se animaba a abordar el legado de la esclavitud y el racismo en la memoria de los argentinos, jamás imaginaron que en el año 2010 su obra se iría a reestrenar bajo la magnífica dirección de Alejandra Egido. Tan distante parece esa época de invisibilidad radical, que la voz “afrodescendiente”… ¡todavía no existía!
 
Hace algunos años, La Comedia Negra de Buenos Aires era un “rumor conocido” entre las redes de la población afrodescendiente, algunos artistas y un puñado de intelectuales interesados en la temática. Sólo que había asumido las dimensiones de un verdadero mito urbano del cual se hablaba en voz baja y poco se sabía realmente. La decisión de desempolvar la obra un domingo en un departamento de Chacarita y trabajar en la creación de una nueva compañía formada por actores profesionales y amateurs, fue arriesgada y no estuvo exenta de problemas. Pero la recompensa ha sido un estreno de un nivel actoral y una sensibilidad temática que nada tiene para envidiarle a espectáculos del género que ofrece la nutrida cartelera porteña.
La obra fue convenientemente adaptada con pinceladas de contemporaneidad, y se apeló al asesoramiento antropológico e histórico para el guión de algunas escenas nuevas, entre las cuales la discusión entre los espíritus de los militares afroargentinos en los albores de la modernidad –surgidos de la lectura del libro “Andares Negros, Caminos Blancos”, de Lea Geler– es especialmente emotiva. Habitualmente resulta difícil llevar a escena temáticas que tanto en la teoría como en la práctica enfrentan bibliotecas y sectores en disputa por las formas de la representación de un legado escurridizo. Pero la magia artística de la directora cubana logró acomodar en el lenguaje teatral y con un acertado manejo del tiempo, los debates sobre el cuerpo, la memoria y el dramático protagonismo de los afrodescendientes en la hechura de la historia nacional. Tales son las muy logradas “ventas de mercadería”, la casi pictórica escena del candombe federal en tiempos de Rosas, y la tristemente actual escena final en la que se representa a Pocha Lamadrid siendo discriminada en el aeropuerto internacional de Ezeiza.
Pero los méritos de la obra no se agotan en el lenguaje puesto en escena, sino que aborda el presente que habita detrás del escenario. La compañía, integrada por varios actores afrodescendientes, supo subvertir la lógica representacional que tradicionalmente se hace sobre los afrodescendientes, para explorar formas de auto-representación genuinamente liberadoras. Tal como lo expresó una de las actrices amateurs (hasta cuándo, convendría preguntarse) luego del estreno: “No sabés lo que es representar ‘eso’, ponerse en el personaje… para mí fue muy fuerte estar ahí, compenetrada”. El clima que eligió Egido para abordar la temática como un todo fue preciso, e interpretado por la compañía prácticamente sin quiebres, con una solidez poética inusual.
En una coyuntura en la que emergen oportunidades –y oportunistas– con una frecuencia cada vez más asombrosa, generando incómodas preguntas sobre la continuidad y el cambio, la profundidad estética y la seriedad ética de la obra merecen el reconocimiento público que hace 30 años, pasó desapercibido.


viernes, 19 de noviembre de 2010