lunes, 17 de agosto de 2009

Página 12 se puso Afro

Página 12 de hoy trae dos notas que reflejan lo que ya podríamos denominar actualidad afro.
La primera da cuenta del conflicto de los trabajadores del Centro Cultural Defensa con el Movimiento AfroCultural (ya que no creo que sea al revés), que esperemos se resuelva pronto y bien.
La segunda es una nota sobre la exposición Dueños de la Encrucijada en el Rojas. El artículo tiene algunas imprecisiones (principalmente en el título y en la terminología -igual, el Pompa (Gira) se escucha también en los templos....) pero está muy bien y le da un buen lugar a manifestaciones culturales y religiosas que generalmente no lo tienen.
Quienes aún vieron la muestra, a hacerlo! Está hasta fin de mes.

Movimiento AfroCultural al CCDefensa según Pagina 12

"Todos protestan. El gobierno demoró la respuesta y ahora termina enfrentando a dos sectores necesitados. Imagen: Sandra Cartasso"

Página 12 - Lunes 17 de agosto de 2009. Sociedad.
Macri muda un movimiento afro a un centro cultural que no da abasto
Una mudanza para desentenderse
Cuatro meses después de una intimación judicial, el gobierno porteño trasladará al Movimiento Afro al Centro Cultural Plaza Defensa. Pero allí funcionan numerosas actividades que quedarían dejadas de lado. El gobierno se desentiende de los conflictos que genera.

Desde diciembre de 2008, sobre el Movimiento Afrocultural pendía la amenaza de desalojo y el riesgo cierto de quedar en la calle. Un fallo de la Justicia porteña, hace cuatro meses, dispuso una medida cautelar que ordenaba al Ministerio de Cultura de la ciudad dar un espacio al MA acorde a “la labor cultural que desarrollan”. Con demora, cuatro meses después, la cartera dirigida por Hernán Lombardi resolvió crear el Programa Afrocultural en cogestión con la asociación y ubicar al MA en el edificio Centro Cultural Plaza Defensa del barrio de San Telmo, perteneciente a la órbita del ministerio. Ante esta situación, los trabajadores, artistas y vecinos que dan vida al centro temen por la falta de espacio para sus actividades y consideran la medida “injusta e innecesaria, ya que la instalación de un programa nunca debería anular otro”.
“El proyecto con el Movimiento Afrocultural es el de hacer un gran centro sobre cultura afroamericana en el Plaza Defensa. Hay que ver cómo se van a armonizar con las actividades preexistentes, pero van a estar garantizadas. Si no hubiera lugar en Plaza Defensa se realizará en otros espacios como la Casa de la Cultura, que está a cinco cuadras”, aseguró Lombardi en diálogo con Página/12 y adelantó que “la mudanza” comenzaría esta semana.
“¿Es necesario?”, se preguntó el coordinador del centro cultural porteño, Fernando Martín, antes de argumentar que “el ministro –por Lombardi– tiene la responsabilidad de preservar los espacios culturales y lo que hace es reasignar un lugar que brinda actividades públicas y gratuitas de las que participan vecinos, artistas y trabajadores. Así, no resuelve un problema sino que genera otro”.
La necesidad de obtener un nuevo espacio donde albergar “el museo de la tortura sufrida por los negros”, la biblioteca, la juegoteca, y las actividades gratuitas de capoeira y candombe que mantienen vivo al llamado “último quilombo urbano de Buenos Aires” se hizo carne cuando en diciembre pasado una orden de desalojo obligó al Movimiento a pensar en dejar el predio ubicado en Herrera 313 que antes de 2000 ocupaba la empresa Solci S A y habían puesto en condiciones para realizar sus actividades.
Para entonces un acuerdo como el propuesto en la resolución 1803 era impensable, ya que el Gobierno porteño no respondía a los reclamos de reubicación del Afrocultural. De hecho, el bloque del PRO se opuso a un proyecto presentado por Diana Maffia en la Legislatura porteña para que se le cedan al movimiento uno de los 10 edificios en desuso que los mismos integrantes de la asociación habían relevado a pie o en bici.
En abril, el conflicto llegó al punto en el que el juez en lo Civil Juan Lima ordenó a los ministros de Desarrollo Económico y de Cultura a conseguir un inmueble “al sur de la ciudad” que “se adecue a las características de la labor cultural” para “garantizar los derechos aparentemente comprometidos”, entre los que la deuda habitacional continúa pendiente (ver aparte).
Vencido el plazo de la Justicia, la respuesta de Cultura llegó con la resolución, a la que desde el centro cultural de San Telmo consideran “un avasallamiento contra el espacio y contra las actividades que allí desarrollan”, dijo Martín. En el lugar ya se realizan muchas actividades. Cada año que se organizan espectáculos a la gorra se juntan centenares de artistas; también se reúnen multitudes de vecinos (unos 60 mil visitan anualmente jornadas de debate y muestras plásticas, fotográficas y de cine). De los doce trabajadores del centro cultural sólo uno pertenece a la planta del ministerio, lo que aseguraría en un solo caso el mantenimiento del puesto de trabajo aunque el espacio pase a ser cogestionado por la asociación. Según Lombardi, el puesto de trabajo se les mantendría a todos.
La posibilidad que maneja el ministro de “armonizar” las actividades son difíciles de llevar a cabo ya que los integrantes del Movimiento Afro aseguran que el trabajo social y cultural de integración es de 24 horas.
“El Estado nos otorga este espacio porque agotamos todas las posibilidades y llegamos a la medida cautelar. Venimos resistiendo muchos años de postergación. No tenemos intención de perjudicar a los trabajadores del Plaza Defensa, pero es el único espacio que conseguimos para preservar nuestra cultura y sería un genocidio cultural no poder continuar”, resumió Diego Bonga, representante del movimiento afro.
Informe: Nahuel Lag.

Con un techo todo es mejor

Para el Movimiento Afrocultural lo primordial es mantener vivas las actividades culturales de sus antepasados que echaron raíces en la zona sur de la ciudad de Buenos Aires desde el tiempo de la colonización porque “sobreviviendo desde la cultura hacemos valer nuestros derechos”, dijo Diego Bonga, representante del MA. Pero cuando dejen atrás el predio de Herrera 313, perderán el espacio que hace 10 años alberga no sólo todas sus actividades sino también a 60 abuelos, abuelas, madres y niños y es la esencia del “último quilombo urbano de la ciudad de Buenos Aires”, agregó Bonga.
El espacio que el Ministerio de Cultura le otorgó al movimiento permitirá continuar difundiendo y recuperando su cultura, pero la imposibilidad de vivir en el lugar romperá con su tradición de que la vida y las prácticas culturales son un hacer conjunto.
El primer lugar que el Gobierno porteño había ofrecido al Movimiento para mudarse era en Puente Alsina, donde contaba con el lugar necesario para que vida y cultura convivieran. Pero desde la asociación cuestionaron esa medida, ya que allí “existía un gravísmo problema de contaminación que perjudicaría a nuestros niños y abuelos”, explicaron mediante una carta abierta.
Por ahora, la medida cautelar dio respuestas para conservar la actividad cultural pero el movimiento continuará trabajando para que la sentencia definitiva dé solución habitacional a sus integrantes. Mientras tanto, “ante el problema de la situación habitacional, nos acercamos al Inadi para pedir que intervengan en el pedido de subsidios y la reubicación de las familias”, explicó Bonga. De esa manera, las 60 personas que tenían su hogar en el predio abandonado por la empresa Solci accederían a un programa de asistencia habitacional del gobierno nacional dentro de dos semanas, cuando la medida de desalojo dictada en diciembre del año pasado se haga efectiva.

Dueños de la Encrucijada en Página 12

(Foto: Bernardino Avila)
Página 12. Lunes, 17 de agosto de 2009. Cultura y Espectáculos.
La artesanía como ejemplo de cultura
Interesado en la ritualidad del culto africanista de la kimbanda, Juan Batalla juntó obras de varios artistas argentinos y uruguayos en una exhibición que mira más allá de los cánones habituales del arte y que complementa un libro de Arte Brujo.

Hablar de lo instituido no es referirse necesariamente a las instituciones que muchos discursos implícitamente señalan como únicas, las tradicionales, que son entre las que se tejen las relaciones de poder, mas tampoco a las secundadas por la Modernidad. Lo latente es, en realidad, el reconocimiento de los individuos sobre un conjunto de prácticas que tiene más o menos ciertas características propias. En una galería de arte, por ejemplo, se esperan hallar obras de arte, sean pinturas, esculturas, fotografías o –desde Marcel Duchamp– mingitorios. Pero nadie se pondría a contemplar con verdadero ojo crítico un Gauchito Gil en una santería de San Telmo. Entra aquí la irresuelta discusión del tope que tienen las llamadas artesanías: una estatuilla, rodeada de tantas otras, si no iguales, parecidas, no es considerada una producción artística ad hoc. ¿Pero qué sucedería si a alguien se le ocurriese hacer una exposición en la que ese Gauchito estuviera a la par de una escultura? Combinando esa inquietud y su interés por la ritualidad del culto africanista de la kimbanda, Juan Batalla juntó obras de varios artistas argentinos y uruguayos en Dueños de la encrucijada, estéticas de Exú y Pompa Gira en el Río de la Plata, que se exhibirá hasta el 30 de agosto en el Centro Cultural Ricardo Rojas (Av. Corrientes 2038) de lunes a sábados de 8 a 20, con entrada libre y gratuita.
En rigor, la muestra es el corolario del libro epónimo publicado el año pasado por la editorial Arte Brujo, que Batalla y el artista plástico Dany Barreto dirigen hace seis. “La intención no es ironizar sobre los cultos africanistas ni ninguna religión popular. La idea es mostrar arte donde otros no la ven. Muchos de los mismos religiosos que fabrican los objetos que están en la muestra no ven el arte que producen sino que lo viven como ritualidad. Entonces, Dueños de la encrucijada pone a esos objetos en situación de arte, en un libro y en la muestra”, explica el curador durante la charla con Página/12, acompañado por Barreto y el fotógrafo Guillermo Srodek Hart, que en la muestra participa con instantáneas de algunos altares de templos kimbanda de Villa Devoto, San Martín y Montevideo. El resto de los artistas que prestaron sus obras a la causa son Marcelo Bordese, Nora Correas, León Ferrari, Angela López Ruiz, Diego Perrotta (cuya muestra personal se exhibe en el Centro Cultural Recoleta), Nico Sara, Melina Scumburdis, Gustavo Tabares, Anabel Vanoni, Margaret Whyte y Guillermo Zabaleta, cada cual bajo la impronta de su estilo, escuela y cercanía a la temática: puestas sus producciones a dialogar, les dan a los pasillos del Rojas un halo entre barroco y kitsch. “Por un lado existen artistas contemporáneos de la Argentina y Uruguay que están dentro de los cultos. Por el otro hay personas que, por algún motivo, se contagiaron de la iconografía y la incorporaron a su trabajo. Y hay unos terceros, que son los que, sin buscarlo específicamente, utilizan la simbología”, puntualiza Batalla, no sin contemplar, claro, las obras de los sacerdotes de algunos de los edificios sagrados que visitaron para escribir el libro: los “fierros”, que un vistazo fugaz confunde con candelabros pero son, en realidad, figuras representativas de los espíritus, y las estatuillas de yeso regulares.
–¿Cómo idearon el paquete literario-plástico que devino en Dueños de la encrucijada?
Juan Batalla: –Tiene que ver con mis intereses personales. Siempre estuve ligado al cruce del arte y la ritualidad, es mi terreno específico. Y en cuanto a la kimbanda y al culto de Exú, es un campo de estudio al que le dediqué años. Cuando observé que había un aspecto de la religiosidad afro que en Uruguay y la Argentina se daba con ciertas características locales, compartidas también con el sur de Brasil, me gustó destacarlo. Queríamos mostrar a los religiosos como artistas que hacen instalaciones, de algún modo.
–¿Qué son Exú y Pompa Gira en el culto de la kimbanda?
Dany Barreto: –Exú y Pompa Gira son dos espíritus de la kimbanda, que proviene del culto africano de la umbanda, pero es más bien una creación del sur de América. Aquí tiene una estética muy particular: los que asisten a los templos se visten de gitanos, cantan en portuñol y con tambores canciones africanas, y entran en trance con Exú y Pompa Gira, que intermedian entre los dioses y los humanos. Por eso se les hacen ceremonias, pedidos y ofrendas.
J. B.: –Se les rinde culto. Están ligados a la transgresión y habitan en los cruces de caminos, en los lugares de conflicto, en los momentos de quiebre. Como son espíritus de personas que vivieron en otros tiempos, se los representa como prostitutas o cafishios, personajes “malos” dentro de una picaresca local.
–Uno de los estigmas que ronda a este culto es la clausura. ¿Cómo se vincularon con los templos y lograron la confianza para observar los rituales y participar de ellos sin restricciones?
D. B.: –Trabajamos siempre en temas vinculados con lo religioso, aparte de hacer otras cosas. Y, por suerte, tenemos muchos amigos antropólogos que nos recomendaron y nos abrieron las puertas de los templos. Ibamos y decíamos: “Venimos de parte de...”, y ya era totalmente distinto. Nos permitieron sacar fotos y nos mostraron mucho más de lo que hubiéramos logrado yendo solos. Claro que si no te conocen se hace muy difícil.
J. B.: –Además les dimos nuestra palabra de que la intención no era ironizar sobre los cultos africanistas, ni sobre ninguna religión popular. La idea es mostrar arte donde otros no la ven.
D. B.: –Hay varios pai (sacerdotes) que sí se dan cuenta de que la ceremonia es totalmente artística, pero hay otros que no la conciben de esa forma. Nosotros lo rescatamos como arte.
Y aquí “rescatar” no es en tanto “robar” ni “pedir prestado”. En su mayoría son obras que remiten a la simbología kimbanda, pero que fueron realizadas por artistas plásticos antes de que el proyecto existiese. Además de las fotos de los altares, algunas de las piezas que componen la muestra son S/T, acrílico sobre tela realizado por Nico Sara, que muestra una mano haciendo cuernitos con los dedos índice y meñique, como hacen los religiosos de la kimbanda durante el trance de los bailes; Quién la tiene más larga, un enorme y llamativo monumento fálico de cera y acero inoxidable realizado por Nora Correas y que es “el eje de la exposición”, cuenta Batalla; una Pompa Gira de yeso policromado, de las que se pueden encontrar en las santerías, que es curiosamente una réplica de la Venus, de Sandro Botticelli, salvo que pintada de rojo, pues “encontraron reflejadas en esa pintura todas las cualidades de la diosa. Es algo así como un ‘sincretismo pop’”, reflexiona Srodek Hart. Infierno es una jaula con santos y diablos realizada por León Ferrari para su serie Ideas para infiernos; y una escultura creada por Dany Barreto, que tomó como modelo a su mascota: “La perra aparece como sagrada, primero porque es La Murciélaga, mi perra (risas)... En realidad, porque siempre me llamó la atención que en culturas antiguas, como la egipcia o la china, adoraran a los animales”.
–¿Cómo son los rituales de los kimbanda? ¿En qué se nota que se trata de un culto que proviene de Africa?
D. B.: –Se nota más en Uruguay, donde hay más negros. Acá no lo veo como algo africano. Es gente de barrio la que participa y no te das cuenta de que es un rito africano. Es como si fueras a la iglesia católica, salvo que con una estética distinta. Yo estudiaba teatro y empecé a ver las ceremonias como obras, porque tienen música, escenografía, vestuario y es un ritual perfecto. Después me enganché un poco más y empecé a hacer consultas: si de repente tenía un problema, hablaba con el pai que quisiera, con naturalidad y respeto. Hay mucha gente que es de otra religión, pero la compatibiliza con ésta.
J. B.: –Existe la magia y eso es una diferencia con otras religiones. Para los kimbanda, el deseo está bien visto, está expresando algo de tu interior y está bien que se manifieste. Y recurren a la magia para que ese deseo suceda en la Tierra.
–Ellos lo llamarán magia, pero desde otros sectores insisten en que es brujería...
J. B.: –Eso le da un halo de oscuridad. También persiste el prejuicio cultural y racial con respecto a la negritud y los estereotipos de inferioridad.
D. B.: –Usan muchas ofrendas de comida, ropa y velas, que nosotros vemos súper artísticas: son como instalaciones en la esquina. Lo que pasa es que la gente se cruza con un plato con pochoclos y una vela roja y ya piensa que es magia negra, aunque en realidad no sea más que una ofrenda por un pedido de trabajo o salud. Lo que sucede es que no están acostumbrados a verlo dentro de esos márgenes.
Informe: Facundo Gari.

domingo, 16 de agosto de 2009

Wolof en la Corte (2)

Continuando con la metáfora de San Jorge contra el Dragón del Racismo, podemos decir que el segundo día en la corte fue, sin duda, el día del Dragón. Allí mostró que no tiene sólo una cabeza, sino tres –lo que me lleva a sospechar que, más que dragón sea una Hidra y que aunque le cortemos alguna cabeza, otra/s la reemplazarán-. Las tres cabezas estaban enojadas, y molestas por los testimonios presentados el día anterior sobre hostigamiento policial a vendedores senegaleses. Más irritadas estaban por la serie de pedidos realizada por sus defensores (ver abajo), que consideraban a todas luces improcedentes.
La primer cabeza, La Institución (Policial) estaba muy enojada porque estos pedidos atentaban contra el orden -legal, social, nacional- vigente. ¿Acaso querían otorgarle a una minoría derechos que excedían a los de la mayoría? Pareció que la palabra “subversivos” pasó por su cabeza de Dragón/Hidra pero que recordó que estaba reservada para otros, mejores, tiempos y que algunos sinónimos serían suficientes.
Las otras dos cabezas –quizás más amenazantes porque en realidad salían de un solo cuello- La Burocracia (de la Injusticia) y La Clase (Dominante) vociferaron por un rato más largo. La Burocracia repetía artículos del código contravencional que mostraban la supuesta y necesaria transparencia de las acciones de la policía frente a la venta ambulante. Todo está previsto de manera adecuada en el Código –por lo tanto vivimos en el mejor de los mundos y resulta ridículo quejarse e invocar que puede haber arbitrariedad y discriminación. Sólo la inexperiencia y la mala interpretación podrían insinuar que era necesarias otras medidas y protecciones para grupos específicos. Los testimonios escuchados, todos insuficientes. Nadie había estado allí todo el tiempo para saber exactamente qué y cómo había sucedido –y quien había estado, no hablaba español lo suficientemente claro. Era, además, su palabra contra la de todos los agentes del orden. La tercer cabeza, La Clase más que hablar parecía susurrarle en el oído a su melliza que sí, que tenía razón, que si a ella la paraban en el coche importado rumbo al country seguro que la tratarían de acuerdo con el Código. Parecía también pensar qué simpáticos estos negritos que hablaban en quien sabe qué idioma, qué anécdota para contarles a los compañeros de golf el fin de semana, o quizás antes si se podía rajar un rato….- Como La Clase es paternalista y magnánima, también recordó la presencia africana en el pasado argentino, su contribución en las guerras de la independencia y todas las medidas que tomamos en el pasado para liberarlos. ¿Cómo podríamos ahora desearles mal? -parecía sugerir.
Resumiendo y simplificando el mensaje transmitido por sus cabezas, para el Dragón/Hidra del Racismo quienes osan oponérsele no saben, no entienden, no existen.
Dejando los cuentitos (de terror) de lado, en esos dos días que pasé en la corte escuché testimonios desgarradores, objeciones irritantes pero también propuestas y evaluaciones sumamente interesantes.
Se presentó al tribunal una investigación realizada recientemente por IARPIDI (Instituto Argentino para la Igualdad, Diversidad e Integración) presidido por Nengumbi Celestin Sukama que compila los datos brindados por 45 inmigrantes africanos respecto de su situación en la Argentina. De estas 45 personas entrevistadas, 40 son senegaleses (35 varones y 5 mujeres) y 5 son varones de otros países africanos.
Los datos señalan que:
- 43 trabajan en venta ambulante y sólo 2 no trabajan en la calle (tod@s habían intentado obtener empleos formales).
- sólo 3 consideraron que hablan, leen y escriben español “bien”.
- la totalidad de las personas entrevistadas no tiene acceso a ningún programa social ni ninguna otra asistencia social.
- todos viven en habitaciones compartidas de hoteles.
- el 100% de las personas entrevistadas fue parada / detenida por la policía en los últimos 18 meses.
- un 93% (42) fue parado/detenido durante 2009 (en los últimos 6 meses).
- un 83% (36) manifiesta ser parada semanalmente o con mayor frecuencia,
- dentro del grupo de las personas que trabajan en la calle en venta ambulante, un 39% (17) manifestó haber sido parado también en ocasiones diversas (no trabajando en la calle).
- el 22% (10) fue arrestado; el 51% (23) manifestó haber sido parado pero no se le labró ningún acta; un 11% (5) manifiesta haber sido procesada por art. 83 más de una vez los últimos 18 meses, mientras un 44% (20) manifiesta haber sido procesado por infracción al art. 83 del Código Contravencional en los últimos 18 meses.
- según los testimonios brindados, durante las detenciones se cometen infinidad de abusos: insultos racistas, robos, arrestos clandestinos, lesiones, abusos de armas, amenazas, desalojos de la vía pública.
Aunque la muestra no es estadísticamente representativa –lo que no llega a ser importante en estos casos, ya que con un universo desconocido siempre lo será- la consistencia y contundencia que muestran los datos es suficiente para revelar el muy coherente patrón de hostigamiento policial que sufren los migrantes africanos.
Quienes estudiamos la situación social de afrodescendientes en Argentina sabemos que los encuentros con la policía (y otras autoridades, como las de migraciones, por ejemplo) son siempre un contexto duro de racismo. Los africanos que subsisten de la venta ambulante están todavía más expuestos a este racismo, y su vulnerabilidad está acentuada por el hecho de que no dominan el idioma, no conocen la idiosincrasia local y lo que venden puede ser un botín más preciado que el de otros vendedores ambulantes.


La sentencia final (o al menos de esta etapa del caso) se conocerá el jueves próximo. Ya informaremos al respecto.
Por ahora, es necesario resaltar el énfasis puesto en el petitorio final presentado por l@s abogad@s del Colectivo para la Diversidad (COPADI) sobre la existencia y aplicación de perfiles racistas (racial profiling) en la policía y en el ministerio público porteños, que afectaría desproporcionadamente a personas africanas, afro-originarias migrantes de países latinoamericanos, y otras argentinas pobres.
Para citar su presentación final:
“La policía y el Ministerio Público pretenden que están utilizando criterios neutrales” (pero en realidad por medio estos perfiles racistas) “ las instituciones encargadas de hacer cumplir la ley usan motivos tales como la raza, color, idioma, religión, nacionalidad, origen nacional o étnico en actividades de control, vigilancia o investigación, ya sea en detenciones y requisas, chequeos de identidad, inspecciones personales, chequeos de identidad masivos, vigilancia, entre otras.” (…)
“Prohibir las actividades callejeras de subsistencia es siempre racista: su resultado es la criminalización de las personas negras, pobres, vulnerables, que se encuentran confinadas a estas actividades como único medio para asegurar apenas su sobrevivencia diaria.”
Que este tipo de apreciaciones estén siendo enunciadas en lenguaje jurídico y presentadas en procesos formales representa, creo, un avance notable –independientemente del resultado de este proceso específico.
Como dice el proverbio chino (que escuché por primera vez de un profesor nigeriano): “una travesía de mil millas comienza con el primer paso…”

Datos sobre senegaleses: "Informe sobre aplicación de perfiles racistas en la administración de justicia penal de la Ciudad de Buenos Aires" - Instituto Argentino para la Igualdad, Diversidad e Integración - Nengumbi Celestin Sukama – 2009

sábado, 15 de agosto de 2009

Día del Santito

(algo de afroamericano hay en esta devoción....)

Foto de Alejandro Frigerio de talla en hueso realizada por Daniel Guridi (Montevideo).

miércoles, 12 de agosto de 2009

Wolof en la Corte

Intentaré hacer una crónica liviana sobre un hecho que sin duda no lo es, pero que merece ser conocido aún por quienes no se interesan demasiado por cuestiones legales. Ya habrá oportunidad para realizar análisis más concienzudos, especialmente cuando se sepan los resultados concretos. De todas maneras, para un seguidor (y/o estudioso, entusiasta y otros adjetivos posibles) de varios años de los temas afro en Buenos Aires, el de hoy fue un día muy especial. Como señala la entrada anterior de este blog, se realizó una audiencia pública ante los jueces de la Cámara Penal, Contravencional y de Faltas de la CABA para que vendedores ambulantes senegaleses presentaran su testimonio respecto del hostigamiento que sufren a manos de la policía. El testimonio fue presentado en wolof, uno de los idiomas africanos que se utilizan en Senegal, y traducido por migrantes que saben español. Las casi siete horas que duró la audiencia –con un intervalo de una hora- fueron siempre con traducción –algo precaria, pero traducción al fin- entre el español y el idioma africano. Este hecho ya aparece como un logro inédito y nada menor.
Los vendedores africanos fueron patrocinados por abogad@s del Colectivo para la Diversidad (COPADI) –a esta altura verdader@s paladines de los litigios afro, que muestran una creatividad, profesionalismo y pensamiento de vanguardia inusuales por estos lares. Modern@s San Jorges luchando contra el Dragón del racismo, después de ver su trabajo de apoyo al Movimiento Afrocultural, y ahora a los vendedores senegaleses, no es posible elogiarlos lo suficiente.
La audiencia fue, por ahora, el último eslabón en una cadena de procedimientos jurídicos. Luego de que en enero uno de los testimoniantes se viera privado de sus mercaderías, pasaporte y libertad, se iniciaron una serie de acciones judiciales cuyas resoluciones por parte del Tribunal de primera instancia y la Cámara de apelación no fueron a favor de los vendedores. Primero se presentó un habeas corpus a su nombre, luego el recurso de apelación; finalmente, ante el rechazo de un recurso de inconstitucionalidad, se interpuso un recurso de queja frente al Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad. Allí, el 10 de junio, fue la primera declaración en wolof de los amparistas. El primero de julio el Tribunal decidió que la Cámara Penal, Contravencional y de Faltas de la CABA debía realizar la audiencia pública, ya que que consideró una violación al Estado de Derecho rechazar la acción de hábeas corpus presentada en enero por los tres vendedores ambulantes senegaleses sin escuchar sus testimonios y considerar nuevas pruebas.

En la reunión de hoy, luego de los testimonios de los afectados, se escucharon las presentaciones de sus abogados, la del defensor de los comisarios que lideran las instituciones policiales donde ocurrieron los abusos, y la de un Fiscal de la Ciudad (como saben, mi especialidad no es el Derecho por lo tanto me disculpan si pongo mal alguna referencia). Luego vinieron los testigos presentados por la defensa de los senegaleses, cuyos testimonios dejaron pocas dudas de los abusos que sufren los vendedores ambulantes negros. Dos de ellos habian visto la detención del inmigrante senegalés el 6 de enero –la gota que colmó el vaso- y un tercero había presenciado otros dos hostigamientos. Una experta del CAREF (Servicio Ecuménico de Apoyo y Orientación a Migrantes y Refugiados) revalidó los numerosos pedidos de ayuda que realizan los senegaleses a su organización. Para finalizar, el demoledor testimonio de Nengumbi Celestín Sukama resultó conmovedoramente convincente por su conocimiento de la situación de los africanos en nuestra ciudad, su enlazamiento de cifras y relatos testimoniales al respecto y su lucidez para analizar el racismo cotidiano que reina entre nosotros.
Nadie que haya estado en esa audiencia –y digo nadie, no importa cuál fuera su posición en el proceso- puede no haber salido conmovido por los testimonios que se escucharon. Aún para quien conoce las diversas peripecias que atraviesan los migrantes afroamericanos, la situación de los africanos no deja de ser estremecedora. Su trabajo transcurre todo el tiempo en la calle, donde siempre están sujetos a encuentros traumáticos con la policía o a interacciones con fuerte contenido de burla y desprecio y la situación no mejora cuando salen a pasear a la noche. No tienen familia, no comprenden el idioma ni la idiosincrasia local, y salvo otros compatriotas no tienen mayores compañias en la ciudad. Están sin duda en una peor situación que otros migrantes negros, ya que los latinoamericanos al menos hablan el idioma local (o lo aprenden más fácilmente, como los brasileros), consiguen pareja más fácilmente, y varios de ellos –pensemos en los afrouruguayos, al menos- tienen parientes en la ciudad. Los migrantes africanos están solos, en un entorno cada día más racista y en un mundo que les resulta extraño.
Como bien señaló uno de los protagonistas, en su alegato final en wolof, ellos sólo quieren trabajar, y quieren hacerlo sin miedo.
Mañana seguimos. ¿Se hará justicia?

lunes, 10 de agosto de 2009

Audiencia pública sobre/contra el racismo


Miércoles 12 de Agosto a las 10:00 horas -
Audiencia pública Cámara Penal, Contravencional y de Faltas de la CABA,
Libertad 1042

CUANDO LA COMUNIDAD AFRO ROMPE EL SILENCIO SOBRE EL RACISMO, LA JUSTICIA DEBE ESCUCHAR
Este miércoles 12 de Agosto, a las 10:00 hs, en su Sala de Audiencias de la calle Libertad 1042, la Sala I de la Cámara Penal, Contravencional y de Faltas de la CABA escuchará a expertas/os y otros testigos sobre el racismo que ejercen la policía, la fiscalía y órganos administrativos del Gobierno de la CABA contra personas africanas, afro-originarias, migrantes y argentinas pobres. Lo hará en cumplimiento de la orden que le diera el pasado 1 de Julio el Tribunal Superior de Justicia de la CABA, que consideró una violación al Estado de Derecho rechazar la acción de hábeas corpus presentada en enero por tres vendedores ambulantes senegaleses sin escuchar sus testimonios y considerar nuevas pruebas.

El reclamo se centra en que las personas africanas, afro-originarias, migrantes latinoamericanas y argentinas pobres no pueden transitar por la calle libremente y gozar del espacio público y los derechos a la integridad física y la libertad y seguridad personales, porque cotidiana y sistemáticamente son detenidas, interrogadas, identificadas, vigiladas e investigadas sin justificación razonable y violando derechos individuales a la intimidad, libertad, integridad, debido proceso, entre otros, por la policía, la fiscalía y órganos de gobierno. “Yo trabajo, vendiendo en la calle anillos, pulseras, cadenitas. Con eso visto y alimento a mi familia. Pero si sos negra y vendés en la calle siempre andas con miedo de la policía. Te paran todos los días, y más de una vez te llevan en cana. Tenés que andar con documentos, con teléfonos de abogados. Siempre hay que salir a buscar a un compañero preso. Además nos insultan. Estamos cansados. Queremos vivir en libertad y que nos dejen subsistir” expresó una vendedora, que no da su nombre para protección personal.
“No se trata de este fiscal o aquel policía en particular, sino del funcionamiento institucional racista. Este funcionamiento racista además de resultar en restricciones ilegales a la libertad probadas es una amenaza permanente. Denunciamos una situación colectiva, y creemos que son responsables de investigar y dar soluciones las máximas autoridades de la Ciudad” manifestó Malena Derdoy, abogada patrocinante. La impunidad de estas violaciones a la libertad ambulatoria tiene como consecuencia el encubrimiento y la impunidad de otros abusos, incluso más graves, como lesiones, robos, agresiones con armas, y arrestos clandestinos. De ello dan cuenta informes de la Fundación Comisión Católica Argentina, entre otros, que han sido presentados en el expediente.
“Las estadísticas oficiales prueban que los resultados racistas denunciados existen por lo menos desde que se puso en funcionamiento la administración de justicia de la Ciudad, hace más de 10 años. Estos resultados se deben a la aplicación de perfiles racistas, en base a los cuales la policía restringe la libertad ambulatoria de la comunidad de personas africanas, afro-originarias y pobres en general, quienes somos controladas, detenidas, interrogadas, vigiladas, investigadas y procesadas por la policía, la fiscalía y las y los jueces de faltas de manera desproporcionada y sin justificación legal“, manifestó Celestin Sukama, Presidente de IARPIDI (Instituto Argentino para la Igualdad y la Diversidad).
El día de la audiencia, diferentes organizaciones sociales convocan a apoyar el reclamo bajo las consignas: “sospechosx por negrx””, “sospechosx por pobre”, “la libertad no tiene color”, “subsistir no es un crimen”, “basta de racismo”, entre otras.

Más información: Lorena Pujó, Colectivo Para la Diversidad, prensa.copadi@gmail.com 155 221 0083