Desarrollo Ambiental de la Intendencia de Montevideo prohibiría a umbandistas usar playas céntricas para hacer ofrendas
Carta publicada en el diario La República, Montevideo, Uruguay
19 de octubre de 2008
Señor Director de La República:
A través del Departamento de Desarrollo Ambiental, dirigido por Néstor Campal, llegó a nuestra federación la noticia de que por observaciones de organismos de certificación de calidad en las playas (normas ISO 14001) seríamos impedidos de usar libremente los espacios costeros para entregar ofrendas, como es la usanza litúrgica del afroumbandismo, religión que venera la Naturaleza.
Si bien desde nuestra institución sugerimos a los fieles el uso de materiales biodegradables (que son la mayor parte, incluso los animales) y el desplazamiento a lugares despoblados para hacer las ofrendas, no todas las personas poseen medios físicos o económicos para hacerlo. Somos ciudadanos, pagamos impuestos, y tenemos derecho a expresarnos espiritualmente en libertad en un país democrático según Don José Artigas instruía en 1813 por: "Libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable".
Muchas veces se mata el animal dedicado, siempre de criadero, y se come en comunión de fieles, pero en caso de pedidos por riesgos de vida (personas en el CTI o desahuciadas) por ejemplo, o si se hace una limpieza energética con esa ave, no se debe comer, porque está cargada de suciedad astral y su destino es morir para trasmutar la energía negativa en algo positivo, sea buena salud, trabajo, amor de pareja, negocios prósperos, embarazos saludables y felicidad en general. Necesitamos esa Naturaleza donde ella esté para dejar la ofrenda o el despacho, no donde se le antoje a los directores municipales. Será un cruce de caminos o lugares donde circule energía de dinero como los bancos o negocios prósperos reino de Eshú Elegbara, el Cementerio o Kalunga reino de Omulú o de las Almas donde se pide salud física, los montes de Orixá Oxosse u Hosanna dueño de las hojas, los ríos y cascadas de la Mãe Oxum, las playas de mar de Yemanjá, las vías de tren y los puentes o hasta un cuartel para Ogum y Iansá los guerreros, la puerta de un juzgado para Xangó el dueño de las letras que ayuda a estudiantes a salvar exámenes, las plazas con juegos infantiles para los Orixás niños Ibejis, etc.
Los rituales de los pueblos originarios integran la diversidad cultural e identidad uruguaya, y no deberían sufrirse sino disfrutarse, y si no hay lugar para algunos en Uruguay que lo digan. No parece ser la política de una intendencia municipal que viene de celebrar "Ciudades contra el racismo" como capital líder con disposiciones que hablan sobre la "protección a las religiones de origen ancestral", siendo tipificado en derecho penal el delito de ofensa al culto y al sentimiento religioso.
Ya hay normas que sancionan transgresiones sanitarias a las cuales también estamos sometidos los umbandistas, por eso no entendemos porqué recortar los derechos a la libre expresión religiosa de un sector de la población. ¿Acaso es porque nuestra fe proviene de los negros y de los indios? Nosotros toleramos que haya un Papa y una cruz en medio de una de las avenidas más importante de Montevideo. Podría pensarse para quienes no creen en él, que eso es basura como algunos catalogan a nuestras ofrendas sagradas.
El sentido de la ofrenda umbandista justamente es cuidar la naturaleza, alimentarla, agradecerle y brindarle energía para que viva sana y nos permita a su vez la vida en comunión con el ecosistema del que somos parte. Luego del momento de entrega y vibración energética, esos enseres se transformarán en desechos al igual que cualquier residuo de actividad humana sea la que sea. Hay trabajadores municipales que a eso se dedican -hay recolectores porque hay basura para recoger- los cuales también son sustentados por los aportes de los fieles seguidores de Yemanjá.
Fotos: Alejandro Frigerio, el 2 de febrero de 2008 en la fiesta de Iemanjá, Montevideo, Uruguay)











