Menos suerte tiene la tira Clemente de Caloi que pese a sus numerosas virtudes, confirma, casi siempre, la imagen estereotípica de los afroamericanos y africanos -por mas que, sin duda, los presente como personajes muy queribles y relevantes en la historieta. Estos dos ejemplos aparecidos muy recientemente lo confirman. La mulatona, obviamente, confirma todas las imágenes hipersexuadas de las mujeres negras, pero, además de ser un par de senos y cola que camina, es también inculta y algo tonta -nunca entiende muy bien lo que sucede a su alrededor. El chiste fácil con Obama confirma que todas las metáforas en las cuales aparece el adjetivo "negro" pueden tener o tienen alguna base racial. Demasiadas veces (o casi todas) la manera en que los personajes negros están retratados en la tira va en una dirección que confirma los estereotipos locales.
Otro ejemplo, también reciente, de cómo la tira de Langer y Mira usa imágenes estereotípicas pero de manera creativa. El "mexicano primitivo y dormilón" está absolutamente informado de lo último que pasa en los mercados globales. El remate de la tira muestra que la crisis, pese a lo que se dice, puede afectar a todos. Si vamos a hacer humor, al menos no confirmemos las imágenes peyorativas de las personas -no es tanto pedir.
lunes, 13 de octubre de 2008
Estereotipos en las historietas
domingo, 12 de octubre de 2008
Por un 12 de Octubre no racista
Un nombre nuevo para un doce de octubre no racista
Por: (Mãe) Susana de Andrade (de Oxum)
Lunes, 13 de octubre, 2008 - Diario La República, Montevideo
La denominación de la efeméride del 12 de octubre como "Día de la Raza” es discriminadora y racista.
Desde la Convención Internacional de la ONU sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial en 1963 se proclamó que "toda idea o doctrina de superioridad basada en la diferenciación racial es científicamente falsa, moralmente condenable y socialmente injusta". Sin embargo, en la página web de la Intendencia capitalina http://www.montevideo.gub.uy/ en el link del Departamento de Turismo llamado “Descubrí Montevideo” en “datos útiles”, habla del feriado “Día de la Raza”. Esto seguramente se repite en otros ámbitos similares. La despreocupación -forma artera de discriminación solapada- campea en detrimento de los derechos de las minorías estigmatizadas.
Propusimos en la Comisión Antidiscriminación del MEC que integramos, impulsar el cambio de nombre del citado aniversario que recuerda el inicio de la sangrienta colonización europea, tomando como antecedente el Instituto Nacional contra la Discriminación INADI argentino, que pidió la derogación del Día de la Raza por el Día de la Diversidad Cultural Americana. La iniciativa fue lanzada durante un evento al que concurrieron indígenas, afrodescendientes, migrantes y refugiados, bajo el lema "Por la reivindicación de las raíces históricas", postulando que "Argentina se constituyó como Estado-Nación sobre la base de la negación de las raíces históricas americanas, la sujeción de sus ocupantes originarios y la usurpación de sus territorios. Una historia conflictiva que es necesario asumir para poder mirar al futuro sin exclusiones". Lo mismo sucedió en tierras orientales.
Respondiendo al clamor ancestral del pachakuti o renacimiento de nuestras américas, algunos países han innovado: En Venezuela desde 2002 es el Día de la resistencia indígena, en Chile se llama Día del Descubrimiento de Dos Mundos, en México alude al contenido iberoamericano del festejo y en general los pueblos van madurando un hecho que en descarnada realidad averguenza a la humanidad, y aún así necesita ser recordado en su verdadera dimensión.
Ejemplo uno: se hace un video de las playas montevideanas -disponible en la web Intendencia sección Turismo- y se omite mostrar al menos una imagen del dos de febrero: multitudinaria y popular fiesta del mar en homenaje a Yemanjá deidad africana, presente en los calendarios turísticos de países lejanos, imborrable en la retina de los uruguayos. Es exclusión y racismo religioso ni más ni menos.
Necesitamos legislación local protectora de las expresiones espirituales de los pueblos originarios siempre en riesgo de ser avasalladas por la globalización de intereses fundamentalistas eminentemente económicos. La cultura nativa, sea cual sea su forma de expresarse, está destinada a desaparecer por una especie de “corrimiento indígena siglo 21” donde los propios pasan a ser extranjeros por el poderío de los que se adueñan del sistema e imponen leyes de mercado para las artes, las letras, el canto, las danzas, las religiones y las costumbres de los pueblos en general, en peligro de extinción si no son salvaguardados en su idiosincrasia, librados a la voracidad de un capitalismo feroz.
Promocionar la rambla montevideana sin mencionar Yemanjá, además de mal negocio del punto de vista turístico es mediocridad y negación de un sector de la ciudadanía que vota, paga impuestos, y forma parte de la misma cultura que alimenta el candombe; patrimonio nacional y símbolo de identidad. Es la foto pacata, mentirosa y recortada que no quiere ver ni dejar ver la riqueza de nuestra diversidad.
La realidad social es pluricultural, maravillosa y digna. Sin dudas y urgentemente, hay que aplicar nuevas matrices en los cerebros de nuestros escolares para que conozcan y valoren la diversidad cultural uruguaya, de lo contrario estaremos educando potenciales etnocidas.
El término raza; desde hace mucho considerado peyorativo y alusivo a subespecies; en la conmemoración 12 de octubre, trae a la memoria lo peor de la historia humana y es por eso que muchos países lo han desterrado, signando el anterior como último día de libertad donde suenan tambores de algarabía y dolor simultáneamente.
La reformulación en denominación y contenidos axiológicos de los próximos doces de octubre que vivirá la humanidad, marca una afirmación de principios contra toda forma de opresión, actitud imprescindible para inclusivos y democráticos tiempos.
Fuente: http://www.larepublica.com.uy/editorial/335137-un-nombre-nuevo-para-un-doce-de-octubre-no-racista
Fotos: Alejandro Frigerio, fiesta de Iemanjá en Montevideo, 2 de febrero de 2008.
Y ya que estamos.....
No estaría bueno que algún dia Genios traiga al menos a dos nenes de clase media, uno disfrazado de conquistador y otro de indígena? (tipo "Día de la Diversidad Cultural"?). ¿O uno sólo de indígena? ¿O un nene indígena? ¿Cuál es la forma "políticamente correcta" de representar en una revista infantil el comienzo de un genocidio? (a mí no me miren....)miércoles, 8 de octubre de 2008
El color de la hechicería
RIVEREmbrujo Monumental
Un uruguayo que habría traído Abreu hizo distintos trabajitos en el vestuario de River antes del clásico con Racing. Desde ese día, no perdió.
Por MARTIN BLOTTO - diario deportivo Olé
Creer o reventar, asegura el legendario dicho. Y a River, obviamente, le conviene creer. Por eso, cuando sus chances en el Apertura ya habían reventado en Tucumán (cuando cayó 3-1 con San Martín) y se acercaba la definición del cruce con Defensor por la Sudamericana, un señor uruguayo entró al vestuario Angel Amadeo Labruna para cambiar el presente de River. No era Abreu. Tampoco un jugador, ni integrante del cuerpo técnico, ni empleado del club. Era un brujo, un mago, un hechicero. En fin, más allá de las calificaciones posibles, un hombre supuestamente dotado por poderes esotéricos hizo un trabajito en el Monumental. Y desde ese momento, algo cambió: River no volvió a perder y avanzó sin problemas a los cuartos de final de la Copa. Ah, ¿el brujo tendrá algo que ver con el lío que hay en Boca?
domingo, 5 de octubre de 2008
Negreando a Mandela (2)
Fuente: Gente 8/7/08 sábado, 4 de octubre de 2008
Turistas
martes, 30 de septiembre de 2008
El tambor de la barbarie
En este trabajo preliminar intento realizar un análisis a lo largo del tiempo para ver permanencias y diferencias en la manera en que la sociedad argentina vio (o se relacionó con) parte de la cultura afroargentina, especialmente con aquel elemento con el cual más la identificaba, el tambor.
Para ello, parto de algunos presupuestos:
1) Sobre la dicotomía “Civilización” y “Barbarie”
La socióloga Maristella Svampa afirma que la dicotomía “civilización o barbarie” atraviesa el espectro de las ideas políticas argentinas a lo largo del tiempo. Concuerdo con su posición, y propongo ir todavía más allá, enfatizando que esta dicotomía es uno de los temas culturales más importantes de la sociedad argentina, convirtiéndose en una de las principales varas con las que se mide la posibilidad de integración (o no) de determinados grupos étnico-raciales y comportamientos culturales dentro de la nación.
El sociólogo norteamericano William Gamson define a los temas culturales como "marcos interpretativos y símbolos relacionados a éstos que trascienden temas específicos y sugieren cosmovisiones mayores. Es un concepto parecido a palabras como ideología, valores, sistemas de creencias y weltanschauung. Prefiero utilizar un concepto que haga las menores presunciones posibles acerca de la coherencia o de las conexiones entre las ideas" (1988a)
De una manera algo más sencilla, podríamos conceptualizar a estos “temas culturales” como preocupaciones generalizadas que permanecen en el tiempo, que constituyen un fuerte referente en las imágenes ideales de una nación y sirven como guías para evaluar acontecimientos más específicos en distintos momentos históricos.
(Buenos Aires 1899)I) Esta preocupación por ideas o comportamientos que denoten civilización o barbarie tiene dimensiones políticas –como señaló Svampa- pero también culturales, morales, raciales y religiosas.
Hay ideologías políticas, prácticas culturales, moralidades, fenotipos y religiones que representan a un polo u otro del espectro: a la civilización o a la barbarie.
Dentro de este marco interpretativo de la realidad argentina, las personas consideradas “no blancas” (clasificadas como indios, negros, mulatos o mestizos, “negros”) y sus manifestaciones culturales representan, de manera paradigmática, a la barbarie.
II) Este marco interpretativo tiene una importante dimensión espacial.
Existe, sobre todo en la ciudad de Buenos Aires (habría que ver si esto es cierto para otras del país) un fuerte orden racial-espacial
Según este orden, personas con a) fenotipos específicos y b) que realizan determinadas prácticas culturales no deberían estar en el centro de la Argentina Blanca, Europea, Moderna, Racional (Católica). Cuando transgreden este orden, son, en un principio, invisibilizados, o si esto se hace imposible por su cantidad, reprimidos o expulsados (“puestos en su lugar” –fuera de la ciudad).
Esto es particularmente necesario porque sólo mediante el control de qué pautas culturales se pueden mostrar y quiénes pueden hacerlo, en el centro de la ciudad que, a la manera de una sinécdoque, representa al país (la parte como el todo), podemos confirmar esta imagen de la Argentina Blanca, Europea, Moderna.
Los afroargentinos y su cultura (principalmente el candombe) representan un caso particularmente difícil de manejar dentro de este orden racial-cultural-espacial ya que son el Otro interno y próximo, y sus manifestaciones culturales (a diferencia de las de los –ahora llamados- pueblos originarios) no están apartadas geográficamente sino que siempre estuvieron dentro de la ciudad Blanca. Como mucho, se las podía intentar apartar del centro del centro (de la nación).
Entonces, el tambor (y la barbarie que se le ve asociada) vendrían a ser “la no-cultura”, en términos más actuales algo así como “el no patrimonio”. Lo “no patrimonializable”.
(Buenos Aires 1899)
2) Sobre el estudio de la cultura y la historia afroargentinas:
Con el revival en los estudios afroargentinos que hubo en los últimos 10 o 15 años, hay ya un consenso sobre la invisibilización de la presencia histórica, actual y el aporte cultural realizado por los negros argentinos.
Pero más que afirmarla, hay que ir ahora mas alla de esta ya establecida invisibilización para ver cómo se produjo
- en la vida cotidiana
- en los cronistas de época
- en los relatos que construimos los estudiosos contemporáneos (historiadores, sociólogos, antropólogos)
La mirada académica sobre los afroargentinos sigue una tendencia instalada ya por los ensayistas que los precedieron. Está caracterizada por una narrativa de la pérdida y la asimilación, sustentada en parte en una mirada dicotómica de la dinámica social y cultural.
Existe una fuerte dificultad, por un lado, para ver o analizar el mestizaje biológico, y la existencia de fenotipos mixtos o intermedios.
Hay una similar dificultad para examinar procesos de sincretismo-transculturación-creolización-hibridación, (como querramos llamarlos). Esta dificultad queda claro cuando pensamos en cuántos estudios existen que traten de estos temas (quizás algunos dedicados a la región Noroeste del país, que parece ser la zona “sincrética” por excelencia). Pareciera que el contacto cultural en Argentina es incapaz de dar algún tipo de mezcla, sino que una forma de cultura se impone sobre las otras.
Como dije ya en varias oportunidades, el candombe es un caso paradigmático de esta dificultad. O se lo encuentra en su forma pura (1850, las naciones y Rosas) o desaparece (pocos años después de la caida de Rosas) (o subsiste de alguna manera tan pobre que no vale la pena estudiarlo).
Parece no haber posibilidad de que hayan formas creolizadas, practicadas en la calle por individuos negros, blancos, mestizos? Pensemos en cultura afrocubana o afrobrasilera. El samba carioca no cambió en 100 años? La rumba cubana? El tango argentino? –por cuántas formas pasó y continúa siendo tango. Por qué entonces el candombe argentino no puede cambiar, evolucionar (en la dirección que sea) y continuar siendo candombe?
Esta mirada dicotómica se extiende más allá del polo puro-impuro o tradicional-degenerado de la cultura y abarca de manera similar otros temas como: existe racismo-no existe racismo; los negros se integran (y dejan de lado su cultura)- o para mostrar resistencia no deben hacerlo. Se es negro o se es blanco –no hay tipos intermedios.
Es necesario, por lo tanto dejar de lado esta mirada excesivamente simplificadora de la realidad y examinar cómo se produjeron las creolizaciones (hibridaciones si prefieren), los sincretismos, las transformaciones sucesivas que muestran, sin embargo, una continuidad y una permanencia subyacente.
Tenemos que analizar cómo se dieron –y aún se dan- los comportamientos y las relaciones interraciales.Tomar conciencia de los matices, las diferencias, los contextos, las estrategias para lidiar con ellos. Y ver la amplia gama de comportamientos discriminativos, homogeneizantes (como la burla) que condicionan estas mezclas culturales y estas relaciones interraciales.
(Buenos Aires 1908)
Hay que ir contra la narrativa de la pérdida y la asimilación, que se basa en la falsa dicotomía oposición integración-resistencia y reemplazarla por una narrativa de la continuidad y las transformaciones necesarias.
Comenzar a enfatizar no tanto la pérdida de pautas o prácticas culturales “puras”, “tradicionales”, sino la permanencia, la dinámica dentro de una mismidad cambiante, a changing same como dice Paul Gilroy.
Es necesario, entonces, ver qué pasa con un determinado patrimonio cultural, en este caso el candombe (cuál? definido por quién?) (se pierde?, se privatiza?, es adoptado por otros grupos y desetnicizado?) en un determinado contexto social que tiene ciertas actitudes con(tra) un grupo étnico-racial.
Se afirma (a veces algo valorativamente) que los negros argentinos querían integrarse y por lo tanto olvidarse de Africa. Claro! Cuántas maneras había de reivindicar ciudadanía –o al menos membresía social en la Argentina del siglo XIX?
Por las formas que toma la construcción de la nación en Argentina, no había por entonces la opción de ser “afro-argentinos” . Había una sola manera de ser argentino en esa época (y ahora??) . Debían “integrarse”. Qué otra opción había según la construcción de nuestra nación? Las distintas formas que toma esta “integración” no han sido comprendidas adecuadamente, aún.
Es difícil entender lo que sucede actualmente con las comparsas de candombe sin tener en cuenta estos condicionantes externos que se mantuvieron con una llamativa regularidad en 200 años.
(Buenos Aires 1927)
Referencias: Maristella Svampa: El dilema argentino: Civilización o barbarie. Buenos Aires: Taurus. 2006
Primera parte de la ponencia presentada en las IV JORNADAS DE PATRIMONIO INMATERIAL “Lo celebratorio y lo festivo: 1810/1910/2010. La construcción de la nación a través de lo ritual”. Organizadas por el Ministerio de Cultura a través de la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural y la Dirección General de Patrimonio e Instituto Histórico (dependiente de la Sub. Sec. de Patrimonio Cultural). 30 de septiembre y 1 de octubre, Salón Dorado de la Casa de la Cultura, Buenos Aires.
Las imágenes son parte de un estudio que estoy realizando acerca de las representaciones sobre los afroargentinos, en este caso en la primera mitad del siglo XX.




