jueves, 14 de abril de 2016

Joyas del racismo argentino (1)

(imagen que circuló por facebook, no sé a quién darle crédito, mis disculpas al autor/a)

Interacciones cotidianas que reflejan claramente el sentido común argentino según el cual los argentinos somos "blancos" y todos los "no-blancos" o "no-suficientemente-blancos" o "sin-fenotipo-europeo" tienen que ser extranjeros (estos juicios fenotípicos se hacen de acuerdo con los criterios locales, que no son los de otros países, porque la "blanquedad" se construye diferentemente en cada lugar). 
En esta interacción, el conductor de "Intratables", Santiago del Moro, se sorprende ante el hecho de que una persona con cara "no europea" sea argentina -presume que debía ser inmigrante, y de algún país extranjero. La respuesta de la señora, clara, gentil y firme, es una lección de historia y de civilidad. 
No digo que en este intercambio del Moro fuera "racista" (racista es un adjetivo que hay que usar con cuidado) pero sí reveló claramente los preconceptos y prejuicios de raza, clase y nación que tiene buena parte de nuestra ciudadanía (lo traicionó el porteñito prejuicioso que todos -los porteños- llevamos adentro).
La interacción completa, en el video, debería ser de utilidad en aulas o ámbitos donde se quieran discutir los prejuicios de raza y clase vigentes en Argentina.


miércoles, 6 de abril de 2016

Realizan mural en honor a Enrique Nadal


Por Patricia Gomes (texto y fotos)

El pasado miércoles 30 de marzo se pintó un mural, en la Ciudad de Avellaneda, para conmemorar el Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial, que tiene lugar el 21 de marzo de cada año.
Dicho día fue establecido por la Organización de las Naciones Unidas en el año 1966 en conmemoración de las víctimas de la masacre de Sharpeville, del 21 de marzo de 1960, en la cual las fuerzas policiales sudafricanas asesinaron a 69 pacíficos manifestantes en contra del apartheid.
El objetivo de la conmemoración de este día es luchar contra las prácticas discriminatorias y racistas, "a fin de eliminar los prejuicios y las creencias erróneas tales como la idea de superioridad de una raza sobre otra que inciten a esas prácticas (…)" (el texto completo de la resolución se puede leer aquí).



En este sentido, la Sociedad de Socorros Mutuos "Unión Caboverdeana" de Dock Sud junto con la Dirección de Diversidad de la Municipalidad de Avellaneda mancomunaron esfuerzos para realizar un mural que recuerda el mencionado Día y ayuda a crear conciencia sobre la necesidad de luchar contra los estereotipos, el racismo y la discriminación. El mural fue pintado por el artista Eduardo Leyes y varias personas de la comunidad caboverdeana y de otras organizaciones de Derechos Humanos se acercaron a colaborar.
En el mural se reproduce una conocida y significativa frase del líder sudafricano Nelson Mandela y se rinde un homenaje a Enrique Nadal, activista afroargentino que combatió el racismo, la discriminación y todas las desigualdades en nuestro país. De hecho, Nadal fue un pionero en la lucha contra el racismo en Argentina, en una época en donde el tema ni siquiera se mencionaba. Asimismo, fue un activista anti-apartheid y desde Buenos Aires luchaba contra este sistema que azotaba a la población negra de Sudáfrica.


Es por este motivo que decidimos homenajear a Enrique Nadal, porque representa esa lucha que la comunidad afro viene dando desde hace décadas. Es un referente indiscutido del movimiento negro de la Argentina y significa un ejemplo para todos/as quienes decidimos dedicar nuestra vida a esta causa.  
Este mural resume lucha y resistencia, reivindicación e identidad, en dos figuras que han dejado su impronta y enseñanza en muchos/as de nosotros/as. Y no podía faltar el Continente Africano que nos viene a decir que nunca debemos olvidar nuestro origen y que debemos mirar más hacía el otro lado del Atlántico, porque allí está la cuna y el futuro de la humanidad.

jueves, 31 de marzo de 2016

Obama se llevó un filme sobre racismo censurado en EEUU y filmado en Argentina en los '50



Según una nota reciente del diario Los Andes, citando como fuente a Telam, durante su estadía en Buenos Aires el presidente Obama recibió una copia restaurada de la película "Sangre negra" escrita por el estadounidense Richard Wright y filmada en Buenos Aires.

"El presidente de los Estados Unidos Barack Obama recibió una copia restaurada del filme "Sangre negra" escrita por el estadounidense Richard Wright y filmada en Buenos Aires entre 1949 y 1956, que fue prohibida en los cines norteamericanos debido a su fuerte denuncia contra la discriminación racial. Inclusive Wright, novelista, guionista y director, se radicó en Argentina y filmó la cinta en Buenos Aires, como refugio ante el odio racial que dominaba en Norteamérica.
El Museo del Cine argentino tuvo a su cargo la preparación del regalo: una copia restaurada y sin censuras, testimonio de la solidaridad que Wright encontró en este país. El filme fue dirigido por el francés Pierre Chenal, quien vivía en Argentina desde los inicios de la Segunda Guerra Mundial, debido a que por su condición de judío, temía que los nazis lo mataran en alguno de los campos de concentración que proliferaban por esos años en Europa.
El filme está basado en la novela "Native son", de Richard Wright, quien actuó junto a Gloria Madison, Jean Wallace y George Green en una cinta que fue financiada por Argentina Sono Film, entre otras productoras.
El Museo del Cine le entregó la copia restaurada y sin cortes al presidente Mauricio Macri para que éste a su vez se lo obsequie a Obama durante su visita.


La película será exhibida el sábado 9 de abril, a las 18 en el Auditorio del Museo del Cine, ubicado en Caffarena 51, del barrio porteño de La Boca. "Sangre Negra" fue rodada íntegramente y estrenada sin censura en la Argentina, durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón, mientras los Estados Unidos debían afrontar la censura y la violencia en un momento histórico marcado por el Ku Klux Klan y sus asesinatos y linchamientos de afroamericanos en diversos estados.
Para Paula Felix-Didier -directora del Museo del Cine de la Ciudad de Buenos Aires-, "esta entrega ayuda a poner en relieve el enorme trabajo que representa el cuidado del patrimonio audiovisual y la importancia simbólica de la memoria, en este caso relacionada con el movimiento de los derechos civiles en los Estados Unidos".
Bigger Thomas, el personaje principal del filme, es el alter ego de Wright, el muchacho negro que éste hubiese podido ser, retratado con una autenticidad y un rigor documental que representaba la condición de negro en los Estados Unidos de mediados del Siglo XX.
En el contexto de la Segunda Guerra Mundial, que afectaba a Europa y los Estados Unidos, el director Pierre Chenal, y su equipo, encontraron refugio en la Buenos Aires de fines de los '40, en la que reprodujeron escenarios de Chicago, por ejemplo, en locaciones y estudios de Argentina Sono Film, que se hizo cargo de parte de la financiación.
Valorando su condición de película fugitiva y exiliada, el Museo del Cine reivindica y promueve la difusión de "Sangre negra" que ha pasado por un proceso de restauración a cargo de la Filmoteca Buenos Aires, la Film Noir Foundation y la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.
Según Felix-Didier, "el trabajo de rescate y preservación no suele tener visibilidad, y ésta fue una oportunidad privilegiada para dar a conocer este tipo de procesos, en los cuales es vital la investigación, que ilumina piezas como Sangre negra.


En este caso, el rescate fue promovido por Fernando Martín Peña, quien realizó las gestiones con los organismos estadounidenses que intervinieron en la restauración".
Para Fernando Martín Peña, "es uno de los filmes más extraños que produjera el cine argentino, cuya trama fue definida por los diarios de la época como una verdadera cacería humana".
La novela que inspiró la película, editada en 1940 como Native son, marca un hito en la literatura negra norteamericana, dando testimonio de un odio racial que ya se había prolongado durante demasiado tiempo en los Estados Unidos.
"Bigger Thomas -explica Peña- llega a matar porque traduce instintivamente su miedo en violencia". En tiempos de su estreno, Richard Wright -novelista, coguionista y actor principal del film, lo cual le valió una mención en el libro Guiness- justificó la elección de la Argentina como escenario de las locaciones argumentando que "filmar en Estados Unidos habría implicado demasiadas concesiones a causa de los prejuicios raciales".
Además de participar en el rescate de la película y la preparación del regalo a Obama, el Museo del Cine ofrecerá, por primera vez desde su estreno original, una proyección abierta al público de una copia restaurada y sin censuras de la película que significó un punto alto en las carreras de Pierre Chenal y Richard Wright, y sin dudas- un hito en la relación entre las cinematografías de la Argentina y los Estados Unidos."

Al respecto de la película, ver también el artículo de Edgardo C. Krebs aquí.

domingo, 27 de marzo de 2016

Se van a cumplir 20 años del asesinato del activista afrodescendiente José Delfín Acosta Martínez

Se están por cumplir veinte años del fallecimiento de José Delfín Acosta Martínez luego de una feroz golpiza recibida en una comisaría de la Capital en 1996. 
Se realizará un homenaje en su memoria en la sede del Movimiento Afrocultural:



Dijo su hermano, Angel Acosta Martínez, en una declaración transmitida a través de las redes sociales:
"Somos dos hermanos afrodescendientes, Angel y José, de una de las familias descendientes de africanos traídas en condición de esclavos al Río de la Plata y una de las más antiguas conservadoras del candombe del Uruguay, que nos dedicábamos junto a otros afrodescendientes que integran el actual Movimiento Afrocultural, como Grupo Cultural Afro, a la defensa de los derechos humanos de nuestra gente afrodescendiente y africana y a difundir las influencias africanistas en el Río de la Plata como forma de vida en Argentina desde el año 1982 sin fines de lucro.
Nosotros y nuestra población afrodescendiente y nuestras culturas de ascendencia africana fueron negadas y discriminadas por los Estados y la sociedad, y a ésta situación en el Uruguay se le suma la persecución militar y racial en dictadura, motivos por el cual todos inmigramos a Argentina y nos dedicamos a ésta función. Hemos realizado a pulmón desde el año 1982, todo lo que Naciones Unidas recomienda actualmente a los Estados, sobre el Descenio de los Afrodescendientes, pero sin ésta declaración internacional. Muy duro.
El día 5 de abril de 1996 en plena democracia, mi hermano José Delfín Acosta Martínez en función de su compromiso social, por salir en defensa de dos jóvenes afrobrasileños que ni conocía y que eran arrestados por su color de piel, fue arrestado y llevado junto a ellos a la Comisaría 5ta de Capital Federal Argentina y entre varios policías lo esposaron y le dieron una paliza de patadas y palos que le provocó la muerte.
Año tras año, agotando todas las instancias legales internas en Argentina año1996- 2000, y comprobado por una segunda autopsia realizada en la Morgue Oficial de Montevideo en el año 1996, que hubo tortura y en busca de que se cumplan las leyes y pasando por los distintos gobiernos de turno, seguimos reclamando lo mismo, JUSTICIA. Aún con las pruebas de tortura en el año 1996 en Uruguay, el Estado uruguayo no actuó en defensa de los derechos humanos de mi hermano, ni el de mi persona en riesgo de vida, porque según ellos podría causar un problema internacional.
Por defender y llevar adelante la causa de mi hermano como querellante, fui amenazado de muerte, me intervinieron los teléfonos, me atropellaron varias veces, causándome lesiones físicas y amenazaron a familiares y amigos, viéndome obligado a exiliarme, año 2004. (Mismo modus operandi de la dictadura, pero en democracia, a todos/as los familiares de víctimas inocentes en Argentina les pasó lo mismo que a mi). La Comisión Interamericana de Derechos Humanos examinó la petición de referencia y aprobó el Informe sobre Admisibilidad Nº 36/13 en fecha 11 de julio de 2013, de conformidad con lo previsto en el artículo 36(2) de su Reglamento, la petición número 403-02 ha sido registrada con el número de caso 12.906- recomendando una solución amistosa que el Estado argentino no ha respondido.
¿¿Que más hay que hacer???. Ya llevo 20 años luchando en busca de JUSTICIA, en defensa de los derechos humanos de mi hermano Mártir Negro del Río de la Plata, sin respuesta por el Estado Argentino.
Hace unas semanas atrás asesinaron a un Senegalés de nombre Massar Ba, que se dedicaba a defender los derechos humanos de los senegaleses en Buenos Aires. Lo encontraron tirado en el suelo de la calle, con heridas graves y lo llevaron al Hospital Ramos Mejía, donde falleció. (Igual que a mi hermano, Ambulancia del SAME y llevado al Hospital Ramos Mejía. La prensa títuló: "Muerte por causas dudosas").
¡¡Basta de racismo y discriminación hacia nuestra gente afrodescendiente y africana!!. Denuncio a los Estados que ocultan u obstruyen las investigaciones y no se hacen responsables de los crímenes por parte de la policía corrupta y cómplices en Argentina y al uruguayo por omisión y abandono de persona.
Recomiendo compartir ésta información, para concienciar y evitar más víctimas.
Angel Acosta Martínez."

José fue recordado, asimismo, durante la Marcha del 24 de marzo:

(foto: Manuel Altamiranda)


Este sábado, Sandra Chagas se refirió al tema en el programa radial "Dignidad Afrodescendiente", en el cual también se trató el reciente asesinato -nuevamente, con innegables connotaciones racistas- del activista senegalés Massar  Ba:



En este blog nos hemos referido numerosas veces al caso de José -y las distintas conmemoraciones que se han hecho-. Particularmente relevante resulta la reseña de la manera en que los medios se han ocupado del caso en su momento:

http://alejandrofrigerio.blogspot.com.ar/2009/01/el-rojas-festeja-25-aos-y-la-cultura_15.html

viernes, 11 de marzo de 2016

Fallece, luego de brutal ataque en la calle, Massar Ba, un referente de la comunidad senegalesa en Buenos Aires

Reproduzco esta nota de Cosecha Roja, el sitio web de la Red de Periodistas Judiciales de Latinoamérica que es la que más información trae hasta el momento.  
Es un caso muy alarmante, y dadas sus características es muy difícil no encontrarle connotaciones raciales al ataque y homicidio.
Y trae el recuerdo, desgraciadamente, del nunca esclarecido asesinato de otro luchador por los derechos ciudadanos de los afrodescendientes y africanos, el  uruguayo José Delfín Acosta Martínez (en abril de 1996).
Como siempre, en  un país "sin raza"(s) y por lo tanto "sin racismo" será muy difícil encuadrar estos hechos dentro de la categoría de "crimen de odio" (hate crime) que es a la cual seguramente pertenezca. Y veremos si, entre tanto reclamo por la inseguridad, los grandes medios se hacen eco del caso como corresponde...



Apareció muerto un referente de la comunidad senegalesa en Argentina
por Cosecha Roja, 11/3/2016

Massar Ba era uno de los  referentes más conocidos de la comunidad senegalesa en Argentina. El martes murió en el hospital Ramos Mejia, en la ciudad de Buenos Aires. Unas horas antes, una ambulancia lo había recogido en México y San José, donde apareció tirado con múltiples golpes.
Massar fue  uno de los primeros senegeleses que llegó a la Argentina en los 90. Participó de casi todas la organizaciones de senegaleses en el país. Ahora formaba de la agrupación Xangó. No era vendedor ambulante, pero fue uno de los primeros en salir a defenderlos:  en la redes sociales se lo ve en varios videos, incluso haciéndole frente a la policía. Cuando algún senegalés llegaba al país, él era al primero que conocían. Él los ayuda a conseguir un lugar e integrarse.
En Buenos Aires no hay embajada de Senegal. Allá,  los medios dicen: mataron al embajador. En Argentina todavía ningún medio se hizo eco de la noticia.
El 4 de febrero había sido desalojado  por la policía.  Era una casa colectiva y habían aumentado el alquiler al doble: de 14 mil a 30 mil pesos.  Massar tuvo que batallar para que lo dejaran sacar sus cosas.


Sus amigos más cercanos, con los que estaba organizando un concierto de música africana, en las últimas dos semanas no supieron casi nada de él.  “Hace quince días que queríamos encontrarnos con él y no podíamos. De algo se estaba escondiendo. No sabemos que dé”, dijo uno de ellos.
El domingo, uno de sus amigos lo llamó.  Massar estaba mirando un partido de fútbol.  Unas horas más tarde apareció tirado en la calle. Cuando falleció -un día y medio después de haber entrado al hospital- alguien revisó su billetera y llamó al primer número que encontró en una tarjeta.  La noticia corrió por las redes sociales:  Massar Ba estaba muerto.
La primera versión es que el lunes a las 4 AM lo recogió una ambulancia en México y San José. Tenía politraumatismos en la cabeza y la cadera, sobre todo en la parte del bajo vientre. En el hospital lo operaron dos veces. Murió en la segunda, por la cantidad de sangre que había perdido.

domingo, 6 de marzo de 2016

La "cultura afro" argentina en el suplemento de Turismo de Clarín (6/3/2016)

Una -reconozco, inesperada- nota de dos páginas (repartida a lo largo de tres) reseña algunos de los  principales "bastiones de la cultura afro" actuales en Argentina. 


(doble click en las imágenes para agrandarlas y leerlas mejor)





viernes, 6 de noviembre de 2015

Mestre Moraes en Buenos Aires



Está en Buenos Aires uno de mis (pocos) ídolos culturales: Mestre Moraes, fundador del GCAP (Grupo de Capoeira Angola Pelourinho) e indudable responsable del enorme desarrollo contemporáneo de la capoeira angola bahiana. 
En una época (los 80s) en que la capoeira regional monopolizaba la escena, Moraes y Cobra Mansa (su entonces alumno y ahora también mestre legendario) mostraron que la capoeira angola podía ser, además de formidablemente eficiente, una herramienta poderosa de conciencia política. Su juventud, compromiso y virtuosidad logró lo que otros mestres tradicionales, ya de mayor edad, no podían hacer: reinstalar a la capoeira angola tradicional en pie de igualdad con otras formas más deportivas y menos cuestionadoras del orden social. Gracias a los esfuerzos de Pablo Baobab (responsable del GCAP Argentina) que lo trajo, pude escucharlo de nuevo hace pocos minutos, y constatar, agradecido, que su empuje artístico y político sigue intacto, aún después de todos estos años.

jueves, 24 de septiembre de 2015

El lunes 28/9 comienzan, en el Centro Cultural de la Cooperación, las IV Jornadas de Estudios Afrolatinoamericanos del GEALA.

El programa completo se puede bajar de:
https://geala.wordpress.com/



Muchas gracias a Darío La Vega por el diseño del afiche.

jueves, 3 de septiembre de 2015

"Poder Negro" - Videos sobre cultura(s) afro en Argentina


"Poder Negro":
"Este proyecto agrupa diferentes trabajos de Investigación Acción Participativa y etnografía audiovisual desarrollados junto a instituciones, colectividades y colectivos de las culturas afrodescendientes de la Argentina. Generados en marcos de producción cooperativa, se encuentran ya online: 10 videos realizados junto al Colectivo Todos con Mandela, 3 junto a la Asociación Argentina de Capoeira, uno junto al Instituto Santa Bárbara y la colectividad afrocubana, y uno junto a Son del Arroyo, el colectivo Ruedas de Cumbia en Buenos Aires, el antropólogo chileno Mauricio Pineda de Etnomedia y la colectividad afrocolombiana."

Los videos se pueden ver aquí

domingo, 30 de agosto de 2015

El periódico afro-argentino "La Broma" (1876-1882) está disponible online



La Biblioteca Nacional anuncia que el periódico afro-argentino "La Broma" está digitalizado y online. Vale la pena mirarlo, pero sobre todo leer el excelente libro de Lea Geler sobre los periódicos afroargentinos de la década de 1870 -que brinda una visión de conjunto y los sitúa en el contexto social de la época (o, al menos ver la reseña que sobre el libro hizo Florencia Guzmán).




"Se trata de un periódico publicado por la comunidad afroargentina en Buenos Aires. Su primer número apareció el 11 de mayo de 1876 y el último el 28 de diciembre de 1882. Durante su existencia, dividida en seis épocas, fue cambiando su subtítulo. Entre los números 28 y 31 de la época 5 fue Periódico Social y a partir del N° 32Órgano de las Clases Obreras.
Este periódico lucha en sus páginas contra la discriminación y reclama la igualdad de oportunidades de estudio, trabajo, progreso y bienestar.
En La Broma se pueden leer las voces, dichos y modismos propios de la comunidad, su copiosa producción musical, las congregaciones religiosas, actos sociales y la importancia de los bailes, las comparsas y el carnaval."

viernes, 21 de agosto de 2015

Acta de Fundación de la "Comedia Negra de Buenos Aires" (1987)


El próximo martes 25, como cuarta función del ciclo de cine "Afroargentinos: Visibilizando lo negado" proyectaremos el documental de Carlos Pronzato "Comedia Negra de Buenos Aires: Teatro Afroargentino" en el que Carmen Platero narra sus esfuerzos por construir una compañía de teatro integrada por afrodescendientes con la intención de preservar la memoria negra en la Argentina "blanca". Después de la proyección, habrá un debate en el que la propia Carmen Platero contestará preguntas sobre el tema.

Reproduzco aquí un documento histórico de relevancia: el acta de fundación redactada y firmada en febrero de 1987 y que figuraba en el programa de la obra de teatro estrenada ese año.


Acta de Fundación de la "Comedia Negra de Buenos Aires"
En la ciudad de Buenos Aires a diecinueve de febrero de 1987, Susana y Carmen Platero labran la presente Acta de fundación de la "Comedia Negra de Buenos Aires" basada en los siguientes fundamentos:
1- Rescatar el acervo cultural previo y posterior a la esclavitud
2- Poner de manifiesto la participación de los africanos y sus descendientes en la historia épica, cultural y artística
3- Desmitificar el pintoresquismo negro abordando el repertorio universal. Anexa a esta Comedia se funda la Escuela y Talleres de máscaras, escenografía y vestuario, utilería e instrumentos de percusión.
Bajo la advocación de Martin Luther King firmamos al pie, siendo testigos María Antonia Rivas y Osvaldo Basc.
Susana Platero y Carmen Platero

Más información sobre el ciclo de cine en: https://www.facebook.com/GEALARavignani

lunes, 10 de agosto de 2015

Bailando candombe argentino en San Telmo (1967)

Un bello documento (sin sonido, desafortunadamente) en youtube:


Egle Martin y algunas mujeres afroargentinas bailando candombe porteño -en lo que parece ser una recepción a visitantes africanas  (diría,  quizás de alguno de los grupos folklóricos que nos visitaron en la época).

viernes, 31 de julio de 2015

"Negritos" -relato de Santiago Dosetti (1933)

Gracias al notable Archivo Histórico de Revistas Argentinas (AHIRA online) accedí a este relato del escritor uruguayo Santiago Dosetti (1902-1981), que pinta un panorama sombrío de la vida de los afro-uruguayos en el mundo rural. Fue publicado por primera vez en la revista porteña Crítica (14/10/1933) y luego en su libro Los Molles (1936, con otros relatos que incluyen afro-uruguayos).


viernes, 3 de julio de 2015

Asamblea del Año XIII: Creación del Regimiento de Esclavos (1813)

Reproduzco un documento histórico que apareció hace poco en el facebook del Archivo General de la Nación (transcripción abajo de las imágenes) :

Asamblea del año XIII: Decreto de creación del Regimiento de Esclavos.
(Documentos Escritos. Sala X 23-5-2)





Transcripción (AGN):

"Siendo de absoluta necesidad para la defensa común aumentar el ejército de la Patria, ha resuelto con aprobación de la Soberana Asamblea General Constituyente crear un Regimiento de Esclavos rescatados por el Estado. Cuando los envidiosos rivales de la prosperidad americana le obliga a hacer esfuerzos extraordinarios, ya que no los puede excusar, procura suavizar a lo menos tan penosa necesidad, librando de la servidumbre con esta ocasión, a una porción de hombres condenados a ella por una consecuencia de las antiguas leyes, y cree que elevados ahora a la dignidad de hombres libres, después de haber visto destruida esa fatal herencia de esclavitud a que estaba destinada sin termino su querida descendencia, sabrán apreciar tanto bien, y defender con energía, y entusiasmo una causa, a que esta unida su libertad, su dicha, y la de sus hijos y descendientes. Los amos a quien la ley obliga a vender algunos de sus esclavos no se resentirán de un sacrificio que siendo pequeño de suyo, se ha procurado conciliar en lo posible con los sagrados derechos de propiedad, y no puede compararse nunca con la consagración de la persona y bienes que la Patria exige, cuando peligra su libertad: por tanto y para llevar a efecto esta determinación ha acordado los siguientes artículos:
1º Los que tengan tres esclavos varones en servicio doméstico venderán uno al Estado: dos, los que tengan seis y en esta proporción sucesivamente.
2º Los que tengan esclavos en el servicio de Barracas, Fábricas, o panaderías, venderán uno por cada cinco. Los que los tengan destinados a la labranza, oro por cada 8.
3º Los que voluntariamente quieran vender más, le serán comprados sus esclavos hasta que el completo del número que se prefiere.
4º Los esclavos se comprarán a justa tasación. El pago se hará a justa tasación. El pago se hará a prorrata en tres años con los réditos correspondientes.
5º Podrán los mismos reintegrarse de las contribuciones mensuales. En ese caso se les admitirá un descuento de la 4ª parte de la contribución.
6º Se admitirá también el valor de los esclavos en cuenta de pago de las deudas contraídas a favor del Estado antes del año de 1810.
7º Los esclavos se engancharán por 5 años. Son libres desde el momento de su filiación con la condición de servir por su préstamo el tiempo del enganche pasado el cual podrán pedir su licencia o habilitarse de nuevo.
8º Presentarán los propietarios sus esclavos al rescate ante una junta de comisión compuesta del Jefe del Estado mayor y del comisario. El general, con asistencia de un cirujano y un tasador la que se reunirá desde el día de mañana en la casa que sirve de depósito de Reclutas.
9. Cada propietario presentará a la comisión todos sus esclavos para que sean examinados por el facult. y tasador.
10. El propietario que oculte algunos esclavos de su pertenencia será condenado a la perdida de todos ellos u otra mayor según la malicia que envuelva la ocultación.
11. Los propietarios si no tuviesen que reclamar de la tasación recibirán de la comisión los respectivos documentos con los cuales cobraran de la tesorería nacional.
12. los propietarios que se comprenden desde el Arroyo de Maldonado hasta Barracas presentarán sus esclavos dentro del preciso término de 8 días. Y los de la campaña hasta el partido de Morón, Matanza, San Isidro y Conchas inclusive dentro del término de 15 días.
Todo lo que se comunica a V.S. para su debida inteligencia para que haciéndose publicar por bando el día de mañana tenga su mas pronto y exacto cumplimiento.
Mayo 31 de 1813.
Al Gobernador Intendente de esta Provincia."

viernes, 26 de junio de 2015



El GEALA -Grupo de Estudios Afrolatinoamericanos del Instituto Ravignani (UBA/CONICET) invita al panel:

Afrodescendientes en tiempos de independencia
Aportes biográficos a la historiografía del bicentenario 

a cargo de

Dra. María de Lourdes Ghidoli (GEALA/UBA)
Los rostros de Monteagudo. La (im)posibilidad de un prócer no blanco.

Dra. Paulina Alberto (Universidad de Michigan)
María Cayetana Warnes, ¿liberta por analogía?  Negociaciones en torno a la condición de los libertos en la Buenos Aires de las primeras décadas post-revolucionarias.

Dra, Florencia Guzmán (CONICET/Ravignani/UBA).
María Remedios del Valle: “Capitana”, “Madre de la Patria” y “Niña de Ayohuma”. Historiografía y representaciones en torno a esta figura singular

Relator:
Dr. Alejandro Frigerio (CONICET/FLACSO)



martes 30 de JUNIO a las 15.00 horas en el Instituto Ravignani (25 de Mayo 221, 2º piso), Sala de Investigadores.


La actividad es libre y gratuita.

domingo, 21 de junio de 2015

Oscar Alemán -según Sergio Pujol


Trecho del nuevo libro de Sergio Pujol, que versa sobre la vida del famoso músico afrodescendiente Oscar Alemán (aparecido en suplemento Radar del diario Página 12 -y aquí una interesante entrevista que le hacen al respecto).

"Es el único músico de jazz argentino del período histórico cuyos discos de los años ’40 y ’50 fueron pasados a soporte digital. Conocido por su enorme destreza con la guitarra y con el cuerpo, Oscar Alemán rompió prejuicios en la relación entre público masivo y jazz. Nacido en 1909 en Machagai, Chaco, tuvo una ascendente carrera en París, truncada por la Segunda Guerra Mundial. Volvió a la Argentina, donde se convirtió en uno de los grandes animadores de la cultura popular y masiva casi hasta su muerte, en 1980. Aquí se anticipan fragmentos del libro de Sergio Pujol, Oscar Alemán. La guitarra embrujada (Planeta), que se distribuye esta semana."

Por Sergio Pujol:
"Verano de 2011, sábado al mediodía. La escena transcurre a centímetros de la mesa que elegí para almorzar en un restaurante típico de Buenos Aires. Una madre de más de 80 años y una hija que debe rondar los 50 y pico conversan con desánimo pero a un volumen lo suficientemente alto para que las pueda escuchar con claridad. Imagino que la madre vive en un geriátrico y la hija fue a buscarla para llevarla a almorzar a un lindo lugar. Se respira incomodidad en el ambiente. A cada comentario bienintencionado de la hija, la madre responde secamente, siempre al borde del disgusto. Discuten cada cosa pequeña, que en esa situación resulta enorme: el menú, la temperatura del comedor, la atención (para la madre es desatención) del mozo y, en fin, la desafortunada idea de la hija de ir a comer justo este día, justo a este restaurante. Lejos de marcar una tregua, la llegada de la comida empeora las cosas: “yo no pedí esto”, ataca la madre mientras con el tenedor examina el plato como si este contuviera ántrax. Entre los vanos esfuerzos que la hija hace para remontar un encuentro que sabe será breve o larguísimo según cómo logre pilotearlo, se presenta el del fisgoneo compartido. “Mirá, mamá. ¿Ese no es Dringue Farías?” Un buen intento. Las paredes del restaurante están cubiertas de retratos de argentinos famosos, todos ellos del astronómicamente llamado “mundo del espectáculo”. Todos murieron hace bastante tiempo; como suele decirse a manera de consuelo metafísico: ahora viven en el recuerdo. En efecto, se trata de Dringue. Y más allá está Troilo. Y un poco más allá, casi adentro de la cocina, Tita Merello. Todos perfectamente enmarcados, de blanco y negro. De pronto, la madre, que hasta ese momento se ha mantenido impertérrita, resistente a la seducción de ese pasado glorificado, hace un gesto de expectación y levanta la mano señalando uno de los retratos. Su rostro se transforma, lo viste una sonrisa leve que la hija celebra, aliviada, pero que no llega a entender en todo su significado. “Aquel es Oscar Alemán. Con tu padre lo íbamos a ver cada vez que podíamos. Bailábamos con su música. No sabés las cosas que hacía con la guitarra.” A partir de aquel descubrimiento y al menos durante el tiempo que dure el almuerzo, la relación entre ellas quedará mágicamente expurgada de resentimientos y malentendidos. La madre podrá rezongar de vez en cuando, como un rasgo de identidad al que no quiere renunciar, pero el recuerdo de la música que una vez la hizo feliz cortejará el resto del mediodía y la llevará en amable fox trot hasta los límites de la tarde. Insólitamente, en lugar de profundizar la brecha, el flashback de la memoria se ha convertido en un puente generacional. Piensa la hija, casi en voz alta: no bien regrese a casa, me pondré a buscar información sobre este señor que tanto le gustaba a mamá. Está bastante sorprendida. De todos los retratos de famosos que engalanan las paredes del restaurante como trofeos de cultura popular argentina, su madre sólo se conmovió con uno, el que ella nunca hubiera imaginado. El único que ella no conocía. No tuve la suerte de ver a Oscar Alemán “en vivo”. Sólo alcancé a disfrutar, sentado frente al televisor de la casa de mis padres, de su última presentación en Canal 7 (por entonces ATC). Guardo de aquello un recuerdo vívido aunque fragmentario. Un hombre negro en traje blanco, casi un boicot a la flamante TV color. Anteojos grandes sobre un rostro frágil y un tanto indescifrable. Veloces dedos corriendo por todo el diapasón de una guitarra acústica sobriamente electrificada. Algún paso de zapateo americano y, para el cierre, la madera encordada en raudo viaje hacia la espalda. La música no era rock and roll, aunque estaba cerca de serlo. Era algo más antiguo pero no necesariamente demodé. Sonaba como si la escena musical mundial, sometida a un experimento de criogenia, hubiera quedado congelada en 1950, y súbitamente recuperara el pulso de aquellos días. Como en los auditorios de las radios en los que supo reinar durante largas décadas, Oscar convocó esa tarde a un grupo de curiosos y viejos fans. No bien terminó su número, llovieron los aplausos, mientras los apuntadores avisaban que venía el corte. Y ahí –así– quedó Oscar, saludando con un leve movimiento de cabeza. Un fantasma de la Argentina de nuestros abuelos y nuestros padres nos había visitado –¿cómo saber que aquella sería la última vez?– para hacer su eficaz número de jazz y musichall en el país de Seru Giran, la música disco y la censura. 



Héroe de la guitarra
Al cabo de cuatro años de investigación en torno a su música y su época, ya no estoy tan seguro de no haberlo visto en vivo. Su presencia encandilando a miles de espectadores en las noches de los años 40 o 50 o su heroica reaparición en la década del ’70, cuando muchos ya lo daban por muerto, son imágenes que no dejan de visitarme. También lo veo descalzo en la puerta de un cabaret de Santo, niño de la calle ganándose la vida con un cavaquinho, después de que su padre se arrojara al vacío desde un tranvía carioca. Lo veo en la Buenos Aires de 1928 haciendo su número de música hawaiana a dos guitarras con el hombre que lo salvó de la indigencia, el brasileño Gastón Bueno Lobo, o participando en una jam session en el Hot Club de Francia, en uno de los descansos que le permite la gira con Josephine Baker. En fin, lo veo en los camarines del Casino de París tocando su guitarra metalizada frente a Duke Ellington que lo quiere en su orquesta. Oscar no se ha ido del todo. La escucha de su música está bastante más extendida de lo que podría suponerse. Luis Salinas lo considera uno de los tres guitarristas que más lo influyó (los otros dos son Roberto Grela y Atahualpa Yupanqui). Lo escuchan con atención los jóvenes que quieren tocar jazz de los años ’30 en guitarra: “Hombre mío”, tema de su autoría que lo identificaba en la radio y en los bailes, roza el estatus de standard del swing con cuerdas, y el riff de su versión de “Tengo ritmo” es tan idiosincrásico como los de “Sucio y desprolijo”, de Pappo, y “Postcrucifixión”, de Pescado Rabioso. Su nieta, Jorgelina Alemán, canta blues y jazz con pasión equiparable a la que vuelca en mantener viva la memoria de su abuelo. La verdad es que ningún músico argentino de jazz “histórico” puede despertar tanto interés. El hecho de que los discos que grabó en los 40 y 50 sean los únicos en su género que fueron pasados a soporte digital –el resto de la historia del jazz argentino anterior a la década del 60 sigue dormido en las pastas de los coleccionistas– debería considerarse entre las pruebas de su vigencia. Obviamente, a su música no se la escucha solamente en Argentina. Desde que cosechó los elogios de los mejores críticos de jazz de Europa –y eso fue en épocas tempranas, cuando tanto él como el jazz tenían una larga carrera por delante–, su figura nunca se desdibujó del todo. Sus fans se encargaron de avisar que su nombre era mencionado con entusiasmo por el célebre Leonard Feather, y que antes de eso los pioneros de la crítica jazzística en el mundo, el francés Hugues Panassié y el belga Robert Goffin, lo habían distinguido como a uno de mejores guitarristas. Pues bien, ese capital simbólico se viene indexando desde su muerte en 1980. En 1997, se llevó a cabo en Oslo, Noruega, un concierto en su homenaje. Entre los invitados estuvieron los mejores intérpretes argentinos del estilo gypsy swing: Walter Malosetti, Ricardo Pellican, Chachi Zaragoza y Héctor López Furst, entre otros. Unos años más tarde el documental de Hernán Gaffet, Oscar Alemán. Vida con swing, fue distinguido en el XVII Festival de Cine Latinoamericano de Trieste. En 2009, el crítico holandés Hans Koert abrió un blog titulado “The Rediscovery of Oscar Alemán”. Ese año, centenario del nacimiento del músico, un ilustrador nacido en Kosovo, Gani Jakupi, publicó la biografía gráfica Le roi invisible. Un portrait d’Oscar Alemán. Pero quizá la prueba más impresionante de cómo su música sigue viva al amparo del tiempo sea la que recientemente nos brindó el mismísimo Bob Dylan, cuando en su programa de radio satelital Theme Time Radio Hour eligió –y presentó– “Bye bye blues” (“Blues del adiós”), tema grabado por el quinteto de Alemán en 1942, en la ciudad de Buenos Aires. Fue emocionante escuchar la voz áspera de Dylan contando brevemente la vida del “true unsung heroe of swing guitar”. 

De París a Buenos Aires
A diferencia de la parábola ascendente del artista latinoamericano que finalmente triunfa en Europa o en los Estados Unidos –de Carlos Gardel a Carmen Miranda, la lista es pródiga–, la vida de Oscar, nacido en Machagai, Chaco, en 1909, dibujó una parábola descendente, en la medida que debió abandonar París y regresar a Buenos Aires en medio de la Segunda Guerra Mundial. Esto frustró su carrera internacional, justo cuando su talento empezaba a ser comparado con el de su amigo Django Reinhardt (solían presentarlos como “el indio y el gitano”). Cabe decir que resulta cuanto menos eurocéntrico afirmar que la carrera de Oscar se frustró porque debió abandonar París, ciudad en la que se había radicado en 1931. Es entendible que se lo piense de esa manera –el mismo Oscar lo creía así–, toda vez que las escenas jazzísticas más interesantes estaban por entonces muy lejos de Buenos Aires. París era la gran caja de resonancia de las culturas del mundo: siendo un músico de minorías en Francia, Oscar tenía más chances de convertirse en universal que siendo un artista masivo en Sudamérica. De todos modos, aquel dramático cambio de planes no fue algo fácil de sobrellevar. El enfant terrible de la orquesta de Josephine Baker –así lo llamaba la diva– debió hacer valer esos blasones cosmopolitas en un país que empezaba a vivir un tiempo abundante para el tango y la música de raíz nativa. Aún así, esos blasones no pasaron inadvertidos. En una de las primeras notas que le hizo la revista Sintonía, un cronista se maravillaba de su música, pero más se sorprendía por el hecho de que el personaje de la nota fuera argentino y músico de jazz: “Cuesta creer que se haya podido producir en nuestro medio un fenómeno como el de Oscar Alemán. ¡Estamos tan alejados de lo verdaderamente grande en la materia!”. La biografía de Oscar nos ofrece la oportunidad para reflexionar sobre varios aspectos de la cultura popular en el siglo XX. Por ejemplo, tenemos el tema de la hibridación, hoy tan en boga en los estudios culturales. Obviamente, Oscar nos recoloca en el mundo del jazz, esa música que nació y creció a partir de combinaciones muy audaces. Con su imaginación artística y su vida aventurera, el guitarrista realizó un personal aporte a ese proceso de hibridación propio del jazz. Primero lo hizo en Francia, en contacto con grandes jazzmen norteamericanos expatriados, allí donde siempre dio el tipo de “negro latino”. Cuando en la navidad de 1940 volvió a Buenos Aires expulsado por los nazis, encarnó el problema de lo nacional/internacional, pero esta vez en el marco de esa gran prueba de fuerza de los sectores populares que empezaba a darse en la Argentina. Fue así como de “negro latino” en París pasó a ser, en tiempo de Perón y Evita, el principal exponente de la música norteamericana en Sudamérica. Fue entonces “el negrito Oscar”, una calificación que, en virtud de su ascendencia afro, podía acreditarlo en materia jazzística pero, asimismo, situarlo en el lugar del subalterno, según los escalafones de la recelosa clase media argentina. 


Si bailas no puedes morir
La música argentina dio muchos animales escénicos, pero ninguno como Oscar Alemán. Si bien nadie discutió jamás la capacidad de entretener a su público de la que hizo gala por largos años, en el sistema valorativo del jazz, que en alguna medida reproduce el de la música académica, la destreza corporal podía ser entendida (mal entendida) como mera concesión comercial, un aditamento que nada agregaba –más bien restaba– a la interpretación. Si bien este prejuicio antishowman quedó desautorizado al confrontar con los conciertos de algunas estrellas internacionales de paso por Buenos Aires –Louis Armstrong, Dizzy Gillespie y, desde luego, del histriónico Cab Calloway–, ni siquiera el propio Oscar estuvo totalmente a salvo del mismo; en alguna oportunidad reclamó que se lo tomara “en serio”. Pero al cabo de un tiempo terminó aceptando la naturaleza espectacular de su música. Investigar los primeros capítulos de su vida y encontrarlo, antes de su viaje a Europa, ganándose el sustento en una Buenos Aires poblada de artistas excéntricos, nos ayuda a comprender la raíz de aquella infalible fórmula de espectáculo musical unipersonal, pero también a visualizar su posterior potenciamiento en la llamada Era del Swing, cuando el jazz se bailaba sin pausa. Fue en esa época que Oscar encontró su lugar definitivo en el mundo de la música, como si todo lo anterior hubiera sido una preparación para alcanzar esa explosividad rítmica que, honrando el carácter originalmente dancístico del jazz, iba y volvía entre sus pies y su guitarra, como en una cinta de Moebius. Este sentido de una música esencialmente corporal –y de un cuerpo esencialmente musical– lo abarcó por completo, incluso en sus últimos años, cuando ya no gozaba de la agilidad de otrora. Recordemos una anécdota ejemplar. En 1972, después de quince años sin grabar, Oscar pisa los estudios ION para hacer el disco Alemán 72. Los técnicos han colocado dos micrófonos a cada lado de la guitarra para captar no solo el sonido del instrumento sino también el de los pies. Pero a pedido del músico, los técnicos deberán alejar los micrófonos unos centímetros. Oscar necesita espacio para tocar. Necesita espacio para moverse mientras toca. Ese despliegue de energía que dispensaba sobre un escenario debía producir al menos una sonrisa. Su gracia mayor, esa que evocan sus viejos fans cuando afirman que “hacía lo que quería con la guitarra”, era tocar virtuosamente en una situación risueña. Había vocación de mago en esto, y sobre todo el deseo de hacer feliz al público, fuera este oyente pasivo o bailarín descocado. En esto la estampa de Oscar se asemeja a la del personaje central de Novecento, la novela de Alessandro Baricco. Allí se narra la vida de un pianista virtuoso, pionero del jazz, que nunca baja de un transatlántico. Su destino parece ser el de animar la vida de los pasajeros, hacerlos felices todo el tiempo que sea posible. En un tramo del libro, Baricco pone en boca de su personaje: “Tocábamos porque el océano es grande y da miedo, tocábamos para que la gente no notara el paso del tiempo, y se olvidara de dónde estaba, de quién era. Tocábamos para hacer que bailaran, porque si bailas no puedes morir, y te sientes Dios”. Oscar tuvo una existencia difícil, para decirlo suavemente. Pero su música siempre contagió una energía inconmensurable. Energía propia del jazz, pero también del samba carioca, el baión, el boogie woogie, el primer rock and roll... Todas esas músicas emanaron de sus manos, de su cuerpo, de su voz. El las convirtió en puentes plateados entre la Argentina y el mundo. También en este aspecto su arte no parece condecir del todo con la tradición de tristeza y melancolía del tango y otros amores nacionales. Pero, ¿tan seguros estamos de que la música argentina es triste y melancólica?"

miércoles, 29 de abril de 2015

Las marcas de la esclavización -Buenos Aires 1637

Reproduzco un significativo documento histórico que apareció hace poco en el facebook del Archivo General de la Nación (transcripción abajo de las imágenes) :






"Puerto de Buenos Aires. Arribo de un cargamento de esclavos y registro de las marcas de cada uno de ellos, 19 de abril de 1637.
Documentos Escritos. Sala IX.Legajo 45- 5-6

Transcripción:
En la Ciudad de la Trinidad Puerto de Buenos Aires en diecinueve días del mes de Abril de mil seiscientos treinta y siete. Los señores Contador Luis de (…) Tesorero Antonio de la (…) jueces (…) les de la Real Hacienda (…) del Río de la Plata hicieron (…) de las (…) presas de esclavos varones y hembras grandes y pequeñas de que denuncia Diego Hernández, alguacil de la Real Hacienda, el cual le hizo de sus nombres marcas y (…) en la forma y manera siguiente.
Primeramente un negro nombrado Domingo con la del margen en el brazo derecho y esta (Marca) en el pecho izquierdo y esta (Marca) confusa en el brazo izquierdo de edad de dieciocho años al parecer.
Un moleque Jorge con la del margen en el brazo derecho algo confusa y esta (Marca) en el brazo derecho y esta (Marca) en el pecho izquierdo de edad de trece años al parecer.
Un negro Antonio con la del margen en el brazo derecho algo confusa y otra como ella en el pecho izquierdo asimismo confusa y esta (Marca) en el pecho izquierdo algo confusa mas debajo de esta de veinticuatro años al parecer.
Un negro Pedro con las del margen pecho derecho y otra muy confusa en el brazo derecho de edad de dieciocho años al parecer.
Otro negro Pedro con la de margen en el brazo derecho esta (Marca) en el pecho izquierdo de edad de veintiocho años al parecer.
Un negro Joan sin marca ninguna de edad de diecisiete años al parecer.
Otro negro Joan sin marca ninguna de edad de dieciocho años al parecer.
Un moleque Joan con la del margen en el brazo derecho y otra mas confusa en el otro brazo y otra (Marca) en el pecho izquierdo y otra (Maca) en el pecho derecho de edad de quince años al parecer.
Un negro Francisco con la del margen en el brazo derecho y con la misma en ambos pechos y brazo izquierdo de edad de veintidós años al parecer.
Un negro Miguel sin marca ninguna de edad de (once) años al parecer.
Un negro Paulo con una marca confusa en el pecho derecho no se pudo sacar su candado de veinte años al parecer.
Un negro Miguel (…) con la del margen en el pecho izquierdo y esta (Marca) en el pecho derecho y otra muy confusa en el brazo derecho de edad de treinta y cinco años al parecer.
Un negro Antonio con la del margen en el brazo derecho y otra (Marca) en el pecho derecho y otra (Marca) en el brazo izquierdo de edad de veinticuatro años al parecer.
Un negro Gaspar sin marca ninguna de edad de veintisiete años al parecer.
Una moleca María con las del margen en el brazo derecho confusas y otra confusa en el pecho izquierdo y en el brazo izquierdo, esta (Marca) algo confusa de edad de doce años al parecer.
Una negra María con la del margen en el brazo derecho y la misma en el pecho derecho y esta (Marca) en el pecho izquierdo de edad de veintiséis años al parecer.
Una moleca María con las del margen en el brazo derecho y esta (Marca) en el pecho izquierdo y estas (Marca) en el brazo izquierdo de edad de quince años al parecer.
Una negra Ángela con la del margen en el brazo derecho y esta (Marca) en el brazo izquierdo de edad de veinte años al parecer.
Una moleca Lucía con la del margen en el brazo derecho y esta (Marca) el el brazo izquierdo de catorce años al parecer.
Una moleca María con la del margen en el brazo derecho de edad de diez años al parecer.
Una moleca María sin marca ninguna de edad de diez años al parecer.
Una moleca (…) con la del margen en el pecho izquierdo de edad de nueve a diez años al parecer.
Un moleque Francisco con la del margen en el brazo derecho y esta (Marca) en el pecho derecho y esta (Marca) en el pecho izquierdo de nueve a diez años al parecer.
Un moleque Manuel con la del margen en el pecho izquierdo de edad de diez años al parecer.
Sigue.... "