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viernes, 17 de mayo de 2013

Festival Mandinga: Identidad y cultura afro en la Argentina


Comienza el Festival Mandinga en el Conti -con actividades variadas e interesantes-.
El programa entero en:
http://www.derhuman.jus.gov.ar/conti/default.htm

jueves, 8 de noviembre de 2012

Ilê Aiyê: O mais belo dos belos...



Quizás con menos fama internacional que Olodum (pero con mas coherencia), el bloco afro Ilê Aiyê viene haciendo, desde su formación, un trabajo encomiable. Verlo pasar en carnaval, o asistir a sus ensayos y fiestas, o sobre todo, ser testigo de la elección de la Belleza Negra, son experiencias inolvidables y emocionantes.
Acá un corto pero poderoso video financiado por Petrobrás. Brinda una buena explicación de qué significa el grupo en la vida comunitaria del barrio de Curuzú en Liberdade, Bahia. El testimonio de la Reina del certamen de la Beleza Negra, a partir del minuto cinco, conmueve y da una idea de la dimensión de lo logrado. 

Agradezco a Berenice Corti.

Ver también:

viernes, 18 de mayo de 2012

Nuestra presidenta en Angola



Participando de la cultural local...
Unas clases de candombe, allí...


(En realidad, mirando un segundo video, más largo, que aparece en el website de La Nación, se puede apreciar que está imitando, de manera no exenta de gracia, el baile de las angolanas)
Ver:
http://www.lanacion.com.ar/1474360-el-baile-de-cristina-en-angola
Danza afro, una nueva materia para el curriculum de nuestros diplomáticos/as?


Fuente del video: http://www.youtube.com/watch?v=EAQwfwupKmc

viernes, 9 de marzo de 2012

Bailes no aptos para niñas blancas (2)...


Una asociación libre que realicé (entre las muchas) :-)  sobre la prohibición de los "bailes de negros" en la Buenos Aires del siglo XVIII  por su influencia perniciosa sobre las "niñas blancas" y la popularidad de danzas de origen afro de todo tipo entre las "niñas blancas" porteñas actuales, llevó a una serie de comentarios que vale la pena incluir en el cuerpo del blog. Un tema lleva a otro, pero no es necesariamente un demérito...


Comentario de Fernando:
Las manos arriba de todas las chicas... que le bailan al santo? Un tema al caso que me parece interesante incursionar: El candombe en su costado espiritual, es un toque/danza para los ancestros, lo que equivale a los muertos en otras palabras, verdad? Y como en este caso se mezcla con danzas (y a veces toques) para los orishas o santos.. Me pregunto si esto tambien sucede en ambitos religiosos o que dicen las personas que manejan esas energias al respecto de estos ¿hibridos?


Comentario de Alejandro Frigerio:
Ja, si, me gustaron las fotos cuasi-ecstáticas.. No sé si entiendo bien la pregunta. Es ¿qué dicen los religiosos sobre que bailen orixás en la calle? y con tambores de candombe? Como dije un par de veces en este blog, hay pais/mães que no están muy contentos con que se muestre baile de orixás en contextos de calle -como mucho tipo show folkórico en un escenario, pero ya en carnaval y en la calle, no. Sobre que sea con percusión de candombe, creo que la mayor parte de los líderes en Argentina ni se entera de estas conjunciones, ya que están fuera del circuito del candombe. En Montevideo, sé de algunos que no les gusta que los orixás salgan en las Llamadas, y otros como la mãe Susana que sí lo hacen porque les parece que es una forma de reivindicar la religión negra (hace poco en una entrada hablé de esto, justamente por ella). Yo creo que no hay que dramatizar tanto las danzas, en contextos religiosos se hacen con tambores consagrados, en cuartos ídem, con la música y las canciones correctas cantadas por la gente que a través de las iniciaciones tiene axé para invocar. Creer que gente sin ninguno de estos requisitos y con música no adecuada puede mover alguna energía es despreciar toda la complejidad de lo religioso. Como validación cultural de una religión estigmatizada, me parece bárbaro. Y estéticamente, es muy bello también. El ritual es el ritual, y el baile en la calle es el baile en la calle. Uno es religión, el otro es arte...


Comentario de Mara Padilla:
Me gustaría aportar la reflexion que me generó este articulo, puntualmente sobre el comentario de Alejandro respecto de que la gente y agregó bailarines no pueden mover ninguna energia y que el ritual es ritual y el baile en la calle es el baile en la calle.

Mi experiencia como bailarina me ha demostrado que si se mueve energía y mucha. Tanta como para sentir que el sonido de un tambor puede, por bellos instantes de eternidad, hacernos perder el control de nuestros movimientos y ser danzados.
Creo que esta es la hermosa y distinta diferencia que aportan las danzas de raiz afro con respecto a otras. El contacto con lo energético, la conciencia de esa energia. Que claro no será la misma que cuando se convoca a un santo con todo su ritual y dentro de un contexto religioso.Pero que también se hace carne y se siente y hace que cambie nuestra mirada, nuestro tono, nuestra fuerza o suavidad por comentar algunas cuestiones.
Conectar el cuerpo, el espíritu y el pensamiento concientemente con una energia de la naturaleza y danzar claro que no podrá mover lo que se hace en el ritual religioso, pero si creo nos conecta al universo y eso es espiritual y profundo también.
Respecto de la diferencia entre ritual, religión y arte. Tambien me aparecen muchas preguntas que mueven a seguir profundizando.
Pienso en las fronteras y en esos limites difusos. Pienso en que el arte devino de lo religioso de aquellos rituales...
Capaz soy muy mistica, lo admito... Gracias por generar con tus articulos estas reflexiones!!
saludos!


Comentario de Alejandro Frigerio:
Mara: Gracias por aparecer y por tus comentarios. Algunas ideas al respecto:

1- estoy completamente seguro que en “situaciones de calle” (y otras) que involucren tambores y danzas pueden producirse estados alterados de conciencia. O situaciones de “flow” o “fluir”–como lo llama Csíkszentmihályi, la sensación de que uno “es bailado” más de que “baila”. Lo mismo para quienes tocan durante tiempos prolongados o en momentos de toques intensos y colectivos.
2- Ahora, si eso son “energías”, Dios(es) sabrán…. Por de pronto, es una sensación o, de nuevo, un estado alterado (o no cotidiano) de conciencia que se encuentra en muchas performances de distinto tipo. De hecho, si eso no sucede no hay una buena performance porque uno está “pensando” demasiado en vez de “haciéndolo”. Pese a no ser nuestra “conciencia cotidiana”, es mucho más común de lo que se piensa…
3- Si eso es conectarse con “tal energía de la naturaleza”… bueno… quien sabe…. 
Yo en varios lugares, por escrito o no, he sido crítico de las visiones demasiado facilistas que circulan en la danza afro sobre “danzar las energías de la naturaleza”. 
a) hay distintas danzas en todo el mundo que pretenden, de distinta manera, conectarse con, representar, estar influenciadas por, etc. las “energías de la naturaleza”.
b) No lo hacen de igual manera, porque la experiencia de la naturaleza (aún en la danza) está culturalmente condicionada. No es lo mismo “el agua” para un yoruba que para un chino. No la bailarían igual. De la misma manera que no se concibe igual a un “guerrero” (suponete, Ogun) en Africa, que en Afroamerica, en China o la India.
c) Las ideas de los orixás y su relación con la naturaleza que circulan por la danza afro local son algo sencillitas y estereotipadas. Reconocer esto es una de las maneras de hacerlo mejor. Fijate, por ejemplo, una entrada anterior de este blog (dire abajo).
Sin embargo, dicho todo esto, si el arte no está conectado de alguna manera con la espiritualidad y con una experiencia de lo sagrado, es un arte algo frío y muertito. Lo que dudo es que “una experiencia artística x” me conecte con “la energía espiritual x” –para esa conexión específica está la religión. Pero claro que un cuadro, una instalación, determinadas ropas, una danza de/sobre Iemanjá me puede brindar una idea/experiencia/sensación de cómo Iemanja es visualizada (dentro de un determinado contexto cultural).De hecho, por eso en la religión también usan todas esas vías. Establece una conexión, pero no es la misma del iniciado en trance con Iemanjá, que si establece una relación directa con esa energía (suponiendo, claro que exista, etc.). Si no es diferente del arte, para qué hacen todos los complicados (y mirá que son complicados) rituales religiosos?… Digo esto, sobre todo, para que la danza afro no quede como una versión express, Nueva Era y banal de lo religioso.. Bastantes cosas ya tiene para ofrecer como danza…
Ver también:
Anónimo 

Comentario de Viviana (Colo):
La ancestralidad claramente en candombe remite a la tierra (abajo, no necesariamente arriba), y va en otro eje: espiralado entre arriba y abajo, o "empujando" de atrás hacia adelante en el tamborilero cuando toca(ver ésto último en Ferreira, 2008). Pero, eso no es así necesariamente para todos los que hoy lo practican.Muchos grupos (jóvenes) incorporan otras danzas/imágenes/alegorías religiosas, como los orixás o como recientemente San Baltazar. Para los grupos tradicionales, la religiosidad suele manifestarse con la presencia de los "negros viejos" (fallecidos) -solo en los toques (de negros)- donde los mismos suelen "tocar a través de" los vivos...

En carnaval ("otro tema"), el candombe es en la calle fundamentalmente presencia/poder/territorio (lo es cada domingo, entre comparsas tradicionales que "se enfrentan"(se cruzan en el recorrido,en conflicto o armonía), en barrios "tradicionales" como San Telmo aquí o Sur y Palermo en Uruguay).Es territorio reconocido y ganado para el caso de Montevideo desde fines del siglo XIX y principios del XX, donde el candombe pasa a integrar el carnaval, y por lo tanto también pasa a integrar al menos una ínfima parte de "lo uruguayo"/la Nación; y es territorio negado y prohibido en Buenos Aires, según fue la suerte para el candombe Argentino en esta ciudad (prohibido en el espacio público). En este sentido, hoy el candombe (afro)uruguayo en las calles porteñas (y en toda Argentina) es una muy buena revancha, aunque continúe sin reconocimiento: aún la fuerza pública lo puede "mandar a guardar" cuando quiere (policía, falta de permisos municipales para su práctica etc). El recupero de San Telmo como barrio/territorio del tambor, también es una "reconquista" [mío]de esa parte (negra) de la ciudad y de la Nación en tanto la primera es metáfora de la última (Lacarrieu, 2005).
Mas allá de esto, llamé la atención en la nota de Pigna en Clarin -sobre lo cual agradezco a Cristian Lategana , en realidad, que la vió y me trajo el periódico- por lo que refiere al cuerpo como territorio de lo moral(de la blanquedad o de la negritud, como modelos opuestos de moral), particularmente al cuerpo femenino blanco. Nótese que al menos hoy, "blancas pueden bailar bailes de negros" sin necesariamente pasar por "pecaminosas", aunque sépase que los comentarios de los espectadores masculinos sorprenden siempre durante las llamadas con sabrosísimas reminiscencias del siglo XIX, cosa que bien puede resultar un increíble espectáculo en paralelo/aparte, a un buen (crítico)espectador. Generalmente se les proyecta, a esas mujeres blancas, el mismo imaginario que a las mujeres negras hacia fines del siglo XIX (y hacia la actualidad, obviamente).Es decir, básicamente se puede ser mujer blanca y hacer candombe, no sin costos impuestos, derechos que pagar, prejuicios sexistas con los que cargar (en pleno siglo XXI).


AnónimoComentario 2 de Viviana (Colo):
Y los híbridos, especialmente en Bs.As., son inevitables, en tanto los bienes/significantes culturales circulan, son apropiados a partir de la experiencia con mayor /menor información, y se resignifican (se les otorga nuevos significados). En este sentido, el candombe deja de ser "tradición" (tener sus sentidos tradicionales) y se convierte en un lenguaje artístico que puede ser manipulado, qu puede ser recreado/re-escrito permanentemente, incluso hasta salirse de su encuadre, muy a pesar de la sensación de "enchastre" o "hibridez" que esto les/nos pueda causar a otros).
Salvo dentro de la "comunidad"(o el colectivo) afrouruguayo en Bs.As. (los toques de Plaza Dorrego), no se le otorga al candombe en Bs.As. la ancestralidad a la que Fernando y yo hemos estado refiriendo (sepa que con mi total y debido respeto). Tampoco ha sido sencillo introducir el tema en los textos académicos, por eso traigo la referencia que mas aprecio me merece (Ferreira, 2008).

lunes, 27 de febrero de 2012

Bailes no aptos para niñas blancas....

Buenos Aires, siglo XVIII

Recuadro de la nota de Felipe Pigna sobre tertulias en el Buenos Aires colonial
Revista Viva, 25 de febrero de 2011

Buenos Aires, siglo XXI

Bailarinas de Kumbabantú en Llamadas de San Telmo de 2009 y 2011. 
Foto superior: Alejandro Frigerio. Foto inferior: Gaby Cavallo.

Oops.....


Agradezco a Viviana Parody...

martes, 31 de mayo de 2011

Danzas africanas (3): La "máscara" del orixá..


Comentario del Babalorixá Milton Acosta, Òséfúnmi ti Bàáyin:
Mucho se ha criticado dentro de nuestras propias filas ese apego a "la máscara" para presentar a nuestras divinidades, los orísha. Lo hemos heredado así, sin tener hasta ahora la explicación tan coherente y esclarecedora de Farris: "o orixá não costuma rir, é sisudo por natureza" -escuché decir siempre a mi ìyá. Y realmente uno se asombra al ver que esa característica de impasibilidad ritual tiene el prestigio de la tradición. Todavía recuerdo a un famoso y venerado sacerdote que se paseaba entre los orísha de sus hijos en los batuques armado con una aguja de colchonero para probar si las "máscaras" eran verdaderas o fingidas, como si no le valiese suficientemente su prestigio, su disciplina, y hasta el temor que despertaba en suyos y ajenos...
Presentar un orísha requiere de esa calma hierática en la que no importa cómo se sienta el elégún. Uno puede estar en medio de una crisis de cualquier tipo, pero nunca deberá aparecer detrás del personaje sagrado que revela, al menos de acuerdo a las enseñanzas más ortodoxas de los viejos sacerdotes. Porque la finalidad del batuque (y digo batuque como podría decir candomblé o santería) no es otra que traer a las divinidades a festejar la vida trascendente con los mortales. Humanizarse a través de ellos mientras los elégún, para compensar, logran imbuirse de calma...lo que los podría acercar a la condición de familiares de la divinidad.
Me resulta fabuloso este texto que no había leído previamente. Y dado el cuidadoso tratamiento que ha recibido, me desdigo del viejo axioma que siempre se da por cierto, que traduttore é traditore. Nada más falso en este caso donde la reflexión del traductor adorna el texto y resulta para nosotros, hispanohablantes, de inestimable valía. Abrazos, maestro. Y gracias por compartir.

lunes, 30 de mayo de 2011

Danzas africanas (2): Estética y moralidad en otro contexto cultural

 Cabeza de terracota - Museo Nacional de Ifé (Nigeria)

A medida que traducía las frases del trabajo de Thompson, me llamó la atención cómo se me complicaba hacer comprensibles varias de las cualidades que, según este autor, transmitían las danzas africanas, y que constituían lo esencial de una estética de lo “cool” o de la “coolness”. Empezando por el término mismo, que no significa frialdad, como se podría pensar en primera instancia, sino que condensaba una serie de significados, y que podrían ser mejor resumidos, quizás, con la palabras decoro o compostura.
Una de las primeras frases ya me trajo algunos problemas: “Black religions are instruments of moral edification and entertainment, excitement and decorum…” (cursiva en original, para señalar la aparente paradoja).
Existe en español “edificación moral”? Qué significa exactamente “decoro”? Como siempre, fui al diccionario online de la Real Academia.
Sí, existe Edificación: "Efecto de edificar (‖ infundir sentimientos de piedad y virtud)". Y Decoro: "circunspección, gravedad". Ok, había pensado lo de circunspección, pero tampoco estaba seguro de saber lo que significaba. Me fijé. Circunspección: "1) Prudencia ante las circunstancias, para comportarse comedidamente y 2) Seriedad, decoro y gravedad en acciones y palabras".

 Foto: Pierre Verger. Libro: Os Orixás: Deuses Iorubás na África e no Novo Mundo
Con las definiciones claras, el problema era: ¿por qué, si conocía las palabras, no estaba muy seguro de su significado? Peor, ¿por qué las escuchaba tan poco en nuestra vida cotidiana? Y aún, ¿por qué me sonaban tan moralizantes? Más que conceptos expresados a través de danzas africanas, me parecían propias de algún pastor evangélico.
Me arriesgaría a decir que pocos practicantes de danzas africanas en el país considerarían todos estos comportamientos como virtuosos, sino que por el contrario, verían y valorarían en su quehacer cultural diversión, emoción, individualismo, algo de descontrol y en algunos casos, regresiones a estados “primitivos” y más “auténticos”, que liberarían al individuo y su cuerpo de los pesados y rígidos cánones sociales. La danza africana, según la concepción local sería más un espacio de alegría y libertad (emocional y corporal) que de compostura –no hace falta más que ver los anuncios de clases que circulan por internet.
De manera similar, en foros de internet de practicantes de religiones afro se valoran la autenticidad, el ser como se es realmente, el decir lo que se piensa y siente más que la circunspección –lo que lleva continuamente a peleas y discusiones muchas veces absolutamente faltas de decoro. El auge contemporáneo de la quimbanda –y, más aún, las modalidades que adopta en estos días- son también el opuesto de estos valores.
Son mayormente quienes practican versiones más “reafricanizadas” de estas religiones –o están iniciados en Ifá- quienes reivindican el valor del Iwá Pelé (buen carácter), una noción que sí se aproxima bastante a la de coolness formulada por Thompson.

Cabeza coronada de Rey (Oní) - 1100-1500- Latón - Museo Nacional de Ifé (Nigeria)

Todo esto plantea, claro, cuestiones de diferencia cultural, y también de traducción y de recepción (culturales). ¿Será que Thompson –norteamericano al fin- estaba haciendo una lectura “protestante” de la cosmovisión Yoruba? ¿O quizás quiso resaltar los aspectos que iban precisamente en contra de la imagen de sentido común occidental de la danza africana: descontrolada, lasciva, frenéticamente emotiva –una especie de trance sin control ni propósito más que la diversión y el frenesí?. Puede ser. Uno no puede olvidarse de su formación en una determinada cultura cuando examina otra y ciertamente hay en el autor una loable actitud militante de reivindicación y de amor por su objeto de estudio. Pero estudios posteriores llegan a conclusiones semejantes, lo que le otorga a estos valores africanos expresados en la danza una verosimilitud que va más allá de los esfuerzos de determinados estudiosos.
 
 Foto: Pierre Verger. Libro: Os Orixás: Deuses Iorubás na África e no Novo Mundo

Según la versión Thompsoniana de la danza africana, ésta idealmente presentaría un individuo que demuestra control y dominio del arte, y también de su persona como miembro de un grupo comunitario. La conjunción de dominio y equilibrio artístico, personal y grupal indicaría también una alineación con lo ancestral (su grado de coolness lo asemeja a un ancestral) y el equilibrio del cosmos.
Queda entonces, pensar cómo en nuestro entorno cultural son recibidas y resignificadas estas prácticas. Sin duda lo que allí es cultural, aquí pasa a ser contracultural. Lo que allí es una confirmación de un individuo que ejerce su rol dentro del grupo y la comunidad, aquí pasa a ser una afirmación de la diferencia del individuo respecto de su cultura –que adopta prácticas culturales que no son las –consideradas “típicas”- de su medio social. Por ello, para varios, su atractivo y su carácter “liberador” –dejan que la persona sea como ella quiere, más allá de los condicionamientos culturales, cumpliendo uno de los ideales del individualismo en sociedades (sobre/hiper/pos?) modernas.

Busto de Rey (Oní) - 1500-1600- Latón - Museo Nacional de Ifé (Nigeria)

Sin embargo, tampoco hay que olvidar que estas prácticas se ejercen dentro de una determinada visión estereotipada de cuál y cómo sería la cultura del Otro que se adopta. En este caso, resulta difícil escapar –aunque hay intentos más y menos exitosos- de la imagen estereotipada de los “negros” y de su cultura que tenemos en Buenos Aires. En el peor de los casos, sucedería una adopción de la cultura del “Otro” en los términos más estereotípicos sugeridos por la propia cultura. Con lo cual, como dije alguna vez, se contribuye a la banalización de la cultura de origen africano y más que liberarse de la propia, se está todavía prisionero de sus espejos más deformantes. Una ilusión de liberación. El mejor conocimiento de la cultura del Otro según sus propios valores y en sus propios términos y una apropiación honesta, pensada y conciente puede ayudar a una práctica verdaderamente contracultural.
Tampoco vendría mal como correctivo a nuestra contemporánea propensión a desdeñar cualquier interacción circunspecta y mínimamente orientada hacia los otros en vez de hacia nuestra propia satisfacción.

Fotos:
1- Artículo de Robert Farris Thompson: An aesthetic of the cool. Publicado en African Arts 7(1). 1973
2 y 4: Foto: Pierre Verger. Libro: Os Orixás: Deuses Iorubás na África e no Novo Mundo
3 y 5: Libro Arte Africano de la Visual Encyclopedia of Art (muy recomendado, se consigue en librería Paidós de Av. Santa Fe 1685)

jueves, 26 de mayo de 2011

Danzas africanas: Estética, moralidad, filosofía...

Foto: Pierre Verger. Libro: Os Orixás: Deuses Iorubás na África e no Novo Mundo

En estos días, por un curso que estoy dando en FLACSO, releí el artículo de Robert Farris Thompson “An aesthetic of the cool: West African Dance” de 1966. Con absoluta justicia, se lo considera un  hito en el conocimiento de la cultura africana y afroamericana, reivindicando los valores estéticos y filosóficos de las danzas africanas –y su prolongación en el mundo afro-americano- en una época en la que pocos los apreciaban o concebían de esta manera. Dado el creciente interés en Argentina respecto de la “danza afro” –en sus innumerables formas- extraje y traduje (sólo) algunas ideas y frases del artículo. No forman párrafos ni una única sección del trabajo, pero resultan particularmente reveladoras…

 Foto: Pierre Verger. Libro: Os Orixás: Deuses Iorubás na África e no Novo Mundo

(Se refiere aquí a las danzas de Africa occidental, donde dice, se ha podido identificar “una geografía musical cohesiva” –similar, coherente)
"Las danzas del oeste africano son documentos clave de historia estética, son formulaciones no-verbales de filosofías de la belleza y la ética…
Las religiones tradicionales africanas son fes danzadas, devoción convertida en sonido y movimiento, realizadas al aire libre.. Las religiones negras son instrumentos de edificación moral y entretenimiento, excitación y decoro, consecuentemente los devotos africanos fusionan lo sagrado con lo profano, noche tras noche, dia tras dia.
Las coreografías tradicionales de esta parte del Africa constituyen complejas destilaciones del pensar comparables a la filosofía Cartesiana en su influencia e importancia.
El equilibrio y la estructura poética de las danzas tradicionales de los yoruba en Nigeria occidental, asi como las expresiones faciales congeladas de quienes realizan estas danzas, expresan una “filosofía de lo cool”, un antiguo ideal nativo: paciencia y compostura mental.

Foto: Pierre Verger. Libro: Os Orixás: Deuses Iorubás na África e no Novo Mundo

Tanto las danzas como la música del oeste africano fusionan energía con decoro de una manera que desafía a los dualismos típicos de las categorías del pensar occidental.
No sorprende que un buen percusionista en Africa occidental sea un buen bailarín, y viceversa, aún cuando el grado de especialización y profesionalismo varía con cada individuo…
Los africanos están interesados no sólo en la fuerza en su energético pero controlado baile, sino también en la ética y la manera apropiada de vivir.
Una palabra clave para un apreciador nativo de la danza: simetría, que revela uno de los criterios más importantes de la danza del oeste africano: equilibrio (balance).
Coolness (compostura) en el sentido de control y simetría es una metáfora de lo espiritual. La mayor parte de estas danzas existen como metáforas concretas del vivir adecuadamente. El ideal de la compostura (cool) manifestado por los “textos” no verbales de la danza, revelan un ideal moral.

Foto: Pierre Verger. Libro: Os Orixás: Deuses Iorubás na África e no Novo Mundo
(Orixás en candomblé de Bahía)

El concepto de lo cool, por lo tanto, es una  metáfora vital de realización estético-moral. La extensión metafórica de este término en la mayor parte de las cultura en las que se encuentra parece ser: control, poseer la virtud de la compostura en el contexto individual, y de la estabilidad social en el contexto grupal. Coolness  tiene que ver con el equilibrio trascendente. Cuanto más puro, mas cool una persona es, mas ancestral deviene.
Estos conceptos están frecuentemente relacionados con el uso sagrado de agua y tiza (y otras sustancias asociadas con coolness y limpieza) como poderes que pueden purificar al hombre y la mujer a traves de un retorno a la frescura, a la concentración inmaculada de la mente, a la transformación artística de la materia y de los eventos sociales.
Coolness se realiza cuando una persona brinda serenidad a otra, cuando un grupo calma a otro, o cuando una nación entera ha sido puesta en orden. Coolness se expresa tanto en la danza como en las esculturas en madera y bronce. "

Fuente:
Primeros dos párrafos: An aesthetic of the cool: West African Dance. Publicado en African Forum 2(2), 1966.
Ultimo párrafo: An aesthetic of the cool. Publicado en African Arts 7(1). 1973

jueves, 24 de febrero de 2011

Changó, el cine y la danza (afro?) en 1949

Me enteré de este video luego de una visita al blog de mon ami, le Baron Samedi. Había escuchado hablar de Tongolele, una famosa bailarina de gran éxito en la década del 50 (y más) en México, pero nunca la había visto en acción.
Este fragmento de la película El Rey del Barrio (1949) me parece interesante porque la muestra bailando dos temas para Changó en una especie de cabaret. Mucho antes de la globalización de las religiones afro-americanas, los orichas ya estaban circulando por el mundo a través de la música afro-cubana, como bien han mostrado mis colegas y amigas Stefania Capoe (para EEUU) y Nahayeilli Juarez Huet (para el propio México).
Tongolele (Yolanda Montez) tenía formación en danzas afro-cubanas y tahitianas y se inspiraba en ambas técnicas -supongo que otras también- para sus performances.
El video es una buena muestra del clima cultural y los usos de lo afro en esa época... Resulta, a la vez, un interesante espejo con el cual comparar la producción actual de percusión y danza "afro" -estamos mejor que hace sesenta años?

Si no se ve entera la imagen, ir a:
http://www.youtube.com/watch?v=P3Gf4qUFP1I&feature=player_embedded#at=15

martes, 25 de mayo de 2010

¡Viva la Patria!


Foto de Leandro Allochis
Tapa de la revista Llegás a Buenos Aires de mayo del 2010
Serie. B-Boy, toma directa sobre sesión breakdance de Gastón Saavedra

sábado, 20 de marzo de 2010

Sobre el candomblé y la naturaleza (2)

Continuando en la línea del post anterior -eludir en lo posible la tentación de caer en interpretaciones demasiado simplificadas de las religiones afroamericanas- debo reconocer que siempre me gustó la caracterización que de los orixás realiza el pai Milton (Acosta) de Xangô, de Montevideo, en su libro Ipadé. Aquí la presento en forma sólo parcial: en lo que respecta a la relación de los orixás con la naturaleza y los (ya benditos, para los practicantes seculares) "cuatro elementos". Su conceptualización agrega las obviamente necesarias categorías "naturaleza/técnica" y complica las relaciones entre cada orixá y los elementos -pueden pertenecer a más de uno. Así es, chicos, el mundo nunca es sencillo....

Seguro que no todos los pais/maes coincidirán con sus criterios, pero sin duda éstos elevan el nivel de la discusión.....

"Los orisha son entonces, divinidades secundarias a quienes Olóòrun (Olódumàre, Olófin, Nzambe, Mawu-Lissa) encomendó el cuidado de la creación y por sobre todo de su obra maestra, el ser humano. Podemos situarlos en tres niveles de comprensión que actúan simultáneamente:
a- En un nivel cósmico; donde representan un aspecto de la naturaleza elemental.
b- En un nivel social, donde gobiernan funciones específicas vinculadas a los antepasados o héroes míticos o ancestrales;
c- En un nivel psicológico, en forma de parte constituyente de cada ser humano.
Hemos de recordar que todo fenómeno puede tener varias claves de comprensión en las que una no invalida la otra, y que aún pudiendo parecer a priori paradojales o contradictorias al originarse en diferentes paradigmas se completan. Un orisha es una potencialidad psíquica a la vez que una divinidad, y cada paradigma puede captar al orisha de modo diferente aunque no exclusivo ni excluyente.


Elementos para una clasificación de las divinidades:
1- Aire, Agua, Tierra, Fuego, Naturaleza/Técnica
2- Masculino, Femenino, ambos
3- Pasivo o calmo (ero) Activo o dinámico (gùn)
4- Viejo, joven
5- Colores (blanco, negro, rojo) y diluciones de color


Considerado entonces el panteón afrobrasileño y las características que a nuestro juicio presentan más relevancia para nuestro estudio, volvemos a clasificar teniendo en cuenta ahora los elementos tradicionales. Aquí encontramos que cada divinidad puede simultáneamente inscribirse en más de un elemento, sin perder características o mejor aún completándolas:

Ogún es Naturaleza/Técnica, dentro de las categorías Tierra/Fuego/Aire;
Oshossi Es Naturaleza/Técnica en la categoría Tierra/Aire;
Logun Ode es Naturaleza/Técnica en las categorías Tierra/Agua;
Shangó es Fuego en las categorías Aire/Tierra
Oya es Fuego /Aire en las categorías Tierra/agua;
Oshun es Agua/Tierra;
Oshaguián es Aire en las categorías Naturaleza/Técnica y Tierra;
Osañim es Naturaleza/Ténica en la categoría Tierra;


Obaluaié es Fuego en la categoría Tierra/Aire;
Oshúmare es Aire/Agua en las categorías Tierra/Fuego
Naná es Tierra/Agua;
Oba es Aire/Fuego en Tierra;
Euá es Aire en Tierra;
Iemanjá es Aire/Agua en Tierra,
Oshalufom es Aire en Tierra.
Eshu es Fuego en Aire, en Tierra, en Agua y en Naturaleza/Técnica; y por supuesto Fuego en Fuego.
"

Fuente: libro Ipadé de Milton Acosta de Xangô
Fuente de las fotos: Igual que en el post anterior, lamento no poder dar créditos. Creo que son del mismo alagbé...

viernes, 19 de marzo de 2010

Sobre el candomblé y la naturaleza (1)

Hace poco terminé el libro de Lorand Matory "Black Atlantic Religion: Tradition, transnationalism and matriarchy in the Afro-Brazilian Candomblé" (2005). Para quienes puedan leerlo, lo recomiendo. Matory es un antropólogo afro-(norte)americano, profesor en Harvard, hizo trabajo de campo en Nigeria, Cuba, Brasil y EEUU y ha sido iniciado en más de una variante de religiones afro. Sabe de lo que habla y sabe cómo analizarlo. El libro trae mucha información, principalmente de la constitución transnacional de las "naciones" religiosas, y enfatiza el diálogo permanente con Africa como eje constitutivo de la "pureza" religiosa -contra una visión unilinear de permanencia a través del tiempo de un patrimonio original. Volveré a este tema más adelante.
El párrafo que transcribo abajo (mi traducción, tomado de las págs 31 y 32) advierte acerca de interpretaciones demasiado simplificadas y unidimensionales sobre la naturaleza de estas religiones como (mero) "culto a la naturaleza". Sí, son eso, pero también mas....
Va dedicado (con cariño, claro) a los practicantes seculares de la música y danza de los orixás. No creamos del todo (me incluyo) en las simplificaciones que elaboramos para explicarlas a los (aún más) neófitos....

"Simpatizantes externos y portavoces internos han presentado al candomblé y sus antecedentes africanos como “el (rendir) culto de la naturaleza” que, para mí es como decir que el Cristianismo es el culto al cielo ya que, después de todo, se supone que el dios cristiano y su hijo viven allí. Estas versiones simplificadas ocultan o contradicen mucho del contenido de estas religiones, a pesar de su porción de verdad.

Aún cuando varias de las deidades del candomblé están asociadas con ríos, el océano, el rayo, el arco iris o el viento, por ejemplo, algunas deidades igualmente importantes están asociadas principalmente con fenómenos humanos, sociales o tecnológicos, como la guerra, la revolución, el hierro, la caza o la medicina.

Y todas las deidades están simultáneamente representados como reyes y nobles ciertamente civilizados. Están vestidos con las coronas, espadas, joyas, dinero y ropas lujosas asociados con su clase social aristocrática y cultivada. Todas estas deidades están también asociadas con la naturaleza humana, esto es, las diversas personalidades y tipos físicos con que cada persona ha nacido.
La simplificación de que el candomblé es el “culto de la naturaleza” resulta efectiva para evocar simpatías ecologistas y acompaña la lógica occidental renacentista de que los “salvajes”, los “primitivos” y los pobres occidentales están mas cercanos a la “naturaleza” en sus costumbres a veces admirables y frecuentemente horrendas.

Esto no pretende negar que el candomblé sea el “culto de la naturaleza”: la frase ha sido repetida tantas veces que forma parte de la realidad de sus practicantes. Sostengo, sin embargo, que esta forma de presentarlo es demasiado ideológica como para ser objetiva o suficientemente descriptiva."

Sobre las fotos: lamento no tener las fuentes. Varias o todas ellas fueron enviadas hace un par de años creo que por un alagbé brasilero a un foro de discusión sobre religiones afro. A juzgar por las coronas de los orixás, diría que fueron tomadas en Rio de Janeiro o São Paulo.

sábado, 6 de marzo de 2010

Imágenes de Africa en las Llamadas de Montevideo (2)


Comentario de Baron Samedi:
Discrepo, caro dottore, respecto a la figura del "médico brujo" en las comparsas de negros y lubolos. Está desde siempre, pues el "gramillero" no es otra cosa que un médico sin universidad, versado en hierbas y gramillas y ensalmos y rezos que las potencian.
Concuerdo, claro que si, en la simplificación reduccionista de una África de animales de zoo clásico sin enfatizar el hecho -a mi modesto entender capital- que nuestra África es la que se ha mezclado durante la época colonial con la cultura dominante. Es como si, en el hecho religioso, a un sacerdote de batuque o candomblé se le diera por innovar al punto de efectuar iniciaciones como se hacen hoy día en las ciudades y aldeas nigerianas. El candombe es una síntesis, como son a su vez síntesis nuestras religiones afroamericanas. Lo cierto es que hay en boga un cierto imaginario ideal de lo que es África y de ese modo se termina bastardeando a nuestra cultura ya de por si bastarda. Un abrazo desde Montevideo.

Respuesta de Alejandro Frigerio:
Caro Baron:
Celebro que cada tanto se dé una vuelta por el mundo internetiano de los vivos…
Pensé, claro, que el médico brujo actual –que sí creo aumenta su presencia de Llamada en Llamada- era una nueva versión del gramillero, que ha sido considerado, como bien dice, un especialista en hierbas -una versión (latinoamericana) del witch-doctor africano de los retratos colonialistas.
Ahora, la inquietud mía es: por qué si ya había un “médico-brujo” (como personaje tradicional, y digamos, local) había que agregar otro? (claramente foráneo). ¿Y por qué cada vez hay más de ellos? –como así también de bailarines “afro”?
Mi hipótesis –que su comentario me permite plantear- es que esto se debe, por un lado, a la necesidad de “novedades” para hacer a los desfiles más “atractivos” a medida que crece su popularidad en la sociedad uruguaya y entre los turistas. Por otro, a que crece la influencia en las comparsas de personas ajenas al mundo candombero. En un trabajo mío sobre la imagen del negro en las comparsas lubolas de fines de la década de 1980 ya había señalado su carácter fuertemente estereotípico. Esta observación se podía trasladar a la imagen de Africa –principalmente durante las presentaciones en el Teatro de Verano- que no solía trascender “la jungla” tarzanesca.


Arriesgaría que ahora que aumenta el número de participantes no afros en las comparsas, que no pueden o no quieren salir como personajes “tradicionales”, estos deben encontrar su lugar disfrazándose de africanos de la manera en que mejor les permite su conocimiento estereotípico del continente y de sus culturas. Claro que hay especialistas religiosos en Africa cuya imagen puede corresponder con la del médico-brujo de las películas, pero también hay muchos otros que podrían ser tomados como modelos alternativos.
Resumiendo: es muy cierto que el médico brujo ya estaba presente, pero en versión afro-americana y como personaje tradicional. La novedad es que ahora también hay una versión “africana” del mismo, que remite a modelos muy estereotípicos.
Si, para usar sus palabras caro Barón, para los candomberos y practicantes de religiones afroamericanas de larga data “nuestra África es la que se ha mezclado durante la época colonial con la cultura dominante”, para los parvenus devenidos lubolos, su Africa es, como no podía ser de otra manera, la de las películas y series.
Sugiero que la utilización sencilla e indolora de internet permitiría encontrar y recrear otras imágenes, más felices, de aquel continente….
(puras especulaciones, claro….)
Un abrazo porteño…

miércoles, 3 de marzo de 2010

Imágenes de Africa en las Llamadas de Montevideo

El carnaval se constituye en un palco excelente para la creación, difusión y consolidación de narrativas dominantes de la nación, así como de imágenes de grupos étnicos y raciales (ver también el post de Berenice Corti, unas entradas más abajo….). Es una ocasión particularmente apta para ello ya que durante el mismo -al igual que en otros ritos- "las cosas son dichas con mayor vehemencia, con mayor coherencia y con mayor conciencia" (como afirma el reconocido antropólogo brasileño Roberto Da Matta).

En las comparsas lubolas que participan del desfile oficial de Llamadas en Montevideo, diría que se consolidaron, en los últimos años, los grupos de bailarines/as que bailan “afro” y cuyas ropas y maquillajes evocan, recrean y difunden imaginarios asociados con Africa. Me arriesgaría a afirmar también que están apareciendo nuevos personajes, como los “médicos brujos” –o similares- cuyo número, si no me equivoco en la apreciación, aumentó del año pasado para éste.

Mi impresión es que antes los “cuadros afros” –más evidentes en las presentaciones del Teatro de Verano- consistían en una apropiación local de danzas africanas basadas probablemente, en lo que se podía extraer de productos de la industria cultural (películas, series, etc.). Esto no es nuevo ni privativo de Montevideo. Algo parecido sucedió, años atrás, en la mismísima ciudad de Bahía. Una pionera de la danza afrobahiana moderna recordaba, en una entrevista, cómo se esforzaban hace dos décadas por aprender los movimientos de una famosa coreografía de la película “Un príncipe (africano) en Nueva York”. Por lo que pude apreciar hace algo más de dos décadas, estos eran esfuerzos principalmente de afrouruguay@s por apropiarse de un patrimonio cultural que consideraban si no propio, al menos cercano.

Lo que se ve actualmente en las Llamadas, por el contrario, dado el poco desarrollo de la “danza afro” en la otra orilla del Plata –comparado con Buenos Aires, donde ya hay varios grupos de buen nivel- son movimientos –realizados principalmente por blancos- que intentan transmitir alguna sensación de “primitivismo” o “tribalidad”.
De la misma manera, los vestuarios –con predominio de animal print y ahora pinturas corporales “selváticas”- remiten inevitablemente a un Africa salvaje y primitiva.
No es que uno espere que quienes vayan a salir en un grupo de carnaval hagan cursos de historia y cultura africana –aunque, en la era de internet, podrían informarse mejor con poco esfuerzo…


Como ya dije en otros posts, la mayor cantidad de bailarines que presentan las comparsas no fue en beneficio de la calidad del baile, sino todo lo contrario. Se ve una cantidad de gente que sale sin haber practicado lo suficiente –o sin haberlo hecho, punto. En todos los rubros de baile. No es sólo un tema de “raza”, claro, pero sin duda quien no lo aprendió desde pequeño ni lo practica regularmente durante el año no lo va a ejecutar lo suficientemente bien en algunas pruebas y un desfile. Para un observador externo que puede comparar con lo que sucedía hace unos veinte años, la situación preocupa, y sobre todo, la impunidad con la que cualquiera parece sentirse con el derecho de “salir” –y hacer lo que se le venga en mente, sin demasiado respeto por conocer el patrimonio cultural que se pretende ejecutar, representar y transmitir.

Volviendo al tema de la imagen de Africa, sí, en Africa hay leones, cebras, jirafas, pero ¿es esto todo lo que hay? Y principalmente, ¿qué tiene que ver esto con la cultura africana, y con el patrimonio cultural afro-americano? A nadie se le ocurriría que, para presentar cultura argentina, por ejemplo, haya que disfrazarse de tatú carreta, de tero o de carpincho.
Asimismo, dentro de los miles de grupos étnicos que hay en Africa, ¿hay que elegir siempre o principalmente los menos vestidos y que más responden a los estereotipos hollywoodianos (antiguos)?


En este sentido es muy instructivo comparar con las imágenes de Africa y las recreaciones de las ropas que se realizan en el carnaval bahiano (ver abajo). Aunque varían cada año, porque los blocos homenajea en cada oportunidad a una república o a un grupo étnico distinto, no hay una repetición incesante de clichés tribalistas, sino un intento de mostrar una Africa dignificada, culturalmente desarrollada, y no “salvaje” y “tribal” como suele ser vista desde los ojos blancos occidentales.
Hay que reconocer que las imágenes del Otro que se transmiten durante el carnaval –aún cuando se pretenda homenajearlo- continuan manteniendo estereotipos que luego afectarán su vida cotidiana. Hay que tener conciencia de que hay formas muy diferentes de denotar visualmente “africanidad” y que éstas tienen consecuencias sociales también distintas.
Las Llamadas se han profesionalizado en varios rubros -principalmente los que tienen que ver con su espectacularización-. Podrían también incluir como parte de su profesionalización una mayor atención por el baile y, sobre todo, una concientización acerca de la relevancia de las imágenes que se transmiten sobre grupos étnicos y raciales. No cuesta tanto.

Un príncipe (africano) en Nueva York...

Ilê Aiyê - Belezas Negras 2008


jueves, 3 de diciembre de 2009

Sobre la imagen de Miguel Covarrubias...

Las obras del pintor mexicano Miguel Covarrubias (1904-1957) dedicadas a la cultura afro-amermicana bien valen una o varias entradas aparte.
La que ilustra el texto que sigue se llama Bailando K Hop (Lindy-Hop), en referencia a un conocido baile afro(norte)americano que también tuvo su fama en Buenos Aires. Los eximios milongueros afroargentinos Facundo Posadas y Carlos Anzuate lo practicaban y enseñaban con fervor y excelencia (ellos también se merecen sus propias entradas....)
Del libro que saqué la imagen, "Miguel Covarrubias: Cuatro Miradas", que se consigue en librerías porteñas (a precio de volumen de arte), reproduzco la siguiente nota sobre el lindy hop:
"El Lindy Hop es una variedad del baile conocido como swing o baile jazz. Surgió en 1927, como una fusión del breakaway y el charleston en la década de 1920 y permaneció sin nombre hasta que en el Savoy Ballroom durante un maratón un famoso bailarín conocido como George Shorty Snowden dijo: (Es) "El Lindy Hop.... estamos volando, tal como Lindy lo hizo", en referencia al famoso vuelo de Charles Lindbergh en mayo de 1927. El encabezado de un diario decía "Lindy Hops the Atlantic" (Lindy saltó el Atlántico) "
¿No es maravilloso que la música lo lleve a uno a volar?
Fuente: libro "Miguel Covarrubias: 4 Miradas", pags. 180-181. Publicado en México.