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viernes, 16 de septiembre de 2011

Sobre integración, desintegración y exclusión...

A raíz de un comentario al pasar sobre el afiche, se fue armando un hilo de discusión que me parece interesante... Lo reproduzco aquí, para que no quede perdido entre material más antiguo. 
Los comentarios van de más nuevo -arriba- a más antiguo -abajo-.
Soy un ferviente defensor de las políticas afirmativas -aunque no de las exclusiones arbitrarias...




8- Comentario de Alejandro Frigerio.
El comentario de Viviana plantea al menos tres preguntas interesantes:
1- Convocando por "afrodescendencia", ¿es lícito excluir por fenotipo? 
2- ¿Quién puede reivindicar afrodescendencia, y quien puede "evaluarla"?
3- En un espacio que se consiguió a través de una lucha que no fue excluyente ni por fenotipo ni afrodescendencia, ¿es justo excluir ahora en base a ellos?
(tengo otras, claro...) :-)


7-Comentario de Viviana:
Hola!. (No se con quien converso porque firman anónimo.....pero "con todos" basicamente)
Coincido con Ale, pensemos además como sujeto colectivo, no se interprete como un señalamiento personal a nadie, sino a lo que TODOS vamos haciendo.
Una alegría que haya recursos hoy para concretar lo que soñábamos desde -por lo menos- el 2001. Los jóvenes ya son otros, pero ta...-
El encuentro fue en 3 espacios distintos (gol!). En los que estuve colaboré, aporté material o favorecí encuentros entre personas para los preparativos. Por hábito de ser sujeto crítico, y reflexionar constantemente lo que nos acontece, también observe (y registré modo y cantidad) de gente a la que se indicó "para vos no es" y quedaron fuera de debates, por fenotipo (CUAL PUERTA DE BOLICHE QUE "NO PASAS POR NEGRO", AHORA ERA "NO PASAS POR MARRONCITO, VOS MENOS QUE SOS BLANQUITO").Muchos de ellos, activistas de muchos años, lamenté que sus opiniones no pudieran habernos enriquecido porque no se los dejó participar por fenotipo (ni que hablar de gente que luchó para que el espacio de San Telmo hoy esté en pié: ahi no importaba color, ahora SI...).
¿Es necesario pasar por ésta etapa de "racismo invertido"?. NO: y tendrá costos no deseados.ES PRODUCTO DE LA PERMANENCIA DEL COLONIALISMO RACIALIZADO INTERNALIZADO EN TODOS LOS SECTORES, NO SOLO EN LA ELITE "BLANCA". Y TAMBIÉN del MULTICULTURALIMO ESENCIALIZADO, y DE HABER TRANSFORMADO A LAS POLITICAS AFIRMATIVAS EN OBJETIVO EN SI MISMO EN VEZ DE ENTENDERLAS COMO 1 ESTRATEGIA ENTRE MUCHAS. LAS OTRAS MUCHAS PERSPECTIVAS NO SE DIFUNDEN, LAMENTABLEMENTE (POR FALTA DE ESPIRITU IMPERIALISTA, ADEMAS DE POR FALTA DE RECURSOS), pero las hay y muy buenas.
 Brasil no es Cuba, Cuba no es Colombia, Colombia no es Uruguay, Uruguay no es Argentina. No se cuán claro está, porque en todos esos países tengo filmados/asistidos talleres de salud reproductiva "con enfoque étnico-racial", y son básicamente UN GUION construído por la agenda negra global, INVISIBILIZANDO LA DIVERSIDAD DENTRO DEL MISMO MOVIMIENTO NEGRO.Idem, con los talleres de identidad étnica que relatan un Africa romántica, con datos erróneos además, con modalidad de exposición de conversión religiosa, sin instalar de una vez que "la IDEOLOGÍA de la blanquedad" (si es que se quiere seguir en ´terminos cromáticos) no distingue raza: hay elites negras en Africa también, siempre las hubo,y sin ellas ni hoy ni en 1400 ni en el siglo XII se hubiera perpetrado el esclavismo. 
 Pero al menos el afiche reflejaba un ideal. Mientras lo tengamos en mente, todas las cosas lindisimas que acontecieron seguirán creciendo.
 Rescato la postura del interior...
besos.

6- Comentario de Alejandro Frigerio:
Estimado: Antes que nada, sólo puedo hablar por mí mismo.
Es una política del blog no dar nombres específicos sino, como mucho, diagnósticos. De lo contrario se transforma en un pu…. contra éste, aquel o aquella, y eso no le sirve a nadie. O sea que aún si Vivi da nombres, no aparecerán acá, porque los nombres no son lo importante, sino los procesos y cómo se van dando.
Sí me interesa apuntar a problemas, eventualmente situaciones con las que puedo no estar de acuerdo – sabiendo que soy apenas alguien que tiene algo para decir, ni mas ni menos, con algo de camino transitado y años en el tema-. 
Como sociólogo, en los análisis no importan las personas sino lasvariables. Intento explicar disputas en base a variables como nacionalidad, género, diferencia fenotípicas, clase social, etc. Sino, es sólo Juanito dice contra Pepito dice -no me interesa.
No dije nada sobre el encuentro porque no estuve. 
Apenas resalté que me pareció buena idea lo del afiche, y por eso lo puse en mi blog –además de porque se hacía en lo del Movimiento Afrocultural, personas a quienes aprecio y a quienes conozco desde hace años. Sólo por eso. 
Mi comentario sobre la unidad sólo viene a que, en mi experiencia local de casi veinte años con el tema de la militancia negra o afrodescendiente, todos los eventos de unión eran A+B+C, dejando afuera a D, E, F. A veces por culpa de los primeros, a veces por culpa de los segundos. Lo que se hace cada vez, para mostrar que es un evento de unidad, es negar la existencia de D-E-F o ponerlos en el lugar de los “malos”. En este evento de unión estamos los buenos, afuera están los malos, o no hay nadie. Como, cada vez, quiénes participan y quiénes no, cambia, la experiencia demuestra que el camino de unidad es un camino largo y, si uno toma en cuenta la historia de los movimientos sociales, imposible. Lo que no quiere decir que no se puedan lograr cosas importantes, de todas maneras. Sólo que (casi) nunca es “con todos”.
Celebro, de nuevo, el reconocer que “afrodescendientes” implica, en todos lados pero aún más en Argentina, un amplio espectro de diferencias fenotípicas. El problema que esto trae, sin embargo, y que no es menor, es entonces el de definir la población “target” de políticas afirmativas. Personas fenotípicamente “negras”? Individuos que se reconocen como afrodescendientes sin importar cómo luzcan? Quién tiene el derecho a identificarse como afrodescendiente? Quíen se lo reconoce? Nada nuevo, que no haya pasado antes en otros países. Pero hay características locales que deben ser tomadas en cuenta. Esto no es Brasil ni Uruguay.

5- Comentario de Anónimo2:
Hola, mucho gusto. Siempre miro el blog para formarme e informarme, es muy interesante y útil para hacerme nuevas preguntas. te felicito Alejandro y te agradezco.
Pero en este caso particular Como joven afro que concurrió al encuentro puedo decir que estuvo muy bueno y que sirve para crecer en lo personal y en nuestras organizaciones. Por los comentarios que leo creo que tal vez el encuentro no está a la altura de lo que se pretende o de lo que deberia ser, pero no termino de entender por qué. Vivi y Alejandro , podrán ser más directos? Por lo que leo creo que hay información importante que no manejo:¿Cuales son las cosas que hace tener presupuesto que nos sorprenderían?¿Quienes son los que tienen poca voluntad de sumar a los que piensan distinto? Me parece justo que aclaren, parece que están hablando de cosas importantes, de información que es importante que circule, sino es un díalogo interno entre ustedes. Espero ser bien entendido. Abrazo

4- Comentario de Alejandro Frigerio:
Racialización va a -y tiene que- haber, de lo contrario no podes tener un movimiento de reivindicación (étnico-)racial en un país en el que se supone esto no es un tema de discriminación. La propia utilización del término "afrodescendientes" debería indicar alguna sensibilidad a la variedad cromática o fenotípica que conlleva. Van a haber una cantidad de afrodescendientes argentinos de varias generaciones que no van a ser tan fenotípicamente "negros" como los llegados de otros países (o sus hijos afroargentinos)que precisarán ser incluídos, de lo contrario cualquier "política pública" será un chiste. Pero es un problema general de las políticas afirmativas: cual es el límite fenotípico que asegura o garante haber sufrido discriminación en virtud del mismo? No va a ser fácil, y con la poca voluntad de sumar a los que piensan distinto, vamos mal...

3- Comentario de Viviana:
Adherí fuertemente a lo mismo (contenido del afiche) y además a la estética general del mismo. Pero puedo asegurar que nada está teniendo que ver con la realidad de las producciones afirmativas locales activísticas... 
Esperemos se entienda que la realidad nuestra particular -y de lucha- siempre ha sido esa...ya que además difícilmente haya de dónde sostener lo contrario, aunque se sorprenderían de ver lo que hace el solo "tener presupuesto".
"Dios nos ampare" (Obama no lo hizo, Evo nose...) de cualquier cosa que no apunte a ver esa imagen hecha realidad, o de que después de la foto le expresen a las manos blanquitas que "ya pueden retirarse: era para la foto nomás..."
Me temo que la hiper-racialización llegó para quedarse...ojalá me equivoque...

2- Comentario de Alejandro Frigerio:
Si, gracias por decirlo. Había pensado poner algo sobre eso, pero como estoy con poquisimo tiempo hasta programé estas entradas hace unos dias... Pero sí me parece una buena idea lo del afiche porque describe bastante bien la situación local. Un tema que nadie suele tocar pero que amerita reflexiones de estudiosos y militantes -y de cualquiera que le interese el tema, claro... Abrazo!

1- Comentario de Anónimo1:
Que buena idea la del matiz en el color de las manos. No por integracionismo, sino por reflejo de lo que es. 
(Como me gustaría arrimar una foto de un blanco pelirrojo que una vez conocí, que me mostró una foto de su abuelo, negro de toda negritud, perteneciente al tronco colonial).

jueves, 8 de septiembre de 2011

Comentarios...


Agrego los comentarios en el cuerpo del blog, porque me parece que ayudan a profundizar en lo que el afiche sugiere...

Comentario de Anónimo1:
Que buena idea la del matiz en el color de las manos. No por integracionismo, sino por reflejo de lo que es. 

(Como me gustaría arrimar una foto de un blanco pelirrojo que una vez conocí, que me mostró una foto de su abuelo, negro de toda negritud, perteneciente al tronco colonial).

Comentario de Alejandro Frigerio:
Si, gracias por decirlo. Había pensado poner algo sobre eso, pero como estoy con poquisimo tiempo hasta programé estas entradas hace unos dias... Pero sí me parece una buena idea lo del afiche porque describe bastante bien la situación local. Un tema que nadie suele tocar pero que amerita reflexiones de estudiosos y militantes -y de cualquiera que le interese el tema, claro... Abrazo!

Comentario de Viviana:
Adherí fuertemente a lo mismo (contenido del afiche) y además a la estética general del mismo. Pero puedo asegurar que nada está teniendo que ver con la realidad de las producciones afirmativas locales activísticas... 

Esperemos se entienda que la realidad nuestra particular -y de lucha- siempre ha sido esa...ya que además difícilmente haya de dónde sostener lo contrario, aunque se sorprenderían de ver lo que hace el solo "tener presupuesto".
"Dios nos ampare" (Obama no lo hizo, Evo nose...) de cualquier cosa que no apunte a ver esa imagen hecha realidad, o de que después de la foto le expresen a las manos blanquitas que "ya pueden retirarse: era para la foto nomás..."
Me temo que la hiper-racialización llegó para quedarse...ojalá me equivoque...


Comentario de Alejandro Frigerio:
Racialización va a -y tiene que- haber, de lo contrario no podes tener un movimiento de reivindicación (étnico-)racial en un país en el que se supone esto no es un tema de discriminación. La propia utilización del término "afrodescendientes" debería indicar alguna sensibilidad a la variedad cromática o fenotípica que conlleva. Van a haber una cantidad de afrodescendientes argentinos de varias generaciones que no van a ser tan fenotípicamente "negros" como los llegados de otros países (o sus hijos afroargentinos)que precisarán ser incluídos, de lo contrario cualquier "política pública" será un chiste. Pero es un problema general de las políticas afirmativas: cual es el límite fenotípico que asegura o garante haber sufrido discriminación en virtud del mismo? No va a ser fácil, y con la poca voluntad de sumar a los que piensan distinto, vamos mal...



Comentario de Anónimo2:
Hola, mucho gusto. Siempre miro el blog para formarme e informarme, es muy interesante y útil para hacerme nuevas preguntas. te felicito Alejandro y te agradezco.
Pero en este caso particular Como joven afro que concurrió al encuentro puedo decir que estuvo muy bueno y que sirve para crecer en lo personal y en nuestras organizaciones. Por los comentarios que leo creo que tal vez el encuentro no está a la altura de lo que se pretende o de lo que deberia ser, pero no termino de entender por qué. Vivi y Alejandro , podrán ser más directos? Por lo que leo creo que hay información importante que no manejo:¿Cuales son las cosas que hace tener presupuesto que nos sorprenderían?¿Quienes son los que tienen poca voluntad de sumar a los que piensan distinto? Me parece justo que aclaren, parece que están hablando de cosas importantes, de información que es importante que circule, sino es un díalogo interno entre ustedes. Espero ser bien entendido. Abrazo


Comentario de Alejandro Frigerio:
Estimado: Antes que nada, sólo puedo hablar por mí mismo.
Es una política del blog no dar nombres específicos sino, como mucho, diagnósticos. De lo contrario se transforma en un pu…. contra éste, aquel o aquella, y eso no le sirve a nadie. O sea que aún si Vivi da nombres, no aparecerán acá, porque los nombres no son lo importante, sino los procesos y cómo se van dando.
Sí me interesa apuntar a problemas, eventualmente situaciones con las que puedo no estar de acuerdo – sabiendo que soy apenas alguien que tiene algo para decir, ni mas ni menos, con algo de camino transitado y años en el tema-. 
Como sociólogo, en los análisis no importan las personas sino las variables. Intento explicar disputas en base a variables como nacionalidad, género, diferencia fenotípicas, clase social, etc. Sino, es sólo Juanito dice contra Pepito dice -no me interesa.
No dije nada sobre el encuentro porque no estuve
Apenas resalté que me pareció buena idea lo del afiche, y por eso lo puse en mi blog –además de porque se hacía en lo del Movimiento Afrocultural, personas a quienes aprecio y a quienes conozco desde hace años. Sólo por eso. 
Mi comentario sobre la unidad sólo viene a que, en mi experiencia local de casi veinte años con el tema de la militancia negra o afrodescendiente, todos los eventos de unión eran A+B+C, dejando afuera a D, E, F. A veces por culpa de los primeros, a veces por culpa de los segundos. Lo que se hace cada vez, para mostrar que es un evento de unidad, es negar la existencia de D-E-F o ponerlos en el lugar de los “malos”. En este evento de unión estamos los buenos, afuera están los malos, o no hay nadie. Como, cada vez, quiénes participan y quiénes no, cambia, la experiencia demuestra que el camino de unidad es un camino largo y, si uno toma en cuenta la historia de los movimientos sociales, imposible. Lo que no quiere decir que no se puedan lograr cosas importantes, de todas maneras. Sólo que (casi) nunca es “con todos”.
Celebro, de nuevo, el reconocer que “afrodescendientes” implica, en todos lados pero aún más en Argentina, un amplio espectro de diferencias fenotípicas. El problema que esto trae, sin embargo, y que no es menor, es entonces el de definir la población “target” de políticas afirmativas. Personas fenotípicamente “negras”? Individuos que se reconocen como afrodescendientes sin importar cómo luzcan? Quién tiene el derecho a identificarse como afrodescendiente? Quíen se lo reconoce? Nada nuevo, que no haya pasado antes en otros países. Pero hay características locales que deben ser tomadas en cuenta. Esto no es Brasil ni Uruguay.

domingo, 7 de agosto de 2011

Estudios sobre afro-argentinos (2): Sobre la naturaleza de la ética



En la entrada anterior de esta serie reflexionaba en voz alta sobre los criterios de construcción de “la verdad” en antropología. En ella reconocía forzosamente la precariedad de nuestro conocimiento, ya fuera construído a través de la ya fenecida “autoridad etnográfica”, o de una falaz (re)construcción de la “autoridad del nativo” –que en realidad sólo puede lograrse a partir de la sobre-homogeneización de una población muy diversa, o de mecanismos de nombramiento de un grupo determinado que excluyen a una gran mayoría que no lo utiliza. Peor aún, directamente haciendo pasar la voz del antropólogo como si fuera la voz del nativo, disfrazando un monólogo (seudo)académico -que atrasa en muchos años- como “diálogo intercultural”.
Es justamente por esta reconocida precariedad de nuestro conocimiento que las asociaciones de antropología han intentado elaborar códigos de ética para sus miembros. En Argentina, desgraciadamente, este tipo de emprendimientos apenas comenzaron a discutirse –justamente, este año.
El documento más completo al respecto –que aún así no puede abarcar todos las posibilidades - es el de Asociación (Norte)Americana de Antropología.
En una versión traducida que se encuentra online (dirección abajo, y también del original) se llama la atención hacia las complejidades de la interacción antropólogo-“nativos” y hacia la necesaria cautela por parte de los estudiosos:
 “En un campo con tales complejos compromisos y  obligaciones es inevitable que surjan incomprensiones, conflictos y la necesidad de elegir entre valores aparentemente incompatibles.  Los antropólogos son responsables de encarar dichas dificultades y de luchar por resolverlas en maneras compatibles con los principios aquí establecidos”
 De la lista de incumbencias éticas,  quisiera resaltar, primero,  las que hacen referencia a la obligación básica del compromiso de los antropólogos con la verdad:
 “Los antropólogos tienen la responsabilidad de la integridad y reputación de su disciplina, de su ciencia y de su conocimiento.   Los antropólogos son sujetos de las normas generales de conducta científica y académica: no deben engañar ni conscientemente distorsionar la información (por ejemplo, manipular evidencias, falsificar ...(…)”
 Luego, en línea con la entrada anterior de este blog, se hace referencia a la necesaria precariedad y carácter situado del conocimiento que producen (producimos) los antropólogos:
“Al así hacerlo deben ser honestos; ellos no son sólo responsables por el contenido empírico de sus investigaciones pero deben también considerar cuidadosamente las implicancias sociales y políticas de la información que ellos diseminan.   (…)  Deben dejar claras las bases empíricas que fundamentan sus informes, deben ser honestos acerca de sus calificaciones y de sus prejuicios filosóficos y políticos, y reconocer y dejar en claro los límites de su autoridad antropológica.   Al mismo tiempo deben esta alertas acerca del posible daño que su información puede causar a las personas con quienes estudian o a sus colegas.”
Las consecuencias negativas y la violación a la ética profesional que implica la diseminación irresponsable de información –cuya condición de “verdad” por todo lo antes expuesto es siempre contingente- que pueda dañar a los nativos es mencionada y condenada en varias oportunidades:
“Estas obligaciones éticas incluyen:
Evitar herir o dañar, entendiendo que el desarrollo del conocimiento puede cambiar lo que se entiende como positivo o negativo para las personas con quienes se trabaja o estudia.
(…)
Los antropólogos deben hacer todo lo que esté de su parte para evitar que su investigación cause daño a la seguridad, dignidad o privacidad de las personas con quienes trabaja, investiga o desarrolla actividades profesionales. ” 
 Es claro que estas afirmaciones hacen referencia a la totalidad de los “nativos” involucrados en la investigación. O sea, a la clase general de individuos a la que pertenecen. Para el caso que nos ocupa, al estudio de los afro-argentinos (en general).
Resultaría improcedente y falaz, por todo lo argumentado hasta el momento, pretender que porque se estudia o trabaja con un grupo de afro-argentinos se pueda diseminar información perniciosa respecto de otro/s grupos de afro-argentinos.
El compromiso ético es con todos.
No es infrecuente que los estrechos lazos que suelen establecerse entre un investigador y el grupo de “nativos” con el que trabaja lleven a una militancia –de distintos grados de involucramiento- en pro de su causa. 
Trabajar a favor, empoderar a un grupo no suele estar reñido con la ética antropológica. Pero sí aparece un conflicto grave con ésta cuando se entiende que por militar a favor de un grupo se puede o debe estar en contra de otros grupos. Las preferencias no deben expresarse en condenas. La lucha por el empoderamiento de un grupo no debe llevar al desempoderamiento de otro.
 El aún insuficiente desarrollo de los estudios afro-argentinos, el poco conocimiento local de lo ya acontecido con anterioridad –y criticado- en otros países y el escaso poder del que gozan los distintoS grupos afro-argentinos y sus militantes, llevan desafortunadamente a abusos de (ir)responsabilidad y desapego a la ética profesional. Como suele suceder en nuestra sociedad (aficionada a relatos dicotómicos que enfatizan la necesaria existencia de “buenos” y “malos”) estos abusos son disfrazados -en un nuevo alarde de ingenio local-  de “compromiso existencial”, “gesta heroica”, conversión post-epifanía, o las varias maneras que la febril imaginación humana pueda fabular.
Que el Santo Rey Baltazar nos proteja… 

Código de Etica de la AAA (traducido):
www.colegioantropologos.cl/web/images/stories/codigo_de_etica_def.doc
En inglés:
http://www.aaanet.org/committees/ethics/ethcode.htm

Y ya que estamos, también el código de ética de la Asociación Brasilera de Antropología:

miércoles, 3 de agosto de 2011

Estudios sobre afro-argentinos (1): Sobre la naturaleza de "la verdad”


Hace poco me ví involucrado en una discusión (más o menos) amistosa con personas interesadas en el tema de los afro-argentinos. Como me llamó la atención que individuos con (mucha o poca) formación en ciencias sociales parecieran ignorar –no estar al tanto, o dejar de lado- algunos aspectos básicos de la formación y de la naturaleza del “conocimiento” que generamos, van estas reflexiones en voz alta. 
En otra entrada seguirán las conclusiones que, en base a ello, se derivan respecto de nuestra responsabilidad ética.
Nada demasiado complejo, después de todo este es un blog de difusión. Pero con las mismas cuestiones me he enfrentado también en distintos cursos que dí. Lo que sigue se puede aprender mejor y de manera más compleja en cualquier curso de metodología e investigación.

1) Sobre la autoridad del etnógrafo
Hace unos cuantos años ya que se habla de la crisis de la “autoridad etnográfica”. El “estar allí” o “haber estado allí” con los “nativos” (palabra no del todo simpática pero tampoco peyorativa, todos somos “nativos” para algún tipo de estudio o de reflexión) dejó hace bastante de ser el criterio máximo e “infalible” de autoridad para escribir sobre o hablar por/en vez de, determinado grupo social/cultural. Pasadas también están las épocas en que se podría pensar que la mera acumulación de (mas) información llevaba a (necesariamente) mejores relatos etnográficos de los grupos que nos interesaban.
Como enseña cualquier curso de metodología y técnicas de investigación o de elaboración de proyecto de tesis, la información que se va recolectando en contacto con determinado grupo no se transforma automáticamente en “datos”.
Para que un chisme  o un comentario sea  un “dato” –una información relevante para mi relato- tiene que estar filtrado o mediado (al menos) por: a) cuál es mi problema de investigación –o qué tema quiero estudiar- y b) cuál es mi perspectiva teórica –qué conceptos uso, cómo los defino, y que tipo de relaciones mi perspectiva dice se establecen entre los conceptos, o entre éstos y variables determinadas –dimensiones de la vida social. 
Aún cuando crea que no estoy investigando, al participar de la vida de un grupo tengo determinadas preocupaciones y objetivos (o sea, mi “tema”) y creo que las cosas se relacionan de determinada manera (mi “teoría”, aunque no lo sepa). Por eso, de la infinita marea de informaciones que me llega, selecciono o me acuerdo de algunos y no de otros. Esto lo hacemos todos cotidianamente, pero cuando construimos un relato etnográfico (y no un relato cotidiano) tenemos que estar un poco más concientes de los mecanismos por los cuales recolectamos y procesamos esa información y validamos lo que decimos.
Entonces: siempre hacemos un recorte de la “realidad” –que es vasta- y siempre alguna información será “dato” y otra será irrelevante –dependiendo, de nuevo, de mi problema, de mi conceptualización y de mi perspectiva-. La información mas maravillosa y relevante para una persona no le servirá de nada a otra. No hay información objetivamente relevante ni verdadera –mas allá de la constatación de un hecho puntual-. Pero en cuanto empiezo a enlazar hechos puntuales con otros, y a hacer alguna interpretación de todos esos entrelazamientos, ya estoy usando teoría (aunque sea implícita) para hacer algunas asociaciones y no otras, y llegar a un determinado relato y no otro. Por ejemplo: tal grupo tocó tal tipo de música en determinado lugar. Si, es comprobable. Ahora, la relevancia de esa actividad (es la primera? Qué visibilidad tuvo? Cómo influyó en eventos posteriores? Es un hecho “histórico”?) dependerá de las asociaciones (arbitrarias) que yo establezca con otros eventos. Esas asociaciones son arbitrarias, puede haber varias interpretaciones acerca de cuáles son las correctas. Nada se relaciona “naturalmente” u “obviamente” con nada.

2) Sobre la autoridad del “nativo
Una salida fácil para la crisis de la autoridad etnográfica es pasarle la responsabilidad de la veracidad, ahora, al “nativo”. Como por un lado, hay una revalorización de las identidades y saberes de grupos minoritarios, se considera que está bien que el nativo hable por sí mismo y que todo lo que diga será relevante o verdadero. Que hable por sí mismo sin duda es muy deseable. Que lo que dice es relevante –al menos para él- también es cierto. Ahora, pensar que esa afirmación es necesariamente “verdadera”, es pecar de inocente.
Por un lado, quién es o quiénes son, los “nativos”? Para el caso de los afroargentinos, a quiénes voy a considerar así? A los que se definen así? A los que son “negros”? A los que tienen determinada cantidad de generaciones en el país? Cuál es el criterio de demarcación del grupo?. Cuántos criterios hay?
Por otro, aún cuando pueda lograr una delimitación más o menos precisa de un grupo, siempre hay muchas, demasiadas, opiniones nativas. Y no sólo hay muchas, sino que muy frecuentemente, están en conflicto. A quién le creo?
Y para peor: las personas van reinterpretando constantemente la realidad. El amigo de hace un tiempo ya no lo es, la mejor persona pasa a ser la peor, los hechos que antes creía que sucedieron así ahora los relato de otra manera. Si, como sabemos, todos nosotros hacemos eso, por qué los nativos no lo harían también?
Un ejemplo que para mí fue muy revelador. Cuando estudiaba en la Universidad de California en Los Angeles, tuve el privilegio de hacerme amigo del documentalista argentino Jorge Prelorán y de su mujer, Mabel, que también estudiaba antropología. En ese momento, Jorge había hecho algo muy pionero (como muchas otras veces), que fue llevar a la protagonista indígena de uno de sus documentales a vivir con ellos y dejarla que armara la obra con él. Ella había sido criada por su tía, y la primera versión de la película mostraba el importante rol que había tenido en su vida. La chica se va de Los Angeles, vuelve unos meses a su ciudad de origen, y cuando retorna a USA para hacer la versión final, se había peleado con su tía y ya no quería que ella figurara en el documental en absoluto. En su reinterpretación de su vida, la persona que había sido fundamental según una mirada anterior, ya no lo era.  Tuve varias –demasiadas- experiencias similares en mi propio trabajo de campo con los umbandistas locales. El pai de santo de un médium era la persona más importante de su vida, cuando se peleaba con él y se iba del templo, era una lacra. Personas cuya vida yo había seguido a lo largo de 5 o 6 años remodelaban su biografía constantemente, realzando la valía de algunos acontecimientos y personas y minimizando o suprimiendo otros.
Nada que nosotros no hagamos, en realidad.
Estos sencillos ejemplos deberian ayudar a dudar de otro mito –anterior- que la crisis de la autoridad etnográfica a veces deja en pie: el del nativo omnisciente. Este sabe de todo, se acuerda de todo, y sus interpretaciones no están contaminadas por intereses propios.
Es claro que todos –nosotros y los nativos- estamos inmersos en redes de intereses, que hacen que necesariamente veamos las cosas de una manera o de otra. Y es muy inocente pensar que uno, dos, tres o veinte versiones nativas no van a estar contaminadas de esta subjetividad.
Para finalizar –aunque se podrían apuntar más cosas- es claro que los nativos no están tomando en cuenta una serie de factores que condicionan su accionar, y que hacen que su relato sea, siempre, parcial. Los nativos, como nosotros, suelen carecer de imaginación sociológica: la capacidad de ver las fuerzas sociales e históricas actuando detrás de los comportamientos individuales. Ese es uno de los plus que se supone, los versados en ciencias sociales podríamos contribuir en la construcción de relatos etnográficos.
Los relatos de los nativos son siempre interpretaciones, parciales e interesadas. Y nuestras propias interpretaciones son siempre de segundo grado: intepretaciones parciales e interesadas nuestras sobre otras interpretaciones nativas igualmente sesgadas.
Esto no quiere decir que no haya relatos mejores que otros, pero esta evaluación no es fácil ni terminante. Siempre hay que considerar todos los factores que intervienen en la fabricación de un relato para ver su coherencia y solidez. No depende ni del prestigio del antropólogo/sociólogo/historiador ni del de los nativos involucrados.

3) Sobre los contextos de observación y actuación
Si la información que se vuelve relevante –“dato”- depende de mi problema de investigación –o de qué tema específico me interesa-  y de mi perspectiva teórica, también los contextos de observación o de recolección de datos dependerán de ellos. Para algunas preocupaciones, los contextos privados serán relevantes, para otros los semi-públicos, para otros los contextos ritualizados, para otros los contextos públicos –y hay distinto tipo de éstos.
Yo siempre pienso que los contextos públicos y las interacciones cotidianas son las más interesantes, porque a): creo que sólo las cosas que se dicen públicamente tienen efectos “en la realidad” –especialmente en contextos sociales más jerarquizados- y b): las cosas que se dicen espontáneamente en interacciones cotidianas son menos pensadas –que las que se dicen, por ejemplo, en una entrevista- y tienen efectos sociales reales. Pero en última instancia la relevancia del contexto depende de mis objetivos y mi teoría.
Siempre desconfío de las entrevistas –aunque no niego su utilidad, pero pienso que no deberían ser la técnica considerada más eficiente- porque es la instancia en la cual la persona más cuida y reelabora lo que dice, sin importar qué tanta confianza tenga con ella. Me ha pasado de ir dos o tres años a un templo, y que al entrevistar al líder me dé una descripción de las actividades que poco se correspondía con lo que yo había visto. Y no era que intentaba mentirme, pero sí transmitirme su visión de cómo deberían ser las cosas, más que la de cómo eran…
Por otro lado, si  hay distintos contextos de observación, similarmente también hay distintos contextos en los cuales los nativos se desempeñan de una manera u otra. Hay identificaciones contextuales –en algunos una persona es “negra”, en otro “afrodescendiente”, en otro “afroargentino”-,  relaciones contextuales y discursos preferenciales para un lugar u otro. Y hay contextos en los cuales las personas tienen más capacidad de imponer sus definiciones de la situación –como quiero que los otros me vean- y otros en que menos –y son víctimas de las visiones, identidades atribuidas y acciones de otros.

De todo esto se desprende, para quienes investigamos/nos interesamos/nos comprometemos con algún grupo social que no se puede esperar que mi problema de investigación sea el mejor o el único relevante, que mi grupo de nativos sea el único verdadero, y que mis datos sean los mejores o únicos válidos.
Tengamos un poco de humildad, chicos ...

Ver también:

miércoles, 2 de marzo de 2011

Nuevo estilo de candombe (6)


Comentario de Alejandro Frigerio:
Para seguir con el diálogo, algunas ideas –no muy elaboradas- suscitadas por las dos opiniones anteriores y aprovecho para salir del caso específico que originó el intercambio y pensar en términos más generales.
1- Siguiendo a Berenice, creo que hay que tener claro el “sentido político” de las mezclas, fusiones, etc. Esto no necesariamente debería restringirlas, pero si sería bueno tener una idea de las consecuencias de algún tipo de mezclas y no otras. Propongo, claro, entender esto con una cierta liviandad –tener conciencia pero sin perder la ternura, ni la diversión ni el goce estético. Estamos hablando de música. Resalto sólo la necesidad de aplicar una cierta dosis de “imaginación sociológica”: para comprender las fuerzas sociales operando por detrás de determinadas opciones individuales y estar conciente de lo que uno hace.
2- Sobre la pregunta de Alejandro de “qué hacer”? Diría que un gran aporte que pueden hacer músicos eruditos a géneros populares es registrarlos, codificarlos (en sus numerosas variaciones) y ponerlos a disposición de alumnos y otros músicos para que los añadan a su espectro de recursos creativos –en un pie de igualdad con otros más validados socialmente. Que sirvan para hacer nuevas creaciones, no necesariamente fieles reproducciones, ni fusiones ni hibridaciones sino nuevas músicas. Para usar dos ejemplos cercanos (por ser mis amigos), pienso en las codificaciones de música afrocubana y afrobrasilera de Miguel Tallo (que hay que conocer como base de la cual partir, pero a la vez trascender o actualizar para mostrar el carácter vivo y bien diverso de estas musicas), y en la obra de Ramiro Musotto, a quien acompañé en varias incursiones en candomblés y en un viaje a Nueva York. Como siempre lo hago, recomiendo una vez mas ver la larga entrevista que le hacen en el dvd Sudaka. Ahí se puede apreciar su profundo conocimiento de varios géneros populares –que va más allá del de muchos artistas nativos que generalmente profundizan en uno sólo– y ver cómo justifica sus elecciones estéticas -por qué y cómo usa algunos géneros en sus temas. Este conocimiento no se traduce en fiel “reproducción”, ni en “hibridación”, sino en una creación absolutamente novedosa que –para mí, al menos- no pierde el espíritu ni –especialmente- la polenta de las formas originales. Aquí creo que se hace evidente su background como músico de carnaval, y sus muchos años en Bahía –hay un entendimiento bahiano de cómo debe conmover esa música. Creo que en ambos casos el conocimiento erudito está puesto al servicio de la mejor comprensión de lo popular y en el de Ramiro, especialmente, hay un descentramiento creativo interesantísimo. Lo popular no corre atrás de lo moderno o lo erudito ni está a su servicio, sino que se invierte la relación, o quizás ya no queda muy claro cuál es, qué está en el centro y qué en la periferia. En este encuentro (para no ponerle nombre) no hay un disciplinamiento, domesticación o banalización de lo popular –en este caso, de lo afro. En mi opinión, claro, seguro que se puede apreciar de manera diferente –pero para brindar un ejemplo que siempre me parece interesante.
3- Reconozco que es difícil establecer qué es “nuevo”, que es “mezcla”, que es “hibridación”, pero si no nos perdemos en las categorizaciones, resulta útil entender, como señala Berenice, las distintas formas de encuentro de músicas que gozan de diferente legitimidad social y las disímiles consecuencias que traen aparejadas.
4- Repito que no intento bajar línea acerca de qué "se debe hacer". Cada uno de nosotros es un individuo único y no debe ser clon de nadie. Como no soy músico ni etnomusicólogo –apenas ferviente entusiasta de muchos géneros afroamericanos- sólo intento aportar un poco de imaginación sociológica….

martes, 1 de marzo de 2011

Nuevo estilo de candombe (5)

(Chicxs: Agradezco todos los comentarios. Reproduciré en el cuerpo del blog los más largos, o que creo más aportan a la discusión. Los otros se pueden leer cliqueando al pie de cada entrada -asi como el orden original de las intervenciones)


Comentario de Berenice Corti:
Como dicen los comentarios anteriores, el debate planteado es interesantísimo tanto estética como políticamente (esta última una dimensión que está muy presente en el ejemplo del candombe "Nunca menos").
A mi modo de ver lo que se está planteando aquí son distintas narrativas sobre la legitimidad de las "mezclas, fusiones e hibridaciones", que creo significan cosas distintas aunque muchas veces se las tome indistintamente. Mezcla suele referir a una combinación aleatoria de elementos; fusión a una idea totalizadora que engloba otras (como dice AF, por ejemplo, en relación a la validación en la música erudita; o, pienso, al concepto de jazz fusión en los setenta). Me parece que hibridación menciona más bien a un proceso –creativo, productivo- en donde también intervienen las cuestiones de poder, cuyas características son bien diferentes en los distintos casos y que hay que atender en su particularidad (al respecto, están los trabajos de María Eugenia Domínguez sobre la “música rioplatense”). Lo que está haciendo Poleman es justamente describiendo ese proceso, que busca invertir jerarquías, referir a nuevas “identidades” y que a su vez funcione como una herramienta política.
Creo, como ya lo has mencionado, que todavía el trabajo que todos tenemos por hacer es especificar la conexión entre géneros musicales y culturas, dotando de otros sentidos políticos a esas hibridaciones. Las desconexiones que vos mencionás son producto de las políticas hegemónicas de construcción del Estado Nación en el país, pero tampoco por tener claro esas políticas las elecciones estéticas tienen que ser tan estrictas. Si no el jazz más identificado con las culturas negras no habría cambiado tanto para ser cada vez más “negro”. Están las opciones, y lo que sería deseable es que éstas puedan tomarse sobre el conocimiento de nuestra(s) cultura(s) negra(s).
Felicitaciones por estar construyendo en este blog los puentes para pensar estas cuestiones entre todos.

Nuevo estilo de candombe (4)


Comentario de Alejandro Polemann:
Estimado Alejandro: agradezco la consideración y publicación de mi comentario y más aún la respuesta. Estoy en un todo de acuerdo en la necesidad de valoración de las formas populares por sus valores intrínsecos y no sólo por su acercamiento a las formas eruditas (aún Ayestarán, con su avanzada visión para la época, anhelaba la llegada del "gran compositor que (lo) universalice" al candombe).
La pregunta para un músico como yo y muchos otros sería ¿qué hacemos mientras tanto? ¿volvemos a nacer pero en un barrio pobre, intentamos no morir desnutridos y luego hacer la canción que el pueblo recoja para sí y entonces incida en el marco cultural verdaderamente popular?. Y, no. No podemos, por suerte. Entonces, hacemos música. Y ahí (quienes no pretendemos transformarnos forzadamente en el referente de algún grupo de culto) mezclamos todo lo que somos o tenemos cerca. En ese "cerca" elegimos (algunos) el Río de la Plata, que es lo más cercano. Y quienes trabajamos en instituciones y damos clases de música y también decidimos tomar lo cercano, armamos carreras, planes, propuestas que, a riesgo de "institucionalizar" formas que son originalmente populares e informales (como ha sucedido siempre en occidente con todas las músicas) abrimos una puerta con dos salidas posibles e interconectadas: la de la valoración y validación de esas formas populares; y la de la generación de nuevas músicas que, en un futuro cercano, hagan crecer (no evolucionar, sólo crecer) a esas formas tan significativas.
Para despedirme y agradeciendo nuevamente, vuelvo a señalar que lo que más me impactó del proceso de construcción del "Nunca menos" (adscripciones políticas y de amistad aparte) es que justamente se adoptó esa música (con sus mezclas e "imprecisiones) como una posibilidad popular-no-erudita para expresar un sentimiento.
Eso me asombró, me agradó y me alegró. Un abrazo, Alejandro.

domingo, 27 de febrero de 2011

Nuevo estilo de candombe (3) - (sobre el candombe-homenaje "Nunca Menos")


Comentario del músico Alejandro Polemann:
Estimado especialista: es bastante conocida la controversia en la identificación de "lo original", "lo puro", tanto para los investigadores como para algunos músicos que, además, disputan las credenciales para inscribir sus producciones dentro de esos valores.
En el caso del "Nunca menos", lo que quizás sea interesante observar es que algo tuvo que pasar en estos últimos años de arte rioplatense para que un espacio militante se permita, no, mejor, se invente una excusa de "candombe" como canal apropiado para llevar adelante un homenaje político. Y más aún, que la periferia que flota alrededor de la militancia se sienta convocada también por la utilización de ese nombre. Lo he visto desde adentro y todo eso es verdaderamente inédito.
Porque habla de la posibilidad de incluir (finalmente!) una sonoridad, no todavía un género, una sonoridad más en la paleta de músicas significativas para los habitantes contemporáneos de Buenos Aires y alrededores. No de París, de Barcelona, de Lima o Los Ángeles: de "buenosaires". Y si fuera necesario advertir cierta liviandad en el uso del nombre del género o especie (según la religión del investigador) justo sería señalar que, en realidad, es mucho más de lo que nombra.
Porque puede ser candombe en su clave, murga (murgas, las dos) en su canto, milonga en sus arpegios, rock en sus solos, tango en algunas de sus secuencias armónicas, marcha camión en su marcha camión y, sobre todo, canción. Es una canción. Todos los participantes "músicos" hemos sabido salvar estas diferencias e inclusiones, por encima de nuestros saberes adquiridos, para priorizar el sentido -central en toda producción artística- con el que se ha hecho el objeto. Basta con mirar a la Gloriosa de Boedo sin preocuparse por si sus pasos, saltos y contorsiones se ajustan o no a la clave de la llamada.
Lo Rioplatense es mucho más que cada música en particular y viene generando desde hace años entrecruzamientos artísticos y sociales superadores de cualquier intento de sectarismo. Como se sabe hay bibliografía y música sobre el tema. En 2003, por ejemplo, se editó un disco compacto (Música para no ahogarse. Suramusic 2003) compilando un mínimo de producciones que representaban la punta de un gran iceberg "rioplatense", caracterizado por una gran variedad de propuestas, géneros y estilos. Hay también numerosos artículos y compilaciones (de Alicia Martín, por ejemplo) que dan cuenta de las posibles reconfiguraciones del folclore urbano.
Ya para despedirme y anhelando la posibilidad de apertura de debates en su blog le explicito la profunda convicción que existe en los espacios de producción artística e intelectual en los que participo de que una mirada actual sobre la diversidad cultural e intercultural se ve siempre enriquecida por la posibilidad de mezclas, fusiones e hibridaciones, en donde los procesos de tradicionalización se manifiestan de manera necesariamente dinámica y libre de todo prejuicio.
Le envío un saludo cordial y me abocaré a estudiar atentamente sus textos publicados que seguramente representarán un valiosos aporte para mis clases de música.
Atentamente, Alejandro Polemann.


Comentario de Alejandro Frigerio:
Estimado tocayo: agradezco el tiempo que te tomaste en escribir el comentario. En general, en otras oportunidades estaría de acuerdo con lo que planteas. De hecho, en mi comentario original digo que lo primero que me llamó la atención es que el tema fuera un candombe –coincidiendo con lo que decís al principio.
Debo reconocer que yo pasé de una posición antropológica (antigua) de, quizás, excesivo celo purista a una más contemporánea apreciativa de las “mezclas, fusiones e hibridaciones”.
Sólo resaltaría dos cosas, atendiendo a mi planteo original. La primera, que siempre es necesario, de todas maneras, estar atentos a que generalmente hay desiguales distribuciones de poder que hacen que las hibridaciones suelan ir siempre en el mismo sentido o seguir una misma lógica: el acercamiento a formas eruditas como forma de validación de lo popular. En un primer momento, esto no es malo. En un segundo momento, sería mejor que las formas populares fueran validadas por sí mismas, por sus valores intrínsecos, y no por su capacidad de aproximación a formas legitimadas socialmente. Básicamente: que las fusiones no hagan desaparecer los elementos originales que tomaron de inspiración. Es cierto que toda forma cultural es dinámica y cambia; de todas maneras, hay que estar atento -repito- a qué asimetrías de poder llevan el cambio en una dirección u otra.
La segunda es que, por más que tampoco suelo defender posiciones excesivamente nacionalistas, hay determinados (quizás pocos) momentos neurálgicos en que sí creo que el contorno de la nación debería remarcarse. Este era uno de ellos. Sin embargo, no censuro la elección estética, sólo la comento. Como suelo decir, el blog está para ayudar a pensar sobre determinados temas que suelen pasar desapercibidos o considerados poco importantes, no para dictar cátedra.
Un abrazo AF

miércoles, 10 de marzo de 2010

Activistas Afro en la Embajada (4)

Comentario de Alejandro Frigerio:
Solo algunas reflexiones en base a lo planteado por ambos:

1- Parece ser el caso que, efectivamente, algunas embajadas convidan afrodescendientes y académicos sólo como “público” para las actividades que sus gobiernos les mandan/obligan a hacer. Con contadas y honrosas excepciones –en las cuales los funcionarios diplomáticos son, a su vez, negros- las reuniones en embajadas son una formalidad y poco benefician a la causa de quienes a ellas asisten –y que sí están necesitados de apoyos de envergadura….Básicamente, la actitud parece ser: “todo bien cuando los necesitamos como claque, pero no nos pidan apoyos reales durante el resto del año”. Esto, me parece, hay que sincerarlo. Puedo estar equivocado, claro....
2- Creo que no hay que sobreestimar el rol y el poder de los académicos. En estos tiempos de valoración de narrativas multiculturales y “políticas identitarias”, los “nativos” tienen mucho más llegada a los centros de decisión y de poder que los académicos. Los gobiernos nacionales, presionados por pactos internacionales, por la Conferencia Mundial contra el Racismo de Durban o por organismos multilaterales como el BID o el Banco Mundial tienen casi la obligación de escuchar y atender los reclamos de los grupos minoritarios. Por el contrario, nadie les dice que tienen que atender los reclamos y las opiniones de los académicos. No demos por el conocimiento académico más de lo (poco) que vale en la sociedad actual….

Activistas Afro en la Embajada (3)


Comentario de Nicolás Fernández Bravo:

No creo que haga falta afirmar que Nengumbi Celestin Sukama es, a mi entender, uno de los referentes del campo afro con mayor experiencia y autoridad moral para referirse a la discriminación racial. Pero también a un conjunto de problemas que se derivan de esta relación social, como lo son la falta de trabajo digno, el acceso a educación de calidad y la dificultad para insertarse socialmente incluso cuando se cuenta con sobradas credenciales y capacidades. Tanto su persistencia, como sus argumentos públicos y sus acciones concretas, son una clara muestra del capital que tiene el campo afro y lo perjudicial que resulta su fragmentación actual. Siempre que tuve la oportunidad, he defendido su presencia y participación.
En este sentido, me gustaría aclarar mi argumento para evitar falsas dicotomías, y explicitar dónde creo que radica el problema. Lo que haga o deje de hacer la Embajada en verdad no me preocupa – lo tomé a modo de ilustración, dado que era un ejemplo “fresco” que todos los asistentes podían comprender. Como ejemplo, ilustra también lo que sucede con el poder y con El Poder.
Estoy absolutamente convencido de la necesidad de una buena articulación entre la producción de conocimiento, la enseñanza y el activismo político. Pero no es menos cierto que cada espacio necesita autonomía. En este sentido, algunas iniciativas que se generaron en el seno del Movimiento de la Diáspora Africana de la Argentina – actualmente presidido por Federico Pita – fueron pensadas y realizadas atendiendo puntualmente a esta necesidad. Los apoyaron con su trabajo, un buen número de académicos de distinta procedencia (aunque lamentablemente, la participación del Estado Nacional nunca se pudo articular). Iniciativas del mismo tipo se realizaron durante el año 2009 en el marco del Proyecto de Apoyo a la Población Afro-argentina y sus Organizaciones de Base, financiado por la Cooperación Española y dirigido por Miriam Gómes. De este espacio participó, de hecho, la mayoría de los integrantes del Movimiento de la Diáspora.
Tengo entendido que no son las únicas reuniones de este tipo organizadas por los distintos grupos, lo cual demuestra la lucidez del campo al momento de “diagnosticar” sus debilidades y enfrentarlas, si bien algunas de estas actividades variaron en su grado de divulgación, convocatoria y apertura, relativizando un poco esa lucidez.
Creo entonces oportuno señalar que del mismo modo que es peligroso homogeneizar a “los afro”, es igualmente peligroso homogeneizar a “los antropólogos”, que por otra parte no son las únicas personas que trabajan en este campo: hay historiadores, politólogos, abogados, musicólogos y sociólogos, entre otros. No obstante, entiendo que la antropología contemporánea dispone de una mirada específica y útil para comprender la complejidad del campo afro. En el caso particular de la Argentina , además, creo que es un error de interpretación decir que “no han hecho mucho”: creería que en los últimos años han participado mucho de actividades extra-académicas (además de académicas) en pro de la causa afro .
Por último, el problema del liderazgo, el cual considero central. Creo tener cierta experiencia en el trabajo con movimientos sociales (no sólo con los afro ni tampoco sólo en la Argentina ) para considerar cuál es el mejor lugar que pueden ocupar los intelectuales en distintas coyunturas. Aunque sea provocativo decirlo, no es responsabilidad de los intelectuales resolver los problemas de la población afro. En la medida de nuestras posibilidades, apoyo siempre hay. Para el caso específico del campo afro en la región, creo fehacientemente que los grupos tienen que estar liderados por afro-descendientes con el mayor grado de legitimidad posible. Argentina no es una sociedad post-racial, y pocos afro se han podido dedicar al trabajo intelectual en el sentido de poder garantizar su reproducción a partir de él.
Me agradaría vivir en una sociedad en la que el color de la piel no determine la condición social de las personas, pero en la medida en que no haya intelectuales afro ocupando posiciones de prestigio (y no sólo de poder), personalmente voy a seguir considerando que tenemos bastante por hacer. Acaso la última frontera de segregación mental que tengamos que quebrar es – precisamente – la que separa a los afro de los intelectuales, y consecuentemente que un afro se pueda imaginar a sí mismo como intelectual. Mientras tanto, seguiré tratando de aportar desde el Movimiento de la Diáspora Africana de la Argentina

viernes, 22 de enero de 2010

La cultura afroamericana y la "penetración cultural"

En estos días, a raíz del post "Un afroargentino en la tapa de Rolling Stone" (3/10/09) tuve un intercambio de pareceres con un lector del blog.
Pensando que puede ser de interés más general, lo reproduzco, con mínima edición..
Comentario de Daniel:
¿Qué un afroargentino se haya hecho rastafari no es otra forma de penetración cultural? Seguramente tendrás una respuesta interesante que me gustaría leer.

Comentario de Alejandro:
La pregunta es interesante. La respuesta no sé si lo será, pero aquí va.
Generalmente, las formas de interpretar procesos sociales son auto-evidentes en distintos momentos y para diferentes grupos. Hace unos años se decía lo mismo sobre el rock. ¿Acaso los porteños sólo podemos/debemos escuchar tango? ¿De qué época para que no esté contaminado por géneros “foráneos”? ¿Tenemos que escuchar también sólo folklore? ¿Y cuál? ¿El rock es sólo o siempre “penetración cultural”?
Tu misma pregunta se le hacía a los afrobrasileros que en vez de escuchar (sólo) samba, les gustaba la música afro(norte)americana (funk, soul, rap, reggae). Actualmente creo que hay como un consenso en que los afroamericanos pueden reivindicar su “negritud” de diversas maneras. De una manera más “local” (el candombe porteño) o algo más regional o global (música “negra” del país que quieras). Los diferentes géneros musicales probablemente tengan distintas connotaciones: seguro que la música (afro)norteamericana está mas asociada con la modernidad, lo contemporáneo, lo cosmopolitano. Supongo que si a uno le gusta el funk sólo porque es “moderno y yanqui” y desprecia el samba por “brasilero, proletario y tradicional” no está del todo bueno como forma de reivindicar la negritud…
Por un lado, no se puede encasillar a las personas: si sos de tal grupo étnico/racial/nacional debés escuchar este tipo de música o practicar tal religión –es algo autoritario para estos días…. Por otro lado, tampoco se puede negar la disparidad de poder/es asociada/s a la circulación de distintos flujos culturales (ya sean musicales, religiosos, etc.). No es un tema fácil de desentrañar. De última, creo que la evaluación depende de la ideología personal de cada uno… También creo que es importante la honestidad y la coherencia con que uno hace las cosas: se puede dudar del rastafarianismo, por ejemplo, de alguien, los primeros seis meses o año; pero si se ve que lo mantiene, lo desarrolla, etc. a lo largo del tiempo, bueno, es la manera en la que uno escogió expresarse y ser. Luego de muchos años de permanencia en distintos campos (académicos, culturales, etc.) creo que aquello de “por sus frutos los conoceréis” no estaba tan mal…

Comentario de Daniel:
No quise referirme a la música, sino a la creencia religiosa que para mí, es al mismo tiempo ideología. Tengo reparos sobre el rastafarismo, que trataré de plantear con mucho respeto:
- Vuelta al África: yo no me vuelvo a ningún lado, soy afroamericano, aquí me quedo y aquí me van a respetar como un igual. O bien ¿por qué un descendiente de angolanos tiene que regresar a Etiopía?
- Divinización de Haile Selassie: en una entrevista a Bob Marley, éste decía que sólo un ser divino podía durar cuarenta años en el gobierno. Me parece muy pobre.
- Basarse en las sagradas escrituras: los negroafricanos tenían y tienen sus propias creencias y el cristianismo y el islamismo son penetraciones culturales. ¿Ser arrancado con una creencia y regresar basándose en las escrituras? No me cierra.
En resumen, como decís y es algo que acepto totalmente, tengo la obligación de respetar al creyente y la ideas sobre las que erige su fe, pero le encuentro los reparos que planteo y todo porque las religiones pueden llegar a convertirse en herramienta de dominación de los imperios haciendo que la gente añore el cielo, el paraíso, el nirvana o Madre África y pierda de vista el aquí y ahora. Ahora la ideología se me nota a mí. ¿Sabés que quiero yo? Una humanidad cada vez más integrada. ¡Hay lugar para todos!

Comentario de Alejandro:
"Until the philosophy which holds one race
Superior and another inferior
Is finally and permanently discredited and abandoned..
That until there are no longer first class
And second class citizens of any nation
Until the colour of a man's skin
Is of no more significance than the colour of his eyes...
That until the basic human rights are equally
Guaranteed to all, without regard to race..
That until that day
The dream of lasting peace, world citizenship
Rule of international morality
Will remain in but a fleeting illusion
To be pursued, but never attained
And until the ignoble and unhappy regimes
that hold our brothers in Angola, in Mozambique,
in South Africa in sub-human bondage
Have been toppled, utterly destroyed..
And until that day, the African continent
Will not know peace, we Africans will fight
We find it necessary and we know we shall win
As we are confident in the victory
Of good over evil, good over evil.."
(Discurso de Haile Selassie ante las Naciones Unidas, octubre de 1963, hecho canción por Bob Marley)
No me suena tanto a "herramienta de dominación" !! :-)
Yo pensaba parecido, y un día supe que ese tema de Marley que me encantaba ("War") en realidad era parte de un discurso de Selassie! Tan malo no podía ser el personaje si llegó a articular esa visión en esas poéticas palabras.
Preferencias aparte, sólo tendría en cuenta que:
a- Las religiones ayudan a la dominación casi tanto como a la liberación
b- Las personas hacen apropiaciones diferentes de las religiones. Son pocos los que siguen las cosas al pie de la letra, sino que las adaptan a sus gustos y necesidades.
c- Para muchos, sino para casi todos, “back to Africa” es nada mas que un anhelo de reivindicar su negritud y la cultura africana (afroamericana) que durante tanto tiempo fue ninguneada por los blancos locales. Son pocos los que realmente vuelven, aún pudiendo…
d- Todas las religiones son sincréticas. Todas mezclan elementos de distintas fuentes, y los resignifican y se los apropian.
e- En especial en Africa hay mucho sincretismo. A casi todos les parece bien que los ayude su Dios y también el del vecino (los musulmanes consultan a Ifá, los católicos entran en trance, etc…). Para ellos, cuanto más ayuda espiritual se pueda tener, mejor… actitud que comparto!!
Comentario de Daniel:
Mi reparo no es contra la música, sino respecto de la creencia.No es contra el personaje histórico y el gobernante, sino respecto de la condición divina que le asigna la creencia.No es la religión en sí, es la religión como herramienta del poder.El argumento que a mi me enriquece es el del sentido simbólico del "back to Africa" Toda la vida he tenido la tendencia de entender la cosas en sentido literal. La idea del regreso tomada en forma simbólica, tal como lo planteás, no tiene fisura. Nunca lo había planteado así. OK.
En tren de conversación, te digo que siempre me gustó la historia, así que sabía de Haile Selassie antes de saber del reggae.Por si no los conocieran, los rastas deberían estar al tanto de los hechos de Haile Selassie relacionados con la recuperación de Etiopía de manos del colonialismo italiano. Pero no se imaginen una de vaqueros, los materiales que tratan sobre el tema hablan sobre el comportamiento excepcional de Haile Selassie y la actitud magnánima que adoptó respecto de los colonialistas una vez restituído en el gobierno.


Comentario de Alejandro:
De nuevo, sobre las religiones, siempre hay que recordar que las personas las amoldan a sus necesidades, y que principalmente las religiones populares, pocas veces son "herramientas del poder" sino todo lo contrario. Generalmente la gente las crea para oponerse al poder.... Claro que siempre hay que tener una actitud crítica, pero quizás hay que darle más crédito y capacidad de agencia (de poder) a los individuos...

Fuente de las imágenes de Haile Selassie:
(grande) http://lanaveva.wordpress.com/2009/03/05/descendiente-de-la-reina-de-saba/
(pequeña) http://www.kingstonshop.com.ar/html/a_rasta_movement.php