sábado, 10 de julio de 2010

Tango Negro, según Juan Carlos Cáceres

La aparición del libro Tango Negro, del músico Juan Carlos Cáceres, motivó la siguiente nota de Clarín:
Clarín, Sociedad, 10 de julio de 2010.
La historia no contada de las raíces negras del tango
El autor profundiza en el origen negro del tango. Y en la diversidad que hizo posible su desarrollo.
Por Gustavo Varela
El tango es hijo de la diversidad, la misma que es Buenos Aires a fines del siglo XIX: inmigrantes, prostitutas, niños bien, hombres de campo y criollos marginales; arrabal y señores de comité; habanera, milonga y tango andaluz. Y negros. La hilera de esclavos que requiere la modernidad económica en la Conquista desparrama ritmo y sonidos por toda la extensión del continente. Es negro spiritua l y blues en el norte, rumba y samba en el centro, candombe y tango en el sur. Buena parte de América se hace sonora bajo la hegemonía rítmica africana.
Tratándose de una música popular, la diversidad y la mezcla de los orígenes levantan una bruma sobre la génesis del tango que hace que el historiador peregrine entre el mito y la verdad: si nació en los prostíbulos, si se bailaba sólo entre hombres, si es la expresión de las clases populares o participaron en su gestación los sectores acomodados, si era música prohibida, si era alegre o cadencioso y triste.
La presencia de los negros en el relato sobre el origen aparece, en general, de un modo ornamental. La idea de encontrar una esencia inalterable que defina y ordene el sentido de todo el tango deja a la influencia negra, a veces como una cita sin despliegue posterior y otras, olvidada y sin presencia. Las razones de este “olvido” exceden la historia del tango y responden más a la necesidad de conformar un relato sobre la identidad nacional en el momento de la gestación del Estado moderno argentino. Hacia 1880 el proyecto de Nación requería de una genealogía occidental, europea y blanca que no incluía la presencia ni de los indios ni de los negros. El tango no quedó al margen de este proceso de “higienización” nacional e incluso su historia es contada a partir de una doble depuración: moral, cuando se explica el pasaje de su origen prostibulario y lúbrico al tango que canta penas y traiciones de amor; y étnica, cuando la influencia negra se torna invisible debido a la necesidad de identificar al tango como una música auténticamente nacional.

(Ilustración: Juan Carlos Cáceres)
Juan Carlos Cáceres está radicado en París desde fines del los años 60. Músico y profesor de historia del arte, acaba de publicar el libro Tango negro.a historia negada: orígenes, desarrollo y actualidad del tango (Planeta). El título es elocuente: hay un descuido, si no un rechazo explícito a reconocer la presencia afroamericana en las raíces del tango.
Entonces, la historia del tango pierde su palidez y se abre con raíces candomberas, con color de instrumentos rítmicos y percusivos, tambor y baile, comparsas de carnaval, erotismo y milonga. Para Cáceres lo que parecía atrofiado se revela como un destino que el tango no puede eludir. Las raíces negras se ven en toda la historia del tango, a pesar de todo, en “El negro alegre” de Villoldo, y en “Tango de los negros” de Arturo de Nava, grabados en 1907; en “Milonga negra”, interpretada por Mercedes Simone; en la voz de Alberto Castillo, que en la milonga-candombe “Estampa del 800” se pregunta “¿Qué pasó?...” (la misma pregunta que se hace Cáceres respecto de los negros en el tango); en “Tanguango”, de Astor Piazzolla o en “Taquito militar” de Mariano Mores. También en los músicos o compositores afroamericanos (el payador Gabino Ezeiza o el pianista Rosendo Mendizábal) y en el origen del vocabulario: canyengue, quilombo, matungo, yumba o la misma palabra tango , todas de origen negro).
Para Cáceres “las teorías y prácticas racistas ayudaron a que al tango –y en particular su nexo con la tradición africana– históricamente, primero se lo haya marginalizado, luego no analizado y por último desprestigiado”.

Imágenes: Tapa e imagen de contratapa del libro Tango Negro. Ilustraciones de Juan Carlos Cáceres.

viernes, 9 de julio de 2010

Ramiro Musotto - un homenaje para conocerlo mejor...

El periodista Diego Ramos armó un blog en homenaje a Ramiro Musotto. Incluyó varios testimonios de colegas, amigos, alumnos, familiares. El contenido es sumamente interesante -y extenso- y nos ayuda a conocer su vida y entender mejor a la persona, a su obra y la relevancia que tiene en el mundo musical afroamericano. Altamente recomendable y un merecido homenaje. ¿Para cuándo el libro?


LA CASA DE LAS VOCES
Historias y sentidos en la vida
y obra de Ramiro Musotto.
Investigación y textos: Diego Oscar Ramos

jueves, 8 de julio de 2010

Botánicas de Nueva York (1) - Lo de Justo...

Las santerías me pueden –especialmente las que tengan objetos e imágenes de religiones afroamericanas, claro. Ciudad a la que viajo y en la que sé que hay religión de los orishas, allí voy en busca de la santería, botánica o loja de umbanda amiga.
En Rio el mercadão de Madureira, claro: en Bahía la feria de São Joaquim y las tiendas en la galería que desemboca en la Praça da Sé; en el DF de México el mercado de Sonora (impresionante); en Guadalajara el Mercado San Juan de Dios –espectacular también, pero más dedicado a La Santa Muerte y santos populares y oficiales varios, aunque alguna cosa de santería se encuentra-. En Miami ni hablar de todas las que hay. En Nueva York –o al menos en Manhattan- pese a que la situación no parece ser la de varios años atrás –muchas cerraron o se fueron a barrios más alejandos- algunas todavía quedan.
Por lo que sé las botánicas siempre estuvieron más del lado este –"hispánico"- de Harlem que del oeste –afroamericano-. Me habían dicho que quedaban algunas en la calle 116, así que para allá fui. Encontré una cerca de Lexington – justo antes de que los alrededores perdieran su característica de tourist-friendly- pero con pocas cosas de santería. Los altares más grandes en el medio de la tienda estaban dedicados a Maximón (o Má-Shimón o San Simón, el santo popular católico/maya de Guatemala) lo que evidenciaba que la botánica, como el barrio, ahora estaban más bajo la influencia de la migración centroamericana que de la del Caribe hispánico. Ni una gran estatua de San Lázaro (probablemente, en ese contexto, todavía Babalú-Ayé) lograba reestablecer la primacía cubano-portorriqueña que antes caracterizaba a las botánicas del barrio. La empleada, además, no se animaba a dejarnos sacar fotos, así que seguimos buscando…


Recién en lo de Justo, en la calle 104 antes de llegar a Lexington, uno se encuentra con una botánica del tipo old-school. Aunque no tiene tantos implementos de los orichas como las que se encuentran en Miami (a precio dólar infladísimo) sí tiene un muy buen surtido de imágenes, como se puede ver por las fotos. Y claro, velas y otra parafernalia necesaria para los rituales.
Justo es un hombre muy simpático, dispuesto a la charla, y que dice que sí, claro, se pueden sacar fotos, le encanta tener gente de todos lados del mundo comprando en su tienda y embelesados por su contenido. Un cartel en la entrada anuncia -como suele ocurrir en las botánicas- que se dan consultas espirituales, pero no llego a averiguar si es el propio Justo o algún santero o babalao amigo.
Notese que la botánica , según reza el cartel, es de 1930, con lo cual es bastante anterior a la llegada y sobre todo la expansión de la Regla de Ocha en la ciudad.


Lo mejor de visitar santerías/botánicas lejanas es poder apreciar las diversas mezclas o coexistencias que se dan en el nuevo contexto, y las diferentes maneras de representar a los mismas dedidades o seres espirituales. Aquí una imagen de una india (populares en el Espiritismo portorriqueño y cubano): santos católicos varios; la Guadalupe, patrona de Mëxico, y Shangó en sus varias advocaciones: Changó Macho (sostenido por lo que parece ser una talla africana) y dos Santa Barbaras, su equivalente católico en Ocha.

(doble click en las imágenes para agrandarlas)
Hacia la calle, San Lazaro (Babalú Ayé en la santería), Ganesh, Buda, angeles, santos y dos vírgenes, un negro congo del espriitismo y Kuan Yin, la gran Madre de la Compasión china.
En otra vidriera, en el costado izquierdo, santos locales centroamericanos: La Santa Muerte, San Simón (la versión mas "católica" de Mashimón) y un indio (también de espiritismo)

Iemanjá y Oxum, también en la vidriera, con una gitana (que en esas latitudes no debería ser una Pomba Gira Cigana, sino probablemente un esprítu de sesiones espiritistas?) Y atrás, de nuevo, Kuan Yin: póquer de deidades femeninas poderosas ...

Y finalmente, un rincón decididamene afrocubano: una imagen de yeso de un babalao adivinando, una gran estatua de un negro congo, un caldero (de palo mayombe?), una calavera, y dos implementos de orichas –supongo que espadas con mangos de mostacillas y buzios para que bailen cuando montan a sus hijos.

Lo de Justo

Y un poco de propaganda, que el buen Justo se lo merece....

miércoles, 7 de julio de 2010

Presentación de nuevo documental y libro de Carlos Pronzato

A Bahia de Euclides da Cunha
un documental de Carlos Pronzato

El 7 de julio, a las 19h, en el auditorio de la Fundación Centro de Estudos Brasileiros - Funceb (Esmeralda 969), el escritor y cineasta argentino brasileño Carlos Pronzato presenta su nuevo documental: A Bahia de Euclides da Cunha (50 minutos).
Una vez finalizada la exhibición de la película, el director participará de un debate con el público.
Desde los relatos de estudiosos de la obra del periodista y escritor brasileño Euclides da Cunha (1866-1909) y conducidos por el escritor Oleone Coelho Fontes, autor del libro Euclides da Cunha e a Bahia (editorial Ponto e Vírgula, 2009), el documental ofrece un panorama de los pasos de Euclides da Cunha en Bahia, cuando estuvo en esta provincia del Nordeste de Brasil, en 1897, durante la Guerra de Canudos, inmortalizada en su libro “Os Sertões”.
También presentará su libro Jorge Amado no elevador e outros contos da Bahia , de la Editora Coletivo de Río de Janeiro.


Jorge Amado no elevador e outros contos da Bahia
El libro tiene once cuentos que transitan en el universo mágico de Bahia, realizando un itinerario literario que pretende también ser un homenaje a uno de los más grandes escritores de Brasil, Jorge Amado, quien presta su nombre al cuento que da título a la obra. Carlos Pronzato reunió esos cuentos en un libro para festejar sus 20 años de “baiano”. La mayoría fue publicada en diarios y revistas de Bahia.

El autor y director
En el cine documental, Pronzato se viene dedicando a retratar los actuales conflictos socio políticos latinoamericanos, además de focalizar también aspectos fundamentales de la reciente historia latinoamericana. Publicó, entre otros libros, “Canudos não se rendeu”, “Poesias contra o Império”, “Che, um poema guerrilheiro”, “Poemas sem Terra”, "Jorge Amado no elevador e outros contos da Bahia", etc. Sus trabajos más recientes son “Caramuru, o galego tupinambá” (realizado para la TV de Galicia, España), "Mapuches, un pueblo contra el Estado" y “A Bahia de Euclides da Cunha”.

Catálogo de películas y libros de Carlos Pronzato: www.lamestizaaudiovisual.blogspot.com

martes, 6 de julio de 2010

La Malinche

Me dio mucha bronca la "princesita" festejando tan alegre los goles de Holanda.. con los veranos que se habrá pasado en Punta del Este...
Tendría miedo que la hicieran dormir fuera del palacio?

(foto AP)

sábado, 3 de julio de 2010

Postales de Harlem (3): Invocando al Espíritu

Una iglesia Bautista en Harlem, un domingo a la mañana. Lo que más llama la atención es la ropa de los parroquianos. Blanco inmaculado (y sombrero) para ellas, traje negro (o tuxedo?) con moñito para ellos -parecen más de la Nación de Islam según los muestran en las películas que creyentes evangélicos. Cualquier noción de "elegante sport" queda, decididamente, poco elegante en este ambiente. En lo que parece ser un universal de las iglesias en esta época, hay bastantes menos devotos de los que cabrían en el gran salón. Casi todos son adultos, más cerca de los 50-60 que de los 30.
Es inevitable no sentirse un poco como en un candomblé en Bahía. Ademas de la ropa blanca y el protagonismo afroamericano, una gran presencia de turistas -en número casi mayor al de los nativos. Los visitantes están concentrados en (relegados a) el primer piso, aunque también los hay abajo, en las filas traseras. Hay miembros de la iglesia que cuidan de su comportamiento. El trato es a veces amable, a veces como el que se dedica a una molestia de la cual uno no se puede librar. Nunca queda muy claro si se puede sacar fotos o no, se supone que no pero muchos sacan igual -yo incluído, sin flash, total qué puede molestar? En Bahía, sin tanta distancia entre el público y los oficiantes de la ceremonia, sí sería más disruptivo. Además, si la presencia de los orixás en general no debería ser filmada o fotografiada -no por cámaras que no sean de la casa, al menos-, aquí los efluvios del Espíritu Santo seguro no alcanzan el mismo grado de sacralidad.
Me llama la atención y me agrada la fuerte participación de la congregación. Distintos miembros de la misma se dirigen a la audiencia y parecen tener distintos roles. Una pasa anuncios, otra lee el evangelio. Una tercera es la encargada de una oración poderosa, una invocación a Dios que tiene mucho de incantación; sin duda con el mismo axé de la palavra falada bahiana. Es obvio que la señora es una especialista en este tipo de oración, no todos deben tener el mismo poder de llamar la atención del Señor. Como en cualquier performance afro-americana, sobresale el call and response: los "Hallelujah!", "Thank you God!" o "Amen! se suceden a cada momento.
No hay cruces en las paredes, claro, porque aquí el momento más importante no es la crucifixión ni aún la muerte/resurrección de Jesus, sino su mensaje, su presencia interna y su continuada capacidad de obrar milagros.
Una banda musical -con varios músicos e instrumentos- ubicada arriba a la izquierda, dominando el salón, no sólo acompaña las canciones: sus diversos instrumentos acentúan también partes de las oraciones.
Cuando llegan las canciones religiosas, se puede observar qué tanto han influenciado la música moderna. Pese a escucharlas en vivo por primera vez, uno no puede sino sentir que esta música, de tan familiar que resulta, es decididamente secular. Pero el tránsito ha sido a la inversa: no del mundo hacia las iglesias, sino de las iglesias hacia el mundo (profano) -como bien muestra la película Ray.
En un momento dado aparece un gran afro-norteamericano vestido de riguroso smoking. Algo teatralmente, se pone guantes blancos. Empieza a hacer unos gestos que parecen una extraña pero bella danza de manos que acompaña la música. Sin embargo, está señalando, de manera poética, que debemos (los extranjeros) levantarnos e irnos. No pronuncia palabra pero sus gestos son elocuentes: lo que sigue de la ceremonia es absolutamente privado. Otra de las parroquianas se para frente al micrófono, y agradece entonces la presencia de los visitantes, y les desea bienestar y felicidad, y que se lleven algo del mover del Espíritu que han presenciado.
Uno espera que la presencia de tanto observador foráneo sea menos una intrusión que una muestra de aprecio por un legado que -más allá de lo espiritual- ha afectado de manera decisiva gran parte de la música contemporánea.....