viernes, 25 de septiembre de 2009

2° FESTIVAL ARGENTINA NEGRA


2° FESTIVAL ARGENTINA NEGRA
26 y 27 de Septiembre de 2009
ECUNHI, Libertador 8465, Capital
Entrada gratuita hasta colmar capacidad

Debido al éxito de convocatoria del Primer Festival Argentina Negra realizado en mayo, volvemos con muchas novedades y dos días a puro ritmo y cultura afro para que nadie se quede afuera.

El Festival Argentina Negra II es impulsado por el Proyecto “Apoyo a la población afroargentina y sus organizaciones de base”. Bajo el lema “Presencia, consciencia, orgullo y cultura”, el Proyecto tiene como objetivo hacer visible a la población afrodescendiente en Argentina, que comprende a descendientes de africanos esclavizados, a los miembros de la comunidad Caboverdeana arribados a fines del siglo XIX, inmigrantes más recientes oriundos de África subsahariana y la población proveniente de Brasil, Uruguay, Perú y países del Caribe continental e insular. Estas comunidades permanecen ocultas e invisibilizadas por los censos, los contenidos educativos y los medios de comunicación. El Proyecto es dirigido por la Prof. Miriam Gomes (Sociedad de Socorros Mutuos Unión Caboverdeana de Dock Sud) y cuenta con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
Otras actividades organizadas por el Proyecto este año son: Talleres de salud, Talleres de capacitación e Inserción laboral, Jornadas de cultura afro-argentina y Charlas de cultura africana y afroamericana. (Más Información en www.proyectoafro.blogspot.com)

Participan: Sociedad de Socorros Mutuos Unión Caboverdeana de Dock Sud Fundación África Vive OHVA Organización de Haitianos Viviendo en la Argenrtina FUNCEB Fundación Centro de Estudos Brasileiros Movimiento Afrocultural Movimiento de la Diáspora Africana en Argentina Mujeres Africanas Inmigrantes Asociación de Senegaleses Residentes en Argentina A Turma da Bahiana Asociación Caboverdeana de Ensenada Círculo de Descendientes de Caboverdeanos de Mar del Plata Unión Africanos del Cono Sur Museo Etnográfico Nacional “Juan B. Ambrosetti” Centro Cultural de la Cooperación Centro Cultural Francisco Paco Urondo Municipalidad de Avellaneda ADESO Asociación para el Desarrollo Social UBA UNLP UNQUI UNTREF Auspician: Revista Quilombo, Arte y Cultura Afro Proyecto 34° Intercambio Teatral Argentina-Sudáfrica Con el apoyo de: AECID Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.

PROGRAMACION 2° FESTIVAL ARGENTINA NEGRA

SABADO 26
15:00 hs Clase abierta de Danza de orixás por Mestre King (Brasil).
16:15 hs Proyección y debate: “Zoológicos Humanos“Zoos Humains. Pascal Blanchard, Éric Deroo, Francia, 2002, 52'. Entre 1877 y 1930, Gobiernos y empresarios privados organizan en varias ciudades europeas y americanas verdaderos Zoos Humanos, en los que hombres y mujeres de otras razas y culturas son exhibidos. Coordina: Marisa Pineau y Luciana Contarino Sparta.
18:00 hs Ciclo de conversaciones públicas con referentes del campo afro en el Río de la Plata. Mesa “Arte y cultura Afro en el Río de la Plata: el momento actual y los desafios futuros”.
Invitados: “Pelusa” Yannone, Javier Bonga, Cecilia Benavidez, Mestre King, Tixa Cámera, Yael Martínez, Douglas Oliveira. Modera: Marta Maffia.
19:00 hs Bwa 9 (Música de Haití)
19:30 hs Stela Delfino y A Turma da Bahiana (Música popular brasileña)
20:15 hs Los Feos (Música de Cabo Verde)
21:00 hs Isa Soares y grupo Alábase, xirê de Orixás (Danza afrobrasilera)
21:45 hs Cheikh Gueye (Música y danza de Senegal)

ADEMAS:
Muestra de fotos "Rayon d'Afrique. Música y danza de la diáspora en imagen" de Ana Cea.
Muestra de plástica: "Las Penas son de nosotros" de Ernesto Monteiro..
Muestra audiovisual "Cuatro años de Revista Quilombo!"
Puestos de organizaciones afro, culinaria, artesanías e instrumentos musicales afroamericanos.

DOMINGO 27
15:00 hs Clase abierta de danza y percusión de Candombe argentino: La Familia
16:15 hs Proyección y debate: “África 50” Afrique 50. René Vautier, Francia, 1950, 25'. Una virulenta carga contra el sistema colonial francés de después de la segunda guerra mundial, trata de la represión colonial en Costa de Marfil. Coordina: Marisa Pineau y Luciana Contarino Sparta.
18:00 hs Ciclo de conversaciones públicas con referentes del campo afro en el Río de la Plata. Mesa “Política y organización social: luchas, resistencias y ocupación de espacios”.
Invitados: María Magadalena "Pocha" Lamadrid, Diego Bonga, Victor Bille, Miriam Gomes, Sane “Mustafá” Ndiate, Modera: Nicolás Fernández Bravo.
19.30 hs Bejuco (Música y danza afroecuatoriana)
20.15 hs Afrika Sembè (Música y danza de Guinea)
21:00 hs Bayacán (Música afrocubana)
21:45 hs Los Negros de Miércoles (Música afroperuana)

Fuente y más información sobre los grupos y actividades en www.proyectoafro.blogspot.com

We friendly

Hablando de las múltiples imágenes de Obama, esta foto de hoy...

jueves, 24 de septiembre de 2009

Los múltiples Obamas

La nota de Juan Gelman que apareció hoy en Página 12 sobre las varias visiones existentes respecto de Obama y el racismo -sin haber hecho mucho ya es una pesadilla de la derecha norteamericana- sirve de excusa para mostrar las también diversas imágenes que andan circulando sobre el presidente afro-americano. Obama nazi, dictador ruso, maoista, hasta vulcano!
“Por un lado está el Obama que sonríe, que habla de los derechos de las mujeres, de su pueblo, de la seguridad social, el que quiere un mundo sin bombas atómicas, y luego está el Obama presidente del país imperial, del golpe en Honduras, de las siete bases militares en Colombia. Es el enigma de los dos Obamas.”
Hugo Chávez, presidente venezolano. Página 12, 21/9/09
(Esta es la foto que ilustra la nota de Página 12 de hoy - foto AFP)

Página 12, Jueves, 24 de septiembre de 2009. Contratapa
Paradojas del racismo
Por Juan Gelman

Las vive Obama con frecuencia: los neoconservadores –republicanos o demócratas– lo consideran un racista al revés. No hace mucho, dos estudiantes negros golpearon a uno blanco en un autobús (www.stlto day.com, 15909) y Rush Limbaugh, comentarista radial y peso pesado de los círculos fundamentalistas de derecha, comentó en su programa: “Pienso que el muchacho (blanco) se equivocó, que no sólo fue racismo, sino racismo justificado... quiero decir, él no debía haber estado en ese autobús. Necesitamos autobuses segregados, fue una invasión de espacios. Estos son los EE.UU. de Obama” (
mediamatters.org, 16909).
Limbaugh no paró ahí, aunque la Associated Press había ya informado que la policía, luego de investigar el incidente, retiró los cargos de racismo. “En los EE.UU. de Obama, los chicos blancos son golpeados y los negritos aplauden.” Se habló de que este presidente inauguraba “la era post-racial” en EE.UU., pero qué. El 16 de julio pasado, Henry Louis Gates Jr., profesor universitario pero afroamericano, fue detenido en su propia casa cuando se vio obligado a forzar la puerta para entrar (
www.theroot.com, 20-7-09). Obama criticó a la policía de Cambridge, declaró que el arresto tenía un tinte racista y lo calificó de “estupidez”. Una ocasión para Limbaugh: opinó que se trataba del caso de “un presidente negro interesado en destruir a un policía blanco”. Un colega de Fox News, Glenn Beck, fue más lejos: acusó a Obama de racista que profesa “un odio profundamente asentado a los blancos o a la cultura blanca” (www.nowpublic.comm, 24709). No explicó qué era la cultura blanca.
Obama sólo tocó el tema una vez a lo largo de su campaña electoral y, aconsejado por su equipo, se mostró luego omiso en la materia: había que ganar el voto blanco. Instalado en la Casa Blanca y salvo el incidente de Gates Jr., el nuevo mandatario despertó disgustos en la comunidad afroamericana. Muchos criticaron su decisión de boicotear la conferencia “Durban II”, que tuvo lugar en Ginebra del 20 al 24 de abril de este año para analizar los avances logrados en las metas que se establecieron en la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, realizada en Durban, Sudáfrica, en el 2001. El mandatario norteamericano alegó que la reunión podría fomentar la formulación de “acusaciones hipócritas” contra Israel (www.haaretz.com, 20-4-09).

Es verdad que el tema palestino-israelí estuvo presente en la primera conferencia, pero la mayoría de los debates versaron sobre Africa, el legado todavía pesante de la esclavitud y las deudas impagas que los países ricos tienen con los países pobres. Finalmente, en el período colonial, el desarrollo del Norte se basó en buena medida en el robo de tierras y riquezas de sus pobladores originarios y en el comercio de esclavos. Los gobiernos africanos y caribeños demandaron dos cosas: el reconocimiento de que la esclavitud y el propio colonialismo son un crimen contra la humanidad y la necesidad de que los países que se beneficiaron con la comisión de ese crimen compensaran los daños cometidos. Muchos señalaron que era “una deuda moral” y, en definitiva, se pedía la implementación de un Plan Marshall para Africa. Los representantes de gobiernos occidentales fruncieron la nariz. El argumento de las acusaciones contra Israel, que las hubo, encubre otras cuestiones.

Obama visitó Ghana en julio y pronunció un discurso que irritó a los activistas de las comunidades negras: lo consideraron condescendiente. El mandatario afirmó que el futuro de Africa sólo depende de los africanos y que éstos deberían terminar con la excusa de que el colonialismo y el imperialismo son los padres del fracaso económico y de los malos gobiernos del continente (www.washington post.com, 12704). No deja de ser una opinión, más bien una proyección: en materia de excusas –para invadir países, por ejemplo–, quién le gana a la Casa Blanca.

Los 748 mil millones de dólares que Obama destinó a salvar a Wall Street iban a beneficiar a todos los estadounidenses, “negros, morenos y blancos”, dijo. Una declaración acorde con la presunta “era post-racial”. Pero el desempleo en la ciudad de Nueva York en el primer trimestre de este año había echado a la calle a cuatro afroamericanos por cada blanco, aunque los últimos son mayoría en la ciudad (The New York Times, 13-7-09). Los ejecutivos de los bancos salvados por Obama han vuelto a cobrar los mismos sueldos y las mismas bonificaciones de antes de la crisis. El acusado de destruir a los blancos parece dedicarse a lo contrario.

Fuente de las fotos: 1) Página 12 24/9/09; 2) Página 12 30/8/09 (AFP); 3) Página 12, sup. Radar, 8/9/09; 4) diario Crítica 20/9/09; 5) revista Rolling Stone.

Un apartheid para extraterrestres

Coincido con la crítica de Monteagudo. La película promete al principio, pero después se transforma en una de acción, de esas medio asquerositas. Ver en DVD, si no hay mucho para hacer....
Página 12, Jueves 24 de septiembre de 2009.
CINE › SECTOR 9, DE NEILL BLOMKAMP, PRODUCIDA POR PETER JACKSON
Un “apartheid” para extraterrestres
Por Luciano Monteagudo

Que el ghetto donde son recluidos un millón de alienígenas no sea muy diferente al apartheid que hizo tristemente célebre a Sudáfrica es uno de los varios aciertos de un director nativo de Johannesburgo que sabe muy bien de qué está hablando.

¡Al fin! Por una vez, la invasión alienígena no se produce en Nueva York, Los Angeles o Washington DC. La inmensa nave nodriza que oscurece el cielo se posa ahora apenas a unos cientos de metros sobre la línea de rascacielos de Johannesburgo. Y, a diferencia de lo que sucedía en Día de la Independencia, estos extraterrestres parecen haber venido en son de paz. O al menos no están en condiciones de hacer la guerra. Pertenecientes a una sumisa colonia obrera, desnutridos y hacinados en las bodegas de una embarcación que se quedó sin combustible para volver allí de donde ha venido, más de un millón de “langostinos” –como los nombra la sabiduría popular, por su horrible aspecto crustáceo– pasan a habitar el “Sector 9” de la ciudad. Que este sector no sea muy diferente al apartheid que hizo tristemente célebre a Sudáfrica es uno de los varios aciertos de la ópera prima de Neill Blomkamp, un nativo de Johannesburgo que sabe muy bien de qué está hablando.
Peter Jackson se dio cuenta cuando vio su corto Alive in Joburg, un borrador de su primer largo que Blomkamp filmó cuando tenía apenas 26 años. Y antes de que cumpliera los 29 ya tenía como productor al director de El señor de los anillos, que puso su nombre y sus recursos detrás de District 9. El primer acierto de la película es que sus ideas –que no son pocas– nunca se dejan ganar por la solemnidad. Hay un humor cáustico, muy corrosivo en casi toda la película que la hace aún más eficaz. Y ese humor empieza por concebir todo el proyecto como si fuera un informe especial para la televisión, con todos los clisés, simplificaciones y amarillismos a los que suelen ser afectos los noticieros de TV.
Este informe tiene la palabra supuestamente autorizada de periodistas, científicos y expertos, pero su protagonista es Wikus van der Merwe (Sharlto Copley), un funcionario más bien ridículo del consorcio privado Multi-National United al que el gobierno sudafricano ha asignado la seguridad del Sector 9 (un poco en la misma línea en que operan los ejércitos privados en Irak). Marido devoto de la hija del dueño de la empresa, que lo usa como un títere, Wikus es esencialmente un burócrata: cuando empieza la película se dedica a recorrer choza por choza el apartheid para que los “langostinos” –que ya llevan 20 años reproduciéndose en el Sector 9– firmen un consentimiento de desalojo por el cual van a ser removidos a un Sector 10, que promete tener comodidades y servicios equivalentes a los de Guantánamo.
Sucede que los “langostinos” no están muy dispuestos a colaborar y menos aún los nigerianos, otros descastados que no sólo comparten con los alienígenas el mismo ghetto sino que también lucran con la situación, vendiéndoles comida enlatada de gato –la favorita de los aliens–, armas y sexo. “Ya se sabe, donde hay pobreza extrema también hay corrupción”, afirma muy seria a cámara una de las entrevistadas por el documental televisivo. Mientras tanto, en sus infructuosos intentos por llenar los formularios, Wikus se contagia con la sangre alienígena, convirtiéndose en un preciado mutante, perseguido por la propia compañía a la que pertenece, que quiere experimentar con él. No es de extrañar, sin embargo, que la televisión lo presente como a un peligroso terrorista y que se le pida a la población que lo denuncie y colabore en su captura a través de la línea gratuita 0-800-STOP-WIKUS.

Si el salvajismo con el que el MNU elimina a los “langostinos” no es muy distinto a la manera en que se vuelan las cabezas de los muertos-vivos en las películas de George Romero, la estética trash de Sector 9 viene a recordar una película injustamente olvidada del holandés Paul Verhoeven, Invasión (1997), basada en la novela de Robert Heinlein. Es una pena que en su tramo final el film de Blomkamp se vuelva convencional y reduzca su efecto al de una mera película de acción, con Wikus como héroe-transformer, intentando que al menos un “langostino” y su pequeño hijo puedan escapar de la esclavitud a la que son sometidos en la Tierra. A pesar de quedarse sin combustible, como la nave que obtura el cielo de Johannesburgo, brilla tanto la primera mitad de Sector 9 que justifica una visita al ghetto.

Fuente de la nota: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-15401-2009-09-24.html

martes, 22 de septiembre de 2009

Graffitis y tango (y candombe ..)

Caminando por San Telmo el domingo me llamó la atención el contraste que muestran estas fotos. Habia visto otras veces las pinturas tangueras pero siempre enmarcando los negocios que venden objetos “argentinos”: artesanías (en la foto vertical) o cuadros de tango (abajo de la/s pareja/s danzante/s). Pasando de noche se puede ver cómo lo que de día es tango de noche se “vuelve” graffiti. Una forma de cultura sigue en el curso del día a la otra y se pasa de lo (supuestamente) local a lo global, en pocas horas. La imagen de las fotos evoca, también, otra serie de contrastes, además de cultura local- cultura global, Si olvidáramos (como sucede con cada vez mayor frecuencia) las (fuertes) raíces negras del tango, podríamos decir también cultura blanca-cultura negra, O si obviáramos su actual renacimiento y popularidad en diversos ámbitos sociales, cultura adulta-cultura juvenil.
La dicotomía cultura local-cultura global también se puede pensar, en términos algo menos contemporáneos –pero que aún tienen vigencia en determinados ámbitos- como cultura “nacional” – cultura “foránea”. Sería fácil quedarse con la primera impresión de que a lo “auténticamente” “nuestro” se le agrega o superpone algo “foráneo”. Ahora bien, si uno ve los objetos en venta –al menos en la tienda de cuadros- uno puede presuponer que son, más bien, for export o para turistas.
Por otro lado, el carácter fuertemente sexualizado de las imágenes tangueras dibujadas arriba de las ventanas y persianas –la mujer con mucha menos ropa de la que se usa para bailar el tango- sugiere que no están hechas principalmente para locales, sino para adecuarse a un estereotipo foráneo. Están hechas para vender productos (subrayo vender y productos) locales adaptados a criterios foráneos de exoticidad y erotismo.
El graffiti, por otro lado, está pintado sólo por el placer de hacerlo. Unicamente se verá a la noche; nadie lo compra; el artista no hace ni adapta su arte en función del comprador. Lo hace porque quiere, porque le sale. Es probable que se identifique principalmente en términos de su quehacer artístico:. “Yo soy un graffitero” -o como se diga estos dias-. Pensado en estos términos (admito, conjeturales y valorativos, pero nada más que para el desarrollo del argumento, ya que no conozco a ninguno de los involucrados) la ecuación valorativa puede invertirse. El arte local, tradicional, nacional, está hecho primordialmente en función del consumo externo; la manifestación global se hace por el valor expresivo y estético que tiene para individuos locales.
¿En términos de producción artística, cuál es la genuina?


Esta reflexión viene probablemente a colación de una pregunta similar, realizada algo antes esa misma tarde. Primero, tengo que confesar que el paseo dominical multitudinario en que se convirtió la calle Defensa me perturba un poco: me molesta la comercialización (la comodificación o mercantilización) de nuestra cultura y símbolos nacionales varios. No me llega a gustar esa feria exagerada en función del turismo, de lo que se pueda vender a los extranjeros: principalmente todo lo que tenga que ver con tango, filete, imágenes de argentinos célebres, etc. Además de, o quizás por, su propósito eminentemente comercial, me parece que generalmente son cosas bastante –voy a ser valorativo, pero franco- berretas. Me da pena ver tanto filete apresurado (debe haber algunos bien hechos también, no hice un estudio al respecto, pero gran parte de los que se ven son bastante flojos), tanto cuadrito de tango hecho para sacarle unos mangos a los paseantes. En esto nos hemos convertido: en mercachifles de nuestra argentinidad. Es lo que nos queda. Cómprennos en nuestra versión mas berreta.
En medio de esta desazón que me suele producir la feria, mientras esperaba que pasara una comparsa de candombe, miraba cómo una pareja de tangueros bailaba una milonguita para los flashes y cybershots de gringos varios y hermanos latinoamericanos ídem. No me gustó mucho lo que ví: era obvio que era para el turismo, y, al contrario de otras parejas que hay por allí, no me parecía que lo hacían muy bien. (Hoy estoy demasiado valorativo, lo reconozco). Tanto entrevistar tangueros viejos algunos criterios estéticos suyos se me pegaron. No me parecía que seguían demasiado el ritmo, su postura no era elegante –aún para una milonga- y el brazo izquierdo de él flameaba como una bandera y parecía guiar el movimiento del torso en vez de ser al revés. Tampoco transmitían esa sensación que –verdadera o falsa- logran comunicar otras parejas del baile como de disfrute supremo del aquí y ahora. Parecían pensar más en el después (de la performance) que en el ahora.


Ahí recordé las declaraciones de (algunos) vecinos de San Telmo vertidas en la reunión que habían tenido con representantes del Movimiento Afrocultural unos díás antes y en la cual habían defendido la identidad “tanguera” del barrio en contraposición a una “candombera” –representada por la avanzada de la invasión negra. (Ver las opiniones en el escrito de Viviana Parody unos días antes en este blog). Pensé que, irónicamente, el tango en el barrio estaba principalmente en función del turismo externo. Para venderse. Lo específico del tango en San Telmo (respecto de otros barrios que se podría argumentar son “más” tangueros) es que está principalmente para el consumo turístico. No únicamente quizás, pero sí principalmente.
Por el contrario, el candombe actualmente está en San Telmo porque a quienes tocan los tambores les gusta hacerlo. Nadie les paga nada, ni siquiera –en general- pasan la gorra . Lo hacen porque es lo que más les gusta y quizás, también, lo que los identifica. En un primer momento eran mayormente (afro)uruguayos, pero ahora son centenares de argentinos quienes, desde hace diez o quince años, adornan con su sangre los cueros de los tambores que pasean por Defensa y calles conexas. Como los graffiteros, aún si el último turista dejara de venir al barrio, todavía estarían allí, marchando, tocando y bailando. Se ha vuelto lo que hacen, lo que ellos son. No lo hacen para los demás ni por su dinero.
De nuevo, ¿cuál es, en estas condiciones y en este contexto, la cultura genuina?

Comentario de Pablo Cirio

El turista es cómodo
Hola Alejandro, se me está haciendo ocasional rutina participar en tu blog y está bueno. Espero no lo tomes como un abuso.
Como hombre viajado, sabés que todas las grandes capitales, las grandes ciudades y hasta los grandes centros “folclóricos” (como Cosquín) tienen lugares privilegiados para que merodeen los turistas. Generalmente se trata del centro histórico que, por constituir la parte más antigua de la ciudad, está cerca de todo: entes administrativos, bancos, comederos “bien” y, fundamentalmente, hoteles. Así, pueden salir a dar “la vueltita” por un lugar que es a la vez seguro, cálido, cerca, pintoresco y, generalmente, a la altura de sus pretensiones de ver/comprar algo “auténtico” incluso ya con carteles en inglés, para hacérsela más digestiva. Como hombre también viajado, sé que lo que se vende en esos lugares son, muchas veces, chucherías de la industria turística (recuerdo pasear por los bajos de la Acrópolis, las cercanías de la Catedral de Santiago de Compostela, por ejemplo, y ver siempre lo mismo en sustancia, vasitos, platitos, cuadritos, en fin… “recuerdo de…”).
No es cierto que “En un primer momento eran mayormente (afro)uruguayos”, ya que hay abundante información histórica de la presencia callejera los afroargentinos, más allá de que la Argentina no existiera como nación, y ya a esta altura podemos decir con alto grado de certeza que no tocaban, precisamente, el candombe que hoy se escucha allí. En todo caso, el reverdecer afro vía los uruguayos -como por ejemplo los Bonga, sin ir más lejos- se potenció o directamente se dio con la vuelta a la democracia y si eligieron ese barrio para sus llamadas fue porque era un barrio histórico y, por ende, vinculado con la negritud local. Pero también porque ya estaba constituido como un polo turístico -aunque no con las dimensiones marketineras actuales-, con lo cual se asegurarían un público ya que, después de todo, si un evento es público es porque se busca/necesita de la mirada ajena (con o sin gorra). También podrían haber ido a otros lugares históricos igualmente vinculados con la negritud local, como Retiro o Flores, pero no lo han hecho y creo, sencillamente, porque allí “no vende”. San Telmo ofrece todo lo que un turista cómodo busca, Retiro es demasiado espacioso y “no hay nada” y a Flores ningún turista en su sano juicio iría: “no hay nada”, es peligroso y queda lejos.
Coincido con vos en la calidad berreta de lo que allí se merca, sean bienes tangibles e intangibles, a excepción de las performaces de candombe al estilo uruguayo, emotivas y espontáneas. Ahora, uno también contribuye, aunque sea indirectamente, a que la berretada se agrande, como el agujero de ozono. Y eso es el “efecto turista”, que todo lo convierte en sale y flash. En un documental sobre budismo laosiano el investigador reflexionaba con los lugareños sobre los efectos colaterales del mismo al exponerlo a la voracidad televisiva primermundista como un nuevo lugar de visita: de un lugar tranquilo y apacible donde los monjes de túnicas rojas caminan en fila por las mañanas recibiendo de los aldeanos una limosna de arroz -todo lo que comerán en el día-, el documental induce a pensar: “miren, acá hay exoticidades nuevas, vengan, compren esta imagen”, y como lo cual, en poco tiempo, la caminata matutina podría devenir en otra performance convenientemente escenografiada al monitoreo de ocasional foráneo, los monjes engordarían por tener que repetirla más allá de la ayuna y los preceptos religiosos serían desplazados por los preceptos del negocio.
PD: Si a los vecinos de San Telmo les molesta la presencia actual negra y no la reconocen como símbolo de la identidad barrial como sí al tango es porque -entre otros motivos, seguramente- en cadena cronológica el tango está más cercano en el tiempo que el candombe y la memoria inmediata del ciudadano medio se ancla más en el pasado vivido más que en otros pasados que hoy sólo están en los libros. Con igual pretensión histórica, los antiguos querandíes podrían reivindicar su presencia histórica, incluso la más antigua de todas, pero ya no ocupan ningún lugar de memoria viva y -salvo que aparezcan argentinos reivindicando esa pertenencia étnica- ni siquiera viven.
Atte. Pablo Cirio.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Centro (Afro)Cultural Defensa


20 de septiembre de 2009 - Primer Toque