viernes, 24 de abril de 2009

Presentación de libro sobre música afroargentina

La Editorial de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (EDUNTREF) invita a la presentación del libro Esquema de la música afroargentina, un trabajo hasta ahora inédito de Néstor Ortiz Oderigo, en una edición revisada y comentada por Norberto Pablo Cirio. Se referirán a la obra Alicia Dujovne Ortiz, Dina Picoti y el editor. El evento contará con la participación del grupo musical Bakongo de la Asociación Misibamba.
La presentación se realizará el sábado 25 de abril a las 18 horas en el marco de la 35º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Predio Ferial de Palermo, Sala Domingo Faustino Sarmiento.

Por ironía del destino, el libro se presenta en la sala que lleva el nombre de quien en Conflictos y Armonías de las Razas en América (1883) escribió:
"Los candombes fueron el terror de Buenos Aires durante la tiranía de Rosas, que hizo de Manuelita la patrona de la institución. Un día se pasearon por las calles de Buenos Aires, ebrios de entusiasmo, precedidos por sus candombes y marimbas, aquellos africanos reunidos en clubs patriótico, tras de banderas rojas...... Dia de pavor para los blancos, para los hijos de españoles, que prepararon, ejecutaron y llevaron a término la Independencia, proscriptos ahora y entregados a los dioses infernales, a los gritos de: mueran los salvajes unitarios! Viva el ilustre Restaurador! que lanzaban por mil bocas de semblantes negros y brillantes. ...."

jueves, 23 de abril de 2009

23 de Abril - San Jorge/Ogun

"Eu estou vestido com as roupas e as armas de Jorge
Para que meus inimigos tenham pés, e não me alcancem
Para que meus inimigos tenham mãos, e não me peguem, não me toquem


Para que meus inimigos tenham olhos e não me vejam
E nem mesmo um pensamento eles possam ter para me fazerem mal..
Armas de fogo, meu corpo não alcançará
Facas, lanças se quebrem, sem o meu corpo tocar

Cordas, correntes se arrebentem, sem o meu corpo amarrar
Pois eu estou vestido com as roupas e as armas de Jorge.. "
(párrafo de la letra de la canción Jorge de Capadocia, de Jorge Ben Jor)


Catedral de San Jorge, Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa de Antioquía - Buenos Aires, hoy a las 10.30 hs.

Fotos Alejandro Frigerio
Hay una una maravillosa versión de la canción sobre San Jorge por Caetano Veloso en
http://www.youtube.com/watch?v=Z4q2LFM2iWs

miércoles, 22 de abril de 2009

Disney tiene una princesa negra

Acorde con los tiempos que corren, Disney agregó una afroamericana a su lista de princesas.
Un pequeña nota de la CNN en español -con algunas imágenes- se puede ver en
Claro que no todo es tan "políticamente correcto" como la nota supone: el príncipe del que se enamora es blanco. Este detalle ya está despertando acusaciones de que en Disney creen que una historia de amor entre protagonistas negros no hubiera vendido lo suficiente, o, por el contrario, que la compañia estaría promoviendo "matrimonios interrraciales" -lo que para determinados segmentos de la audiencia es inaceptable.

lunes, 20 de abril de 2009

Afroamérica en 1910 (3). Buenos Aires: Mudan a Falucho

Ubicación original del monumento en la Plaza San Martín
Un ejemplar de la revista Caras y Caretas editado durante 1910 trae una nota interesante. Ese año trasladaron la estatua de Falucho de su ubicación original en la Plaza San Martín a la esquina de Guardia Vieja y Lambaré -según reza una de las fotos-.
Benedicto Ferreira, activista en pro de los derechos de los afroargentinos
La nota (que se puede leer haciendo doble click en su imagen abajo) trae varios comentarios dignos de mención. En primer lugar, afirma: "la actitud municipal ha producido honda sensación entre los numerosos negros de la república" (mi énfasis) lo que indica que la población afroargentina del momento era mayor de lo que usualmente se supone. Luego, sigue diciendo que éstos "en su mayor parte descienden de soldados que contribuyeron a nuestra independencia nacional, y que hoy ocupan modestos puestos en las oficinas de gobierno" -lo que sugiere que muchos de los soldados negros tuvieron hijos -de ahí la continuada existencia de la comunidad- y también la memoria de una deuda histórica, paga apenas con "modestos" empleos públicos.
Finalmente, señala los esfuerzos en pro de la comunidad negra de Benedicto Ferreira, fundador del periódico "La Verdad" e "iniciador del monumento al coronel Lorenzo Barcalá, otro negro heroico que es candidato a la inmortalidad.."
El traslado -al que se opusieron no sólo los afroargentinos sino también, como muestra la nota "una manifestación estudiantil"- muestra la voluntad de erradicar de zonas muy céntricas de la ciudad a individuos que fenotípicamente no se condicen con la Argentina "blanca" deseada. Quizás este hecho simbólico es el punto de partida del traslado progresivo de las familias negras a los barrios del gran Buenos Aires.

viernes, 17 de abril de 2009

"Africanizados" (2)

Una nota reciente escrita por un diputado alertando acerca de la “africanización” de la Argentina motivó un comentario (que reproduzco abajo) por parte del antropólogo Nicolás Fernández Bravo.
En el artículo del dario Perfil, titulado “Africa, nuestro destino”, el diputado nacional por la Coalición Cívica Fernández Iglesias afirma: “Después de décadas de discusiones sobre si la Argentina pertenecía a Sudamérica o a Europa, una nueva perspectiva está abriéndose paso: la posibilidad cierta de que nuestro país termine siendo parte de Africa”. Luego de brindar un panorama sumamente crítico de la situación actual del país, señala: “En todo caso, lo que en cualquier país civil ocupa el diez por ciento del diario y en la Argentina solía ocupar una tercera parte, ha invadido ya casi toda la actualidad nacional. Como en Africa; quiero decir: como en la parte mejor de Africa, la que no ha caído en las guerras tribales ni en el genocidio serial.” Para el autor, existe por lo tanto una “evidente tendencia hacia la africanización de la Argentina”
No es la primera vez que tratamos el tema en el blog (ver links abajo).
Como suele suceder, las reflexiones de Nicolás exceden el caso puntual y llaman la atención hacia la ya cercana Conferencia de Examen de Durban, donde se revisará lo hecho por los distintos estados respecto del racismo y la discriminación. Aprovecha esta circunstancia para interrogarse acerca de las políticas anti-discriminatorias del estado argentino y las relaciones que éste establece con las agrupaciones de militantes afrodescendientes.
A mi vez, pregunto: ¿podemos, efectivamente, hablar en Argentina sobre “políticas de estado” respecto de los afrodescendientes y practicantes de distintas formas de religión y cultura de origen afro? Interesante tópico de discusión…

Imaginarios políticos y sociedad civil: aportes para su comprensión.
Por Nicolás Fernández Bravo
nhicuf@arnet.com.ar

A pocos días de iniciarse en Ginebra (Suiza), la Conferencia de Examen de Durban, en donde se evaluarán los resultados de las políticas acordadas luego de la Conferencia de 2001 sobre el Racismo, la Discriminación y la Xenofobia, no resulta del todo claro cuál es la relación que existe en la Argentina entre racismo y política. O - para ser más precisos – cómo operan los mecanismos de discriminación racial, y cómo el campo político interpela la realidad para la cual, por mandato, debería diseñar instrumentos que permitan modificar su lógica. Si por discriminación racial entendemos a las prácticas que segregan y valoran diferencialmente a los grupos de población en función de su color de piel, deberíamos empezar por asumir que se trata de una práctica extendida a lo largo de toda la sociedad (y no que apenas anida entre los lunáticos que abiertamente se definen como “racistas”). También resulta importante señalar que se reproduce por medio de formas de una sofisticación tal, que hacen que su transformación –e incluso su eliminación-, demande un conocimiento complejo y una estrategia inteligente. Por su parte, si por política entendemos no sólo a las actividades tendientes a dirigir las acciones del Estado en beneficio de la sociedad, sino a todas las acciones humanas con el poder (la capacidad) de generar cambios, podemos afirmar que toda sociedad es política y que la discriminación racial es un problema de la sociedad. Claro está que las responsabilidades que recaen sobre la sociedad al momento de reflexionar en torno al racismo y la política, son distintas si estamos ante personas que son funcionarios públicos, taxistas, intelectuales, artistas, oportunistas, activistas, electores, etc. Además, la responsabilidad es cualitativamente diferente si las personas que reflexionan, tienen la obligación de implementar esas políticas.
Una vez más, un reciente artículo periodístico – en este caso escrito por un individuo que fue elegido a los efectos de ejercer la política, y cuyo sueldo mi billetera contribuye a sostener – actualiza los imaginarios públicos sobre “África”.
Considero que los argumentos críticos sobre estos imaginarios ya fueron expuestos anteriormente, con lo cual invito a los lectores a navegar por este blog y buscar cuántas veces ya hemos señalado este problema. En un caso en particular, me referí precisamente a la idea de la “africanización de la Argentina” citada en la nota de referencia, cuyo aroma evolucionista no deja de invitar a la refriega. Independientemente del color partidario del autor, la referencia ha sido (y sigue siendo) compartida por muchas personas más allá de su identidad profesional, de clase, laboral, sexual, religiosa, etc., con lo cual nos enfrentamos a un problema social que nos vincula, en un paradójico ejercicio de communitas, a todas las personas de la Argentina. Es la matriz, la que presenta problemas.
¿Qué hace la actual administración del Estado para transformar esta matriz? En teoría, aplica políticas cuyo mandato vigente se elaboró y consensuó en Durban, en 2001. Algunas de las propuestas diseñadas allí han sido interesantes, otras podrían continuar discutiéndose. Lo novedoso es que esas propuestas se han puesto sobre papel, habida cuenta de la invisibilidad sobre la cual existían antes de Durban (tal vez sea menos novedoso el hecho de que el papel, en determinadas circunstancias, puede cumplir funciones muy variadas). Hay indicios que nos animan a suponer que algunas propuestas de Durban, caminan. Acaso a distintas velocidades y en algunas pocas oficinas, pero caminan. El desafío actual radica en examinar hacia dónde caminan, con quiénes, y para qué. Uno de los ámbitos en donde parecen concentrarse algunos pasos, es el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), que representará a la Argentina en Ginebra entre el 20 y 24 de Abril próximo. Es acertado afirmar que el problema de la “invisibilidad” de la población de origen africano –¡diagnosticado oficialmente en 2001! – se está transformando. Pero también es acertado preguntarse si esta transformación es el fruto de políticas de Estado, o si es consecuencia del trabajo que han venido desarrollando distintas organizaciones bastante antes de la aparición del tema en la “agenda pública”. Más aún – tal como lo afirmó recientemente un líder afro – ¿será que la visibilidad es el mayor desafío? ¿Qué estaba mirando la sociedad cuando en 1996, la policía asesinó a José Delfín Acosta Martínez?
Para complicar aún más las respuestas a este conjunto de interrogantes, es necesario considerar las formas de la representatividad al interior del campo afro, y el modo en que el Estado las apoya. No está en claro cómo funciona la relación entre la lucha contra el racismo y elaboración de políticas públicas. ¿Será que se asienta en ejercicios de reacción ante la prensa? ¿O responde a las agendas internacionales, que rara vez se cumplen en tiempo y sustancia? Eventualmente, esta relación puede apelar a las estrategias clásicas de clientelismo político, ¿o tal vez se hayan desarrollado novedosas formas de poseer clientes al interior de las estructuras burocráticas? O –nobleza obliga– acaso podamos esperar transformaciones sustantivas en los imaginarios y en las políticas públicas. Según mi modo de interpretar el momento actual, es necesario volver a considerar la manera en que pensamos la “sociedad civil”. Si por sociedad civil entendemos la capacidad de generar una institución (con su respectivo sello e inscripción en la Inspección General de Justicia) con representatividad parcial, entonces las transformaciones sustantivas deberán aguardar un poco más. Si el Estado “necesita” de ONGs para desarrollar sus políticas, entonces no está en claro qué significa la letra “N”: ¿serán tan “no gubernamentales”, las ONGs? Por último, si la institucionalización y las jerarquías desarticulan y fragmentan a los movimientos legítimos, ¿no será un precio demasiado alto, el uso instrumental de las personas?
La prensa escrita nos recuerda lo persistente que son los imaginarios, y las políticas de la visibilidad demuestran que es necesario abordar los problemas sustantivos – y no solamente aquellos fotografiables. Pero para ello es imprescindible que los grupos que se definen como “sociedad civil” encuentren los mecanismos para construir seriamente sus demandas, y se coloquen a la altura de un momento que presenta intersticios novedosos. No vaya a ser que los inviten al escenario y no puedan salirse del papel que la historia tristemente les ha adjudicado.
Link de la nota de Perfil: http://www.perfil.com/contenidos/2009/04/10/noticia_0032.html

Entradas anteriores en el blog:
Sobre el esencialismo de la “miseria Africana”: Una respuesta a las comparaciones miserables -por Nicolás Fernández Bravo.
http://alejandrofrigerio.blogspot.com/2008/09/africa-imgenes-miserabilistas.html

Africanizados -por AF
http://alejandrofrigerio.blogspot.com/2008/09/africanizados.html

jueves, 16 de abril de 2009

Africa en fotografías

Sobre el candombe porteño en La Nación (6)

En febrero se produjo un debate en el blog a raíz de una nota sobre el candombe porteño aparecida en la edición online de La Nación.

Agregamos una nueva opinión. Las anteriores se pueden leer en
Comentario de Natalia Storino (estudiante de Letras Modernas de la U. N. de Córdoba)
A pasos del bicentenario de lo que vino a constituirse en el punto de partida de nuestra nación, es interesante advertir la vitalidad del debate en torno a los sujetos y prácticas culturales que constituirían, o no, una identidad nacional (y/o regional).
Básicamente, lo que Cirio y Fernández Bravo discuten, a mi entender, es la identidad que debe darse al candombe que es practicado en Buenos Aires por una comunidad de sujetos afrodescendientes. ¿Candombe a secas? ¿Candombe rioplatense? ¿Candombe afroargentino, afroporteño?
Considero que no habría un nombre “dado” de antemano, un “a priori” ontológico que implicaría una única nominación. Sin embargo, en cada palabra acarreamos una visión de mundo, valores y criterios con que construir nuestros imaginarios regionales, nacionales, continentales, así como la idea de lo que somos, de lo que consideramos “el Otro”, de nuestras memorias y devenir.
La posición de Cirio, la de los sujetos con que trabaja, conlleva la búsqueda por el reconocimiento de los mismos (con sus manifestaciones culturales) como “afros” y como “argentinos”. Un par de reflexiones: sus prácticas ¿son resultado de condiciones y experiencias vitales desarrolladas históricamente en este suelo? ¿Se practicaba este candombe antes de haber una “nación Argentina”? ¿Se continuó practicando a lo largo de procesos, reproduciéndose, resistiendo, cambiando? Hoy ¿reconocemos la existencia de un candombe que encuentra su memoria en el pasado colonial, pero que es una realidad aún viva? Las naciones ¿no arraigan sus memorias también en hechos que le preceden a su existencia propiamente dicha?
La de Fernández Bravo, a mi entender, concibe a estos sujetos y su candombe en el marco de un imaginario más bien regional. Uno de los argumentos es que habrían surgido antes que los Estados Argentino / Uruguayo, y al margen de políticas que querían acallar sus tambores. Además, su posición busca evitar la fragmentación que llevaría a rivalidades. Cuestiona, de este modo, la pretensión de “nacionalizar” el candombe (y los sujetos “afros”). Algunos interrogantes: ¿Se nacionaliza la cueca al salir de Perú y se especifica que es “cueca chilena”? ¿Se aclara que se trata de “capoeira angola” o “capoeira regional”? ¿Cuáles serían las consecuencias al nombrar al candombe practicado por sujetos “afro(argentinos)” de un modo que le de entidad territorial (“de acá”)?. ¿Porqué no historizar señalando que tales sujetos y sus prácticas tendrían una identidad que se arraiga en la memoria del pasado esclavista-colonial en este suelo?
Brevemente mi visión. Me parece que es importante considerar con qué imaginario estamos discutiendo. En este caso me estoy refiriendo a las “ficciones fundacionales” de nuestra argentinidad blanca y europea (Solomianski, Identidades secretas…). Frente a eso creo positivo “nacionalizar” el candombe y los sujetos de tales prácticas en la medida en que se busque desmontar tal ficción (fraguada con “nuestros padres de mayo” y generaciones posteriores), comprometiéndonos con lo que habita este suelo y su historia, develando el dibujo de nuestra negritud argentina.
Mi aporte no quiere ser el de una respuesta definitiva a este “ptroblema” en torno a las identidades “afro” y “afroargentinas”, sino el de un grano a la reflexión. Me pregunto: ¿Qué incluimos y qué dejamos fuera a la hora de pensarnos como Nación? ¿Qué sucede con los sujetos culturales que, además de encontrarse en el espacio de este territorio (compartir códigos e historias comunes que los hace “argentinos”) comparten una serie de características que los haría “diversos” y miembros de otras diásporas? ¿En qué tradición nos inscribimos, y desde qué punto de vista, a la hora de “nombrar” al “Otro”? ¿Qué pasa si dejamos que se escuche su propia voz, su autoadscripción identitaria?