lunes, 3 de noviembre de 2008

La importancia de los actos –y de las palabras

El INADI viene desarrollando, bajo la dirección de María José Lubertino, una dinámica y visible actividad en diversos frentes. Ha incluido en sus actividades reivindicativas a afrodescendientes y practicantes de religiones de origen africano. Para un organismo que predica la importancia de la manera correcta de referirse a las distintas minorías, llaman la atención algunos errores recurrentes en la forma de referirse a estas religiones y sus actividades. Supongo que se debe al escaso conocimiento que en nuestra sociedad tenemos acerca de estos temas.
Ya que nadie más parece hacerlo, me propongo llamar la atención hacia lo que considero errores terminológicos con la sana intención de que, como suele señalar el propio INADI, “no discriminemos con palabras”.
1- Si uno muestra bailes y rezas o cantos para los orixás, pues bien, muestra eso, solamente. No muestra “una ceremonia candomblé”. De hecho, candomblé no es un adjetivo, sino un sustantivo. Sería, en todo caso, “una ceremonia de candomblé”.
2- Sin embargo, si sólo se muestran las danzas de orixás, será “una representación de danzas de orixás” y no una ceremonia. Tampoco una representación de una ceremonia, ya que para ello faltarían algunas de las actividades principales de cualquier ceremonia. Por ejemplo, todo el xiré que precede a la llegada de los orixás (si de representaciones de candomblé se trata).
3- Especial cuidado, creo, hay que tener en la mención de las variantes de religiosidad de origen africana que se intenta representar. No hay que olvidar –como parece ser el caso- que la absoluta mayoría de devotos de nuestro país practican el Batuque o Nación de Porto Alegre, y no el Candomblé de Bahía. Las casas que practican esta última variante no llegan a la decena, contra las miles que practican Batuque, generalmente junto con Umbanda y Kimbanda.
Entiendo que la variante gaúcha de la religión no posee el glamour folklórico que, por motivos que varios antropólogos y sociólogos ya han analizado, se le asigna al Candomblé, pero eso no es motivo para invisibilizar su práctica en el país.

4- Si un grupo de hijos e hijas de santo de un conocido templo de Batuque representan sus danzas (antes de las anunciadas de Candomblé, como ocurrió el domingo pasado) no es suficiente con presentarlas como “de nación jeje” ya que parecería que se presentan danzas de la nación jeje de Candomblé, que son bien diferentes a las de Batuque jeje.
La reivindicación de una variante no tiene que invisibilizar a otra, especialmente cuando ésta última es mayoritaria. Bastante ignorado está el Batuque en el propio Brasil (en relación a sus parientes religiosos como el candomblé) como para reproducir esta asimetría en nuestro país.
Todos y todas debemos tomar conciencia de que el Batuque es igual de bello y conlleva los mismos derechos religiosos que el candomblé. Si nos quitamos el recelo de nombrarlo se compatibilizarán mejor la reivindicación folklórica y la práctica religiosa cotidiana de miles y miles de ciudadanos argentinos…..
De todas maneras, fue emocionante el desfile de tanta gente de religión y practicantes seculares de artes afroamericanas por las calles de San Telmo. Meus parabéns.

Fotos: Alejandro Frigerio. Inauguración de las II Jornadas Culturales Argentina También es Afro.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Raza y Clase en Estados Unidos

Este reciente artículo del periodista Ernesto Semán en Página 12 muestra la compleja pero sin duda íntima relación entre la exclusión de raza y la de clase, así como la manera en que, en determinados contextos, se puede hablar (o no) de la incidencia de una u otra.Raza, clase social, democracia imperfecta en Estados Unidos
La cuestión de la piel

Por Ernesto Semán (desde Nueva York) - Página 12 - 26 de octubre de 2008.

El chiste dice que San Pedro está en la puerta del cielo y hace pasar al siguiente en la fila: “Dígame, ¿quién es usted y qué hizo en la Tierra?”.
–Yo soy Barack Obama y fui el primer negro elegido como presidente de los Estados Unidos.
–¿En Estados Unidos? ¿Un presidente negro? Usted me está cargando. Y cuénteme, ¿cuándo fue eso?
–Y... hace veinte minutos, más o menos.
La broma circula generosamente en Internet, en sentidos opuestos, en sitios racistas y en blogs de jóvenes negros, simpatizantes de Obama, en la calle. Y a su modo tiene poco de broma, sobre todo pensando que los dos presidentes norteamericanos, que –con cien años de diferencia– pusieron en marcha grandes cambios en favor de la igualdad racial, terminaron asesinados. Puede que los asesinos de Abraham Lincoln y John F. Kennedy hayan tenido otras razones en la agenda, pero es suficiente casualidad como para que deje de serlo. La elección de un negro como presidente de los Estados Unidos es, qué duda cabe, un evento significativo. Pero la elección de Barack Obama, en este momento, como el primer presidente negro de los Estados Unidos puede ser uno de los hechos más importantes en la historia de la democracia norteamericana.
Un argumento es que la del 4 de noviembre es una elección sobre raza. Al modo norteamericano, larvado y silencioso. Como nunca antes, haber llegado a ser candidato con su color y su origen birracial a cuestas lo exime a Obama de tener que hablar de raza para que el tema esté ahí, al viento desplegando su negro pabellón. O, incluso, puesto al revés: es tan claramente la raza lo que está en juego, que es su condición de negro lo que restringe a Obama de poder hablar libremente sobre el racismo como lo haría un candidato blanco. O de poder enojarse con un rival como lo haría un blanco, sólo porque en su caso sería enojarse como un negro.
La elección es sobre la raza tanto como las anteriores, en la medida en que una cantidad de desigualdades se siguen ejerciendo por el color de la piel, siendo la exclusión de los negros de la política una de las más visibles. Cerca de cuatro millones de personas no pueden votar el próximo martes por haber pasado por prisión, un cuarenta por ciento de ellos negros (la población negra del país no supera el 10 por ciento). Eso incluye los catorce estados en los que la increíble legislación prohíbe de por vida la votación incluso a quienes hayan cometido delitos menores y cumplido su condena, la “muerte civil” con la que se condenaba a ciertos reos en el Imperio Romano.
Y cuando la ley no alcanza, se enciende la política: desde 2003, la comisión electoral rechazó el empadronamiento de tres millones de personas. Entre 2002 y 2008, unas 10 millones de personas fueron borradas o están en “lista de espera,” mediante una red de obstáculos montada por funcionarios medios del Partido Republicano a lo largo del país: diferencias de una letra en el registro, cambios de domicilio, nuevos requerimientos de documentación figuran entre los principales obstáculos que la revista Rolling Stones cuenta esta semana bajo el título “Cómo robar una elección.” En Florida, el 75 por ciento de esos excluidos son negros e hispanos. Llovido sobre mojado, en distritos de Florida y California, la falta de domicilio legal les impedirá votar a aquellos cuyas casas fueron recientemente confiscadas. Para algunos son detalles en los márgenes de la democracia, para otros las vigas que sostienen su imperfección, a la cual George W. Bush le debe sus ocho años de gobierno.
Que ser negro es una condena económica tampoco pasa desapercibido en estos días. En el año 2000, en pleno boom inmobiliario, los pedidos de créditos de los negros eran rechazados el doble de veces que los pedidos de los blancos. A igual cantidad de ingresos, los bancos rechazaban un 21,6 por ciento de negros y un 11,4 por ciento de blancos. Más aun, el banco le negó créditos a un 20 por ciento de los negros con ingresos de 60 mil dólares al año, pero a un 17 por ciento de los blancos con ingresos de 40 mil dólares. Lo cual explica, en buena parte, que en áreas como Nueva York hayan sido los negros los que acudieran en masa a los créditos de riesgo que hoy explotan por los aires.
Poco puede decir de esto Obama si aspira a construir una alianza social amplia que exceda una base electoral exclusivamente racial, por lo que la campaña ha dado un giro paradójico y no menos feliz, por el cual los candidatos hablan de clases y de desigualdad social como pocas veces en la historia política reciente.
Por eso, otro argumento no menos válido es que la elección del 4 de noviembre no es sobre raza. El redescubrimiento de las clases sociales es en parte un derivado de la actual crisis económica. Hasta el famoso “Joe el Plomero” que luce la campaña de John McCain -–blanco e indisimuladamente racista– evidencia sin querer la existencia de una clase baja por debajo suyo. Las infinitas referencias de Obama a la clase media, la fantasmagoría del New Deal y la inédita presencia de la intervención del Estado sobre la economía en el centro de la campaña demócrata sólo alimentan la discusión sobre un conflicto económico que la sociedad norteamericana tiene bastante silenciado.
Hace un año, The New York Times publicó una serie de artículos de investigación titulados “La clase social importa”, comprobando la obviedad de que la exclusión económica tiene maniatado a un enorme grupo por encima (y a propósito) de su raza, su género o la región en la que viven. Cualquier medio de América latina hubiera expulsado entre risas al periodista que cayera con esa previsible idea. En Estados Unidos, el diario obtuvo un Pulitzer por la serie.
Hoy, con un negro al frente de las encuestas, la discusión de clase está tan en el centro que sorprende, sobre todo si la estrechez de mira de uno se acota al carácter timorato del partido demócrata, el apoyo que al candidatura de Obama recibe de los grupos económicos o las mil mediaciones que evitan cambios bruscos en la economía. Mejor que nadie lo sabe Wal Mart, el mayor empleador de los Estados Unidos, que en la última semana organizó reuniones de sus gerentes intermedios en estados clave para advertir que un triunfo de demócrata forzará a la cadena a negociar con sindicatos salarios y condiciones laborales, algo que rechaza de plano. “No nos dijeron a quién votar, pero nos insistieron en que si gana el candidato demócrata, no vamos a poder optar por eludir a los sindicatos”, contó uno de los gerentes.
En verdad, que la primera campaña de la historia que puede terminar consagrando a un negro como presidente esté centrada en una discusión de clase es más que una paradoja. Como en pocos lugares en el mundo, quizás en Estados Unidos sea imposible entender los conflictos de clase y los de raza sino es juntos y a la vez.
Si la elección es sobre el racismo, también es sobre la facilidad con la que la discriminación se expande desde los negros hacia una variedad literalmente indiscriminada de minorías que integran la mayoría en la que parece apoyarse el ascenso del candidato negro. Que los negros sufran doblemente esa exclusión no hace sino agrandar la importancia de Obama. Aun con el pesimismo de etiqueta de estos tiempos, cualquiera admite que la cadena de demandas democráticas que puede desatar su elección es difícil de predecir, pero es lo suficientemente verosímil como para haber activado la campaña en contra, que de momento atraviesa con éxito.
Su triunfo no resolverá automáticamente ninguno de los problemas de exclusión social y racial, aun si una derrota los empeora. El Partido Demócrata es una máquina obsoleta cuya mayor función parece ser la de realentar cualquier proceso de cambio, y es de lejos el mejor de los dos, lo cual ayuda a que Estados Unidos parezca hoy un país de expectativas democráticas más bien módicas. Y para producir transformaciones de fondo, Obama dependerá en buena parte de obtener mayorías amplias como las que en 1932 o 1964 permitieron las mayores reformas democráticas del siglo XX. Pero que hoy esas chances estén en manos de un negro es una epopeya de la que muchos de los que votarán el 4 de noviembre jamás imaginaron que podrían vivir.

Fuente de la nota y foto: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-113997-2008-10-26.html

viernes, 31 de octubre de 2008

¿Prohibido ofrendar en las playas de Montevideo? (2)

Este texto que escribí a partir de la carta enviada por la Mae Susana (Andrade) de Oxum al diario La República de Montevideo (ver abajo) fue publicado en la sección Editoriales del mismo medio (sin las imágenes que aquí lo acompañan...).



Viernes, 31 de octubre, 2008 - AÑO 9 - Nro.3076 - La República, Montevideo
Sobre la libertad (y la necesidad) de ofrendar
Por Dr. Alejandro Frigerio - Investigador del Conicet, Argentina


Las religiones americanas de origen africano que son varias a lo largo de todo el continente (la Santería en Cuba y EEUU, el Vodoun en Haití, el Shangó de Trinidad Tobago, y las numerosas variantes que se desarrollaron a lo largo de la costa brasilera y luego se expandieron hacia el Río de la Plata) basan su cosmovisión, entre otras conceptos, en la idea de la necesidad de circulación del axé (ashé, aché, asé) o fuerza espiritual que sustenta todo lo viviente.
De esta manera, los orixás, deidades africanas que viven en distintos dominios de la naturaleza –que son esa naturaleza- ven disminuído su axé al ayudar a los seres humanos en sus diferentes problemas y éstos, periódicamente, deben restituírle esta fuerza espiritual perdida en forma de ofrendas. De ahí la necesidad de ofrendar en distintos dominios de la naturaleza -pero también de la cultura humana, dependiendo del tipo de orixá del que se trate.
Las ofrendas, rigurosamente seleccionadas y preparadas según un conocimiento y una teología ancestrales, permiten entonces cerrar el círcuito de circulación del axé: devolviendo a las deidades lo que ellas han utilizado en fortalecer a los seres humanos. (Hablamos de deidades aunque no de dioses, ya que las religiones afroamericanas son monoteístas, para ellas hay un solo Dios creador que luego de completar su creación deja a la tierra a cargo de los orixás).




Iemanjá, en su calidad de Gran Madre dadora de vida es un referente ineludible en una religión de seres espirituales ilustres y omnipresentes. Según la mitología afroamericana es la madre de varios o de todos los orixás y es a quien sus hijos y devotos recurren principalmente en busca de fecundidad y de salud y prosperidad para los hijos ya nacidos. En su culto confluyen antiguas creencias yorubas, simbología cristiana y, sin duda, ecos de nociones científicas sobre el mar como origen de toda la vida. Sus fiestas son multitudinarias en las principales ciudades costeras brasileras, así como en Cuba y otras islas del Caribe. La fecha puede ser el 2 de febrero, el 31 de diciembre (Río de Janeiro) o el 8 de septiembre (Cuba) pero las imágenes de los fieles dejando ofrendas en las playas difieren poco de ciudad en ciudad. Junto al carácter folklórico y de gran fiesta popular que han ganado estos eventos anuales en las distintas ciudades, están las ofrendas regulares que los templos y los practicantes deben realizar, como parte de su rutina religiosa. Las playas, por la importancia del orixá que junto a ellas se mece, son, en grandes ciudades costeras uno de los lugares sagrados más importantes porque es allí donde los habitantes de estas urbes pueden entrar más, mejor y de manera relativamente accesible, en contacto con la energía divina. Por su ya mencionada relevancia teológica -y sin duda también por su imponente carácter numinoso- el mar es uno de los sitios privilegiados para ofrendar y para recibir axé.
Es claro que quienes menos desean contaminar a la Gran Madre de su religión son los propios afro-umbandistas, quienes, cada vez más al tanto de modernas concepciones ecologistas que no hacen sino ir en el sentido de sus antiguas creencias, se preocupan porque en sus presentes primen los elementos rápidamente biodegradabales. Pese a que el número de fieles crece día a día –como se nota en la fiesta anual del 2 de febrero- es difícil suponer que la cantidad de ofrendas pueda ser tal que “contamine” las playas. Pueden resultar extrañas para quienes no conocen el alto grado de sacralidad que ellas implican, el esfuerzo que conllevan y las buenas intenciones que las impulsan. La prohibición de ofrendar, o aún su intento de reglamentación, conllevarían una severa restricción a la libertad religiosa de los miles y miles de ciudadanos rioplatenses que han optado por este camino espiritual.
Fuente: http://www.larepublica.com.uy/editorial/337653-la-libertad-y-la-necesidad-de-ofrendar

lunes, 27 de octubre de 2008

jueves, 23 de octubre de 2008

La exclusión permanente.... Carta abierta de un inmigrante africano

El autor de este texto es un migrante congoleño en Argentina. Cansado de las postergaciones que sufre en el país a raíz del color de su piel, envío la carta que sigue a los diarios La Nación , Clarin y Pagina 12, con copia a la Presidenta de la Nación y al Jefe de Gobierno de la Ciucad de Buenos Aires. Hasta el momento, no recibió respuesta alguna .....
El dolor del camino de la exclusión permanente
Por Nengumbi Celestin Sukama

Contemplando al mundo a través de distintos acontecimientos históricos, sociales, culturales, científicos y económicos para citar algunos, se puede, sin lugar a duda concluir y confirmar que la paz y la estabilidad política son los dos pilares de toda sociedad democráticamente organizada.
En este contexto, es importante destacar que la estabilidad política es el generador de la paz, el progreso y del bienestar socio –económica. Sería una utopía pensar en la paz y el progreso económico, cultural, intelectual, científico y social en un contexto o clima de guerra y dictadura.
El camino de la democratización tiene su costo y, los países que ya han alcanzado este nivel de organización política saben lo que cuesta y están preparado a mantenerlo, cueste lo que cueste. En cambio, en la mayoría de los países en desarrollo, esto es un tema que cada vez se parece a un laberinto, donde es demasiado difícil encontrar la salida correcta y apropiada. Tal es el caso de la República Democrática del Congo, Ex - Zaire, también conocido como Congo Belga, el país del histórico heroico Patrice Emery Lumumba, mi país de origen.
Tras sufrir persecuciones políticas que había puesto en peligro mi vida, había decidido irme del Congo en la búsqueda de un destino seguro, donde podría prevalecer la paz. Es así, como llegué en Argentina en agosto de 1995. Sería ilógico, poco honesto y hipócrita de mi parte no reconocer el clima de paz que me fue brindado por las autoridades argentinas.
Sin embargo, a pesar de no sufrir persecuciones como fue el caso en el Congo, hasta el día de hoy, la sombra de la persecución sigue estando presente en mi vida a través de distintas manifestaciones o hechos tal como: la barrera a la integración socioeconómica, la negación de conseguir un empleo digno y estable, el rechazo cultural permanente por motivos raciales, la persecución del hambre, pues, sin trabajo no se puede vivir y no se puede hablar de la dignidad humana sin un trabajo digno, etc.
Soy contador y me recibí en el Congo en 1988. Tras llegar en Argentina y en el intento de penetrar el mercado laboral, he realizado varios cursos, entre otros: Español para extranjeros en la UBA, Ayudante de contador, instalaciones eléctricas domiciliarias, varios cursos de computación, reparación y armado de PC, etc. Además del perfil profesional arriba mencionado, cuento con un excelente nivel de Francés e Inglés.
Estimados lectores y autoridades, mi experiencia en la Argentina me enseñó y demostró que la gran barrera para mi integración laboral y socioeconómica es mi grupo étnico o mi raza. En la actualidad, a pesar de ser un ciudadano argentino, por mi nombre y apellido, y mis características físicas, se me identifica como extranjero. Por lo tanto me corresponde la exclusión.
Estimados lectores y autoridades, me veo y me siento en la obligación y honestidad intelectual de decirles que la cultura que prevalece en la Argentina no permite que un “Negro” comparta la oficina con un “Blanco y Nacional”. Pues, el dicho argentino “el negro rinde mejor usando las manos y no la cabeza” sería el promotor cultural que abrió el camino para mi exclusión permanente, casi definitiva. Un camino doloroso, penoso y lleno de frustraciones.
Lo que más llamó y llama mi atención es la incapacidad o la falta de voluntad de una organización prestigiosa como el ACNUR (Alto comisionado de Naciones Unidad para Refugiados), que, a pesar de la expansión que ha tenido en Argentina en los últimos diez años, no haya podido, aunque sea por medio de su servicio social que funciona en la sede de la Fundación Comisión Católica Argentina para Migraciones ofrecerle un trabajo intelectual ni a un solo refugiado o exiliado político. Sería esto su colaboración a la cultura de exclusión permanente de los que tengan características como las mías?
Estimados lectores y autoridades, le agradezco por haber tenido el tiempo, la paciencia y la amabilidad de leer esta carta, sobre todo, agradezco a aquel empresario solidario y sensible que quiera tomar en cuenta mi preparación profesional y ofrecerme un poquito de dignidad mediante un empleo, aunque sea en un “Call Center”.

“Luchemos a favor de la diversidad, la integración y la inclusión de todos sin excepción”.

martes, 21 de octubre de 2008

¿Prohibido ofrendar en las playas de Montevideo? (1)

(fotos Alejandro Frigerio)


Desarrollo Ambiental de la Intendencia de Montevideo prohibiría a umbandistas usar playas céntricas para hacer ofrendas

Carta publicada en el diario La República, Montevideo, Uruguay
19 de octubre de 2008
Enviada por
INSTITUCIONES FEDERADAS AFROUMBANDISTAS IFÁ DEL URUGUAY
Susana Andrade - www.atabaque.com.uy



Señor Director de La República:
A través del Departamento de Desarrollo Ambiental, dirigido por Néstor Campal, llegó a nuestra federación la noticia de que por observaciones de organismos de certificación de calidad en las playas (normas ISO 14001) seríamos impedidos de usar libremente los espacios costeros para entregar ofrendas, como es la usanza litúrgica del afroumbandismo, religión que venera la Naturaleza.
Si bien desde nuestra institución sugerimos a los fieles el uso de materiales biodegradables (que son la mayor parte, incluso los animales) y el desplazamiento a lugares despoblados para hacer las ofrendas, no todas las personas poseen medios físicos o económicos para hacerlo. Somos ciudadanos, pagamos impuestos, y tenemos derecho a expresarnos espiritualmente en libertad en un país democrático según Don José Artigas instruía en 1813 por: "Libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable".



Si en el umbandismo tanta gente ­como en otras religiones­ encuentra su razón de ser, paz, alegría, salud y el bienestar necesario para vivir y contribuir al desarrollo pacífico de la comunidad, pensemos si no es mejor menos drogadictos o suicidas aunque de vez en cuando veamos bandejas en la playa.
Muchas veces se mata el animal dedicado, siempre de criadero, y se come en comunión de fieles, pero en caso de pedidos por riesgos de vida (personas en el CTI o desahuciadas) por ejemplo, o si se hace una limpieza energética con esa ave, no se debe comer, porque está cargada de suciedad astral y su destino es morir para trasmutar la energía negativa en algo positivo, sea buena salud, trabajo, amor de pareja, negocios prósperos, embarazos saludables y felicidad en general. Necesitamos esa Naturaleza donde ella esté para dejar la ofrenda o el despacho, no donde se le antoje a los directores municipales. Será un cruce de caminos o lugares donde circule energía de dinero como los bancos o negocios prósperos reino de Eshú Elegbara, el Cementerio o Kalunga reino de Omulú o de las Almas donde se pide salud física, los montes de Orixá Oxosse u Hosanna dueño de las hojas, los ríos y cascadas de la Mãe Oxum, las playas de mar de Yemanjá, las vías de tren y los puentes o hasta un cuartel para Ogum y Iansá los guerreros, la puerta de un juzgado para Xangó el dueño de las letras que ayuda a estudiantes a salvar exámenes, las plazas con juegos infantiles para los Orixás niños Ibejis, etc.




La fe nos reconcilia con la vida y habrá menos delincuencia si priman valores espirituales. Si a la señora que toma mate en la rambla le damos a elegir entre un malviviente -que podría estar rapiñándola mientras ella busca esparcimiento- o una gallina muerta, velas y flores en las rocas, la opción es clara.
Los rituales de los pueblos originarios integran la diversidad cultural e identidad uruguaya, y no deberían sufrirse sino disfrutarse, y si no hay lugar para algunos en Uruguay que lo digan. No parece ser la política de una intendencia municipal que viene de celebrar "Ciudades contra el racismo" como capital líder con disposiciones que hablan sobre la "protección a las religiones de origen ancestral", siendo tipificado en derecho penal el delito de ofensa al culto y al sentimiento religioso.
Ya hay normas que sancionan transgresiones sanitarias a las cuales también estamos sometidos los umbandistas, por eso no entendemos porqué recortar los derechos a la libre expresión religiosa de un sector de la población. ¿Acaso es porque nuestra fe proviene de los negros y de los indios? Nosotros toleramos que haya un Papa y una cruz en medio de una de las avenidas más importante de Montevideo. Podría pensarse para quienes no creen en él, que eso es basura como algunos catalogan a nuestras ofrendas sagradas.


Resulta muy preocupante este tipo de pensamiento intolerante en ciertos directores de la Intendencia de Montevideo, que parecen creer que los afroumbandistas somos un problema social. Exigimos sea respetado nuestro derecho constitucional de libre culto. Necesitamos recomponer 516 años de ceder libertades forzadamente, queremos recuperar la mancillada cultura, tener derecho a conservar nuestra esencia e identidad, no continuar recortándola. La modernización trajo aparejados problemas ambientales que ponen en serio peligro al planeta en su habitabilidad. Endilgarle a una vela en la arena, símbolo de la fe de los pueblos nativos, las debacles ecológicas que sufrimos todos, sinceramente parece absurdo cuando no rozando el fundamentalismo.
El sentido de la ofrenda umbandista justamente es cuidar la naturaleza, alimentarla, agradecerle y brindarle energía para que viva sana y nos permita a su vez la vida en comunión con el ecosistema del que somos parte. Luego del momento de entrega y vibración energética, esos enseres se transformarán en desechos al igual que cualquier residuo de actividad humana sea la que sea. Hay trabajadores municipales que a eso se dedican -hay recolectores porque hay basura para recoger- los cuales también son sustentados por los aportes de los fieles seguidores de Yemanjá.


(Placa descubierta por el intendente de Montevideo, Dr. Ehrlich, el 2 de febrero de 2008 en la playa Ramírez, frente al monumento a Iemanjá)

Fotos: Alejandro Frigerio, el 2 de febrero de 2008 en la fiesta de Iemanjá, Montevideo, Uruguay)

domingo, 19 de octubre de 2008

La Madre de la Patria es negra

Como festejo del día de la madre, la revista Veintitrés rescató del olvido histórico a María Remedios del Valle, una mujer negra que combatió en el ejército de Manuel Belgrano -quien le otorgó el grado de Capitana del Ejército.
La tapa es concientemente provocativa. La osadía de publicar, en nuestro país, a una mujer negra como "La Madre de la Patria" no cambia la situación de injusticia que viven los afrodescendientes, pero con cada gesto de extrañeza y neurona(s) que se mueva(n) en la cabeza de quienes la vean en los kioscos algo se habrá ganado.
Además, quienes conocemos la larga militancia de Miriam Gomes por la causa afroargentina creemos que, efectivamente, es el mejor modelo para encarnar a su valiente antecesora. Otro motivo para felicitarlos por la tapa....
Compren la revista, pero para quienes no vivan en Argentina, acá va la nota:
(doble click en las imágenes para agrandarlas)