viernes, 22 de agosto de 2008

Africanos en Paris - documental

(vendedora cerca de la estación Château Rouge, en París)

Les recordamos que este fin de semana a las 17 hs. continúa el ciclo de
cine "Espejos y espejismos" con la siguiente programación:

Sabado 23 y domingo 24 de agosto de 2008 - 17 hs

“Paris couleurs”
Dirección : Pascal Blanchard, Eric Deroo
54´ Francia, 2005
Versión original con subtítulos en castellano

Este documental se ocupa de la representación de la inmigración no europea en París desde finales del siglo XIX hasta la actualidad. Se muestra la historia de la construcción de los estereotipos racistas y eurocéntricos y como la desconfianza y el ejercicio del control sobre ellos por parte de los gobiernos metropolitanos se mezclaron con el reclamo de esfuerzos tanto en las guerras como en los periodos de paz.
Blanchard y Deroo dan cuenta de cómo a lo largo del tiempo se crearon las imágenes de “el negro divertido, dócil, siempre con ritmo en el cuerpo: el oriental trabajador y enigmático; el árabe fanático, valiente, en permanente reivindicación” y cómo fueron sus posteriores transformaciones a medida que aquellos inmigrantes y sus familias se convirtieron en los habitantes de los arrabales y los barrios marginados.

La entrada es gratuita.

Organizan la Sección de Estudios de Asia y Africa de la Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos. Aires, Observatorio Sur y
los Archivos del Observatorio de Video no Identificado (OVNI).
Contactos y consultas: asiayafrica@filo.uba.ar y contacto@observatoriosur.com .

Museo Etnográfico
Moreno 350 (a dos cuadras de Plaza de Mayo)
Ciudad Autónoma de Buenos Aires - CP 1091
Tel: 4331-7788 / 4345-8196
http://www.museoetnografico.filo.uba.ar/
Foto de: http://www.rendezvousfrance.com/afrique.html

martes, 19 de agosto de 2008

3 años de Quilombo


21 de Agosto / 19 hs.
Haciendo Quilombo! 3 años y en portugués
Revista Quilombo! festeja su tercer año de vida y su versión en portugués presentado un material audiovisual que nos cuenta de qué se trata hacer Quilombo! en Buenos Aires.
La proyección será el jueves 21 de agosto a las 19 hs. en el auditorio de la Funceb, Esmeralda 965.
Entrada gratuita, capacidad limitada.
www.revistaquilombo.com.ar

(doble clic para agrandar la imagen)

domingo, 17 de agosto de 2008

Este samba vai para Dorival Caymmi....


A los 94 años murió Dorival Caymmi
Adiós al gran patriarca de la música popular brasileña
La Nación - Espectáculos
RIO DE JANEIRO (EFE).- El cantante y compositor Dorival Caymmi, uno de los mayores nombres de la música brasileña, murió ayer a los 94 años en su residencia de Copacabana, debido a una insuficiencia renal y fallas múltiples en distintos órganos. "Su obra permanecerá siempre viva en la memoria de los brasileños e iluminará a todos con la gracia y la alegría de sus músicas", dijo el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, en un mensaje de pésame a su viuda y a sus hijos.
* * *
"El pelo blanco, la mirada vivaz y un poco traviesa; la clásica marinera a franjas horizontales que le da un aire de viejo pescador; la mano en las manos de su guapa Stella Maris, siempre cerca desde que se casaron hace mucho, en otro cumpleaños, el de los 26." Así describía Fernando López desde estas páginas, en mayo de 2004, una doble celebración: la del cumpleaños número 90 de Dorival Caymmi y la del lanzamiento del álbum doble que, a modo de tributo, y para darle todavía más lustre al festejo, le regalaron algunos de los más destacados músicos de Brasil.
El retrato no se corresponde únicamente con ese momento preciso y tan especial de la vida del "excelso mandarín bahiano", como bautizó alguna vez a Caymmi uno de sus grandes compinches artísticos, Vinicius de Moraes. Cuando los dos llegaron a Buenos Aires en 1968 para compartir un memorable concierto en el Opera y alguna aparición televisiva, las fotografías de cuatro décadas atrás lo muestran con los mismos rasgos esenciales: sonriente, jovial, pícaro, carente, a primera vista, del mínimo apego a cualquier clase de moda pasajera.
Del mismo modo, su música jamás se distanció de esa imagen: no tiene época. Perdura a fuerza de frescura, de naturalidad, con "una encantadora sencillez que nunca deja ver su ardua elaboración", como subraya López, porque la mayoría de sus canciones aludían a los mismos temas y respondían a la misma inspiración: Bahía, el mar, la mujer, los pescadores, la vida de todos los días de sus pobladores. "No hay una sola frase suya, de música o poesía que sea circunstancial", precisó Jorge Amado, otro gran bahiano que lo conocía muy bien.
A tal punto respondía la vida de Caymmi a ese eterno discurrir sobre las mismas cosas y el mismo entorno que Tom Jobim, que en su última grabación ( Antonio Brasileiro , de 1994) compartió con él maravillosas versiones de las festivas "Maracangalha" y "Maricotinha", narró que en una oportunidad compartieron varios días de trabajo en la casa bahiana de Caymmi y lo había dejado trabajando en la melodía de "A mae d agua e a menina"; cuando volvió a visitarlo varios meses después estaba en la hamaca, ocupado exactamente en el mismo tema.
El extraordinario compositor que supo dialogar con Carmen Miranda en aquella "O que é que a baiana tem" que lo consagró en 1939 dejó desde allí un puñado de temas memorables (de "So Louco" y "Saudades de Bahia" a "Rosa Morena" y "Samba da Minha Terra"), recreados una y otra vez por Caetano Veloso, Gilberto Gil, Alcione, João Bosco, Maria Bethânia y tantos otros. Y sobre todo por sus tres hijos: en las expresivas y profundas voces de la deliciosa Nana -que heredó en plenitud su maravillosa sonrisa-, del inspirado Dori -además, notable arreglador- y del sensible Danilo -compañero de ruta de Jobim y ejemplar flautista- se conserva el mejor legado de un artista popular en el más generoso sentido del término.
Marcelo Stiletano
O Samba Da Minha Terra
(Dorival Caymmi)
O samba da minha terra deixa a gente mole
Quando se canta
Todo mundo bole
Quando se canta
Todo mundo bole
Quem não gosta de samba
Bom sujeito não é
É ruim da cabeça
Ou doente do pé
Eu nasci com o samba
No samba me criei
Do danado do samba
Nunca me separei

viernes, 15 de agosto de 2008

Día del Santito


Fotos de Alejandro Frigerio de tallas en hueso realizadas por Daniel Guridi (Montevideo).



martes, 5 de agosto de 2008

Presentación de libros sobre cultura afro-rioplatense

Presentación de los libros

Cultura y sociedad afro-rioplatense
Gustavo Goldman (Comp.). Autores: Pacheco, Frigerio, Ferreira, Arce Asenjo, Cirio, Rey, Goldman, Maffía, Tuler, Borucki y Yao
Montevideo, El Perro Andaluz, 2008

Lucamba. Herencia africana del tango. 1870-1880
Gustavo Goldman
Montevideo, El Perro Andaluz, 2008

Anuncio de
Esquema de la música afroargentina
Néstor Ortiz Oderigo. Norberto Pablo Cirio (Ed.)
Buenos Aires, Universidad Nacional de Tres de Febrero, 2008
Cuya presentación ha sido postergada por razones organizativas
de la editorial

Jueves 7 de agosto de 2008 - 18:30 horas
Centro Cultural de la Cooperación
Sala Meier Dubrowski
Corrientes 1543, 3º piso
Buenos Aires

lunes, 4 de agosto de 2008

sábado, 2 de agosto de 2008

Sobre la reunión en la Legislatura (2)

Sobre el imperativo burocrático – o las formas contemporáneas del genocidio
Por Nicolás Fernández Bravo
Una anécdota espeluznante y patética relata uno de los momentos más aterradores del genocidio que en 1994 terminó con un número cercano al millón de seres humanos asesinados a machetes y un número incierto de desplazados, enfermos, traumatizados y violentados en uno de los escenarios más brutales que haya conocido la historia reciente. El genocidio en Rwanda – algunos recordarán – fue retratado como una “guerra entre tribus” por una mayoritaria corriente del influyente periodismo humanitario que a diario se alimenta de tragedias en países remotos. El genocidio en Rwanda – algunos recordarán – apenas si se recuerda. Los motivos de la presencia ambivalente en la memoria colectiva de esta, una de las peores tragedias de la humanidad, son variados. Hubo otros acontecimientos violentos que desde entonces estremecieron al mundo: terrorismo de Estado y de organizaciones terroristas, niñas violadas por sus padres, secuestros por parte de policías, torturadores a sueldo, intervenciones militares ilegales, guerras. No hay manera de colocar en un ranking el grado de importancia de la violencia y la muerte: todas ellas deberían ser combatidas por la sociedad y la justicia. Después del holocausto judío, legítimamente exhibido en la memoria de la humanidad para que nunca vuelva a suceder, el genocidio en Rwanda ha sido la catástrofe que mayor cantidad de vidas humanas cobró en la historia moderna. No obstante, llama la atención que un millón de africanos asesinados puedan ser relativamente borrados de la memoria colectiva.
Decía: uno de los momentos más aterradores del genocidio en Rwanda (que como tal, tuvo antecedentes públicos bastante conocidos y racionales, que hubiesen permitido oficiar como prevención ante lo que muchos veían en proceso, aquello que en la jerga burocrática sería “rastrear el expediente”), no se desarrolló en Rwanda. Ni siquiera con los machetes de las milicias interahamwe refugiadas en los países vecinos. La “anécdota” que contribuyó a la posibilidad del genocidio, de su magnitud numérica y su extensión temporal, estuvo a cargo de una pequeña funcionaria de un Estado que objetó el concepto de genocidio. Dado que el genocidio judío es el fundamento esencial de la existencia misma de las Naciones Unidas, su aplicación hubiese permitido revertir la negativa para que la acotada delegación de las fuerzas de Paz destacada en Kigali, recibiera los necesarios fondos y refuerzos para disuadir a las milicias de la masacre en curso. Una burócrata hubiese podido revertir lo peor. Este impedimento burocrático, es sabido, existió en el seno de oficinas con aire acondicionado, entre un almuerzo y la hora del té, probablemente antes de ir al cine, mientras los debates sobre “que hacer” se desarrollaban en un ambiente ordenado, calmo. Civilizado, digamos. Bien lejos de las guerras primitivas.

La inminente situación de desalojo que enfrenta el Movimiento Afro Cultural Bonga – un grupo de afro-descendientes que desde la década del 80 viene difundiendo el candombe, la capoeira y promueve encuentros y debates sobre minorías y diversidad cultural en la Argentina–, por suerte, no se asemeja en nada a la de Rwanda. Es una extraordinaria ventaja para los funcionarios del Gobierno de la Ciudad que tienen la función de atender los temas de la cultura y el espacio, pues si sobre ellos recayera la responsabilidad de la muerte de millones, la posibilidad de ir al cine se encontraría bajo la amenaza de una perturbadora inquietud. Afortunadamente, el Movimiento Afro Cultural Bonga no se encuentra en Kigali, sino en Buenos Aires y – en el peor de los casos – deberá imaginar formas más creativas y tal vez más efectivas de lidiar con su continuidad existencial, que nadie siquiera duda. El desalojo, para colmo, se encuentra legalmente sostenido por una orden de un juez. De este modo, ni Baltasar Jaramillo, ni Máximo Merchesqui, ni ningún otro pequeño funcionario estará sometido a la incómoda situación de haber sido quienes – tal vez – podrían haber contribuido a un cambio en el curso de los acontecimientos pero no lo hicieron. Por otra parte, probablemente ganen mucho menos que la pequeña funcionaria que – en pleno genocidio – objetó el uso de la categoría, para reemplazarla por “actos genocidas”. Cuestionar el molde en el que viene la burocracia puede poner en riesgo un pequeño empleo, y todos sabemos que es importante garantizar las idas al cine que permiten los pequeños empleos, porque Buenos Aires sin cultura es como estar en África.
En este caso que muchos conocemos, la situación es completamente diferente (Nicolás: Rwanda no es Argentina, ni los hutus son los Bonga: no seas exagerado, ¿no te das cuenta? Serán todos negros, pero son diferentes). Acá el problema es otro. Sucede que “cultura” (dice) apoya a los Bonga, pero “espacios” no se pone de acuerdo. Ni siquiera asiste a las reuniones a las que se comprometió asistir. Además, “cultura” trata de “cultura”, y “espacios”, de “espacios”. Si la cultura tiene que ver con el espacio, eso es otro expediente. Es como decir que genocidio, es lo mismo que actos genocidas. ¡Que no es lo mismo! El imperativo burocrático, en este caso, sugiere que hagan cultura, pero que la fragmenten en pedacitos: de 19h30 a 20h45, tum-tum. Los sábados en la mañana, tacachúm-tacachúm. Otra opción es que “redacten un proyecto”, para que pueda ser presentado en la oficina 349, segundo piso, hasta el 31 de Febrero (por ventanilla, doble copia sellada, haga la cola, por favor). Eso seguramente (o no, depende) les permitirá tener un presupuesto para que el Asesor del Subsecretario los oriente sobre cómo venderles cursos a los ciudadanos porteños, que consumen cultura a lo pavote. Porque la cultura que tiene Buenos Aires no la tiene nadie. ¡Si hasta parece Europa! Es una ciudad fantástica, nada que ver con esas otras ciudades inmundas de Latinoamérica o de África – ahí si que no tienen cultura. Tienen sí, eh… ¿cómo es que se llama? Tradiciones. Eso. Una vez me compré una tradición. Está buenísima, la tengo en un estante de mi biblioteca. También pueden aprender inglés, para que el Sr. Turista Alternativo Progresista pueda consumir un poco de cultura negra ¡en Buenos Aires!, ¿no es re loco? Porque parece que en Europa los están por rajar a todos a la mierda. Y acá… acá lo que deja guita de la buena es el turismo. Te armás un buen business gay friendly y te vas para arriba. ¿Son gay, los negros esos? Eso estaría tremendo, ¿sabés lo bien que quedás poniendo a un negro puto en la vidriera de turismo? Lástima que estos no se comen ni media, que si no… Eso sí, si se olvidaron que – como les dije – las copias son tres, tendrán que presentar el proyecto en el 2009 (disculpen si les dije que eran dos, estaba con un montón de trabajo). Ese año hay elecciones y probablemente el presupuesto para tacachúm-tacachúm se modifique por el de laaaa, la-laaaaá., así que por las dudas armensén, ¿viste?, un proyectito sobre laaaa, la-laaaá. Aunque no es seguro, así que prueben. En una de esas. Tomá mi tarjeta, campeón. Llamame cuando quieras.
(…)
Qué desubicado. Mezclé el lenguaje de la indignación verborrágica con el políticamente correcto con el que empecé. Decía, que Rwanda no es Argentina, y que los funcionarios quieren ayudar. O al menos eso menemfiestan. En Buenos Aires, el área de cultura a cargo de Hernán Lombardi (quien no tiene un pequeño puestito; es el Ministro), está impulsando férreamente un proyecto de teatros alternativos, el cual parece que es muy interesante. Se trata de una iniciativa loable, que cuenta con el apoyo explícito del Sr. Ministro. Tanto apoyo tiene, que él mismo en persona ha defendido su materialización frente a personas influyentes: lo ví personalmente hacerlo en la Legislatura el pasado lunes 21 de Julio. Justo, justito después de que Diego Bonga lo invitara para asistir a la reunión del martes pasado. Pero como el que hablaba no era importante, francamente no le prestó ni la menor atención. Mientras tanto, conversaba con la persona que tenía al lado. Eso sí: cultura apoya totalmente al proyecto, ¿qué te pensás? ¿Qué no nos interesa, canpión?
Kigali no es Buenos Aires. Los Hutus no son los Bonga. Apenas si comparten el hecho de ser negros, y todos sabemos el lugar que ocupan los negros en las prioridades. ¿Cuántos me dijiste que eran? ¿Un millón? ¿Veinte? ¿Votan?

Fuente de las imágenes:
1) http://uriolesblog.wordpress.com/
2) Cuadro realizado por integrante del Movimiento Afro Cultural llevado a blanco y negro