domingo, 6 de julio de 2008

Venus Williams y los negros (?) de Hairspray

El diario Clarín de hoy trae dos notas interesantes que dan una idea de cómo se muestran (o no) a los negros en Argentina.
Por un lado, en la nota sobre la final de Wimbledon protagonizada por las dos hermanas Williams, el enviado especial de Clarín describe a Venus de la siguiente manera:

"Serena, resignada, respondió con una ironía a la pregunta de la entrevistadora de la televisión inglesa: "Estoy muy feliz porque ganó Venus...". Su cara, claro está, decía todo lo contrario. A un costado, Venus dejaba escapar su sonrisa inmensa de dientes blanquísimos que contrastaban con su piel morena. Ella, Venus, era la dueña de Wimbledon una vez más: la quíntuple campeona..."
Quizás la frase pueda sonar innocua o leerse desaprensivamente, pero ubicada dentro de la historia de las descripciones de personas negras en Buenos Aires resulta terriblemente estereotipante. Son demasiadas las imágenes y las descripciones que juegan/se maravillan con el contraste entre los dientes blancos y la piel negra (sin contar las referencias a bocas amplias). Qué tal si solo adjetivamos la sonrisa, como con cualquier persona (bella sonrisa, amplia sonrisa, dulce sonrisa) sin hacer referencia a contrastes con la piel? Cuál es la relevancia de la comparación?

En el mismo diario, pero en la sección espectáculos, se publica una nota a Enrique Pinti sobre su actuación en la versión teatral de Hairspray que se estrenará en breve. Quienes vieron la película saben que muestra los esfuerzos de una joven por triunfar como cantante en un show de televisión y las dificultades que debe superar por ser gorda. La segregación racial de la época pasa a ser una parte importante de la trama, ya que la protagonista y su mejor amiga encuentran más apoyo entre en los alumnos negros de su colegio que en los blancos. Sus esfuerzos por lograr la integración racial en el show televisivo llevan a importantes conflictos.

Sobre este tema, entre otros, opina Pinti:

"La obra habla de la integración de los negros en los Estados Unidos. Los argentinos nos criamos con la idea de que este país es un crisol de razas, pero existe un racismo terrible y larvado.

Pinti: Sí. Nosotros tuvimos que hacer casting de negros y nos volvimos locos, porque acá no hay. ¿Por qué no hay negros en la Argentina y sí en Uruguay? Tiene que haber una explicación. Dicen: la fiebre amarilla del siglo XIX. Pero ya se fue, digamos. ¿Por qué se establecieron en grandes colonias al otro lado del río y no acá? Será que les hicieron, antes y después, la vida imposible. De eso no se habla. Una vez vi una serie, Los inmigrantes, que planteaba que no todos los extranjeros que venían a la Argentina eran bien recibidos y que muchísimos pegaron la vuelta por racismo. El racismo es un gen podrido que está en todos los seres humanos. Yo soy racista, como cualquiera, sólo que me parece mal y hago todo un trabajo para elaborarlo. A veces me tengo que frenar cuando digo cosas como "tano tenía que ser".

Ahora se instaló un eufemismo, que se escucha bastante en el conflicto del campo, y que compite con el "tengo un amigo judío". "Yo estoy en contra de los negros, pero de los negros de alma".

Pinti: Ah, claro. ¿Qué quiere decir negro de alma? Decí que sos enemigo de la gente mala, de los hijos de puta. En la obra, Velma, una de las racistas de "Hairspray", mete un bocadillo bárbaro. El conductor del programa le comenta que a los chicos les gusta la música negra. Y ella le responde: "Los chicos no saben, a los chicos hay que guiarlos, hay que apartarlos de la oscuridad". Evidentemente se asocia lo negro con lo malo, con el mal olor, esa gente transpira mucho, ¿viste?, baila muy bien porque son como monos.

¿Mejoramos o empeoramos en ese aspecto?

Pinti: Mejoramos, porque está consciente. Se habla. Calculá: en una comedia musical hecha para reírse un rato y pasarla bien, afloran estos temas. Y ojo, que acá la discriminación funciona de una manera más subliminal. Allá, en los Estados Unidos, hasta los '60, los negros no podían tomar el mismo colectivo que los blancos, en algunos estados no votaban... Los latinos tenemos otra forma de discriminar. En última instancia, nos da vergüenza, y aunque seguimos segregando, por ahí pensamos "no, che, tiene derecho".

Una de las fotos que ilustra la nota, y que describe a los principales protagonistas, no muestra ningún actor/cantante negro. No habrán conseguido ninguno?

Fuente: Clarín del 6/7/08. Espectáculos págs. 10-11 y Deportes pág. 75

http://www.clarin.com/diario/2008/07/06/espectaculos/c-01011.htm

http://www.clarin.com/diario/2008/07/06/deportes/d-07501.htm

martes, 1 de julio de 2008

"1810: La Revolución de Mayo vivida por los negros"

El redescubrimiento de los afroargentinos, que hasta el momento abarcaba a los académicos, los medios y el INADI –también podríamos incluir al BID, al Banco Mundial, al otrora INDEC- llega ahora a la literatura. Washington Cucurto, que edificó su carrera sobre lo considerado “negro” socialmente (la cumbia, los inmigrantes, el curanderismo, los “negros cabeza”) y que, antes de D’Elia, lo ligó a lo negro fenotípico (ver los avisos de sus libros) ahora se dedica a contar la historia nacional desde el punto de vista de los “negros negros”.

(folleto de propaganda del libro El Curandero del Amor)
Tengo sentimientos muy encontrados respecto de Cucurto: por un lado, me parece necesario su rescate de un universo social que compone una parte importante de nuestra ciudad, y que siempre invisibilizamos o marginalizamos. Un universo social que quizás desde Jorge Asís nadie retrataba con una cierta densidad descriptiva (recuerdo “La calle de los canguros muertos”, creo que se llamaba el libro). Ojo, no soy un crítico literario, no tengo tiempo para leer ”literatura” -y cada vez menos para leer artículos o libros “académicos”- pero los pocos libros actuales que leí sobre la vida de los sectores populares (“pobres”, “villeros”) me parecieron artificiosos y superficiales. Con la excepción de Cristian Alarcón, el autor de “Cuando me muera quiero que me toquen cumbia” a quien le sobra etnografía pero le puede faltar un poco(ito) de literatura.

Volviendo a Cucurto: me parece interesante su rescate de una temática y de una óptica marginalizadas. Me parece mucho más interesante, sin embargo, su fenotipo: es absolutamente meritorio que un tipo con esa cara (seamos neutros, con ese fenotipo) esté publicando en Emecé. Logró dejar de ser repositor en un supermercado y convertirse en escritor, y en uno exitoso, además. Las personas con ese fenotipo están, en nuestra sociedad, condenados a ser pobres, o ascender socialmente sólo mediante el fútbol , el boxeo, quizás la cumbia.
Como D’Elia, Santiago Vega (el nombre verdadero de Cucurto) sabe, por tener esa cara, que detrás de la categoría “negro” (cabeza, villero) por más que juremos o perjuremos que sólo hay un preconcepto de clase también se oculta un preconcepto racial. La ciudad y la Argentina, están (estamos) efectivamente dividida entre blancos y negros. No digo que sea la única división, o la más importante, pero sin duda tiene mucha más relevancia de la que usualmente le asignamos (que es ninguna).
Pero no me gusta mucho lo que escribe Cucurto. Su óptica “desde abajo” me parece terriblemente “desde arriba”, la confirmación de todos los estereotipos que los de arriba tienen de los de abajo. Parece a veces cumplir la función de los negros que se pintaban de negros para cantar las cosas que los blancos cantaban sobre los negros. O sea, la confirmación nativa del estereotipo de los sectores dominantes.
No leí su obra lo suficiente, ni con la debida atención como para emitir un juicio categórico (aún cuando éste lo parezca). Sólo me parece interesante llamar la atención hacia su obra, y este libro en particular. Después que cada uno juzgue por sí mismo…… (frase repetida en este blog ....). Para ello, van trechos de su último libro…..

(folleto de propaganda del libro El curandero del amor)
1810: La revolución de Mayo vivida por los negros

Contratapa del libro

"Esta es la historia de una revolución inexistente. ¿Y cómo contar un hecho que nunca existió si no es inventándolo o tergiversándolo todo? ¡La historia la puede escribir cualquiera!"
La literatura es una forma de conocimiento, y hay ficciones que cargan más verdad que el relato verídico de los hechos. 1810 es un fantástico ejercicio de imaginación histórica. Sólo la pluma agitada de Washington Cucurto podía reconstruir los hechos de la Revolución de Mayo tal como los sintieron y los vivieron los negros y los miembros de las clases sociales sumergidas.
Con golpes de boxeador desesperado, atizado por la realidad delirante que reina en América latina, Cucurto labra una picaresca social afroamericana, el lado oscuro de una aventura en la Buenos Aires colonial emprendida por hombres atolondrados y advenedizos a los que hoy llamamos próceres.
En 1810, en la aldea junto al Plata, no reina la calma: un general, José de San Martín, pansexual, contrabandista y fumanchero, es el protagonista de esta historia, junto a miles de descendientes del Africa a quienes libera en Buenos Aires para desencadenar una orgía sexual, social y política que dejará todo patas para arriba.

Fragmentos del libro

Querido General San Martín,
200 años después te escribo encerrado en una pieza del barrio de Constitución, te escribo como si fueras un hermano que no conozco. Te escribo desde mi condición de escritor cumbiantero contemporáneo que no acepta la historia como se la contaron otros. Desde mi corazón de admirador y enamorado tuyo, ahora que te descubrí 200 años después, desde un rincón del Río de la Plata que supo ser terreno de todas tus hazañas y amoríos tales. Hoy sos “el faro, el guía, el Libertador y prócer de América”, en los libros de historia y en la boca de los políticos revolucionarios de izquierda.
Yo te quiero como el hombre sencillo que fuiste y que ocultó su imagen de luchador de grandes gestas. Te quiero, como un muchacho porteño más, que bardeó todo lo que pudo, que “políticamente fue el más incorrecto y romántico de los héroes de la América mestiza”. Poco me importa tu cruce de la Cordillera (hoy es un trámite intrascendente y lo hago en dos horas por Lan Chile) o tu encuentro en Guayaquil con ese otro maricón como sos vos y como lo seré siempre yo, ni un pelo me mueve.
Me mueven, me sensorizan tus aventuras con negras y negros esclavos del África, con mujeres casadas; que te hayas atrevido a liberar 1600 esclavos en medio del Océano y en las narices del Rey de la Corona.
Me conmueve que hayas sido el padre del verdadero héroe negro de la revolución de Mayo y de nuestra historia argentina, negado por las plumas de historiadores blancos, que no podían aceptar el liderazgo de la negritud en nuestra historia. Me conmueve, oh dulce amado mío, tu “libertinaje a la hora de vivir”, y por eso sos para mí, Mi Libertador.
Oh, hermano, me importan un pito tus laureles, Libertadorcito de Argentina, Chile y Perú, te recuerdo como la primera vez que te vi en un cuadro del colegio, al lado de un cuadro de Perón, los dos montados en caballos blancos.
Querido San Martín, ahora que me hallo, 200 años después, enamorado de vos, mucho más allá y más alto que las Cordilleras de Chile e incluso todo el cielo de Chile (que es un blef), te quiero decir, ya para concluir esta carta carmesí de niña enamorada atemporal, que la revolución sigue en pie. Y sobretodo sigue en mí, nuevo Libertador de América, de la música y del lenguaje. Sigue en mí a través de ti, que has reencarnado dulcemente en mi espíritu.
Yo sé muy dentro de mí, que si vivieras en esta época serías cucurtiano. Por ahora te traigo a la realidad a través del velo mágico y comercial de la empresa editorial argentina, el libro.
Para todos los mequetrefes, sotretas y zoquetes que no saben un pito de historia ni te aceptan por puto, ni menos que hayas puesto el cuerpo en la Revolución de Mayo (esto no consta en ni un libro de historia). Los intelectuales referencistas de nuestro pasado, los grandes escritores de best sellers te niegan rotundamente. Se ciegan a la liberación que significó tu vida y tu lucha. Contra ellos es este libro. Y también contra la ignorancia existente en torno a ti, tanto la del agreste maestro rural con barba guevariana o la del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, señor Hugo Chávez (le he escuchado decir auténticas bestialidades acerca de vos).
Por último, me despido con una sonrisa de tránsfugas picardías de putañero que descubrió su hombre; te mando un beso con saliva de guitarrero infame de sambas berretas, de gavilán de tierras malas.
(….)

(folleto de propaganda del libro El curandero del Amor)

10. En el barco de la revolución

Desde el centro del río, sobre el gran barco “carbonero”, lleno de esclavos, la ciudad apenas se disimulaba detrás de una bruma negra de humo, que de seguro sería producto del trajín de las carretas y carros que no dejaban de levantar polvo con sus ruedas bartoleras de maderas y el patalear de sus caballos criollos. Había llovido unos días antes, así que se habían formado grandes baches de barro y agua en las calles, lo que armaba un quilombo bárbaro en el tránsito carretil, incluso hasta algunos caballos se ahogaban al hundirse con carreta en estos pozos profundos. La ciudad prontamente se convertía en un lugar intransitable de barro y mierda.
De seguro tal masa asfixiante de polvo provenía del conchetísimo barrio del Retiro, en el puerto, gran zona comercial, más precisamente en la calle Real, que conecta el puerto con la plaza Buenos Aires. Pese a la inmensa nube de polvo se divisaba desde el centro del río, los faros de la South Sea Company.
El General se asomó a la escotilla del barco, fumándose un cigarrón de tabaco y algo más...
—¡Estos garcas, están vendiendo sacos de carbón de cuarta categoría! ¡Son unos chantas totales estos inglesitos de poca monta!
Reflexionaba para sus adentros el Generalísmo galán y mujeriego incurable del Río de la Plata.
—¡Solo a ellos se los ocurre vender esclavos de 25 años para arriba, sin dientes, llenos de escorbuto y sarna! Por suerte yo me traje 1600 lolitas y lolitos oscuros de 14 años, merca de Primera A total! ¡Sobre ellos construiremos la base de la Revolución del Río de la Plata!
Acomodándose el sajal, nuestro prócer seguía reflexionando en voz alta, Olga Cucumbú, la negrita, lo escuchaba.
—¡Sos un tétrico, estás decadente, libertadorcito de América!
Mas el General no respondió, seguía absorto en sus pensamientos mirando el río cristalino, lleno de peces que se pescaban a red y caballo y luego se vendían en la Feria gigantesca del Retiro. Un último, efímero y snob pensamiento se le coló: “que hubiera sido de América sin la sangre del África”. Pregunta sin duda irrespondible a esta altura de la existencia humana...
El General sabía más que nadie, que esos negros eran la base del ejército, la carne de cañón que iría al frente ante el poderío guerril de la Corona de España. No quedaba otra, a cualquier sangre había que liberarse.
El General dejó de pensar, pegó una ultima pitada a su cigarrón de tabaco y algo más... y se metió a las bodegas del barco a contar los esclavos, no vaya a ser que en los bolonquis que armaron se le haya piantado alguno. Faltaba media hora para que desembarcaran en el Puerto de la gran Capital del Sud, conocida por todos como Buenos Aires, en tiempos actuales, locura de los turistas.
La negrada en la bodega del barco era un descontrol. A pesar de venir encadenados tenían un gran entusiasmo por conocer una nueva ciudad.
Las morochas estaban en conchas, mostraban sus culos increíbles, sus pechos de martillo, sus caderas hechas para el parimiento y el gire del nabo. Los negros, por su lado, exhibían sus grandes huevos, sus pijas asombrosas, sus piernas perfectas, sus barcas salomónicas. De la bodega subía hacia el exterior un tufito, una baranda imbancable, que sólo los negros agrupados de a miles pueden largar. Sonaba un tambor y los negros agitaban todo, encarcelados y llenos de cadenas, pero todos sabemos que no hay cadenas que encadenen a los espíritus libertinos, a las almas tiradas a la joda, no hay barrotes, no hay rejas, no hay celdas ni ataduras, no hay matrimonios, que los separen de su realidad, de su manera de ser tan alegre y desmesurada, “y si no hay vino nos emborrachamos igual”. Por lo cual estos negros eran unos genios, y, ¡cómo no iban a hacer la revolución con muchachos tan pilas!
Al General, aunque fingía que todo era un cumplimiento del deber, le encantaba bajar a la bodega con los negros, que lo piropeban de lo lindo y el general se excitaba como un chancho. Unas veces se calentaba con una morocha, otras veces se ruborizaba con un morocho...
Por eso, Olga Cucumbú, siempre le decía “milico y puto”. Sobretodo puto, porque al general, lo que realmente le molestaba era que lo tildaran con el mote violento y represivo de milico.
—Soy un soldado de América, negra olor a patas, berenjenera de cuarta —le decía en joda, siguiéndole el juego nuestro héroe.
—Sí, pero al fin y al cabo, no sos más que un milico sudamericano, golpista, represivo, dictador y chorro como todos...
—Cómo se equivoca la gente. Los militares estamos para servir al pueblo y el pueblo tiene que dejar de leer tanto los diarios opositores.
Esta conversación la vamos a escuchar a lo largo de todo el libro, así que volvamos a la bodega llena de esclavos.
(….)

Fuente del texto (hay un capítulo entero)
http://www.elinterpretador.net/32WashingtonCucurto-1810.html
Fuente de la foto de Cucurto: Revista Hombre (incluye reportaje):
http://www.hombre.uolsinectis.com.ar/edicion_0045/entrevistas/nota_00.htm


sábado, 28 de junio de 2008

Candombe en las paredes de Montevideo

El excelente libro Gráfica Popular de Montevideo, que acaba de salir, tiene entre sus numerosas y atractivas fotos de carteles, stencils y murales, algunas con motivos candomberos. Van un par.
Bien por editorial La Marca, que viene publicando varias obras indispensables que, como dicen "rescatan la belleza de lo pequeño".
Catálogo en www.lamarcaeditora.com

miércoles, 25 de junio de 2008

Ciclo de cine africano en Buenos Aires (IV)

(doble click para agrandar imagen)
Termina el ciclo “Africa x Africa” dedicado a films realizados por directores africanos sobre la vida política, social y cultural de los africanos. El sábado 28 y el domingo 29 a las 16 horas se proyectará Cuba, una odisea africana de Jihan el Tahri. A través de testimonios y material fotográfico y fílmico, este documental se refiere a la presencia cubana en el proceso de descolonización de Africa y en la construcción de los nuevos países.
Esta muestra es posible gracias a la colaboración del Festival de cine africano Africala.
Consultas y contactos: asiayafrica@filo.uba.ar
Entrada libre. La capacidad de la sala es limitada y las entradas pueden retirarse a partir de las 15 hs. (horario de apertura del Museo)
Museo Etnográfico “Juan B. Ambrosetti” Moreno 350, Ciudad Autónoma de Buenos AiresTel: 4331-7788 / 4345-8196

martes, 24 de junio de 2008

Umbanda y Misterio en el Clarín Zonal de José C. Paz

(doble click en las imágenes para agrandarlas y leer el texto)

Pese a que (o quizás porque) intercambié tres o cuatro mails bastante largos con el periodista de Clarín Zonal (intentando explicar algunas cosas) es que quedé bastante decepcionado con el resultado de la nota. Quizás no fue la intencion del cronista, pero el resultado final es bastante peyorativo para la religión, principalmente por cómo se plantean los argumentos, los títulos y subtítulos utilizados, y la manera en que se describe la sesión.
Ya desde la primera pagina del periódico la manera en que está presentada la nota no es feliz.
Dice “Muchos vecinos los ven con desconfianza”. ¿Los miembros de los 200 templos, no son vecinos? ¿Son siempre intrusos? ¿Vecinos de segunda? ¿El periodista hizo una encuesta en el barrio para decir: “Son “muchos” o serán, más bien, “algunos”? ¿No sería más prudente y menos prejuicioso decir “algunos” si no hay datos estadísticos ciertos?

El título de la nota, adentro, tampoco. “Templos de ritos umbanda”. ¿Por qué “ritos umbanda”? ¿Por qué no religión umbanda?
La oración arriba del título, señala una mayoría de vecinos que “desconfían” y vuelve a dejar afuera del grupo de los vecinos a los umbandistas, que parece no son de ese barrio (ni siquiera los que viven allí…..)
El segundo copete afirma que “aunque no todos realizan sacrificios de animales, en algunos casos se faenan aves, cabritos y lechones”
Este copete señala una posición tomada. ¿Cuál sería el problema de que se faenen animales? (yo sugeríria usar siempre la palabra ofrendar, ya que no sólo es la traducción correcta de ebó sino que da una mejor idea de la intención religiosa del acto, mucho más que faenar que parece algo que se hace en una carnicería...)

El recuadro que habla sobre la posición de las sociedades protectoras de animales comienza, prácticamente, lamentando que la Secretaría de Culto no controle, inspeccione o sancione a pesar de la opinión de las sociedades protectoras. Pregunto: cuál es el conocimiento objetivo que tienen estas agrupaciones sobre qué es lo que pasa en los rituales de kimbanda o nación y para denunciar crueldad? Toda la discusión del periodista se refiere a omisiones, imposibilidades de sancionar o inspeccionar por parte del estado. Se da por sentado que el sacrificio de animales es o debería ser una práctica delictiva –sólo que difícil de controlar y sancionar por defectos legales.
Nada se menciona sobre la libertad religiosa. Cualquier debate al respecto debería comenzar con este derecho básico, mas que con la ley Sarmiento.

La descripción del ritual está lejos de ser objetiva.
Desde el primer párrafo: el frío lastima, el perro rengo, el borracho, un cartel bajo un farol roto. ¿Descríbiría así el cronista su visita a la parroquia del mismo barrio?
El templo parece “un amplio garaje de cerámicas”. Los participantes “miran fijo” al cronista. Lo querrán ojear? Antes de empezar siquiera la sesión el humo “ya marea”. El pai entra “como escupido de una pequeña puerta rotosa ” Tiene “mirada de guerrero” – ¿querrá ojearlo, también? El pai pega “un alarido indescrifrable”, los tambores tienen “un ritmo embriagador”, el pai da vueltas “como un rombo enloquecido” (será un rombo o un trompo?). Nuevamente recomienza “la danza frenética”. El olor a cigarrilo “ya es nauseabundo” . La ceremonia continúa adentro y “el borracho sigue afuera” (¿relevancia para la nota?.
¿Podrá esta acumulación de adjetivos brindar una descripción objetiva o, más bien, transmitirá los propios temores del cronista ante no sólo una religión que desconoce sino también un barrio y una situación social que parece serle ajena y repulsiva? Creer o reventar.

lunes, 23 de junio de 2008

Muestra Ecos del Alma: Miradas de Refugiados

Algunos piensan que la estetización de la miseria o de las catástrofes -o de ambas juntas- ayuda a mantener el orden occidental de representaciones sobre los otros. Aunque es un peligro que se corre, peor todavía, pienso, es la invisibilización de, y la ignorancia sobre, los otros.
Es claro que Africa es mucho más que un inmenso campo de refugiados o el lugar donde se producen matanzas diarias. Pero no podemos ignorar estos acontecimientos, así como tampoco tienen que ser la imagen del todo.
Me parece importante el creciente lugar que tiene Africa en nuestra ciudad, y que el Instituto Nacional de Antropología sea la sede de la muestra.
En todo caso, que cada uno vea y piense por sí mismo.....
Muestra fotografica ECOS DEL ALMA de Justo Casal
Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano en Bs As
3 de Febrero 1378, Belgrano. Hasta el 30 de junio, lunes a viernes de 11 a 20 hs.
Con motivo del Día Mundial del Refugiado el 20 de junio, se presentará en el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano en Buenos Aires, la muestra fotográfica ECOS DEL ALMA, imágenes y escenas tomadas en África por el fotoperiodista humanitario Justo Casal. La muestra consiste en veinticinco fotografías en color y en blanco y negro, sobre campos de refugiados en Kenya, Guinea y Liberia.
El objetivo general de la muestra es acercar el tema de los refugiados a nuestra sociedad. Justo Casal pretende dar un rostro particular a un fenómeno mundial. Uno de sus mayores logros es colaborar en la difusión del mensaje de muchos de los refugiados: "deseamos que haya paz en nuestros hogares, en nuestros países".
Foto: tapa del catálogo de la muestra.
Website de Justo Casal: http://www.casalpix.com

domingo, 22 de junio de 2008

Sobre la Diaspora Africana en Argentina

Ayer comenzaron las actividades de La Diáspora Africana en Movimiento (programación abajo, en otra entrada) . A continuación, mi intervención en la mesa Pensando la Diáspora
Integrantes del Movimiento de la Diapora Africana en Argentina

La convocatoria para este panel era sumamente interesante pero como los diez minutos que tenemos para hablar no alcanzan para una reflexión mínimamente informada sugiero que hagamos otro evento sólo para debatir estos puntos.
Según la propuesta original:

Se esperará de los participantes no que expongan un trabajo escrito, sino que puedan reflexionar desde la oralidad y con consistencia argumental, con el objetivo de conversar con un público heterogéneo sobre los siguientes aspectos:
· El momento actual del campo “afro” en Buenos Aires.
· Los debates contemporáneos sobre las formas de inclusión / exclusión.
· Las estrategias adoptadas por los distintos actores para establecer sus campos de acción (intelectuales, activistas, artistas, políticos, ciudadanos) en función de su eficacia colectiva.
· La pertinencia de los conceptos de “África”, “afro”, “investigador”, “negro”, “blanco”, “diáspora africana”, “refugiado”, “afro-descendiente”, “afro-argentino”, “inmigrante”, “activista”, “artista” – entre otras formas de identificación – de cara a la conformación de un campo con intereses divergentes y convergentes.
· Aportes constructivos de cara al fortalecimiento de la presencia africana en Buenos Aires, capaz de revertir el escepticismo con el cual algunas acciones son habitualmente entendidas.
Si bien el primer encuentro tendrá un carácter fundamentalmente conceptual y el segundo un carácter más programático, se esperará que las ideas puedan articularse de modo tal de llegar a acuerdos básicos sobre las posibilidades reales de articulación de los diversos intereses en juego en un campo con actores relativamente acotados y conocidos. Ambas sesiones tendrán un explícito acento puesto en el diálogo entre los participantes, la persona que modere el encuentro y el público asistente. La metodología estará fundada en la conversación como un ejercicio elemental de entendimiento humano, a contrapelo del no diálogo, entendido este como una forma de discriminación.

Quisiera tomar dos de los puntos que en ella se proponen, principalmente a) la situación argentina o “el momento actual del campo afro” y b) la pertinencia del concepto de “diaspora africana” en nuestro país (no voy a hablar sobre la diáspora africana en general).

Puestos en el Centro Cultural del Sur

1) Sobre la situación argentina
Es difícil determinar cuál sería el “campo afro” del que debemos dar cuenta, siendo que una de las cosas que sucede es la continua redefinición, no sin conflictos, acerca de qué o quiénes constituyen el “campo afro”. No se puede hablar del tema sin dar cuenta de los conflictos que lo constituyen como tal.
La realidad argentina es, creo, bastante interesante y única.
Según mi visión del “campo afro”, tenemos por un lado:
1. Un grupo no definido pero probablemente mayor de lo que se piensa de afroargentinos (o afrodescendientes argentinos?)
2. Varios miles de miembros de la Comunidad caboverdiana
3. Un número no tan grande pero cualitativamente importante (en términos de producción y transmisión de cultura) de migrantes afroamericanos –que, es necesario resaltar siempre, cambiaron la cultura juvenil porteña.
4. Numero creciente de migrantes (y/o refugiados) africanos
Hay entonces muchos grupos pero relativamente pequeños. Aunque algunos no sean tan pequeños, la cantidad de gente dentro de ellos que parece dispuesta a identificarse con lo afro- (con la ascendencia afro) o con la diaspora es todavía una minoría.
Pero yo además tomaría en cuenta la existencia de:
5. Una gran cantidad de jóvenes que no sólo practican alguna forma de cultura afroamericana o africana sino que para ellos esa práctica es lo que los define actualmente.
6. Miles y miles de argentinos que practican religiones de origen afro.
7. Una cantidad importante de jóvenes que pertenecen a y desarrollan la cultura hip hop (break, rap, graffiti) y otros que hacen reggae y otros géneros afroamericanos globalizados.

Pensando la Diaspora I: Marise Guebel, Federico Pita, Dina Picotti, Alejandro Frigerio (engripado)

Tenemos por lo tanto una importante diáspora biológica (gente que tiene ascendencia africana más lejana o cercana).
Una todavía más importante diáspora cultural afroamericana o africana (gente que practica cultura afroamericana)
Hay sin duda interrelaciones entre ellas –en la medida en que, en muchos casos, una dio origen a la otra- pero en general estos grupos y estas realidades están mayormente desconectadas.
Es hora de que empezaran a ver que tienen muchas cosas en común…….
Dije , cuando fui invitado a hablar a Buenos Aires Afro Hoy y a la celebración del Día de la Conciencia Negra , el año pasado, que había que desarrollar una conciencia afro.
(mis reflexiones sobre la conciencia afro están entre las entradas 2007 del blog)
Resumiendo (por el tiempo), diría hoy que el desarrollo de una conciencia afro es, entre otras cosas, el tomar conciencia de la interrelación necesaria entre ambas diásporas, la biológica y la cultural.
Esta es una conciencia que deben desarrollar tanto los practicantes blancos de cultura afroamericana como los militantes políticos afrodescendientes, como los activistas culturales afroamericanos,

Pensando la Diaspora I : Victor Bille y público

2) Sobre la identificación diaspórica
En un trabajo reciente que escribimos con Eva Lamborghini, en el que analizamos el desarrollo del activismo afrodescendiente en las últimas dos décadas, vimos que a lo largo de distintos períodos –cada cinco o seis años, mas o menos- se producían modificaciones en las identificaciones utilizadas por los activistas o militantes negros y que éstas iban en la dirección de:
a) permitir una mayor inclusión y aglutinación de los distintos grupos afro-(algo) que existen en la ciudad
b) poder utilizar al máximo los recursos nacionales e internacionales que hubiera para la movilización social.

1) Así, durante la segunda mitad de la década de 1990 prevalecía la identificación como AfroArgentinos – que unió a, o permitió la superación del binomio “negros criollos” x “caboverdianos”.
2) Después de la III Conferencia Mundial Contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia de Durban, Sudáfrica, en 2001, comenzó a popularizarse el término Afrodescendientes (que permitió unir a los afroargentinos con los migrantes afroamericanos). El movimiento en torno de la reivindicación de la casa de la calle Defensa donde funcionaba la escuela de Freda Montaño fue un buen ejemplo de esta unión.
En ambos casos, además de una mayor aglutinación, también se intentaba
-sacar provecho de lo que sucedía en movilizaciones transnacionales afroamericanas, y
-entrar dentro de las clasificaciones identitarias relevantes para los organismos multilaterales que pretendían ayudar a poblaciones afro-algo (BID, Banco Mundial).
3) A partir del 2006 o 2007 se propone una nueva identificación, la de diáspora africana, que
a) nuevamente permite una mayor inclusión de los grupos existentes en Buenos Aires, sumando a los migrantes africanos (que quedaban más o menos fuera de las otras dos identificaciones), pero que
b) (me) plantea una duda respecto de la capacidad de esa identificación de captar o aprovechar recursos disponibles en esferas transnacionales.

Pensando la Diaspora I : Nicolás Fernandez Bravo y Miriam Gomes

En efecto, qué organismos o movimientos internacionales (o locales, pero me temo que el apoyo internacional en este caso siempre es fundamental, dada la poca disposición del gobierno local al tema) pueden ofrecer su apoyo a la “diáspora africana”? Para quíen o de qué manera la diáspora africana es sujeto de derechos?
También frente al Estado argentino, uno podría preguntarse si es la identificación que podría maximizar los recursos que eventualmente se podrían obtener.
Es claro que las identificaciones son siempre contextuales y relacionales.
No hay “una categoría correcta” porque éstas generalmente implican distintos niveles de inclusión.
- Un afroargentino no deja de serlo por elegir pertenecer a “la diáspora africana” (implica sólo una determinada manera de ver su afroargentinidad)
Por lo tanto la categoría de “diaspora africana” como identificación “paraguas” no tiene por qué ir contra o eliminar otras identificaciones más específicas, que en determinados contextos o ante algunos actores siguen siendo absolutamente necesarias.
Sí creo que, al ser capaz de generar una mayor unión bajo un paraguas identitario, es quizás la categoría que permite la máxima capacidad de generar recursos propios, endógenos.
Resumiendo, esta identificación
- permite el máximo de inclusión posible
- –aún más si añadimos a lo que antes llamé la “diáspora cultural” (religiosos, percusionistas, bailarines, candomberos, etc.)- Y LLAMARIA LA ATENCION DE NUEVO SOBRE ESTE PUNTO
- pero surgen algunas dudas sobre su capacidad para constituir sujetos de derecho y por ende, para captar apoyos externos e internos.